viernes, junio 28, 2013

El café más caro del mundo es de Trujillo (Colombia)


El café más caro del mundo es de Trujillo

Jueves 27 de junio de 2013
Un empresario vallecaucano es el primero en producir y exportar desde colombia el café más fino del planeta: el geisha. 
 
Foto:Gustavo Martínez
Steven Sutton y Rigoberto Herrera
Steven Sutton y Rigoberto HerreraLos vientos fríos de las montañas de Trujillo hacen que el grano se demore más en madurar y que su sabor sea más intenso.El cuidado en el proceso de tostión y empaque final, cuenta a la hora de sumar puntos en la calificación de los expertos. Devotion es la empresa que lo hace para colombia La producción de Geisha es pequeña: 286 sacos al año, de los cuales cerca de 100 se quedan en el mercado colombiano. El resto se va a Japón, Corea y Estados Unidos.

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(Archivo Cromos)
¿Estaría usted dispuesto a pagar 170 dólares por una libra de café? 

No conteste ahora. Tómese su tiempo y trate de imaginarse un café con sabor a jazmín, con aroma floral y un fuerte acento a citronela… Se llama Geisha y es considerado el café más fino del mundo. Y también uno de los más caros. La última vez que se subastó una libra de grano verde de esta variedad alcanzó esa cifra récord: 170 dólares. La pagó una empresa japonesa a un cultivador panameño.

Los japoneses, sin embargo, no son los únicos que están dispuestos a pagar una fortuna por deleitarse con la intensa sensación de un café gourmet o boutique, como se conoce en el mercado internacional. Empresas de Estados Unidos, Canadá e Inglaterra son los principales destinos de esta variedad que se empezó a conocer hace apenas ocho años y que ahora se exporta desde Colombia, desde las montañas de Trujillo, en el Valle del Cauca. 
 
Allí, a 2.100 metros sobre el nivel del mar, en la cara oriental de la imponente cordillera Occidental crecen 35.000 matas de este exclusivo café. La finca se llama ‘La Esperanza’ y su dueño es Rigoberto Herrera Correa, un empresario del campo, de familia cafetera y con visión de negocio que se apasionó con la idea de producir en sus tierras los cafés más exclusivos del mundo.

Empezó con el Geisha hace tres años. Se enteró de su existencia y fue en su búsqueda a Panamá, único país que lo producía desde 2002. Arrendó la finca de un amigo que ya estaba sembrada con esta variedad con la idea de aprender del cultivo y al año siguiente ya estaba participando en el concurso Best Panama que premia los cafés más finos. Ese 2008 se ganó el primer puesto y en 2009 obtuvo el segundo. 

Mientras ganaba premios en Panamá, trajo las semillas para su finca de Trujillo, convencido de que sería el clima ideal para igualar o mejorar el sabor del Geisha panameño que ya era famoso en el mercado gourmet del mundo. Sabía que las condiciones climáticas y el suelo rico y fértil de estas montañas podrían darle un toque distinto a su café. 

El resultado: el Geisha de su finca no solo conserva el sabor a jazmín y las esencias florales sino que obtuvo un acento de frutas tropicales que lo hace más profundo y exquisito. Varios catadores expertos en este tipo de cafés le dieron hace poco una calificación de 92 sobre 100. Un puntaje que lo pone como el de “mejor taza” del mercado internacional, según términos del argot cafetero.

Es la primera vez que Rigoberto abre las puertas de su finca para mostrar con orgullo sus cafetales. Durante dos años trabajó con sigilo. Investigó, ensayó, se equivocó, preguntó. Viajó varias veces a Centroamérica para desentrañar los secretos de estas plantas que llegaron de Etiopía en los años 60 primero a Costa Rica, donde un brote de roya acabó con toda la producción, y luego a Panamá, adonde llegó en los setenta como una variedad más para sustituir cafetales.

Mientras recorre los cultivos, explica las diferencias entre estas matas y las de un café corriente: un árbol más abierto y menos frondoso, la cereza más alargada, más frutos por rama. Un curso intensivo de café. “Me corre cafeína por las venas”, se ríe. Y explica que el secreto es la perfección y el cuidado esmerado en cada parte del proceso de producción, desde la nutrición de la tierra hasta el empaque final. 

