jueves, julio 06, 2006

Las tiendas crecen más que los supermercados


TOMADO DE PORTAFOLIO

La ampliación en el portafolio de marcas y la cercanía con los consumidores se convierten en factores que aventajan a los pequeños negocios del comercio.

Los grandes supermercados aumentan los metros cuadrados del área de ventas con la apertura de nuevos almacenes, lo que haría pensar que otros modelos de comercio se rezagan.

Sin embargo, un estudio de Nielsen que revelará hoy Fenalco plantea otra realidad: las ventas de las tiendas crecen más que las de los supermercados.

Según el reporte a mayo, la variación en las cantidades físicas vendidas de una canasta de productos que diseña Nielsen, en los supermercados es de 4,0 por ciento y en las tiendas de barrio es de 8,0 por ciento.

Para la Dirección Económica de Fenalco uno de los factores que explican el crecimiento de la tienda es que "no existe diferencial de precios" entre los artículos que ofrecen los dos canales.

Al respecto, el gremio considera que de esta manera se descarta la percepción de que las grandes empresas del comercio, vía volumen, pueden beneficiarse en las negociaciones con sus proveedores. El tema será tratado hoy en el evento Marketing Masivo 2006.

A lo anterior, se suma que los tenderos han aumentado el surtido, lo que le permite acercarse más a las preferencias del consumidor. El año pasado aumentó en 4,5 por ciento el número de marcas ofrecidas por estos establecimientos.

¡Olvídese de los críticos! Wal-Mart es una gran empresa

Retail - Latin America -http://retailchile.blogspot.com



Diario Financiero publica en exclusiva para Chile la columna semanal de Jack y Suzy Welch. Aquí el ex presidente de General Electric y la ex jefa de redacción de Harvard Business Review, responden las inquietudes de lectores de todo el mundo y entregan las claves para una gestión exitosa. Jack y Suzy Welch, son autores del best seller internacional “Winning” (“Ganar”).

Pregunta: ¿Es Wal-Mart una fuerza del bien o del mal?
Respuesta: Hemos oído esta pregunta con creciente frecuencia en los últimos meses, pero tal vez con apasionada intensidad por parte de un estudiante de colegio secundario que la planteó de la manera en que usted la ve aquí, aunque con esta cita adicional: “Usted dice que los negocios son buenos para la sociedad. Pero Wal-Mart los destruye”.
¿Destruye Wal-Mart los negocios?
De ninguna manera. Mire, Wal-Mart es una gran compañía. Tal vez es políticamente incorrecto decirlo hoy, pero es verdad. Wal-Mart ayuda a la prosperidad de individuos, comunidades e inclusive completas economías.Sí, Wal-Mart es grande y se está agrandando cada vez más. Si, su modelo empresarial amenaza a competidores, y su poder de compra aterra a abastecedores. Pero eso no hace a Wal-Mart algo maléfico, sino un objetivo importante para críticos que, por sus propias razones, no desean reconocer las muchas maneras en que Wal-Mart mejora las vidas.Primero y principal, los precios de Wal-Mart tienen gran impacto positivo en la calidad de vida de millones de consumidores. Ningún otro minorista ofrece tantos buenos productos por tan poco, desde comestibles y artículos para escolares hasta remedios y artefactos para el hogar. Y al hacer eso, Wal-Mart contribuye a mantener bajos los gastos del hogar, de una manera que ningún programa social o del gobierno puede ni siquiera intentar.Además, Wal-Mart ayuda a las personas a más largo plazo, y de manera más apasionante. Proporciona a sus empleados tremendo acceso para ascender, inclusive a aquellos con una educación modesta. En la organización hay numerosas historias de empleados que comenzaron en la última posición, o como cajeros, y terminaron ocupando cargos gerenciales.Y ahora que Wal-Mart está creciendo a nivel internacional, algunas carreras han comenzado con mercadeo en Texas y logística en Arkansas y han concluido con cargos ejecutivos en Europa y en Asia.
Sólo el ejército de Estados Unidos se aproxima a Wal-Mart cuando se trata de proporcionar adiestramiento y oportunidades para personas que no tienen otra manera de romper un estilo de vida que consiste en recibir un sueldo tras otro. Gracias a ese tipo de empresas, las personas acceden a un completo nuevo mundo de posibilidades.Por supuesto, los bajos precios de Wal-Mart, y su gran fuerza laboral, tienen un efecto acumulativo en las economías locales y nacionales donde actúa. Precios bajos de mercancías mantienen la inflación controlada, en tanto el gran poder de compra de los empleados conserva alta la demanda.
¿Es eso diabólico? Pues bien, existen críticos que acusan a Wal-Mart de destruir comunidades enteras al eliminar los pequeños comercios: las farmacias, las ferreterías, las mueblerías y las tiendas de comestibles, que, dicen, se preocupan mucho más por clientes y empleados.Esos críticos sienten nostalgia por un pasado que nunca existió.Sí, Wal-Mart ha representado el fin de muchos negocios locales. Y sí, en algunos de ellos, los clientes eran saludados por su nombre de pila cuando cruzaban el umbral. Pero fueron esos mismos clientes los que decidieron comprar en Wal-Mart cuando apareció en la población. Al parecer, los bajos precios tenían más importancia para la calidad de la vida que un saludo y una sonrisa. Eso no forma parte de una conspiración. Es que el mercado libre funciona así.En cuanto a que en esos negocios pequeños los empleados “son tratados mejor” -se trata de un disparate. En la mayoría de las pequeñas poblaciones el dueño de un negocio era aquel que manejaba el vehículo más lujoso, vivía en la casa más elegante, y pertenecía al country club local. Entre tanto, sus empleados no estaban precisamente compartiendo su riqueza. Sólo en excepcionales situaciones contaban con seguros de vida o de salud, y tampoco recibían mucho en materia de entrenamiento o de grandes salarios. Y muy pocos de esos dueños de negocios proyectaban crecer o expandir sus actividades. Sus vidas eran muy cómodas. Eso era muy bueno para ellos, pero no para sus empleados, deseosos de tener una carrera capaz de cambiar sus vidas.Los críticos también acusan a Wal-Mart de ser brutal con sus abastecedores. Ellos dicen que es difícil negociar, cuando la empresa “es dueña” del canal de comercialización. No importa el producto, usted le vende a Wal-Mart en los términos que exige, o no puede vender nada.Admitimos que eso es cierto.La gran porción del mercado que posee Wal-Mart le ofrece una substancial influencia sobre sus abastecedores. Pero en décadas de negociar con sus ejecutivos en General Electric, por ejemplo, los compradores de Wal-Mart nunca actuaron violando la ética o de manera injusta. Eran simplemente duros.
General Electric ganó gran cantidad de negociaciones con Wal-Mart, y perdió algunas. Pero también el hecho de perder tiene su lado positivo.Obligó a GE a tratar de determinar cómo podía mejorar las cosas bajando sus costos de fabricación, o mostrando mayor flexibilidad en el diseño y embalaje de un producto.En resumidas cuentas, los precios se mantuvieron bajos, y el cliente ganó. Y eso es lo que propulsa a Wal-Mart: mantener a sus clientes satisfechos. Y gracias a eso sigue aumentando sus ventas y ganancias.Sí, seguramente habrá “víctimas” debido al éxito de Wal-Mart. Algunos competidores deberán cerrar sus puertas debido a ese modelo empresarial. Y algunos empleos se perderán en el proceso. Pero, de cierta manera, Wal-Mart no es diferente a Toyota en la industria automotriz.Cuando Toyota llegó en la década del setenta, también fue acusada de afectar el status quo. Han pasado varias décadas y la mayoría de las personas ahora acepta que Toyota, simplemente, tiene una mejor manera de hacer negocios. Su propuesta de brindar valor a los consumidores aumentó los estándares de toda la industria. Eso obligó a muchas empresas automotrices que perdieron su ventaja en materia de fabricación y de diseño a despertar, reinventar sus modos de producción, y manufacturar mejores automóviles por mucho menos dinero.Toyota fue un agente de cambio, y ha hecho mucho más por la sociedad que cualquier compañía fracasada.Y esa es también la historia de Wal-Mart. Es una gran compañía que ayuda a los consumidores y empleados a ganar y a crecer. Mientras lo siga haciendo, también ganará y crecerá. Y de manera merecida.

Fuente: diario Financiero, 24 de abril del 2006

Falabella busca consolidar negocios en Colombia



Falabella pretende consolidar sus operaciones en Colombia, especialmente su negocio de tiendas de artículos para el hogar y construcción, donde es socia con el grupo local Corona.

Falabella pasó de una participación de 35 por ciento a un 49 por ciento en Sodimac Colombia, pero busca alcanzar el 50 por ciento de la propiedad de esa firma.

"Hemos logrado llegar a tener el 49 por ciento de Sodimac Colombia. (Ahora) Queremos ser igualitarios, para poder consolidar los resultados", dijo Reinaldo Solari, presidente del directorio de Falabella, a periodistas.

"Nosotros con el 49 (por ciento) estamos perjudicados en presentar nuestros resultados. Entonces queremos llegar al 50 (por ciento) nada más", agregó Solari.

El directivo de la firma chilena, sin embargo, aseguró que aún no hay ningún acuerdo de acercamiento entre ambos grupos, aunque dijo que "siempre hay algo que negociar".

Dichas negociaciones, aseguró Solari, se pueden enmarcar incluso en la participación de Corona en las tiendas por departamento de Falabella en Colombia y en el negocio crediticio, donde funciona la tarjeta de crédito CMR.

Corona tiene una participación de un 35 por ciento en dichos negocios.

"Nosotros estamos abriendo Falabella y CMR que está andando y ahí nosotros somos mayoritarios. Esperamos que ellos se den cuenta que les conviene negociar en partes iguales (en Sodimac Colombia)", aseguró Solari.

Falabella, en tanto, abrirá la primera tienda por departamentos en ese país en el segundo semestre del 2006.

"Si ellos dicen que no, no. Esperemos. Cuando Falabella crezca, cuando CMR funcione bien van a tener interés en conversar", agregó Solari.

Falabella, con casa matriz en Chile, tiene operaciones en Argentina, Colombia y Perú y participa también en el negocio bancario e indirectamente en el rubro farmaceutico.


Fuente: INVERTIA

Falabella :Los planes del grupo, al detalle




Falabella tiene presencia en 4 países, ya sea con multitiendas, Sodimac o hipermercados Tottus.

Su negocio multiformato, donde el retail financiero juega rol clave, vive en permanente expansión.

Juan Cúneo afirma que también siempre están mirando alternativas de nuevos países donde explotar lo que hasta ahora ha sido una fórmula claramente exitosa."Acá en Falabella tenemos un equipo que vive pensando en otros países a los cuales llegar. Siempre se está analizando Brasil, México, y no falta quien dice que deberíamos ir a Estados Unidos"."También está Venezuela en la mira... como están las cosas, parecería medio loco, pero también puede ser. En todo caso, las verdad es que hoy tenemos que centrarnos en cada uno de los países donde estamos".

De hecho, el plan de inversiones al 2009, de más de US$ 1.000 millones, sólo contempla el crecimiento en los mercados donde actualmente operan.

En Perú, el vicepresidente de Falabella dice que para ellos no es relevante que haya sido Alan García el ganador en las elecciones presidenciales, en desmedro del candidato Ollanta Humala, abiertamente antichileno. "Trabajamos con una visión de largo plazo en todos los países. En Perú ya hemos estado con varios presidentes y estaremos con muchos más", dice.Falabella entró en el mercado peruano en 1995. Hoy representa el 14% de sus ingresos totales, con 10 tiendas Saga Falabella, 2 Homecenters y 3 hipermercados Tottus, según la última presentación corporativa de la compañía. Da en ese país trabajo a 7.675 personas. Sólo 10 son chilenos.En Colombia, en tanto, tienen una sociedad con el grupo local Corona. "Tenemos nueve tiendas Sodimac. Próximamente estamos abriendo la número 10 en la ciudad de Medellín, y vemos que podemos más que duplicar esa cantidad en los próximos años", asegura.Agrega que se ha evaluado crecer con Corona hacia Ecuador, "pero vemos que primero hay mucho trabajo por hacer en Colombia mismo: este año vamos a abrir en Bogotá nuestra primera tienda por departamento". En Argentina inauguraron en diciembre pasado dos tiendas en la calle Florida, en pleno centro de Buenos Aires, "y están mirando el mercado para descubrir nuevas ubicaciones para desarrollar más locales".¿Y Chile? El mercado local sigue representando cerca del 80% de los ingresos totales de la compañía.


Actualmente, su gran apuesta está en los hipermercados Tottus.

Cúneo proyecta que este año sumarán 2 ó 3 locales más, a los 2 que ya inauguraron: uno en Puente Alto y otro en Santiago Centro. "El próximo año vendrán 6 ó 7 nuevos Tottus, y así esperamos mantener ese ritmo de expansión en los próximos años".En las plazas ya seguras, se cuenta La Serena (con 2 locales), La Calera, Huechuraba (en Pedro Fontova), entre otras.Todo este plan apunta a aumentar significativamente la participación de mercado de Falabella en la industria supermercadista, con la expectativa de llegar a unos 42 hipermercados hacia el año 2009.

Fuente: diario El Mercurio, Domingo 18 de junio de 2006

Mall Plaza concreta internacionalización con centro comercial en Bogotá


2006/06/19


Sigue el andar de empresas chilenas por Latinoamérica. Ahora el paso lo dará la cadena de centros comerciales Mall Plaza -cadena con 7 centros comerciales en el país-, que tiene todo listo para su primer proyecto fuera de Chile: Bogotá, Colombia.

La iniciativa es ambiciosa, se trata de una inversión cercana a los US$ 200 millones, que Mall Plaza concretará con constructoras locales, que tienen experiencia no sólo en Colombia, sino fuera del país cafetero: Cusesar y Ospinas. La primera tiene una vasta trayectoria en la construcción de viviendas, con presencia en cinco mercados, entre ellos, Estados Unidos.


En tanto, la segunda ha construido cerca de una decena de centros comerciales en ese país.Una fecha clave para concretar este proyecto se dará el próximo miércoles o jueves, cuando las empresas estampen sus respectivas firmas que darán origen a la sociedad: la chilena controlará el 60% y el 40% restante se dividirá en partes iguales entre ambas constructoras colombianas, explicó el presidente de Cusesar, Federico Salazar.

El ejecutivo chileno que ha sido protagonista de este hito es el gerente de desarrollo de Mall Plaza, Cristián Jijena, que tiene anunciada su llegada para el martes a Colombia. El proyecto Federico Salazar se mostró muy optimista de la asociación con la empresa chilena, pues en su opinión tiene un know how muy amplio en el negocio de los centros comerciales, lo que llevarán a la práctica en este nuevo mall colombiano.

Según indicó, la llegada del mall chileno generará cambios profundos en ese país, ya que a diferencia de Chile, en Colombia los locatarios de un centro comercial suelen ser dueños de la tienda. Esto impide a los mall tener la flexibilidad y control necesario sobre el centro comercial para adaptarse a los cambios de la demanda.

Salazar precisó que al arrendar los locales, podrán tener una rotación de los locatarios e ir adaptando la oferta según corresponda, lo que garantiza la rentabilidad al negocio. Proceso Si bien a mediados de semana se sella el acuerdo, el proyecto aún está en proceso de ajuste en una oficina de arquitectos en Atlanta, Estados Unidos.

Entre los detalles que falta por definir está el número de plantas que tendrá el mall -entre dos y tres, por ejemplo. En todo caso, se trabaja con un timing de tres meses, plazo en que debería terminarse el diseño, para luego ser presentado a la autoridad. Según Salazar, esperan tener operativo el mall a mediados de 2008. Su oferta comercial será muy similar a la de un centro comercial en Chile.

Tendrá tiendas ancla –Falabella y Ripley–, un supermercado; estarían interesadas la cadena francesa Carrefour y la local Carulla Vivero. Además contará con una torre de salud, zona de restaurantes, de entretención y cines. AntecedentesMall Plaza estaba desde hace tiempo analizando su internacionalización y todo apuntaba a que su salida de Chile sería similar a la de otros retailers, es decir, comenzando por Perú.

Sin embargo, la cadena decidió apostar a la “vedette” del momento, Colombia, país al cual Falabella, Ripley, Casa&Ideas y Sodimac han apostado sus fichas.En esta búsqueda, Mall Plaza contactó a Cusesar y Ospinas, en un comienzo para comprarles un terreno. Las constructoras se negaron a vender y terminaron asociándose.

El aterrizaje de mall Plaza en Colombia, concuerda con la expansión de Falabella, su principal accionista (45%). La cadena controlada por las familias Solari, del Río y Cúneo, está presente a través de Sodimac, pero le falta concretar su llegada como tienda departamental y como supermercado -bajo la marca Tottus-, y servicios financieros.

Ripley también tiene avanzadas conversaciones para desembarcar en el mercado colombiano. Junto al grupo local Carulla Vivero, está operando el negocio financiero. Paris, a pesar de ser uno de los accionistas de Mall Plaza (23%) –además de Falabella y Tomás Fürst–, no participará del proyecto porque su controlador, Cencosud, está en un arbitraje para resolver su salida de la sociedad. Sin embargo, esto no amilana los planes de Horst Paulmann para llegar a ese mercado.

Colaboración: Francisco Iglesis B

Ejecutivos chilenos se toman Colombia

2006/06/25



Se replica el fenómeno que se dio en Argentina y Perú a mediados de los 90. Unos 50 profesionales ocupan cargos clave en filiales de transnacionales y también en compañías locales. La avanzada se ha potenciado, además, con el aumento de las inversiones de empresas nacionales en ese país.

Colombia dejó de ser la "niña terrible" del vecindario. La reducción de la violencia generada por la guerrilla y el narcotráfico la están transformando en una plaza atractiva no sólo para las empresas chilenas, sino que en un destino elegido por muchos ejecutivos nacionales para hacer carrera.Como pasó en su momento con Argentina y Perú, en la década pasada, hoy Bogotá está concentrando un contingente de más de 50 profesionales que ocupa cargos claves en compañías locales, transnacionales y también en las filiales que las firmas chilenas están instalando en ese mercado.
Se trata de ejecutivos de entre 30 y 50 años, que se mueven básicamente en las áreas comercial y financiera."Hay varios en retail, otros en servicios (eléctricas y de desarrollo informático); petroleras y bancos", comenta Carlos Bonomo, cónsul de Chile en Bogotá.Algunos están recién llegados, otros ya llevan más de una década, están casados con colombianas y hasta tienen hijos nacidos en esa tierra.Una primera avanzada del management chileno se produjo a mediados de los 90 cuando Endesa compró eléctricas colombianas y con la incursión de AFP como Provida.
Una segunda oleada de capitales y profesionales se potenció con las políticas aplicadas por el actual Presidente Álvaro Uribe. Su batalla para combatir el terrorismo y un programa económico que le permitió al país crecer 5,1% el año pasado, animó a las empresas chilenas a invertir y a los ejecutivos a trasladarse para ejercer en un lugar que antes aparecía como de alto riesgo.
Esta nueva arremetida la protagonizan empresas como Falabella. La compañía controlada por la familia Solari lleva la delantera con Homecenter y este año inaugurará su primera multitienda en Bogotá. Para echar a andar ese negocio trasladó a dos ejecutivos: Ricardo Hepp, en la gerencia general, y Sebastián Araya, en la gerencia comercial. Pero los chilenos no sólo están en roles claves en compañías chilenas, también su expertise es apetecido por transnacionales y firmas locales. "En Colombia los chilenos son muy valorados por su eficiencia y empuje. Hay una lógica que indica que si se trata de ejecutivos de un país exitoso, este éxito debiera replicarse en la gestión de las empresas locales", dice Bonomo.
Por ejemplo, el gerente general de la segunda cadena de supermercados más grande del país, Carulla Vivero, es Pedro Pablo Cuevas que antes en Chile encabezó Unimarc. Codensa, la principal distribuidora eléctrica, que controla Endesa, es dirigida por José Alejandro Inostroza, y Synapsis - la filial de servicios informáticos de la eléctrica española- también es liderada por un ejecutivo made in Chile: Robin Barquin.

¡Ojo, que ya viene Wal-Mart! - a COLOMBIA


Ahora, cuando ya estamos estrenando TLC, todo será más fácil para las empresas transnacionales. Puede venir una invasión de supermercados y meganegocios semejante a la que tuvo lugar en México cuando, hace como quince años, firmó su TLC con EU y Canadá. O como ocurrió en Buenos Aires a mediados de los años 90 del siglo pasado. Escuche lo que puede pasar en un solo caso, el de la empresa de supermercados Wal-Mart (WM). Wal-Mart es la más grande empresa del mundo, mayor que General Motors, General Electric y Exxon Mobil. Su lema es ofrecer más barato que todos los demás y para eso utiliza amenazas veladas y no tan veladas a sus competidores. Su acción es doble: allí donde llega precariza el contrato de trabajo con sus propios empleados, fuerza a sus competidores a hacer lo mismo y elimina los pequeños y medianos comercios y negocios afines en el amplio radio de su cubrimiento.

A sus empleados no los llama trabajadores sino “asociados”. Tiene 1.400.000 “asociados” en EU., tres veces más que el mayor empleador estadounidense y 56 veces más que una empresa estadounidense media.

En 2005 tuvo una facturación cercana a 310.000 millones de dólares; eso representa el 2,5% del producto interno bruto de Estados Unidos, con lo cual WM es más rica que muchos de los Estados federales de ese país. Es el mayor empleador privado de la tierra y cuatro de sus dueños hacen parte de los diez personajes más ricos del planeta. En 2001 los ingresos de WM superaban el producto interno bruto de la mayoría de los países del mundo, entre ellos Suecia. En materia comercial solo Carrefour le sigue los pasos, pero de muy lejos.

Prefiere las zonas periféricas de los centros urbanos para aprovechar el bajo precio de la tierra y la mayor clientela, atraída porque sus precios son en promedio 14% más bajos que los usuales. Su táctica es triple: paga salarios muy bajos, destruye a sus competidores o bien les permite sobrevivir pero bajo su mandato de costos y salarios, y dicta las condiciones a sus proveedores, incluidos los países.

Dicen que cuando WM llega a una zona urbana, los negocios del entorno cierran. En Iowa, un Estado relativamente retrasado de EU, la firma se instaló a mediados de los años 80 y hasta ahora ha desaparecido la mitad de los almacenes que había, el 45% de las ferreterías y el 70% de los negocios de ropa para varones. El chiste es que si una localidad municipal rechaza a WM, cualquiera de sus vecinas la recibe y quienes se las dieron de muy dignos sufren las peores consecuencias por la competencia de precios, además de que pierden la oportunidad de alcanzar nuevos empleos.

Desde 2001 viene obligando a sus competidores estadounidenses de cualquier artículo —desde cucos, hasta bicicleta- a cerrar sus negocios y dedicarse a la contratación fuera de las fronteras de su país, donde ya el monstruo posmoderno está instalado. Solo en China posee un centenar de supermercados y allí estableció su centro universal de compras. WM es el principal importador mundial de artículos chinos y se ríe de los logros sociales de ese país.

Para eso acude a tres prácticas: pagar mano de obra local barata, tanto la directa como la de subcontratistas; adquirir los productos en países de salarios muy bajos, como China, Bangladesh, etc.; y no permitir la creación de sindicatos.

Cuando a los empleados de cualquiera de sus dependencias les da por organizar un sindicato, el gerente llama por un teléfono rojo y pronto hay en el lugar un alto directivo que imparte un curso pedagógico para hacerlos desistir de la mala idea. Aprovechando que en todas partes se ha precarizado el contrato de trabajo, en 2000, cuando la sección de corte de un frigorífico de Texas logró afiliarse a un sindicato la empresa suprimió la sección y echó a la calle a los revoltosos, y el año pasado hizo lo mismo con una sucursal de Quebec (Canadá, donde el sindicalismo es menos débil que en EU). Incluso en octubre de 2003 los 70.000 asociados de las cadenas de almacenes instalados en California hicieron una huelga de cinco meses, pero comenzaron los despidos masivos y su reemplazo por otros empleados y el sindicato tuvo que ceder. Sus prácticas sociales originaron seis mil demandas judiciales solo en el año 2002.

En las maquiladoras textiles de Bangladesh, que fabrican camisas y pantalones marca WM, sus obreros trabajan 87 horas semanales y solo les paga 80, porque descuenta la hora del almuerzo. Ganan 20 centavos de dólar por hora y les paga 16 dólares por semana completa de 80 horas. Para tener éxito, el modelo WM requiere pagar a sus empleados entre un 20% y un 30% menos que sus competidores, y ser más tacaño que ellos en el cubrimiento de sus obligaciones de seguridad social. En incapacidades, tratamiento de enfermedades o condiciones de jubilación, por ejemplo. Un informe del Congreso norteamericano estimó que cada empleado de WM le estaba costando a la comunidad ciudadana 2.103 dólares anuales, por concepto de complementos de asistencia social (más que todo en salud, vivienda y atención de menores de edad). La propia empresa admite que tiene una gran cantidad de sus “asociados” en los registros de la ayuda pública, lo que aquí entre nosotros sería el Sisben. En la mayor empresa de la tierra, en efecto, la proporción de sus empleados que pueden pagar la seguridad médica que les ofrece la empresa no llega al 45% y el 46% de sus hijos están desprovistos de toda protección y cubiertos por el programa reservado a los indigentes (llamado Medicaid).

Oigan esto: cada una de las130.000 mujeres que la empresa subcontrata en China puede llegar a laborar 20 horas diarias sin recibir ninguna remuneración por horas extra. En China el salario mínimo por hora es de 31 centavos de dólar, pero WM les paga apenas 16,50 centavos y encima de eso la empresa no las provee de ropa protectora adecuada, por lo cual sufren toda suerte de trastornos.

En los años 90 del siglo pasado, cuando decenas de empresas manufactureras colombianas comenzaron a cerrar sus puertas en todas partes para dar paso a la introducción masiva de mercaderías extranjeras, los supermercados ocuparon el puesto de las fábricas. Acordémonos no más de la famosa fábrica de camisas Manhattan, en la avenida de las Américas, convertida en flamante Almacenes Éxito. El área fabril que estaba asentada en Pereira y su vecina Dosquebradas en los años 80 hoy día está convertida, allí donde sobrevive, en negocios de maquila que ejecuta subcontrataciones con la producción extranjera. El resto sencillamente desapareció. En el caso de Buenos Aires, Argentina, donde WM aterrizó en 1995, la instalación de cuatro cadenas de hipermercados en los años 90 provocó el cierre de 4.000 almacenes, el 30% de los existentes entonces, y con ellos desaparecieron ocho mil puestos de trabajo que fueron cubiertos solo en un 18% con los 1.500 que ofrecieron las cadenas (Le Monde Diplomatique, marzo, 2006, p.10).

En alusión a lo que representaron para la vida económica y social las épocas sucesivas de Ford y General Motors, Nelson Lichtenstein, profesor de la Universidad de Santa Bárbara (California), escribe: “En cada época aparece una empresa prototipo que parece encarnar un conjunto innovador de estructuras económicas y de relaciones sociales (…) Pero a comienzos del siglo XXI Wal-Mart parece encarnar el tipo de institución económica que transforma el mundo imponiendo un sistema de producción, distribución y empleo transnacional fuertemente integrado (…) el revendedor global es el centro, el poder, mientras que el fabricante se convierte en el siervo, el vasallo” (ib., p. 8).

 Álvaro Delgado
Investigador del Cinep

EE. UU.: La revolución de "ALDI": de marca propia a marca de gran poder global.- DRC Discount Retail Consulting GmbH

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