martes, julio 16, 2013

La dimensión emocional de las marcas: Lecciones de la batalla de Inca Kola y Coca-Cola en Perú



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La dimensión emocional de las marcas: Lecciones de la batalla de Inca Kola y Coca-Cola en Perú
Existe una alta probabilidad de que cualquier persona que haya visitado Perú o sea un aficionado a la cada vez más popular gastronomía peruana, liderada por chefs mediáticos como Gastón Acudio o Pedro Miguel Schiafino, esté al tanto de la pasión que sienten los ciudadanos de este país por Inca Kola. Esta bebida gaseosa de color amarillo-dorado, sabor dulce y fórmula secreta también es conocida por ser una de las pocas marcas locales, junto con Irn-Bru en Escocia, que ha sido capaz de batir a Coca-Cola en su propio territorio.
La rivalidad de Inca Kola con el gigante de Atlanta es casi tan antigua como su historia. Los orígenes de la marca peruana se remontan a 1910, cuando un matrimonio británico, de apellido Lindley, se instala en el país y funda una empresa orientada a la fabricación y comercialización de bebidas a la que llaman Fábrica de Aguas Gaseosas de la Santa Rosa. La primera Inca Kola se comercializa en 1935.
A partir de ahí, y a lo largo de los años, “se construye una imagen de marca vinculada a la identidad nacional”, señala Pablo Nano Cortez, Jefe de Estudios Económicos de Scotiabank Perú. Teresa Serra, profesora de Marketing de IE Business School, añade que esto se articula mediante “la vinculación de la marca con la cultura inca a través del nombre y del diseño del logotipo [iconografía inca en la etiqueta y los colores nacionales en sus primeras unidades de reparto]”, junto con una intensa publicidad que utiliza a lo largo de su historia eslóganes como “La bebida del sabor nacional”, “El sabor del Perú” o “Celebra el Perú”. La marca se ve apoyada, además, por una distribución y una fuerza de ventas que llega a todos los pequeños rincones y grandes núcleos urbanos del país, de manera que se convierte en una bebida “nacional, a disposición de todos los consumidores, sin distinción de clases”, destaca Serra.
Sin quitar ningún mérito a la forma en que se comercializa el producto durante su historia, añade Renato Peñaflor Guerra, Profesor de Marketing de la Escuela de Negocios de la Universidad ESAN en Perú, mucho del éxito de Inca Kola responde a “las grandes particularidades del consumidor peruano, que tiende a ligarse de manera muy fuerte con aquellos productos que logran asociarse de manera importante con su identidad. Inca Kola logró filtrarse en la búsqueda de esa identidad y logró que se le reconociera como un elemento característico de la misma. Y lo positivo es que la compañía nunca perdió ese rumbo en la promoción del producto”.
Hoy en día, dice, se sigue por la senda de asociar la marca “con lo que nos diferencia a los peruanos, nuestra creatividad, ingenio”, tal y como pone de manifiesto el eslogan publicitario utilizado en los últimos tiempos por la marca “Con creatividad todo es posible”. En su opinión, todo esto no hace sino “reforzar aún más los lazos con la marca, con el producto. Incluso se ha asociado ya muy fuertemente con aquello que se ha convertido en nuestro caballo de batalla: la gastronomía. Un plato típico sin una Inca Kola, ya no se considera posible”.
Nano Cortez destaca que Inca Kola siempre ha contado con la ventaja añadida de que casa muy bien con la gastronomía del país, fusión de las cocinas asiática e indígena de sus habitantes, denominada chifa, “de la que los peruanos nos sentimos especialmente orgullosos. Esto ha reforzado la imagen de identidad nacional de la marca y la ha convertido en líder en el Perú, aunque seguida muy de cerca por Coca-Cola”.
Inca Kola cuenta actualmente con una participación del 26.0%, por encima del 25.5% de Coca Cola, en un mercado local en que compiten 50 marcas de gaseosas y con un nivel de penetración del 74% en los hogares, señala un informe sectorial de Scotiabank Perú. Este dominio de mercado por parte de Inca Kola ha sido la tónica desde que se concediera el permiso de comercializar Coca-Cola en Perú a la familia Barton en 1936, lo que siempre ha representado un motivo más de orgullo nacional frente al claro dominio de la multinacional de Atlanta en todo el continente.
En los años 80, la diferencia era incluso mayor, Inca Kola tenía el 35% del mercado y Coca-Cola el 21%. La superioridad de la marca peruana se vuelve aún más patente en 1995 con dos acontecimientos muy llamativos: la cadena de comida rápida local Bembos introdujo Inca Kola en sustitución de Coca-Cola en sus restaurantes y la multinacional McDonald's obligó a romper el acuerdo de exclusividad con Coca-Cola, quien tuvo que compartir su espacio en los locales con su rival peruana.