Es tan meticuloso que le da capacitación especial a los recolectores para que recojan sólo el café bien maduro y desechen el pintón y los granos que caen al suelo. Supervisa que el rojo de la cereza sea el más intenso, un grano de color pálido no sirve. En el beneficiadero se asegura de que el operario entienda que está despulpando, lavando y secando un café muy delicado. Incluso tiene un catador, Hernando Tapasco, que sale del laboratorio a recorrer los cultivos para anticiparse a detectar posibles errores en la fertilización o la recolección.

“Este proceso se hace con la gente. Aquí les pagamos bien a los recolectores para que se queden con nosotros, nos interesa generar estabilidad. No les pagamos por peso sino por día, porque no nos interesa que recojan más café sino que recojan el mejor café”
Y continúa con su idea de capacitar a un grupo de mujeres cabeza de familia con instructores del SENA para cualificar aún más la recolección. “Las mujeres son más cuidadosas”, aclara. 

Con semejante dedicación se entiende que haya logrado ser el primero en traer el Geisha a Colombia, el primero en producirlo y exportarlo. Pero no le bastó. Hace unos meses decidió producirlo de manera orgánica. En otra finca, a 1.600 metros de altura, tiene 14.000 matas que no reciben ni una gota de fertilizantes químicos. Es el único en el mundo que lo ha logrado. 

Le gusta llevar la delantera. De hecho el Geisha no fue el primer café especial que sembró. Lleva un año produciendo Moka, una rara y costosa variedad de grano muy pequeño que está causando furor entre los catadores más especializados. Se sabe que es de origen africano, pero él fue hasta Hawai a traerlo, porque estuvo prácticamente extinguido. Ahora lo produce y exporta con éxito desde Sasaima, Cundinamarca.

Pero la joya de la corona es otra y está en otra finca llamada ‘Las Margaritas’, en Caicedonia: produce nueve variedades de los cafés más finos del mundo: Geisha, Pacamara, Borbón Amarillo, Borbón Rojo, Laurina, San Bernardo, Moka, Borbón Tekissi y Java.

Ese cultivo es el único del mundo que está produciendo comercialmente. Su objetivo es consolidar un contenedor con los mejores cafés especiales del mercado. “Hay gente a la que le gusta lo exclusivo, lo fino, lo más caro. Y yo lo tengo”, dice con poca modestia. 

En realidad no debe mostrarla porque su visión para los negocios es innegable. Le apostó todo a producir unas variedades totalmente desconocidas en el país, muy delicadas y costosas y con mercados muy limitados. “Yo vi el potencial y le puedo asegurar que los cafés especiales marcarán el futuro del mercado”. De hecho, su objetivo no es vender grandes cantidades. 

Quienes están en este negocio venden microlotes, pequeñas cantidades de café a altísimos precios y a clientes muy específicos: un par de tostadoras en el mundo que se dedican a producción para clientes exclusivos. Devotion es una de ellas, es colombiana y es manejada por Steven Sutton, quien también vio en la tostión y comercialización de estos granos el gran negocio. Él es quien vende en Colombia la producción de Geisha de ‘La Esperanza’. 

Rigoberto Herrera tiene en total 213 hectáreas en cinco fincas produciendo cafés especiales. Su producción de Gehisa no supera los 286 sacos al año, de los cuales cerca de 100 se quedan en el mercado colombiano. “Yo sé que no hay muchas personas en el país que puedan pagar 12.000 pesos por una taza de café, pero sé que quienes lo prueban saben que se están tomando el mejor del mundo y volverían a pagar por repetir la experiencia”.

Los otros sacos se van para Japón, Corea y Estados Unidos. Y hace pocos días atendieron una delegación de ejecutivos de una multinacional japonesa interesada en comprarle Geisha para el consumo de sus directivos, y están dispuestos a pagar 150 dólares por libra.

“¿Se imagina donde pudiéramos sembrar Geisha en Nariño o Tolima?”, se pregunta exaltado. Colombia tiene una ventaja competitiva y son sus suelos con vocación enteramente cafetera y con múltiple oferta ambiental, explica. Es consciente de que estos desarrollos son costosos, pero no deja de soñar con el día en el que pueda sembrar sus matas en alguna de estas tierras.

