martes, marzo 03, 2015

América Retail – Almacenes Éxito se queda con el 100% de Devoto en Uruguay

América Retail – Almacenes Éxito se queda con el 100% de Devoto en Uruguay



Almacenes Éxito se queda con el 100% de Devoto en UruguaySHARE ON FACEBOOKSHARE ON EMAILSHARE ON TWITTERSHARE ON PRINTMORE SHARING SERVICES0

2 MARZO, 2015 0
Almacenes Éxito se queda con el 100% de Devoto en Uruguay

La compañía de origen antioqueño sigue expandiendo su negocio fuera del país. Recientemente adquirió 3,81% (98.287 de acciones), de las tiendas Devoto en Uruguay, con lo cual el grupo se quedó con una participación de 100% de la sociedad Lanin, antes propietaria de esta compañía retail.
A través de un comunicado, la empresa que tiene más de 420 puntos en el país y más de 50 tiendas en Uruguay, explicó que se cumplieron con todas las obligaciones del contrato  de compra y venta de acciones que se hizo a través  de las sociedades  Spice Investment Mercosur S.A., propietaria de 7,37% y de Larenco S.A., subsidiaria de la empresa  en el país suramericano y la cual consolida una participación de 92,63%.

devoto

Esta jugada del grupo empresarial  se llevó a cabo en el uso del derecho  de venta que tenían los accionistas por un valor de  U$19.540.185, según informó  Sandra Patricia Pérez, superintendente Delegada para Emisiones, Portafolios de Inversión de la Superintendencia Financiera de Colombia. El Grupo Éxito había realizado el anuncio que autorizaba la adquisición por parte de la sociedad Larenco, a mediados de febrero de 2015.
   
Fuente: La República

lunes, marzo 02, 2015

Marketísimo: ¿Cómo convertir al marketing en una verdadera profesión?

Marketísimo: ¿Cómo convertir al marketing en una verdadera profesión?



Marketísimo



¿Cómo convertir al marketing en una verdadera profesión?

Por César Pérez Carballada







En un post anterior nos preguntábamos por qué hay tanta ignorancia y falta de consenso en el mundo del marketing.

Si hablamos con un contable en el otro extremo del mundo y le pedimos las Cuentas de Resultados de la empresa (el P&L en inglés) estamos seguro de lo que vamos a recibir, pero si le pedimos a la persona de marketing al final del pasillo una Declaración de Posicionamiento(“Positioning Statement”), la Arquitectura de la Marca (“Brand Arquitecture”) o unaPropuesta de Valor (“Value Proposition”) no tenemos ni idea de lo que vamos a recibir.

Pregúnteles a sus amigos dentro del mundillo del marketing qué quiere decir “Omni-channel” o cómo se mide el ROI (retorno de la inversión) y escuchará respuestas muy dispares.

¿Cómo podemos actuar con eficacia en el mundo del marketing si ni siquiera hay consenso sobre el objetivo del marketing?

El problema reside en que el marketing no es una profesión. Una profesión es aquella ocupación que tiene una base cognitiva, una educación institucionalizada, una asociación profesional que nuclea a los profesionales, autonomía en el trabajo, un sistema de licencias para ejercer la profesión, control entre colegas y un código de ética (1).

La medicina, el derecho, la ingeniería, la arquitectura y la contabilidad, todas ellas son profesiones porque reúnen esas características.

El marketing hoy en día es una profesión full-time, que se aprende en las universidades, y que tiene asociaciones profesionales pero para ser una profesión le faltan los siguientes elementos:

  • un cuerpo de conocimiento universalmente aceptado
  • un ente colegiado que certifique el dominio de ese conocimiento
  • un código ético que sea respetado

Ahora bien, ¿es posible desarrollar esos elementos en el marketing?

CUERPO DE CONOCIMIENTO


Para transformar al marketing en una verdadera profesión el primer paso es construir un cuerpo de conocimiento universalmente aceptado que no deje lugar a dudas. El consenso sobre este conocimiento evolucionará con el tiempo pero estará definido en cualquier momento determinado.

¿Es posible hacerlo? Algunos dirán que el marketing es muy diverso y muy complejo para tener una definición común en todos sus temas. Pero si ha sido posible hacerlo en otras áreas del conocimiento más complejas y diversas que el marketing, como la física, la medicina o la astronomía, ¿por qué no se podría hacer en el marketing?

Ciertos académicos y ejecutivos opinan que el marketing tiene tanto de arte y oficio como de ciencia, y para ser experto se requiere experiencia más que educación formal (especialmente cuando pensamos en las habilidades más “soft” como comunicación y liderazgo). Esta objeción no impediría construir el cuerpo de conocimiento, solo implicaría asegurar los mecanismos para que ese conocimiento sea adquirido a lo largo del tiempo, ya sea a través de una combinación de educación formal y práctica profesional (ver el próximo punto “certificación del conocimiento”) tal como se hace en la medicina o en el derecho.

Si conformáramos este cuerpo de conocimiento, ¿no ahogaríamos la creatividad de aquellos que se dedican exitosamente a expandir los límites del marketing aun sin tener una educación formal? Para responder podemos analizar otras profesiones que sí tienen ese cuerpo de conocimiento, como la medicina. ¿Habría obtenido la medicina un progreso más creativo si no estuviera profesionalizada? Por el contrario, la velocidad de progreso se aceleró en la medicina cuando se profesionalizó. El requerimiento de amansar un conjunto de conocimiento no bloqueó a los pioneros en la medicina, de hecho fomentó y aceleró el desarrollo de sus innovaciones.

Finalmente no debemos ignorar el daño que pueden ocasionar las personas que no saben de marketing por la ausencia de un conocimiento coherente y universal. Desde luego que la falta de conocimiento puede ocasionar daños más severos y directos en la medicina, pero un “marketero” que no sabe lo que hace puede llevar una empresa a la quiebra afectando a muchas personas (los empleados y sus familias) y si la empresa es lo suficientemente grande, las repercusiones pueden ser aún mayores en un mundo complejo y globalizado.

En definitiva, definir un cuerpo de conocimiento coherente y universal es factible, ese no es el problema, la voluntad común de acometer tal tarea lo es.

Y si alguna vez todas las partes interesadas se pusieran de acuerdo, ¿quién debería liderar el esfuerzo?


Algunas instituciones ya han comenzado a recorrer el camino ya que varias Asociaciones de Marketing, como la AMA o la CIM (en EEUU y Reino Unido, respectivamente) tienen glosarios y diccionarios que definen el vocabulario del marketing y establecen un lenguaje común pero ese es solo un primer paso, ya que (i) ni entre ellas existe coincidencia sobre la definición de todos los términos (mucho menos unanimidad entre todas las asociaciones de cada país) y (ii) el cuerpo de conocimiento no solo es la definición de los términos, sino que también abarca las metodologías y herramientas que la profesión utiliza en su quehacer diario.

Las Asociaciones de Marketing podrían expandir sus esfuerzos para definir el cuerpo de conocimiento pero la mayoría de ellas están demasiado enfocadas en la práctica del marketing y dejan de lado las sutilezas académicas que tal esfuerzo requeriría (con algunas excepciones, como la CIM en Reino Unido) con lo cual las Universidades o una agrupación de Profesores probablemente estén mejor posicionadas para hacerlo.

Quizás la conformación óptima sería un ente independiente conformado por Universidades, Asociaciones de Marketing, representantes de las empresas líderes en el tema y académicos independientes.

CERTIFICACIÓN DEL CONOCIMIENTO

A diferencia de los médicos o los abogados, los “marketeros” no necesitan una educación formal para ejercer y muchos menos una licencia que certifique dichos conocimientos. Pero sin una certificación formal a través de una licencia para ejercer, el marketing nunca será una auténtica profesión.

¿Cómo se certifica en otras profesiones el conocimiento? En los EEUU los profesionales tienen que estudiar otros 3 o 4 años después de haber completado una carrera de grado, después deben obtener una licencia formal para practicar la profesión que requiere pasar unexhaustivo examen estatal o federal diseñado para testear su control sobre el cuerpo de conocimiento específico, una vez que pasan este examen deben invertir en una cierta cantidad de entrenamiento “clínico” (prácticas) y educación continua para mantenerse actualizados y, en algunos campos, los profesionales deben pasar exámenes periódicos para re-certificar sus licencias. Así funciona en el caso de la medicina, la abogacía, incluso con los contables (el famoso CPA o “Certified Public Accountant”).

Una vez más, lo difícil no es cómo hacerlo sino decidir moverse en esa dirección.

Imaginemos un título de CMP (“Certified Marketing Professional” o Profesional Certificado en Marketing) que se obtendría al aprobar un examen nacional después de cursar una carrera aceptada por el órgano de gobierno.


Esta certificación plantearía algunos interrogantes: al restringir la práctica a quienes tienen la licencia, ¿no se frenaría la evolución del marketing en el desarrollo de metodologías alternativas?

Para responder esa pregunta basta mirar –nuevamente- a la medicina. El hecho de que se haya profesionalizado no ha evitado el surgimiento de terapias alternativas que son elegidas por la gente en una sociedad abierta y democrática. La medicina y la abogacía han elegido sistemas completamente cerrados y aun así los consumidores son libres de elegir a un practicante no certificado mientras estén dispuestos a lidiar con el riesgo del resultado.

Al final y al cabo, es una cuestión de elección sobre cuán restrictivo se quiere hacer el sistema. Por ejemplo, se podrían restringir ciertos sectores a profesionales certificados, así los gobiernos podrían prohibir la inversión de fondos de pensiones en empresas cuyos gerentes no son “profesionales certificados” mientras que las personas individuales podrían invertir en cualquier empresa (así como en la contabilidad se requiere el CPA para ser auditor independiente de una empresa que cotiza en bolsa pero no para preparar una declaración de impuestos). Incluso, en un sistema menos cerrado, se podría requerir diferentes certificaciones según el nivel de responsabilidad o cargo en la empresa: solo experiencia, experiencia más educación, educación y CMP, solo la certificación CMP (así como en algunos estados de EEUU se puede ejercer de abogado con solo pasar el examen sin necesariamente haber tenido que cursar años de estudio).

Otra pregunta es ¿cómo afectaría a los emprendedores -tan importantes para el crecimiento económico- el hecho de exigir una certificación para ejercer?

La decisión sobre cuán restrictivo se quiere hacer el sistema también puede resolver esta cuestión: se podría exigir la certificación para trabajar en empresas mayores de cierto tamaño (para no ahogar la actividad entrepreneur). En última instancia, ¿los emprendedores exitosos no se verían potenciados si complementaran sus habilidades innatas con una formación profesional?

Finalmente, ¿quién administraría el examen para obtener la licencia? El órgano que administraría las certificaciones podría ser uno de las ya existentes Asociaciones de Marketing (de hecho algunas de ellas ya tienen exámenes parecidos) pero también podría ser un ente conformado por las Universidades o incluso un órgano totalmente independiente: una Asociación de Profesionales Colegiados de Marketing como el “Board of Law Examiners” que regula el examen de derecho en EEUU o el “American Institute of Certified Public Accountant” que regula el CPA. Ese órgano no solo administraría el examen para la certificación inicial sino que también definiría el estándar para la educación continua requerida para mantener la licencia CMP durante el tiempo, con lo cual se incentivaría la inversión en educación y desarrollo continuo.

En este sistema el mercado determinaría el valor de los profesionales certificados y muy pronto se vería si se valora o no la confianza adicional en las capacidades intelectuales de un profesional que ha amansado un conocimiento y se mantiene actualizado.

También les permitiría a las empresas reducir el riesgo de contratar gente no preparada, ya que se garantizaría que un profesional certificado tiene los conocimientos necesarios para llevar a cabo sus tareas.

CÓDIGO DE CONDUCTA

En un artículo de la Harvard Business Review, el antiguo decano de la facultad de negocios de Yale decía: “una ocupación se gana el derecho a ser una profesión solo cuando algunos ideales, como ser un consejero imparcial, no hacer daño o servir al bien común, están imbuidos en la conducta de las personas en esa ocupación” (2).

No basta con un cuerpo de conocimiento consensuado ni con la certificación de quienes lo practican; es necesario un código de conducta ético que regule esa práctica. A diferencia de los médicos o los abogados, la gente que trabaja en marketing no adhiere a un código de conducta o código deontológico que sea universal y cuyo cumplimiento se imponga.


Esta es otra área donde algunas Asociaciones de Marketing han avanzado en la dirección correcta al definir diferentes versiones de este código, sin embargo no existe una versión universal comúnmente aceptada.

Un riesgo son las simplificaciones de ideales sociales porque no queremos caer en una declaración benigna que trate de emular la de otras profesiones (por ej, el objetivo social de la medicina tiene poca aplicabilidad en el marketing). Así todo un código deontológico del marketing debe contener elementos como honestidad, responsabilidad, veracidad, transparencia, etc.

Finalmente queda el tema de la supervisión de su cumplimiento. Como dicen dos profesores de Harvard (3): “las verdaderas profesiones tienen códigos de conducta y el significado y las consecuencias de esos códigos se enseñan como parte de la educación formal de sus miembros. Un órgano de gobierno, compuesto por miembros respetados de la profesión, supervisa su cumplimiento. A través de estos códigos, las instituciones profesionales firman un contrato social implícito con otros miembros de la sociedad: confíennos el control y ejercicio sobre esta importante categoría ocupacional y, a cambio, la profesión promete asegurarse que sus miembros son dignos de tal confianza, y que no solo serán competentes al llevar a cabo sus tareas sino que además se conducirán con altos estándares e integridad”.

Establecer un código de conducta profesional no es un misterio: se define el código, se enseña durante la educación formal, se integra en el proceso de certificación (“el juramento”), se crean órganos de pares para monitorear su nivel de adherencia, se establecen protocolos para el proceso de revisión de infracciones y se administran las sanciones según sea necesario.

De esta manera, no alcanza con la mera existencia del código, sino que además tiene que ser incorporado a la educación formal de la profesión y debe hacerse cumplir por un órgano de gobierno conformado por miembros respetados de la profesión.

Definir el código e incorporarlo a los programas de estudio no debería ser un problema (no más que definir un cuerpo de conocimiento universalmente aceptado) pero hacerlo cumplir censurando a los miembros que se aparten de él es un poco más complicado, aunque igualmente necesario.

*****

La verdadera pregunta es, ¿queremos transformar al marketing en una profesión? 

Esta es más que una cuestión semántica. La falta de profesionalidad evita que, como industria, avancemos y proveamos un valor que sea reconocido y recompensado. Provoca que exista una gran ignorancia entre los practicantes del marketing en todas sus especialidades. Alimenta la confusión y la incredulidad en la sociedad sobre qué es el marketing. Pone barreras en atraer a los mejores y más brillantes candidatos. Nos ha ganado una reputación como industria que, para mucha gente, está a medias entre un tarotista y un charlatán de feria. Evidentemente hay espacio para mejorar.

Si la solución es evolucionar para que el marketing se transforme en una profesión, entonces debemos pensar en las tres grandes áreas que faltan desarrollar –el cuerpo de conocimiento, su certificación y el código de conducta- para buscar la mejor manera de implementarlas.

Cambiar toda la industria tomará tiempo pero Ud. puede empezar en su propio espacio(su departamento, su empresa) creando estándares, un cuerpo de conocimiento, un vocabulario, un código de conducta, etc. Las mejores empresas de marketing como P&G, Kellogg´s y Unilever lo levan haciendo desde hace décadas y mal no les ha ido. Con el tiempo, podemos buscar un consenso que abarque a todo el marketing y lo transforme en una verdadera profesión.




                                     


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Fuentes:
(1) "The Rise of Professionalism: a Sociological Analysis",Magali Sarfatti Larson, Berkeley, California: University of California Press, 1978, p.208
(2) “The Buck Stops (and Starts) at Business School”, Joel M. Podolny, Harvard Business Review, Junio 2009
(3) "It’s Time to Make Management a True Profession", Rakesh Khurana y Nitin Nohria, Harvard Business Review, Octubre 2008

sábado, febrero 28, 2015

Cien años de la botella de Coca-Cola. Revista infoRETAIL.

Cien años de la botella de Coca-Cola. Revista infoRETAIL.



infoRetail







PUBLICADO EL 27/02/2015
Cien años de la botella de Coca-Cola
La compañía prepara un año de celebraciones

infoRETAIL.- Con motivo del centenario de la creación de su botella, The Coca-Cola Company va a celebrar durante todo el año una campaña que englobará la emisión de nuevos anuncios publicitarios, un himno musical y una serie de exposiciones de arte de obras de algunos de los principales artistas contemporáneos, incluidos Andy Warhol, Norman Rockwell y Peter Blake.

Nacida el 16 de noviembre de 1915, la botella de Coca-Cola fue creada por la empresa Root Glass Company de Terre Haute (Indiana), y se ha convertido en un icono mundial que ha inspirado un sinfín de momentos en el mundo del cine, la historia social, el diseño y el arte.

La campaña, que se desarrollará en más de 130 países, contará con una exposición itinerante y otra en el High Museum of Art de Atlanta (Georgia); 14 nuevas grabaciones digitales y de televisión; la campaña ‘Besados’ de publicidad exterior y en prensa protagonizada por personajes famosos emblemáticos; un nuevo himno musical del artista novel Francesco Yates; un libro publicado por Assouline y protagonizado por imágenes clásicas y contemporáneas de la botella, o un recorrido interactivo a través de los archivos de Coca-Cola en Atlanta.

“Desde su creación en 1915, la botella de Coca-Cola ha adquirido la emblemática condición de símbolo del refresco y el optimismo, y, hoy en día, continúa siendo un importante activo de nuestra empresa”, ha manifestado Marcos de Quinto, vicepresidente ejecutivo de The Coca-Cola Company.

jueves, febrero 26, 2015

Coca-Cola y Unilever se coronan como mejor marca y mejor anunciante, respectivamente, según el ranking de Warc - Marketing Directo

Coca-Cola y Unilever se coronan como mejor marca y mejor anunciante, respectivamente, según el ranking de Warc - Marketing Directo



Coca-Cola y Unilever se coronan como mejor marca y mejor anunciante, respectivamente, según el ranking de Warc

coca cola cocacola coca-cola
Warc acaba de anunciar los resultados de su ranking anual que recoge las mejores campañas de marketing, empresas y anunciantes de todo el mundo. 
En el listado Estados Unidos aparece como el país mejor clasificado, por delante de Reino Unido y Australia. Respecto a las mejores campañas Coca-Cola ha sido nombrada por segundo año consecutivo la mejor marca del mundo, seguido por McDonald’s y Mercedes-Benz.
Coca-Cola alcanzó la cima de los rankings de marca gracias al éxito de sus últimas campañas, como “Share a Coke” o “Ice Bottle”.
warc
En total, 23 de las 100 campañas del ranking proceden de Estados Unidos, más que de cualquier otro mercado. La campaña estadounidense mejor clasificada en el Warc 100 fue ‘Beautiful Hair, wahtever the wether’ una campaña de Leo Burnett/Arc y Starcom MediaVest Group para Pantene.
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Por último, el ranking de anunciantes está encabezado por el gigante Unilever, seguido por su homólogo Procter & Gamble.
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Estos listados de Warc 100 suponen un punto de referencia para la creatividad comercial, ya que permite a las principales empresas del mundo comparar su rendimiento con sus competidores. Para elaborar los rankings, Warc rastreó más de 2.200 campañas ganadoras de premios de marketing en hasta 87 competiciones diferentes. Asignó puntos según los premios obtenidos (por ejemplo, oro, plata o bronce), y los ponderó de acuerdo al rigor y prestigio de cada competición en la industria mundial. Warc ha desarrollado una metodología propia para ponderar dichas competiciones, en base a sus propios datos de inversión publicitaria y a una encuesta mundial a expertos en planificación y estrategia..
Louise Ainsworth, CEO de Warc, ha declarado: “Estas clasificaciones reflejan un increíble cuerpo de trabajo de todo el mundo, felicidades a los clientes y a las agencias que lo hicieron posible. Juntas, estas campañas forman un conjunto de inspiración para casos de estudios, de los que las marcas y agencias de todo el mundo pueden aprender”.
- See more at: http://www.marketingdirecto.com/actualidad/anunciantes/coca-cola-y-unilever-se-coronan-como-mejor-marca-y-mejor-anunciante-respectivamente-segun-el-ranking-de-warc/#sthash.XfK6faNV.dpuf

miércoles, febrero 25, 2015

Santo Domingo y Martins, líderes en el mercado de medianos | La República

Santo Domingo y Martins, líderes en el mercado de medianos | La República



Santo Domingo y Martins, líderes en el mercado de medianos

Bogotá_

El grupo Santo Domingo tiene ahora 59% de las acciones de Koba International Group, dueño de las tiendas D1 en Colombia. Con ello, los locales se vuelven líderes en el segmento de mercados medianos y compiten de cerca con Ara, propiedad de la portuguesa Jerónimo Martins, además de almacenes como Euro y Zapatoca.

Las cadenas de supermercados medianos tienen ingresos operacionales cercanos a los $200.000 millones. Justamente,  Koba Colombia (D1) registró  ventas por $294.844 millones en 2013, convirtiéndose en  una  de las empresas medianas que más vendieron.
La clase media del comercio como D1 y Ara son supermercados cuyas ventas no superan los $500.000 millones. No son tan grandes como Almacenes Éxito,  con ingresos operacionales por $10 billones o Cencosud con $9 billones, pero que no dejan de ser consideradas de gran tamaño, según lo explica, Rafael España, director Económico de la Federación Nacional de Comerciantes, (Fenalco).  
Zapatoca, quien hace parte de estos mercados medianos, es una empresa de tipo familiar, dirigida por los Pinilla León. El supermercado ha crecido a tal proporción que pasó de ser un local pequeño a generar ingresos operacionales por $206.577 millones en 2013.
Los Supermercados Euro quienes en 2013, tuvieron ventas por $190.734 millones, también hacen parte de este grupo. Euro fue fundada en 2001 por un grupo de comerciantes paisas. Hoy, el supermercado tiene más de 700 proveedores nacionales y tiendas en Envigado, Laureles, Itaguí, entre otras ciudades.
Ara, por ejemplo, cerró 2014 con 86 tiendas abiertas a través de las cuales generó  991 empleos directos, duplicando el número de puestos de trabajo de 2013,
Según, Pedro Veloso, director de Jerónimo Martins en Colombia, su “modelo de negocio ha permitido generar empleos directos y promover la industria local”. En este supermercado 54 de los 56 proveedores de marcas propias son colombianos que proveen para 310 productos de la empresa.
Para el director de Fenalco Bogotá, Juan Esteban Orrego, estas empresas ayudan a regular el precio del mercado, “en la medida de que estos nuevos jugadores tengan ventaja sobre los demás, ayudarán a mejorar la calidad y el precio de las ofertas”.
Por otro lado,  jugadores como D1 son la muestra de que al mercado colombiano está llegando otra categoría de supermercados llamada en Estados Unidos como cash & carry. Esta alternativa, además de ofrecer productos a menor precio, tiene otras políticas como por ejemplo en algunos supermercados solo se recibe efectivo y las  instalaciones no están sobrecargadas de lujos.
Un ejemplo son los supermercados como Makro y Pricesmart, que operan en el mercado.
Pricesmart, por ejemplo, funciona por membresía con un costo promedio de US$35 anuales, el almacén abrió en 2014 sus puertas en Bogotá y Medellín con locales de 11.667 metros y 13.673 metros, respectivamente. 
Makro, por su parte,  lleva mucho tiempo en el mercado. Llegó en la época de los 90, como un modelo de negocio especializado al por mayor.
Los expertos esperan que a Colombia lleguen más compañías que ofrezcan este tipo de alternativas de bajo costo.
El negocio de Valorem por US$68,9 millones
Valorem, filial del Grupo Santo Domingo, adquirió la semana pasada 34,32% de las acciones de la compañía panameña Koba International Group S.A.,  dueña de las tiendas D1, por un valor de US$68,9 millones. Con la compra,  Valorem y por lo tanto el Grupo Santo Domingo, alcanzó una participación accionaria hasta de 59% de la compañía. “El formato de la tienda está diseñado para reducir la logística, los costos de transporte y los gastos de publicidad. Los ahorros en costos son trasladados al consumidor vía precio. D1 ofrece productos de alta calidad a los mejores precios, en pequeñas tiendas en diferentes ciudades”, asegura un informe de la compañía.
Las opiniones
Pedro Veloso
Director de Jerónimo Martins en Colombia

“Ara reafirma la apuesta de Jerónimo Martins. El modelo de negocio ha permitido generar empleos directos y promover la industria local”.
Juan Esteban Orrego
Director de Fenalco Bogotá

“Estos supermercados no son tan independientes. Estos ayudan a regular el precio del mercado en la medida de que son nuevos jugadores”.
Para contactar al autor de esta nota:

María Alejandra Solano Vargas

msolano@larepublica.com.co

Editor de esta nota:
Maria Carolina Ramírez
mcramirez@larepublica.com.co

martes, febrero 24, 2015

Santo Domingo quiere ser el rey del retail - Dinero.com

Santo Domingo quiere ser el rey del retail - Dinero.com



Dinero.com



Alejandro Santo Domingo, presidente de la Junta Directiva de Valorem.

 | 2/23/2015 2:45:00 PM

Santo Domingo quiere ser el rey del retail

El grupo se queda con el 59% de la compañía dueña de los supermercados D1 en el país, que ya tienen 330 puntos y vendió el año pasado $591.000 millones.



Valorem, el brazo de inversión del Grupo Santo Domingo, amplió su apuesta por el negocio del retail en Colombia. La compañía, inscrita en el Registro Nacional de Valores, confirmó el pasado viernes 20 de febrero su decisión de comprar el 34,32% de las acciones de la compañía Koba International Group, basada en Panamá, y se comprometió a pagar hasta US$68,9 millones por esta participación.

Esta movida no solo lleva a Valorem a convertirse en el accionista mayoritario, al completar el 59% de la propiedad de Koba International. También implica que la compañía de la familia Santo Domingo pasa a convertirse en rey del retail pues Koba es la compañía más grande por número de supermercados de grandes descuentos en Colombia, ya que sus tiendas D1 tienen ya 330 puntos de venta en todo el país.

Las tiendas D1 llegaron al mercado colombiano en enero de 2010, cuando un grupo de inversionistas decidió traer al país este formato de gran éxito en países como Alemania, donde lo popularizaron los hermanos Albretch –dueños de la cadena Aldi- y que está diseñado para reducir los costos logísticos, de transporte y publicidad, y estos menores costos se le transfieren al consumidor vía precio.

A finales de 2011, el Grupo Valorem incursionó en Koba International, en el marco de su estrategia de diversificación de negocios.

Y es que la cadena D1 se ha convertido en un verdadero fenómeno en ventas en el país, pese a que solo lleva un lustro de operaciones. El crecimiento ha sido geométrico en el número de tiendas y sus ventas prácticamente se duplicaron el año pasado, cuando alcanzaron los $591.000 millones, frente a los $294.844 millones de 2013.

Pese a que Valorem tendrá la mayoría accionaria, Koba International seguirá siendo dirigida por los socios gestores, quienes han sido los encargados de garantizar el crecimiento y expansión de la compañía de comercio al por menor.

Carlos Arturo Londoño, presidente de Valorem dijo en un comunicado que “Koba tiene un modelo de negocio sólido y exitoso. Es tremendamente atractivo dado su enorme potencial de crecimiento, porque beneficia directamente la economía de las familias colombianas, con productos de alta calidad, a precios muy competitivos”.

lunes, febrero 23, 2015

Marketísimo La ignorancia en el mundo del marketing

Marketísimo



La ignorancia en el mundo del marketing

Por César Pérez Carballada






La semana pasada me toco por enésima vez leer a un supuesto experto en marketing decir ciertas burradas sobre asuntos básicos de la materia.

Lamentablemente tengo que decir que no fue una excepción: durante años trabajando en departamentos de marketing, con agencias de marketing, publicidad, medios y también como consultor con ejecutivos de marketing en diversos países, he visto con gran frecuencia la falta de conocimiento real sobre el tema.

Pero esta interacción fue un detonante: ¿cómo es posible que en marketing haya tanta gente que no sabe o que, en el mejor de los casos, solo conoce uno o dos temas superficialmente y “toca de oído” en el resto? Obviamente hay excepciones porque hay profesionales que realmente saben mucho de marketing pero son solo eso, excepciones.

Es chocante la diferencia con otras profesiones.

Cuando vamos a un médico, el profesional analiza los síntomas, nos diagnostica una patología y nos prescribe un medicamento. Todos los médicos saben lo que es una arteria, todos saben reconocer los síntomas de una infección bacteriológica y no hay dudas con el tratamiento para atacarla. Entre los médicos hay un entendimiento universal sobre para qué sirve y cómo se usa un estetoscopio y para qué sirve y cómo se usa un escarpelo.

Cuando recurrimos a un abogado, el profesional identifica nuestro problema y claramente nos asesora sobre la acción recomendada. Todos los abogados saben los que es el Código Penal, todos saben lo que es un contrato y sus elementos constitutivos, todos saben lo que es un juicio y cómo manejarse en él. Entre los abogados hay un entendimiento universal sobre para qué sirve y cómo se usa un pre-contrato y para qué sirve y cómo se usa un recurso de amparo.

Los mismo cuando trabajamos con un ingeniero, con un arquitecto, con un contable, con un farmacéutico, con un psicólogo, con un actuario, con un dentista incluso los economistas pueden no ponerse de acuerdo en si es mejor una opción progresista o una más liberal, pero universalmente todos entienden lo que es un precio, la oferta, la demanda, una tasa de interés, el PIB.

Ya ven por donde voy.

Si hablo con un contable en el otro extremo del mundo y le pido las Cuentas de Resultados de la empresa (el P&L en inglés) estoy seguro de lo que voy a recibir, pero si le pido a la persona de marketing al final del pasillo una Declaración de Posicionamiento (“Positioning Statement”), la Arquitectura de la Marca (“Brand Arquitecture”) o una Propuesta de Valor(“Value Proposition”) no tengo ni idea de lo que voy a recibir.

¿Cómo puede ser que en el mundo del marketing haya tanta gente que no tenga ni idea de para qué sirven y cómo se deben aplicar herramientas básicas como una segmentación de mercado, un “focus group”, un canal en social media?

Pregúnteles a sus amigos dentro del mundillo del marketing qué quiere decir “Omni-channel” o cómo se mide el ROI (retorno de la inversión) y escuchará respuestas muy dispares.

¡¿Cómo podemos actuar con eficacia en el mundo del marketing si ni siquiera hay consenso sobre el objetivo del marketing?!

Basta con imaginar lo ridículo que sería plantear en una reunión de médicos: ¿cuál es el objetivo de la medicina? O en una de Arquitectos: ¿cuál es el objetivo de la arquitectura? Pero en una reunión de ejecutivos de marketing tendremos tantas respuestas como ejecutivos haya en la reunión: ¿es vender más? ¿es construir una marca? ¿es contar historias? ¿es ganarpremios a la creatividad?

De nuevo: es imposible ejercer correctamente el marketing si no hay consenso sobre los temas más básicos o si la gente que trabaja en esta materia no tiene conocimiento sobre las herramientas más básicas.

Desde luego que esa situación abre la puerta a oportunistas (que los hay), a charlatanes (que los hay) y a embaucadores (que también los hay) y su presencia en el mundo del marketing contribuye a la confusión (algo que a estos personajes les conviene).

Todo esto provoca dos daños. Por un lado deja a los auténticos profesionales con un gran problema porque cuando hay tanta indefinición, a una persona ajena al mundo del marketing no le resulta fácil distinguir entre quien sabe y quien no, especialmente si hay tantas personas que no sabiendo actúan como que saben y hay otras más ingenuas que ni siquiera se dan cuenta que no saben.

En segundo lugar, genera una imagen del marketing confusa como una actividad espuria cuya misión es exagerar la realidad (¿cuántas veces habré escuchado o leído: “es puro marketing” para referirse a algo sin esencia o alejado de la realidad?).


LA RAZÓN DE LA IGNORANCIA

Habiendo tomado consciencia de esta crítica situación, podemos intentar plantear una solución, pero antes debemos identificar la razón de tanta ignorancia y confusión.

El primer sospechoso podrían ser las universidades y escuelas de marketing. Podemos acusarlas de no enseñar correctamente los conceptos de marketing. Hasta cierto punto esto es cierto porque hay innumerables universidades y escuelas donde el marketing es enseñado por personas que no saben del tema y sus programas académicos dejan mucho que desear. Pero también es cierto que otras universidades y escuelas tienen grandes programas y grandes profesores que enseñan el marketing en profundidad, con lo cual debe haber otra razón aún más importante para que las voces de los que saben se disipen en un mar de confusión.

Podríamos decir que el problema reside en la heterogeneidad de la gente que trabaja en marketing. La gente que trabaja en publicidad tiene poco que ver con los que trabajan en investigación de mercado, y ellos tienen poco que ver con aquellos que trabajan definiendo precios. Además, a diferencia de los médicos que todos estudiaron medicina o de los abogados que todos estudiaron derecho, los “marketeros” vienen de carreras muy diversas: administración, publicidad, marketing, comunicación, ingeniería incluso hay gente que estudio cosas no relacionadas con las empresas como arte o historia.

Esa podría ser una de las razones aunque podríamos argüir que incluso entre los médicos o abogados hay especialidades que los llevan a estudiar cosas completamente diferentes y a desarrollar conocimientos totalmente distintos. Un cardiólogo, un pediatra y un cirujano son especialistas que cubren áreas del saber completamente diferentes y en su día a día experimentan de manera muy disímil la profesión, pero sin embargo todos ellos tienen una base común que les permite abordarla desde un punto común. La pregunta es, ¿por qué los médicos y los abogados logran esa universalidad, algo que elude completamente a los profesionales del marketing?

Y aquí entramos en lo que es la razón original del problema: el marketing no es una profesión.

Hay que admitirlo aunque no nos guste.

Porque ¿qué es una profesión?

Wikipedia no es la fuente más exacta pero puede darnos una primera aproximación. Allí definen profesión como aquella ocupación que tiene las siguientes características: conocimiento especializado, formación (capacitación educativa), control sobre el contenido del trabajo, autorregulación (colegios profesionales), espíritu de servicio a la comunidad y elevadas normas éticas.

La medicina cumple con las seis, al igual que otras profesiones como la abogacía. Pero si analizamos detenidamente al marketing, vemos que definitivamente no tiene 3 de las 6 características y es discutible que tenga 2 de las 3 restantes.

Si somos más exigentes y en lugar de Wikipedia preferimos una definición más académica (1)profesión es aquella ocupación que tiene una base cognitiva, una educación institucionalizada, una asociación profesional que nuclea a los profesionales, autonomía en el trabajo, un sistema de licencias para ejercer la profesión, control entre colegas y un código de ética.

Según esta perspectiva también tenemos que concluir que el marketing no es una profesión.

EL MARKETING COMO PROFESIÓN


Para que el marketing sea una profesión debería desarrollar aquellos elementos que le faltan.

El marketing hoy en día es una profesión full-time, que se aprende en las universidades, y que tiene asociaciones profesionales (por ej, la Asociación de Marketing de España o la American Marketing Association) pero el cuerpo de conocimiento no ha sido unificado universalmente y ni hablar de la falta de un código de ética profesional que se haga cumplir o de la falta de cuerpos colegiados reguladores.

Al final de cuentas recurrimos a un profesional (un médico o un abogado) porque tienen un conocimiento que nosotros no tenemos y confiamos en sus consejos porque están garantizados por asociaciones profesionales que alcanzan un consenso sobre el cuerpo de conocimiento que es requerido en la educación formal y, especialmente, en la certificación profesional.

Desde esta perspectiva, podemos resumir los principales elementos que le faltan al marketing para ser una profesión:

  • un cuerpo de conocimiento universalmente aceptado
  • un ente colegiado que certifique el dominio de ese conocimiento
  • un código ético que sea respetado

Esta es la raíz del problema de la ignorancia y la confusión en el marketing. Sin esos elementos, el marketing nunca será una profesión, la ignorancia seguirá siendo la regla y el marketing será percibido como una práctica menor.

¿Es posible construir esos elementos en el marketing para convertirlo en una verdadera profesión?

Exploraremos la respuesta en un próximo artículo

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