Si no puedes con tu enemigo…
Así, en 1999, cuando Coca-Cola comprueba que Inca Kola es imbatible en Perú, decide comprar el 50% de las acciones de su competidor local por 200 millones de dólares, haciéndose con la marca Inca Kola para su comercialización y producción fuera de Perú, pero permitiendo que Corporación Lindley mantenga la propiedad de la bebida gaseosa dentro del país.
Según explica Serra, Coca-Cola adopta una estrategia defensiva frente a Inca Kola: “adquiere participación en la empresa y consigue defenderse, logrando por un lado un negocio de distribución y defenderse sin que le hagan daño. Coca-Cola, en lugar de intentar hundir o acabar con la marca, se alía con ella”, destaca. En cambio, Peñaflor considera que, en realidad, Coca-Cola percibió y aprovechó la gran oportunidad que ofrecía el producto. “Incluso si hubiera triunfado y borrado a Inca Kola del mapa, tal vez habría dejado un vacío que hubiera sido cubierto por otro jugador en su momento. Sin embargo, Coca-Cola vio la oportunidad de continuar el desarrollo de esa marca, y la tomó. Una gran oportunidad para crear un portafolio imbatible”.
Este desenlace pone de manifiesto, según Gerard Costa, profesor de Marketing de ESADE y director del Observatorio del Consumo que cuenta con un área de ethnic marketing, que “la lucha contra las marcas multinacionales exige recursos”. Así, el esfuerzo por contener a Coca-Cola llevó a Corporación Lindley “a realizar una inversión tan fuerte en los 90 que al final acumuló pérdidas y necesitó vender una parte de su accionariado”. La prueba es que, a pesar de mejorar las ventas en 1998, la empresa perdió en los primeros once meses, 9,6 millones de dólares, según datos de la bolsa de Lima. Esta situación precipitó la búsqueda de un socio que pudiera capitalizar la empresa y, al mismo tiempo, ayudarle a explorar el mercado internacional.
Había otras empresas candidatas para cumplir con esos objetivos, como la mayor cervecera de Chile, Cervecerías Unidas, y el líder del mercado cervecero en Venezuela, el Grupo polar, pero Corporación Lindley apostó por Coca-Cola, “buscando lo que parecía más fácil para lograr su salida al exterior en ese momento”, señala Serra. Sin embargo, con el tiempo, se ha comprobado que Inca Kola, “solo ha conseguido viajar más allá de sus fronteras en los lugares donde tiene población formada por grupos de inmigrantes peruanos, como el vecino Chile”, destaca la profesora. En este país se acaba de anunciar que la Embotelladora Andina ha comenzado a producir esta bebida, con el fin de satisfacer sobre todo a la amplia demanda "de peruanos que viven o trabajan en el área metropolitana de Santiago", dijo el gerente de Marketing de Coca-Cola Chile, Carlos Romero, a America Economía.
Inca Kola también tiene presencia en Ecuador, su vecino del norte, además de Centro América, y algunos Estados de EEUU, desde donde exporta a Asia y a Europa. Sin embargo, la reducida presencia de Inca Kola incluso en estos mercados muestra las verdaderas intenciones de la norteamericana con la adquisición de la peruana, explica Costa. Y es que aunque las multinacionales mejoran constantemente su gestión del portafolio de marcas, incluyendo marcas locales, tienen que decidir “si esas marcas locales se gestionan como uniculturales (dirigidas solo al target inicial) o multiculturales (usando músculo financiero y de marketing para redirigirlo a otras comunidades)”, añade. En su opinión, en este caso se ha decidido incorporar la bebida únicamente al “portafolio local y poco más. Solo el crecimiento de la emigración puede o está modificando algo esta estrategia. El nulo desarrollo en un país target como podría ser España por la inmigración latina muestra la estrategia real de fondo”.
Serra ve pocas vías para que Coca-Cola impulse la expansión internacional de Inca Kola. “Aunque la multinacional quisiera impulsar la marca nunca haría una mega campaña de marketing porque supondría una canibalización de su propia marca”. En su opinión, la forma de abordarlo sería hacer una distribución ligada a la gastronomía peruana, pero nunca con la idea de que sea una bebida de distribución masiva. “Porque aunque el producto se venda muy bien en un lugar concreto, al final tiene que satisfacer el gusto local de donde quieras llevarlo”, advierte.
