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jueves, diciembre 27, 2012

La dimensión emocional de las marcas: Lecciones de la batalla de Inca Kola y Coca-Cola en Perú



La dimensión emocional de las marcas: Lecciones de la batalla de Inca Kola y Coca-Cola en Perú

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Existe una alta probabilidad de que cualquier persona que haya visitado Perú o sea un aficionado a la cada vez más popular gastronomía peruana, liderada por chefs mediáticos como Gastón Acudio o Pedro Miguel Schiafino, esté al tanto de la pasión que sienten los ciudadanos de este país por Inca Kola. Esta bebida gaseosa de color amarillo-dorado, sabor dulce y fórmula secreta también es conocida por ser una de las pocas marcas locales, junto con Irn-Bru en Escocia, que ha sido capaz de batir a Coca-Cola en su propio territorio.
La rivalidad de Inca Kola con el gigante de Atlanta es casi tan antigua como su historia. Los orígenes de la marca peruana se remontan a 1910, cuando un matrimonio británico, de apellido Lindley, se instala en el país y funda una empresa orientada a la fabricación y comercialización de bebidas a la que llaman Fábrica de Aguas Gaseosas de la Santa Rosa. La primera Inca Kola se comercializa en 1935.
A partir de ahí, y a lo largo de los años, “se construye una imagen de marca vinculada a la identidad nacional”, señala Pablo Nano Cortez, Jefe de Estudios Económicos de Scotiabank Perú. Teresa Serra, profesora de Marketing de IE Business School, añade que esto se articula mediante “la vinculación de la marca con la cultura inca a través del nombre y del diseño del logotipo [iconografía inca en la etiqueta y los colores nacionales en sus primeras unidades de reparto]”, junto con una intensa publicidad que utiliza a lo largo de su historia eslóganes como “La bebida del sabor nacional”, “El sabor del Perú” o “Celebra el Perú”. La marca se ve apoyada, además, por una distribución y una fuerza de ventas que llega a todos los pequeños rincones y grandes núcleos urbanos del país, de manera que se convierte en una bebida “nacional, a disposición de todos los consumidores, sin distinción de clases”, destaca Serra.
Sin quitar ningún mérito a la forma en que se comercializa el producto durante su historia, añade Renato Peñaflor Guerra, Profesor de Marketing de la Escuela de Negocios de la Universidad ESAN en Perú, mucho del éxito de Inca Kola responde a “las grandes particularidades del consumidor peruano, que tiende a ligarse de manera muy fuerte con aquellos productos que logran asociarse de manera importante con su identidad. Inca Kola logró filtrarse en la búsqueda de esa identidad y logró que se le reconociera como un elemento característico de la misma. Y lo positivo es que la compañía nunca perdió ese rumbo en la promoción del producto”.
Hoy en día, dice, se sigue por la senda de asociar la marca “con lo que nos diferencia a los peruanos, nuestra creatividad, ingenio”, tal y como pone de manifiesto el eslogan publicitario utilizado en los últimos tiempos por la marca “Con creatividad todo es posible”. En su opinión, todo esto no hace sino “reforzar aún más los lazos con la marca, con el producto. Incluso se ha asociado ya muy fuertemente con aquello que se ha convertido en nuestro caballo de batalla: la gastronomía. Un plato típico sin una Inca Kola, ya no se considera posible”.
Nano Cortez destaca que Inca Kola siempre ha contado con la ventaja añadida de que casa muy bien con la gastronomía del país, fusión de las cocinas asiática e indígena de sus habitantes, denominada chifa, “de la que los peruanos nos sentimos especialmente orgullosos. Esto ha reforzado la imagen de identidad nacional de la marca y la ha convertido en líder en el Perú, aunque seguida muy de cerca por Coca-Cola”.
Inca Kola cuenta actualmente con una participación del 26.0%, por encima del 25.5% de Coca Cola, en un mercado local en que compiten 50 marcas de gaseosas y con un nivel de penetración del 74% en los hogares, señala un informe sectorial de Scotiabank Perú. Este dominio de mercado por parte de Inca Kola ha sido la tónica desde que se concediera el permiso de comercializar Coca-Cola en Perú a la familia Barton en 1936, lo que siempre ha representado un motivo más de orgullo nacional frente al claro dominio de la multinacional de Atlanta en todo el continente.
En los años 80, la diferencia era incluso mayor, Inca Kola tenía el 35% del mercado y Coca-Cola el 21%. La superioridad de la marca peruana se vuelve aún más patente en 1995 con dos acontecimientos muy llamativos: la cadena de comida rápida local Bembos introdujo Inca Kola en sustitución de Coca-Cola en sus restaurantes y la multinacional McDonald's obligó a romper el acuerdo de exclusividad con Coca-Cola, quien tuvo que compartir su espacio en los locales con su rival peruana.
Si no puedes con tu enemigo…
Así, en 1999, cuando Coca-Cola comprueba que Inca Kola es imbatible en Perú, decide comprar el 50% de las acciones de su competidor local por 200 millones de dólares, haciéndose con la marca Inca Kola para su comercialización y producción fuera de Perú, pero permitiendo que Corporación Lindley mantenga la propiedad de la bebida gaseosa dentro del país.
Según explica Serra, Coca-Cola adopta una estrategia defensiva frente a Inca Kola: “adquiere participación en la empresa y consigue defenderse, logrando por un lado un negocio de distribución y defenderse sin que le hagan daño. Coca-Cola, en lugar de intentar hundir o acabar con la marca, se alía con ella”, destaca. En cambio, Peñaflor considera que, en realidad, Coca-Cola percibió y aprovechó la gran oportunidad que ofrecía el producto. “Incluso si hubiera triunfado y borrado a Inca Kola del mapa, tal vez habría dejado un vacío que hubiera sido cubierto por otro jugador en su momento. Sin embargo, Coca-Cola vio la oportunidad de continuar el desarrollo de esa marca, y la tomó. Una gran oportunidad para crear un portafolio imbatible”.
Este desenlace pone de manifiesto, según Gerard Costa, profesor de Marketing de ESADE y director del Observatorio del Consumo que cuenta con un área de ethnic marketing, que “la lucha contra las marcas multinacionales exige recursos”. Así, el esfuerzo por contener a Coca-Cola llevó a Corporación Lindley “a realizar una inversión tan fuerte en los 90 que al final acumuló pérdidas y necesitó vender una parte de su accionariado”. La prueba es que, a pesar de mejorar las ventas en 1998, la empresa perdió en los primeros once meses, 9,6 millones de dólares, según datos de la bolsa de Lima. Esta situación precipitó la búsqueda de un socio que pudiera capitalizar la empresa y, al mismo tiempo, ayudarle a explorar el mercado internacional.
Había otras empresas candidatas para cumplir con esos objetivos, como la mayor cervecera de Chile, Cervecerías Unidas, y el líder del mercado cervecero en Venezuela, el Grupo polar, pero Corporación Lindley apostó por Coca-Cola, “buscando lo que parecía más fácil para lograr su salida al exterior en ese momento”, señala Serra. Sin embargo, con el tiempo, se ha comprobado que Inca Kola, “solo ha conseguido viajar más allá de sus fronteras en los lugares donde tiene población formada por grupos de inmigrantes peruanos, como el vecino Chile”, destaca la profesora. En este país se acaba de anunciar que la Embotelladora Andina ha comenzado a producir esta bebida, con el fin de satisfacer sobre todo a la amplia demanda "de peruanos que viven o trabajan en el área metropolitana de Santiago", dijo el gerente de Marketing de Coca-Cola Chile, Carlos Romero, a America Economía.
Inca Kola también tiene presencia en Ecuador, su vecino del norte, además de Centro América, y algunos Estados de EEUU, desde donde exporta a Asia y a Europa. Sin embargo, la reducida presencia de Inca Kola incluso en estos mercados muestra las verdaderas intenciones de la norteamericana con la adquisición de la peruana, explica Costa. Y es que aunque las multinacionales mejoran constantemente su gestión del portafolio de marcas, incluyendo marcas locales, tienen que decidir “si esas marcas locales se gestionan como uniculturales (dirigidas solo al target inicial) o multiculturales (usando músculo financiero y de marketing para redirigirlo a otras comunidades)”, añade. En su opinión, en este caso se ha decidido incorporar la bebida únicamente al “portafolio local y poco más. Solo el crecimiento de la emigración puede o está modificando algo esta estrategia. El nulo desarrollo en un país target como podría ser España por la inmigración latina muestra la estrategia real de fondo”.
Serra ve pocas vías para que Coca-Cola impulse la expansión internacional de Inca Kola. “Aunque la multinacional quisiera impulsar la marca nunca haría una mega campaña de marketing porque supondría una canibalización de su propia marca”. En su opinión, la forma de abordarlo sería hacer una distribución ligada a la gastronomía peruana, pero nunca con la idea de que sea una bebida de distribución masiva. “Porque aunque el producto se venda muy bien en un lugar concreto, al final tiene que satisfacer el gusto local de donde quieras llevarlo”, advierte.
Y en el caso de Inca Kola o de otras colas amarillas peruanas esto parece complicado. En opinión de Costa es muy discutible que el éxito de esta bebida se deba a “características organolépticas/funcionales, defendidas por ser un sabor ideal para la comida peruana, porque como dijo el escritor argentino Jorge Luis Borges, simplemente es una bebida inverosímil”. Prueba de lo chocante que puede ser el sabor de esta gaseosa para el paladar extranjero sería el escaso éxito que está teniendo su expansión en Asia y que su venta esté limitada a inmigrantes peruanos y grupos étnicos latinos, en particular de EEUU y Japón.
Nano Cortez, añade que, si bien el consumo de Inca Kola está ampliamente difundido como acompañante de la comida fusión peruana en su país de origen, “lo que alentó [las posibilidades de] el consumo de colas amarillas en los países asiáticos, esto aún no se ha concretado”. De hecho, dice, la internacionalización del Grupo Añaños, [competidor peruano del sector] ha sido con “Big Cola”, es decir en el formato de colas negras.
Peñaflor también cree que es muy complicado para Inca Kola u otras colas similares aprovechar el tirón de la gastronomía peruana para salir al exterior. Para lograrlo habría que conseguir que se perciba, primero, como bebida típica peruana. Luego, lograr esa asociación no sólo en lo perceptual sino a nivel logístico, trabajando mano a mano con los restaurantes que están abriendo sus puertas en el extranjero, con Promperú, organización para la promoción de la exportación y el turismo.
Modelos replicables
La batalla de las gaseosas en Perú no acabó para Coca-Cola a través de su alianza con Inca Kola. Otras marcas ganaron espacio en el mercado nacional gracias a precios más bajos y relativa buena calidad, como es el caso de Kola Real del grupo Añaños, además de aprovecharse del posicionamiento de bebida nacional del que parece se ha ido alejando paulatinamente Inca Kola.
En opinión de Costa, el problema está en que Inca Kola no ha sido estrictamente fiel a su fórmula ganadora “en el sentido de que no ha mantenido el posicionamiento; ha construido sobre el posicionamiento que tenía y las nuevas generaciones para, a mediados de la década del 2000, evolucionar hacia intentar identificarse con los valores de las nuevas generaciones, un proceso muy profesional, pero que no mantendría su imagen emocional”.
La aparente pasividad de Coca-Cola en la expansión internacional de Inca Kola también ha hecho que otras marcas estén intentando llenar los huecos en los mercados en que la bebida peruana ha dejado vacíos. En España, por ejemplo, la gaseosa Cristal Colaintenta atraer a los numerosos consumidores ecuatorianos residentes en el país con un sabor que recuerda al de la Inca Kola.
Pero este no es el único frente abierto para las bebidas gaseosas globales como Coca-Cola en cuanto a competencia. Peñaflor señala que “el contexto de crisis donde los organismos internacionales o la injerencia de grandes países en el manejo económico se ha visto discutida”, podría abonar el campo para el surgimiento de marcas locales de bebidas que traten de asociar su marca con la identidad y el futuro de un país. Algo similar a lo que está ocurriendo con bebidas gaseosas como Mecca Cola, en Francia, o Qibla Cola, en Gran Bretaña, que tratan de atraer a un potencial mercado de 1.200 millones de musulmanes posicionándose como alternativa antiamericana a la Coca-Cola, en definitiva apelando a una identidad y unos valores.
Según explica Costa, el modelo de Inca Kola se puede replicar en todos aquellos países en que “la globalización, en momentos de debilidad económica- tal y como ocurrió en Perú en los años 80 y 90- haya llevado a los consumidores a identificarse con sus propios productos locales”. En esta estrategia las marcas no sólo deben tomar en cuenta la cultura del consumidor para gestionarse adecuadamente, añade Peñaflor, “también deben formar parte de ella, convertirse en una marca que se asocie no sólo con una ocasión, un lugar, un evento, sino con la identidad que desea alcanzar una sociedad”.
Por último, el sector de las bebidas gaseosas tendrá que enfrentarse al reto que supone la creciente importancia que están obteniendo otras categorías de bebidas como los néctares o el agua envasada. “El contexto del consumo hacia lo más saludable en el largo plazo afectará a los niveles de consumo”, señala Peñaflor, más tras los recientes informes en EEUU que asocian a las bebidas gaseosas con la obesidad y otras enfermedades. Al final, “las oportunidades en este sector estarán en el manejo de portafolios para cubrir las muy diversas demandas de los consumidores”, concluye.


