domingo, junio 26, 2011

Aceites sin marca registrada (Colombia)

 

informales tienen el 30% del mercado

Aceites sin marca registrada

Por: Héctor Sandoval Duarte

Los fabricantes legales de estos productos están en líos por causa de distribuidores ilegales.

Aceites líquidos
Foto: David Campuzano
Según estimativos de Asograsas, la industria de aceites líquidos en el país mueve al año más de $2 billones.
Desde hace varios años el mercado de los aceites líquidos en el país está lidiando con un mal que parece acrecentarse a diario: la ilegalidad e informalidad en el comercio de estos productos. Según el gremio de empresas dedicadas a fabricarlos, las autoridades no han prestado atención suficiente para ponerle freno a un problema que sigue quitándoles mercado a las firmas entre los laberintos del mercado minorista nacional.

Los informales e ilegales dedicados a reenvasar y comercializar aceites comestibles en canales minoristas, según la presidenta de la Asociación Colombiana de la Industria de Grasas y Aceites Comestibles (Asograsas), Ángela María Orozco, tienen en su poder el 30% del mercado. Asimismo, esta industria factura poco más de $2 billones anuales y genera más de 5.000 empleos formales directos.

Orozco señaló que algunos “pequeños” informales han llegado a declarar ventas a la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) que oscilan entre $120.000 millones y $200.000 millones anuales. “Cuando se leen las cámaras de constitución, los señores se dedican a importar aceites y prendas de vestir”, dijo la presidenta de Asograsas.

Haberle manifestado a la DIAN y al Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) que los informales e ilegales se están apoderando del mercado no ha servido de mucho. “El Invima, por falta de recursos, hizo dos visitas y sólo tuvo la facultad para hacer actos de no conformidad”, dijo Orozco.

El ingreso al país de aceite líquido con cero aranceles, proveniente de Argentina y Bolivia, se ha convertido en un buen negocio para los reenvasadores. Lina Fulladona, directora ejecutiva de Asograsas, explicó que quienes reenvasan aceites “lo tienen listo para consumir, lo dividen, lo empacan en envases más pequeños, lo etiquetan y lo distribuyen en el mercado minorista”. A su vez, Orozco agregó que “el origen de la materia prima de los reenvasadores puede ser legal o ilegal. Si quieren evadir el IVA, pasan el aceite crudo”.

De contrabando están ingresando a Barranquilla aceites venezolanos que, según el gremio de las grasas, no están registrados en las estadísticas de comercio oficiales. También por Buenaventura, La Guajira y Ecuador entran grandes cantidades que muchas veces son legalmente importadas.

Los tenderos, de acuerdo con Asograsas, también han sido engañados por estos distribuidores que les suministran envases con menor contenido que el que dicen tener. Orozco contó que se encontraron envases de la misma altura, con paredes internas más anchas para restar la capacidad y agregó que en los análisis se ha descubierto que “el aceite utilizado en restaurantes lo cuelan para venderlo como nuevo” y se mezcla con productos genuinos.

Según las cuentas del gremio, la Costa Caribe ha sido el mayor blanco de este fenómeno. En cifras, allí se mueve el 50% del mercado paralelo. En esta región circulan marcas sin registro sanitario como Vatel, Santa Lucía, Coposa, Mazeite, Mirasol, Bonna, Portomesa y Diana. También en Nariño, Cauca y Valle del Cauca el problema es notable, sin dejar de lado la región andina. Asograsas estimó que de cada cinco botellas del producto que están en el comercio, una es ilegal.

Orozco aseveró que “hay que cerrar los huecos regulatorios, o si no no tiene sentido ser legal. Hay desincentivo hacia la legalidad y mucha tendencia al lavado de activos en Colombia”.

A su turno, el gerente general de la firma Indupalma, Rubén Darío Lizarralde, coincidió con la presidenta del gremio en que quienes están en el mercado “subterráneo” del aceite “vienen aprovechándose del flujo de productos entre Colombia y Ecuador, país que es un buen espacio para lavar recursos”.

Dijo que el aceite reenvasado pone en riesgo la salud de los consumidores, quienes lo adquieren en bolsas plásticas, botellas de gaseosa y con etiquetas diferentes: “el consumo de aceite en el país por la industria legal no ha crecido porque la informalidad no se lo ha permitido”.

Cuando no se debe cumplir con un registro Invima, en consideración de Lizarralde, los informales tienen la posibilidad de desplazar sus industrias de un sitio a otro para evadir a las autoridades. Sin embargo, dijo que “hay sitios muy establecidos que tienen sus tanques”. Para el gerente de Indupalma, plantear una estrategia conjunta que incluya a la DIAN, Policía e Invima puede comenzar a ser la solución.

Señaló que “esa actividad que paga impuestos y mano de obra no puede competir con los ilegales. Ser legal puede establecer una diferencia de 30 o 35% en el precio final por impuestos y costos laborales”. Los estimativos de Indupalma indican que el mercado paralelo se está echando al bolsillo un margen de utilidades que oscila entre 30 y 40% anual. “Si no existiera el tamaño de la informalidad en el país, la competencia sería muy distinta. Los empresarios soportarían”, según  el gerente de la firma, quien considera que este fenómeno estimula la inseguridad en las ciudades.

Mauricio Cuesta, vicepresidente jurídico de la firma Team, contó que “lo que hemos hecho es organizarnos para atacar el tema de manera coordinada” y señaló que no basta actuar en un solo flanco del problema.

Agregó que para una industria formal como esta es “prácticamente imposible” entrar a competir en un mercado con estas condiciones, debido a que los productos ilegales ofrecidos “no recogen los costos de la industria tradicional”.

“Es un tema que ha afectado el canal tradicional de ventas, en la misma proporción que la ilegalidad ha crecido en el país”, dijo el vicepresidente jurídico de Team, quien agregó que aunque la legislación colombiana tiene los mecanismos para “cerrar la llave de la ilegalidad”, persiste una dificultad que radica en escasas herramientas para fortalecer la vigilancia. “Si el Gobierno no ayuda de manera adecuada, esto va a seguir pasando”, concluyó.

Esto contienen los aceites ilegales en el mercado


Según Asograsas, en el mercado circulan aceites contaminados, alterados, adulterados, falsificados y de contrabando. Aquellos que han sido objeto de contaminación tienen bacterias, virus, sustancias químicas (plaguicidas, metales pesados y hormonas).

Cuando un aceite ha sido alterado, significa que sus propiedades (olor, sabor y textura) han cambiado por incidencia de agentes químicos o biológicos. Asimismo, cuando se adultera este producto se le agregan componentes que buscan camuflar defectos o se modifican los envases para engañar al consumidor. Además, los ilegales falsifican etiquetas de marcas de aceite reconocidas en el mercado.

Asograsas ha denunciado que los informales e ilegales pueden evadir impuestos a través de exportaciones ficticias. Esto significa que el producto quedó a merced de los reenvasadores del mercado nacional.
  • Héctor Sandoval Duarte | Elespectador.com





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viernes, junio 24, 2011

La caza-compradores


 Publicado: 06/22/2011

La caza-compradores

Óscar Caicedo, vicepresidente de mercadeo de Colgate, cree que uno de los retos es llegar con este modelo también a las tiendas.
Óscar Caicedo, vicepresidente de mercadeo de Colgate, cree que uno de los retos es llegar con este modelo también a las tiendas.

Las grandes compañías del mundo están rediseñando sus estrategias para seducir a los compradores en el punto de venta. El caso de Colgate Palmolive.

En la reciente reunión de los gerentes de Colgate Palmolive de distintas partes del mundo, la subsidiaria en Colombia se llevó las palmas: se ha convertido en ícono de una de las tendencias en mercadeo: el shopper marketing.

Se trata de programas y estrategias que desarrollan las empresas para cautivar al consumidor en el punto de venta, motivarlo a comprar y que regrese a la marca. "Es generar lealtad", dice Óscar Caicedo, vicepresidente de mercadeo de la compañía.

Al menos diez de sus campañas están siendo replicadas en el mundo y ahora viene con una estrategia para tres de sus productos: el enjuague bucal Plax, jabón Palmolive y el suavizante Soflan.

¿Cuál es la importancia del shopper marketing? Según cifras de Colgate Palmolive, partiendo de investigaciones y estudios realizados en Colombia, 50% de las decisiones de compra se toman en el punto de venta, en un escenario que se transforma a pasos agigantados.