Y en el caso de Inca Kola o de otras colas amarillas peruanas esto parece complicado. En opinión de Costa es muy discutible que el éxito de esta bebida se deba a “características organolépticas/funcionales, defendidas por ser un sabor ideal para la comida peruana, porque como dijo el escritor argentino Jorge Luis Borges, simplemente es una bebida inverosímil”. Prueba de lo chocante que puede ser el sabor de esta gaseosa para el paladar extranjero sería el escaso éxito que está teniendo su expansión en Asia y que su venta esté limitada a inmigrantes peruanos y grupos étnicos latinos, en particular de EEUU y Japón.
Nano Cortez, añade que, si bien el consumo de Inca Kola está ampliamente difundido como acompañante de la comida fusión peruana en su país de origen, “lo que alentó [las posibilidades de] el consumo de colas amarillas en los países asiáticos, esto aún no se ha concretado”. De hecho, dice, la internacionalización del Grupo Añaños, [competidor peruano del sector] ha sido con “Big Cola”, es decir en el formato de colas negras.
Peñaflor también cree que es muy complicado para Inca Kola u otras colas similares aprovechar el tirón de la gastronomía peruana para salir al exterior. Para lograrlo habría que conseguir que se perciba, primero, como bebida típica peruana. Luego, lograr esa asociación no sólo en lo perceptual sino a nivel logístico, trabajando mano a mano con los restaurantes que están abriendo sus puertas en el extranjero, con Promperú, organización para la promoción de la exportación y el turismo.
Modelos replicables
La batalla de las gaseosas en Perú no acabó para Coca-Cola a través de su alianza con Inca Kola. Otras marcas ganaron espacio en el mercado nacional gracias a precios más bajos y relativa buena calidad, como es el caso de Kola Real del grupo Añaños, además de aprovecharse del posicionamiento de bebida nacional del que parece se ha ido alejando paulatinamente Inca Kola.
En opinión de Costa, el problema está en que Inca Kola no ha sido estrictamente fiel a su fórmula ganadora “en el sentido de que no ha mantenido el posicionamiento; ha construido sobre el posicionamiento que tenía y las nuevas generaciones para, a mediados de la década del 2000, evolucionar hacia intentar identificarse con los valores de las nuevas generaciones, un proceso muy profesional, pero que no mantendría su imagen emocional”.
La aparente pasividad de Coca-Cola en la expansión internacional de Inca Kola también ha hecho que otras marcas estén intentando llenar los huecos en los mercados en que la bebida peruana ha dejado vacíos. En España, por ejemplo, la gaseosa Cristal Colaintenta atraer a los numerosos consumidores ecuatorianos residentes en el país con un sabor que recuerda al de la Inca Kola.
Pero este no es el único frente abierto para las bebidas gaseosas globales como Coca-Cola en cuanto a competencia. Peñaflor señala que “el contexto de crisis donde los organismos internacionales o la injerencia de grandes países en el manejo económico se ha visto discutida”, podría abonar el campo para el surgimiento de marcas locales de bebidas que traten de asociar su marca con la identidad y el futuro de un país. Algo similar a lo que está ocurriendo con bebidas gaseosas como Mecca Cola, en Francia, o Qibla Cola, en Gran Bretaña, que tratan de atraer a un potencial mercado de 1.200 millones de musulmanes posicionándose como alternativa antiamericana a la Coca-Cola, en definitiva apelando a una identidad y unos valores.
Según explica Costa, el modelo de Inca Kola se puede replicar en todos aquellos países en que “la globalización, en momentos de debilidad económica- tal y como ocurrió en Perú en los años 80 y 90- haya llevado a los consumidores a identificarse con sus propios productos locales”. En esta estrategia las marcas no sólo deben tomar en cuenta la cultura del consumidor para gestionarse adecuadamente, añade Peñaflor, “también deben formar parte de ella, convertirse en una marca que se asocie no sólo con una ocasión, un lugar, un evento, sino con la identidad que desea alcanzar una sociedad”.
Por último, el sector de las bebidas gaseosas tendrá que enfrentarse al reto que supone la creciente importancia que están obteniendo otras categorías de bebidas como los néctares o el agua envasada. “El contexto del consumo hacia lo más saludable en el largo plazo afectará a los niveles de consumo”, señala Peñaflor, más tras los recientes informes en EEUU que asocian a las bebidas gaseosas con la obesidad y otras enfermedades. Al final, “las oportunidades en este sector estarán en el manejo de portafolios para cubrir las muy diversas demandas de los consumidores”, concluye.