Ahora sí: ¿qué piensa sobre la pregunta de los 170 dólares por libra?


Si lo sigue dudando, quizás la siguiente anécdota lo entusiasme. Según Rigoberto Herrera, hay un café más caro que el Geisha, tan escaso en comercialización como insólito en su producción. Se llama Kopi Luwak, se cultiva en Malasia y alcanza los 300 dólares por libra. ¿La razón? El complicado proceso de elaboración: se necesita que un gato se coma el fruto y lo defeque para luego lavarlo y tostarlo. ¿Quién se le mide? 
 

Gloria Castrillón | Cromos.com.co

Joven turca, premiada por producir plástico con cáscaras de plátano


Joven turca, premiada por producir plástico con cáscaras de plátano

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Asegura que con su método evitará más daños por uso del petróleo en la producción.

Una alumna turca de 16 años, Elif Bilgin, ha sido premiada con el prestigioso premio norteamericano ‘Science in Action’ (Ciencia en Acción) por desarrollar un innovador método de producir plástico a partir de cáscaras de plátano, informó el diario turco "Hürriyet".
El premio, patrocinado por la revista estadounidense ‘Scientific American’ y anunciado el jueves, está dotado con 50.000 dólares y recayó en Bilgin, que compitió con otros 14 jóvenes de diferentes continentes.
Su proyecto se llama ‘Going Bananas’, un juego de palabras que significa tanto ‘Volverse loco’ como ‘Recurrir al plátano’, y explica en detalle cómo utilizar las cáscaras del popular fruto en lugar de los derivados de petróleo para producir plástico.
"El método que he diseñado es tan simple que prácticamente lo puede hacer uno en casa (algunos químicos son irritantes pero no realmente peligrosos). Todo el mundo puede usar ese plástico y nuestro bello planeta se ahorrará las consecuencias de la producción de plástico con derivados del petróleo, como la contaminación de aire, suelo y agua", asegura Elif Bilgin en su proyecto.
La alumna, que estudia en un colegio de Estambul para jóvenes especialmente dotados, invirtió dos años en desarrollar el método, comprando plátanos en el mercado y macerando las cáscaras con químicos diversos.
Bilgin señala que el bioplástico se produce normalmente a partir de patatas, pero que la cáscara de plátano es igualmente rica en almidón, y además es uno de los desechos más comunes de la industria alimentaria.
La joven investigadora hervía las cáscaras para luego mezclar la pasta con pequeñas cantidades de glicerina, sosa cáustica y ácido clorhídrico, pero el plástico resultante se descomponía al cabo de tres días, por lo que siguió investigando.
Averiguó que colocando las cáscaras en una solución de disulfito de sodio, un antioxidante, antes de hervirlas, y ajustando las cantidades usadas, el plástico se mantenía inalterable y resistente.
Un primer uso, señala Bilgin, podría ser como aislante para cables eléctricos, pero también servirá para prótesis médicas o estéticas, añade.
En una entrevista con ‘Scientific American’, la joven señaló que toma como modelo a Marie Curie, Premio Nobel de Física y Química, por romper no sólo moldes científicos al investigar la radiactividad sino también sociales y abrir nuevos caminos a las mujeres.
El premio, aparte del dinero, incluye un viaje en septiembre a las oficinas del gigante informático Google en California (EE. UU.), donde Bilgin y otros jóvenes de todas partes del mundo competirán por el premio Google Science Fair, dotado con 100.000 dólares y diversas oportunidades de formación científica.
EFE

Producirán cacao con marca propia en Tumaco (Colombia)

