lunes, noviembre 14, 2011

Tendencias Visual Marketing 2011


Cómo generar composiciones escenográficas capaces de teatralizar Experiencias diferenciadoras para los clientes.
La composición no es una acumulación prolija de objetos bonitos, por el contrario consiste en la creación de un cuadro que debe:“atraer la atención”, “despertar el interés” y “dejar un recuerdo grato que la convierta en una Experiencia de Compra memorable para el cliente”. El sentido y efecto de la composición debe derramarse desde el interior hasta el exterior del local, tengamos siempre presente que la Experiencia tiene una introducción, un desarrollo y un desenlace.
Hace algunas semanas, muchos lugares del mundo festejaron Halloween y la mayoría de las tiendas se vieron decoradas para la ocasión. Pero no se trata sólo de decorar y ser parte del festejo, sino que los comerciantes buscan diferenciarse y ofrecerle al consumidor una experiencia memorable al entrar a su negocio.
No hay una única forma de generar una Experiencia agradable en quienes acuden a la tienda y lograr así, fidelizar y aumentar el deseo de compra. Cada negocio debe buscar la mejor manera de llegar a su cliente al analizar sus gustos y sus fantasías.
Ralph Lauren en Nueva York optó por un estilo simple para los más chicos y un estilo un poco más detallista para los más grandes.

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Muchos dicen que “menos es más” pero, en realidad, lo ideal es montarclip_image002 escenas que identifiquen al consumidor y le genere sentimientos positivos hacia la marca.
Marc Jacobs, en la misma ciudad, buscó el impacto y la diferenciación al crear una vidriera con gran recordación.
La decoración temática pero sutil está también en boga en las grandes ciudades. Marcas de lujo optan por vidrieras diferenciales pero con “clase”.
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En la Quinta Avenida en Nueva York, se pueden observar vidrieras bien iluminadas, temáticas pero libres de exageración.

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Grandes tiendas del mundo son aclamadas por sus distintivas puestas en escena en sus vidrieras y dentro de los locales. Macy´s, Saks, Bloomingdales y Selfriges, por ejemplo, son famosas por sus vidrieras y sus decoraciones in-store en las diferentes fiestas a lo largo del año. Navidad es la gran vedette y los esfuerzos de Visual Marketing para esta época se ven reforzados por estas marcas.
La Navidad de 2010 mostró realizaciones monumentales. Macy´s presentó escenas de la vida cotidiana con muñecos móviles que lograron gran identificación en el público.
Por otro lado, Papá Noel tuvo su vidriera exclusiva al ser una figura infaltable en esta fiesta.
Bloomingdales integró la tecnología en sus decoraciones y presentó vidrieras con más de 100 pantallas que formaban un paisaje navideño.
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Pero quien prefirió adoptar completamente a las nuevas tecnologías fue Saks que, en su tienda de la Quinta Avenida en Nueva York, presentó un juego 3D en su fachada.

Más allá de qué estilo elijamos, debemos recordar que los clientes esperan ser sorprendidos con nuestras propuestas, que deben ser capaces de tocar sus sentimientos y desencadenar, en consecuencia, actos de compra experienciales. Si los retailers convierten a sus locales en Experiencias, la gente querrá pasar más tiempo en ellos y gustosamente pagará más por lo que compre.

Tendencias para el 2011
El 2010 fue un año muy fuerte en cuanto a Visual Marketing, lo cual pronostica grandes creaciones escenográficas para este año. Mirando objetivamente, las grandes tendencias para el 2011 son:image
  • Incorporar “actores”a las vidrieras. Realmente ensamblar una obra teatral que invite a los clientes a entrar y vivir una experiencia memorable en la tienda.
  • Uso de imágenes 3D. Como dijimos anteriormente, Saks ejecutó a la perfección esta modalidad pero el uso de imágenes 3D está creciendo a pasos agigantados, ya que genera gran afinidad con los consumidores. La experiencia distintiva y única de ver tal espectáculo de luces y juegos 3D, provoca simpatía y extrema recordación en el espectador.
  • Creaciones escenográficas en las vidrieras. No basta con utilizar colores, luces y algunos ítems característicos de la fiesta en cuestión. Es necesario crear verdaderas escenas que se relacionen íntimamente con el consumidor, las cuales sean un reflejo de su vida cotidiana y, por lo tanto, logren una fuerte identificación. Esta tendencia busca generar un vínculo estrecho con el espectador, demostrando que lo entiende y sabe qué es lo que quiere.
Las tendencias nos llevan a darnos cuenta que debemos concebir verdaderas realizaciones escenográficas, a través del uso del color, iluminación, música, olores, temperatura y todas aquellas acciones o actividades que involucren al espectador, despertándole el deseo de volver por más Experiencias memorables.
La puesta escenográfica no es sólo ornamentar, embellecer o acomodar ordenadamente. La escenografía es un intérprete más de la obra que se pone en escena. Ciertamente debe trasmitir una marcada familiaridad con lo que se propone para que fácilmente se pueda evocar la situación de uso de los bienes o servicios ofrecidos, pero por sobre todo debe: revelarnos la fuerza interna de la obra (su eje temático) y organizar el espacio en relación con la puesta en escena, al actor los empleados y el público (los clientes).
Habitualmente y fuera del contexto del espectáculo, el término “escenografía” o “escenográfico” es utilizado en forma peyorativa, como sinónimo de falso, artificial o superficial. Algo “escenográfico” es aparentemente algo carente de verdad, de sentido o de estructura lógica. Sin embargo, aquí lo escenográfico tiene un sentido preciso; obedece a la necesidad de crear un entorno y un soporte para involucrar a los clientes en una Experiencia de Compra.
La “puesta escenográfica” es la construcción de una metáfora espacial que se desprende del concepto dramático contenido en el eje temático.
Lo decorativo u ornamental es carente de sentido dramático. El error habitual es confundir la decoración o el orden/la prolijidad con la escenografía. La decoración tiene valor por sí sola, es autónoma de cualquier contenido dramático. Lo escenográfico, es un elemento expresivo del lenguaje escénico, ayuda al relato teatral y a que el cliente se encuentre inmerso en el hecho dramático que estamos representando. Debe estar dirigida a desencadenar una reacción en la “emocionalidad” del cliente.
Si bien los espacios concebidos por un decorador y un escenógrafo pueden ser casi idénticos, existe una gran diferencia. El decorador no es responsable de los actos que cometerán los que ocupen ese espacio. Su trabajo se basa en juicios estéticos que son independientes de la acción. El decorador no incluye al “público” (los clientes). El escenógrafo debe facilitar la realización del acto teatral. La puesta escenográfica en el local debe saber interpretar y expresar los gustos, los hábitos, los pensamientos, la conducta y la personalidad de los que asisten al espectáculo.
Sólo así se podrá llegar emocionalmente al “público” (clientes) y despertar en ellos las ganas de volver a participar.
En síntesis la escenografía y la puesta escenográfica 
debe ser el modo de hacer expresivo el “merchandising”


