sábado, agosto 02, 2008

AGRIDULCES PASARELAS (Colombia)


x

Desde hace dos décadas Colombiamoda es un orgullo para la ciudad y un motor comercial para la cadena textil confecciones. La pasada feria no cumplió muchas de las expectativas en negocios y organización. Es el momento de enderezar el paso y preservar el evento como un referente de ciudad.



Medellín | Publicado el 2 de agosto de 2008

Desde hace 20 años los soles y vientos de julio y agosto llegan a Medellín cargados de moda y flores. Un par de las cualidades más bellas a las que una ciudad pueda aspirar. Sí. Son dos ventajas competitivas, como dirían los economistas, difíciles de imitar por cualquier otra ciudad en el hemisferio. Moda por Colombiamoda y flores por la Feria de las Flores.

El jueves en la noche terminó la décimanovena versión de la feria de moda más importante de Colombia y uno de los eventos obligados en el competido rally de las pasarelas en América Latina. Tristemente, el balance de este año no ha sido el mejor.

Veamos por qué planteamos tal aseveración. La Feria tiene dos componentes claves: el círculo de los negocios y las pasarelas de la moda. En el primer elemento se evalúan, entre otras cosas, número de asistentes, monto de negocios, oferta de productos y, obviamente, número de compradores nacionales e internacionales.

Uno con otro, mirando todos estos elementos, la Feria estuvo más bien sola a los ojos de los asistentes habituales y testigos de versiones anteriores, aunque se registró el ingreso de unas 7.413 personas, un 8 por ciento más que el año pasado. El monto de negocios difícilmente superará los 72 millones de dólares de 2007, si bien es una cifra muy difícil de estimar.

Hubo muy buena oferta de productos locales para unos 650 empresarios internacionales provenientes de una veintena de países, pero brillaron por su ausencia marcas de la talla de Gef, Americanino y Chevignon. Tampoco estuvieron Éxito, Carrefour, Colgate y Movistar. La revaluación del peso dificultó el cierre de negocios dado que los exportadores colombianos tienen que subir precios para compensar la caída del dólar y asumir los costos de producción. Eso los saca del mercado frente a los productores asiáticos, mexicanos y centroamericanos, entre otros.

Tal vez la feria paralela (la Moda para el Mundo), también podría explicar el bajón en la congestión de otros años. Ojalá sea real que la asistencia fue menor, pero más calificada y con más capacidad de decisión y de compra. Proexport hace seguimiento a compradores y contactos, aunque no puede garantizar que los negocios se cierren. Y, cuando se cierran, no siempre conoce en detalle sobre la operación.

El segundo componente de la feria, los desfiles, que son a su vez los eventos más llamativos y publicitarios: fallaron en logística y mercadeo, hubo aglomeraciones, muchas boletas y evidente desorganización. No queremos pensar que los años dorados de Colombiamoda quedaron en la historia ni que Medellín no volverá a ser la casa de diseñadores de la talla de Carolina Herrera, Óscar de la Renta o Badgley & Miscka.

Colombiamoda es un patrimonio para la ciudad, es una feria que Medellín necesita y que debe prepararse con anterioridad, tal como sus fundadores lo hicieron por casi dos décadas. No podemos caer en la improvisación, la desorganización ni mucho menos en el ocaso. Aún se puede rectificar y estamos a tiempo.


Ignacio Gómez Escobar
ESTRATEGA EN MERCADEO
COLOMBIA - SURAMERICA

MIEMBRO ACTIVO DE COPERTEX
Gestión y Marketing
COLOMBIA Y PERÚ

No hay comentarios.: