Soy uno de los pioneros del Retail Hard Discount en Colombia y LATAM . Asesor Estratégico en Entrada a Mercados, Transformación y Crecimiento Escalable, miembro de Discount Retail Consulting y Asociación Colombiana de Retail, igomeze@colombiaretail.com
Este puede ser un buen año para el gasto y el consumo, si el mercado entiende que estamos cambiando y los consumidores entienden también que éste continúa evolucionando.
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Esta pregunta tiene ocultas dos verdades inquietantes. Cuando nos preguntamos por el consumo, casi siempre nos referimos al gasto, las compras y los pagos, pese a que consumir es más un sinónimo de usar, aprovechar, disfrutar y satisfacer. Una mamá le compra pañales a su hijo y él los consume: esa es la gran diferencia.
Por esto, pensar cómo será el gasto y el consumo en 2020 es una cosa que nos afecta a todos. En 2019, el gasto de los hogares tuvo uno de sus mejores crecimientos y causó más de 70 % del crecimiento de toda la economía, siendo de lejos la variable económica más importante de 2019, porque las personas que vivimos en el país compramos 4 % más cosas que en 2018. Y digo los que vivimos porque uno de los tres factores que más dinamizaron este gasto fueron los venezolanos, que son cerca de un millón y medio de personas que aumentaron las ventas en muchas categorías, como alimentos y aseo. A esto se suman el aumento de los salarios (cercanos al 6 %, con una inflación de 3,18 en 2019) y la mayor colocación de créditos de consumo, que crecieron más de 20 % en valor.
Estos nos debe llevar a pensar varias cosas: si bien todo el gasto creció 4 %, el gasto per cápita creció cerca de 2 %, lo que significa que las personas —en promedio— pudieron comprar dos cosas más que en 2018, lo que no necesariamente es un gran número, porque hay mucha gente que aún no compra todo lo que necesita y cada vez hay más categorías por comprar, como es el caso de las patinetas eléctricas que se ven en la ciudades o los cuellos que usan los que montan bicicleta, por ejemplo.
Adicionalmente a esto, van a seguir llegando venezolanos y eso hará el mercado aún más grande, pero con un crecimiento menor. La colocación de crédito seguramente seguirá bien, pero con un crecimiento menor: es decir, sabiendo que habrá más personas, más empleo y más remesas, es muy posible que el gasto o el consumo de los hogares, según las cuentas nacionales del PIB, crezca cerca de 4 % en unidades en 2020. Esto debido no solo a una mayor capacidad de compra, sino a que muchas personas aún no tienen lo básico y otras quieren comprar de categorías nuevas, y esto seguirá siendo un motor grande de la economía.
Por el lado del consumo, los cambios son más grandes. Cada día, los colombianos compramos y consumimos diferente: pasamos en muchos casos de las grandes cadenas a los hard discount, de ir a la tienda a que un domiciliario lo traiga, y de ir a cine a ver por streaming series y películas en casa. En 2019 se evidenció una enorme preferencia por comprar y consumir cada vez más un producto del que poco hablamos: el tiempo.
Todo este mayor gasto del que hablaba más atrás tiene que ver con los cambios en preferencias de consumo, ya que cuando la gente que tiene carro prefiere andar en bicicleta o patineta entre semana para ir a su oficina, modifica la distribución de su bolsillo (pocketshare) y de su tiempo (timeshare), redefiniendo el mercado. Básicamente, cuando la gente pide un domicilio por teléfono, chat o aplicación está comprando tres cosas: el producto, el servicio y tiempo.
A estos cambios en los lugares de compra, los medios de pago y el desembolso para comprar más tiempo que han modificado nuestras preferencias y comportamientos, haciendo las cosas diferentes y queriendo elementos que no había antes, hay que sumar por lo menos tres grandes revoluciones silenciosas, de las que somos activos participantes: cada vez somos más viejos, tenemos más dinero y exigimos que las cosas se hagan cada vez mejor y con menor impacto en el planeta.
Ser mayores nos pone varios retos, como un mayor gasto en salud, en educación, comida más especializada, ropa diferente y muchas otras cosas más que no conocíamos, ya que “cada año debemos comprar una pastilla más”, y nuestro cuerpo cambia, a tal punto que comenzamos a adquirir gafas para ver de lejos o cerca. Esta mayor edad modifica muchas más cosas que las obvias mencionadas y es que, como consumidores, entre más viejos, mas neofóbicos nos volvemos y se nos hace más difícil adaptarnos a los nuevos productos. Ese es el gran reto del mercadeo, las marcas y las empresas en 2020 con el consumidor.
