Investigación: La marca propia es el nuevo estándar de calidad y fidelidad. - DISCOUNT BRETAIL CONSULTING
Durante años, las marcas blancas se consideraron una opción económica, pero de dudosa calidad. Hoy, esa percepción ha cambiado radicalmente: el 79% de los españoles cree que la calidad de las marcas blancas ha mejorado, y el 88% las elige por su buena relación calidad-precio. Comprar una marca propia ya no es renunciar a nada, sino elegir con criterio.
Y no se trata solo de una cuestión de percepción. Según NielsenIQ, las marcas blancas ya representan el 49% del valor total de las ventas de productos de gran consumo en España. Otro estudio de Shopadvizor revela que el 80% de los consumidores cree que las marcas blancas igualan o superan a las del fabricante. Ya no basta con tener notoriedad o invertir en publicidad: hay que aportar valor.
En este nuevo escenario, Mercadona ha sido pionera. Ha convertido su propia marca en un pilar estratégico. Reformula más del 70% de sus referencias cada año, escucha atentamente al cliente y mide el rendimiento de cada producto con datos reales. Así es como ha transformado Hacendado, Deliplus o Bosque Verde en marcas con personalidad propia y una creciente fidelización.
Además, su red de supermercados urbanos, en régimen de alquiler, le permite abrir tiendas con inversiones de unos 2 millones de euros por unidad. Una cifra muy inferior a los más de 20 millones que requiere un hipermercado propio. Este modelo le proporciona agilidad para cerrar o redimensionar sin fricciones contables ni operativas.
Otros minoristas también están logrando importantes avances. Aldi, por ejemplo, ha incrementado sus ventas de marca propia en un 25 % en los últimos cinco años. Actualmente, 9 de cada 10 cupones incluyen al menos un producto propio, con más de 40 marcas registradas y el 72 % de sus ventas centradas en marcas blancas. NielsenIQ ya sitúa a Aldi España como el décimo minorista europeo más relevante en este sector.
La marca blanca ya no es blanca: tiene identidad, reputación, escala... y cuota de mercado. La cuestión no es si esta tendencia se ralentizará, sino si los fabricantes serán capaces de adaptarse a tiempo
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