viernes, octubre 20, 2006

Casino aún puede comprar 25% del Exito al Grupo Toro




El precio base para el comprador es de US$273 millones.

Los galos tendrían que superar el precio ofrecido por el grupo chileno.

Los franceses tienen 90 días para ejercer el derecho de compra preferente.




MedellínLa millonaria movida empresarial que se está gestando en Almacenes Exito ya tiene al menos dos ingredientes claros. El primero, es que definitivamente los herederos de su fundador, don Gustavo Toro, van de salida del número uno del comercio, y han valorado el 25 por ciento de su paquete accionario en unos 273 millones de dólares.Y el segundo es que si bien la familia antioqueña ya firmó el pasado 18 de octubre un acuerdo con el grupo chileno Cencosud, cualquiera de los actuales accionistas de la cadena comercial puede adquirir las acciones que los Toro han puesto en venta, pero a un precio mayor.La primicia de EL COLOMBIANO fue confirmada y precisada ayer en las primeras horas de la mañana por Cencosud, mediante una comunicación remitida a la Superintendencia de Valores y Bancos de Chile.En el oficio, firmado por el gerente General Corporativo de Cencosud, Laurence Golborne Riveros, el llamado acuerdo marco con el Grupo Toro es para comprarle a este último más de 51,2 millones de acciones, equivalentes al 25 por ciento de la propiedad del Exito, a un precio unitario de 12.500 pesos colombianos, "menos las distribuciones de dividendos que efectúe el Exito en relación con el ejercicio 2006, antes de que se materialice la transferencia de las acciones".Hay un segundo chanceUna sencilla multiplicación deja al desnudo la magnitud del negocio. En pesos colombianos, el paquete de los Toro vale más de 640.635 millones de pesos. Y en moneda norteamericana, que es la más utilizada como referente para los transacciones internacionales, eso equivale a cerca de 273 millones de dólares. Aunque fuentes consultadas por este diario dieron cuenta de un primer intento fallido de Casino por hacerse al control del 25 por ciento de los Toro, la verdad es que aún tiene un segundo chance.Esa oportunidad también está abierta para los demás socios, o sea para Carulla Vivero, el Grupo Empresarial Antioqueño y los accionistas particulares. La única condición es que tengan, listos, un poco más de 273 millones de dólares.Esa primera opción de compra de los actuales accionistas hace un tanto peculiar este proceso de negociación, pero el mismo se debe a una figura que, en términos especializados, se conoce como un "derecho preferente".Para ejercer tal prerrogativa, los accionistas tienen un plazo de 90 días, en los cuales deben decidir si compran o le dejan el camino expedito al grupo chileno.El Sindicato Antioqueño tiene músculo suficiente para invertir 273 millones de dólares en el Exito, pero se sabe que por la focalización de sus negocios en banca, seguros, cemento y alimentos, el comercio ya no es un renglón estratégico.El otro potentado es el grupo francés Casino, que ya ostenta cerca del 40 por ciento de la propiedad de Almacenes Exito. Su representante en la Junta Directiva del Exito, Francis Maugé, ya debe estar en Brasil haciendo las consultas con la casa matriz, en Francia, porque les ha quedado servida la mesa para asegurar una mayoría contundente en una empresa y en un país que les ha dado muy buenos resultados.Hasta ahí la cosa suena simple. Pero no lo es, porque Cencosud ha cantado el as que tiene para llevarse el paquete de los Toro. ¿Cuál es?

jueves, octubre 19, 2006

Aportes de Levitt al mercadeo (y 3)

PorCarlos Fernando Villa Gómez

En 1963 ya demostraba Levitt lo que significaría para el mercadeo, al haber escrito uno de los mejores artículos: "Creativity is not Enough" (La Creatividad no es Suficiente). Hace 43 años se mostraba preocupado por la falta de posibilidades para llevar a la realidad tantas ideas resultantes de lluvias de ellas, de sugerencias, de análisis y más fuentes. La falta de capacidad de producción de lo que los creativos decían, era entonces, y aún es, motivo de preocupación de gerentes que deseosos de ser los primeros, los que más puedan hacer uso de la Ley de Liderazgo, en buena y en mala forma, debido a que eran, y son más las ideas que la capacidad de llevarlas a la realidad. Por eso decía el gurú que los gerentes, y los creativos, tenían que tener en cuenta lo que se vive, lo que se puede. Si a una persona se le pregunta sobre ideas originales y creativas, sobre cualquier tema o producto, tendremos cualquier cantidad de ellas para analizar; el problema era, y sigue siendo, cuántas se pueden hacer realidad; "las ideas son abundantes, pero la implementación de ellas es escasa", decía, pues "son juzgadas por la novedad antes que por el potencial de producción y uso?, porque quien sepa de administración sabe muy bien que es mucho más complicado hacer que las cosas se hagan, que generar buenas ideas". Y a ello sumaba el hecho de encontrar empresas en las cuales los llamados creativos no tenían en cuenta las capacidades y la realidad, y los gerentes y personas en la administración echaban al olvido las ideas de los demás. Como si fuera poco, llamaba la atención sobre las diferencias que deben entenderse entre lo que es creatividad e innovación en el mercadeo.En mayo de 1983 insistió sobre el tema de la necesidad de la diferenciación en el mercado cuando presentó su tratado sobre "The Globalization of Markets" (La Globalización de los Mercados), haciendo un llamado a todos sobre lo que estaba significando la constante evolución en todos los campos, que implicaba mayor análisis y más contacto con los mercados para ofrecer un esquema de mercadeo más personalizado, como respuesta a la creciente oferta de bienes y servicios, necesitándose entonces la diferenciación.En 1983 volvía a tratar sobre el hecho de que las ventas necesitaban convertirse en una consecuencia, razón por la cual las fuerzas de esta actividad deberían establecer las relaciones con los clientes como la base de sus actividades; el artículo por medio del cual se refería a ello fue "After the Sale is Over?" (Una vez se concluye la venta?). Con lo que decía, Levitt estaba haciendo énfasis, una vez más, sobre la realidad de lo que es el mercadeo: una actividad para formar y mantener clientes, diciendo que los clientes, eran y son la razón de ser de las empresas.Para muchos, el artículo sobre la Miopía del Marketing, de 1960, fue el mejor. Para otros fue el de la Industrialización del Servicio, mientras unos más opinan que lo que dijo en "Advertising: the poetry of becoming" (La Publicidad: Poesía del futuro) ha sido el que más impacto ha tenido. Cada quien los mira y analiza desde la óptica del desempeño, pero es innegable que los aportes del alemán han sido los que lo han hecho acreedor al título de Padre del Mercadeo Moderno. La visión que tuvo, la forma de tratar los temas, y la sencillez con la que trató cada materia lo ubican en lugar de privilegio entre los más grandes del mercadeo de toda la historia. Sus opiniones parecen, todas, escritas hace un rato!

