lunes, abril 18, 2016

Lidl apuesta por los productos frescos, que representan ya el 35% de sus ventas | América Retail

Lidl apuesta por los productos frescos, que representan ya el 35% de sus ventas | América Retail




Lidl apuesta por los productos frescos, que representan ya el 35% de sus ventas

Lidl apuesta por los productos frescos, que representan ya el 35% de sus ventas

abril 18, 2016

0 Comments 🕔18.Abr 2016


Lidl mantiene su firme apuesta por los productos frescos en sus lineales, que ya representan el 35% de sus ventas, lo que supone un incremento de 5 puntos porcentuales respecto al porcentaje del año pasado, según ha informado la enseña en un comunicado.
“En Lidl seguimos reforzando nuestra apuesta por los productos frescos porque somos conscientes de su importancia a la hora de fidelizar a nuestros clientes y de realizar una compra, no solo completa sino también al precio más barato del mercado”, ha indicado el director general de compras de Lidl España, Miguel Paradela.
De esta forma, la compañía se mantiene como el mayor comprador de la huerta española. En 2015, Lidl adquirió 1,2 millones de toneladas de frutas y hortalizas con un incremento del 11,6% sobre el año anterior, lo que supone un 6% de la producción agraria española.
La empresa ha explicado que, de ese volumen de compra, el 80% está destinado a su exportación para abastecer el resto de las 10.000 tiendas que Lidl tiene en los 26 países europeos en los que opera. Actualmente, el surtido de fruta y verdura fresca está compuesto por 110 referencias, un 10% más que en el año 2015.

Carne y pescado 100% nacionales


Por otro lado, la enseña ha reiterado su compromiso con la carne y pescado españoles, así, han recordado que el surtido fijo de carne, compuesto por 75 artículos bajo las marcas ‘Rústico’ (ternera, cerdo y conejo) y ‘Delave’ (ave), es 100% de origen español.
El número de referencias ha elevado un 15% respecto al año anterior y el volumen de negocio con los proveedores españoles de carne ha aumentado en el mismo periodo un 24%, impulsado por el desarrollo de surtidos específicos de invierno y verano, así como a las campañas especiales para su línea gourmet Deluxe en noviembre y diciembre.
La última sección en incorporarse a la oferta de frescos de Lidl es la de pescado, que empezó a implementarse en 2012 y actualmente está disponible en más del 60% de sus 535 tiendas. Bajo la marca ‘Del Mar’ se ofrece un surtido variado de pescado fresco envasado, suministrado por un proveedor español, compuesto por 20 referencias.
Otra de las apuestas fuerte de la compañía en los últimos años ha sido la oferta de pan y bollería horneada directamente en tienda. Una sección que está disponible en más del 65% de las tiendas Lidl de España y ofrece un amplio surtido compuesto por 45 artículos.
Fuente: Europa Press

Los seniors y los millennials: no tan distintos en el ecommerce » GranConsumo.tv

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GranConsumo


Distribución

Redacción | 15.04.2016
Los mayores son más leales a las marcas y gastan más
Los seniors y los millennials: no tan distintos en el ecommerce

El 60% de los consumidores mayores de 50 años de todo el mundo confirman haber hecho compras de algún producto online.
Los seniors y los millennials: no tan distintos en el ecommerceLos usuarios de Internet que tienen 50 años o más siempre han sido considerados como amateurs en tecnología, siendo el simple hecho de navegar por Internet considerado como un reto para ellos y las compras online un desafío incluso más grande por su supuesta complejidad. Pero en realidad, el típico usuario de comercio electrónico es mayor de lo que pensamos.
Según el estudio de Futures Company´s Global MONITORel 60% de los consumidores mayores de 50 años de todo el mundo confirman haber hecho compras de algún producto o servicio online, comparado con el 51% de entre 16 y 34 años y el 56% de los de 35 y 49 años.
Estos datos son válidos para la mayoría de países: los consumidores mayores de 50 años son un poco más propensos a hacer compras online. Al fin y al cabo, parece que los millennials y los seniors tienen más similitudes que diferencias.
Teniendo esto en cuenta, los seniors son un target potente a valorar y los comercios electrónicos no deberían ignorarles por varias razones: el número total de gente mayor está creciendo, igual que el porcentaje de seniors conectados.
Los datos de Rakuten en España, por ejemplo, nos demuestran que una gran parte de estos usuarios está en búsqueda de productos de calidad y que es un grupo generalmente leal a las marcas. La franja de consumidores mayores en España es un grupo al que no le preocupa tan especialmente el precio, lo que suscita una gran oportunidad para las tiendas a la hora de encontrar un target con mayor valor adquisitivo. En nuestro país, los compradores mayores de 60 años tienen un gasto medio por pedido más alto que el resto de consumidores, concretamente un 25% más. Igualmente, disponen de más tiempo para dedicar a sus actividades de ocio o intereses.
Los seniors usan los mismos dispositivos que los jóvenes a la hora de realizar compras online, a la vez que buscan los mismos productos que ellos. También según Rakuten España, los llamados 'silver surfers' cada vez utilizan más sus dispositivos móviles para realizar sus compras por Internet, lo que significa que tampoco existe una gran diferencia con los hábitos de los millennials.
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domingo, abril 17, 2016

