martes, noviembre 08, 2016

¿Por qué las tiendas de bajo costo están ganando más clientes?

Noticias de Cali, Valle y Colombia


¿Por qué las tiendas de bajo costo están ganando más clientes?

Martes, Noviembre 8, 2016 | Autor: Redacción de El País


500 referencias de productos en promedio manejan las tiendas D1. Todos los almacenes de este grupo empresarial cuentan con las mismas marcas, la gran mayoría de ellas de proveedores nacionales.

No son una tradicional tienda de barrio, pero tampoco un supermercado de cadena. Se caracterizan por tener estanterías llenas de cajas y en ellas los productos que venden. En el centro de los pasillos se apilan más productos, pueden ser gaseosas, arroz, jabón en polvo, leche, todo directamente en la caja donde se transportan desde los centros de producción.

Así es una típica tienda D1, entre 200 y 400 metros cuadrados, espacio en el que le ofrecen a los consumidores calidad a precios bajos. Este ofrecimiento, precisamente, es el que ha llevado a cientos de colombianos a comprar en las llamadas tiendas de bajo costo o de descuento, las cuales hoy participan con el 6 % del mercado, cuando apenas en 2014 eran el 2 %, según cifras de Fenalco.

En Colombia operan bajo esta modalidad las tiendas D1, ARA y Justo & Bueno, pero las tradicionales cadenas de almacenes han buscado estrategias para estar más cerca del consumidor y tratar de frenar la competencia de las tiendas de bajo costo. 

Cálculos de las directivas de D1, que ha sido una de las de más rápida expansión (operan 500 tiendas), indican que los productos que venden pueden ser hasta 30 % más baratos comparados con otras marcas del mercado. Por ejemplo, un litro de agua se vende en $800. Mientras que en otros supermercados 350 ml. de agua valen $1500; la lata de atún se vende a $3150, en otros establecimientos oscila entre $3350 y $4700; 1000 gramos de detergente en polvo valen $3050, la marca líder del segmento puede costar más de $5000.

Pero cómo logran estos negocios ofrecer productos más económicos al promedio del mercado. Son varios los secretos, pero Camilo Herrera, gerente de la firma Raddar, los resume en uno: menores costos de operación. 

Por ejemplo, usan góndolas sencillas, donde se exhiben los productos directamente en cajas de cartón; tienen pocas referencias de marcas y la gran mayoría son propias, esto implica una labor menos complicada de negociación con proveedores, frente a los supermercados grandes que por cada producto tienen unos 15 proveedores. Tampoco tienen impulsadoras o empacadores, no entregan bolsas con las compras (se venden), no cuentan con parqueaderos y cada tienda cuenta con un promedio de 3 o 4 personas, según el tamaño. 

A esto agrega Rafael España, director Económico de Fenalco, que en estos negocios no se recibe dinero plástico, solo efectivo. “Eso implica que todavía en el país las comisiones por el uso de tarjetas es alto y por ahí estas tiendas hacen ahorros”.

Tampoco invierten en publicidad, que en las grandes organizaciones es un costo alto. Se estima que en este rubro Coca-Cola representa el 25 % de sus costos. 

Nuevas marcas

El consumidor al ingresar a las tiendas de descuento se encuentran con una serie de marcas no muy conocidas, aunque también encuentran las populares.

Según las directivas de las tiendas D1, el modelo de negocio de la organización privilegia las compras locales, lo que ha permitido el desarrollo de proveedores “que están creciendo con la compañía, generando un efecto positivo en la promoción de la industria nacional y promoviendo el posicionamiento de nuevas marcas. Para nosotros es importante construir alianzas de largo plazo con nuestros proveedores”, le dijeron a El País.

Reiteraron que ofrecen productos más baratos porque se maximiza la eficiencia en la operación: selección de proveedores locales, operación logística, ubicación y tipo de espacios, exhibición de los productos. “Esta eficiencia genera ahorros que son trasladados al consumidor, teniendo una oferta de muy buena calidad con precios bajos”.

