Makro y el nuevo significado del ahorro - AmericaMalls & Retail

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Makro y el nuevo significado del ahorro



Makro Revoluciona el Mercado Español con Récord de Ventas y Nuevas

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Makro y el nuevo significado del ahorro, en 2026, hablar de consumo en Colombia implica reconocer una verdad que atraviesa todos los estratos y formatos: el bolsillo se convirtió en el principal filtro de decisión. Según publica Mall & Retail. Sin embargo, esa centralidad del presupuesto no significa, como se pensó durante años, que los consumidores solo estén persiguiendo el precio más bajo posible. El escenario actual es más complejo y, al mismo tiempo, más exigente. Hoy ahorrar no es simplemente pagar menos, sino comprar mejor. En ese contexto, el retail colombiano está dejando atrás la lógica simplista del descuento permanente para entrar en una conversación más profunda sobre valor, rendimiento y conveniencia real.

Dentro de esta transformación, Makro ha venido consolidando un giro estratégico que busca competir de manera directa con los formatos de hard discount, pero desde una narrativa distinta. Su apuesta, conocida como “Makro también es Mikro 2.0”, no se limita a una campaña publicitaria ni a un eslogan coyuntural. Se trata de un marco de operación y comunicación que redefine la manera en que la marca se relaciona con hogares, pequeños negocios, tenderos y emprendedores, integrando precio, calidad, acceso y experiencia de compra en una sola promesa coherente.

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El punto de partida de esta estrategia es conceptual. Makro parte de una redefinición del ahorro que resulta clave para entender su propuesta: ahorrar es pagar lo justo por un producto que cumple con lo que promete, que tiene un buen desempeño en el tiempo y que responde a las necesidades reales del consumidor. Bajo esta mirada, el precio deja de ser el único protagonista y se acompaña de otras variables igual de relevantes, como la calidad, el rendimiento, la confiabilidad de las marcas, la estabilidad de los precios y la experiencia dentro del punto de venta.

Esta visión no es solo un discurso aspiracional. Según mediciones de percepción como el Brand Asset Valuator (BAV), Makro aparece asociada con mayor fuerza al concepto de “valor por el dinero invertido” que a una promesa exclusiva de bajo costo. Esa diferencia semántica es estratégica. Mientras los formatos de descuento duro construyen su relato casi exclusivamente alrededor del precio, Makro busca ocupar un territorio más amplio: el de la conveniencia entendida como equilibrio entre lo que se paga y lo que se obtiene.

Uno de los movimientos más visibles dentro de este reposicionamiento ha sido la apertura definitiva del formato. Makro opera hoy sin pasaporte de ingreso y sin el esquema tradicional de membresía como barrera de acceso. Esta decisión, que amplía de manera significativa la base de clientes potenciales, reduce la fricción para quienes compran en pequeñas cantidades, hacen compras de reposición o combinan consumo para el hogar con abastecimiento para un micronegocio. Aunque la intención de apertura no es completamente nueva, ahora se integra de forma orgánica a una propuesta más robusta, donde la compra por unidad convive con la histórica ventaja de comprar por volumen.

Este enfoque híbrido responde directamente a los hábitos de consumo actuales. Los hogares ya no hacen grandes compras mensuales de manera sistemática, y muchos pequeños negocios necesitan flexibilidad para abastecerse sin inmovilizar demasiado capital. En ese sentido, Makro busca ofrecer un espacio donde el cliente pueda decidir cuánto comprar, cuándo hacerlo y bajo qué lógica, sin sentir que debe sacrificar precio, calidad o variedad.

El segundo gran pilar de la estrategia es la construcción de una ecuación de valor sostenida en el tiempo. A diferencia de modelos que dependen de promociones agresivas concentradas en fines de semana o fechas específicas, Makro apuesta por una estructura basada en eficiencia operativa, estabilidad de precios y un portafolio amplio y bien curado. Esta disciplina busca generar confianza en el consumidor, que sabe que no necesita “cazar ofertas” para encontrar precios competitivos.

