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martes, abril 18, 2017

"Los grandes procesos de innovación en la distribución"

"Los grandes procesos de innovación en la distribución"





17/04/2017
Ignacio García Magarzo, director general de ASEDAS (Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados)
“Los grandes procesos de innovación en la distribución”
Ignacio García Magarzo es el director general de ASEDAS. Ignacio García Magarzo es el director general de ASEDAS.
La última década del sector de la distribución español ha sido extraordinariamente intensa en la innovación de procesos, con un notable desarrollo y modernización de las relaciones empresariales entre productores y distribuidores. La visión integrada de la cadena de valor ha permitido aplicar nuevas tecnologías, prácticas y modelos de negocio más avanzados que configuran un modelo ejemplar en la búsqueda de la eficiencia y del ganar-ganar. El formato del supermercado, sustentando en una gran diversidad de compañías de ámbito nacional y regional, familiares, cooperativas y empresas cotizadas, ha sabido responder con decisión a las demandas de la sociedad y convertirse en compañías modernas y competitivas, con un claro enfoque hacia las necesidades del cliente.
La concepción de la cadena alimentaria como un todo interdependiente, en el que se impone la colaboración entre todos los actores implicados, marca, en buena medida, el gran proceso evolutivo de los supermercados en los últimos años. Este hecho se materializa de muy diversas formas, desde la firma de acuerdos de buenas prácticas comerciales a compartir mejor la información sobre el comportamiento del consumidor, que se encuentra en el foco de ambos, pasando por la incorporación de novedades tecnológicas que hacen cada vez más ágil la comunicación entre eslabones y el intercambio de información.
Otro tipo de técnicas, como la observación y medición del comportamiento del consumidor, permiten trasladar a los fabricantes y productores las tendencias de consumo con una rapidez nunca vista hasta ahora. Esto se traduce en una alta capacidad de reacción ante la demanda que posibilita optimizar costes y, sobre todo, poner a disposición de la sociedad una oferta cohesionada que responde a sus inquietudes de consumo alimentario, que se basa en la información recogida por los distribuidores en el punto de venta.
La digitalización no es solo compra online
El comercio electrónico, por su parte, gana peso tras superar el impacto de la crisis económica, que nos ha devuelto un consumidor más digitalizado, pero, a la vez, más exigente e informado. Pero nos equivocaríamos en el diagnóstico si pensáramos que la digitalización de la distribución alimentaria es solo venta online. De hecho, se puede decir que el comercio electrónico es solo la punta del iceberg de este fenómeno.
El nuevo consumidor se caracteriza, como decíamos, por estar más informado y conectado, pero la digitalización viene a introducir otros cambios más profundos en el conjunto de la cadena alimentaria y uno de los más visibles es la necesidad de alcanzar al consumidor a través de la “omnicanalidad”. Esto supone que, en los momentos previos o posteriores a la venta –online o física-, se dan multitud de oportunidades de interactuar con un consumidor cada vez más consciente de sus necesidades y deseos.
En opinión de la profesora Gloria Aparicio, investigadora de la Universidad del País Vasco y galardonada con el II Premio ASEDAS al mejor artículo de la revista Distribución y Consumo, ser omnicanal supone tener un amplio surtido en la web, pero también ofrecer completas y variadas opciones logísticas para poder satisfacer a los consumidores en el momento de la entrega. La distribución tiene el reto de medir bien las aportaciones de todo ello y coordinarlo adecuadamente para interactuar con un consumidor que busca cuantos más puntos de contacto mejor.
“La visión integrada de la cadena de valor ha permitido aplicar nuevas tecnologías, prácticas y modelos de negocio más avanzados que configuran un modelo ejemplar en la búsqueda de la eficiencia y del ganar-ganar”
El ecosistema digital de la cadena de suministro incluye, además, claves como la eficacia y eficiencia energética de la logística directa e inversa –devoluciones, reutilización o reciclado…-, la reducción del desperdicio alimentario o la racionalización del envasado, entre otros.
Y llegamos así al otro gran pilar de la innovación: la logística. La evolución de las plataformas logísticas –tan relevante en los últimos años- e implica multitud de nuevos desarrollos y procesos. Uno de ellos, es superar el gesto, aparentemente sencillo e incorporado ya a nuestra tradición tecnológica, de pasar los códigos de barras por el lector de la caja, hasta llegar al control total de los movimientos del lineal permanentemente actualizado y alcanzar altos grados de eficacia en la gestión del surtido basada en el control de los stocks. Especialmente complicada en la logística de los productos frescos, la rápida administración de los pedidos ayuda también a reducir las distancias entre productor y consumidor, permitiendo que la demanda que generan las tiendas llegue en tiempo real a los productores y, de estos, a los supermercados en un plazo no superior a 24 horas, algo que el consumidor debería conocer mejor y apreciar más aún.
Por todo ello, en mi opinión, debemos ser conscientes de la importancia de explicar mejor que, si el sector de la distribución en España es uno de los más eficientes de Europa y cumple de forma excelente su objetivo de hacer accesible para los ciudadanos una alimentación sana, variada y a precios tan competitivos, esto se debe, entre otros factores, a un esfuerzo constante por innovar en los procesos que implican a la totalidad de la cadena alimentaria, a los que en los últimos años se han incorporado novedades tecnológicas y sistemas de información que contribuyen, también, a situarnos entre las mejores distribuciones comerciales de Europa.

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