Comprar no solo es un tema de precios

Comprar no solo es un tema de precios


Comprar no solo es un tema de precios


  • Ilustración Elena Ospina.
    Ilustración Elena Ospina.




POR MÓNICA QUINTERO RESTREPO | PUBLICADO HACE 10 HORAS



Comprar es una acción de sumas y restas, de multiplicar y comparar, de ver, tocar y oler, de tener tiempo, de caminar y, al final, de tomar una decisión y sentir que se ganó. Comprar, dice Camilo Herrera Mora, presidente de la firma Raddar, significa hacer una inversión. Las inversiones, por supuesto, se revisan, para reducir riesgos.
El precio es el primer paso para elegir un producto, pero hay más factores que influyen. Uno importante es la claridad de para qué se va a usar lo comprado. Ahí entra un factor de gusto, y qué tanto está dispuesto a pagar por un objeto que quiere. No es lo mismo comprar un café para la canasta básica, sin un interés especial, que uno producido bajo mezclas o de una región específica. Piense en una receta. ¿Hasta dónde está dispuesto a pagar por un ingrediente de calidad?
Elizabeth Ortiz recuerda que cuando tenía 14 años le hicieron una pijamada de cumpleaños a una amiga. Los sánduches de atún eran el plato de la noche. Con la limitación de presupuesto, y sin leer, eligieron la lata más barata. Resultó tener pequeñas espinas que las hizo reír toda la noche y aguantar hambre. No se les olvida.
Un elemento importante para decidir comprar algo es la calidad. Alejandro Giraldo López,superintendente delegado para la Metrología Legal y Reglamentos Técnicos de la Superintendencia de Industria y Comercio, explica que hay varias formas para determinarla. La más fácil son las marcas reconocidas. La segunda son los sellos de calidad. Por supuesto que hay productos nuevos, que vale la pena ensayar. En ese caso, hay que constatar los certificados correspondientes.
Luego está la información, señala Óscar Medina Arango, profesor de Organización y Gerencia de Eafit. Revisar las características que ofrecen las marcas para un producto y si son las que se buscan. En un alimento, por ejemplo, ¿son los ingredientes que interesan? Si le gusta lo orgánico, ¿lo es? En los blanqueadores pasa incluso por mirar la concentración del hipoclorito de sodio.
Las etiquetas de los productos, por reglamentación, deben tener una información específica, que depende de su categoría. Giraldo indica que por ejemplo todo producto que se venda por peso y medida debe informar en letras claras esos elementos. Los alimentos deben decir el contenido y el nivel de calorías, y en productos eléctricos, los requisitos de calidad. Es decir que un producto debe informar los detalles, para que pueda identificar si cumple con las características que busca.
En estos tiempos de internet, por supuesto, preguntar por la calidad de un producto es fácil, y puede ser una opinión a tener en cuenta. Aunque también puede pasar por prueba y error, comenta Herrera, en tanto está el tema del gusto, en el que entra la subjetividad: bueno para alguien, no para otros. Así que al comprar aplica el dicho “entre gustos no hay disgustos”, y quién le ve un valor agregado, que lo hace estar dispuesto a pagar por él.
Por supuesto no siempre está la posibilidad de probar, porque si la opción que se elige no es buena hay una pérdida de dinero. El presidente de Raddar cuenta que en sus investigaciones ha aprendido que la gente de bajos ingresos prefiere comprar marcas reconocidas, porque tienen la certeza de la calidad y así no arriesgan el dinero.
Añade que se ha desarrollado un esquema en el que ofrecen el producto en presentaciones pequeñas, con la calidad necesaria. No es generalizado.
Las comparaciones