EXPERTO EN LOGÍSTICA Y RETAIL. Contactos en: igomeze@une.net.co igomeze@gmail.com www.igomeze.blogspot.com igomeze@une.net.co COLOMBIA - SURAMERICA

Ganando en el Retail: Mejores Prácticas para Proveedores y Retailers


América Retail


Ganando en el Retail: Mejores Prácticas para Proveedores y Retailers

8 NOVIEMBRE, 2011 0
Willem Schol
Si algo tienen en común los Retailers y Proveedores de todo el mundo, es el querer hacer crecer su negocio en las distintas categorías en que participan, de una manera bien enfocada, eficiente y que construya en las fortalezas y oportunidades que cada uno tiene y que comparten. Esto lo podemos ver graficado en la siguiente fórmula:
Esta fórmula puede parecer sencilla y obvia pero la realidad es que la mayoría de los Retailers y Proveedores no la aplican de manera consciente, planificada y, por ende, no logran hacer crecer el negocio de una manera sostenible y rentable en el tiempo. Razones pueden haber muchas. Sin embargo, me gustaría destacar tres en particular que considero especialmente importantes.
La primera razón se relaciona con no contar con un buen entendimiento ni la debida priorización de aquellos problemas u oportunidades que enfrentan para lograr tener “Mas Shoppers”, hacer que “Gasten Más” y hacer que “Gasten Más Seguido” en sus negocios.
Una segunda razón es el no ver la relación entre las variables involucradas como un efecto multiplicador y no solo sumatorio.
Por ultimo está el que, independiente de cómo apliquen la fórmula antes mencionada para hacer crecer su negocio, hay una realidad que Retailers y Proveedores también deben enfrentar en paralelo: la natural confusión y frustración que el Shopper generalmente enfrenta al momento de decidir y hacer sus compras.
No todas las categorías de negocio tienen las mismas oportunidades y necesidades, las que incluso varían por canal o cliente. En algunos casos, la oportunidad o necesidad puede estar en traer Más Shoppers al cliente o a la categoría y en otros, puede estar en aquellos Shoppers que ya están en la categoría Gasten Más o Gasten Más Seguido.
Visto desde el proveedor enfrentamos preguntas como:
  • Qué hacer para llevar Más Shoppers al cliente.
  • Cómo llevar a aquellos Shoppers que ya están en el cliente a nuestra categoría.
  • Cómo convertir a Shoppers que están vitrineando una categoría a ser compradores
Logrado el objetivo anterior el proveedor enfrenta nuevos retos y se enfrenta a otras preguntas como:
  • Qué hacer para que, quienes ya compran nuestros productos, se cambien a productos o presentaciones de mayor valor.
  • Cómo hacer para que, quienes compran nuestros productos, compren otros complementarios que nos interesaría venderles.
  • En productos que tienen una larga vida útil –como en el caso de los electrodomésticos-, cómo hacer que los Shoppers se cambien a modelos de mayor valor, a la hora de sustituirlos.
O también surgen preguntas del tipo:
  • Cómo incrementar la frecuencia de compra de los productos.
  • Cómo hacer que tenga más de nuestro producto en su hogar.
Existen cinco barreras que suelen explicar la problemática de la natural confusión y frustración que el Shopper generalmente enfrenta al momento de decidir qué producto compra. Estas barreras se resumen en el modelo a continuación llamado VECTR utilizado por empresas como Kantar Retail y XPGConsultNet (XPG).

La importancia de cada una de estas barreras a la compra es mayor de la base de la pirámide hacia la parte superior:
La principal barrera es la Visibilidad (Visibility), que se relaciona con la necesidad de optimizar el surtido que se maneja en una categoría en particular, para que el Shopper tenga la capacidad de seleccionar un producto de la manera más fácil posible. Estudios en diversas categorías de productos permiten concluir que, a pesar de que la mayoría de los Retailers llevan una gran variedad de productos en su portafolio, un % muy importante de los Shoppers manifiestan experimentar una oferta de productos limitada. Este comentario es general, pero sí es más evidente en categorías de productos de mayor sofisticación y que involucran algún grado de tecnología, moda, etc. Otra forma de expresar esta idea es a través de la siguiente pregunta: ¿entienden los Shoppers el valor del producto ofrecido de la misma forma como lo entienden el Proveedor y el Retailer?  Un buen ejemplo lo podemos ver en la venta de televisores, situación en la que algunas empresas han cambiado la forma de exhibir sus productos en sus distintas versiones, tecnologías y tamaños, evolucionando del concepto de “Pared de Pantallas” a “Shopper Segmented Assortment”.
Junto a la barrera de Visibilidad está la de Valor (Value). Lograr un buen entendimiento de lo que los Shoppers perciben como Valor permite llevar la conversación más allá de la variable de precio. Para ello, es importante reconocer que la entrega de una propuesta de Valor al Shopper resulta de la entrega de un precio competitivo, promociones atractivas y servicios valorados. Tal vez uno de los mejores ejemplos es Starbucks, que ha redefinido la venta de café a través no sólo de un concepto diferente en lo que a producto se refiere, sino también a una experiencia de compra y de consumo única en su industria.
La siguiente barrera es la de Credibilidad (Equity). Normalmente esta barrera se ve reflejada en comentarios de Shoppers como “No confío en el Retailer ni entiendo que tienen que ofrecerme”. Credibilidad tiene que ver con mejorar en los Shoppers la percepción que tienen de los Retailers, de que estos últimos logren su confianza. La mayoría de los Retailers no conocen claramente cuáles son los factores más importantes que los Shoppers consideran al evaluarlos, más allá de lo obvio que ellos buscan medir. Y aunque algunos puedan entender la importancia de estos factores, generalmente no son capaces de cumplir suficientemente bien con las expectativas del Shopper. Lamentablemente, en tiempos recientes hemos visto casos como el de La Polar, que dañó seriamente la imagen de la empresa pero más aún: ha destruido los cimientos de “Confianza” que son necesarios para poder establecer una verdadera relación con el Shopper que se traduzca en más y mejores ventas.
La tercera barrera es la de Asesoramiento (Counselling). Es típico escuchar a los Shoppers quejarse de que no pueden lograr que el personal en el punto de ventas contesten todas sus preguntas o que lo hagan de una manera que sientan que es imparcial o totalmente correcta. El personal en el punto de venta representa un factor muy influyente en las decisiones de los Shoppers, pero muchas veces un vendedor demasiado insistente, uno que no da la confianza de conocer suficientemente el tema o uno que sea un reponedor externo al Retailer y trate de contestar una consulta para la cual no está preparado, se convierte en un factor muy negativo en la decisión de selección y de compra del Shopper. El concepto de entregar una asistencia efectiva y creíble a los Shoppers se ha hecho cada vez más importante, especialmente por el surgimiento de los medios sociales y el acceso que ellos tienen a una cantidad casi ilimitada a sitios de internet con los que pueden obtener rápidamente evaluaciones de los  productos que están interesados en comprar. Como resultado de ello, los Retailers están potenciando los programas de entrenamiento de su personal de ventas para hacer que puedan involucrar mejor y más rápidamente a los Shoppers en el punto de venta.
La cuarta barrera tiene relación con no contar con la posibilidad de una Prueba de Productos (Triability), especialmente en aquellos casos que realmente lo ameritan, ya sea por el valor o por las características particulares del producto. Es común ver en esos casos que se cuenta con la opción de probar el producto y que estos no funcionen debidamente, por haberse agotado el contenido o las baterías o porque la muestra está dañada. Hay productos que podrían muy bien ameritar la opción de ser ofrecidos a los Shoppers para su prueba, pero esa oportunidad no es aprovechada, dejando pasar una excelente chance de convertir al Shopper a productos de mayor valor agregado e inclusive de mayor rentabilidad. Ofrecer una posibilidad de prueba de calidad, útil y apreciada por el Shopper, es uno de los factores que generan los más altos grados de conversión en el momento de la decisión de la compra. Una de las empresas que más atención estratégica ha puesto en lograr una calidad e impacto del mejor nivel en la prueba de sus productos es Apple. Y no sólo en sus tiendas propias, sino también a través de todos los canales que distribuyen sus productos. En EEUU, la industria automotriz está teniendo un gran éxito incorporando pequeños video juegos diseñados para entregarles a los Shoppers una mejor idea y sensación de lo que son sus productos, e iniciar un grado de involucramiento y de conversión que les está dando frutos importantes. Como Retailers y Proveedores, ¿somos capaces de pensar y desarrollar ideas rápidas, efectivas y económicas para involucrar a los Shoppers en lo que son nuestros productos?
La quinta barrera es la llamada Retailtainment y representa lo agradable y gratificante que puede llegar a ser la experiencia de compra. El reto que todo Retailer y Proveedor debe tratar de cumplir es entregar siempre una experiencia de compra positiva y memorable a sus Shoppers. Esto no sólo tiene que ver con cómo manejamos la ocasión de compra en el punto de venta, sino también en cómo integramos en el punto de venta, las actividades de Marketing que la empresa está empleando en ese momento. Cómo llevamos a los Shoppers al lugar de la tienda donde están nuestros productos y cómo lo hacemos generando entusiasmo en nuestras marcas e impactando positivamente la imagen y credibilidad del Retailer. Es importante tener en mente que cada momento adicional que el Shopper se quede en la tienda, teniendo una experiencia de compra positiva, representa una oportunidad para generar mayores ventas e ingresos para el Proveedor y Retailer en esa y en futuras visitas a ese punto de venta. Un ejemplo muy interesante es lo que Colgate llama sus “pop-up dentist office” a través de los cuales ofrece a los Shoppers la posibilidad a tener acceso a un chequeo dental rápido. Ideas como esa son bien recibidas por los Retailers que valoran particularmente las innovaciones cercanas a los productos que ofrecen.
En XPG y en Kantar estamos convencidos de que quienes quieran ganar en el Retail deben considerar estas Mejores Prácticas. Deben capacitar a sus equipos y también trabajar juntos – Proveedores y Retailers – para lograr resultados que marquen una diferencia importante. Y por sobre todo, deben utilizar sus recursos, sistemas y capacidad innovadora y de gestión para entender mejor al Shopper, el cual está más empoderado que nunca, con acceso a fuentes de información y de opinión que nadie soñaba antes y que valora cosas que no solían ser relevantes, especialmente lo relacionado con la experiencia de compra.


EXPERTO EN LOGÍSTICA Y RETAIL. Contactos en: igomeze@une.net.co igomeze@gmail.com www.igomeze.blogspot.com igomeze@une.net.co COLOMBIA - SURAMERICA

El imperativo del marketing: la diferenciación





26 DE OCTUBRE DE 2011

Por César Pérez Carballada




(puede descargar gratis el eBook de este artículo aquí)

Hace unos pocos siglos la vida era simple. Uno conseguía sus alimentos simplemente afilando un anzuelo o una flecha y rogando tener suerte. Hoy el problema es distinto. Uno entra a un supermercado y hay miles y miles de opciones. Lo difícil no es conseguir una presa, sino elegir el producto adecuado.

Cada año se lanzan globalmente más de 250.000 productos, de los cuales fracasan el 85-95%, es decir casi todos (1). Un supermercado promedio ofrece 40.000 productos (SKUs) pero una familia típica satisface de 80 a 85% de sus necesidades con solo 150 productos que compra una y otra vez, con lo cual hay una gran probabilidad que los otros 39.850 productos en la tienda sean ignorados (2).

En España hay 800.000 marcas registradas (3) que se disputan un mercado formado por personas que, cuando tienen titulación universitaria, utilizan solo 10.000 palabras (la persona promedio solo utiliza 8.000 palabras) (4).



Es así que vivimos en una sociedad sobrecomunicada donde hay tal abundancia de productos y marcas que la gran mayoría pasa al olvido sin que siquiera nos enteremos que alguna vez existieron.

Para sobrevivir en medio de tal proliferación de productos es necesario ser diferente. Como decía Roberto Goizueta, ex-Consejero Delegado de Coca-Cola: “si las tres claves en bienes raíces son ubicación, ubicación, ubicación, las tres claves en bienes de gran consumo son diferenciación, diferenciación, diferenciación” (5). Hoy en día la competencia es tan fuerte en todas las categorías, que eso es cierto no solo en productos de gran consumo sino en cualquier industria, sector o profesión.

Michael Porter (6), uno de los pioneros en temas de estrategia, dice que solo existen dos fuentes de ventaja competitiva: ofrecer un producto similar a un menor coste o un producto diferente a un precio superior. La primera opción lleva a una estrategia de bajos costes mientras que la segunda lleva a una estrategia de diferenciación.

Una empresa sigue una estrategia de bajos costes cuando explota todas las ventajas de coste posibles y ofrece productos estándar (“no-frills”) a un menor precio mientras que una empresa sigue una estrategia de diferenciación cuando ofrece “algo único que es valorado por los consumidores, más allá del precio”.

Si bien ambas estrategias pueden ser exitosas, una estrategia de bajos costes tiende a ser menos sostenible en el tiempo que una estrategia de diferenciación. Los otrora líderes en bajos costes en EE.UU. y Europa dejaron de serlo cuando tuvieron que competir con empresas basadas en países que tienen menores costes laborales. Siempre habrá una nueva China o una nueva India que ofrezca menores costes o una nueva Rusia que ofrezca subsidios a ciertos sectores contra los cuales sea imposible competir en base a precio. Incluso dentro de un país, la ventaja de costes puede ser vulnerable a cambios tecnológicos o innovaciones estratégicas. Es así que las empresas que han sido consistentemente líderes en sus categorías durante largos períodos de tiempo siguen una estrategia de diferenciación más que de costes bajos.

Además, hoy en día las empresas exitosas que siguen una estrategia de bajos costes también han construido un posicionamiento fuerte y claro al respecto (Walmart, Rynair, IKEA) con lo cual los bajos precios pasaron a ser una estrategia de diferenciación.

Una diferenciación exitosa tiene lugar cuando una empresa es capaz de ofrecer esa cualidad en el mercado obteniendo a cambio un precio superior que excede el coste de proveer la diferenciación. Para ello es necesario que los consumidores valoren suficientemente la diferenciación como para pagar un “extra” por ella y que ese precio superior sea suficiente para cubrir los costes extras.


Ahora bien, ¿todos los productos se pueden diferenciar? ¿Qué ocurre con aquellos productos genéricos que son iguales entre sí? Parece que está muy bien la diferenciación para Apple pero, ¿qué ocurre si uno vende acero, azúcar, gestión de contabilidad, proyectos de arquitectura o abogados?

La respuesta la dio el genial Theodore Levitt hace unos años en un artículo clásico de la Harvard Business Review: no existe el producto indiferenciable (7). En aquel artículo, el entonces director de la cátedra de marketing en Harvard, explicaba que “no existen los ‘commodities’, todos los productos y servicios son diferenciables, aunque generalmente se piensa que es más fácil diferenciar un producto de gran consumo que un producto industrial, en realidad es lo opuesto”.

Cuando una empresa vende un supuesto “commodity” (productos genéricos que son prácticamente iguales) como metales, granos o ganado, en realidad está vendiendo toda una gama de elementos: su eficiencia en las transacciones, su nivel de respuesta ante consultas, la claridad y la velocidad de sus confirmaciones, etc. Si bien el producto genérico es casi idéntico, el producto ofrecido es diferenciado.

Un producto es siempre una combinación de elementos, tangibles e intangibles, que satisface una o varias necesidades de un consumidor. Un automóvil no es simplemente una máquina para moverse que se diferencia solo en diseño, tamaño, color, opciones, potencia o consumo de combustible, un automóvil es también un complejo símbolo que denota estatus, gusto, rango, logros y aspiraciones. Tanto los elementos tangibles como los intangibles son factores potenciales de diferenciación.

En productos tradicionalmente considerados “commodities” ocurre algo similar. Cuando un fabricante de automóviles compra acero o aluminio para sus coches, establece una serie de especificaciones técnicas muy estrictas, pero esas especificaciones exceden al producto en sí y abarcan una serie de elementos como condiciones y flexibilidad en la entrega, condiciones de precio y pago, velocidad de respuesta ante nuevos pedidos, etc. Para elegir un proveedor de acero, el fabricante de coches utiliza un sistema de graduación complejo que incluye todas las especificaciones establecidas e incluye otros elementos, por ejemplo, el tipo y calidad de ayuda recibida no solicitada, ideas para nuevos materiales, ideas para el rediseño de partes e incluso procesos de compra. Todos factores que son diferenciables.

CONCEPTO DE PRODUCTO

Un producto es un rango de posibilidades, muchas de ellas diferenciables. Para entender e identificar factores de diferenciación se puede visualizar un producto en 4 niveles (7).


Primero está el producto genérico, el elemento primario y más básico que un consumidor está comprando. Para un banco es la hipoteca que vende, para una inmobiliaria son las propiedades en venta, para un productor de metal es el acero AISI 9260. No todos los productos genéricos son idénticos, el acero AISI 9260 de un fabricante puede ser levemente diferente al de otro fabricante según los procesos de fabricación, y eso puede determinar que sea mejor para un comprador en particular, pero en general estas diferencias no son significativas.

En segundo lugar está el producto esperado conformado por aquellas características que el consumidor exige. Este nivel representa las condiciones mínimas de compra e incluye al producto genérico. En el ejemplo del fabricante de acero, los elementos del producto esperado pueden incluir las condiciones de entrega (en qué plantas, qué día y a qué hora para minimizar stocks) o flexibilidad de los términos (ajuste a cantidades variables, velocidad de respuesta ante cambios). En un hotel el producto esperado incluye una cama limpia, jabón y toalla, teléfono, armario para la ropa y un relativo grado de tranquilidad. El producto esperado ya ofrece algunos atributos que pueden utilizarse para su diferenciación.

Sin embargo la diferenciación no se limita a los elementos que pide un cliente, sus expectativas pueden ser ampliadas por factores que el cliente no ha considerado. Así tenemos en tercer lugar el producto aumentado, constituido por aquellos elementos que no son exigidos por los consumidores, pero que son valorados tras ser ofrecidos. Un producto aumentado es un ordenador que incorpora un módulo de diagnóstico que automáticamente identifica el origen de un fallo dentro del equipo o un programa de entrenamiento ofrecido por un fabricante de productos de belleza para los vendedores del distribuidor. En un hotel puede ser un sistema de audio hi-fi, un sistema de salidas (check-out) rápido, flores frescas o un servicio de mensajería personalizado.

No todos los consumidores de todos los productos bajo todas las circunstancias valorarán de igual manera un producto aumentado, puede ser incluso que prefieran un precio más bajo antes que un producto aumentado, por esa razón antes de desarrollar un atributo aumentado es necesario entender muy bien qué elementos valora realmente un consumidor. Gestionado de la manera correcta, este producto aumentado es la mayor fuente de diferenciación.

Finalmente está el producto potencial, constituido por todos aquellos atributos que podrían ser ofrecidos a los consumidores. En el caso del acero puede ser un nuevo método o tecnología para fijar acero en acero o acero en plástico, nuevas ideas para lubricantes o incluso datos de una investigación de mercado mostrando la tendencia de los compradores de acero. El único límite para generar alternativas potenciales es la imaginación. Entre estas alternativas se debe elegir como factor de diferenciación, para incorporarlas al producto aumentado, solo aquellas que son realmente valoradas por los consumidores y así permiten cobrar un precio que exceda su coste.


Las condiciones económicas, la situación de cada cliente, las condiciones competitivas y otros factores determinan qué atributos forman parte del producto “esperado” y cuáles del producto “aumentado”, algo “esperado” por un consumidor puede ser “aumentado” para otro, lo que es “esperado” en un país desarrollado puede ser “aumentado” en un país en vías de desarrollo, y además con el tiempo los elementos del producto “aumentado” típicamente pasan a ser parte del producto “ esperado” con lo cual las empresas deben constantemente estar incorporando elementos del producto “potencial” al “aumentado” para así mantener la diferenciación de sus productos.

Lo que está claro es que no existen los “commodities”, todo producto puede ser diferenciado, solo es cuestión de encontrar qué elementos nuevos un consumidor puede llegar a valorar.

IDENTIFICACIÓN DE UN ATRIBUTO

Ahora bien, si todo producto se puede diferenciar, ¿cómo se puede identificar esos atributos del producto “potencial” que el consumidor valora lo suficiente como para que valga la pena incorporarlo al producto “aumentado”?

Existen muchos modelos para llevar a cabo este análisis y selección, desde técnicas de investigación de mercado hasta metodologías de innovación y muchos institutos especializados pueden aportar su experiencia en este desarrollo, aportando la frescura de no estar en el día a día del negocio.

Sin embargo hay un modelo que es bueno conocer y que ayudará cualquiera sea el método elegido. Se trata de un modelo desarrollado por W. Chan Kim y Renée Mauborgne, ambos profesores de INSEAD, que tiene como objetivo desarrollar elementos que permitan diferenciar un producto o servicio de manera tal que la empresa compita en un espacio vacío, lo que ellos llaman un “océano azul” libre de competidores (8).

El modelo comienza identificando los atributos sobre los cuales compite la industria hoy en día, identificando los atributos del producto “esperado” utilizados actualmente por la competencia para diferenciarse.

Para ilustrarlo veamos el caso de una industria que no ha cambiado en décadas: el circo. Tradicionalmente el líder global ha sido Ringling Bros. y Barnum & Bailey, quien fija las reglas de la competencia, de hecho todos los circos locales no son más que versiones simplificadas y reducidas de este gran coloso. Sin embargo en 1984 un grupo de artistas callejeros fundaron un circo que revolucionaría el sector y en menos de 20 años lograron facturar la misma cantidad que a Ringling le había tomado un siglo, logrando que su show fuera visto por casi 40 millones de personas en 90 ciudades alrededor del mundo. Se trata de Cirque du Soleil.

En una categoría madura, con ingresos en declive, Cirque du Soleil identificó los 7 atributos que establecía la competencia entre los circos: shows de animales, intérpretes o artistas estrella, shows múltiples en 3 pistas, diversión y humor, riesgo y peligro, la venta de bebidas y comida y la carpa. El gran líder Ringling se diferenciaba en esos atributos de los circos locales pudiendo cobrar a cambio un precio mayor.


Esos 7 factores se daban por sentado en la industria tradicional del circo y todos trataban de diferenciarse tratando de contratar a las grandes estrellas, los más exóticos animales y los números de mayor riesgo.

El siguiente paso del modelo consiste en responder 4 preguntas que apuntan a buscar nuevos elementos de diferenciación, así como reducir o eliminar elementos que solo contribuyen a incrementar los costes.


Teniendo en cuenta los atributos actuales que se utilizan para competir:

- ¿Cuáles de los factores que la industria da por sentados se pueden eliminar?
- ¿Qué factores pueden ser reducidos muy por debajo del estándar de la industria?
- ¿Qué factores pueden ser incrementados muy por encima de la industria?
- ¿Qué factores pueden ser creados que la industria no ofrece?

Regresando al ejemplo de Circo du Soleil, al preguntarse qué elementos ofrecen y dan por sentado los competidores (los circos tradicionales) para eliminarlos, encontraron que había varias oportunidades. Desde hace tiempo hay un creciente malestar entre las personas por el uso de animales en los circos y las organizaciones de defensa de los animales han hecho múltiples acusaciones, además los shows de los animales son uno de los componentes más caros del circo, no solo por el coste de los animales, sino también por su entrenamiento, cuidado médico, alojamiento, seguros y transporte. Así, uno de los elementos que más costes tiene y que ocasiona mayores prejuicios a la imagen del circo no es altamente valorado por todos sus consumidores como era hace años.

Los intérpretes o artistas estrella son otro elemento importante en la estructura de costes de un circo, pero en la mente del púbico estas “estrellas” son triviales al lado de las verdaderos astros del cine y la TV. Lo mismo con los shows múltiples en 3 pistas, que provocaba cierta angustia entre el público al tratar de pasar rápidamente de un escenario a otro, agregando mayores costes por la mayor cantidad de intérpretes necesaria, y lo mismo sucede con las concesiones en los pasillos para vender comida y bebida, cuyo precios desorbitados alejaban a los consumidores. De esta manera, Cirque du Soleil decidió eliminar cuatro atributos tradicionales que ya no eran tan atractivos ni relevantes para los consumidores pero que generaban gran parte de los costes.

A continuación se preguntaron qué elementos se podían reducir o incrementar en los 3 elementos tradicionales que quedaban: la carpa, los payasos y los acróbatas. Cirque du Soleil mantuvo los payasos pero transformando su humor de las payasadas básicas en un estilo más sofisticado. Incrementó el glamour de la carpa, manteniendo la estética que simbolizaba la magia del circo, pero con un diseño de mejor acabado y mayor nivel de confort, abandonando el serrín y las sillas duras. Los acróbatas se mantuvieron pero su rol fue reducido y se le confirió un tono más elegante con la adición de un toque artístico e intelectual.

Para decidir qué elementos nuevos incorporar, Cirque du Soleil se inspiró en algunos elementos del teatro: una historia con música y danza artística, riqueza intelectual y múltiples producciones. De esta manera, a diferencia del circo tradicional, cada creación de Cirque du Soleil tiene un tema, una historia que se asemeja a una obra de teatro. Aunque el tema es (intencionalmente) impreciso, provee armonía y un toque intelectual. Inspirándose en los musicales de Broadway, cada show de Cirque du Soleil tiene su propia música original, la cual sirve de guía para la actuación, las luces, los efectos visuales y los tiempos del show, además tiene varias producciones en lugar de presentar siempre el mismo show, con lo cual le da razones a la gente para ir a ver sus obras más frecuentemente, incrementando la demanda.


Como resultado Cirque du Soleil creó algo que no era un circo tradicional ni tampoco una producción teatral tradicional, diferenciándose de los circos de manera tal que incluso logró atraer a un tipo de público (adultos y público corporativo) diferente al público tradicional del circo (niños). No en vano una de sus primeras producciones se llamó “reinventamos el circo”. En lugar de competir agregando más diversión y números más arriesgados para diferenciarse en los atributos tradicionales de los circos, creó un producto “aumentado” conservando la diversión y el riesgo del circo, pero agregándole la sofistificación intelectual y la riqueza artística del teatro, permitiendo cobrar precios muy superiores a los de los circos tradicionales.


El ejemplo de Cirque du Soleil muestra cómo se puede lograr una gran diferenciación, sin tener que necesariamente incrementar los costes, en un negocio tradicional que parece tener pocas opciones de innovación. También sirve para ilustrar que una diferenciación exitosa se logra no solo agregando atributos sino, muchas veces, quitando atributos que ya no son tan relevantes para los consumidores.

Se podría alegar que Cirque du Soleil ha logrado diferenciarse tanto que ya no es un circo. La respuesta es: ¡correcto! Cirque du Soleil es un híbrido entre un circo y un teatro, logrando mayor éxito del que habría obtenido nunca como un simple circo. Sin embargo este modelo para identificar fuentes de diferenciación se puede aplicar también a casos menos radicales. Por ejemplo, Southwest Airlines, la mayor aerolínea de vuelos domésticos en EE.UU., fue pionera en reducir ciertos atributos mientras incrementaba sustancialmente otros para así lograr una diferenciación exitosa, concentrándose en tres atributos claves: servicio amigable, velocidad y frecuencia (fue pionera en ofrecer vuelos frecuentes punto a punto en una industria que operaba en base al sistema “hub-and spoke”), mientras que eliminaba otros atributos que no son tan relevantes, obteniendo así una base de coste mucho menor que le permite ofrecer un menor precio que la competencia.


Este modelo se ajusta bastante bien al concepto de “producto aumentado” de Theodore Levitt, y aunque explica en mayor detalle cómo identificar los atributos incrementales no abunda en detalles sobre el proceso de cómo seleccionar esos atributos.

SELECCIÓN DE UN ATRIBUTO

En el proceso de selección y desarrollo de nuevos atributos para el producto “aumentado” se debe considerar que los atributos elegidos deben tener ciertas características.

Las principales características de cualquier atributo de diferenciación es que sea relevante para el consumidor ydiferente de las ofrecidas por la competencia. Muchas empresas eligen atributos que no son relevantes, por ejemplo, el hotel Westin Stamford de Singapur se anunciaba hace unos años como el más alto del mundo, cuando eso no le interesa a la mayoría de los turistas e incluso a algunos les desagrada. Otros fracasan porque son simples copias de la competencia.

Los atributos elegidos también deben ser comunicables(susceptibles de ser comunicados y entendidos por los consumidores), creíbles (si no tienen credibilidad perderán todo valor) y rentables (permitirán cobrar un precio que justifique su coste). Idealmente también serán exclusivos (solo la empresa puede tenerlos) y sostenibles en el tiempo (no perderán validez en el corto plazo).

De todas esas características, hay dos que resultan esenciales e indispensables: el atributo debe ser relevante para el consumidor y diferente de los ofrecidos por la competencia. Para evaluar y seleccionar atributos según esas dos características esenciales –relevancia y diferencial- se debe analizar la demanda y la oferta.


Analizar la demanda comienza entendiendo por qué un consumidor compra un producto o servicio. Casi todos los productos y servicios satisfacen diversas necesidades de los consumidores, por consiguiente entender las necesidades de los consumidores requiere analizar múltiples atributos. La investigación de mercado ha desarrollado numerosas técnicas para analizar las preferencias de los consumidores en relación a múltiples atributos –incluyendo mapas perceptuales y análisis conjoint- aunque ese entendimiento muchas veces comienza con una simple pregunta.

Hace unos años, un gran estratega llamado Kenichi Ohmae explicaba: “una empresa japonesa de electrodomésticos quería desarrollar una nueva cafetera de filtro y se preguntaban si debían construirla como la versión que vendía General Electric o si debería tener las funcionalidades del modelo de Philips, como respuesta les dije que tenían que responder una pregunta diferente: ¿por qué la gente bebe café? ¿qué buscan cuando lo hacen? La respuesta de los consumidores fue ‘buen sabor’, entonces les pregunté a los ingenieros de la compañía qué factores de una cafetera afectaban el sabor del café. Ninguno sabía la respuesta. Después de mucho investigar descubrimos todos los factores que afectaban el sabor, de los cuales el más importante era la calidad del agua, seguida de la distribución de los granos de café y el tiempo que pasaba entre que estos se molían y el agua entraba en contacto con ellos. Así diseñaron una cafetera que incluía una función para quitar el cloro del agua, un moledor de granos incorporado, etc. La clave está en comenzar con las preguntas correctas, si tu única motivación es que General Electric acaba de lanzar una nueva cafetera que muele los granos en 10 segundos, probablemente diseñarás una cafetera que los muela en 7 segundos, y una investigación de mercado confirmará que los consumidores piensan que 7 segundos es mejor que 10 segundos, pero esa es la pregunta equivocada y terminarás donde empezaste, para lograr una verdadera diferenciación debes tomar distancia y comenzar preguntando cuáles son las necesidades inherentes de los consumidores” (9).

Una vez que hemos analizado la demanda y hemos entendido las necesidades de los consumidores así como las motivaciones profundas detrás de esas necesidades, debemos analizar la oferta, es decir, qué ofrecen nuestros competidores y qué puede ofrecer nuestra empresa.

Las fuentes de diferenciación son múltiples. Puede ser algún elemento relacionado con el producto (desempeño, características, durabilidad, confiabilidad, estilo, diseño, etc.), con el servicio (entrega, instalación, capacitación, reparación, etc.), con el personal (competencia, cortesía, confiabilidad, comunicación, etc.) o con elementos emocionales corporizados en la marca (imagen, estatus, prestigio, riesgo, etc.). Estos últimos son los más peligrosos, porque es muy tentador elegir un atributo emocional aspiracional sin tener las capacidades en la organización para luego trasladar ese atributo a la mente de los consumidores, ya sea por la falta de presupuesto de publicidad y comunicación o por la falta de recursos humanos que sepan cómo hacerlo. Por esa razón debemos entender cuáles son las fortalezas de nuestra empresa, qué podemos hacer de forma realista y qué ofrecen nuestros competidores.

De la confluencia de la demanda (qué es relevante para los consumidores) y de la oferta (qué podemos, de forma realista, hacer diferente a la competencia) obtendremos el o los atributos para diferenciar nuestros productos.


Finalmente, debe implementarse la diferenciación logrando una coherencia interna y otra externa. La coherencia interna exige que toda nuestra empresa esté alineada con los atributos elegidos. Por ej, si decidimos que la cerveza que comercializaremos se diferenciará por ser producida localmente y así resultará más natural al no tener conservantes, entonces deberemos construir plantas distribuidas por todo el país y deberemos renunciar a ciertas economías de escala. La coherencia externa se logra comunicando nuestros atributos diferenciales a los consumidores para que estos perciban que nuestra marca realmente tiene esos atributos. Esto se logra construyendo un posicionamiento fuerte en la mente de los consumidores que resulta en una marca relevante y diferenciada.

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Hoy en día existe tal sobreabundancia de productos y marcas que genera una gran confusión entre los consumidores. Para destacar en esa maraña de ofertas debemos lograr una claradiferenciación, algo que es posible en absolutamente todas las categorías de productos o servicios.

Para desarrollar la diferenciación se pueden utilizar diversas metodologías, incluyendo el análisis de qué atributos se pueden agregar, quitar, incrementar o reducir en los productos actuales, siempre seleccionando la diferenciación en base a lo que los consumidores demanden y nuestra empresa esté en condiciones de proveer.

Finalmente debemos recordar que una diferenciación solo es exitosa si es reconocida por los consumidores, es decir, si hemos logrado construir un posicionamiento exitoso para nuestra marca.

¿Y Ud. cómo diferenciará su marca o producto?


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Fuentes:
(1) The most memorable product launches of 2010, Forbes, 12 de diciembre de 2010.
(2) Differentiate or Die: Survival in Our Era of Killer Competition, second edition, Jack Trout y Steve Rivkin, Wiley publishing, 2008
(3) Positioning o Branding: ¿Es ésa la cuestión?, Jack Trout,Daemon Quest, abril de 2006.
(4) Positioning: the Battle for your mind, 20th anniversary edition, Al Ries y Jack Trout, McGraw-Hill, 2001
(5) Robert Grant, Comtemporary strategy analysis. Concepts, techniques, applications. Blackwell publishing, 2003.
(6) Michael Porter, Competitive Advantage, New York Free Press, 1985.
(7) Theodore Levitt, Marketing success through differentiation – of anything, HBR, January-February 1980.
(8) W. Chan Kim y Renée Mauborgne, Blue Ocean Strategy, Harvard Business School Press, 2005.
(9) Kenichi Ohmae, Getting back to strategy, Harvard Business Review, Nov-Dec 1985.











EXPERTO EN LOGÍSTICA Y RETAIL. Contactos en: igomeze@une.net.co igomeze@gmail.com www.igomeze.blogspot.com igomeze@une.net.co COLOMBIA - SURAMERICA

Inditex se prepara para decir adiós al código de barras en sus etiquetas



Inditex se prepara para decir adiós al código de barras en sus etiquetas

El grupo textil aplicará la tecnología RFID, un sistema que incluye un microchip en las prendas y reduce los costes logísticos. En EEUU, Wal-Mart o Macy’s ya trabajan con este sistema.



Gracias a su sistema logístico, el grupo gallego puede enviar una prenda (cada año mueve más de 650 millones) a cualquier parte del mundo en 48 horas. El almacén de Meco (Madrid) es el segundo mayor de la compañía. | Foto: J. M. Cadenas

Inditex podría convertirse en la primera gran compañía española en lanzarse al uso masivo de etiquetas inteligentes en sus prendas, con la aplicación de la tecnología RFID (siglas en inglés de identificación por radiofrecuencia), según apuntan fuentes sectoriales. El grupo textil se enfrenta a una revolución tecnológica de gran calado, que en la práctica supondrá dejar a un lado el tradicional código de barras y comenzar a usar un chip para identificar sus prendas. Fuentes del grupo gallego no se pronunciaron a este respecto.

Pero, ¿qué implica para una compañía como Inditex la utilización de la tecnología RFID? “El uso de la radiofrecuencia, que permite el control unitario con una garantía absoluta y una rapidez hasta diez veces inferior al código de barras, supone ahorros logísticos muy importantes”, explica a EXPANSIÓN un experto del sector.

Por ejemplo, gracias a esta tecnología, se puede hacer una comprobación del stock en los centros logísticos o en una tienda en segundos, ya que lee toda la información de golpe. También se agiliza el cobro en las cajas, pues en lugar de pasar el código de barras de cada una de las prendas por el escáner, se suman todas juntas.

Más baratas
Hasta la fecha, el elevado coste de la tecnología RFID ha supuesto un freno para su uso masivo. Sin embargo, el abaratamiento de este sistema empieza a hacer rentable su utilización.

En la actualidad, el chip crudo (una pegatina) cuesta alrededor de 0,03 euros, mientras que su precio incluido en una etiqueta oscila entre los 0,10 y 0,15 euros, frente a los 50 céntimos de hace unos años.
Los grupos textiles, como Inditex o Mango, que cuentan con todos sus procesos integrados son los más interesados en su aplicación, ya que permite ganar eficiencia y el precio les ayuda a compensar la inversión.

Desde 2006, la Asociación Española de Codificación Comercial (Aecoc), en el que participan destacadas empresas del sector textil, está analizando las ventajas y desventajas de implantar esta tecnología, según explica Jordi Mur, director de identificación automática de esta patronal.

En España, El Corte Inglés ha sido pionero y está inmerso en la instalación en todos sus centros logísticos de este sistema, mediante etiquetas para el control y monitorización de las mercancías que pasan por ellos. El primer centro en el que se instaló este sistema es el centro de Valdemoro (Madrid).

Al otro lado del Atlántico
En Estados Unidos, Macy’s, el segundo mayor gran almacén del mundo por detrás de Sears, anunció el pasado 28 de septiembre sus planes para acelerar la implantación de la tecnología RFID.

La compañía se ha fijado como objetivo que, en el tercer trimestre de 2012, sus 850 centros estén utilizando este sistema en el proceso de reabastecimiento automático (según son adquiridos por el cliente), de los artículos más vendidos, que equivalen al 30% de las ventas globales del grupo. En el otoño de 2013, Macy’s prevé utilizar esta tecnología en toda la cadena de reabastecimiento.

Wal-Mart, el líder mundial de la distribución, ha sido pionero en el uso de esta tecnología. Primero, la aplicó para identificar la mercancía, en una iniciativa en la que implicó a sus grandes proveedores.

Ahora, el gigante norteamericano acaba de dar un paso más con una iniciativa piloto para implantar las etiquetas con radiofrecuencia de forma individual en los vaqueros y la ropa interior. Si la prueba funciona, se extenderá a sus más de 3.750 establecimientos en Estados Unidos, según publicó The Wall Street Journal. En 2007, American Apparel llevó a cabo un test con estas etiquetas en determinadas tiendas, que elevaron sus ventas un 14,3% gracias a la mejor gestión del stock.

La privacidad, a debate
El uso masivo de estas etiquetas ha abierto la puerta al debate sobre la privacidad, ya que teóricamente con la información que incluyen se podría saber qué marca de ropa lleva una persona o qué ha comprado en el súper.

Jordi Mur, de Aecoc, explica que los chips RFID llevan un número hexadecimal de 99 bits, cuya complejidad impide saber a priori a qué tipo de producto corresponde, salvo que esté conectado a una base de datos. Además, si la etiqueta, al igual que se hace en la actualidad cuando se compra una prenda, se quita, este eventual problema queda solucionado.


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