Éxito, Homecenter y Arturo Calle, los que más venden en centros comerciales

América Retail


Éxito, Homecenter y Arturo Calle, los que más venden en centros comerciales

15 JULIO, 2013 0
Éxito, Homecenter y Arturo Calle, los que más venden en centros comerciales
Las marcas presentes en centros comerciales que más venden en cada categoría son Almacenes Éxito, Homecenter y Arturo Calle, por eso se han convertido en los reyes de este tipo de establecimientos. Además marcas como Panamericana o la Librería Nacional sorprendieron con sus reportes de ventas del año pasado, pues logran meterse entre las más importante junto a gigantes que cuentan con ventas billonarias.
Los datos fueron revelados por la firma Mall&Retail en su primer estudio de referenciación competitiva de las marcas de los Centros Comerciales, en el que tomó las 112 empresas del país que tienen presencia en este tipo de establecimientos y superaron en ventas los COP$15.000 millones anuales. Además estas fueron divididas en nueve categorías: hipermercados; almacenes por departamento; moda textil; marroquinería y calzado; tecnología; salud y belleza; cines; restaurantes y similares, y otros.
“Además del análisis macro, limitamos también el estudio para tener un panorama más claro de lo que representan los centros comerciales. En una segunda etapa sacamos los hipermercados, los casinos y centros de acondicionamiento, porque también son fuertes por fuera. Esto nos arrojó 98 empresas que mostraron que los centros comerciales representan el 15,8% del total del comercio”, dijo Leopoldo Vargas Brand, gerente general de Mall&Retail.
El estudio mostró que los sectores más fuertes en los centros comerciales son los hipermercados, en donde sobresale Almacenes Éxito con COP$10,2 billones vendidos en 2012, seguido por Jumbo (antes Carrefour) con COP$3,9 billones, y luego Olímpica con COP$3,5 billones.
El segundo sector es el de almacenes por departamento, que lidera Homecenter (COP$2,3 billones), le sigue Falabella (COP$1 billón) y acompaña Panamericana (COP$492 mil millones).
“Panamericana supo encontrar su foco que los hace muy fuertes. Hasta ahora no hay nadie que les pueda competir. Lograron convertirse en un híbrido en el que ya no solo venden libros y papelería sino también productos de tecnología, regalos, accesorios y hasta cremas para adelgazar”, afirmó Andrés Mayorga, gerente de Centro Chía.
Por el lado de la moda textil, Arturo Calle se mostró como el más fuerte gracias a sus ventas que superaron el medio billón de pesos, aunque muy cerca estuvo la tienda de ropa Studio F, que además ha desarrollado un importante plan de expansión internacional. El tercero en esta categoría es Armi Pronto, gracias a que ha logrado diversificarse con marcas adicionales como B-Kul y Koaj.
Las marcas que han llegado este año
Aunque el estudio es importante para ver cómo estuvo el sector el año pasado, se debe tener en cuenta que en 2013 han llegado marcas importantes como Ripley, Jerónmio Martins o Paris Hilton Handbags & Accesories, que segúramente el próximo año modificarán los resultados. Aunque todavía tienen por delante un importante trabajo de posicionamiento de marca y de expansión por el país, son actores que los comerciantes deben tener en cuenta a la hora de diseñar sus estrategias de negocio.
centrocom0713-1000
Fuente: La República

GrandesEncuentros - Nuevo Comercial de Cerveza Quilmes

lunes, julio 15, 2013

Los tres adjetivos de las promociones eficaces

Distribución alimentaria: el cambio permanente

Los tres adjetivos de las promociones eficaces


Las promociones han sido y son una de las principales herramientas comerciales de distribuidores y fabricantes de producto. A pesar de las dudas sobre su rentabilidad son el remedio al que siempre se acude para animar las ventas, y bien gestionadas pueden ser un instrumento eficaz para lograrlo, sobre todo por su capacidad para influir en el comportamiento del comprador.

Compradores permeables

Las ofertas no generan fidelidad, ni a una marca ni a un distribuidor. Y es que el porcentaje de los compradores que se reconocen a sí mismos como "oferteros" difícilmente alcanzan el 25%, y por definición son poco propensos a mostrar fidelidad. Esta es una realidad que no hay que olvidar.

Sin embargo la capacidad de las promociones para influenciar en las decisiones del comprador es poco discutible. Los compradores son permeables a las ofertas, se dejan influenciar por ellas, y algunos incluso las buscan activamente. La literatura al respecto es abundante. Por ejemplo en la investigación "Los consumidores europeos de hoy en día", realizada por SurveyLab para la PLMA (también citada en un post anterior), aparecen algunos datos que lo vuelven a confirmar:
  • La mitad de los compradores busca activamente artículos en oferta mientras compra
  • Uno de cada tres compradores busca productos que no tenía previsto comprar
  • Un 35% de las visitas al supermercados no se planifican con una lista de la compra
Y es que solo un 19% de los compradores dicen que su carro de la compra contiene en exclusiva los productos que antes ha anotado en una lista, siendo especialmente llamativo el comportamiento del comprador ante el lineal, momento en el que tiende a fijarse no solo en la marca que tiene previsto comprar.
El momento de elección del producto es el más apropiado para un impacto promocional

La mayoría de los compradores hacen su lista de la compra (con soporte físico o mental) anotando sobre todo productos genéricos y muy pocas marcas, como también ha demostrado una investigación reciente de POPAI.