IGNACIO GOMEZ ESCOBAR igomeze@gmail.com skype: igomeze (+57) 3014152370

lunes, enero 09, 2012

Los 125 consejos que debemos seguir para crear marcas irresistibles

 

Los 125 consejos que debemos seguir para crear marcas irresistibles

¿Qué es lo que convierte a una marca en irresistible? ¿Cuál es la clave para el que el consumidor termine rendido los pies de una marca? ¿Es la seducción o la autoridad lo que realmente enamora al cliente de una marca? Para contestar a estas preguntas, Copyblogger ha confeccionado un completo listado de preguntas y consejos para la creación de marcas irresistibles.
Conocerse a sí misma
1. ¿Qué es lo que mueve realmente a la marca?
2. ¿Qué es los que le apasiona?
3. ¿Cuáles son las fortalezas de la marca?
4. ¿Cuáles son sus debilidades?
5. ¿Cuál es el tipo de personalidad de la marca?
6. ¿Cuál es la historia de la marca?
7. ¿Cuáles son los orígenes de la marca?
8. ¿En qué se muestra más talentosa la marca?
9. ¿En qué tiene más experiencia?
10. ¿Por qué escogió la marca el mercado que pretende conquistar?
11. ¿Qué planea ofrecer al mercado?
12. ¿Qué hace única a la marca?
13. ¿Cuáles son los hobbies o intereses de la marca?
14. ¿Cuál es el pilar de creencias de la marca?
15. ¿Qué es lo que hace sentir incómoda a la marca?
16. Si el dinero no fuera un obstáculo, ¿seguiría haciendo la marca lo que hace ahora?
17. ¿Cuáles son los colores favoritos de la marca?
18. ¿Hay un estilo específico de diseño que cautive particularmente a la marca?
19. ¿Qué emociones asocia la gente a la marca?
20. ¿Qué otras marcas despiertan envidia en la marca?
21. ¿Cómo describiría la marca lo que hace?
22. ¿Cuáles son sus objetivos?
23. ¿Cuál es su mensaje?
24. ¿Qué vende realmente la marca?
25. ¿Cuál es su nivel de compromiso?
Conocer a la audiencia
26. ¿Cuál es el género de la audiencia de la marca?
27. ¿Qué edad tiene la audiencia?
28. ¿Qué valores generacionales tiene la audiencia?
29. ¿Cuál es su nivel de ingresos?
30. ¿Dónde vive la audiencia?
31. ¿Cuáles son sus hobbies e intereses?
32. ¿Cuál es su estado civil?
33. ¿Tienen hijos los miembros de la audiencia?
34. ¿Tienen mascotas?
35. ¿A qué tipo de tecnología tiene acceso la audiencia?
36. ¿Tiene la audiencia necesidades especiales?
37. ¿Cuáles son sus programas de televisión favoritos?
38. ¿Qué blogs lee la audiencia?
39. ¿Qué webs visita con más frecuencia?
40. ¿Es activa la audiencia en los social media?
41. ¿En qué nivel de su carrera profesional se encuentra la audiencia?
42. ¿Cuál es su nivel de estudios?
43. ¿Con qué frecuencia compra la audiencia en interenet?
44. ¿Están suscritos los miembros de la audiencia a alguna revista o publicación impresa?
45. ¿Cuál es el mayor miedo de la audiencia?
46. ¿Cuál es su mayor frustración?
47. ¿Cuál es su mayor sueño o esperanza?
48. ¿Qué circunstancia mueve a la audiencia a buscar los productos o servicios ofrecidos por la marca?
49. ¿Hay algún producto o servicio que la audiencia compre con regularidad?
50. ¿Hay algo que la marca tenga en común con su audiencia?
Conocer a la competencia
51. ¿Quiénes son los competidores de la marca?
52. ¿Qué convierte a los competidores en rivales?
53. ¿Cómo describen los competidores aquello que les hace únicos?
54. ¿Qué ofrecen los competidores de la marca?
55. ¿Son sus productos o servicios más caros o más baratos que los de la marca?
56. ¿Se dirige la competencia a la misma audiencia que la marca?
57. ¿En qué son mejores que la marca sus competidores?
58. ¿En qué es mejor que sus competidores la marca?
59. ¿Qué colores usa la competencia para sus marcas?
60. ¿Cuál es el estilo de diseño de las marcas de la competencia?
61. ¿Por qué tipo de marketing online apuesta la competencia?
62. ¿Intenta la competencia atraer a la audiencia de un área geográfica específica?
63. ¿Es muy activa la competencia a la hora de promocionar sus marcas?
64. ¿Tiene el nicho de mercado elegido por la marca alguna asociación nacional o regional de marcas?
65. ¿Qué “voz” utiliza la competencia en sus acciones de branding?
66. ¿Hasta qué punto constituye la competencia una “amenaza” para la marca?
67. ¿Cuál es la proposición de valor de la competencia?
68. ¿Qué vende realmente la competencia?
69. ¿Cómo es el estilo de la competencia: corporativo, informal, frío, distante, agradable, próximo, humano?
70. ¿Por qué confía la audiencia de las marcas rivales en ellas?
71. ¿Hay algo que la competencia haya podido pasar por alto?
72. ¿Cuál es la fortaleza de la relación de la competencia con su audiencia?
73. ¿Cuál es el nivel de respuesta de la audiencia de las marcas rivales?
74. ¿Es fácilmente accesible la oferta de la competencia?
75. ¿Qué necesidad emocional cubre la competencia en su audiencia?
Crear una experiencia de marca
76. Tener en cuenta que el branding es más que el mero diseño de una identidad corporativa.
77. Ser accesible.
78. Mostrar buena voluntad con la audiencia.
79. Crear experiencias positivas.
80. Mantener la palabra dada al cliente.
81. Proporcionar al cliente más valor del que éste inicialmente espera.
82. Ser una buena “ciudadana”.
83. Hacerse visible.
84. Intentar ayudar a la gente.
85. Ser generosa.
86. Ser cortés con la audiencia.
87. Cultivar las relaciones.
88. Buscar el feedback con la audiencia.
89. Ser honesta.
90. Alentar la participación de la audiencia.
91. Tener presente la marca en todo lo que ésta hace.
92. Relajarse.
93. Divertirse.
94. Conectar con la gente que puede promocionar la marca.
95. Tomar la iniciativa y guiar a la audiencia.
96. Dar siempre lo mejor de sí misma.
97. Ser informativa.
98. Ser servicial.
99. Ser tranquilizadora.
10. Evitar las técnicas de “venta dura”.
Implementar ideas
101. Ser consistente.
102. Desarrollar un logo.
103. Crear un packaging corporativo.
104. Usar colores que transmitan el mensaje que la marca quiere hacer llegar a la audiencia.
105. Usar un estilo de diseño que conecte con la audiencia.
106. Escoger un estilo de diseño que fortalezca la credibilidad de la marca.
107. Desarrollar elementos de diseño que puedan ser utilizados en todas las acciones de marketing de la marca.
108. Ser original.
109. Dejar que la personalidad de la marca impregne todo lo que ésta hace.
110. Crear una presencia online que sea consistente.
111. Buscar ayuda para el desarrollo de la creatividad de la marca.
112. Convertir a la audiencia en el centro de todo lo que hace la marca.
113. Hacer el estilo de la marca lo más específico posible (fuentes, colores, etc.).
114. Crear un manual de estándares creativos.
115. Cuidar la presencia pública de la marca.
116. Utilizar el mismo lenguaje que utiliza la audiencia.
117. No lanzar nunca una nueva marca en periodos de transición.
118. No intentar promocionar más de una marca para la misma audiencia al mismo tiempo.
 119. Crear embajadores de marca.
120. No conformarse con algo que sea sólo lo suficientemente bueno.121. Ser informal.
122. No exagerar los beneficios de la marca.
123. Adaptarse.
124. Poner cara a la marca.
125. Impregnar a la marca de todas y cada una de sus actividades.

EXPERTO EN LOGÍSTICA Y RETAIL. Contactos en: igomeze@une.net.co igomeze@gmail.com www.igomeze.blogspot.com igomeze@une.net.co COLOMBIA - SURAMERICA

lunes, diciembre 26, 2011

Análisis: La calidad es una responsabilidad de la marcas


Análisis: La calidad es una responsabilidad de la marcas

Bogotá_No es un secreto que en las últimas décadas de la historia no solo el conocimiento de la humanidad se ha multiplicado, sino también la oferta de información, bienes y servicios ha crecido, y las opciones que encuentran los consumidores hoy para satisfacer sus necesidades son innumerables. Basta ir a almacenes  de grandes superficies o simplemente visitar los buscadores y páginas de internet que ofrecen ventas de productos, para darse cuenta de la variedad de productos que satisfacen una misma necesidad.  
Lo anterior sumado a la disminución de la durabilidad de los productos,  hoy en día son escasos  productos, como era una práctica común en los 80`s, con garantía de por vida, hace que los motivadores de compra de los consumidores varíen en el tiempo según vemos en el Consumertrack Raddar-Views Colombia.
Mientras  60% de los motivadores de compra de los que podemos definir como abuelos y padres de hoy en día, son razones como la calidad, la necesidad y la costumbre;  los mismos indicadores para las generaciones  "Y" y  `Z" alcanzan 40%, pero lo más interesante es la razón que puntea para las generaciones  "Y" y "Z", el gusto.
Mientras nuestros padres y abuelos compran porque los productos son de calidad, las generaciones siguientes compramos por que nos gusta.
Lo anterior  implica también un reto para las personas de mercadeo, porque  si bien, las generaciones más recientes nos dan la oportunidad de comprar por impulso (razones de compra de antojo y gusto 47,73%), la calidad es nuestra responsabilidad ya que si entregamos productos con calidades deficientes,  nos podremos convertir en marcas y productos de compra única , ya que en el juego de largo plazo el consumidor que me compro una vez por antojo y la calidad que encontró no lo satisfizo, no generará recompra.

Gonzalo Aristizábal León
Gerente de Views Colombia


EXPERTO EN LOGÍSTICA Y RETAIL. Contactos en: igomeze@une.net.co igomeze@gmail.com www.igomeze.blogspot.com igomeze@une.net.co COLOMBIA - SURAMERICA

miércoles, diciembre 14, 2011

Posicionamiento, USP y Propuesta de Valor son cosas diferentes


Marketísimo

14 DE DICIEMBRE DE 2011

Posicionamiento, USP y Propuesta de Valor son cosas diferentes

Por César Pérez Carballada



En un post anterior explicamos la diferencia entre marca, posicionamiento y branding.

Estos conceptos se confunden y son mal utilizados cada día, llevando a las empresas a desperdiciar sus recursos en acciones que no obtienen ningún resultado, justamente, porque aplican un concepto cuando en realidad deberían haber aplicado otro diferente.

Pero estos conceptos no son los únicos que son generalmente mal utilizados. Hay otros tres conceptos también muy comunes, muchas veces usados como sinónimos, que aunque están relacionados se refieren a cosas diferentes: posicionamiento,USP (“unique selling proposition”) y propuesta de valor(“value proposition”).

Los tres conceptos son primos hermanos, y tienen una fuerte relación entre sí, pero son conceptos diferentes y no son intercambiables.

Ante la necesidad de definir qué es cada uno, la gran mayoría de la gente diría que son sinónimos y que los tres se refieren a la oferta de la empresa. Eso sería correcto a un nivel muy elemental, señalando qué tienen en común, pero dejaría fuera de la explicación qué los diferencia y cuándo debe ser utilizado cada uno.

Para identificar la diferencia esencial entre los tres conceptos debemos hacer algo de historia. Veamos el surgimiento de los tres conceptos en orden cronológico.

LA PROPUESTA ÚNICA DE VENTA


La USP o “unique selling proposition” (propuesta única de venta) surge en 1961 de la mano de Rosser Reeves, quien fue el primero en formalizar ese término en su libro “Reality in Advertisng” (en el libro Reeves dice que su agencia de publicidad desarrolló el concepto a principios de los 1940s).

Rosser Reeves
Hoy en día existe una gran cantidad de productos y la oferta excede ampliamente a la demanda, pero no siempre fue así, de hecho hasta la segunda guerra mundial la situación era a la inversa. En esa época anterior a la masividad y la saturación de productos, bastaba con lanzar un nuevo producto medianamente aceptable para que éste tuviera éxito ya que los niveles de competencia no eran ni remotamente parecidos a los actuales. Claro que en algunas industrias había gran competencia (aceros, ferrocarriles, automóviles) pero en la mayoría de las categorías la competencia apenas estaba naciendo y era mayoritariamente local. Así, cuando una empresa quería crecer y aumentar sus ingresos, generalmente le bastaba con lanzar un nuevo producto.

Esta situación comenzó a cambiar tras la segunda guerra mundial cuando las técnicas de producción en serie y la globalización provocaron un aumento sustancial de la oferta y el simple lanzamiento de nuevos productos dejó de ser suficiente como estrategia de crecimiento.

Rosser Reeves, un publicista muy perspicaz, visualizó la tendencia e identificó qué productos habían sido exitosos durante los 1950s en este nuevo contexto de intensidad competitiva creciente, extrayendo los principios de publicidad que habían utilizado para alcanzar el éxito.

Así desarrolló el concepto de “unique selling proposition” (USP) según el cual un anuncio debe ofrecer al consumidor una razón clara para comprar el producto.


En las propias palabras de Reeves: “hemos encontrado un patrón al analizar miles de campañas y masas acumuladas de datos. Estamos reportando las características de las campañas más exitosas”.

Los tres principios que incorporaban las campañas más exitosas y que constituyen el concepto USP son (1):

1) Cada anuncio debe ofrecerle al consumidor un beneficio especial. Cada anuncio debe decir claramente: “si compra este producto, Ud. obtendrá este beneficio”.
2) El beneficio elegido debe ser único del producto anunciado, es decir, la proposición del anuncio debe ser una que el competidor no pueda o no esté ofreciendo.
3) El beneficio debe ser suficientemente potente como para atraer a los consumidores hacia el producto.

La propuesta única de venta (USP) identifica y enfatiza en la publicidad qué hace especial y diferente al producto anunciado de los ofrecidos por la competencia.

En aquella época solo el 20% de las campañas utilizaba la USP (1), con lo cual solo una minoría de anuncios lograba el objetivo principal de toda publicidad: vender el producto anunciado. Resulta llamativo que, después de 50 años, cuando todo el mundo conoce el concepto de USP, aún haya tantas campañas que se olvidan de explicar por qué un consumidor debería comprar el producto anunciado y en su lugar solo buscan entretener.

Los anuncios creados por Reeves solían recibir el mote de aburridos y poco creativos, pero funcionaban y generaban ventas, así catapultó al liderazgo a marcas como los cigarrillos Viceroy, las aspirinas Anacin, el enjuage bucal Listerine, la pasta dental Colgate e incluso llevó a la presidencia a Dwight Eisenhower (2). También fue el autor de la famosa campaña de los chocolates M&M, tal como cuenta él mismo (3): “en la primera reunión con John MacNamara, presidente de M&M, llevábamos solo 10 minutos conversando cuando me di cuenta que la idea publicitaria residía en el producto: era el único dulce en EE.UU. en el cual el chocolate estaba encapsulado en una cubierta de azúcar (…) en el anuncio puse dos chocolates dentro de una mano diciendo ‘¿en qué mano está el chocolate M&M?’”. Esa magnífica visualización del beneficio unido al famoso slogan “el chocolate que se derrite en tu boca, no en tu mano” es un claro ejemplo de la USP (“unique selling proposition”) puesta en práctica.

El famoso anuncio de M&M con el slogan “el chocolate que se derrite en tu boca, no en tu mano”(1954)
No se debe confundir la USP con un eslogan (también llamado “tagline” o lema publicitario). La USP es la razón por la cual una persona debe comprar el producto y esa idea abstracta se materializa en el texto del anuncio, en sus imágenes y en su eslogan. En particular, el eslogan es una manera de encarnar la USP en un texto breve, creativo, distintivo, que sintetiza la USP y la hace reconocible. Se pueden desarrollar varios eslogans para una USP, algunos mejores que otros (hay que enfocar la comunicación en el mejor) pero un eslogan no puede tener varias USPs.

Algunos denominan a esta época en la cual Reeves desarrolló la USP como “la era del producto” porque bastaba para tener éxito con lanzar un producto con alguna superioridad funcional e informar a los consumidores sobre ese beneficio clave (siguiendo los principios de la USP).

A lo largo de los 1950s Reeves usó la USP para construir grandes marcas, pero la competencia fue en aumento y en los 1960s el simple foco en los beneficios funcionales del producto comenzó a no ser suficiente ya que los productos se imitaban mutuamente anulando cualquier ventaja funcional que pudieran tener. Así, un grupo de publicitarios liderado por el gran David Ogilvy comenzó a enfocarse en atributos más emocionales, dando comienzo a la “era de la imagen” (4). En este enfoque la marca comenzó a ser más importante que el producto, y la publicidad pasó de ser un medio informativo a ser el constructor de la imagen, tal como Ogilvy decía: “cada anuncio es una inversión a largo plazo en la imagen de la marca”. Con esa filosofía David Ogilvy, el gran arquitecto de la imagen, construyó marcas como Rolls Royce, las camisas Hathaway y la bebida Schweppes.

Sin embargo, así como la proliferación de productos hizo que la USP basada en beneficios funcionales fuera menos eficaz cuando los productos se copiaban unos a otros, la proliferación de anuncios hizo que la imagen también fuera menos eficaz cuando cada marca trataba de construir su propia imagen incrementado el ruido y la saturación de mensajes.

En ese contexto pocas marcas lograban sobresalir del ruido comunicacional. Estaba naciendo la era del posicionamiento.

EL POSICIONAMIENTO

En 1969 un publicista llamado Jack Trout publicó un artículo (4)en la revista Industrial Marketing, donde utilizaba por primera vez la palabra “posicionamiento”. En aquel artículo que pocos han leído, Trout sentaba las bases para un concepto fundamental del marketing explicando que, aunque el producto y su imagen seguían siendo importantes, lo realmente clave era crear una “posición” en la mente del consumidor. En este nuevo concepto, la imagen de un competidor es igual o más importante que la imagen de nuestra propia marca tal como exponía el propio Trout: “la famosa campaña de Avis ‘somos el número 2, por eso trabajamos más duro’ se construye sobre la imagen de su competidor Hertz, un posicionamiento por oposición, y por eso es tan exitosa”.

El artículo que introdujo el concepto de posicionamiento por primera vez (1969)
David Ogilvy reconoció la importancia del posicionamiento cuando publicó en 1971 en el New York Times un anuncio de su propia agencia listando los 38 secretos para crear una publicidad que obtiene resultados: el primer punto de la lista decía “los resultados de una campaña dependen menos de cómo escribamos el anuncio que de cómo su producto está posicionado”. Otra agencia llamada Rosenfeld, Sirowitz & Lawson publicó su propio anuncio cuatro días después también en el NY Times (y en Advertising Age) listando sus principios fundamentales, poniendo en el primer lugar: “un posicionamiento adecuado es el paso más importante en una venta efectiva”.

La industria publicitaria estaba entrando en una nueva era que marcaría el marketing hasta nuestros días: la era del posicionamiento. Tras varios años usando exitosamente el nuevo concepto, en 1981 Jack Trout escribió junto con Al Ries el famoso libro “Posicionamiento – La batalla por su mente” donde resumían las reglas que debe seguir una empresa para posicionar su marca en un mercado saturado y ultra competitivo.

Jack Trout (izq) y Al Ries (der)
Como hemos visto detalladamente en un post anterior, el posicionamiento es una asociación entre una marca y unos atributos en la mente del consumidor. Para que este posicionamiento sea exitoso debe ser relevante (el atributo asociado debe ser importante para el consumidor) y diferencial(diferente a la competencia).

Una diferencia importante entre la USP y el posicionamiento es que, si bien ambas teorías afirman que dos marcas no puede estar asociadas al mismo atributo, la USP asume que si un producto tiene un desempeño superior en un atributo determinado puede desbancar a otra marca que haya estado promocionando este atributo anteriormente, mientras que el posicionamiento dice que eso es casi imposible ya que una vez que una marca ha ocupado una posición en la mente de una persona, difícilmente otra marca pueda quitarle esa posición, por más que tenga un desempeño superior (“es preferible ser el primero en la mente a ser el mejor”).

Otra diferencia es que la teoría del posicionamiento no solo alega que si una marca ya está asociada a un atributo es inútil que otra marca trate de lograr una asociación similar, sino que además afirma que el posicionamiento se debe determinar siempre en relación a la competencia. Como explica el propio Jack Trout: “el posicionamiento reconoce la importancia del desempeño del producto y la imagen de la marca, pero más que nada recalca la necesidad de crear una posición en la mente del consumidor; el posicionamiento es un juego donde la imagen del competidor es tan o más importante que la nuestra” (4).

La primera marca en una categoría tiene la libertad para elegir libremente el atributo al que quiere asociarse, pero las restantes marcas no pueden elegir, sino que deben seguir ciertas reglas para posicionarse exitosamente en la mente de los consumidores (por ej, asociándose con el atributo opuesto al líder, crear una sub-categoría y adueñarse del atributo más relevante en ese espacio, enfocarse en un nicho, etc.)

LA PROPUESTA DE VALOR

En 1983, dos años después de la publicación del libro “Posicionamiento”, un consultor de McKinsey & Co. llamado Michael Lanning, que había trabajado anteriormente en P&G, desarrolló el concepto de “Propuesta de Valor” (5).

Michael J. Lanning
El concepto de propuesta de valor no fue desarrollado desde una perspectiva publicitaria ni de marketing, sino que fue originado en el mundo de la estrategia corporativa.

La propuesta de valor va más allá del posicionamiento de una marca en un solo atributo, es la suma de la experiencia total que el producto promete entregar al comprarlo y utilizarlo. La definición formal de propuesta de valor es: “una decisión y un compromiso de proveer una combinación específica de experiencias, incluyendo el precio, a un grupo de consumidores objetivo, de forma rentable y superior a la competencia”.

Las experiencias pueden ser positivas (los beneficios tangibles e intangibles) o negativas (el precio y otros costes incurridos en la compra). El valor para el consumidor es la diferencia entre ambas.

El mismo Michael Lanning explica el concepto (6) a través de un ejemplo: “una persona que tiene un horno microondas puede buscar en el refrigerador comida que ha cocinado anteriormente, para calentarla y comerla en 5 minutos, y probablemente tenga buen sabor, para después lavar los platos sin mucho problema. Sin el microondas, la misma persona tendría que poner la comida del refrigerador en una cacerola, recalentarla durante 25 minutos en un horno tradicional, la comida se podría secar o pegar a la cacerola, luego pondría la comida en un plato y se la comería. Al usar el microondas, la persona come 20 minutos antes, no tiene que lavar utensilios adicionales (algo dificultoso si la comida se pegó al fondo), y disfruta de un mejor sabor (la comida no está reseca). Esas experiencias son mejores que las obtenidas con un horno tradicional. Como contraparte, la persona ha tenido que comprar, encontrar espacio y pagar el precio del microondas. El microondas es un éxito porque el valor para el consumidor que surge de todas la experiencia de su uso, incluyendo los inconvenientes de comprarlo y pagar su precio, es superior al valor de las alternativas.”

La experiencia total puede incluir elementos posteriores al uso del producto. Por ejemplo, para un usuario de una empresa, una impresora láser no solo le provee una mejor impresión, con negros más consistentes y mejor definición en los gráficos que una impresora de chorro de tinta, sino que además, como resultado de esas mejoras, puede llegar a comunicar mejor sus ideas y tener más impacto en sus presentaciones, con lo cual la propuesta de valor de una impresora láser incluye no solo la experiencia positiva inmediata de su uso (un negro más negro) sino aquellas consecuencias positivas que pueden emanar en el futuro debido a su uso (éxito profesional).

Así la propuesta de valor es el resultado neto de considerar la experiencia total de uso, sumando los beneficios y restando los elementos negativos (incluyendo el precio).

Propuesta de valor = beneficios – costes

Se puede poner en un gráfico la propuesta de valor (llamado ‘mapa de valor’, ver gráfico a continuación), con el eje vertical ilustrando los beneficios principales y en el eje horizontal el precio (solo el precio, para simplificar). Se puede comenzar ubicando el producto de referencia en la categoría (generalmente el de mayor cuota de mercado) en las coordenadas (100,100) y a partir de allí colocar los demás productos competidores según su precio y los beneficios ofrecidos (con valores proporcionales al líder) (7).


Por ejemplo, alguien dibujando el mapa de valor de FedEx podría decidir que los componentes positivos claves de la industria son velocidad de entrega, número de ciudades cubiertas, fiabilidad, servicio de recogida/entrega y la existencia de un servicio de seguimiento del paquete. Estableciendo cuánto valoran esos atributos los consumidores, y ponderando el valor final por el peso de cada atributo, se podría definir el eje vertical.

La mayoría de los productos quedarían ubicados, de forma aproximada, a lo largo de una línea inclinada (llamada “línea de indiferencia”, ver gráfico anterior). Las marcas que están sobre la línea de indiferencia tienen un valor equivalente, ya que ofrecen una experiencia total que, en función de su precio, resulta similar. Simplemente algunas atraerán a consumidores que buscan mayores prestaciones y están dispuestos a pagar un mayor precio, mientras que otras atraerán a los consumidores de menos presupuesto que buscan menores prestaciones.

La disyuntiva la tienen las marcas que están fuera de esa línea. Por encima de la línea, una marca ofrece mayores prestaciones por su precio, con lo cual tenderá a ganar cuota de mercado, sacrificando rentabilidad (para su nivel de prestaciones podría cobrar un mayor precio), y una marca que está por debajo de la línea, perderá cuota de mercado porque ofrece prestaciones insuficientes para el precio que cobra.


La mayoría de las marcas se encuentran fuera de la línea, y por ende tienen dos alternativas estratégicas según prioricen la cuota de mercado o la rentabilidad. Por ejemplo, el producto D está ganando cuota de mercado porque ofrece mayores prestaciones al mismo precio (ver gráfico anterior), con lo cual puede optar a dejar todo como está y seguir ganando cuota de mercado o puede decidir incrementar la rentabilidad (subiendo el precio o reduciendo alguna de las prestaciones para reducir los costes). El producto E está perdiendo cuota de mercado porque ofrece prestaciones muy bajas conforme al precio que tiene, con lo cual debe reducir el precio o incrementar las prestaciones, para así dejar de perder cuota de mercado, o en algunas circunstancias, puede preferir seguir maximizando la rentabilidad a costa de perder cuota de mercado.

En el siguiente gráfico podemos ver la propuesta de valor de las cámaras de fotos a mediados de los 1970s, cuando Canon identificó un nuevo segmento de consumidores (amateurs) que buscaba la calidad de las cámaras de 35 mm de más de 300 USD con la facilidad de uso y precio de las cámaras de 100 USD (8). Con ese segmento en mente desarrolló la Canon AE1, tratando de capturar la mayor cuota de mercado posible con una rentabilidad aceptable (redujo los costes quitando funcionalidades poco valoradas por los fotógrafos amateurs y reemplazando parte del metal con plástico). Finalmente excedió sus objetivos ya que rompió todos los récords de ventas con un total de 5 millones de unidades vendidas (una cifra sin precedentes en ese segmento) gracias a su propuesta de valor superior ocupando un espacio que estaba vacío.


Por lo general este análisis se hace para cada segmento de consumidores, ya que los beneficios que ofrece cada producto son valorados de manera diferente por cada segmento, y se incluyen todos los productos que pueden llegar a ser sustitutivos entre sí.

Un elemento importante de la propuesta de valor es que la empresa debe alinear todos sus productos, recursos y procesos para poder proveerla de manera rentable, eso incluye a todos los departamentos de la organización, no solo marketing.

Al ver que la PdV incluye todos los beneficios que un producto provee, alguien podría preguntarse por qué es necesario elegir un solo atributo para definir el posicionamiento y la USP. La respuesta está en el nivel de sobrecomunicación que existe hoy en día. Desde que nos levantamos estamos expuestos literalmente a miles de mensajes de miles de marcas diferentes. La única forma que tiene el cerebro de defenderse es filtrar todos los mensajes que son irrelevantes o confusos, con lo cual si una marca trata de comunicar varios mensajes diferentes terminará confundiendo a los consumidores (“¿ese coche consumía menos gasolina o era más rápido?”) y el cerebro ante esa confusión simplemente olvidará el mensaje. La única manera de sobrepasar esa barrera perceptual es enfocarse en un solo atributo, comunicándolo consistentemente en todos los puntos de contacto con el consumidor. Eso no quiere decir que en ciertos puntos de contacto no se pueda agregar información positiva adicional sobre el producto (por ejemplo, en la página web o en el packaging), pero siempre en forma subordinada al atributo principal elegido para el posicionamiento (se debe confirmar en tests con consumidores que la información adicional no “compite” o anula la percepción del atributo principal).

LA GRAN DIFERENCIA

Comparando los tres conceptos – USP, posicionamiento y PdV (propuesta de valor)- podemos ver que el primero es el más sencillo, ya que solo incluye un beneficio puntual que el producto ofrece de manera superior. Le sigue el posicionamiento, el cual además de considerar un atributo único, también hace una referencia a la competencia y su posición en la mente de los consumidores. Finalmente la PdV (propuesta de valor) incluye la experiencia total de compra y uso de un producto, incluyendotodos los beneficios positivos importantes del producto así como sus costes (incluyendo el precio).