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Luego de la crisis que sufrió la parmicultura en el Puerto, cientos de familias retornaron a la siembra de cacao. Hoy existen cerca de 5 mil hectáreas de este cultivo en el municipio. Los productores del grano están tocando puertas para producir sus propios productos, pues las compañías Luker y Nacional de Chocolates, son, según ellos, quienes se están llevando las mayores ganancias de este negocio.
El gerente de Palmasur, Celso Tenorio, indicó que con la organización que reúne a familias cultivadoras de palma y cacao ya se han logrado avances en la comercialización de derivados de este grano con la ayuda de una empresa bogotana, proceso de transformación que se conoce comúnmente como maquila.
“Estamos haciendo chocolate de mesa y otros productos con una compañía llamada El Triunfo. Asimismo le estamos vendiendo cubierta de chocolate a Kokoriko, ellos abrieron una nueva línea de repostería y pastelería y en eso lo están usando”, aseguró.
Tenorio también señaló que están gestionando y asesorándose para en el mediano plazo realizar productos propios que no sólo den a conocer más el cacao tumaqueño sino que se impulse el desarrollo económico y laboral de la región.
“El cacao nuestro es de muy buena calidad. Incluso Nacional de Chocolates vende en el exterior una chocolatina que la hace únicamente con el grano de nosotros. Palmasur y las demás asociaciones estamos pidiendo precios más justos, porque una cosa es vender y otra comprar”, explicó el gerente de Palmasur, Celso Tenorio.
El dirigente gremial añadió que en los próximos meses se contactarán con una comisión del Invima y de otras entidades sanitarias para conocer cuáles son las condiciones técnicas que deben cumplir una vez empiecen a producir sus propios productos.
Mercado difícil
A diferencia de la palmicultura, que pese a sus altibajos aún está en manos de grandes empresarios y familias pudientes, el cacao históricamente no ha corrido con la misma suerte. Hoy en el país no existe un gremio fuerte de éste en materia económica debido a que la producción se ha concentrado en los pequeños y medianos productores.
 “Cacao es un cultivo difícil, por eso no hay un gremio cacaotero fuerte. Me duele que se le descuente el 3 por ciento en parafiscales, se supone que se debe reinvertir, pero de eso poco se ve. Tumaco ha sido cacaotero por más de 100 años, por eso en este nuevo resurgimiento agrícola queremos apostarle a nuevos mercados para sacar adelante nuestra región”, concluyó el gerente de Palmasur.

Pasabocas, un mercado crujiente de ventas millonarias (Colombia)



El mercado de pasabocas deja grandes ganancias en Colombia.

Ventas poderosas registran las marcas que compiten en ese nicho, y también exportan.

Independientemente de las discusiones que se dan sobre el valor nutricional, los pasabocas, snacks, ese es un negocio creciente en el país.
El año pasado, las ventas del líder de la categoría, Pepsico Alimentos de Colombia (Fritolay), crecieron 10,5 por ciento respecto al 2011, al sumar 612.000 millones de pesos, y las de la segunda, Comestibles Ricos (Super Ricas), subieron el 12,5 por ciento, a 108.000 millones de pesos.
Los cálculos de la firma Euromonitor Internacional señalan, entre tanto, que el consumo per cápita anual es de 1,9 kilos, después de México, con 3,8 kilos, y Chile, con 2,7 kilos anuales.
El gerente de la firma Pronal, Germán Gaviria Santacoloma, dice que el año pasado vendieron unos 8.000 millones de pesos y para 2013 aspiran llegar a una meta 10.000 millones de pesos. No obstante, se han concentrado en las exportaciones y alrededor del 50 por ciento de la facturación es a Norteamérica, Centroamérica y Europa.
“Nos hemos concentrado en los mercados de afuera y la propuesta natural (sin preservativos, grasas saturadas y materia prima proveniente de cultivos con abonos orgánicos) porque competir en el mercado interno requiere gran músculo financiero y publicidad”, dice.
“Ya vendemos pasabocas de plátano y yuca a España, Bélgica, México y Nueva York, pero queremos entrar también a Israel”, agrega Gaviria.
El año pasado, según el Dane, las exportaciones de snacks sumaron 50,1 millones de dólares. Paralelamente, destaca que la planta de Pronal ocupa en Dosquebradas (Risaralda) a 80 personas y beneficia materias primas como el plátano.
“Actualmente procesamos ocho toneladas diarias, pero podemos doblarnos porque tenemos capacidad suficiente para más” expresa.
La empresa chilena Invertec Foods prevé exportar, por su lado, a Colombia a través de Jumbo (Cencosud). La competencia en dispensadores de snacks también se ha acentuado en el país y Novaventa -compañía del Grupo Empresarial Antioqueño y el primer operador de vending del país- instaló el año pasado 672 máquinas más para completar 3.323.
Mientras tanto, que la cadena de estaciones de servicios Biomax adquirió el control de las empresas de Autosnack y Autosnack Occidente, por 18.500 millones de pesos.
Tras cerca de un década de terminar una fase de consolidación -en la que FritoLay (Pepsico) se apoderó de jugadores locales como Margarita y sobrevivieron, entre otros, las empresas nacionales Comestibles Ricos (Super Ricas) y Productos Yupi.
Entre las empresas que en los últimos años se han sumado a la competencia están jugadores como La Victoria.
“Las estrategias de las marcas nacionales son el uso de tiendas y ventas ambulantes como canal, la lealtad generada a un producto en particular (trocipollos, tocinetas o piquitos, el desarrollo de un mercado regional y la fabricación de marca propias para grandes supermercados”, dice Luis Bernardo Naranjo Ojeda, analista de www.losdatos.com.
El analista añade que las probabilidades de que por cuenta de los TLC se inunde el mercado colombiano son bastantes bajas dadas las lealtad de a las marcas colombianas.

miércoles, junio 26, 2013

Café Juan Valdez, un caso de estudio para los estudiantes de Harvard


Café Juan Valdez, un caso de estudio para los estudiantes de Harvard


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Café Juan ValdezColombiaEl hombre de bigote que recorría las montañas de Colombia con su poncho al hombro, sombrero de paja y su mula Conchita ha llegado a Harvard. Juan Valdez, el personaje publicitario que ayudó a popularizar el café colombiano en el mundo, está siendo usado como modelo de gestión empresarial e innovación nada menos que en la prestigiosa universidad estadounidense. La empresa colombiana fue seleccionada como un caso digno de estudio, que permite a los estudiantes examinar las situaciones que enfrentan los administradores de empresas en el mundo real.
En el material didáctico preparado por Harvard se analizan los desafíos de la empresa en la última década en su intento de convertirse en el Starbucks colombiano de la mano de la figura del famoso Juan Valdez. Entre la colección de más de 13.000 casos de la vida real que usa Harvard como modelos, el de Juan Valdez es uno de los pocos que analiza una marca latinoamericana exitosa.
"No hay muchos casos de innovación empresarial en países en desarrollo", dijo Jeremy Dann, profesor de innovación empresarial en la Marshall's School of Business de la Universidad de Southern California y coautor del estudio que usa Harvard. "El caso de Juan Valdez es un buen ejemplo de una marca con gran éxito que formula una nueva estrategia para lanzarse a un camino innovador. Eso es más difícil que la innovación original".
Entre los 180 estudios de empresas latinoamericanas publicados por Harvard figuran los casos del chocolate venezolano "El Rey", el vino chileno "Concha y Toro" y la cerveza mexicana "Corona". Pero ninguno de ellos es tan conocido como Juan Valdez, que en 2005 venció al payaso Ronald McDonald y al conejo de las pilas Energizer como la imagen publicitaria más conocida en los Estados Unidos.
"La marca es conocida desde la China hasta el África", dijo Gustavo Herrero, director ejecutivo del Centro Latinoamericano de Investigaciones de la Business School de Harvard con sede en Buenos Aires. "Es un fenómeno. Dieron en el clavo con el campesino y la mula".
La campaña publicitaria de las décadas de 1960 y 1970 hizo que Juan Valdez, un personaje de nombre ficticio que representa a un productor de café, lograra convertir a Colombia en sinónimo de café. Pero en los 80, el surgimiento de Starbucks, que revolucionó el consumo del café, y la caída de los precios del grano redujeron las ganancias de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, propietaria de la marca Juan Valdez.
En 2002, la federación, que agrupa a más de medio millón de pequeños caficultores, decidió lanzar un ambicioso plan de expansión internacional que consistía en vender su propio café en sus propias tiendas de café. Ese mismo año con una nueva empresa, la Promotora de Café Colombia, inauguró la cadena internacional de Cafés Juan Valdez con un local en el aeropuerto de Bogotá. En 2004 el presidente colombiano y el personaje que encarna a Juan Valdez con su mula asistieron a la ceremonia de apertura del Café Juan Valdez en Times Square.
La expansión internacional avanza a paso lento y en el estudio, Dann y su coautor Michael Norton, profesor asociado de marketing de Harvard y autor del libro "Dinero Feliz: La Ciencia de Gastar Inteligentemente " , analizan las dificultades de la empresa colombiana en sus planes de conquistar el mercado internacional. Luego de notar que los cafés Juan Valdez en Estados Unidos y Europa no estaban produciendo las ganancias esperadas, los autores se preguntan si Juan Valdez logrará con la cadena de tiendas el mismo éxito que con su café.
"Para los consumidores americanos (estadounidenses) Juan Valdez es una marca con autenticidad porque el símbolo es un agricultor que cultiva café con su poncho y su mula", dijo Norton. "Pero al abrir cafés modernos tipo Starbucks, la percepción es que la marca perdió autenticidad. Los americanos querían la mula".
En 2010 el Café Juan Valdez en Times Square cerró sus puertas aunque muchos de los que frecuentaban, según comentarios en la guía online Yelp, lo consideraban como una "alternativa a Starbucks".
En su tierra, los cafés Juan Valdez han tenido mejor suerte. Aunque la marca era más conocida en el exterior, se ha convertido en un símbolo de orgullo colombiano y hoy cuenta con 182 locales. En 2012, la Promotora de Café Colombia, que administra la expansión comercial de la marca Juan Valdez, facturó $65 millones  sólo en Colombia. Starbucks opera más de 18.000 cafés en 62 países pero aún no ha llegado a Colombia.
"Sabemos que algún día llegarán", dijo Hernán Méndez, presidente de la promotora. "Pero tenemos nuestro nicho de clientes que prefieren la suavidad del café colombiano, que es el mejor del mundo porque se cosecha a mano".
Colombia es el cuarto productor mundial de café después de Brasil, Vietnam e Indonesia,y los caficultores son un motor importante de la economía. Ellos son los propietarios de la marca Juan Valdez, y por su uso, la Promotora de Café Colombia les ha entregado cerca de $17 millones  para la construcción de escuelas, hospitales y carreteras en sus regiones.
Para acelerar su crecimiento mundial, la empresa planea vender franquicias internacionales, dijo Méndez. La empresa, que opera cinco cafés en Estados Unidos, planea abrir seis locales más en Florida. La suerte parece estar mejorando aunque a paso lento. Entre 2011 y 2012 las ganancias operativas crecieron de $54 millones a $68 millones. Pero aún están lejos de alcanzar a Starbucks, que en 2012 obtuvo más de $13.000 millones en ganancias.
Como muchas empresas que aspiran a conquistar el mercado internacional, Juan Valdez enfrenta obstáculos y el estudio de Dann y Norton los explica en detalle para que los estudiantes se familiaricen con las oportunidades y riesgos que trae la globalización. La traducción al español estará lista a fines de junio para que puedan usarlo alumnos de negocios en países de habla hispana.
Hay un interés creciente por casos donde los gerentes tiene qué pensar en múltiples países y mercados, dicen Norton y Dann, quien ya usó el estudio en las clases que dicta en la Marshall's School of Business de la Universidad de Southern California.
"El reto es cómo construir mercados en otros países usando el éxito de tu marca y tu modelo de negocio pero reformulando tu estrategia de marketing" , expresó Dann.
Por ahora, el desafío de Juan Valdez es continuar atrayendo más clientes como Andrea Hernández, médica colombiana residente en Rochester, Minnesota. Ella sólo toma café colombiano por algo más que el gusto.
"El sabor es delicioso" , dijo Hernandez, de 29 años. "Me encanta el tinto campesino, el sabor de la panela en el tinto es inigualable y cuando fui a Nueva York y vi la tienda de Juan Valdez me llené de orgullo. Me encanta que el mundo sepa lo que somos los colombianos, amantes del país, del fútbol, del café".
El Financiero cr

EE. UU.: La revolución de "ALDI": de marca propia a marca de gran poder global.- DRC Discount Retail Consulting GmbH

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