Actualmente, la compañía comunica una oferta que supera las 13.000 referencias, combinando marcas líderes del mercado, marcas propias como ARO y Ternez, e importados estratégicos en categorías sensibles para el gasto familiar y comercial. Entre estas se destacan los alimentos básicos, las proteínas, los aceites, las conservas y los vinos, categorías donde el equilibrio entre precio y calidad resulta especialmente relevante. A esto se suman secciones asistidas como carnes, panadería y charcutería, que aportan un componente de frescura y confianza difícil de replicar en formatos de descuento puro.

Las marcas propias juegan un rol fundamental dentro de esta lógica. No se presentan únicamente como alternativas más económicas, sino como opciones confiables que cumplen estándares de calidad consistentes. En un contexto donde muchos consumidores están dispuestos a migrar de marca si perciben un mejor rendimiento por su dinero, estas líneas se convierten en un activo estratégico para reforzar la promesa de valor.

Además, Makro ha incorporado alianzas y servicios que enriquecen el “viaje de compra” dentro del punto de venta. El objetivo es que la experiencia no se limite a recorrer góndolas en busca de precios bajos, sino que se perciba como una solución integral para distintas necesidades de abastecimiento. Este enfoque resulta especialmente atractivo para pequeños empresarios y tenderos, que valoran la posibilidad de resolver múltiples requerimientos en un solo lugar, con una experiencia clara y eficiente.

Desde el punto de vista competitivo, el movimiento de Makro es una respuesta directa a la expansión y consolidación de formatos como Tiendas D1 y Ara, que hoy dominan una parte importante del mercado gracias a su agresiva propuesta de precios. Sin embargo, en lugar de replicar ese modelo, Makro opta por diferenciarse. Su discurso no gira en torno a ser “el más barato”, sino a ser “el más conveniente por desempeño”, una narrativa que puede resonar con consumidores que ajustan su presupuesto sin querer renunciar a variedad, marcas reconocidas o experiencias de compra más completas.

Este posicionamiento también dialoga con una realidad evidente: competir únicamente por precio es cada vez menos sostenible en el largo plazo. Los márgenes se estrechan, la presión sobre la cadena de suministro aumenta y la fidelidad del consumidor se vuelve más volátil. En contraste, competir por valor exige mayor disciplina operativa, una selección cuidadosa del portafolio y una coherencia absoluta entre lo que se promete y lo que se entrega en tienda.

Para las familias, esta propuesta puede significar una forma más racional de administrar el gasto, priorizando productos que rinden más y evitando la falsa economía de comprar barato pero de baja duración o desempeño. Para los pequeños negocios, implica contar con un proveedor confiable, con precios estables y disponibilidad constante, elementos clave para planificar y sostener su operación.

En palabras de Nicolás Tobón, uno de los voceros de la compañía, la apuesta responde a un consumidor que “quiere decidir cuánto comprar” sin tener que elegir entre precio, calidad o variedad. Esta frase resume de manera efectiva el espíritu de “Makro también es Mikro 2.0”: una estrategia que reconoce la diversidad de necesidades y momentos de compra, y que busca adaptarse a ellos sin perder identidad.

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Si esta tesis logra sostenerse en el tiempo, el concepto no quedará como una campaña más dentro del calendario de marketing. Por el contrario, puede consolidarse como un modelo híbrido mayorista y minorista que redefine el significado del ahorro en el retail colombiano. Un ahorro entendido como una decisión inteligente, informada y equilibrada, y no como una simple carrera de rebajas.

Para el mercado en general, el mensaje es contundente. En un entorno de consumidores cada vez más conscientes y exigentes, el precio sigue siendo importante, pero ya no es suficiente. La verdadera diferenciación pasa por ofrecer valor real, con portafolios pertinentes, operaciones eficientes y experiencias de compra alineadas con la promesa de marca. En ese terreno, Makro busca posicionarse no solo como una alternativa frente al hard discount, sino como un referente de una nueva manera de competir en el retail colombiano.

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