domingo, agosto 05, 2018

Colombia gira hacia los vinos más baratos

Fuente: El Espectador

Colombia gira hacia los vinos más baratos

Los vinos de alta gama están saliendo del mercado colombiano. Importadores y productores atribuyen este cambio, principalmente, al impuesto a la bebida, que los obligó a subir drásticamente sus precios.
Getty Images.
Hace dos años, presionado por la industria local, el Gobierno decidió gravar las bebidas alcohólicas para aumentar el recaudo de los departamentos en unos, esperados, $300.000 millones. Si bien la decisión contribuyó a llenar las arcas nacionales, varios miembros del sector vinícola concuerdan en que el golpe económico que sufrieron aún tiene consecuencias visibles en el mercado, particularmente sobre los llamados vinos premium.  Lea Mateo Jaramillo: “El vino es una bebida social”
“En su momento fue un golpe duro del cual todavía nos estamos recuperando”, afirma Mateo Jaramillo, director de Expovinos, la feria del sector que concluye este sábado en Bogotá. “Hemos intentado reconfigurar el mercado, pero creo que los licores no se deberían volver a tocar”.
En ese entonces, se estableció que el vino sería gravado con un 20 % sobre su valor comercial y que por cada grado de alcohol se deberían pagar $150. Además de esta medida, el IVA para las bebidas alcohólicas quedó en 19 % tras la reforma tributaria de 2016. La suma de ambos factores y sus efectos en los precios no se hicieron esperar.
“Mis productos fueron demasiado castigados”, afirma Carol González, representante de más de 80 bodegas de vino de los Estados Unidos: “Varios importadores colombianos están cerrando porque el sistema los quebró y no tienen cómo pagar”. Una botella de reserva norteamericana que cuesta $234.000 en Expovinos, debería estar en el mercado tradicional en $80.000, según González.
Manuel Ibáñez, fundador de Casa Ibáñez Colombia, concuerda con González al afirmar que “aquí le aplican al vino un sistema impositivo, como si fuera un producto destilado, y es lo peor que han podido hacer. Les hacen daño a los productores, a los importadores y, sobre todo, a los consumidores”.
No obstante, también hay empresas beneficiadas con estos cambios tributarios, como es el caso de Bodegas Altanza, proveniente de España. “Todos hemos sido golpeados por los impuestos, pero nosotros menos por ser una marca exclusiva”, afirma Elena Sánchez, gerente de exportaciones de la empresa. “Vamos de la bodega al estante, sin intermediarios, y por eso podemos ser competitivos en cuanto a precios”. Sus vinos de reserva oscilan entre los $160.000 y $170.000.
Los vinos nacionales son otros que se han visto moderadamente beneficiados con los cambios tributarios. Ahora pueden costar incluso menos que cuando se les gravaba exclusivamente por el grado alcohólico, pues el impuesto ad valorem es el componente que dicta el precio. Aún así, las ventas siguen bajando y empresas como Casa Grajales, una de las cuatro productoras de vino en Colombia, estiman una reducción de 15 % en volumen de producción para este año. “Al haber disminuido la demanda, se vuelve un problema tratar de mantener la fuerza laboral. Esperamos que pueda haber una contrarreforma que nos beneficie más, en especial a quienes estamos en la cadena productiva”, opina Julián Ochoa, gerente de mercadeo y ventas de la empresa vallecaucana.
Además, aunque Colombia es un país con un interés cada vez mayor en el vino, no es un productor de la talla de países como Chile o Argentina, que dominan el mercado nacional. “Hay que reconocer que se hace un esfuerzo grande, pero Colombia no produce tanto vino, porque no tiene estaciones y estas son claves en su elaboración”, afirma el director de Expovinos.
Si bien las ventas del Grupo Éxito (organizador de la feria) no se han visto afectadas, Jaramillo admite que ha habido un incremento de hasta 40 % en los precios de los vinos de alta gama, causando una reducción generalizada en las importaciones de esta clase. “Hay vinos que se podrían traer al mercado colombiano, pero serían impagables: costarían entre $2.000.000 y $3.000.000”, asegura Jaramillo. El vino tiene una participación cercana al 20 % en ventas de todo el negocio de licores del Grupo Éxito.
Para que un vino sea considerado de alta gama hay varios factores que influyen, desde el terroir (terruño) del que proviene, hasta la tecnología implementada en su elaboración. Con los precios actuales, el colombiano promedio parece haber migrado hacia gamas de vino medias y bajas, y aunque podría acceder a referencias de muy buen perfil, que son consideradas premium en el mercado nacional, estas bebidas harían parte de la gama media en países productores como Chile.
Según Hugo Sabogal, experto en vinos y columnista de este diario, las monomarcas de bajo precio, vendidas por tiendas como D1 y Justo y Bueno, son las que han presentado el crecimiento más alto en Colombia. “Koba SAS, dueña de D1, es la principal importadora de vinos por volumen en el país, por encima de firmas más veteranas y tradicionales”, señala. Esta bebida se está posicionando cada vez más en el país, aunque no precisamente por medio de las bodegas más exclusivas.
Igualmente, distribuidores y comercializadores le están apuntando a llevar la bebida fuera del nicho al que suele ser asociada. “Nuestro foco es el estrato tres; es ahí donde está el consumo. Por eso procuramos llevar el vino a las tiendas y a los pueblos, para que se vuelva una bebida fácil”, asegura Luis Fernando Valencia, de Dislicores.
Ante la posibilidad de una nueva reforma tributaria con el presidente electo, Iván Duque, los importadores no esperan grandes transformaciones, pues opinan que los cambios son relativamente recientes. Sin embargo, concuerdan en que es necesario trabajar sobre lo que hay, pues en un país en el que la cerveza, el aguardiente y el ron son las bebidas más consumidas, el vino de alta calidad tiene un amplio terreno para posicionarse.
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