miércoles, junio 14, 2006

Nuevos formatos de tienda para Carrefour


TOMADO DEL BLOG SALOMON (junio 10 2006)

ESTA PARECE SER UNA TENDENCIA QUE TAMBIÉN SE VE EN COLOMBIA Y QUE NO SOLO ES APLICADA POR CARREFOUR SINO QUE EXITO Y CARULLA VIVERO ESTAN EN LA MISMA LINEA. ¿CUANDO PENSABAMOS QUE UN GRAN FORMATO COMO EL EXITO ESTUVIERA EN UN CENTRO COMERCIAL? YA LO VEMOS EN SAN DIEGO MEDELLÍN, CHIPICHAPE EN CALI Y PRONTO EN UNICENTRO MEDELLÍN.

Consultor Anónimo

Nuevos formatos comerciales de CarrefourEl Grupo Carrefour, primer distribuidor europeo y segundo mundial, ha anunciado la implantación de nuevos formatos de tienda que le permitan afrontar mejor las necesidades del mercado. Así, desarrollará los conceptos de Mini Hipermercado (hipermercados de entre 2.500 y 4.000 metros cuadrados), Carrefour Express (supermercados entre 1.200 y 2.000 metros) y Maxi Dia (de 800 a 1.200 metros cuadrados).

De esta forma, complementa su oferta actual de grandes hipermercados (entre los 5.000 y los 20.000 metros cuadrados) y de tiendas hard-discount (Dia, en locales pequeños entre 200 y 800 metros cuadrados). Estos nuevos formatos, que ya han sido testados en distintas localizaciones españolas, suponen la vuelta de Carrefour a los segmentos medios, que quedaron abandonados tras deshacerse de las tiendas Champion a lo largo de 2005.

De esta forma, Carrefour sigue la linea de otras grandes cadenas de distribución, como El Corte Inglés, que tiene distintos tipos de tienda con características diferenciales (Hipercor, Supercor, Supercor Express, Opencor...), en lo que parece un movimiento muy inteligente ya que permite estar presente en todo tipo de zonas geográficas y plantear a los clientes una oferta integral que hace que muy mal se tengan que poner las cosas para no acabar comprando en una de sus enseñas.

Por cierto, ya que van a lanzar estos nuevos formatos... podían estirarse con un rediseño del logo, ¿no? ¿O soy el único al que le parece que está ya un poco añejo?

sábado, junio 10, 2006

El secreto de los negocios chinos - En Argentina



En pocos años, los supermercados asiáticos se convirtieron en temibles rivales de las grandes cadenas y de otros canales de venta. Las claves de un éxito conseguido a fuerza de trabajo.

Silvia Rodiño.
srodino@clarin.com

Los supermercados chinos se multiplican, crecen y logran hacerle frente a las grandes cadenas. Captan el 60% de la demanda de productos de primera necesidad en la ciudad de Buenos Aires y planean lanzar sus propias marcas. Están donde otros no se animan, trabajan sin parar y consiguen bajos precios.
"Los propios dueños hacen un sacrificio impresionante; trabajan hasta 14 horas por día. Y no "se casan" con ningún mayorista. Se organizan por estructuras de familias. Una persona es responsable de la decisión de compra de unos diez supermercados. Pelean el precio y pagan al contado un gran volumen de mercadería", enumera Alberto Guida, Presidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas.
Miguel Angel Calvete, representante de la cámara que aglutina a los supermercados chinos, dice que el imaginario popular reemplazó la frase "el gallego de la esquina" por "el chino de acá la vuelta". Desde 1994, con la segunda corriente inmigratoria, los supermercados chinos pasaron de 300 a los casi 4.000 de la actualidad. Según la consultora CCR, en la ciudad de Buenos Aires hay un supermercado chino cada nueve manzanas y en el GBA la proporción también es notable: uno cada 14 manzanas.
En 1994, Miguel Lin llegó a Buenos Aires desde la provincia china de Fujian, con apenas 19 años. Fue a vivir a la casa de un tío en el barrio de Saavedra y, mientras completaba sus estudios, se inició en el oficio. "Siempre se empieza como empleado de un tío o primo", comenta Lin, quien asimiló las máximas de sus pares: "hay que tener precios accesibles; lo importante no es ganar mucho, sino que los clientes vuelvan; conviene tener un poco de todo y cuidar los gastos".
Frases que, llevadas a la práctica, lograron que los minoristas chinos le disputaran el terreno a las grandes cadenas multinacionales y a otros canales de venta minorista.
Según un estudio de CCR, el 42% de los consumidores les compra a los chinos, un 23% a los hipermercados, un 15% a los super y el resto oscila entre uno y otro. "Todos, menos los chinos, aspiran a una rentabilidad de dos dígitos. Y en los discounts casi no hay variedad", asegura Calvete.

Local propio
En los años de la convertibilidad, Lin ahorró US$ 10.000 y abrió su primer local, en Saavedra. Los parientes armaron una vaquita para prestarle los US$ 30.000 que faltaban. "La palabra es muy importante. Aunque no hay un plazo establecido, el dinero se devuelve sí o sí", dice Lin.
El negocio iba bien pero eran demasiados en la zona. Emigró a Villa del Parque. "El hipermercado más cercano está a 20 cuadras y el chino más cercano, a cinco. Hay competencia cuando estamos a menos de tres, así que a los dos nos va bien", señala.
Hoy, con apenas 28 años, es dueño de un local de 350 metros cuadrados en Cuenca y Tinogasta. Se lo alquila a un gallego que, en su momento, también vino a hacer la América.
Al principio, tercerizó el sector de verdulería pero ya no: "Es mejor tener todo integrado y bajo control", sentencia. Todos sus empleados son familiares directos y en la punta de las góndolas se ven marcas como Coca Cola, Pepsi y Quilmes. "Hacen bonificaciones si se les respeta ese espacio. Y siempre es el mejor lugar para las ofertas", dice.

Trabajar más
David Wang, socio de ocho supermercados en el microcentro, coincide: "Para algo trabajamos más tiempo y nos matamos buscando precios". Para él, en los últimos tres años cambiaron los hábitos de consumo: "Resuelto el problema de la distancia, la gente cuida el bolsillo". La facturación en esta zona es de $ 2.500 pesos diarios por local, un poco mejor que en la de Lin, de $ 1.500. "Muchos compran todos los días un poquito, al salir de la oficina", explica.

Todo legal
Oscar Zheng, inquilino del supermercado MARC, de Balbín y Blanco Encalada, se queja de la concentración de comercios en el barrio. Y se indigna cuando le hablan de los mitos que rodean a los supermercados chinos. Argumenta que el empleo en negro es más caro que estar en regla, por la industria del juicio; que lo de apagar las heladeras a la noche es un disparate, ya que arrancarlas implica un consumo de energía mucho mayor y que es absurdo vender mercadería vencida cuando el 90% de los proveedores la cambia.
Alberto Guida también desmiente los mitos: "los chinos no son peores ni mejores que los demás". Calvete aclara, incluso, que el trabajo en negro es mucho más bajo en los mercados chinos (16%) que el promedio en los comercios minoristas (50%) o en la industria en general (40%).
La creación de la CASRECH (Cámara de Autoservicios y Supermercados Propiedad de Residentes Chinos) ayudó mucho en materia legal. Además de asesorar sobre impuestos y legislación laboral, sistematizó todos los consejos que antes se pasaban de boca en boca y de generación en generación. Una vez por mes, todos se reúnen para capacitarse en temas de higiene y seguridad, además de idear nuevas estrategias de negocio conjuntas (ver recuadro).
"Ya perciben que el negocio en Capital y Gran Buenos Aires llegó a su punto de saturación. Por eso no me cabe la menor duda de que ya están viendo a qué otra industria dirigirse", apunta Guida .
Tanto Lin, Zheng como Wang estudian nuevas propuestas. Tal vez se integren como mayoristas o cultiven sus propios productos. Quizás se dediquen a algo totalmente diferente, como la industria de la construcción. La verdad es que no se quedarán quietos hasta descubrir otro negocio que resulte igualmente exitoso.

Las claves


LOS PRECIOS MAS BAJOS

Siempre tratan de conseguir el mejor precio para mantener su ventaja competitiva. Mantienen una búsqueda constante. No se "casan" con ningún proveedor ni con ninguna cadena mayorista.

LA RENTABILIDAD AL MINIMO

Otro punto importante es la alta rotación de productos. Minimizan la rentabilidad lo máximo posible. Según Calvete, obtienen un 8% frente a otros comerciantes minoristas que se llevan el 10% con marcas propias.

TRABAJADORES INFATIGABLES

El lema es trabajar, trabajar y trabajar. Hay horarios extendidos de 8 a 22. El ejemplo empieza por casa, los mismos dueños y sus familiares directos se acoplan a esta modalidad. Existe un régimen de dos turnos.

BAJA ESTRUCTURA DE COSTOS FIJOS

El 90% de los locales son alquilados, no gastan en publicidad y tienen la menor cantidad de empleados posible por local. Según datos oficiales, el promedio es de dos personas por establecimiento.

GRAN VARIEDAD DE PRODUCTOS

El canal de venta de los supermercados de descuento, que son sus principales competidores, maneja un promedio de 500 artículos de referencia en cada local. Los autoservicios chinos, en cambio, suelen tener 1.200.

COMPETENCIA PERMANENTE

Hay una feroz competencia por ofrecer siempre el precio más bajo. Realizan ofertas sustentables en el tiempo con segundas marcas, además de descuentos en las primeras, aún sabiendo que la demanda está asegurada.

TODOS JUNTOS SON MUCHO MAS

Es muy común que armen un pool de compras para negociar con los mayoristas. Se mueven a través de estructuras de 10 a 15 familias. Siempre compran al contado y hacen pesar el volumen a la hora de discutir precio.

LLEGAR A TODOS LOS LUGARES

Allí donde no hay nadie, ellos están. Entran en villas de emergencia y barrios marginales como Fuerte Apache, Ciudad Oculta, la periferia de Florencio Varela y el barrio Pedrabuena en Villa Lugano, entre otros.

NEGOCIOS DE FAMILIA

En estos negocios, lo primero siempre es la familia. Los dueños extienden la red de locales a través de parientes cercanos. Se hacen sentir los lazos de confianza mutua dentro del núcleo familiar.

ESTAR SIEMPRE CERCA DEL CLIENTE

Se estima que en la Ciudad de Buenos Aries hay, en promedio, un supermercado chino por cada cada nueve manzanas. En el Gran Buenos Aires el índice también es notable: uno por cada 14 manzanas.

Mejoran las ventas en hipermercados



En primer trimestre crecieron 12,46%

PERIODICO EL MUNDO - MEDELLÍN

El comercio sectorizado en los almacenes e hipermercados del país presentó un crecimiento de 12,46% durante el primer trimestre del año según informó el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, Dane.

Las ventas de los catorce grupos de mercancías presentaron variaciones positivas con respecto al primer trimestre del año pasado. Descontando la inflación las ventas entre enero y marzo alcanzaron $1,9 billones y en pesos corrientes esta cifra alcanzó los $3,7 billones.

Aquí se destaca que el 86,21% de las ventas nominales totales del sector se concentraron en almacenes no especializados, de los cuales, aquellos con surtido compuesto, principalmente, por alimentos (víveres en general), bebidas y tabaco respondieron por el 93,51% de las ventas de este tipo de comercio.

En materia de empleo, éste creció 4,87% en el primer trimestre con respecto al mismo período de 2005 al vincularse laboralmente en promedio 81.136 personas, dentro del sector. De los empleados, el 63,31% del personal que ocupó el sector era permanente y el 36,67% temporal, siendo empleos directos el 19,45% y de agencia el 17,22%, ascendiendo a $2,07 billones.

Por su parte, los inventarios reales presentaron un crecimiento de 11,75% si se comparan con el mismo trimestre de 2005.

Por segmentos

En el período mencionado, las ventas reales de alimentos y bebidas no alcohólicas, presentaron un crecimiento del 5,50% respecto al mismo período del año anterior.

Entre los catorce grupos de mercancías que son estudiados por el Dane sobresalió el comportamiento del segmento de muebles y electrodomésticos que creció 3,35 puntos; alimentos y bebidas no alcohólicas, 2,10 puntos y muebles y equipo para oficina, con 1,71 puntos.

EL CENSO EN MIGAS



COMO YA LO HABIAMOS DICHO, HAY VECES QUE HAY QUE "SUBIR" A ESTE BLOG ALGO DE HUMOR Y ENTRETENIMIENTO. ESTOS APARTES TOMADOS DEL LIBRO DEL CENSO 2005 3N COLOMBIA SON BIEN AGRADABLES DE LEER.


eltiempo.com / lecturas


Edición del 10 de junio de 2006


Junio 7 de 2006
Conozca anécdotas divertidas y escabrosas reveladas por quienes realizaron el Censo 2005

Ellos fueron testigos de intimidades y aventuras de sus compatriotas. Un libro recogió algunos de estos testimonios inéditos.

Una comunidad indígena tan extraviada que sus miembros no tienen nombres y se llaman a señas; una encuestadora que censa a tres hombres que pocas horas antes la habían atracado; un pueblo que vive con la comida, el combustible y la hora de Venezuela; unos encuestadores que asisten a una batalla a flechazos entre dos tribus; un matrimonio gitano que vive aislado en un parque natural, son algunas historias de la Colombia que conmueve y hace reír y de la cual fueron testigos quienes realizaron el pasado censo. Algunas fueron recopiladas por René Pérez, apoyado en la investigación de Luz Stella Betancourt, en un libro patrocinado por el DANE. Esta es una muestra.

Historia para olvidar

Aunque han transcurrido muchas semanas desde aquella mañana en que Hugo Armando Aguirre vivió la peor de sus experiencias, todavía se le estruja el alma cuando la recuerda. Si es que en algún momento la olvida.

Por eso siempre que se refiere a ella, la rememora con las mismas palabras, con la misma pesadumbre y con el mismo padecimiento. Y a pesar de que intenta arrojarla al mundo de lo irrecuperable, no lo puede hacer porque se le quedó remachada en todo el cuerpo.

Mil veces le han preguntado con el consabido "cómo fue eso", y él no puede omitir un milímetro ni un segundo de lo que nunca hubiera querido enterarse:

- Yo soy de Manizales y allí supe de la convocatoria del censo. Me presenté con unos amigos a ver si nos aceptaban. Nos dijeron que primero teníamos que recibir capacitación y luego nos hacían un examen. Lo pasé y quedé en el grupo de trabajo. Me seleccionaron para censar todas las comunas, que son grupos de barrios unidos geográficamente.

Con su vinculación al Dane, Hugo Armando no podía estar sino feliz, por la simple razón de que aun siendo técnico en sistemas no tenía trabajo. Desde muy temprano salía de su casa, con los documentos del censo bien ordenados en el maletín de trabajo. Una mañana se despidió de su familia más temprano. -Me voy a un barrio estrato 5, de esos que pertenecen a un nivel socio económico alto dijo en la puerta.

En efecto, se trataba de una residencia que no podía albergar sino gente adinerada, y además de buen gusto. Eso lo pensó ante de timbrar, y lo comprobó cuando quien le abrió la puerta fue una señora alta, elegante y de ademanes refinados. Sin complicaciones de ninguna especie, lo invitó a seguir. Se sentaron en una espaciosa sala. Él en un poltrona y la dama como la calificaba mentalmente en un sofá. Hugo Armando le preguntó si había alguien más. -No, le contestó la señora-, mi esposo está en el trabajo pero no demora.

Hugo Armando sacó los documentos y paso a paso se fue desarrollando el cuestionario, que la señora respondía con precisión y de manera concreta, sin rodeos. Hasta que llegó a las preguntas que nunca hubiera querido hacer:

- ¿Tiene hijos?

- Sí, le respondió.

- ¿Cuántos?

- Uno.

- ¿Vivo o muerto?

- Muerto.

- Perdón, señora, le respondió Hugo Armando reprochándose en voz baja por la inoportuna pregunta. Pero la señora no lo escuchó porque comenzó a ahogarse en sus propias lágrimas y gemidos. Tranquila señora, cálmese, no piense en lo que le pregunté -le repetía. Aun así no lograba calmarla. Al contrario, se iba trastornando cada vez más. De nuevo le pidió perdón, pero ella no pudo prestarle atención porque se fue como alejando de la vida.

No tuvo salida distinta a la de llamar a su supervisora. Le explicó lo que había sucedido e intentaron serenarla. No lo lograron. Así, aturdidos por la angustia y la impotencia, pasaron diez minutos; hasta que un rayo de lucidez les aclaró la mente. Busquemos al esposo le propuso Hugo Armando a su compañera de labores.

Al instante estaba al frente de la dolorosa situación y con unos masajes y esencias logró que la señora recuperara el sentido. Entonces fue cuando Hugo Armando se enteró de la espantosa tragedia de la señora, ocurrida unas pocas semanas antes. Cuando un desconocido llamó a la puerta de su casa…

Como lo hacía todas las veces, abrió el portón sin ningún temor. Pero quedó estupefacta al encontrar en el umbral a un hombre armado de un revólver y además con el rostro cubierto por un pasamontañas. Sin darle tiempo de nada, le apuntó a la cabeza y la empujó hacia el interior de la vivienda. En la sala, le indicó que abriera la caja fuerte, siempre apuntándole. La señora obedeció y accionó la clave. Abrió lentamente la puertecilla y con la mano derecha fue sacando una a una sus joyas y el dinero que guardaba allí. De pronto, la señora sintió entre los dedos el frío del cañón de un revólver que también guardaba allí, en la caja de caudales. Se llenó de valor, lo acomodó entre la mano, se volteó con celeridad y le vació toda la carga. El encapuchado se desplomó sin un solo quejido. Fue una muerte instantánea.

La señora no perdió la calma, aunque ya daba síntomas de crisis, y se comunicó con la policía. Cuando llegaron los agentes, les contó lo que había sucedido. Tomaron fotografías, apuntaron algunos datos y procedieron a identificar al delincuente. Le quitaron el pasamontañas. Era un joven igual a todos. Menos para la señora. Era su hijo.

Entre chistes y chanzas

No era para menos, después de tres días y sus noches buscando viviendas extraviadas por la vereda de Loma Verde, del municipio de Montería, Gloria Patricia Moná, administradora de empresas, tenía que estar extenuada. Durante esas jornadas estuvo rompiéndose la piel por la incomodidad de los transportes, por el canicular clima, porque los sitios de trabajo estaban muy separados, porque tenía que dormir donde la agarrara el sueño, porque se le acababa el agua de tomar o la comida, porque a veces se equivocaban cuando le daban una dirección y por decenas de complicaciones iguales o peores.

Así, con el cuerpo molido a golpes, llegó a la última vivienda para encuestar ese día. Tomó aliento, estiró brazos y piernas, y comenzó a llenar el cuestionario con la misma energía con que hizo el primero. Cuando llegó al número de residentes, la dueña de casa le respondió que ocho. Seis de ellos hijos. Luego de identificarlos, le dijo que la pequeña se llamaba Margarita.

- Fecha de nacimiento - le preguntó Gloria - Como tres - le respondió. - Por favor, déme la fecha precisa - le insistió. Entonces la señora llamó a la niña. Llegó Margarita. Pero no era una niña. ¡Era una perra!

-Yo no la puedo encuestar - le explicó Gloria Patricia sonriéndose. Y quién dijo miedo, como lo recordaría más tarde: la mujer montó en ira y a gritos le exigía que tenía que encuestarla "¡porque ella es la niña de la casa!" y "¡usted no la va a dejar fuera de su familia!"

Gloria se dio trazas para obviar esta situación que ahora evoca con humor.

No sería la única. Durante las jornadas del censo por todos los rincones colombianos, 38.750 encuestadores se toparían con el país de la burla, de las confusiones cómicas, del apunte, de la mamadera de gallo ante lo supuestamente serio, o con esa expresión nuestra de "tómela con suavidad", cuando se les cruzaban situaciones en apariencia enojosas.

Como le ocurrió a la ingeniera agroecóloga Marleny Losada Floriano. Estaba en un caserío del Caquetá donde solo había un hotel-restaurante. Pidió la mejor habitación, que no pasó de ser un cuarto incómodo y estrecho. No fue lo peor: al lado había un chiquero cuyos cerdos con sus gruñidos no la dejaron dormir. "Me da risa, no pasé una noche de perros ¡sino de marranos!"

No le fue mejor a una encuestadora en Buenaventura. La joven le hizo a un anciano la pregunta de rigor sobre su sexo. El señor se sintió herido en su machismo y con el bastón la sacó corriendo. Otra que corrió varias cuadras fue una coordinadora en Calarcá, también por culpa del exacerbado machismo de su encuestado, pero por razones opuestas: quería estamparle un beso.

Pero el asedio igualmente fue por parte de mujeres. En el barrio Madelena, de Bogotá, debían censar una casa muy grande. Naturalmente, nadie del grupo quiso trabajarle al suponer la dispendiosa labor que requería entrevistar a muchas personas. Antonio Sarmiento, supervisor, sí se le midió. Cuando le abrieron la puerta apareció una espectacular mujer en baby doll. Todos a una, como en el verso, se precipitaron sobre el inmueble. A gatas se vio para poner orden entre los alborotados encuestadores.

En Andalucía, Valle, un enumerador buscaba una dirección. Se le acercó una mujer vestida como para un velorio - Ya va para mi casa - le preguntó. Él le dijo que en unos diez minutos. Cuando llegó, la encontró con una sonrisa de oreja a oreja, luciendo una pijama transparente y una tanga brasileña y ofreciéndole un tinto. Cuando sus compañero le preguntaron qué sucedió después, les dijo, también con sonrisa de oreja a oreja: "Lo que haría cualquiera en esas mismas circunstancias: ¡me tomé el tinto!"

Quién sabe como se llamará esa "afección" auditiva de confundir una palabra con otra. Lo cual, por cierto, no es la razón de este libro. Sin embargo, estos embrollos dieron pie para jocosas situaciones con las que fácilmente se armaría una miscelánea de chascos, de los cuales registramos mínima parte:

Mayra Alejandra Cabellos, encuestadora urbana del municipio de Codazzi, Cesar:

- Venimos de parte del Dane.

- ¡Vea niña, yo no tengo nada que ver con el DAS.

En el mismo municipio: -Buenas, señor, vengo de parte del Dane realizando un censo nacional, a ver si es tan amable y me da unos datos.

Encuestado: - No mijita, yo no tengo gatos.

En Andalucía, Valle: - ¿Tiene alguna discapacidad física?

Encuestado: - ¡Claro! Tengo buen físico.

En la parte rural del Valle: - ¿Qué carnet de salud tiene?

- No, aquí comemos más que todo pollo.

En una comunidad indígena del Cauca: -¿De qué etnia son ustedes?

- Aquí nadie sufre de hernia.

Con el encuestador rural Eduard Jair Murgas ocurrió la perla de estas anécdotas: - Señora, ¿tiene usted alguna limitación?

- Bueno mijo, para comer, porque solo tengo un diente.

Confundir a los grupos de encuestadores con trabajadores de otras actividades también fue frecuente. Esto, debido a los uniformes. En Puerto Wilches muchas familias creyeron que eran fontaneros y no faltaron quienes los buscaran por la ciudad para que les arreglaran lavamanos taponados, tuberías obstruidas, llaves de agua sueltas, etc. Igualmente se dieron casos en que creyeron que eran vendedores de chance y más de uno les preguntó por el "número de al suerte", mientras miraban los talonarios de los certificados como si fueran billetes de lotería. - Nosotros no damos números, más bien los pedimos" - le dijo uno de ellos a una mujer que lo paró en una calle bogotana.

Inclusive en una oportunidad creyeron que eran enfermeros, con la mala suerte de que debieron censar una vivienda donde vivía un muchacho drogadicto que un día antes había salido de una casa de reposo. El joven creyó que se lo iban a llevar de nuevo y entró en histeria; se refugió, bajo llave, en una habitación de donde no hubo poder humano que lo sacara. En Yopal, varios encuestadores caminaban de noche por la carretera bajo un torrencial aguacero. Estaban protegidos con sus capas. De pronto un automóvil que venía en sentido contrario los alumbró en el instante en que una pareja estaba a cinco metros de ellos. Desde luego, lo que vieron los muchachos fue un cuadro terrorífico: unas sombras blanquecinas en medio de la oscuridad y con relampagueos al fondo. ¡Espantos, Dios Santo!, alcanzó a decir uno de ellos.

César Saade duró varios días trabajando por los campos, cuando regresó a su casa se encontró con la ingrata sorpresa de que no tenía ropa: la suegra se la quemó porque creyó que había huido al monte, dejándole la hija embarazada. A Elmer Godoy lo cogió la noche frente a una finca, pero aun así se empeñó en hacer el censo. Resultó infructuoso su intento porque nadie le abrió. Decidió regresar al día siguiente. Y se encontró con el desconcierto: la casa se había derrumbado a los pocos minutos de su intención de encuestarla. Ahora se ríe por haber estado al borde la muerte.

Estos hombres y mujeres que hicieron el balance de cuántos somos y qué tenemos conocieron el país que existe detrás de las cifras. A lo mejor por eso Alba Patricia Henao, gerente territorial de Santa Marta, todavía se muere de la risa al recordar que en la vereda Valencia, una señora, como homenaje a una encuestadora que encontró en la Sierra Nevada, a seis horas de camino, bautizó a su mascota como ¡Censo!

Por René Pérez

viernes, junio 09, 2006

Grupo Falabella invertirá en Medellín US$100 millones


EL COLOMBIANO DE MEDELLIN

El grupo chileno registró en 2006 ventas por US$3.853 millones.
Homecenter también crece y contará en Medellín con cuatro locales.
Se prevé la apertura de tres tiendas Falabella en la capital antioqueña.


Por
Germán Jiménez Morales
Medellín

A Medellín llegarán 100 de los 1.130 millones de dólares que Falabella, el número uno del comercio chileno, invertirá en la expansión de sus negocios entre 2006 y 2009 en Colombia, Argentina, Perú y en su tierra natal.

Aunque el presupuesto suena bajo, comparado con el monto global, regionalmente será suficiente para acelerar la competencia en un sector del comercio minorista.

La razón es doble. La primera, es que 40 millones de dólares se utilizarán para levantar dos nuevos Homecenter en la ciudad, completando así cuatro de estos establecimientos que ofrecen una completa línea de artículos para el hogar, que van desde una teja hasta una cortina de baño, pasando por todo tipo de materiales, herramientas y elementos de decoración.

Y la segunda razón, es que los restantes 60 millones de dólares serán para abrir en Medellín tres tiendas Falabella. Estos son unos almacenes por departamento que venden prácticamente de todo, menos mercado. Eso quiere decir que los chilenos competirían en línea directa con tiendas como Flamingo, pero dado el polifacético formato que manejan el panorama de sus rivales comerciales es más amplio.

Las tiendas típicas que planea levantar en Medellín Falabella tendrán un área de ventas de 12.000 metros cuadrados. Según se lee en su página de internet, las secciones típicas de estos almacenes son las siguientes: electrohogar, computación, decohogar, dormitorio, deportes, belleza, mundo infantil, entretención, regalos y servicios.

La estructura no es muy diferente a lo que se encuentra en otros establecimientos comerciales. Sin embargo, un rasgo distintivo de Falabella es que también oficia como banquero. Gracias a ello, puede financiar a sus clientes desde la compra de un carro, hasta un viaje o la adquisición de una casa.

De hecho, el debut en Colombia de la marca Falabella se hizo a través de su tarjeta de crédito, CMR, que se puede utilizar en Homecenter y en Carrefour. El siguiente paso será la apertura de la primera tienda en Bogotá, a finales del 2006, que se complementará en el 2007 con el primer almacén en Medellín y los otros dos en el 2009, a más tardar.

El peso de los artículos importados dentro de su oferta no será muy grande, pues las fuentes de esa organización expresan que "aquí tenemos prácticamente todo". Lo que sí se hará es establecer una fuerte relación con los proveedores, para ofrecer bienes diferenciados en diseño y en calidad.

En cuanto a la variable que toca el bolsillo de los consumidores, la promesa básica es que tendrán unos "precios convenientes". En cristiano, eso significa que tendrán precios para todos, pero un vestido de 400.000 pesos será el mejor traje que se pueda conseguir por ese precio.

Otro de los rasgos distintivos de Falabella es la agresividad en materia de publicidad, con más de 40 campañas anuales. Sus catálogos son generosos en páginas y en calidad y, como prueba de la importancia que le conceden a este punto, se recuerda que en Chile esta firma es el mayor anunciante del diario El Mercurio.

"No llegamos a canibalizar el mercado", afirman directivos de Falabella en Colombia, quienes recalcan que el ingreso a un país de esta organización chilena lo que produce es una dinamización de la competencia.

La cortesía comercial sugiere que no es bueno afirmar que un jugador va por los clientes de la competencia. Por eso, se acude a fórmulas más elegantes, como exaltar que los recién llegados amplían el consumo, generando necesidades a los compradores y haciéndolo más sofisticado.

Falabella tiene hoy más de 40.000 empleados. La meta para el quinquenio es incrementar esa nómina en 2.000 personas, de las cuales se espera que 1.500 sean empleos directos generados en Medellín.


Ayuda al lector
La ciudad tendrá cuatro Homecenter
Otro vehículo de inversión de Falabella en Colombia es Sodimac, la firma que, asociada con Corona, desarrolla los Homecenter.

El más grande de estos almacenes quedará en Medellín, con 9.000 metros cuadrados de área de ventas, que se complementan con los 5.500 metros cuadrados del Patio Constructor. Su inauguración está prevista para el mes de julio de 2006. En la fase de edificación ha sido fuente de empleo para 800 personas y cuando abra sus puertas beneficiará a unos 500 trabajadores.

Homecenter busca un terreno para levantar la cuarta tienda en Medellín con un área de ventas de 10.000 a 12.000 metros cuadrados. Así mismo, se alista para remodelar el local de Los Industriales

La vida emocionante de los centros comerciales

Barranquilla — y también Santa Marta, Cartagena, Montería, Valledupar, Riohacha, Sincelejo y San Andrés— viven una plena ebullición comercial con grandes moles llenas de almacenes, salas de cine, restaurantes, cafeterías, salas de Internet y juegos infantiles.
Es la vida emocionante de los centros comerciales, que se han convertido en los nuevos sitios de atracción en los grandes centros urbanos. Tienen vida propia. Desarrollan una actividad frenética casi las 24 horas del día, de todos los días del año.
En el caso de la capital atlanticense, el primer paso lo dio, en la década de los años 70, el Gran Centro, en la calle 70 con carrera 53. Después vinieron muchos más. Como los de Villa Country y Country Plaza. Metrocentro (en la calle Murillo en inmediaciones del estadio ‘Roberto Meléndez’). El gigantesco Buenavista. El Tropical Centro (que fue uno de los pioneros, ubicado en donde por muchos años funcionó el Club Barranquilla). El Shopping Center del Paseo Bolívar. El Centro Comercial Aladino (en el antiguo Cine Colombia) con su famoso almacén ‘Tierra Santa’ y su peculiar ‘salón de la fama’ en donde están las fotos de los ‘ladrones más reconocidos del sector’. El Centro Comercial El Río (donde funcionó Peláez Hermanos, al final del Paseo Bolívar con la carrera 45B). Centro Comercial Calle Real y el Señorial. Todos ellos brindan estupendos servicios, mercancías de toda índole, alimentos y recreación para chicos y grandes.
Además, están en construcción el Centro Comercial Panorama (en la calle 30 con carrera 8), que tendrá un superalmacén Vivero), y la ampliación del tradicional Superalmacén Olímpica (SAO) de la 46 con calle 53. Todo lo cuál se agrega al despliegue que por toda la ciudad y la Costa Caribe han de-
sarrollado el Grupo Olímpica, Vivero, y ahora Éxito (que hará un nuevo hipermercado en Cartagena), Carrefour (que después de haber entrado con pie derecho a Barranquilla acaba de abrir fuegos en Santa Marta y va por las murallas de Cartagena), Home Center, Home Mart y Makro.
Definitivamente, si bien en algunas de estas ciudades la actividad industrial ha sufrido mengua, el sector comercial y de servicios se ha disparado de una manera asombrosa, generando numerosos puestos de trabajo y reactivando la economía. El propósito de esos centros comerciales es que la gente compre, coma y se divierta hasta el cansancio. Todo en familia. O entre amigos. (RSC)

Olímpica continúa las inversiones


En la Costa Caribe

TOMADO DE EL HERALDO DE BARRANQUILLA COLOMBIA

Espera ejecutar $40 mil millones en ampliaciones y construcción de más supermercados.
Por JORGE MONTAÑO
Inversiones por $102 mil millones ejecutará este año la Organización Olímpica, de los cuales $40 mil millones serán para ampliaciones y nuevas construcciones en la Costa Caribe, confirmó el representante del grupo, Jabib Char Abdala.
“Nuestra expansión no se detiene este año, sigue ampliando en todos los formatos, en ciudades como Santa Marta, en Sincelejo. Además proyectamos nuevos supermercados en Barranquilla y Bogotá”, dijo.
En la capital del Atlántico, este año se tiene proyectado la construcción de cuatro supermercados. Avanza el Portal del Prado, en la calle 53 con carrera 50, donde se construye un centro comercial con 60.000 metros cuadrados y 165 locales, zonas de cines y juegos, que conectará con el SAO.
Los otros supermercados que se esperan construir estarán en diferentes sitios de la periferia de la ciudad, cubriendo todos los sectores populares porque el objetivo es cubrir siempre todos los estratos sociales. A nivel nacional, Olímpica ya completa 152 supermercados y droguerías, generando 8.000 puestos de trabajo directos.
El vocero de Olímpica manifestó que la organización seguirá ampliando y construyendo en cualquier parte del país donde haya oportunidad de invertir con el fin de ejercer la presencia colombiana.
Al ser consultado sobre por qué Olímpica no ha llegado todavía a Antioquia, Char Abdala dijo que los negocios al final no se han podido cerrar en este Departamento, además “se compite con las compañías con mucho más músculo y no hemos podido hacerlo. Pero estamos pronto por llegar a Medellín”.
El balance en el 2005 fue satisfactorio para Olímpica, con un crecimiento de las ventas del 10%, cifra calificada por Char Abdala como buena cuando la inflación se situó en el 5% el año pasado.
El año pasado las ventas fueron aproximadamente $1,7 billones y una utilidad cercana a los $16 mil millones. Se esperan mejores resultados durante este año, sobre todo cuando la expansión no parará.
“Nuestro posicionamiento sigue siendo firme. Siempre tratando de ofrecer los mejores precios a nuestros clientes que con sus compras nos favorecen y nos hacen seguir progresando”, sostuvo.
Char Abdala señaló que Olímpica continúa siendo una empresa ciento por ciento colombiana y está compitiendo con muchas empresas extranjeras que están en el país, entre ellas dos francesas y una con un socio americano. “Seguimos luchando y vamos a mantenernos seguramente”.

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