Así, 2020 puede ser un año bueno para el gasto y para el consumo, si el mercado entiende que estamos cambiando y las personas entendemos que el mercado sigue evolucionando y que haremos todo lo posible por seguir comprando tiempo.
Había lugares en el mundo donde las tiendas eran maravillosas: ciertas ciudades de Estados Unidos, algo en Londres y en París, y sin duda Berlín. Ahí estaban los grandes almacenes Werthein, los mejores de Europa y posiblemente del mundo. En Alemania anterior a la Segunda Guerra estaba uno de los mejores retailers de todos los tiempos. Desgraciadamente ignorado, desconocido o olvidado absolutamente por las revistas y los foros especializados en el Retail. Llevo mucho tiempo leyendo todo lo que cae en mis manos sobre estos grandes almacenes, investigando.Pero su historia es sencillamente fascinante. Fascinante y trágica.
En esa época los grandes almacenes Werthein eran los grandes almacenes más lujosos del mundo. Y su atención al cliente y surtido eran superlativos. Los periódicos de la época la denominaban: “La tienda más bella del mundo”. Pero tuvieron un problema: la familia dueña era judía.
El primer gran almacén Wertheim se construyó en Berlin en 1896, creció a más de 100 000 metros cuadrados de espacio comercial, convirtiéndose en el más grande de Europa, mucho más grande que cualquier Harrods o Macy´s o que las Galerías Lafayette.y los nazis lo expropiaron en el 1937. El gran éxito de Wertheim es que fue capaz de tener el surtido más amplio de Europa abarcando a la consumidores más humildes hasta a los más pudientes.
A finales de la década de los 20, en la antesala del auge del nazismo , Alemania era el país del mundo con más tiendas departamentales por habitante, con casi 175, que empleaban a más de 70 mil personas en la época. Pero los grandes almacenes más famosos eran los Wertheim , y sobre todo uno, el de Leipziger.
Fuente: Shoah reseach center
Esta foto es de 1900 la arquitectura es soberbia:
Wertheim fue la tienda más importante del mundo en las primeras décadas del siglo 20, un centro de consumo masivo, un lugar “seguro” y “respetable” para las mujeres, escribe los historiadores de la época. La atención al cliente era mítica. Los y las dependientas iban tan elegantes que podían confundirse con cualquier cliente. Mientras en Londres, París o Nueva York en la mayoría de los grandes almacenes los clientes subían por largas escaleras, Wertheim tenía 86 ascensores. Era el lugar preferido de las mujeres burguesas alemanas, el lugar donde ver y ser visto. Un lugar donde la mujer era la protagonista. Aquel lugar era un festival de lujo, buen gusto, atención al cliente superlativa y eso le hizo mucho daño a los pequeños comercios de zapatos, sombreros y ropa artesanales. No podían competir con aquello. Y como ocurre hoy con Amazon, los consumidores emigraron en masa a aquel templo del Retail de principios del siglo XX, y los demás sufrieron.
Y encima eran judíos. Fue fundada por Georg Wertheim y operaba cuatro tiendas en Berlín, una en Rostock, una en Stralsund (donde había sido fundada) y otra en Breslau .
Esta foto es del 1900. Observen el buen gusto, la perfección, las sillas alrededor de los mostradores donde los dependientes atendían a los clientes (en esos años era común).
En 1875, Abraham e Ida Wertheim abrieron una pequeña tienda minorista en el este de Alemania. Dos décadas después tenían una de las redes de tiendas departamentales más importante del mundo y posiblemente la más reconocida. Hablar de Berlin era hablar de los grandes almacenes Wertheim. Y la cadena de tiendas departamentales de Abraham e Ida se convirtió no solo en un minorista preeminente sino también en una de las compañías inmobiliarias más importantes de Berlín. Ambos se convirtieron en unas de las personas más ricas de Europa.