La redefinición del éxito en el trabajo


WARTHON UNIVERSIA

Como profesora de ejecutivos que trabaja mano a mano con las corporaciones, Monica McGrath siempre está con la antena puesta. Y las señales que recibe le dicen esto: existe un importante número de hombres y mujeres ocupando puestos directivos medios que cada vez están menos dispuestos a aceptar subir al siguiente escalafón de sus carreras porque progresar en la pirámide corporativa ya no es tan atractivo como solía ser, y el precio de subir al siguiente nivel es demasiado alto. “Estas personas siguen siendo ambiciosas y siguen teniendo ambiciones. Simplemente no tienen las mismas ambiciones de hace 15 años”.
En opinión de McGrath y otros expertos, lo que podría estar pasando es que la gente se está fijando carreras profesionales basadas en sus propios valores y definiciones de éxito. No están “quemados” ni tampoco abandonan el trabajo. No vuelven a la universidad y cambian sus carreras; no están pasando por una crisis personal. Lo que están haciendo es redefinir cómo pueden seguir contribuyendo a sus organizaciones, pero en sus propios términos. En lugar de suscribir el modelo basado en ascender hasta lo más alto, están mas interesados en “llanear”, descolgándose de esa tendencia general que alguien ha fijado.
En el lugar de trabajo se manifiestan frecuentemente algunas tendencias que contribuyen a éste fenómeno: los avances tecnológicos están acabando con las fronteras entre las horas laborales y no laborales, lo cual implica que hay que estar en el trabajo o constantemente localizable; las decisiones estratégicas como reestructuraciones, reducciones de plantilla o externalizaciones están incrementando la incertidumbre laboral en todos los niveles y reduciendo el número de promociones disponibles para ocupar puestos directivos altos y medios; la constante incorporación de mujeres al mundo laboral aumenta el nivel de estrés en lo que respecta a problemas relacionados con el equilibrio entre la vida personal y laboral.
Louis Backon, vicepresidenta de Families and Work Institute (FWI), una organización de investigación sin ánimo de lucro con sede en Nueva York, señala un informe que la propia FWI elabora cada cinco años titulado "National Study of the Changing Work Force" (“Estudio nacional sobre los cambios en la fuerza laboral”). El último fue publicado en 2003. Una de las áreas de investigación guarda relación con lo que la organización denomina “aspiraciones reducidas” entre varios segmentos de la fuerza laboral. “Este es un tema extraordinariamente importante, y proporciona datos muy preocupantes sobre las corporaciones estadounidenses”, señala Backon.
Por ejemplo, en uno de sus últimos informes, "Generation & Gender” (“Generación y Género”) publicado en 2004, que empleando datos del estudio nacional determina las principales diferencias entre las distintas generaciones, el FWI encontraba que, en comparación con unos años antes, había menos trabajadores que aspiraban a conseguir puestos de mayor responsabilidad. Entre los varones con estudios universitarios de la generación Y, de la generación X y de la generación del “baby-boom”, las diferencias eran incluso más acusadas: en 1992 el 57% querían ascender a puestos de mayor responsabilidad versus el 36% en 2002. (Se considera generación Y a aquellos nacidos entre 1980 y 1995; la generación X son aquellos nacidos entre 1965 y 1980).
“Luego estudiamos con mayor detalle a los líderes de la economía global”, dice Backon. “Cogimos las 10 principales multinacionales –como Citicorp e IBM-, y realizamos entrevistas exhaustivas a los 100 altos directivos varones y a sus equivalentes femeninos. Entre estos líderes, el 34% de las mujeres y el 21% de los hombres afirmaban que sus aspiraciones profesionales habían mermado”.
Llanear es parte de un fenómeno de mayor calado que se manifiesta entre los trabajadores; un fenómeno que también implica que la gente concede mayor prioridad a actividades realizadas fuera del ámbito laboral, desde la familia hasta el trabajo voluntario o los hobbies. Por ejemplo, en el estudio del FWI, el motivo con que la mayoría (67%) de estos líderes justificaban su respuesta era “no que se sintiesen incapaces de hacer el trabajo, sino que los sacrificios que tendrían que hacer en sus vidas personales eran demasiado grandes”, explica Backon.
“Lo llamamos efectos derrame negativos desde sus trabajos a sus hogares”, añade Backon. “El problema del exceso de trabajo, de tener que realizar múltiples tareas, de tener que sufrir varias interrupciones durante la jornada laboral”, tiene efectos sobre la actitud de los empleados, no sólo en su trabajo sino también en su tiempo libre. “Según nuestro estudio, sabemos que el 54% de los trabajadores no están totalmente satisfechos con su trabajo, el 38% posiblemente esté buscando otro durante el próximo año y el 39% de los empleados sienten que no están comprometidos con el trabajo que realizan”. La mayoría de los empleados “quieren sentirse comprometidos con su trabajo. El término aspiraciones mermadas no significa que no tengan talento o no sean buenos en lo que hacen. Lo son. Pero en determinados grupos también dicen cosas como Debo adoptar esta postura porque mi familia es una prioridad o Debo tomar esta decisión para lograr que mi vida funcione”.
Una forma de analizar este fenómeno, añade la profesora de Gestión de Wharton Nancy Rothbard, es que algunos empleados “aún se identifican a partir de su trabajo, pero tienen o están buscando otros modos de cubrir dicha necesidad”. Ya no están luchando por conseguir un aumento de sueldo, más empleados a su cargo, un puesto más prestigioso; “están cogiendo la energía que básicamente estaban canalizando hacia objetivos definidos por la corporación y dedicándola a otras cosas”.
Menos ascensos, menos pensiones
Peter Cappelli, director del Center for Human Resources (Centro de Recursos Humanos) de Wharton, ha llevado a cabo numerosas investigaciones sobre la cambiante naturaleza de los lugares de trabajo. Tal y como Cappelli y otros expertos han señalado, las empresas ya no prometen seguridad laboral, generosos paquetes de prestaciones o incluso pensiones, y los empleados ya no se sienten fieles a sus empleadores u obligados a permanecer en la empresa durante largos periodos de tiempo. Los empleados son responsables de gestionar su propia trayectoria profesional y de buscar los mentores y la formación que necesitan para subir puestos en la empresa en la que están trabajando o bien en una nueva.
Cappelli está de acuerdo en que las organizaciones “no tienen tanta influencia sobre la gente como solían tener en términos de definir sus objetivos y aspiraciones; y esto se debe en parte a que la gente llega a esos puestos a una edad más tardía y cambia empleos con mayor frecuencia que en el pasado. ¿Significa esto necesariamente que la gente están en su propia trayectoria profesional? Depende de lo que se entienda con ello. No estoy seguro si significa que los trabajadores están evitando el éxito corporativo; lo cierto es que ahora buscan su propia definición de éxito empleando criterios diferentes a los que utiliza su empleador”.
No obstante, Cappelli advierte que es improbable que los empleados puedan seguir buscando su propia definición de éxito y al mismo tiempo ser valorados por su empleadores y permanecer en la empresa. “Antes simplemente podías agazaparte y esperar a la pensión. Esto ya no es posible”. Algunos empleados tal vez no presten mucha atención a los objetivos que sus empresas quieren que consigan, pero “siguen trabajando duro porque temen ser despedidos … Las empresas sistemáticamente despiden a personas que no lo están dando todo. La capacidad para hacer que la gente se comporte del modo adecuado es una de las grandes y poco placenteras lecciones de los 80. La moral de los trabajadores cayó y la productividad aumentó porque la gente tenía miedo de los despidos”, señala Cappelli añadiendo que no obstante, esta dinámica puede cambiar en un mercado laboral rígido.
Sara Kaplan, profesora de Gestión de Wharton, “puede imaginarse un escenario en el que la gente ha descubierto que no tiene mucho sentido ser fiel a los empleadores y se dice Vale, he llegado todo lo alto que puedo llegar, así que me voy a centrar en otras partes de mi vida. Seguiré trabajando pero no invertiré todas mis energías en el trabajo”.
Pero Kaplan también cree “que todo el mundo necesita tener algo por lo que sienta pasión, así que me resultaría muy difícil imaginarme que la gente simplemente echase a un lado su trabajo sin sufrir una crisis o sin haber encontrado una alternativa” que le interese. De hecho, en la economía actual, añade Kaplan, “hasta cierto punto no es posible mantener tu trabajo si no estás comprometido. Las corporaciones no quieren gente que no quiera progresar, ascender. No quieren gente que no se esfuerce. El trabajador no puede llanear; siempre hay gente pisándote los talones”.
Directamente relacionada con el tema de la satisfacción en el trabajo está la cuestión del diseño del puesto de trabajo. “Los académicos especializados en temas de gestión llevan mucho tiempo estudiando este problema”, dice Sigal Barsade, profesor de Gestión de Wharton. “Cuando una empresa diseña un puesto de trabajo, debe tener en cuenta cómo ven los empleados dicho puesto, si su objetivo es progresar, si el trabajo es central en sus vidas, etc. Una empresa puede cometer un tremendo error intentando rediseñar un puesto para que sea más enriquecedor si en el fondo el trabajador no lo quiere”, en especial si el nuevo puesto de trabajo le obliga a trabajar más duro.
Lo fundamental, dice Barsade, “es encontrar una persona que encaje perfectamente con el puesto. ¿Está el empleado haciendo lo que la empresa necesita que se haga? Si la respuesta es afirmativa y la persona también es buena en lo que hace, pero simplemente no quiere hacer más, entonces podría ser de hecho una buena situación, en especial en empleos en los que no hay posibilidades de promoción”. Esto también es aplicable a puestos de servicios de atención al cliente en los que la gente debe estar comprometida mientras proporciona el servicio, pero no se espera que piense cómo rediseñar la totalidad del sistema de servicio a los clientes. “Es necesario que lo que necesita la organización y lo que el empleado quiere y valora coincidan. Si dicho ajuste no existe, entonces tenemos un problema”.
Los empleados que no tienen interés en ascender o en asumir mayores retos, ¿cuándo deberían empezar a preocuparse por perder su trabajo? “Creo que siempre que estos trabajadores trabajen con diligencia y eficiencia y estén dispuestos a cambiar –bien sea aprender una nueva tecnología o adaptarse a un nuevo proceso-, pueden estar tranquilos”, dice Barsade.
Tradeoffs
Katheleen Christensen, directora del Program on The Workplace, Work Force and Working Families (Programa sobre el lugar de trabajo, la fuerza de trabajo y las familias trabajadoras) dependiente de la Fundación Alfred P. Sloan, sugiere que llanear en el trabajo “es una parte completamente natural de toda carrera, pero es algo que ignoramos porque tenemos en mente la idea de una trayectoria ascendente”. Los psicólogos “hablan sobre diferentes etapas del desarrollo humano. Una etapa podría ser que, a medida que la gente se acerca a los cincuenta existe cierta idea de generalidad, esto es, cierto deseo de empezar a devolver los frutos, tal ver empezando a formar a otros en lugar de únicamente centrarse” en los logros propios. Llanear puede ser deseable, afirma Christensen, ya que los empleados posiblemente “tengan mayores conocimientos institucionales, pueden conocer los procesos, pueden compartirlos y guiar a otros. Si todas las personas sólo están interesadas en sus propias carreras no será posible desarrollar la cultura de equipo que toda empresa anhela.
Independientemente de cómo defina la gente su puesto de trabajo, añade Christensen, “su objetivo tendrá que ser alcanzar determinados resultados y deberá ser evaluada de acuerdo con el grado de cumplimiento de los mismos. Pero también deberíamos reconocer que en las diferentes etapas de la vida de una persona tal vez los resultados-objetivo se definan de un modo ligeramente diferente –se mueven a tempos diferentes-, y aún así adecuarse perfectamente a lo que necesita la empresa para alcanzar sus propios objetivos empresariales”.
Llanear no conoce de fronteras, sugiere Christensen, y podría ser el resultado de determinados acontecimientos en la vida de las personas –como el nacimiento de un hijo o la necesidad de cuidar a un familiar enfermo-, que provocan que el empleado tenga que decidir “Voy a seguir trabajando pero sin intentar ascender”. Pero sería “un error asumir que todos los factores que causan tempos diferentes son debidos únicamente a fuerzas exteriores. Tal vez podría ser simplemente una decisión propia del trabajador no intentar subir puestos dentro de la organización. No significa que esté haciendo el vago. “Alguien puede estar trabajando duro y aún así llaneando en su carrera profesional”, dice Christensen.
Asimismo, Christensen subraya la necesidad de que el empleador y el empleado se comuniquen expectativas y objetivos. Cualquier decisión de llanear, durante cualquier periodo de tiempo, debería constituir “un acuerdo diseñado para satisfacer las necesidades de ambas partes. Es peligroso si los empleados creen que pueden tomar esta decisión simplemente porque así lo desean. También es peligroso para la empresa si no tiene en cuenta las necesidades del empleado. Al final se trata de principios básicos de buena gestión”.
En Deloitte Services, la consejera senior Anne Weisberg participa en un programa piloto llamado “adaptación a la carta de las carreras profesionales de las masas”, el cual permite al empleador y al empleado adaptar juntos las carreras laborales “con un conjunto definido de opciones”. Resulta evidente que “el enfoque basado en un modelo único para todos ya no funciona”. En el programa piloto, que dio comienzo en junio con un grupo de 400 personas y durará un año, “hemos desglosado la carrera en cuatro dimensiones: función, velocidad, ubicación y programa, y carga de trabajo”. En la dimensión función los empleados pueden especificar por ejemplo si quieren una función externa que implique una fuerte interacción con los clientes, una función interna que carezca de servicios a los clientes o una función intermedia. En la dimensión velocidad, el tema es la rapidez con la que un empleado quiere ascender. En ubicación y programa, se incluyen variables como el trabajo a tiempo parcial, el trabajo en casa o la disponibilidad para viajar; carga de trabajo estudia variables como el número de proyectos que un trabajador está dispuesto a asumir en determinado momento.
“Existen diversos tradeoffs entre estas opciones”, subraya Weisberg. “Una función totalmente interna conlleva una estructura de compensaciones y una trayectoria de ascenso diferente. Pero los tradeoffs son conocidos y un empleado puede ir de un conjunto de opciones a otro. Se trata de reconocer que la gente necesita encajar su trabajo en su vida y su vida en su trabajo a lo largo de toda su carrera laboral, que son 40 años. No existe una solución única” que vaya a funcionar en todo momento. (Un descubrimiento interesante del programa piloto: “en lugar de tirar por lo bajo en sus carreras, la mayoría de los miembros del grupo está eligiendo ascender y progresar”, lo cual refleja en parte que el 65% de los empleados de Deloitte tienen menos de 35 años).
Las empresas no pueden redefinir la pirámide corporativa “con un modelo diferente que sea igual de rígido”, añade Weisberg. “Debemos sustituir la pirámide corporativa con un entramado corporativo –un término que implica un marco más adaptado que permita a un individuo moverse en varias direcciones, no sólo hacia arriba o hacia abajo. “Sé que en muchas empresas los empleados se valoran en función del tiempo que pasan en el trabajo o de los sacrificios que hacen. Este paradigma tiene que cambiar radicalmente, de forma que se valoren los resultados y las contribuciones independientemente del sacrificio”.
Weisberg, consejera senior de la Iniciativa de las Mujeres de Deloitte, afirma que cuando se puso en marcha dicha iniciativa en 1993, su principal preocupación eran las trayectorias profesionales de las mujeres, que son significativamente diferentes a las de los hombres. (Por ejemplo, la amplia mayoría de mujeres, cerca del 80%, no trabajan a lo largo de toda su carrera siempre a tiempo completo, mientras que la amplia mayoría de los hombres sí). “Pero nos hemos dado cuenta rápidamente que esos problemas afectan a otros muchos grupos además de las mujeres; también a hombres, miembros de la generación X y de la Y -que tal vez quieren acelerar sus carreras al principio y después desacelerarlas-, o del baby boom”, que intenta ajustar su carga de trabajo para adecuarla a intereses o responsabilidades externas al ámbito laboral. Se echa de menos, explica Weisberg, “un enfoque para toda esta gente diferente que incluya un conjunto consistente de opciones”. A nivel micro, añade, “se trata básicamente de una negociación entre empleador y empleado”, por eso es tan importante desarrollar “un marco negociador tipo adecuado”.
Al evaluar el panorama laboral de 2006, Weisberg afirma ver un “recrudecimiento de la guerra por el talento. Si echamos un vistazo al comportamiento demográfico, existe una enorme escasez en muchos de los sectores basados en el conocimiento. Eso va a seguir siendo así durante bastantes años”. Weisberg señala unas estadísticas recientes en las que se muestra que ahora el 58% de los licenciados universitarios son mujeres, una tendencia que debería afectar incluso más a la estructura de los empleos y carreras profesionales. “Los empleadores inteligentes no quieren exigir demasiado a sus trabajadores y hacer que se quemen. Es muy caro. Las estimaciones de los costes de la rotación siguen en ascenso, en parte debido a este problema de la caída de la fuerza laboral formada.
En el pasado, “utilizábamos el 150% del salario como coste de la rotación. Ahora estamos empleando el 200% del salario”, explica Weisberg. Algunos expertos sostienen que para las empresas basadas en los conocimientos dicha cifra alcanza el 500%. “La rotación es un enorme coste. Uno de los principales motivos para hacer adaptaciones a la carta de las carreras profesionales es mejorar la retención”.
Asimismo Weisberg sugiere que es necesario que haya transparencia en cualquier decisión relacionada con el entorno laboral. Cuando tanto el empleado como el empleador tienen muy claras las opciones existentes, “entonces ambas partes estarán más satisfechas con el acuerdo. Si las opciones nunca se discuten, se puede acabar teniendo expectativas insatisfechas, lo cual puede provocar estrés a ambos”.
El profesor de Gestión de Wharton, Stewart Friedman, que da clases entre otros a los estudiantes del programa MBA de formación de ejecutivos, está de acuerdo en que “la gente está teniendo graves dificultades con este tema de qué es lo que me importa realmente y cómo cuantifico yo el éxito. En mi opinión, hay más gente, no sólo los empleados de mediana edad sino también gente joven, que se plantea dichas cuestiones, algo que apenas sucedía hace 20 años. En ese caso, ¿se debe a que la gente choca contra la pirámide y acepta una realidad basada en menores expectativas –causada por una menor movilidad ascendente-, o en el fondo forma parte un gran cambio en nuestra cultura basado en otras definiciones de éxito no relacionadas con el éxito económico? Posiblemente ambas respuestas sean ciertas”.