En definitiva, son pocos los actos de compra que incluyan exclusivamente artículos de una lista cerrada (si es que esa lista existe) y las promociones pueden influir tanto en la composición de la cesta de la compra como de las marcas presentes en las mismas a condición de que se usen bien.

Relevantes, convenientes, oportunas

Los dos errores más habituales y graves que suelen cometerse en los referido a las promociones son:
  1. Pensar en las promociones como algo separado de la estrategia comercial general. Las promociones deben ser una pieza más de esa estrategia, en algunos casos de cierta importancia, pero solo una pieza que debe encajar en un conjunto equilibrado.
  2. Realizar ofertas sin tener en cuenta a quien van dirigidas, dejar de lado el interés del comprador.
Muy pocos compradores se ciñen a su lista de la compra
Las tres características para que las promociones resulten atractivas para el comprador y eficaces para quien las realiza son:
  • Relevantes; antes de nada promocionar productos de interés para el comprador. Por supuesto que en esto la personalización de la propuesta basada en un alto conocimiento de quien es ese comprador es determinante. De hecho los compradores reconocen las promociones que están basadas en su comportamiento y las aceptan mejor que aquellas en las que no se ven representados. (Un estudio realizado por MYBUYS indica que el 66% de los compradores on-line en EE.UU. reconocen que los comercios electrónicos les ofrecen promociones basadas en su comportamiento pasado.)
  • Convenientes; las promociones deben ofrecer valor para el comprador. Éste no solo valorará el descuento sobre el precio inicial, también tiene mucha importancia la facilidad con la que se accede a la promoción. Requisitos alcanzables, sencillez en el diseño y una buena comunicación deben tenerse muy en cuenta en el diseño de la promoción; de hecho pueden permitir una inversión en margen sensiblemente menor y ayudar así a la mejora de la eficiencia de las ofertas.
  • Oportunas; el momento en el que el comprador recibe el impacto promocional es clave en el éxito de la oferta. Ese momento debe ser el más cercano posible al acto de la compra, sobre todo si se trata de productos de gran consumo y de compra recurrente. Aquí es donde entra en juego algunos de los porcentajes que se exponían al inicio del post. Las nuevas soluciones tecnológicas integradas en un smartphone pueden ayudar mucho a lograr que las promociones lleguen al comprador en el lugar y momento oportunos (ver aquí post al respecto).
El aumento de las ofertas y cupones promocionales tanto por parte de los fabricantes como de los distribuidores hace más necesaria que nunca tener una buena táctica promocional, que correctamente ejecutada (la ejecución, por supuesto, incluye una correcta medición de resultados) ayude al logro de los objetivos de la estrategia comercial y de marketing. Esta táctica debe tener muy presente la creciente demanda de personalización por parte del comprador, y las herramientas que actualmente lo hacen posible.

Y tú ¿qué opinas? ¿Crees que distribuidores y fabricantes tienen en general una buena táctica promocional? ¿Sumarías algún otro adjetivo que defina una promoción eficaz?

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Marx no postuló la supresión del dinero


Marx no postuló la supresión del dinero.

Marx nunca se opuso al uso del dinero, pero quién sabe si se lo replataría de vivir en estos días en los que el billete y las monedas y tarjetas de crédito se han convertido en metáfora de la dignidad. En el “mercado de la vida” ya no cuenta quién eres sino lo que gastas, el consumismo ofrece compensaciones a existencias anodinas con la posibilidad de comprar a crédito cosas innecesarias Y así formar parte de una mayoría. "LinealCero" presenta este texto, de Alberto Moncada, inédito en la red.

Alberto Moncada.





“De cada uno según su capacidad, a cada cual según sus necesidades”. En el Manifiesto Comunista, un folleto de veintitrés páginas, Karl Marx abandona el carácter analítico deEl Capital y otras obras suyas para adoptar un estilo apasionado, más apropiado para calentar los corazones de los trabajadores de su tiempo, cuya unión (“trabajadores del mundo, uníos”, rezaba el lema), debería producir la democracia verdadera, la de la mayoría. La utopía del Manifiesto... contiene muchos elementos de otras utopías, desde la antigüedad clásica a la modernas, como las de Thomas More. En este texto, Marx paga sus tributos al capitalismo, “eficaz para alcanzar un alto grado de progreso material, pero incapaz de producir esa dignidad personal, esa independencia más necesaria para el hombre que para el pan de cada día”.