Hay otros elementos. El profesor Medina expresa que hay atributos que, según el producto, pueden revisarse. La frescura, los procesos de producción, la comodidad. “Los servicios pueden hacer que los productos salgan más costosos”.
Hay almacenes para un público más exigente y los beneficios tienen su valor, que se transfieren muchas veces en un mayor costo. Camilo Herrera precisa que incluso donde se ubica la tienda altera el precio, porque una zona en la que el metro cuadrado sea muy costoso, aumenta el arriendo.
Ofrecer el servicio de pagar con tarjetas (débito y crédito) implica que haya un intermediario al que hay que pagarle, u ofrecer bolsas tiene un costo. Pensar si le importa tenerlos o no, suma en su decisión.
No siempre pasa. El superintendente delegado precisa que los almacenes de cadena venden más cantidad, y ello les permitiría precios más bajos que una tienda de barrio. Los primeros ofrecen restaurantes, mientras la tienda no. Es un asunto relativo.
Porque en Colombia son muy pocos los productos con precio regulado, en tanto hay libertad de precios. Es decir, un producto puede ser tan caro o tan barato como se quiera. Podría vender un kilo de arroz por 20 mil pesos, si quiere. El problema es encontrar quién lo compre. Entre los pocos productos regulados Giraldo nombra algunos medicamentos, el precio del combustible en algunos sitios y el transporte urbano. No más.
“Estamos en un mercado de libre competencia –continúa él–, porque ello permite que la gente compita con precios, con calidad, con publicidad, con muchas cosas. Regular el precio es limitar la competencia del mercado”. En ese sentido, buscar precio es interesante, sabiendo que las comparaciones son difíciles y deben hacerse entre productos que satisfagan la misma necesidad, teniendo en cuenta que entre más especialidad se piense, la comparación se vuelve compleja.
Además hay que tener ciertas reglas, relata el funcionario, como la comparación de extremos análogos: velocidad con velocidad, calidad con calidad. Si compara calidades, compara precios. “Cuando comparo –agrega el delegado–, solo puedo comparar cosas objetivas y comprobables. No puedo decir que mi producto es más bonito, porque el más bonito es subjetivo de apreciación”.
También hay comparaciones más fáciles que otras, apunta el presidente de Raddar, porque vuelve a entrar el gusto. Dos bolsas de leche es una fácil, pero no tanto dos salsas de tomate. “¿Un turrón de Santa Elena contra uno del Astor? Ahí es el qué le gusta más a cada uno”. Pasa igual entre comparar una Coca Cola y una Pepsi.
Barato no es lo mejor

El precio sí importa, pero hay que ir despacio. Lo barato puede funcionar a veces, con buena calidad, pero no es una regla para siempre. A veces no es lo mejor, y a largo plazo puede ser más costoso.
Un ejemplo. Desde agosto, comenta Alejandro Giraldo, los productos eléctricos deberán tener en su etiqueta la eficiencia energética y señalar cuánto consumen. Así se podrá revisar si es barato en el momento, pero si a largo plazo el consumo es más alto entonces hay un pago mayor.
Pasa igual con un desodorante si se compra sin conocer las condiciones. Puede ser más barato, pero proteger menos. Así sucesivamente.
Se trata por tanto de revisar los diferentes factores y elegir el producto más barato –no necesariamente en precio–, que cumpla las condiciones que busca.
Ahora bien, ¿funciona comprar en diferentes tiendas? Depende. Si son cerca y el desplazamiento no es grande, es una opción. De todas maneras debe revisar qué tanto cuesta su tiempo, si puede invertirlo y si hacerlo de verdad le ahorra dinero. Para una ama de casa puede funcionar, pero no para alguien que trabaje por horas. “Muchas veces la gente no valora el tiempo que se gasta haciendo la vuelta”, opina el profesor Óscar Medina Arango. Para él, comprar es casi una cacería que no tiene que ver solo con la plata. Camilo Herrera Mora añade que ocurre un fenómeno importante, en el caso del ama de casa: siente que encontró el mejor precio y el mejor producto y, por lo tanto, que ganó. Para quien sienta que pierde tiempo con tanta vuelta, no será así.
Si los lugares son lejanos, tiene que sumar el factor desplazamiento y revisar si eso que se gasta en transporte –bus, taxi o carro– no le sale más costoso que al ahorro que se supone está teniendo en precios. Porque aunque la tienda de la esquina vende 200 pesos más cara la bolsa de leche, ir hasta el supermercado que queda a dos kilómetros, para el que debe tomar un bus, no vale la pena. Salvo que vaya a mercar, y los 200 van sumando otro precio. Otra vez, cuestión de sumar y restar.
Pasa igual si en un lugar puede encontrar todo de una vez, y no tiene que desplazarse a otro para comprar la carne. ¿Puede hacerlo?
Al final, concluye Herrera, comprar no tiene una receta absoluta y cada quién tiene una historia distinta para contar, de acuerdo a su experiencia. Por eso es una suma de posibilidades, de categorías y de opciones. De gustos.
Buscar su mejor compra, a su manera y a sus necesidades, es el camino