Lo que hace que los líderes de una organización sean eficientes, dice Friedman, es que se dan cuenta de que los empleados pueden tener diferentes valores que los del típico adicto al trabajo –aquél que disfruta trabajando 80 horas a la semana-, y aún así contribuir a la organización. “Pero es difícil cambiar las normas y valores culturales que están fuertemente implementados”. Lo que Friedman describe como “los excesos de la generación con exceso de trabajo” han llegado a un punto “en que cada vez más gente está empezando a cuestionarse su total dedicación al trabajo. Cada vez vemos más gente que toma alternativas creativas. La cuestión hace 20 años era ¿A qué hora te tomaste tu desayuno energético? Ahora la cuestión es ¿Dónde te fuiste de vacaciones?”
Desaparición de la flexibilidad horaria
Nadie sabe cómo podrían reaccionar los directores de las organizaciones ante empleados que redefiniesen sus puestos como un trabajo en contraposición a una vocación o una pasión. “Les preocuparía que la gente simplemente decidiese “trabajar de acuerdo con las normas”, eso es, hacer exactamente lo que esté especificado y nada más”, dice Rothbard. “Las empresas están aterrorizadas ante la posibilidad de que esto ocurra: saben que las cosas dejarían de funcionar porque no es posible especificar todas y cada una de las funciones que deben realizarse en determinado trabajo. Pero creo que si el empleado aún se siente identificado son su trabajo, esto no ocurrirá”.
Otro tema es como seguir motivando a la gente si no se dispone de ninguna de las recompensas tradicionales, como por ejemplo ascender o tener un despacho de mayor tamaño. “Una empresa puede de hecho querer empleados que tengan otras fuentes de realización personal, así que intentarán incorporar cosas a las que concedan importancia”, dice Rothbard, como por ejemplo flexibilidad horaria, compartir tareas, disfrutar de un año sabático o el patrocinio de proyectos caritativos que sean significativos para los trabajadores.
Algunas personas cuestionan la sinceridad de programas de flexibilidad horaria o de disfrute de años sabáticos que permiten a los trabajadores complacer sus intereses fuera del trabajo. “No creo que las empresas estén prestando mucha atención a las pasiones de sus trabajadores. Hay programas dirigidos a ello, pero francamente no es muy frecuente”, dice Kaplan, quien además señala que lo habitual es que las empresas incorporen horarios flexibles durante épocas de crecimiento económico pero “en el mismo momento en que las cosas empeoran, todos esos programas se desvanecen”. E incluso cuando las empresas implementan procedimientos como horarios flexibles o compartir tareas, añade Barsade “realmente no se está solucionando uno de los grandes problemas: la enorme cantidad de trabajo que en la actualidad se supone que cada empleado tiene que realizar”.
Otro de esos “grandes problemas” tiene que ver con el equilibrio entre la vida personal y la laboral y con el compromiso con el trabajo. Recientemente McGrath impartía un curso de educación de ejecutivos dirigido a mujeres que ocupaban puestos directivos medios en una farmacéutica para explorar “cómo crear relaciones y apoyos entre ellas a medida que iban escalando puestos superiores de responsabilidad. ¿Por qué? Las empresas se están encontrando que las mujeres ni siquiera estaban dispuestas a considerar participar en procesos de promoción” por diversos motivos, incluyendo en algunos casos que querían asegurarse de tener tiempo para sus familias. “Estas mujeres ocupaban puestos de vicepresidencia. No les faltaba ambición y querían contribuir con su trabajo. Simplemente era una cuestión de cuánta responsabilidad adicional podían asumir”.
Rothbard sigue encontrando irónico que los empleados que quieren dejar su trabajo durante un corto periodo de tiempo tengan menos dificultades que las mujeres que quieren horarios flexibles “para poder recoger a sus hijos cuando salen de la escuela a las 4:30 en lugar de a las 5:30”. Rothbard cita el libro de Arlie Hochschild The Time Bind, donde se señalan las excepciones a disposición de los varones que quieren coger un año sabático y viajar alrededor del mundo. En otro capítulo, Hochschild relata cómo dos hombres pidieron a su supervisor tiempo libre para fotografiar los arrecifes coralinos. El supervisor les concedió un año sabático por estudios para que pudiesen realizar su proyecto. ¿Por qué, se pregunta esta autora, no pueden ofrecer las empresas horarios flexibles a aquellos padres que quieren recoger temprano a sus hijos en el colegio?
Rothbard también señala diversas investigaciones sobre el fenómeno de las “funciones múltiples y el hecho de que existan tanto beneficios físicos como psicológicos para la gente” que dispone de más de un área en sus vidas que les interesa y requiere su atención. Un ejemplo sería una mujer que tiene responsabilidades tanto en su trabajo como con su familia en casa. Las investigaciones discuten “la hipótesis del colchón, que afirma que si algo sale mal en una de las áreas, entonces tienes otra u otras áreas que te sirven de colchón”, dice Rothbard. “En otras palabras, los papeles dentro de la familia y del trabajo pueden ser complementarios entre ellos, no rivales”.
Muchos expertos han señalado que el estrés en el trabajo puede intensificarse con los avances tecnológicos que hacen más complicado que la gente desconecte totalmente de su trabajo en determinados momentos, como por ejemplo las vacaciones. Tal y como señala McGrath, “no existen fronteras en el tiempo de los empleados. Siempre están disponibles”. McGrath ha trabajado como instructora en cinco grandes corporaciones en el pasado año y en todas ellas observó cargas de trabajo que eran en su opinión no manejables. Algunos empleados reaccionan intentando fijar estrictos límites en su accesibilidad, por ejemplo, no contestando su agenda Blackberry de 6 de la tarde a 6 de la mañana. “Han llegado a una especie de tranquilidad interior; saben que nunca conseguirán hacer todo ni tener a todo el mundo contento”.

Chilenos compran 25% del Exito por US$250 millones



































Los capitalistas internacionales siguen mostrando un particular apetito por las grandes empresas colombianas. El turno es, de nuevo, para el número uno del comercio, Almacenes Exito, al que ahora ingresará el grupo chileno Cencosud, luego de adquirir por 250 millones de dólares el 25 por ciento de sus acciones.

Entre el grupo de vendedores están los herederos del fundador del Exito.

El grupo ya había intentado, sin éxito, comprar a Carulla Vivero.

El nuevo inversionista se llama Cencosud y lidera el comercio minorista.

PorGermán Jiménez Morales

Medellín

Los capitalistas internacionales siguen mostrando un particular apetito por las grandes empresas colombianas. El turno es, de nuevo, para el número uno del comercio, Almacenes Exito, al que ahora ingresará el grupo chileno Cencosud, luego de adquirir por 250 millones de dólares el 25 por ciento de sus acciones.En virtud de esta operación, el Exito se convierte en una firma un tanto exótica en el panorama empresarial, pues su propiedad tiene una triple nacionalidad: el grupo francés Casino, el chileno Cencosud, y firmas nacionales entre las que se destaca el Grupo Empresarial Antioqueño.Cencosud fue uno de los inversionistas internacionales que le coqueteó en su momento a Carulla Vivero. Sin embargo, su propuesta fue superada por Almacenes Exito, que está concretando acuerdos de accionistas para hacerse al 77,5 por ciento de su propiedad, lo cual le demandará una inversión estimada en 500 millones de dólares.Al ingresar con el 25 por ciento del Exito, Cencosud termina cumpliendo su deseo de ser también propietario de Carulla Vivero.Según fuentes empresariales consultadas por este diario, los accionistas particulares fueron los que se dejaron tentar por la oferta de compra del grupo chileno. Esos mismos accionistas, entre los que se destaca la familia Toro, herederos del fundador de la cadena comercial, ya habían estado en conversaciones con el grupo Casino para venderle su paquete. Sin embargo, allí no hubo posibilidad de acuerdo, básicamente por el precio que los franceses estaban dispuestos a pagar.Pese al intento fallido, los Toro expresaron que si encontraban otro interesado le venderían sus acciones. El consentimiento de Casino era un requisito necesario, pues gozaba del derecho de primer oferente, que en cristiano significa que si otro accionista quiere liquidar su inversión, él es el primero al que se la deben ofrecer.Una vez se perfeccione la operación de los chilenos, la lista de los principales dueños de Almacenes Exito quedaría encabezada por Casino, con el 35 por ciento; y Cencosud, con el 25 por ciento.Tan atractivo es el Exito, que un grupo de accionistas de Carulla Vivero aceptó un intercambio de acciones y quedará con el 5 por ciento de la propiedad del duro del comercio colombiano. Eso será suficiente para que llegue a la junta de la firma trinacional Samuel Azout, actual presidente de Carulla Vivero.¿Quién es Cencosud?Según información de la propia organización, Cencosud se presenta como uno de los más grandes y prestigiosos conglomerados del comercio al detal en América Latina.El grupo tiene operaciones en Chile y Argentina, en negocios tan variados como supermercados, homecenters, tiendas por departamentos, centros comerciales y servicios financieros.Cencosud también invierte parte de su capital en actividades como corretaje de seguros, centros de entretención familiar y agencia de viajes.Al cierre del primer trimestre de 2006 contaba con 30 hipermercados Jumbo, 106 supermercados Santa Isabel, 234 supermercados de la cadena Disco, 22 tiendas París, 46 homecenters Easy y 19 centros comerciales.Todos estos almacenes sumaban una superficie de ventas y de áreas arrendadas a terceros (concesionarios) de 1 millón 696.181 metros cuadrados.Algunas cifras son elocuentes de la solidez de su expansión. En 2000 sus ventas ascendían a 885.706 millones de pesos chilenos, mientras que al finalizar el ejercicio de 2005 ya rondaban los 2.5 billones de pesos chilenos.En términos porcentuales, eso significa un crecimiento real anual de 23,2 por ciento durante ese período y un crecimiento de 76,2 por ciento respecto de 2004.Su corazón sigue siendo esencialmente chileno, pues allí obtiene el 64 por ciento de sus ingresos. También será colombiano, gracias al ingreso al Exito.
Ayuda al lector
Horst Paulman, el alma de CencosudLa historia de Cencosud es también la historia de su fundador, Horst Paulman Kemna, un hombre nacido hace siete décadas en Kassel, Alemania, una ciudad cercana a Frankfurt, y quien dejó de lado los estudios para ayudar a sus padres. Su familia salió de Alemania rumbo a Argentina en 1948, pero dos años más tarde se trasladó a Chile. En 1976, cuando Chile estrenaba apertura al comercio mundial, Paulman abrió las puertas del mayor supermercado del país: Jumbo, que ofrecía exquisitos y desconocidos productos importados. Muy rápido se convirtió en uno de los empresarios más reconocidos, con un emporio que tiene más de 50.000 empleados.

