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miércoles, abril 16, 2014

Lo que Juan Roig ha aprendido de la vida


VALENCIA. "Cuando Juan Roig decidió hacerse a sí mismo frisaba ya los treinta años". El presidente de Mercadona y uno de los líderes del empresariado español nació en una familia acomodada durante la posguerra, pero decidió romper ese área de confort y darle un vuelco a su destino. Esta evolución ha venido marcada por las personas y las circunstancias que se han cruzado en su camino, para bien y para mal.
Así se desprende de Historia de un éxito: Mercadona, la obra sobre las claves del triunfo de Juan Roig que ha escrito el periodista valenciano Javier Alfonso, conocedor de los entresijos de la compañía y de su fundador desde hace dos décadas.
#1 "La verdad universal de la reciprocidad: primero dar, luego pedir y en tercer lugar, exigir". Como otros casos de empresarios de éxito, Juan Roig no fue un estudiante brillante y la intención de sus padres de que estudiara junto a su hermano Fernando en el colegio de los Jesuitas se vio truncada por los malos resultados académicos.
Esta situación les llevó a ser internados en el colegio de la Concepción de Ontinyent, regido por la orden de los franciscanos. El cambio resulta fundamental por muchas razones. además de ser el inicio de una intimidad y confianza absoluta entre los hermanos, también le sirvió para que comprendiera y compartiera los valores de respeto, libertad, responsabilidad y solidaridad de la orden de San Francisco de Asis. Primero dar y después recibir, sí, pero sin pecar de cándido.
Paco Roig
#2 "Cuando tengáis una idea, no os va a apoyar nadie". En 1977, Roig pretende dar un vuelco a la gestión de los primeros supermercados Mercadona, que habían puesto en marcha su padre y su hermano Paco Roig. Sin embargo, el carácter firme de todos ellos hace que Juan Roig termine fuera de la empresa, constituyendo su propia cadena,Supermercados 2001, con un puñado de leales directivos de su antigua empresa, entre ellos Manuel Llorente.
Gracias a los resultados que obtuvo con este proyecto, consiguió demostrar que tenía razón y terminó por volver a la empresa para, esta vez sí, liderarla. "Los apoyos llegarán cuando llegue el triunfo. Muerto el toro, todos quieren ser Manolete", ha dicho más de una vez Juan Roig, y cita Javier Alfonso en su libro.
#3 "Lo único estable es el cambio". Aunque se trata de un hombre disciplinado y repite que "quien tiene un modelo tiene un tesoro", lo cierto es que lo difícil en Mercadona no es entender su modelo de negocio, sino seguir los pasos de su dueño en las continuas correcciones y redefiniciones de su estrategia.
Aunque actualmente Mercadona se socia directamente a sus productos de marca blanca y la ausencia de descuentos o promociones, hasta principios de los años 90 esta no era su práctica habitual, sino todo lo contrario. Juan Roig se negaba a poner su marca a productos que no producía y el Carrocupón con sus artículos promocionados (una lotería que tenía como precio la gratuidad de la compra afortunada) fue hasta 1993 la referencia de muchos de sus consumidores.
En lo personal, la actualización es fundamental para Roig que, además de ser licenciado en Ciencias Económicas de la Universitat de València y exalumno del Programa de Alta dirección de Empresas de IESE, practica habitualmente la lectura de libros de management, una literatura de cuyas novedades está al corriente, bien de forma directa, leyendo estas publicaciones, o por medio de los resúmenes ejecutivos que le facilita su equipo.
#4 "Lo importante no es ganar más dinero, si no gastarlo bien". Recién reincorporado a la empresa en los años 80, decide instalar por primera vez en España cajas con lector de código de barras. Esta situación le obliga a tener que etiquetar casi todos los productos, que no venían con este elemento de fábrica. El esfuerzo fue ingente y sólo ante los resultados en la productividad y eficiencia del personal de la casa, el resto de sus competidos le siguieron.
Así resulta más clara su pasión e implicación económica por el fenómeno de los emprendedores, a través de iniciativas como Lanzadera, y del desarrollo de las de base tecnológica, las start-ups, de las que es un profundo conocedor gracias aStart-up Nacion de Senor y Singer que expone el modelo desarrollado en Israel, referencia ineludible.
Por otro lado, la implicación en proyectos colectivos y solidarios (sin hacer uso de la marca de su empresa sino como auténtico mecenas) se debe a un profundo valencianismo mamado desde niño y el efecto generado en su personalidad por la discapacidad de su hermano menor, Alfonso.
#5 "La propiedad es una cosa y la gestión otra". El consejo de administración de Mercadona no tiene influencia en el devenir de la compañía, sino que es el comité de dirección, formado a través de la promoción interna, el que decide.
Tras las difíciles relaciones que mantuvo con parte de su familia por la evolución inicial de la compañía y la distinta suerte de cada hermano (que incluyen la quiebra de la originaria Cárnicas Roig), el presidente de Mercadona ha optado por hacer tabla rasa y sólo una de sus hijas está en la empresa, pero ni siquiera en un puestos directivos.
Hortensia, Fernando y Juan Roig con
Igualmente, no ha puesto a ninguno de los maridos de sus hijas en la gestión, ya que "luego llega un yerno y te la arruina", como recuerda Javier Alfonso que dijo el empresario cuando sus herederas todavía eran solteras. Ejemplos en casa ajena no le han faltado.
#6 "No puedes hacer negocios sentado en tu silla". Roig aprendió esta frase deFeargal Quinn, fundador de la cadena irlandesa de supermercados Superquinn, y todos los meses, durante dos o tres días, los miembros del comité de dirección celebran reuniones en una furgoneta habilitada como sala de reuniones que les lleva de tienda en tienda por todas España.
Lo que se decide en el despacho puede no cumplirse al final de la cadena, por lo que el control, la autoevaluación y la comunicación de las estrategias tiene que ser constante y efectiva. Esto ha permitido que se conciba a la plantilla de Mercadona como un auténtico ejército en el que coexisten unas condiciones laborales superiores a la media del resto de trabajadores de su sector y un alto grado de exigencia. "Primero dar, luego pedir y en tercer lugar, exigir", y vuelta a empezar
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