viernes, enero 16, 2009

$1.000 millones consumieron venezolanos en Cúcuta en diciembre

$1.000 millones consumieron venezolanos en Cúcuta en diciembre

16 de Enero de 2009 | Referencia: Tal Cual

Fueron 30 días de gran movimiento. La frontera más vibrante de Latinoamérica, la que divide a Venezuela y Colombia a través de San Antonio del Táchira y Cúcuta y de los puentes internacionales Francisco de Paula Santander y Simón Bolívar, vio pasar a no menos de un millón de vehículos venezolanos provenientes de casi todos los estados del país durante el mes de diciembre y sintió con fuerza la mezcla de los dialectos del centro (Caracas, Valencia y Maracay), con las ocurrencias de los maracuchos y unos cuantos andinos y llaneros que también se asomaron para ver, en carne propia, el jolgorio que se armó con los dólares de Cadivi, el cada vez menor cupo de divisas al que han sido sometidos los venezolanos desde hace más de cuatro años como consecuencia del control cambiario.

Los hoteles estaban a reventar.

No cabía un alma ni siquiera parada, en las salas de espera o en el estacionamiento de los hoteles, posadas y hostales cucuteños o san cristobalenses. Los poseedores de tarjetas de crédito con cupo disponible en dólares dormían en sus carros, en Cúcuta, pues en Venezuela eso hoy día es imposible, a la espera del amanecer para, cafecito en mano y un pan de bono (harina de yuca típica colombiana), lanzarse a la aventura del shopping y lograr el objetivo: comprarse uno, dos y hasta tres televisores de 32, 37 o 42 pulgadas a menos de la mitad de lo que cuesta en el país, (precios entre 1.200 y dos mil bolívares) sin dejar pasar la oportunidad para hacerse de un nintendo Wii (mil 100 bolívares) un Play Station 3 (mil 100 bolívares) un iPod, una cámara de fotos digitales y pare de contar tecnología, pues los precios parecían de fantasía.

En la ciudad de San Cristóbal, los que llegaban en la noche a pernoctar, pues no habían conseguido espacio en Cúcuta, para partir bien temprano, no se imaginaban, en principio, que el camino a la entrada del hermano país, que normalmente se transita entre 45 minutos y una hora, sería casi tan largo como el viaje que se habían lanzado para venir a raspar lo último que les quedaba en dólares, sobre todos los que visitaban la frontera desde ciudades como Maracaibo, Barinas, Portuguesa y Trujillo.

Y es que en efecto, las colas podrían alcanzar hasta seis horas, todo ello sin contar que para el regreso, sino partían bien tarde en la noche, les tocaría la misma travesía.

En los 30 días, según fuentes colombianas consultadas por periódicos locales, se vendieron a los venezolanos un poco más de $30 millones diarios, es decir, que en sólo un mes, las tarjetas de crédito autorizadas rasparon casi un millardo de dólares a la economía venezolana, afectando fuertemente a los comercios locales que disminuyeron sus ventas en más de 50%, sobre todo en productos tecnológicos y, además, los dueños de tarjetas Cadivi, como les dicen en Colombia, consumieron cerca del 25% de todas las divisas autorizadas en el año 2008 para consumos con tarjetas de crédito en el exterior, pues según la propia Cadivi, en el año se autorizaron cerca de cuatro mil 700 millones de dólares para esta actividad.

En Cúcuta, las ventas colapsaron. Tanto así, que diariamente los comercios tenían que pedir más inventario a sus centros de distribución, pues los televisores, así como el resto de equipos tecnológicos como DVD, equipos MP3, consolas de video, entre otros, se agotaban.

Marcas como Panasonic, Sony, Sharp, LG y Samsung eran las más demandadas y en existencia, así como gran parte de la línea de reproductores de Apple.

En cuanto a las computadoras, los equipos portátiles de Sony, HP y Compaq eran los de mayor demanda, pues una laptop tenía un costo de entre mil 500 bolívares y tres mil bolívares el modelo más avanzado, mientras que en el país un modelo básico ronda los dos mil 850 bolívares.

Las netbooks, los equipos de computación compactos que están de moda, se comercializaban a menos de mil 200 bolívares y se percibía la alegría venezolana en los grandes centros comerciales de Cúcuta, como el Ventura Plaza o en los grandes hipermercados, como Éxito o la franquicia francesa Carrefour, donde los anaqueles de productos tecnológicos no llegaban nunca a estar completamente llenos de productos.

La fiesta era interminable. Los dueños de las tiendas en Cúcuta comentaban que hacía casi 20 años que los venezolanos no demostraban tanta euforia de compra en Colombia.

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