¿Qué es Marca Colombia?




Marca Colombia es un proyecto que busca fortalecer la imagen de Colombia en el ámbito internacional.


MARCA COLOMBIA

Marca Colombia es un proyecto que busca fortalecer la imagen de Colombia en el ámbito internacional.
La primera etapa del programa, "Muestra tu Pasión", está dirigida a lograr que los colombianos se comprometan a actuar en beneficio del país. El punto de partida es conseguir que todos se comprometan a hablar bien de Colombia. Posteriormente, se motivará a cada colombiano para que adelante las acciones específicas a su alcance, según un programa que se anunciará más adelante.
La segunda etapa, "Colombia es Pasión", está dirigida al público internacional y busca fundamentalmente atraer inversión extranjera y turismo al país. No se trata de una campaña de publicidad. Por el contrario, se estructuró de tal manera que se contactará personalmente a los líderes de opinión de Estados Unidos, inicialmente, y se promoverá que el mayor número de ellos visite el país para que experimente "in situ" la realidad nacional.
¿Para qué sirve Marca Colombia?
Marca Colombia sirve para cerrar la brecha que existe entre la realidad colombiana y la forma como el país se percibe en el exterior. El proyecto busca motivar a todos los colombianos para que actúen y se conviertan en parte de la solución al problema de imagen del país.
¿Cómo surgió Marca Colombia?
Marca Colombia es el resultado de un cuidadoso trabajo liderado por Proexport y empresas del sector privado.
Bajo la coordinación de Proexport, se realizó una serie de focus groups (sesiones de grupo) y de entrevistas a profundidad tanto en Colombia como en Estados Unidos.
Se sondearon la opinión de 400 colombianos y 150 extranjeros. Como conclusión, se determinaron características comunes a todos los colombianos tales como que son trabajadores, recursivos, persistentes y creativos. Adicionalmente, se concluyó que la condición que constituye el denominador único, común y esencial del colombiano, es la PASIÓN.
Esos ejercicios permitieron no sólo identificar el concepto central de la campaña, sino también desarrollar la imagen gráfica, a partir de la pregunta ¿Cómo visualiza la pasión?. Las respuestas más recurrentes, en su respectivo orden, fueron: corazones, colores llamativos, siluetas, fuego y flores.
Una firma extranjera especializada en diseño de imágenes, utilizó estas cinco respuestas para desarrollar la Marca Colombia. Diseñadores colombianos de renombre apoyaron a lafirma extranjera en el diseño e implementación de la Marca Colombia.
Los extranjeros que participaron en la fase de investigación identificaron adicionalmente que existe una asociación directa entre los colores tropicales y Colombia, por lo que una de las versiones del logo es en multicolor.
¿Por qué es importante Marca Colombia?
La mala reputación de Colombia en el exterior es un obstáculo para el desarrollo y tiene implicaciones económicas, en particular, porque repercute sobre la calidad de vida de los ciudadanos. Si bien el comportamiento de la economía viene mejorando y el ritmo de crecimiento esta en el 4%, esto no es suficiente para salir de la pobreza.
Por ejemplo, en materia de turismo en el año 2003, 620.000 extranjeros visitaron el país, y en el 2004 lo hicieron 778.000. Se estima que este año esa suma ascienda a la cifra histórica de un millón. Pero esto no es suficiente.
En materia de inversión extranjera, en el 2004 se registró la cifra más alta desde 1997, US$3.005 millones, y este año se espera alcanzar el récord de US$ 4 mil millones. Pero esto no es suficiente.
Con respecto a las exportaciones, en el 2004 se rompió un récord con US$18 mil millones, el cual se espera superar este año con US$20 mil millones. Pero esto no es suficiente.
En consecuencia, Marca Colombia apunta a conseguir un aumento significativo en las exportaciones, atraer la inversión extranjera y promover el turismo para alcanzar un crecimiento del 7%.
¿A quién le sirve Marca Colombia?
A todos los colombianos. Marca Colombia es un proyecto del país, el cual le sirve a todos los colombianos que estén interesados en tener una Colombia que garantice mejores y más oportunidades para todos.
¿Quiénes son Marca Colombia?
Todos los colombianos debemos ser parte de Marca Colombia. El grupo de trabajo de Marca Colombia esta compuesto por personal de Proexport, representantes de empresas colombianas y extranjeras, y expertos en materias tales como: publicidad, investigación de mercados, comunicaciones, relaciones publicas e imagen.
Más información en: http://www.colombiaespasion.com/