viernes, abril 15, 2016

La batalla de los supermercados colombianos por las esquinas y el ciberespacio | América Retail

La batalla de los supermercados colombianos por las esquinas y el ciberespacio | América Retail



La batalla de los supermercados colombianos por las esquinas y el ciberespacio


La batalla de los supermercados colombianos por las esquinas y el ciberespacio
marzo 11, 2015

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–  Locales pequeños en barrios y consolidar ventas en línea son las principales tendencias de este comercio
Este año las principales apuestas de las cadenas de comercio para llegar a los consumidores son consolidar las ventas en línea; pelear, de esquina en esquina por las ventas en los barrios, con locales pequeños, y la guerra de precios en mejoramiento del hogar y jardinería.
Esas son tres de las principales tendencias del comercio al por menor en Colombia, de acuerdo con la firma especializada Euromonitor. (Lea también: Movidas empresariales con las que comenzó marzo).  Aunque, en el caso particular de Colombia, reinan aún las tiendas de barrio, las cuales canalizan el 53 por ciento de las ventas anuales del comercio al detal –según indica una medición del portal de información empresarial Losdatos.com– los operadores modernos invaden cada día su órbita.
El estudio ‘Las principales tendencias del retail en América Latina-2015’, que realizó la firma de análisis de mercados Euromonitor, dice que la importancia del comercio electrónico es evidente en casi todos los países del continente y a la vez que crean un reto constituyen una oportunidad para que los operadores tradicionales del sector puedan mantener las ventas presenciales e introducir estrategias omnicanal.

Shop supermercados

Y es que los medios virtuales ahorran tiempo y dinero, pues les permiten a los consumidores comparar precios, comprar objetos usados o importarlos. Por tanto, la competencia para los operadores del comercio al por menor pasó de ser local a global. Paralelamente, crece la importancia en el comercio al por menor de las tiendas de conveniencia, como Éxito Express, Ara o D1, debido a que las poblaciones urbanas experimentan cada vez un estilo de vida más acelerado y necesitan todo cerca de casa. Dichos formatos suelen invertir poco en publicidad, pues prefieren trasladar ese valor a reducciones en el precio final al cliente.
“Estas tiendas modernas están empezando a reemplazar a los pequeños abarroteros independientes, quioscos y mercados en la mayoría de los países. Sin embargo, el mercado para las tiendas de conveniencia se encuentra en distintas etapas de desarrollo entre un país y otro. En algunos países estas ya son comunes, en otros el canal está subdesarrollado, como Colombia, pero creciendo de manera rápida, y en algunos otros no se han consolidado aun, por ende los consumidores siguen frecuentando negocios independientes y quioscos para comprar pequeñas cantidades”, explica Euromonitor en el análisis.
También los operadores tradicionales no solo se están basando en la estrategia física sino que están esforzándose para mantener una ventaja competitiva, ofreciendo servicios dentro de las tiendas, como aplicaciones móviles, corresponsalías bancarias, giros y pago de servicios públicos. Almacenes Éxito, la tienda líder en Colombia, con 44 por ciento del mercado, dice que responde a los cambios con las marcas www.exito.com y www.carulla.com y más recientemente a través de Cdiscout, en alianza con la francesa Casino, adquirió una empresa especialista en ventas directas y compras desde el hogar.
También como el ‘enemigo’ directo –las tiendas o canal tradicional– no es fácil de vencer, tiene suscritos convenios con unas 721 de ellas, cuyas áreas individuales no superan los 400 metros cuadrados, para compartir la marca Surtimax. A la vez, se trata de una apuesta de comercio sostenible por medio del cual se asocia con los mercados independientes y llega a los consumidores de los barrios populares o de pequeñas poblaciones sin sacarlos del juego.
Así, mejoramos la propuesta de producto para el cliente, incrementamos la venta de las tiendas de barrio, fomentamos la formalización paulatina del sector y finalmente, creamos valor compartido y sostenibilidad para el comercio independiente”, dijo recientemente el presidente del Éxito, Carlos Mario Giraldo Moreno. Bajo ese tipo de acuerdos, Éxito, que es controlada por la multinacional francesa Casino, provee a las tiendas tanto de marcas nacionales como propias. Sin embargo, los locales siguen en manos del dueño y no pagan derechos de franquicia. Igualmente, pueden vender mercancía que les suministren otros competidores o canales.  Para las tiendas es una ventaja, porque no incurren en costos de logística, pues los productos que compran son llevados hasta la góndola por el Éxito.

supermercado

El presidente del grupo chileno Cencosud, Horst Paulmann, afirmó hace un tiempo durante una visita a Bogotá que permanecerán en el mercado las tiendas que, sin embargo, se sigan formalizando.
Los gobiernos de los países de la región buscan recaudar más impuestos para financiar su funcionamiento y, por tanto, los pequeños negocios deben organizar la contabilidad y saber qué ingresos y gastos tienen”, sostuvo.  También consideró que la incursión de las grandes tiendas exprés en los terrenos de las tiendas de barrio, el mayor uso de las tarjetas de crédito y el comercio electrónico, implican nuevos retos para las tiendas de barrio, por ahora los reyes del negocio en varios países.
No obstante, Fitch Ratings Colombia considera en un reporte reciente que la estrategia de las grandes superficies de ‘meterse’ con sus marcas a los barrios, con acuerdos de marca compartida o tiendas exprés, puede deberse, entre otros, a que la disponibilidad de tierras adecuadas para formatos de mayor tamaño es cada vez más escasa en las zonas principales de las grandes ciudades.  Aun así, Colombia tiene el área abonada para más tiendas y desarrollar paralelamente el comercio moderno y el electrónico: según un informe de Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), hay 64 metros construidos de supermercados por cada 1.000 habitantes, muy lejos de EE. UU., donde son 574; en Francia, 395, en España, 319; en Reino Unido, 282; en Chile, 171; en Argentina, 106 y México, 136.
Por ello, según voceros de Falabella, empresa que participa en Colombia en el negocio de tiendas por departamentos, en las de mejoramiento para el hogar y área financiera, todavía quedan en Latinoamérica amplios espacios para crecer, ya sea en los tamaños grandes como en los pequeños y los denominados mayoristas y tiendas de conveniencia, entre otros.
Guerra de precios para el hogar
Entre las tiendas de mejoramiento del hogar, los jugadores más grandes, como Homecenter e Easy, se están llevando a cabo actividades de precios bajos. Por su lado, las ferreterías responden con alianzas para poder mejorar el poder de negociación con los proveedores y obtener precios más competitivos, o se están convirtiendo en franquicias.

supermercado

La expansión rápida de centros comerciales, tanto en las áreas metropolitanas como en ciudades intermedias, plantea desafíos a las tiendas de comercio al por menor. Sin embargo, el exceso de oferta genera preocupaciones en relación a la canibalización en un mercado saturado.
Durante los últimos tres años, las ventas de ropa en línea se han disparado. Dafiti, la pionera en desarrollar este canal, primero se enfocó en ventas de zapatos y ahora ofrece un portafolio de ropa y accesorios. La respuesta positiva del consumidor ha motivado a empresas de confecciones a desarrollar sus propios sitios web de ventas.

No es verdad que D1 sea así de barato | Colombiador

No es verdad que D1 sea así de barato | Colombiador


No es verdad que D1 sea así de barato

Por: Camilo HerreraPublicado en: Colombiador
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Parece que el deporte de algunos es desprestigiar a los demás con mentiras a medias, y más si es alguien grande y exitoso, porque parece que los celos causan que la gente tenga la necesidad de hacer quedar mal a los que hacen las cosas bien.

Como muchos de ustedes leí un texto que da vueltas por la red, donde dice que los precios de D1 son mejores que los del Carulla, y como analista de consumo revise con cuidado los datos, y mientras leí el texto, no podía dejar de reírme.

Reírme porque la gente se las da de analista y hacen unas comparaciones equivocadas, como haciendo juegos de palabras, por medio de juegos de números engañosos y torpes. Lo triste, es que todo el mundo está hablando de ese texto como si fuera una verdad absoluta, haciéndole un daño enorme al Carulla y a D1, de un solo golpe.

Decir que una lata de atún sin marca es comparable a una lata de atún Van Camps, demuestra que esta persona no ve diferencia entre esos dos productos, o que escribió ese texto con alguna intención diferente a la de un consumidor que desea informar, o un periodista que desea develar una verdad. Un producto básico no se puede comparar con uno que tiene una marca que respalda su valor agregado que, en este caso en particular, es que Van Camps es Dolphin Safe, porque cumple con las normas de protección a delfines, que las marcas blancas no siempre lo hacen, y sin
lugar a dudas, es más costoso pescar con cuidado que sin él.

Muchos han caído en la tentación de creer este análisis, porque en el fondo todos queremos comprar productos más baratos, pero de la misma calidad de aquellos que tienen un costo más alto, y si nos dicen que D1 tiene mejores precios que Carulla, corremos a comprar a esta cadena, con la fortuna que en poco tiempo se verán las cosas como son: en D1 las cosas tienen un precio más bajo, porque son productos más pequeños, de calidad estándar y con muy baja variedad entre productos, lo que significa que si usted va a buscar atún, solo encontrará una o dos marcas en la tienda, y su libertad de elección se verá inmediatamente limitada. Lo que causará que usted compre ese atún en ese momento porque lo necesita, pero cuando vuelva a tener la necesidad de comprarlo, no lo buscará en D1 porque no era el producto que usted esperaba.

Así pasa con muchos productos, y no es porque D1 haga las cosas mal y el Carulla las haga bien, o que el uno sea más barato que el otro, sino que son distintos. No se puede comparar peras con manzanas por el simple ejercicio de querer escribir algo para que se viralice en las redes, y se replique por diversos lados, como en el mismo caso de este texto; porque claramente sé que criticar ese texto hará que más lo lean, pero no me importa, porque lo que ese texto dice, es la misma burrada que dijo el ministro de agricultura hace días, que culpo al comercio de la inflación en Colombia y causó que periodistas de todos los medios fueran a Corabastos y a Carulla y comenzarán a comprar precios, sin ningún tipo de responsabilidad.

¡Es obvio que un kilo de papa cuesta más en una tienda en el norte de Bogotá que, en una plaza de abastos!, porque la tienda lo compra allá y lo lleva al norte, la lava y la dispone de una manera que usted la pueda comprar a solo tres cuadras de su casa. Cuando uno paga un producto en una tienda, paga el producto, el servicio de venta, la disponibilidad del producto, la cercanía y la atención, pero la gente salió corriendo a decir que Carulla era caro.

Es curioso que la gente cree como verdad un ejercicio de comparación en dos tiendas, pero nos exigen a los investigadores que tengamos encuestas con muestras grandes, y que mostremos los márgenes de error, y pese a todo siguen diciendo que no creen en las encuestas bien hechas, porque nunca los han encuestado; pero si creen en un texto que dice cosas que quieren oír para autojustificarse.

Lo que me tiene pensando, es como dos noticias iguales salen en menos de un mes, como si hubiese un ánimo definido de mostrar que Carulla es caro y los demás no, que las grandes cadenas causan inflación y la demás no. No sé si hay algún tipo de ejercicio de comunicación definido para posicionar a D1, pero si así lo es, obviamente el error es enorme, porque incluso Van Camps es del Grupo Santodomingo también. Adicionalmente, cuando la gente vaya a la tienda pensando que D1 es como un Carulla y podrán encontrar variedad, calidad, frescura y buen servicio, se darán cuenta que están en una tienda hard discount que no tiene el mismo servicio que Carulla.

Es insoportable la manía que tenemos de criticar a los demás, de decir verdades a medias y de tomar ejemplos puntuales para generalizar. Fácilmente Carulla tiene más de 50 productos al mismo precio de D1, y esos no son mencionados en el artículo, porque siempre es mejor jugar con los sofismas que mostrar las verdades. Lo mismo pasa con las EPS, que salvan a miles de colombianos diariamente, pero siempre hay un caso donde algo se hizo brutalmente mal, y el titular es “muere mujer por falta de atención”, y nunca “EPS salvaron la vida de miles de personas ayer”.

Nos encanta atacar a los grandes, porque sentimos que ellos deben pagar por nuestros pecados. Cuando compramos algo, nadie nos obligó a hacerlo, y si lo vemos después más barato, culpamos a la tienda que nos lo vendió y no a nosotros mismos que fuimos los que hicimos la compra.

D1 es una propuesta de valor espectacular que el mercado necesitaba en clases medias y medias altas de las ciudades principales, para funcionar como tienda de conveniencia de retanqueo, y sin duda, crecerá mucho, logrando tener miles de clientes satisfechos por su buen trabajo, y no necesitan de este tipo de publicidad oscura, que les hace más daño que bien.

Nota al pie para el lector: Este texto no me lo paga nadie, ni lo escribo para defender a nadie. Lo que quiero es que la gente comprenda que uno no puede ser tan irresponsable con sus palabras. Si uno publica algo, es responsable de lo que escribió y asume las consecuencias. Aclaro, que tengo una relación de años con el grupo Éxito por mi trabajo en temas de consumo, como la tengo con muchas de las marcas que hoy vende D1, y me puede más la responsabilidad de decir la verdad, que la de callarme y ver como engañan a la gente.

ALGUNOS DE LOS COMENTARIOS DE LECTORES EN EL TIEMPO


carolinabepo 15 abril, 2016, 11:44 am

Sinceramente y con todo respeto, no estoy de acuerdo con su texto. Soy de las muchas personas que primero hace una comprita en D1 y luego lo que falte lo compra en Éxito, Olímpica o Carulla (Ésta última solo si es necesario), y en realidad mi ahorro es impresionante. Le quiero comentar que el domingo tuve por cosas de la vida, que comprar una pasta dental y un cereal en Carulla… Mi gasto fue de casi 24.000, solo por esos dos artículos, y le comento también que he comprado el mismo cereal Tosh en D1 casi con 6mil pesos de diferencia, y la pasta dental Colgate al menos 3mil pesos de diferencia, y ojo al dato: estoy hablando de las mismas marcas. No creo que usted compre en D1, pero también le quiero contar que venden unas salchichas alemanas en no más de 7mil pesos (En Éxito marca Zenú $16mil y pico) , las mejores de supermercado que me he comido en la vida (Las volveré a comprar porque era el producto esperado, así que por mala calidad, no fue)… Sin contar los mejillones, las arepas de yuca, los huevos ultra baratos, la mortadela especial, los productos de aseo, las gomas de ositos, las galletas de chocolate… en fin podría quedarme todo el día explicándole como ahorro y como rico, pero no lo voy a hacer. Solo quiero decirle que sus explicaciones de Atunes no llenan las expectativas del consumidor que ahorra, creo que todos nos dimos cuenta que el Sr. que presentó el análisis nos dejó ver que no eran las mismas marcas, así como los tamaños. No somos tontos y ud no fue el único que se dio cuenta. Si bien el análisis del Señor no fue tan acertado para ud, no hay que ser la mata de la sapiencia para saber que D1 sí es más barato y le compite a las grandes cadenas. Esperaré una nueva opinión o análisis cuando ARA llegue a Bogotá y traiga las mismas marcas que el Éxito, a menor precio.



maria905513 15 abril, 2016, 12:43 pm

Compro en Carulla por comodidad y cercanía, pero he de reconocer que está absurdo de caro en precios. El articulo al que ud se refiere donde comparan Carulla y D1 ha despertado mi curiosidad, y créame que no he ido a un D1 no porque no quiera, sino porque no tengo cerca uno, pero estoy segura que cuando lo encuentre, entraré y compraré porque me da lo mismo que el Van Camps (a lo unico que se refiere) este en Carulla y no esté en D1. Carulla es genial pero ha tenido una subida ILOGICA en sus precios, doblando en algunos productos su valor lo cual no tiene sentido. Y si en D1 me van a vender el Colgate, o el Ariel, o el atun a la mitad, créame que lo haré. Su articulo no tiene ningun argumento de peso que me haga pensar que me equivoco al creer que Carulla se disparó en sus precios, y que D1 es una alternativa nueva para muchisimas cosas que están afectando el bolsillo de cada uno de nosotros los consumidores. Si va a defender a Carulla…de verdad la embarró porque no ha propuesto argumentos sólidos…más parece un niño pequeño haciendo berrinche porque escribieron algo que no le gustó. Mala pero mala mala su defensa….es más…raya en vergonzosa
javier339416 15 abril, 2016, 1:25 pm