El nivel de amplitud es una diferencia entre los tres conceptos. Pero la diferencia más importante es que los tres conviven en niveles diferentes: la USP es un concepto que nació y que se utiliza mayormente en la publicidad, el posicionamiento es un concepto que nació del marketing y que se utiliza en todos los puntos de contacto con el consumidor (incluyendo pero no limitándose a la comunicación) y la PdV es un concepto que nació en la estrategia corporativa y que se utiliza en toda la empresa, más allá del marketing. De esta manera, la USP es un concepto utilizado en laEstrategia de Publicidad, el posicionamiento en la Estrategia de Marketing y la PdV en la Estrategia de Negocio.




La más amplia, y la que primero se debe definir, es la Estrategia de Negocio. Entre otros elementos que deben ser definidos en esta estrategia se encuentra la propuesta de valor, la cual abarcará y definirá la estrategia a seguir por todos los departamentos de la organización. Una vez que se ha definido esa PdV (como parte de la Estrategia de Negocio) se debe desarrollar la Estrategia de Marketing, determinando en primer lugar el posicionamiento de la marca al elegir un atributo concreto en base a la situación con la competencia, para así seguir una estrategia que busque el liderazgo, el posicionamiento por oposición, el flanqueo, etc. Finalmente, al determinar la Estrategia de Publicidad se puede recurrir a la USP para facilitar la comprensión del mensaje por parte de los consumidores.

En síntesis, la propuesta de valor se define primero y abarca numerosos elementos, tantos positivos como negativos sobre el producto, el posicionamiento se define después, haciendo foco en un solo atributo -según la posición de la competencia- para utilizarlo en todos los puntos de contacto y finalmente se desarrolla la publicidad priorizando un elemento según los principios de la USP.

En algunos casos la Estrategia de Marketing forma parte de la Estrategia de Negocio y por ende el posicionamiento se determina inicialmente al desarrollar la propuesta de valor.

Ahora, si centramos el análisis específicamente en la Estrategia de Marketing, el concepto que se debe priorizar no es la USP ni la propuesta de valor sino el posicionamiento.

Al desarrollar la Estrategia de Marketing resulta incorrecto utilizar solamente la USP porque ésta no tiene en cuenta la posición actual de las marcas competidoras consolidadas en la mente de los consumidores y por ello es incapaz de reconocer anticipadamente estrategias que resultarán erróneas. Por ej, si vamos a lanzar un producto que es superior funcionalmente a otro, la USP dirá que debemos simplemente comunicar esa superioridad, pero ignorará si hay otra marca que ya está asociada a ese atributo en la mente de los consumidores. Cualquier esfuerzo por conquistar un espacio ya ocupado será inútil porque los consumidores lo rechazarán mentalmente. Volvo está fuertemente posicionado como el coche más seguro, BMW y Mercedes-Benz han tratado de posicionar algunos de sus modelos asociándolos con seguridad y han fracasado irremediablemente. En este caso se deben buscar espacios no ocupados por la competencia y elegir los atributos según nuestra ubicación en la escalera de marcas existentes (según seamos el líder, el segundo, el tercero o un competidor de nicho) algo que la USP no contempla.

También es incorrecto desarrollar la  Estrategia de Marketingutilizando solamente la propuesta de valor, porque si bien de ella se desprenden algunos elementos útiles que pueden ser aprovechados, la propuesta de valor enumera TODAS las experiencias de consumo de un producto (tanto positivas como negativas) y si intentáramos lograr que los consumidores asociaran nuestra marca a todos esos atributos lo único que lograríamos es confundirlos. En un mundo sobrecomunicado con una proliferación de productos brutal, aquella marca que quiera ser ‘todo para todos’ solo terminará siendo ‘todo para nadie’, ya que los consumidores solo recuerdan aquellos mensajes sobresimplificados.

Así, para desarrollar la  Estrategia de Marketing se debe priorizar el posicionamiento, ya que como hemos vistoanteriormente, definirá qué segmentos de consumidores debemos perseguir y qué atributo es importante y no está asociado a la competencia en la mente de los consumidores, desarrollando todos los puntos de contacto de la marca en base a ese atributo, para así lograr un fuerte posicionamiento que inducirá a los consumidores a elegir nuestra marca sobre las de la competencia.

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Hemos visto cómo la propuesta única de venta (USP o “unique selling propisition”), el posicionamiento y la propuesta de valor son tres conceptos diferentes que muchas veces se confunden.

Aunque los tres conceptos están relacionados entre sí, son diferentes: los tres coexisten en distintos niveles y deben ser utilizados en contextos diferentes. Ahora que sabe distinguirlos puede utilizarlos en el contexto que corresponde: la propuesta de valor en la Estrategia de Negocio, el posicionamiento en la Estrategia de Marketing y la USP en la Estrategia de Publicidad.

Haciendo un uso correcto de esos conceptos se asegurará que su negocio sea exitoso, aprovechando ideas tan valiosas que han sido desarrolladas a lo largo de décadas.



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Fuentes:
(1) “Reality in advertising”, Rosser Reves, Alfred Knopf Inc, 1961
(2) Advertising Age, The advertising century report, 1999
(3) “The art of writing advertising”, Denis Higgins, McGraw-Hill, 2003
(4) “Positioning is a game people play in today’s me-too market place", Industrial Marketing, Vol.54, No.6, June 1969, pp. 51–55.
(5) “Delivering Profitable Value : A Revolutionary Framework to Accelerate Growth, Generate Wealth, and Rediscover the Heart of Business”, Michael J. Lanning, Basic Books, 2000
(6) “An introduction to the market-focused philosophy, Framework and methodology called Delivering Profitable Value”, Michael Lanning, White paper, The DPV Group, LLC, 2011
(7) "Delivering value to customers”, Harvey Golub, Jane Henry, Michael J. Lanning and Edward G. Michaels, McKinsey quarterly, Junio 2000
(8) "A business is a value delivery system”, Michael J. Lanning and Edward G. Michaels, McKinsey staff paper, no. 41, June 1988


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Autor: César Pérez Carballada
Artículo publicado en 
http://www.marketisimo.com/


EXPERTO EN LOGÍSTICA Y RETAIL. Contactos en: igomeze@une.net.co igomeze@gmail.com www.igomeze.blogspot.com igomeze@une.net.co COLOMBIA - SURAMERICA