Por un lado, en el entorno. Los consumidores tienen al menos 20 ítems o tipos de producto por categoría para escoger y lo hacen en menos de 5 segundos. Además, la oferta aumenta. Cada año surgen 13.000 productos nuevos y, en promedio, en un supermercado hay cerca de 40.000 ítems; mientras que la comunicación no se detiene: unos 3.000 mensajes 'bombardean' al consumidor cada día.

Por otro, en el comportamiento en el punto de venta y la dinámica de compra. "80% del tiempo que dura el consumidor en una tienda, el consumidor se la pasa mirando y no comprando; y solo 16% de los compradores prepara sus listas de compras. Es decir, la mayoría llega al punto de venta y no sabe qué comprar", dice.

Los puntos más importantes en esta estrategia son dos: uno, que no vende el beneficio del producto -que se comunica a través de otros medios- sino el beneficio personal, desarrollando conexiones emocionales y generando experiencias. Y, otro, que debe llegar al subconsciente.

"Es necesario entender el comportamiento del cerebro, uno de los órganos que más energía consume. Los procesos de compra son rápidos, como en piloto automático. Por eso, el camino es evitar que entre 'en modo de ahorro", agrega Caicedo.

Las apuestas con sus campañas son altas. Con Plax, busca doblar las ventas y que la categoría crezca, pues solo 25% del mercado usa enjuague bucal. Con Palmolive, la meta es ganar diez puntos de participación; y en suavizantes, seguir aumentando el uso del producto que hoy llega a 50% de los hogares.

Dos grandes retos vienen. Uno, convencer a cadenas e, incluso, a competidores que esta puede ser una herramienta para reducir las promociones. Y, dos, aumentar la cobertura y dar el salto a las tiendas.
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jueves, junio 23, 2011

¿Qué tan frecuentemente tiene la razón el cliente?

 ¿Qué tan frecuentemente tiene la razón el cliente?

Este es un asunto particularmente importante para emprendedores que están introduciendo un producto.


