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El Hard Discount no avanzó, en el mundo, por ser barato. Avanzó por ser coherente.


Ignacio Gómez Escobar

Soy uno de los pioneros del Retail Hard Discount en LATAM | Asesor Estratégico en Entrada a Mercados, Transformación y Crecimiento Escalable. Miembro de Discount Retail Consulting y Asociacion Colombiana de Retail

28 de diciembre de 2025


El Hard Discount no avanzó por ser barato. Avanzó por ser coherente.

En el Hard Discount hay una confusión frecuente: creer que el precio bajo es la causa del éxito, cuando en realidad es la consecuencia.

El verdadero avance del Hard Discount no vino de una promoción agresiva ni de una guerra de centavos. Vino de marcas que entendieron algo más profundo: el precio no se comunica, se construye. Y esa construcción exige decisiones incómodas, consistentes y, sobre todo, sostenidas en el tiempo.

Al observar los grandes referentes del formato, los que realmente empujaron su evolución, se identifican aportes muy distintos, pero complementarios.

ALDI no creó una tienda barata; creó un sistema operativo del retail. Eliminó lo accesorio, redujo el surtido a lo esencial, apostó de forma radical por la marca propia y convirtió la eficiencia en una obsesión diaria. Su mayor legado no fue el precio, fue la disciplina.

Lidl dio el siguiente paso: demostró que el Hard Discount podía escalar, crecer, competir y ganar volumen sin renunciar a su ADN. Probó que el formato no estaba condenado a ser pequeño ni marginal, sino que podía convertirse en un actor central del mercado.

BİM (Turquia) llevó el modelo a contextos donde el error no existe. En economías altamente sensibles al precio, el Hard Discount dejó de ser una alternativa y se convirtió en una respuesta racional al consumo cotidiano. Allí el formato se depuró aún más: menos discurso, más rotación; menos promesas, más coherencia.

Luego ocurrió algo revelador: grandes retailers tradicionales, como Magnit (Rusia), entendieron que el Hard Discount ya no era el “vecino incómodo”, sino una arquitectura estratégica necesaria. Crear formatos de HD fue aceptar que el modelo no solo disrumpe desde afuera, sino que también puede estructurar defensas desde adentro.

Pero hay un punto que muchos pasan por alto: el Hard Discount no se gana solo en la tienda. Se gana en la logística, en el empaque, en la reposición, en el número de toques que un producto necesita antes de llegar a la góndola. Ahí entran actores menos visibles, pero decisivos. Soluciones como el empaque listo para vla venta, la estandarización de plataformas o una logística diseñada para escalar sin fricción son las que permiten que el precio bajo sea sostenible y no una promesa frágil.

Por eso, el Hard Discount no es un formato “simple”. Es un modelo radicalmente coherente.Y esa coherencia, no el precio, es lo que ha puesto en jaque a supermercados, hipermercados y formatos tradicionales en muchos mercados, incluido el nuestro.

El Hard Discount no creció porque vendiera barato. Creció porque decidió qué no hacer, y lo respetó todos los días.

Nota: El análisis, la opinión y la interpretación estratégica expresadas en este texto son del autor. El apoyo investigativo, estructuración y contraste de información han contado con el acompañamiento de inteligencia artificial como herramienta de soporte, no como fuente de criterio.

Jaime Andrés Piedrahita Lopera, ASOCIACION COLOMBIA RETAIL - ACR. DRC Discount Retail Consulting GmbH, Jorge Andrés Pinilla Vergara

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