Para el Marx de esta obra, el asunto es tan obvio que no podía pasar mucho tiempo sin que llegara el colapso del capitalismo, y él propone es sus textos diez principios básicos para reemplazarlo. Algunos de ellos se aplican en los hoy países más desarrollados, como sustituir el trabajo de los niños en las fábricas por su educación gratuita en las escuelas; otros son utopías ni siquiera trasladadas a los diferentes mensajes de la "Internacional Socialista"; y los relativos al poder económico diríamos que chocan muchas veces contra las urdimbres del núcleo duro capitalista, en especial con respecto a los frutos del trabajo humano, que siguen manteniendo esa desigualdad de origen determinada por los derechos de propiedad y herencia y que, sobre todo, se enuncian esencialmente en términos monetarios.




Marx no postula la supresión del dinero, pero tiene una visión restricitiva de su influencia en la vida; y, aunque no comparte la vieja doctrina eclesiástica de que el dinero, de suyo, no debe producir más dinero -la teoría medieval de la usura- estaría más que incómodo con las actuales dimensiones del sector financiero y su influencia en la economía real. El crédito es-para él- un instrumento público de desarrollo y sólo debe existir un banco central que lo otorgue, lo administre y lo controle. De esta manera -piensa-nadie puede producir daños a terceros ni catástrofes. De este mismo parecer, aunque expresado en un tono más académico, es el Profesor Galbraith quien, en su obra “El Dinero: de dónde vino, a dónde fue”, relata media docena de catástrofes y pronostica otras tantas, algunas de las cuales ya se ha producido, desde que hizo público este texto en 1975.





Que el dinero sea el único mediador en la economía y que la posición de las personas en la vida sea medida por su posesión es la sustancia de cuántas investivas éticas se producen hoy ante la última y ya bastante durarera versión de la sociedad de consumo de masas. Si examinamos las aspiraciones y las esperanzas mayoristas de la juventud, lo distinto socialmente no es quién eres ni incluso cuánto tienes, sino cuánto gastas. El gasto en lo superfluo, aquella característica de los ricos, de la “clase ociosa” de Veblen, se ha generalizado hasta ocultar incluso las carencias estructurales. La calidad del empleo disminuye, la hipoteca de la vivienda es una dura carga para las nuevas generaciones, cada día hay más distancia entre el hogar y el trabajo; sin embargo, los grandes almacenes te ofrecen quisicosas y actividades innecesarias a crédito con las que olvidar esas carencias y formar parte de la mayoría consumidora. Y el mediador en esas compensaciones es el dinero, cuya simbología es tan central en nuestra vida que oscurece otras maneras que hubo, o incluso hay, de realizar transacciones o repartir cargas y recompensas.

La economía de trueque sobrevivió muchos siglos en la historia humana. Antes de que desaparecieran los signos de mediación (metales preciosos, sobre todo), la gente intercambiaba productos y servicios. En los primeros mercados medievales más de la mitad de las transacciones se producían a través de trueques. Claro que este tipo de economía era, en muchos casos, la otra cara del endeudamiento personal, esa debilidad sustancial de campesinos y jornaleros que trabajan para el amo a cambio del sustento. El mundo mercantil, desarrollado en las ciudades donde se iban consolidando los mercados, supuso la primera brecha en el feudalismo, incluyendo la apetura de la economía monetaria a quienes antes no la disfrutaban. Sin embargo, ésta no siempre domina o explica todo lo que hacemos, ni siquiera hoy.




En los grupos pequeños, en la familia, nos prestamos servicios unos a otros sin esperar más compensación que la reciprocidad y el afecto. Muchos expertos han puesto de relieve la enorme mutación que sufriría la economía si los servicios gratuitos -o transferencias económicas- que prestan las madres, y hoy las abuelas, tuvieran que ser incluidos en la contabilidad individual o nacional, aun a precio de asistenta. La vida de los grupos pequeños, en las asociaciones amistosas, en la beneficiencia, en esa red de voluntariedad que está en el margen o en la confluecia de la economía monetaria no se entiende sin la renuncia expresa o tácita al lucro. Es una red de solidaridades que, sin embargo, está siendo objeto de los ataques de homologación por la economía capitalista, como lo prueba el movimiento de transformación de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) para hacer de ellas agencias nacionales o internacionales con un esquema de gestión y retribuciones salariales contrario a su origen.

Muchos de estos colectivos recogieron el impulso de generosidad juvenil de las congregaciones religiosas, cuyas imposiciones de disciplina y estilo de vida no casaban con los nuevos tiempos. “Para contribuir al bienestar, a la educación y a la sanidad de los países pobres no necesito ser casto ni obececer sin rechistar a los jefes como hacían los misioneros”, declara un miembro de “Médicos sin fronteras”. No obstante, las ONG, como antes las congregaciones, significan una enorme transferencia de riqueza del individio al grupo, como lo era, hasta hace muy poco tiempo, el servicio militar obligatorio.