Carrefour Colombia, saca la cara en ventas



Categoría: Notas DBF — Quijano @ 2:14 pm


Carrefour anunció que su facturación en los nueve primeros meses del año totalizó los 63.900 millones de euros, un aumento del 8 por ciento sobre el mismo período del año anterior.
En América Latina, la facturación de Carrefour creció un 8,1 por ciento (+9,9 por ciento a tipos de cambio constantes) hasta los 1.704 millones de euros en el tercer trimestre, y un 20,8 por ciento (11,4 por ciento a tipos de cambio constantes) en los nueve primeros meses, hasta los 5.087 millones.
La empresa destacó el dinamismo de las ventas en Colombia y Argentina, mientras que en Brasil, donde se mantiene el contexto deflacionista, hubo un descenso en términos reales.

miércoles, octubre 18, 2006

Negocio inmobiliario, lunar de los centros comerciales

PORTAFOLIO

Experto internacional dice que es nocivo que se mezclen ambas actividades.
Colombia tiene la particularidad de ser un país en el que la propiedad en finca raíz es sinónimo de estabilidad económica. Sin embargo, eso no es lo que, precisamente, favorece el explosivo crecimiento de centros comerciales de los últimos años.
Así lo planteó ayer Jorge Lizan, director de desarrollo de negocios de International Council of Shopping Centers, una asociación internacional con sede en Nueva York que congrega a más de cien países.
El directivo recorrió esta semana centros comerciales de Bogotá, Cali y Medellín, invitado por la Asociación de Centros Comerciales de Colombia, con sede en la capital del Valle.
El directivo dijo que después de visitar varios complejos comerciales constató el desarrollo y el crecimiento que ha tenido el sector en el país, a la par con otros mercados latinoamericanos. Los criterios en diseño especialmente, son interesantes, anotó.
Igualmente, destacó la calidad del servicio que ofrecen comerciantes y cadenas locales.
El único 'lunar' que encontró el representante de International Council of Shopping Centers fue el tratamiento que tiene el tema de finca raíz el desarrollo de loscentros comerciales.
Su planteamiento apunta a que comerciantes ni inversionistas pueden entrar al negocio con la compra directa de locales porque la administración se vuelve compleja y pone en riesgo el éxito en el largo plazo del propio centro comercial.
No es sano que un administrador se tenga que entender con 'varios dueños' porque se dificulta la toma de decisiones sobre estrategias de mercadeo y sobre el mejoramiento de la infraestructura.
Los conceptos avanzados de centros comerciales en el mundo plantean que un desarrollador invierte en los terrenos, promueve el proyecto y asume la administración y arrendamiento de los locales. De esta manera, este inversionista se preocupará en el largo plazo por garantizar que el centro comercial tenga la oferta adecuada y mejore permanentemente para mantener rentable el negocio. Eso en Colombia no se encuentra, dijo Jorge Lizan.
Por su parte, el comerciante, dice Lizan, debe preocuparse por sacar adelante sus productos y cumplir con cánones de arrendamiento que en algunos casos pueden ser hasta de 20 años prorrogables.
Al respecto, varios gerentes de centros comerciales coincidieron en que para un comerciante es negocio comprar el local y reconocieron que cumplir con sus tareas no es nada fácil.
Se mencionó el caso de la firma Arturo Calle a la que el peso financiero de los locales que ha comprado puede ser mayor que la misma mercancía que maneja.
María Rosario Lizarralde, de Pedro Gómez & Cía, se refierió a que los mismos comerciantes son los que han preferido ser dueños de locales, a tal punto que un proyecto en Bogotá que se estableció bajo la modalidad de arrendamiento tuvo que dejarse un 60 por ciento en venta, por petición de los grandes comerciantes, en razón a la valorización que alcanza el metro cuadrado a medida que avanzan los proyectos comerciales.

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