La tienda más famosa de la cadena, en Leipziger Platz en Berlín, la que fue considerada durante varias décadas la mejor tienda del mundo (aunque no verán un solo artículo sobre ella en ninguna de las revistas o foros especializados actuales en Retail, por desgracia). Sus grandes competidores eran los grandes almacenes de los Tietz y Kaufhau. El edificio de la tienda principal de la cadena fue diseñado por el arquitecto Alfred Messel , y en 1906 se hizo una expansión que lo convirtieron en el mayor gran almacén del mundo en metros cuadrados. Era famoso su atrio de vidrio, sus ascensores y se decía que nunca en la historia había habido un surtido tan amplio de productos en una sola tienda. En ese aspecto, Wertheim fue el Amazon de su época. No había habido nada igual en la historia. Y creció en la Europa previa a la Primera Guerra Mundial, sobrevivió la gran crisis alemana, y la humillación del Tratado de Versalles, que convirtió a Alemania en un estado arruinado por décadas, y al auge del nazismo.
Los grandes almacenes Wertheim fueron muy populares sobre todo entre la clase burguesa y media alemana, pero despertaron también mucha oposición. Durante estos años que he estado investigando sobre ellos, he visto cómo en periódicos de la época, los pequeños comerciantes minoristas en gremios se llegaron a manifestar en las puertas de sus grandes almacenes. Wertheim suponía su muerte anunciada. Una muerte generada por el capital judío. Y no entendían ese abandono en masa de los que habían sido sus clientes, no entendían que gastaran su dinero en esas tiendas de judíos. No entendían por qué veían en todo aquello algo cosmopolita, moderno. No entendían por qué aquel servicio al cliente era mejor que el suyo. No entendían que sentido tenía ese nuevo comercio masivo donde tenías de todo en un mismo lugar, a un precio muy conveniente y en algunos casos mucho mejor. No entendían esos malditos grandes almacenes, todos en manos de judíos, porque el gran Retail en Alemania estaba en manos judías, como el de Francia, o el de Inglaterra, o el de Estados Unidos.
En aquella época , rivalizaba con otros grandes almacenes controlados por judíos en mayor o menor medida, como era el caso de Le Bon Marche (magníficamente retratado por Zola en “El paraíso de las damas”, y sobre todo con las Galerias Lafayette
También estaban en París, los reconocidos grandes almacenes Printemps. Geniales, lujosos, desbordantes. Una de las escaleras centrales más célebres de la historia del Retail.
Los grandes almacenes dufayel que fueron los que inventaron esto tan común de los pagos a crédito, lo cual es desconocido. Dufayel estaba ubicada en un área de clase trabajadora (a diferencia de Le Bon Marché,o Galeries Lafayette), y fue el gran almacén de los menos pudientes, pero sin embargo eran de una belleza hipnótica.
O en el Reino Unido que estaban Austin´s, Lewis, o los celebres Selfridges en Londres (bastantes más jóvenes que el gran retailer alemán), y que se fijó muchísimo en Wertheim (de hecho todos los grandes retailers se fijaron en ellos), pero en el caso de Selfridges por las numerosas fotos que he visto llegaron incluso a superarles en el tema de todo el merchandising. Observen cómo eran los grandes almacenes Selfridges en los años 30. Excepcional. ¿Han visto ustedes hoy en día algo así en algún gran almacén actual?
O los grandes almacenes Harrod´s
1920
Eran célebres sus departamentos de perfumería
Y su sección de alimentación:
En Estados Unidos ya estaba en las primeras décadas del siglo XX , el que sería el gran retailers de todos los tiempos en el sector de los grandes almacenes, Macy´s, son historia pura del retail sus desfiles de navidad por las calles de Nueva York, donde llegó a sacar elefantes
Pero había otros grandes retailers como Bloomingdale’s y sus famosos departamentos de música. Esta foto es de 1904. Donde vendían discos y gramófonos. .
Dayton
Y por supuesto Hudson Bay, de quienes les he hablado mucho en este blog y que también su historia es desconocida e ignorada masivamente por los foros especializados en Retail en castellano.
En canada en esa época estaban pasando cosas superlativas como en los escaparates de Eaton en Toronto. ¿Han visto ustedes algo tan bello detrás de un escaparate? Cómo se puede tener tanto talento para presentar unas telas?
Spencer . canada, 1931
En España estaban los grandes almacenes El siglo (los primeros grandes almacenes en España, y también olvidados y desconocidos), pero estaban bastante lejos de sus homólogos europeos:
Había otros magnificos ejemplos de grandes almacenes al principio de siglos, el fastuoso Gath&Chavez en la pudiente y cosmopolita Buenos Aires de entonces (Harrod´s abrió grandes almacenes en Buenos Aires). David Joves en Australia. Falabella o Almacenes París en Chile. El puerto de Liverpool en México..etc
Pero los almacenes Werthein eran “la tienda más bella del mundo”. Durante décadas todos los retailers miraron hacia Berlin. Hasta que a principios de la década de 1930, en aquella Alemania convulsa, con la empresa controlada por tres de los hijos de Abraham Wertheim, Georg, Franz y Wilhelm, fue sometida a una persecución por parte del Partido Nacional Socialista de Hitler: el cual llegó al poder en enero de 1933.
Pero investigando me he encontrado con noticias en la década de 1920, donde se indica que el NSDAP agitó contra los grandes almacenes en general, pero en particular contra Werthein, y pedía continuamente boicotearlo. E incluso tras la inauguración del primer Reichstag que incluía Delegados del NSDAP, Wertheim fue atacado físicamente. A menudo sus escaparates fueron apedreados. También encontré escritos de Joseph Goebbels, el cual por ejemplo publicó esta caricatura en el quinto número de Der Angriff.(The Attack) en 1928, Goebbels odiaba a Werthein, ya que eran de propiedad judía, En la viñeta pone aun dueño judío gordo sentado en un gran almacén anunciando una venta de fin de temporada. En el lado derecho de la imagen, la verdadera población alemana “patriótica” fluye hacia una tienda aria de clase media al lado.
Fuente: Scalar: En diciembre de 1927, Goebbels publicó su primera de las cinco ediciones especiales dedicadas a oponerse a los grandes almacenes de propiedad judía. Ningún otro tema de la propaganda nazi fue grabado en la cabecera del periódico con tanta frecuencia. Bajo el titular de la primera página, “Evasión de impuestos de los grandes almacenes de Berlín”, el artículo decía:
los planes para expandir una red de tiendas departamentales y basura en Berlín se han ampliado. Karstadt está construyendo un enorme “palacio” de grandes almacenes en medio de la sección comunista de Berlín, Neukölln.
La cadena de Karstadt, de propiedad judía, con un capital de casi un cuarto de billón de marcas y noventa tiendas, ha florecido debido a la estupidez de las masas y los intereses de los periódicos socialdemócratas. Sin embargo, el crecimiento ha arruinado a innumerables pequeños y medianos empresarios a través del poder del capital de los grandes almacenes y sus prácticas comerciales sin escrúpulos.
... Pero ya en 1903, los tres propietarios de los grandes almacenes Karstadt fueron condenados a la multa increíblemente alta de 20,000 marcos por evasión de impuestos, ya que solo habían informado 22,000 de sus 120,000 ingresos de Marks.
Según estimaciones de expertos, el ingreso anual de todos los grandes almacenes en Alemania es de 1 500 millones de marcos, lo que es tres veces más que antes de la guerra. De esta suma, aproximadamente 1.000 millones se pueden distribuir a los cinco grandes almacenes judíos: Hermann Tietz, Wertheim, Karstadt, Wronker en Frankfurt am Main y Leonhard Tietz con sede en Colonia.
(texto sacado y traducido en Scala)
A partir de ahí comenzó la arianización de los negocios de propiedad judía. Y los grandes almacenes fueron su principal objetivo, y en la mente de los nazis el gran enemigo era Wertheim. Se llegaron a publicar leyes tan restrictivas, enfocadas a estrangular a los grandes almacenes, que se les prohibió colocar anuncios en la prensa. Y los nazis, tan prodigiosos en su maquinaria de propaganda, hilaron un universo de mentiras en torno a las supuestas malas prácticas de higiene, por ejemplo, y se recomendaba a la opinión pública no tocar la mercancía. Aparecían noticias en la prensa afin como que una endedora de plátanos en el departamento de comestibles de un “gran almacén judío” había tenido lepra. Esto tuvo consecuencias de largo alcance, ya que los clientes ya no podían mantener al corriente de ventas especiales. Eso impacto bastante: perdieron bastantes clientes. Los grandes almacenes seguían estando rebosantes de público, pero ya no eran lo de antaño.
Los dos bancos más grandes de Alemania, el Deutsche Bank y el Dresdner Bank, retiraron repentinamente los préstamos. Eso fue un gran golpe para los propietarios de grandes almacenes ya que a menudo confiaban en préstamos para adquirir mercancía nueva,
.
Nazis en la puerta de un gran almacén alemán impidiendo a la gente que entrara y obligándoles a cerrar.
Tietz, uno de los grandes almacenes competidores de Wertheim, fue intervenido y obligado a su liquidación y cierre, por ser de dueños judíos, lo cual significó dejar en la calle a 14.000 personas, muchas de ellas judías. Las tiendas de Tietz cambiaron su nombre por “Hertie”.
Después de esto Georg transfirió sus acciones a su esposa cristiana, Úrsula, convirtiéndola en la dueña de la mayoría de las acciones de la compañía, ya que ella era alemana.
En 1935, se implementaron las leyes de Nuremberg y, aunque Georg se convirtió al cristianismo en 1906, es considerado judío según la definición legal de los nazis. Las leyes de Nuremberg negaban a los judíos la ciudadanía alemana y les prohibían casarse o tener relaciones sexuales con personas de “sangre alemana o afín”. No podían votar y difícilmente podían tener negocios . Se definía como judío no quien tuviera esas creencias religiosas, sino cualquier persona que tuviera abuelos judíos, Incluso aquellos que tenían abuelos judíos pero que se habían convertido al cristianismo eran definidos como judíos si tenían un abuelo judío. Se llegaron a poner carteles de “No se aceptan judíos” en los lugares públicos y tiendas. La “Ley de Protección de la Salud Hereditaria del Pueblo Alemán” obliga a examinar la pureza de los conyugues y les otorgaba un certificado de aptitud para casarse si se demostraba que ninguno de ellos tenían orígenes no arios, ya que se pretendía evitar a las relaciones sexuales entre personas que pudiera producir descendencia “racialmente sospechosa”
En 1937 y 1938, el nazismo fue más lejos, y definitivamente empezó la “arianización” de los comercios judíos: decenas de miles de trabajadores de tiendas fueron despedidos. Y casi todos los comercios pasaron a manos alemanas que compraron las tiendas por precios ridículos.
En todos estos años investigando, he leído autos delos juicios posteriores a Nuremberg donde se habla específicamente del caso Wertheim, y de otros casos de dueños de tiendas en la Alemania prenazi. Y realmente es impresionante el latrocinio, la infamia contra la humanidad y la vergüenza moral que sucedió en esos años, ante la mirada aburrida de la comunidad internacional.
A fines de 1938, Georg y Ursula se divorcian. Wertheim es declarado Judenfrei, libre de judíos. Georg Wertheim tenía “no oficialmente prohibido entrar en sus propias tiendas”, pero la realidad es que nunca más las visitó hasta su muerte: negándose a abandonar Alemania, muere el 31 de diciembre de 1939. Fue incinerado y enterrado en un cementerio cristiano en Berlín.
Ursula se vuelve a casar. Su nuevo esposo, Arthur Lindgens, miembro de la junta de supervisión de Wertheim, tiene estrechos vínculos con poderosos funcionarios nazis. Arthur asume posiciones de poder dentro del Grupo Wertheim.
En ese 1939 La familia se vio obligada a vender todas sus acciones a precios ridículos a accionista arios y en 1939 la tienda pasó a llamarse AWAG, un acrónimo de Allgemeine Warenhandelsgesellschaft AG (General Retailing Corporation).
El destino de la numerosa familia Wertheim fue realmente trágico, como el de millones de judíos, y se sabe que al menos cinco miembros de la familia terminaron en campos de concentración, y solo dos de ellos sobrevivieron. Durante años los supervivientes han estado litigando durante años, pero eso da para otra historia.
En 2005, se abrió en el mismo lugar donde estaba el gran almacén principal de la cadena en Berlin, El “centro comercial de Berlín” con una inversión de unos 1.000 millones de euros
Wertheim, la tienda más bella del mundo, fue destruida por los bombardeos aliados durante la Segunda Guerra Mundial en la toma de Berlín. Aquél prodigio de la arquitectura, la tienda más grande y más bella que conoció la humanidad hasta entonces, quedó reducida a escombros. Quedó en tierra de nadie, justo en la partición del Este y el Oeste de Berlín. Durante una década estuvo en un territorio que no pertenecía a nadie. Olvidada, demolida, muerta.
Autor: Laureano Turienzo. Consultor & Asesor de retailers