"Stores Magazine".
Madrid, día 16 de Octubre de 2001. Alberto Pina.
ESTRATEGA EN RETAIL. Contactos en: igomeze@une.net.co igomeze@gmail.com www.igomeze.blogspot.com igomeze@une.net.co COLOMBIA - SURAMERICA
Soy uno de los pioneros del Retail Hard Discount en Colombia y LATAM . Asesor Estratégico en Entrada a Mercados, Transformación y Crecimiento Escalable, miembro de Discount Retail Consulting y Asociación Colombiana de Retail, igomeze@colombiaretail.com


Hernán de la Torre, gerente de Desarrollo de Producto para Alimentos de la cadena, explica que primero se hace un análisis del producto en laboratorios certificados por la autoridad que da un perfil completo del artículo, además se realizan pruebas ciegas al consumidor para medir la preferencia.
Si es una empresa nueva se le audita completamente y, en caso de reprobar, puede entrar a un plan de acción correctivo. Si se detectaron materiales ferrosos en el alimento o no cumple con el protocolo de seguridad, se trabaja para que lo consiga.
“Hay varias cosas que no son negociables, es nuestra marca, somos muy celosos, nuestros proveedores, todos, antes de poder siquiera trabajar en la etiqueta, tienen que ser certificados por nuestro departamento de calidad corporativa”, explica Álvarez, de Walmart.
Por la importancia que tiene Walmart como canal de venta, es el más complicado en sus exigencias, dice Alfredo Paredes, director de asuntos corporativos de Ajemex, fabricante de Big Cola. Por ejemplo, el producto se entrega en tienda. Incluso, dice Paredes, se pide un color único de las tarimas.
Los proveedores firman un contrato de exclusividad y confidencialidad con la cadena. No ocurre lo mismo con Soriana y Comercial Mexicana que son más flexibles, pues no plantean restricciones o prohibiciones.
Soriana, por ejemplo, tiene un equipo de ingenieros de desarrollo de calidad que se dedica a verificar que los proveedores de marcas propias cumplan con las certificaciones que exigen las autoridades de salud y audita las plantas para verificar el buen funcionamiento de la infraestructura financiera y de producción.
En Walmart se le indican al proveedor las características específicas, como color, viscosidad, por ejemplo, en los aceites. La intención, explica Álvarez, es garantizar un producto único que genere tráfico a las tiendas. El control absoluto es de la cadena, incluso para decidir el lugar de la fila en el que se formará el proveedor para entregar el producto, asegura Paredes.
Si alguna duda queda del rigor de Walmart, Rodríguez, de Pasteurizadora Maulec, da la última estocada: “Te compromete a crecer en ventas 30% anual”. Un ritmo fuerte, pero conveniente para ellos, pues la cadena representa una tercera parte de sus ingresos.

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Alfredo Paredes, de Ajemex, bosqueja esas armas de guerra. En primer lugar está el condicionamiento de marca. Aquellas empresas con productos que el cliente busca sin importar el precio, por un asunto aspiracional o de costumbre, pueden condicionar la entrega si consideran que el ambiente de venta de sus productos no es el mejor, incluso si consideran como amenaza a un pequeño proveedor o marca blanca.
En segundo lugar, se encuentran las promociones conjuntas con los proveedores. La llegada de Big Cola a los estantes de Walmart alertó a Coca-Cola, quien ofreció agresivas promociones como 10,000 cajas a mitad de precio a la cadena, asegura un ex empleado que ahora trabaja en una compañía papelera.Sin un compromiso para Walmart.
“La cadena comercial tiene muchas cosas que negociar con nosotros como proveedores, desde la posición, la exhibición, el tiempo de exhibición, incluso el lugar en el que los camiones llegan a entregar el producto, o el acuerdo de pago, a 30, 60 o 90 días”, dice Paredes.
Fabián Ghiradelly, de Kantar Worldpan, consultora especializada en estudios de mercado, afirma que las marcas se vuelven más estratégicas en un entorno más competido, como el actual.
“Mediante sus productos pueden controlar el precio y eso les permite negociar mejor con los proveedores”. Incluso, explica, “muchas veces buscan que la imagen del producto sea parecida a la del líder del mercado, eso, de alguna forma, les da un poco de músculo para negociar. Además de que ellos son dueños de los espacios y los distribuyen como quieren”.
La Aurora, proveedor de pastas de Comercial Mexicana, sabe de lo que habla Ghiradelly. El empaque de los espaguetis de la marca Golden Hills es muy similar al de Barilla. Lo que se buscó con esa decisión fue romper con los estereotipos que tenían las marcas propias de baja calidad. El resultado fue fenomenal. Tras el rediseño y ocupando lugares privilegiados en los estantes, las ventas repuntaron 67%.
Los productos de ‘marca libre’ que provocaban el desdén del consumidor son, incluso, el objeto del deseo no sólo de los clientes y proveedores, sino de rivales. Great Value, por ejemplo, se ha sofisticado a tal grado que recién lanzaron la línea Great Value Terra, una submarca creada en México con productos sustentables, como focos ahorradores, que ha despertado el interés en las filiales de Chile y EU.
Las palabras de un empresario aún resuenan en el orgullo de Carlos Álvarez, director de Marcas Estratégicas de Walmart: “Hemos visto cómo ha crecido tu marca (Great Value, con más de 500 artículos), en una categoría en donde queremos crecer y una de las maneras más fáciles es tomar ese negocio y queremos iniciar las pláticas para la compra”.
Con una amplia sonrisa, de inmediato se endereza para dar soporte a un tono de voz más elevado y remata: Un rotundo no, fue lo que obtuvieron.

| El ‘músculo’ de Walmart |
En 2004, no quiso llegar con las manos vacías y se acompañó de su certificación ISO2000. Sabía que le pedirían calidad. El primer filtro fue de papel: un pequeño cuestionario en el que se determina si cumple con los requisitos básicos de calidad en sus procesos.
Pasaron a la siguiente etapa: la auditoría, que evalúa los lineamientos mínimos de seguridad y calidad de los productos, así como los procesos propios del sector en el que está. El trabajo apenas había comenzado. Entre otras mejoras tuvieron que renovar su planta. Valió la pena, se convirtieron en el proveedor líder de la fórmula láctea de Aurrera.
El ejecutivo se engolosina cuando habla del crecimiento que han logrado en cinco años. Prefiere no dar cifras de ingresos, pero dimensiona el avance con estos números: “De ser la sexta planta de leche en consumo de tetrapack, ya somos la tercera”. Remata con una primicia: acaban de invertir 20 millones de pesos en una nueva fábrica para manufacturar jugos; en menos de 40 días comenzará a trabajar. La intención es vender también a Walmart. Festeja con un nuevo silencio como los que se obsequia cada vez que se entusiasma.
"Walmart te exige y te hace crecer”, dice. “Te audita hasta cómo se sienten tus empleados. Es una parte muy difícil”. Para Rodríguez, vale la pena. No sólo por los dos premios que le ha otorgado Walmart a su empresa (como el mejor proveedor), sino porque su leche se comercializa en envases con la marca Aurrera, un privilegio en el formato (representa 35.6% de las ventas totales) motor del crecimiento de la compañía que encabeza Scot Rank.
Esta marca, que acaba de estrenar imagen, se comercializaba hasta hace varios años bajo el nombre Marca Libre, y usaba sólo empaques que tenían un par de franjas rojas y el nombre impreso del producto, sin ningún tipo de respaldo o identidad. En la actualidad, hasta se incluyen fotografías del producto en las etiquetas de la marca. Por ejemplo, imágenes del aceite o la leche.
En los anaqueles de “la campeona de los precios bajos” de Walmart de México, la leche de Maulec es la reina. Tiene un lugar preferencial en los estantes, cerca de los rivales de gran tamaño, como Alpura o Lala, y un precio competitivo para seducir a los clientes, dependiendo del producto, hasta 10% más barata. Fuera del piso de venta de Aurrera ese triunfo se antoja difícil. Maulec no habría podido competir al tú por tú con marcas como Lala o Alpura.
Para Walmart, apoyar a sus proveedores de marcas propias podría parecer sólo una decisión más del área de compras. Pero no lo es.
Se trata de la punta del iceberg de una táctica decisiva para las cadenas de comercio al detalle que ha llevado al grupo Walmart a establecer lo que llama su “fábrica de ideas”: el área de marcas estratégicas.
Es como una pequeña empresa de 40 personas que tiene su propia área de marketing, desarrollo de productos y control de calidad.
“Se vive, come, duerme y respira pensando en las marcas de Walmart (Great Value, Extra Especial, Aurrera, entre otras)”, explica Carlos Álvarez, director de Marcas Estratégicas de Walmart de México.
Las marcas propias son el músculo que tienen Walmart y las demás cadenas de autoservicios para negociar los precios con el proveedor comercial, a través de la introducción de sus propios productos si no obtienen el costo que buscan.

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