Frankfürt se ha convertido en el epicentro europeo de las protestas
antisistemas. Paradójico, puesto que supone la ciudad donde mayor
convivencia de clases y armonía social se respira. El secreto reside
en cómo parte de los beneficios financieros llegan a toda la ciudadanía.
Abajo, barrio financiero y barrio obrero comparten ecosistema urbano.




Las sociedades van monetizando sus intercambios y hoy no existe forma de incorporarse a la globalización sin aceptar dos principios básicos: uno, que el mercado determina las recompensas individuales-sean éstas rentas de trabajo, de capital o meras actividades especulativas- y, dos, que sólo el sistema fiscal debe emplearse para remediar desigualdades y compensar carencias. Muchos se asombran de que los miembros de la élite deportiva o las estrellas de la pantalla reciban tantos miles de millones como los ejecutivos de las cien multinacionales más importantes. Es el mercado. Y, más receintemente la sociedad española se asombró de que los altos cargos de la empresa más importante del país se atribuyeran recompensas multimillonarias por el sólo hecho de serlo. Es el mercado. Es cierto que unos y otros pueden pasar de la riqueza a la bancarota o del estrellato a la miseria si no han ahorrado para los malos tiempos; y que, a veces, las grandes fortunas se disipan por la especulación o el crímen. Entre tales personajes es frecuente denostar al fisco como confiscatorio, como un atentado a sus libertades, y son capaces de cambiar de país para huir de tal mecanismo igualitario. Pero los efectos compensatorios del sistema se producen más mediante el acceso generalizado a los servicios públicos -nota fundamental de las sociedades avanzadas- que por la retribución fiscal, dada la preeminencia general de los impuestos indirectos.



La ingeniería financiera hace posible que de modo soslayado existan más
desigualdades en las esfera socioeconómicas. En ocasiones olvidamos que el dinero
es un instrumento de transacción de carácter impersonal. Las injusticias y las brechas
las crean los sistemas políticos y sociales, no los sistemas económicos. El dinero es neutro.

Sin embargo, en los bordes y algunas zonas de la economía global existen sectores igualitarios y cooperativismo de todo tipo y finalidad. La habitantes de la sierra incaica tienen en común tantas cosas que, cuando una pareja se casa, todo el pueblo les construye la vivienda y la explotación de la tierra sigue siendo tan comunitaria como antes de llegar los europeos. El cooperativismo, en sus diversas variantes, significa también una igualdad de cargas y recompensas ante el esfuerzo compartido. Muchas subsisten dentro del tejido capitalista y el norte de España destaca por ello, siendo el caso de Mondragón el más notorio.




Las comunidades agrarias incaicas del altiplano y motañas peruanas
intervienen colectivamente en el orden y las decisiones de su economía
local y jerarquizan las necesidades y recompensas según las necesidades
de cada familia o miembro de su comunidad.




Pero la igualdad y, sobre todo, la iniciativa común se ponen de relieve en la economía informal, sobre todo en la latinoamericana y, en particular, la peruana. Allí, cuidades nacidas a golpe de emigración de la sierra, brotadas casi de la noche a la mañana, marginadas de servicios (aunque cuasi soberanas ante el estado), despliegan su quehacer repartiendo obligaciones y recompensas de manera plesbiscitaria. Algunos han creado desde cero no sólo sus economías, sino también su poder policial y judicial; y los funcionarios del poder central o municipal prefieren dejarlos en paz. Con el tiempo, esa economía informal va convergiendo con la legal, pero los habitantes de esos asentamientos autónomos tienen a gala permitir que, entre los suyos, no haya desigualdades. “De cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades”. El dictum de Marx, que nadie haya leído probablemente allí, se cumple con la fuerza de una tabla de la ley de bajada de los Andes a hombros de los serranos.

Alberto Moncada

Alberto Moncada tuvo que nacer en España porque entonces no habría sociología. Estudió Sociología Económica en la Universidad de Londres. Quizás por ser unos de los padres fundadores de la sociología crítica y contempáranea española tiene a su bien ocultar su edad y su currículum. Participa desde la perspectiva democristiana independiente. Doctor en varias disciplinas (lo es en polítología y derecho por la Universidad Complutense), ha desempeñado su labor docente en las universidades de Madrid, Stanford, Lima, Internacional de la Florida y Alcalá. Consultor de UNESCO, OEA y del Consejo de Europa, es fundador y primer prorector de la “Universidad de Piura”, en Perú, actualmente ostenta la presidencia internacional de “Sociólogos Sin Fronteras”. Ha escrito una treintena de libros entre los que cabe destacar "Sociología de la Educación", "La americanización de los hispanos" y "La crisis de la pareja". Aún encuentra energías para vivir y trabajar entre España y Estados Unidos.

Atrapados en el PIB.