Una encuesta, realizada este año por la firma de análisis de consumo Kantar Worldpanel, encontró que el 43 % de los hogares colombianos ha hecho alguna compra en las tiendas D1, lo que significa que casi uno de cada dos personas en el país han acudido a estas tiendas. Mientras que el 7 % de la población lo ha hecho en Justo & Bueno, otra empresa que compite en este segmento de tiendas de descuento. 

Asimismo, evidenció que al comparar el primer semestre de 2016 con el del año pasado, los canales de descuento han tenido un crecimiento en valor del 6 %, mientras que las grandes cadenas de almacenes crecieron 5 %.

Por ejemplo,en el 2013 la compañía Koba Colombia (dueña de la marca D1) vendió $294.844 millones, el año pasado la cifra llegó a $1,16 billones en el país. La cifra es considerable, teniendo en cuenta que Almacenes La 14, de gran tradición en la región, tuvo ingresos en 2014 por $1,43 billones, de acuerdos con datos reportados a la Supersociedades. 

Esta tendencia ha llevado a que las grandes cadenas busquen 'arañar' una parte de ese mercado, en el caso del Grupo Exito, cuenta con marcas de almacenes como Surtimax y Super Inter, con las que buscan acercarse a otros públicos. 

Aunque algunos cuestionan la calidad de las tiendas de descuento, los colombianos tienen hoy más opciones para comprar, según su bolsillo.


Oportunidad para las pymes 

Según Rafael España, con el crecimiento de las tiendas de bajo costo ganan los colombianos porque tienen la posibilidad de adquirir productos a menor costo, pero también ganan las pequeñas y medianas empresas que pueden suplir este mercado con nuevas marcas o con la producción de maquilas.

Una de las características de estas tiendas es que comercializan marcas no muy conocidas, pero que son fabricadas en el país. “Estos productos también pueden ser de muy buena calidad y ganar espacio entre los consumidores, que las prueban y deciden si se quedan con ellas”, destacó el directivo, quien considera que el ingresos de estas tiendas ha llevado a que el mercado crezca, al incremento del consumo y al surgimiento de nuevas categorías.

Datos de Nielsen indican que las marcas propias en Colombia representan el 15 % del mercado, la más alta en latinoamérica, donde el promedio llega al 7,9 % y su preferencia se da por el ahorro que hacen los consumidores.

El 39 % de los latinos creen que la calidad de las marcas propias ha mejorado y que ofrecen una buena relación entre precio y beneficio. De esta forma, según Nielsen, el 48 % de los latinos se ha cambiado a marcas de comestibles más baratas para ahorrar.


sábado, noviembre 05, 2016

La diferenciación, ¿el Santo Grial del mercadeo?

La diferenciación, ¿el Santo Grial del mercadeo?





 | 8/27/2016 12:01:00 AM

La diferenciación, ¿el Santo Grial del mercadeo?

Juan Carlos Sanclemente, columnista online.


La diferenciación de los productos o servicios en el campo de los profesionales independientes y de las pequeñas empresas se vuelve un elemento clave para obtener mejores resultados en el mercado por parte de estas personas.