Aunque empezaste el artículo con frases dignas de una adolescente en Facebook, pero en esencia, tienes la razón: existen marcas dirigidas a diferentes tipos de segmentos, unas con una promesa muy básica y otras con valor agregado y depende de las personas elegir; pero aún así, el autor en su ignorancia de conceptos de mercadeo sabe que esa diferencia de precio está comprendida en la maquinaria de promoción de las grandes marcas (punto para él).
Ahora, ya que hablas de objetividad y de hechos se te olvidó mencionar por ejemplo, el reciente escándalo de una marca de atún por utilizar redes y afectar delfines, o la cartelización de varios sectores (ya que en la mayoría hay oligopolios), o las condiciones injustas de negociación que las grandes cadenas hacen con las empresas productoras, cosas que no tienen que ver con estrategias comerciales, sino con ética, y que también afectan el precio.
Y por último, de muy mal gusto poner de -mal- ejemplo el tema de las EPS, porque sencillamente no hay que hacerles mención cuando hacen lo que se supone que deben hacer, y en cambio, sí es muy lógico denunciar lo errores, no sólo por la gravedad sino porque no son casos aislados (como lo cree Usted); precisamente lo demuestran los estudios de satisfacción (o del aumento de tútelas) que Usted destaca.
paula208077 15 abril, 2016, 1:33 pm

No importa qué tanto escriban, digan, se defiendan o ataquen a una u otra empresa. Los únicos que sabemos y podemos tener una posición frente a la controversia somos los consumidores, quienes al ver el total de las cuentas en uno u otro supermercado sabemos quién es realmente más barato. Defiendo fielmente al D1 pues los productos que ofrecen en sus tiendas, sin importar que no sean de marcas grandes o multinacionales, son de excelente calidad, sabor, higiene y precio. Para ir a un Carulla o un Éxito lo dudo dos veces pues en cada entrada a estos supermercados me exprimen la billetera y por una bolsa de compras pago la misma cantidad de dinero con la que hago mercado para una semana en mi casa.



fernando445861 15 abril, 2016, 1:35 pm

Claramente se ve la postura del escritor, esa cómoda manera de siempre de manera clasista tratar de dividir una situación contextualizándola a su favor, y comete el error de aquel a quien critica, mi estimado si bien es cierto que hay costos operativos mayores y que la atención la presentación entre otros aspectos hacen que los precios en estos lugares incremente, también es cierto que las políticas públicas permiten que los amañados hagan y cobren lo que les dé la gana, Ejemplo práctico: Pepito Perez tiene un negocio en un retirado barrio del Sur, allí una gaseosa x cuesta $1.500, dejándole una ganancia de $200 paga un alquiler de $700.000, en un Barrio del Norte Pepita Perez tiene un negocio de igual envergadura, en donde la misma gaseosa cuesta $2000, dejándole una ganancia de $700, pero paga de alquiler $1.400.000, allí está el problema, Pepita debió ganar $400 por igualdad de condiciones, pero no fue así, masifíquelo y acomódelo como quiera, ya que los proveedores son los mismos, los precios de venta son los mismos, es mas a grandes cadenas les sale más barato. Así que mi amigo el escrito no es más que su percepción personal, de resto nada interesante.



johndavis 15 abril, 2016, 11:21 am

A principio pensé que el D1 era solo para las clases populares, pero ahora lo veo en todas partes incluyendo el Chicó, Cedritos, Santa Bárbara llenos. Yo encuentro productos chéveres y de buena calidad



javiersimmonds 15 abril, 2016, 10:52 am

Compara Carulla con un similar como Jumbo u Olímpica, que no son baratos. Lo que compro en los últimos con $100.000, lo compro en Carulla, de las mismas marcas a un 15 o 20% más. Ni hablar de los precios en ARA o D1, allí sí que la diferencia es de más del 50%. Pero claro, eset economista es el que dice que ante la situación, los colombianos vivimos de viaje en viaje y de concierto en concierto. Hay más de 40 millones de compatriotas que parece que no viven en el país de las maravillas de este señor. Si usted no sabe del consumidor popular, pues no puede hablar del mismo.