La clave para proporcionar un excelente servicio al consumidor es que el equipo gerencial reconozca el verdadero valor de su equipo en la línea del frente, cuyos miembros más talentosos son verdaderos negociadores con una comprensión profunda de las relaciones interpersonales.
¿Qué se debe hacer cuando un cliente molesto llama y pide, irracionalmente, que su compañía reponga su costoso pedido?
Si usted es un emprendedor que está lanzando su primera empresa, podría caer en el error común de que “el cliente siempre tiene la razón” y tomar una decisión que drenará fondos de sus tan duramente ganadas utilidades.
En mi experiencia, sin embargo, hacer lo que todos hacen rara vez es una buena elección.
Esa frase relativa a la infalibilidad de los clientes fue acuñada en los primeros años del siglo XX por Henry Gordon Selfridge, fundador de la tienda departamental del mismo nombre. Ha prevalecido porque suena maravillosa para los que manejan el mercadeo, pero la mayoría de las empresas ha aprendido por su experiencia que es demasiado incluyente para aplicarse a los negocios tal como son.
La verdad, el cliente sólo tiene razón la mayor parte del tiempo, después de todo, es sólo un ser humano.
De hecho, como escribí recientemente en esta columna, dado que sus empleados son los embajadores de su marca, sus necesidades deben estar antes que las de su cliente.
Eso no significa que las opiniones de sus clientes no sean importantes, pero sí que no debe construir su sistema de servicio de clientes sobre la premisa de que en su organización no se deben cuestionar nunca los caprichos de uno de ellos.
Sin importar lo bien que usted maneje su empresa, siempre habrá algunos clientes crónicamente insatisfechos que cuestan mucho más conservar que perder.
Uno de mis héroes en el negocio de la aviación es Herb Kelleher, el legendario fundador de Southwest Airlines. Hay muchas anécdotas acerca de él: a mí siempre me ha encantado aquella de la mujer que era uno de los pasajeros más frecuentes de su aerolínea de bajo costo, aunque siempre se quejaba del servicio. Mientras más volaba, más se quejaba hasta que, finalmente, el director de relaciones con los clientes envió una de las quejas de la mujer a Herb, con una nota desesperada en la que le decía: “Esta es para ti”.
La respuesta de Herb a la clienta fue breve: “Estimada señora X. La extrañaremos. Con afecto, Herb.”
Nadie está seguro de si ella voló alguna otra vez con Southwest de nuevo, pero nunca les envió otra carta desagradable. Lo que es más, el desmoralizado personal de servicio al cliente probablemente se enteró de lo sucedido a las pocas horas.
La ironía es que muchos emprendedores piensan que están elevando el nivel del servicio de clientes en su compañía al aplicar el enfoque de “el cliente siempre tiene la razón”, pero acaban haciendo lo opuesto, al dañar las relaciones entre su personal y los clientes.
Si usted priva a sus empleados de la capacidad de negociar en nombre de su compañía, algunos acabarán por estar sujetos a los caprichos de sus clientes, incluso cuando conocen una forma mejor de resolver una disputa.
Este es un asunto particularmente importante para emprendedores que están introduciendo un producto o servicio innovador en determinado mercado. Dado que la creatividad y la innovación son dos de los valores de marca más importantes de Virgin, estamos conscientes de los riesgos que esto involucra. Uno es que, para alguna gente, sin importar lo insatisfecha que esté con el producto o servicio que estén usando, el cambio es impensable para ellas.
Si está introduciendo algo que es radicalmente diferente, es importante no confundir estas reacciones negativas por reflejo a cualquier cambio, con un rechazo real.
Trate de preparar a su personal de atención al cliente para lo que viene, haciéndolos ver su oferta desde la perspectiva del cliente. Tenga en mente que las expectativas del consumidor están severamente limitadas por sus experiencia pasadas; la mayoría de los clientes no sabe lo que desea.
Cuando iniciamos Virgin Atlantic Airways, ningún cliente potencial dijo alguna vez que les agradaría ver que alguna aerolínea les ofreciera pantallas de video en cada asiento, o masajes cuando estaban en vuelo. ¿Por qué? Simplemente porque ninguna otra aerolínea se los había ofrecido. ¿Reconocerán sus clientes el producto o servicio que usted les está ofreciendo? ¿Qué problemas puede usted anticipar?
Cuando los clientes empiezan a establecer contacto con su equipo de servicio, usamos su retroalimentación y la percepción de su equipo para entender por qué algunos clientes tienen problemas para adaptarse al cambio.
Busque soluciones y respuestas creativas, que implican desde campañas informativas de mercadotecnia has ayuda técnica adicional.
La clave para proporcionar un excelente servicio al cliente es que su equipo gerencial reconozca el verdadero valor de su equipo en la línea del frente, cuyos miembros más talentosos son verdaderos negociadores con una comprensión profunda de las relaciones interpersonales. Asegúrese de que tengan las herramientas necesarias para ejercitar esas habilidades, que tengan la información que necesitan y la autoridad para llamar a cualquiera en la compañía, y podrán trabajar con verdadera autonomía para encontrar resoluciones justas de los problemas que surjan. (¡Sin instrucciones por escrito!) .
Hay una máxima que resume nuestra actitud hacia el servicio de clientes tan brevemente como el de Selfridge.
A lo largo de 40 años de lanzar nuevos productos y servicios, hemos hecho lo posible para escuchar muy cuidadosamente lo que nuestros clientes piensan que quieren, y entonces procedemos a darles algo que, con frecuencia, es totalmente diferente, pero siempre un poco mejor. Si la propuesta de su empresa es innovativa, su meta última debe ser: “El cliente siempre piensa que nosotros tenemos la razón”.
Richard Branson  Favor enviar sus preguntas a:  richardbranson@nytimes.com  Incluya nombre, país y dirección de correo electrónico.  Fundador de Virgin Group, y compañías como Virgin Atlantic, Virgin America, Virgin Mobile y Virgen Active.

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¿La mala leche de las marcas?


¿La mala leche de las marcas?

Por César Pérez Carballada





Ya no resulta noticia que las marcas del distribuidor siguen ganando terreno en las estanterías del supermercado.

Las marcas del distribuidor a veces son denominadas ‘marcas privadas’ o ‘marcas propias’ (porque solo se consiguen en un establecimiento determinado), de hecho así es como se las llama en EE.UU. -“private labels”- según la A.M.A. (Asociación de Marketing Americana). Estos productos también son conocidos como ‘marcas blancas’, aunque ese nombre no es del todo correcto ya que las marcas del distribuidor generalmente tienen un nombre específico (o símbolo identificatorio) y rara vez son presentadas sin una marca o símbolo en concreto.

Apoyadas en una calidad aceptable, pero sobre todo apuntaladas en un diferencial de precios imbatible, son elegidas cada día por más consumidores. Por lo general, las marcas del distribuidor resultan entre un 20% y un 50% más baratas que las marcas de los fabricantes (en España el promedio es un 40% más baratas), y en algunos casos pueden costar 2 o 3 veces menos (con algunos casos extremos donde las marcas del distribuidor pueden resultar hasta 4 veces más baratas).

La crisis económica de los últimos años no ha hecho más que acelerar la penetración de estos productos, acelerando una tendencia que parece imparable. En ciertas categorías la penetración de las marcas del distribuidor es dominante, como en aceite de oliva (65%), arroz (66%) o leche (61%).

En paralelo a este crecimiento, las marcas tradicionales continúan perdiendo su conexión con los consumidores. Como explicábamos en un post anterior, según un estudio de Young & Rubicam que mide periódicamente 40.000 marcas en 44 países a través de 70 variables, muestra que la confianza en las marcas se ha desplomado casi un 60% (1), la notoriedad de las marcas ha bajado un 20% y tanto el aprecio como la estima por las marcas se han reducido un 12%. Incluso la percepción de calidad ha caído un 24%.


Esa caída de los valores de las marcas muestra una creciente “comoditización” ya no solo de marcas específicas sino de categorías enteras. Parece que los consumidores, a pesar de conocer muy bien algunas marcas, ya no se sienten tan inspirados por ellas como para comprarlas.

El desplome de las marcas se puede explicar a través de tres fenómenos:

- Proliferación de marcas: la propagación sin límites de nuevas marcas y de extensiones de marcas existentes ha provocado que el 81% de los consumidores no pueden nombrar ni siquiera uno de los 50 nuevos productos más vendidos lanzados el año anterior (según un estudio de Datamonitor).

- Falta de innovación: los departamentos de I+D de las compañías gastan cada vez mayores sumas para obtener mejoras cada vez menos importantes, que en la mayoría de los casos siguen directrices científicas alejadas de las necesidades reales de los consumidores.

- Publicidad desenfocada: la comunicación, que es el nutriente más potente de las marcas, ha sido corrompida por el entretenimiento (sobre todo en la TV, todavía el medio más influyente por su masividad e involucración) ya que la gran mayoría de los anuncios buscan ser divertidos en lugar de vender, con lo cual las marcas se quedan sin alimento y languidecen.

Si sumamos estos dos factores, unas marcas del fabricante cada vez más irrelevantes y la ventaja de precios de las marcas del distribuidor, no nos debería llamar la atención la situación actual.

Esto asumiendo que, al menos, las marcas del distribuidor mantienen su superioridad en calidad. Lamentablemente ni siquiera eso es cierto, al menos en ciertas categorías.


La OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) en España lleva a cabo con cierta frecuencia comparaciones de los productos en el mercado para ayudar a los consumidores a elegir.

En estos días se han publicado (2) los resultados de un estudio de las 47 marcas de leche entera presentes en el mercado español, en el cual analizaron en un laboratorio las cualidades físicas y nutricionales de cada marca, así como su precio, higiene, etiquetado y sabor.

Los resultados (3) han sido sorprendentes. La mejor leche es Pascual pero la marca que recibe la segunda mejor valoración de todo el mercado ha sido Hacendado, la marca de la cadena Mercadona. Como se puede ver a continuación, 2 de las 3 mejores leches y 4 de las 10 mejores son marcas del distribuidor.


En el otro extremo de la lista llama la atención que Puleva, la leche más cara del mercado y considerada por los consumidores como de excelente calidad, haya quedado en la quinta peor posición porque, según el estudio, la relación lactulosa-furosina indica que se le agrega leche en polvo, además de que se queda corta en presencia de grasas y calcio pero presenta mucho porcentaje de agua (está “aguada”), además la degradación de las moléculas muestra que es una leche más envejecida (pasa más tiempo entre que es ordeñada y embotellada).

En el estudio, la OCU encontró que la calidad de las peores 10 marcas es tan mala que ha llegado a recomendar a los consumidores no comprarlas (a pesar de que todas las marcas cumplen con las normas de sanidad y la legislación vigente).

Esta evaluación se torna aún más relevante cuando se compara la calificación global con los precios de cada marca (recogidos en Marzo de 2011 en 222 establecimientos). Como se puede ver a continuación, no hay ninguna relación entre calidad y precios.


De esta manera se puede concluir que el precio no es ningún indicador de la calidad. Entre las 5 mejores leches hay marcas caras (Pascual a 0,87 €/lt y Kaiku 0,92 €/lt), así como baratas (Hacendado a 0,56 €/lt y Consum a 0,58 €/lt), de la misma manera que entre las 5 peores leches también hay marcas caras (Puleva, la más cara del mercado, a 1,06 €/lt) y baratas (Polesa a 0,50 €/lt).

Las diferencias de precio pueden parecer pocas en términos absolutos, pero según la OCU, una familia puede ahorrarse hasta 200 € por año al elegir una marca barata, que según el laboratorio, muchas veces tiene mayor calidad que una marca cara.

Si bien la marca Pascual recibe la mejor calificación, al tener en cuenta el precio, la mejor relación calidad-precio es ofrecida por la marca Muu(un 7% menor calidad que Pascual pero a la mitad del precio).

En el siguiente gráfico podemos distinguir visualmente entre las marcas del fabricante y las marcas del distribuidor. La presencia de las marcas del distribuidor (triángulos azules) en el cuadrante de leches buenas y baratas es abrumadora.


El sabor tampoco es indicador de la calidad, porque si bien las mejores marcas tienen todas buen sabor, entre las peores marcas hay algunas que recibieron una buena calificación en la degustación (RAM y Llet Nostra) con lo cual no podemos basarnos en el sabor para distinguir entre las leches buenas y las malas.


¿Cuál ha sido la reacción de las marcas de leche mal evaluadas?

Menos de 24 horas después de que saliera publicado el informe esas marcas han recurrido a la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL) para iniciar acciones legales contra la organización de consumidores (OCU).

Podrían haber emitido algún comunicado rebatiendo los argumentos del informe (si este estuviera equivocado) o, si no quisieran nombrar al informe para no incrementar su notoriedad, podrían haber emitido un comunicado donde indirectamente comentaran algún estudio demostrando que sus productos tienen la calidad que el informe les niega (hablar de la ISO 9001 o ISO 14001 no alcanzaría porque ambas normas evalúan el proceso de producción y no el producto).


Sin embargo la primera reacción ha sido iniciar acciones legales a la organización que defiende los intereses de los consumidores. ¿De qué manera eso mejora la percepción que un consumidor puede tener de una de esas marcas? Quizás en el futuro algunas de estas marcas líderes encare alguna acción de comunicación, pero en ese caso deberán demostrar con un laboratorio independiente que su calidad es superior a las marcas del distribuidor, ¿podrán hacerlo?

Mientras tanto el informe ya había sido publicado en El Mundo, el segundo periódico de mayor circulación en España, y era “trend topic” en Twitter, en ese lapso las únicas marcas que habían salido a hablar en forma individual eran Central Lechera Asturiana y Puleva, copiando en sus páginas en Internet el comunicado de FeNIL, que defiende al sector diciendo que “la leche y los productos lácteos que se comercializan en España son seguros y cumplen con la legislación vigente” aunque el comunicado no incluye ni una palabra de la superioridad de las marcas del distribuidor.




La organización de consumidores respondió en Twitter:


Central Lechera Asturiana llegó a criticar -con razón- que la organización de consumidores no da demasiados detalles de la metodología de su análisis:


[Actualización: la OCU ha publicado más detalles de su metodología aquí y aquí.]

Pero eso nos lleva a preguntarnos, ¿estas marcas líderes no tienen sus propios estudios que comparen sus valores nutricionales, cualidades físicas e higiene vis-a-vis las marcas del distribuidor?

En otras categorías de gran consumo (por ej, detergentes, pañales, etc.) las empresas fabricantes tienen estudios detallados que demuestran el desempeño de sus productos vis-a-vis la competencia y las marcas del distribuidor (gracias a eso pueden decir en sus anuncios que son superiores -si lo son- sin temer acciones legales).

Si los fabricantes de leche tienen esos informes, ¿por qué no los publican? Esa sería probablemente la mejor refutación.


Alguien podría argumentar que este informe de la OCU no afectará la percepción que tienen los consumidores de las marcas. Al final de cuentas eso dependerá de dos factores: (i) el impacto del informe entre la gente que se entere y (ii) la exposición que reciba el informe en los medios. El primer factor parece bastante importante, basta para muestra una encuesta que ha realizado el periódico Publico en su página de Internet, donde se muestra que dos tercios de las personas que fueron expuestos al informe han decidió cambiar de marca (ver a continuación), mientras que el segundo factor ha sido ampliado por las propias marcas, ya que al realizar un ataque legal a través de su Federación han atraído la atención de muchos más medios que los que inicialmente habían publicado el informe (por ejemplo, los periódicos ABC y El País han publicado la reacción de las marcas cuando inicialmente no habían publicado el informe).


Al menos en la categoría leches queda claro que la supuesta mayor calidad de las marcas del fabricante no es, en todos los casos, verdadera. La marca Pascual puede seguir argumentando en sus anuncios que es mejor que las marcas del distribuidor, lamentablemente otras primeras marcas no podrán decir lo mismo hasta que no presenten pruebas de laboratorio a su favor.

En base a estos acontecimientos que sacuden la industria láctea, podemos extrapolar a otras categorías y apreciar que la relación precio-calidad reside en el corazón de la razón por la cual las marcas del distribuidor dominan tantas categorías.

¿Qué pueden hacer las marcas del fabricante, no solo en leches, sino en todas las demás categorías?

Para empezar, las marcas necesitan una visión inspiradora que se materialice en un posicionamiento diferencial y relevante. En un mundo con sobreabundancia de marcas ya no basta con prometer un atributo básico que puede resultar irrelevante, se debe encontrar un punto de diferenciación real vs. los productos competidores y construir la marca consistentemente alrededor de ese posicionamiento.

En segundo lugar, es clave llevar a cabo una innovación relevante. Innovación no es cambiar el color del embalaje (“packaging”) o lanzar un nuevo sabor. Innovación verdadera es lanzar un producto enteramente nuevo como el IPad, de alta relevancia para el consumidor, mientras se mantienen los atributos de posicionamiento de la marca. La innovación verdadera no solo acontece en productos de tecnología. Wholefoods, el hipermercado especializado en alimentos frescos, presenta una serie de atributos para el consumidor (entre ellos, foco en productos locales a través de acuerdos de largo plazo con pequeños productores, una variedad de surtido más allá de lo imaginable, productos naturales y orgánicos, etc.) que son completamente innovadores pero al mismo tiempo sumamente relevantes para el consumidor. Solamente a través de la innovación se logrará mantener la superioridad en el producto.

Finalmente, la comunicación debe estar enfocada en la venta. La mayoría de las marcas ha caído en los últimos años en la tentación de una publicidad 'entretenida' pero indiferenciada, que no hace foco en la marca y sus atributos sino en la creatividad 'per se' y donde lo importante es ganar premios o resultar ‘entretenida’. Tal como decía hace ya mucho tiempo Claude Hopkins (4), uno de los padres-fundadores de la publicidad: “La publicidad no existe para generar un golpe de efecto, no está para poner el nombre del producto en frente de las personas, el rol de la publicad es vender. Enfaticemos ese punto: el único propósito de la publicidad es lograr ventas”.

Si la publicidad no aumenta las ventas, entonces solo agrega costes, contribuyendo a aumentar el diferencial de precios que hace que cada día más consumidores elijan a las marcas del distribuidor.

*****

El informe de OCU ha levantado una gran polvareda en la industria láctea, mientras algunos se quejan, otros se felicitan y curiosamente hay marcas de fabricante y marcas de distribuidor en ambos grupos. Al final del día el informe ha planteado que la gran cuota de mercado de las marcas del distribuidor no solo está explicada en su bajo precio, sino también en su alta calidad.

¿Pasará esto en otras categorías? Probablemente sí.

Si Ud. compite con las marcas del distribuidor su mejor opción es buscar un posicionamiento diferencial y relevante, innovar constantemente en sus productos para que estos sean superiores, y comunicar ambos elementos de forma enfocada sin caer en el vicio de “entretener” en lugar de vender.

Solo si acierta en esos tres elementos podrá justificar un precio superior vs. las marcas del distribuidor y no perderá cuota de mercado.

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