por JUAN CARLOS SANCLEMENTE

No es un secreto, ni un misterio, el que existan muchas formas para diferenciarse, lo importante es tenerlas presente y aplicarlas de manera consistente y permanente.
Es muy importante para las profesiones liberales y para los pequeños empresarios el diferenciar el servicio o el producto ofrecido al mercado, incluso aquellos que parecen diferir únicamente en precio. Algunos autores han establecido una jerarquía de valor para el cliente en donde se definen los atributos de un producto y/o servicio y en la cual cada nivel agrega más valor para el cliente o mercado y por lo tanto aporta oportunidades para arrebatar clientes a los competidores y conservarlos una vez se han conseguido.
La idea que subyace al planteamiento de la jerarquía mencionada es que un producto/servicio genérico no existe y que todos los bienes y servicios son diferenciables. Todo tipo de empresario debe estar permanentemente tratando de diferenciar su oferta de las demás.
Los clientes no solo compran un producto o servicio “genérico” como materias primas, bienes de capital, servicios, cuentas de ahorro, medicamentos, asesorías en ingeniería, derecho o en contabilidad, consultas médicas, pelotas de tenis, mantenimiento de máquinas, cremas dentales, conservas, etc. El mercado compra algo que va más allá de simplemente lo funcional o fisiológico para lo cual está destinado el producto o servicio y la verdad es que ese “algo” ayuda a las personas a tomar la decisión de a quién comprárselo, cuánto están dispuestas a pagar y su eventual “fidelidad” o “no lealtad” hacia las empresas que les presentan su oferta.
Esa porción adicional de la que hablo que permite conseguir más clientes y brindarles satisfacción, es susceptible de ser gestionada por parte de los empresarios y contiene muchas oportunidades de mejorar sus ventas.
El producto o servicio genérico es la ventaja básica que él mismo procura al mercado y es entregado por muchos competidores en una industria cualquiera. Es, para el caso de una materia prima o insumo, sus características funcionales esenciales que la hacen útil para los procesos productivos de sus clientes. En el evento de una asesoría de un profesional independiente, es el título académico correspondiente, para un asesor inmobiliario serían los bienes que tiene a la venta, etc.
Pero más valioso que lo “genérico” son los elementos “esperados” por parte del mercado. Aquí se introduce el nivel del producto o servicio esperado que representa en esencia las condiciones mínimas que los clientes colocan para comprar y por lo tanto dichas expectativas son las que empiezan a brindar las pautas para establecer la diferenciación. Un cliente industrial que compra una materia prima de un proveedor busca también buenas condiciones de entrega y flexibilidad en la misma al igual que un efectivo servicio postventa y asesorías adicionales que beneficien su negocio, aparte de lo “funcional” que pueda ser el insumo entregado. La organización o limpieza de una oficina de asesorías o la personalidad del profesional que la atiende, a pesar de lo excelente que pueda ser el servicio, pueden impactar al mercado.
Seguidamente y dentro del mismo escalafón de valor que he mencionado, la diferenciación no se ve reducida a simplemente ofrecerles a los clientes lo que esperan. Ese algo que ellos buscan puede verse incrementado por medio de elementos en los que nunca se ha llegado a pensar. Aquí ya nos encontramos en lo que se denomina el producto o servicio agregado, el cual brinda mucho más de lo que espera el comprador. Cuando un fabricante de bienes de capital en la industria ofrece asesoría para el manejo de su equipo y otorga capacitación en aspectos operativos al personal del comprador agrega valor al producto vendido. Por su parte, la asesoría de un profesional independiente en un tema específico  puede verse complementada con brindar información a su clientela sobre la industria o sobre el negocio de la misma para aprender a establecer mejoras en la productividad. Aquí nos hallamos con una serie de actos voluntarios y espontáneos del proveedor que superan aún más las expectativas del mercado al emprender de manera sistemática el agregar valor al producto/servicio para entregar ventajas a los clientes y conservarlos.
Finalmente nos encontramos con lo que se llama producto o servicio potencial, que contiene todo aquello que pueda realizar un empresario para atraer clientes y mantenerlos leales. Los recursos básicos para poder ofrecer este nivel de valor y distinguirse de los demás competidores son el presupuesto de que se disponga al igual que mucha creatividad para definir esos elementos adicionales que permiten la diferenciación. En todo caso, tanto los pequeños empresarios como los profesionales independientes, pueden echar mano de su mezcla de mercadeo o propuesta de valor y encontrar componentes en los que consideren que tienen una habilidad central y ofrecerla coherente y permanentemente a su mercado, es decir, cumplir reiteradamente con lo prometido (en exceso a lo básico).
En este último evento, un profesional independiente por ejemplo, puede en cuanto al producto o servicio ofrecido, entregar servicios adicionales sin costo, respecto al preciopodría establecer tarifas diferenciales de acuerdo a los distintos clientes que atiende, en la distribución de su servicio insistir en la entrega personalizada del mismo y en su comunicación, utilizar reiteradamente las tecnologías de información o las redes sociales para estar más en contacto con su clientela que requiere asesoría permanente.
Las formas de diferenciarse para los empresarios aludidos, presenta por lo tanto muchas opciones, sencillamente se trata en su caso, de dejar de hacer “lo que todos hacen” y concentrarse en encontrar dichos aspectos distintivos de los cuales he brindado algunos ejemplos. No es entonces este aspecto clave del mercadeo un Santo Grial y solo se debe tener en cuenta que los clientes, más que simples ventajas funcionales, buscan también en los productos y servicios que se les ofrecen, ventajas de carácter psíquico o emocional.

El tendero de barrio: Valioso ejemplo de “mañana le pago”

El tendero de barrio: Valioso ejemplo de “mañana le pago”





 | 11/5/2016 12:01:00 AM

El tendero de barrio: Valioso ejemplo de “mañana le pago”

Juan Carlos Sanclemente Téllez, columnista online.


Este importante personaje de la economía nacional tiene mucho que enseñarnos a partir de su actividad comercial y del impacto que tiene en la sociedad.

por JUAN CARLOS SANCLEMENTE TÉLLEZ

A raíz del proceso de apertura económica en nuestro país hacia los años 90 y que se prolonga aún hoy en día, se comenzaron a presentar una serie de acciones en la escena nacional tendientes a validar esta fase de inicio de mercados que debía exhibir nuestra economía nacional en aras de “sintonizarse con el mundo exterior” y dar entrada a actores internacionales al gran juego del comercio en Colombia.
Para esa época muchos fueron los empresarios extranjeros que hicieron presencia en Colombia (aún lo hacen), pero igualmente fueron numerosos los conferencistas y consultores extranjeros que llegaron al país para efectuar un diagnóstico sobre nuestra economía y a través de su discurso legitimar la presencia extranjera de los “grandes jugadores internacionales”.
Fuente: elespaillat.com
Más concretamente y para referirme a un sector específico de la economía nacional: el comercio, algunos de esos conferencistas internacionales se atrevieron a vaticinar la desaparición de las tiendas de barrio y de las grandes centrales de abasto para darle paso a las firmas multinacionales que impondrían un nuevo esquema de distribución de productos de consumo masivo en nuestro país, tal y como sucedía en esos momentos en otros países a nivel mundial. La idea de fondo era la de incorporar a nuestra economía un modelo de comercialización de productos que fuera favorable a los intereses de las grandes superficies multinacionales e incluso a las colombianas que en su debido momento deberían buscar formas de asociación con los extranjeros.
Pero que gran falacia sería ésta puesto que el fenómeno de las “tiendas de barrio” adquiriría cada vez más importancia en el contexto de la distribución de productos denominados de la “canasta familiar” en nuestro país, incluso hoy podemos advertir la preponderancia que presenta este medio para llegar a los consumidores finales puesto que las mismas empresas de fabricación y los grandes distribuidores en Colombia, reconocen la participación que este canal tiene en sus esquemas de distribución en el mercado (el denominado “canal tradicional” alcanza, de acuerdo a cifras oficiales y oficiosas, entre un 40 y un 60% de participación en sus ventas y es el 21% de los negocios en el país).
Existen muchas motivaciones para que este canal de distribución haya adquirido tal desempeño y su importancia esté siendo reconocida hoy en día, no sólo por parte de las empresas fabricantes sino igualmente por parte de los demás integrantes de la distribución en Colombia y del mismo Gobierno.
Cada vez más se establecen tiendas en nuestro país y ello ligado a factores económicos de subsistencia por parte de estos comerciantes o empresarios, los nuevos hábitos de consumo de los colombianos que obligan a la presencia de nuevas presentaciones y formatos (más pequeños), la distancia o localización de las tiendas en relación con el lugar de residencia de los consumidores, el nivel de servicio y conocimiento que de los clientes tienen los tenderos y el crédito o denominado “fiado” que  ellos otorgan a sus clientes o vecinos de barrio entre otros.
Formas de analizar este fenómeno
En nuestro país, a través de los años, se han realizado algunas investigaciones y estudios relacionados con la estructura de distribución de bienes y servicios, dichos estudios han incluido la actividad comercial desarrollada por el tendero de barrio pero las variables analizadas siempre han hecho referencia a su aporte económico como “eslabón” de una gran cadena de valor para hacer llegar los productos a los consumidores finales.
Ciertas especificidades del funcionamiento de la tienda de barrio y las distintas relaciones sociales y económicas que desarrolla el tendero con los distintos actores de esta actividad, han sido escasamente analizadas, excepto estudios valiosos relacionados con la tienda como un espacio de reforzamiento cultural del consumidor en los que se analizan las relaciones de los consumidores con su tienda en determinadas regiones del país.
