viernes, octubre 14, 2005

Secretos de la riqueza y el milagro amarillo en que se convirtió China




AMILKAR HERNANDEZ / Especial para PORTAFOLIO


El gigante asiático está muy aplicado haciendo la tarea para llegar al primer puesto de la economía mundial.

Son más de 5.000 años de una historia llena de dinastías, emperadores, pobreza, guerra, revolución, apertura y riqueza. Del papel, la imprenta, la brújula y la pólvora, los chinos pasaron a la seda y a la porcelana. Hoy son unos tigres para todo, incluida la tecnología.


Para lograr el primer puesto de la economía mundial, están aplicando la teoría de acercarse a su principal competidor, Estados Unidos, a quien financia con sus reservas internacionales (cerca de 500 billones de dólares) destinadas a la compra de bonos del Tesoro.


Con todo esto, los chinos se occidentalizaron. A pesar de que 800 de sus 1.300 millones de habitantes viven en el campo cultivando -en medio de la pobreza arroz y trigo, los otros 500 millones de pobladores urbanos están buscando la buena vida.


Por eso tienen grandes y desarrolladas ciudades. Para comparar, se puede decir que Beijing, con sus murallas y sus palacios imperiales es a Washington con su Casa Blanca, lo que Shanghai, con sus 200 rascacielos es a Nueva York, con su Manhattan.


En Beijing los millones de turistas orientales y occidentales consumen con la misma avidez tanto las visitas a la Ciudad Prohibida (palacios imperiales), la Muralla China y la Plaza de Tiananmen como los recorridos por los grandes centros comerciales y urbanos, donde la masiva bicicleta comienza a ser desplazada por los automóviles de marcas extranjeras.


Y, en Shanhai la Torre Perla Oriental es un símbolo como la Torre Eiffel, y un edificio de 90 pisos no tiene nada que envidiarle a los rascacielos de Chicago. Lo mismo sucede con la calle Nanjing Lu comparada con la Quinta Avenida.


En las grandes urbes como Beijing y Shanghai, el comercio privado y las oficinas públicas se mueven en torno a una comunicación bilingüe. Al pie del gran aviso en mandarín está -un poco más pequeña-, la traducción al inglés. Hay una política de Estado que busca poner al mundo a hablar chino (ya lo hace la quinta parte de la población del mundo) aunque en las grandes ciudades, el estudio del inglés es una obligación para vivir mejor.


Claro que la búsqueda de la riqueza para los chinos no es nada nuevo. Desde sus orígenes sueñan con la suerte y la fortuna. Y, para eso el pueblo tiene sus mascotas. El dragón, presente en todas sus expresiones culturales, representa la inteligencia, y es un símbolo nacional. El león, una figura que aparece delante de palacios y centros comerciales, significa la imagen fuerte que espanta los malos espíritus y los aplasta. Y el tigre es el símbolo de la marcialidad, el vigor y la fuerza.


China se constituyó el año pasado en el primer socio comercial de E.U., desplazando a México. Los chinos son los principales compradores y vendedores del mundo, sus exportaciones e importaciones suman el billón de dólares. Después de Estados Unidos y Japón, es la tercera economía mundial en PIB. Pesa mucho su mano de obra barata, en medio del 4 por ciento de desempleo urbano (8 millones de desocupados).


Pero lo más grave está en el campo. Para salir de la pobreza, el objetivo es el desarrollo económico. Como los Estados Unidos, la China se la está jugando con el sector de los servicios (bebidas, comidas y turismo) para generar trabajo, y por las empresas individuales (microempresas), especialmente privadas.


Claro que el Gobierno también fomenta un servicio de empleo en 89 grandes ciudades y aplica un seguro para el desempleo. A comienzos del 2004, más de 103 millones de trabajadores aportaban para este seguro y más de 4 millones de desempleados recibían fondos mensuales y atención en salud.

La evolución china

La carrera para llegar al primer puesto de la economía mundial, antes del 2050, tiene a la China en apuros. Por eso su estrategia, además de occidentalizarse, es seguir creciendo al 9 por ciento anual.


El proceso de reforma y apertura señaló en este gigante asiático tres etapas. La primera, entre 1978 y 1990, se dedicó a resolver los problemas de alimentos y vestuario para la población; la segunda, elevar el nivel de vida de todos estos habitantes antes del 2000, y la tercera, llegar en el 2050 al nivel de los países avanzados. Un paso que tiene a la China engolosinada es la realización de los Juegos Olímpicos del 2008. Y ya tienen un edificio de 20 pisos desde donde opera el comité organizador, que tiene previsto gastarse 1.625 millones de dólares.

Beijing y Shanghai

No hay comentarios.: