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La Estrategia: Un arte de descubrimiento
Mauricio Ruiz González
🔹Diseño estrategias que rompen paradigmas para desbloquear crecimiento real. 🔹Transformo curiosidad en estrategia. Estrategia en impacto.
7 de julio de 2025
Compartí un café recientemente con Leonardo y Lina, una pareja de empresarios del sector gastronómico.
La conversación conmigo inevitablemente trata de los desafíos de su negocio.
En medio de la conversación y con un toque de curiosidad y algo de frustración, Lina me preguntó: ¿Cómo se construye una estrategia sólida para que nuestra empresa no solo sobreviva, sino que prospere en este mercado tan competitivo?
La pregunta, formulada con la sinceridad de quien busca una fórmula mágica, resonó en mí. En ese instante, me di cuenta de que la respuesta no era tan sencilla como "construir" un plan.
Fue la chispa que encendió la idea de este escrito, una convicción que he forjado a lo largo de mi trayectoria como consultor en estrategia empresarial.
La estrategia, no se construye; se descubre.
La realidad es que, en la mayoría de las organizaciones, exitosas o no, una estrategia en acción ya existe, aunque a menudo de manera tácita, no declarada y, en ocasiones, inconsciente. Se manifiesta en las decisiones diarias, en las adaptaciones a los desafíos del mercado, en la forma en que los equipos resuelven problemas y en la cultura que impregna cada interacción.
Mi experiencia me ha enseñado que el reto del estratega no reside en la creación de un plan, sino en la capacidad de discernir, articular y amplificar esa estrategia que ya está en juego. Es un proceso de desenterrar las verdades operativas y las ventajas competitivas que se han forjado en la experiencia.
Para no quedarme con mi percepción del tema, acudo a autores influyentes en Estrategia, de los que he aprendido en el camino. Mintzberg, quien desafió la ortodoxia de la planeación. Porter que nos enseñó herramientas para analizar la estructura de la industria y la ventaja competitiva. Roger Martin, de quien aprendimos la importancia de elegir (renunciar) e integrar.
Entrelazando estas perspectivas, busco matizar la forma en que las organizaciones pueden no solo sobrevivir, sino prosperar, en el entorno empresarial que es inherentemente dinámico y, a menudo, impredecible. Y hoy incierto (bueno, siempre lo ha sido),
Henry Mintzberg: La estrategia como patrón emergente
Mintzberg, ha sido un crítico elocuente de la visión puramente prescriptiva y planificada de la estrategia. Su trabajo ha sido fundamental para introducir la noción de que la estrategia no es solo lo que una organización pretende hacer (estrategia deliberada), sino también lo que realmente hace a través de patrones consistentes de comportamiento (estrategia emergente).
Mintzberg argumenta que, si bien las intenciones pueden guiar la dirección, la verdadera estrategia a menudo se forma a medida que la organización interactúa con su entorno, aprende de sus experiencias y se adapta a las circunstancias cambiantes. La estrategia emergente surge de las decisiones cotidianas, las iniciativas de los empleados y las respuestas a oportunidades o amenazas inesperadas. Es un proceso de aprendizaje y adaptación que se contrapone a la rigidez de un plan preestablecido. Para Mintzberg, la estrategia es una combinación de lo deliberado y lo emergente, donde lo emergente a menudo juega un papel más significativo en la configuración del camino real de la organización. Esta perspectiva subraya la idea de que la estrategia no es un documento estático, sino un flujo dinámico que se moldea con el tiempo a través de la acción y la reacción.
Michael Porter: La estructura de la industria y la ventaja competitiva
En contraste con la visión más orgánica de Mintzberg, Michael Porter nos ofrece un marco analítico robusto para comprender la estructura de la industria y las fuentes de la ventaja competitiva. Sus conceptos de las cinco fuerzas y las estrategias genéricas han sido herramientas fundamentales para que las empresas evalúen su entorno competitivo y definan su posición estratégica.
Las cinco fuerzas de Porter (amenaza de nuevos entrantes, poder de negociación de los compradores, poder de negociación de los proveedores, amenaza de productos sustitutos y rivalidad entre competidores existentes) proporcionan un lente a través del cual las organizaciones pueden analizar la atractividad de una industria y las presiones competitivas que enfrentan. Este análisis, aunque a menudo se asocia con la planificación deliberada, es crucial para el proceso de descubrimiento estratégico. Al comprender las fuerzas que dan forma a la rentabilidad de la industria, una organización puede identificar oportunidades para diferenciarse, reducir costos o enfocar sus esfuerzos en nichos específicos, lo que a su vez puede revelar una estrategia emergente más potente.
Asimismo, las estrategias genéricas de Porter (liderazgo en costos, diferenciación y enfoque) ofrecen caminos claros para lograr una ventaja competitiva sostenible. Si bien estas estrategias pueden ser el resultado de una elección deliberada, su implementación exitosa a menudo implica un proceso continuo de experimentación y adaptación, donde la organización descubre la mejor manera de ejecutar su estrategia en el mercado. La ventaja competitiva no es un estado estático, sino un resultado dinámico de la interacción constante entre las capacidades internas de la empresa y las realidades del mercado. En este sentido, incluso las estrategias de Porter, que parecen tan deliberadas, requieren un proceso de descubrimiento constante para mantenerse relevantes y efectivas.
Roger Martin: La estrategia como elección y pensamiento integrador
Roger Martin, otro influyente pensador en el campo de la estrategia, complementa las perspectivas de Mintzberg y Porter al enfatizar la estrategia como un conjunto de elecciones interconectadas y la importancia del pensamiento integrador. Para Martin, la estrategia no es un plan detallado, sino una serie de respuestas a cinco preguntas fundamentales: ¿Cuál es nuestra aspiración ganadora? ¿Dónde jugaremos? ¿Cómo ganaremos? ¿Qué capacidades debemos tener? y ¿Qué sistemas de gestión necesitamos?
La cascada de elecciones de Martin subraya que cada elección estratégica debe informar y ser coherente con las demás. Este enfoque, aunque parece deliberado, en realidad fomenta un proceso de descubrimiento continuo. Las organizaciones deben experimentar y aprender para refinar sus respuestas a estas preguntas, ajustando sus elecciones a medida que el entorno cambia y surgen nuevas oportunidades. El pensamiento integrador, por su parte, es la capacidad de considerar simultáneamente ideas opuestas o contradictorias y, en lugar de elegir una sobre la otra, sintetizar una solución superior que incorpore elementos de ambas. Esta habilidad es crucial para el descubrimiento estratégico, ya que permite a los líderes trascender los dilemas binarios y encontrar nuevas formas de crear valor que no eran evidentes al principio.
La contribución de Martin resalta que, si bien la estrategia implica tomar decisiones, estas decisiones no son estáticas. Son puntos de partida para un proceso iterativo de aprendizaje y adaptación. La estrategia se descubre a medida que las organizaciones prueban sus hipótesis, aprenden de los resultados y ajustan sus elecciones en consecuencia. Es un ciclo virtuoso de acción, reflexión y refinamiento que, en última instancia, revela la estrategia más efectiva para la organización.
Descubriendo la estrategia
Las perspectivas de Mintzberg, Porter y Martin, aunque distintas en su enfoque, convergen en un punto crucial: la estrategia, en su aplicación práctica y efectiva, es un proceso dinámico que va más allá de la mera planificación. Mientras Porter nos proporciona un marco para entender el dónde y el cómo competir, y Martin nos guía en el qué elegir, la visión de Mintzberg nos recuerda que la realidad a menudo dicta un camino diferente al planificado. Es en la intersección de estas ideas donde el concepto de estrategia como descubrimiento cobra su máxima relevancia.
Una organización puede, y debe, utilizar las herramientas de Porter para analizar su industria y las de Martin para formular sus elecciones estratégicas iniciales. Sin embargo, la implementación de estas estrategias no es un ejercicio lineal. Es un proceso iterativo de prueba y error, de aprendizaje y adaptación. Las ventajas competitivas (Porter) se construyen y se mantienen a través de la experimentación continua y la capacidad de la organización para responder a las señales del mercado, lo que a menudo da lugar a estrategias emergentes (Mintzberg). Las elecciones estratégicas (Martin) se refinan y se ajustan a medida que la organización descubre lo que realmente funciona en la práctica. La estrategia no es un destino fijo, sino un camino que se revela a medida que se transita.
En este sentido, la estrategia se trata de cultivar una cultura organizacional en donde cada miembro de la empresa, desde la alta dirección hasta la primera línea, contribuya al proceso continuo de descubrir y refinar la dirección de la organización. La estrategia, por lo tanto, no es algo que se tiene, sino algo que se hace constantemente, un proceso vivo que se nutre de la acción y la reflexión.
Volviendo a Leonardo y Lina, y a su empresa, la pregunta no es cómo construir una estrategia sino cómo descubrir la que ya late en el corazón de su negocio.
Para ellos, y para cualquier empresario, el camino hacia el descubrimiento estratégico puede empezar con herramientas sencillas y de fácil aplicación. Observen atentamente: ¿Qué platos son los más elogiados por los clientes? ¿Qué procesos internos funcionan con una fluidez excepcional? ¿Qué tipo de cliente regresa una y otra vez? Las respuestas a estas preguntas, a menudo, revelan la verdadera ventaja competitiva y la dirección emergente de su estrategia.
Herramientas como el análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades, Amenazas) aplicado a su operación diaria, la escucha activa de las redes sociales y las reseñas de clientes, o incluso la simple observación de los patrones de comportamiento de su personal y sus comensales, pueden ser el punto de partida. La estrategia no es un secreto guardado en libros complejos, sino una verdad que se revela a quienes están dispuestos a mirar, escuchar y aprender de la realidad de su propio negocio. Es un viaje de autoconocimiento organizacional que, una vez emprendido, les permitirá no solo sobrevivir, sino prosperar y diferenciarse en un mercado en constante evolución.
¡Muchas gracias!