Todas estas razones me llevan a pensar que es importante analizar esta figura de comercio bajo otro punto de vista distinto al netamente “económico” que se ha manejado de manera tradicional. Para esto quiero referirme básicamente a dos aspectos inherentes al desarrollo de esta actividad comercial en nuestro país: el lugar de encuentro de los habitantes de un barrio en que se convierte la tienda y el aspecto del crédito que se otorga a los clientes de la misma por parte del tendero.
La tienda de barrio es el “epicentro” de la vida social del barrio y un referente de todas las actividades que se llevan a cabo en la comunidad. Es un lugar en el que se discuten muchos asuntos personales por parte del vecindario pero al mismo tiempo se analiza la problemática del país y del mundo.
El tendero se convierte en ocasiones en el líder del barrio para muchos aspectos que necesitan tener un coordinador encargado, incluso actividades de repercusión social y ambiental esencialmente, el vocero de distintas causas comunitarias, etc. ¿Es posible encontrar este tipo de relaciones con el personal comercial de las grandes superficies? ¿Existe cierto ambiente social, de convivencia y de diálogo en los grandes supermercados e hipermercados de las ciudades?
Ahora bien, respecto al crédito que otorga el tendero a sus clientes por el mero hecho de que los vecinos “viven en la cuadra”, o se les conoce desde “hace años” o que de alguna manera este comerciante vende con ciertas condiciones diferentes a otros distribuidores y que en cierta forma puede realizar el “fiado” para poder ayudar a sus vecinos, es otro aspecto valioso a considerar en esta actividad. 
¿Es posible encontrar en las grandes superficies este tipo de microcrédito o financiación sin ningún tipo de interés? ¿Cómo es el esquema de crédito que procuran los grandes distribuidores o los mismos fabricantes al tendero como empresario? ¿Es posible que él pueda trasladar algunos de los beneficios que se le otorgan (si es que los tiene) a los consumidores finales y poder seguir sacando adelante su negocio?
Estos dos simples aspectos mencionados me hacen reflexionar acerca de la importancia de una actividad comercial como la del tendero y procurar efectuar un análisis más profundo de la misma desde el punto de vista sociológico, cultural y económico. Sociológico teniendo en cuenta el grado de reconocimiento de su actividad en una comunidad, la identidad de esta profesión u oficio y el impacto en las relaciones con las demás personas. Económico no desde un punto de vista macro sino más bien desde el punto de vista de un análisis micro que involucre las condiciones de financiamiento que este comerciante procura a sus clientes para garantizar las relaciones comerciales a largo plazo con los mismos.
¿No encontramos incluso en nuestro medio, acciones “comerciales” emprendidas por el sistema financiero y de distribución minorista colombiano y que apuntan a hacer de los tenderos ubicados en las regiones más recónditas de nuestra geografía, los “banqueros del pueblo”, “corresponsales” o “aliados”, involucrándolos de esta manera dentro de su propia “cadena de valor” y efectuando así una integración competitiva en su negocio?
En mi opinión, el fenómeno de la tienda de barrio y del tendero merece ser estudiado desde los puntos de vista que anoto (entre otros tantos) y que se tengan en cuenta las especificidades de esta figura de comerciante y no sólo desde el punto de vista de los grandes actores económicos en nuestro país.
La tienda de barrio no es un “eslabón” más dentro del esquema de distribución de productos de consumo masivo en Colombia, el canal presenta particularidades esencialmente culturales que le brindan elementos sólidos para garantizar la existencia de una actividad, profesión u oficio digno de ser desempeñado por cualquier ciudadano y para el que se debe contar con preparación y constituirse por esa vía como una manera digna, efectiva y profesional de generar ingresos para el sustento de las familias colombianas, contribuyendo de tal suerte al desarrollo económico nacional.

EE. UU.: La revolución de "ALDI": de marca propia a marca de gran poder global.- DRC Discount Retail Consulting GmbH

  EE. UU.: La revolución de "ALDI": de marca propia a marca de gran poder global. DRC Discount Retail Consulting GmbH La cadena de...