Que el PIB (Producto Interior Bruto, lo que producimos a nivel nacional y cuánto le sacamos en términos macromonetarios) constituye una medida limitada del bienestar económico de una sociedad es algo que conocíamos hace tiempo. Sabíamos que la fijación obsesiva en la evolución del PIB como medida compacta del progreso económico (y social) suponía una renuncia a una visión más general de los factores que mejoran o empeoran la vida de los ciudadanos. Aceptábamos su uso como un mal menor, como un instrumento limitado para aproximarnos a una realidad más compleja. En último extremo, se podía aceptar su uso siguiendo el mismo principio que guía a aquel que busca sus llaves debajo de una farola y, preguntado si las ha perdido ahí, contesta que no, pero que debajo de la farola hay luz. Sin embargo, la crisis económica y la crisis ecológica están poniendo más de manifiesto el error que supone estar atrapados en el PIB. Por una parte, la crisis económica nos ha confrontado con lo frágil que era nuestro diagnóstico del crecimiento económico, hasta 2007. El PIB crecía, sí, pero impulsado por la expansión de la burbuja inmobiliaria y los beneficios del sector financiero. El PIB crecía, en realidad, sentando las bases para la debacle posterior. Por otra parte, la crisis ecológica está haciendo evidente que la inmensa mayoría de los costes medioambientales de nuestra actividad no queda reflejada en el PIB; es más, que las intervenciones orientadas a mejorar la sostenibilidad en el medio y largo plazo tienden a reducir el PIB en el corto plazo y, por tanto, probablemente serán evitadas al establecer políticas basadas en el PIB. El contexto cambiante, en los últimos años, ha hecho también dar mayor relevancia a otra carencia importante de la medida del PIB: se trata de una medida agregada, ajena a la distribución de los recursos entre los ciudadanos. No tener en cuenta esta limitación lleva a políticas erróneas que empeoran sistemáticamente el bienestar de amplias zonas de la ciudadanía. Estamos, en suma, atrapados en una medida no sólo limitada sino, en buena medida, engañosa. Situación grave, especialmente si tenemos en cuenta que cómo medimos las cosas acaba determinando lo que hacemos. Y que, sobre todo desde el punto de vista medioambiental, cada vez tenemos menos tiempo para modificar nuestra orientación.


Jorge Calero.
Catedrático de Economía Aplicada.

“Reducción de 1% en fletes impacta más que disminuir los aranceles”

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“Reducción de 1% en fletes impacta más que disminuir los aranceles”

Bogotá_
Los empresarios del sector logístico ya se están alistando para la feria que se realizará en Bogotá al final de este mes. Ángela María Orozco, miembro de la junta directiva de Sala Logística de las Américas (organizador de Expologística) y ex ministra de Comercio Exterior, habló con LR sobre los grandes retos que tiene Colombia en este aspecto.
Incluso, recalcó, que si el país fuera más consciente de lo que implican los costos logísticos para los empresarios, además de disminuir barreras arancelarias se darían cuenta que el impacto mayor en los costos está en la logística. Tanto así que con una reducción de 1% en los fletes se da un mayor impacto en los precios de los productos.
¿Por qué es importante hablar de logística?
En la medida en que logremos tener las carreteras que conecten los puertos del país, cualquier adelanto o avance que uno logre lo que va a hacer es ayudar a reducir el costo de los productos.
Unas simulaciones hechas por entes gubernamentales de Estados Unidos, señaló que con una reducción en los costos de los fletes del 1% se genera un impacto mayor que las reducciones a los costos que modificaciones arancelarias.
¿Cuál es el principal problema de este aspecto en el país?
El principal inconveniente es que se ve el tema logístico como de transporte, pero fraccionado, no en la integración de diferentes medios. Por un lado va la construcción portuaria y totalmente a parte va la construcción de carreteras o la ferroviaria. Ni siquiera hay una entidad que integre la construcción. Son autoridades distintas y no tienen una instancia en donde se concilie.
¿Qué se puede hacer sobre ello?
El sector privado tiene que hacerle ver al Estado la necesidad de la integración de las concesiones. Lo que no tiene el sentido es que cada uno funcione por su lado sin una instancia legal de coordinación.
¿Cuáles son los retos?
El reto logístico hoy tiene mucho que ver con que no se produce enteramente un producto en un país y que los TLC per se no son el negocio, sino cómo se integra una cadena logística regional. Por eso la idea de la Alianza del Pacífico es tan importante, por las cadenas de valor regionales.
¿Qué responsabilidad tienen los empresarios?
Durante mucho tiempo la concepción de logística era solo la bodega y la gente que manejaba comercio exterior. Hoy los grandes grupos empresariales tienen vicepresidencias logísticas y eso ya te da una dimensión. Se empieza a ver a la logística como una herramienta de competitividad tan importante, como un valor productivo y no como un servicio se le da la dimensión que tiene.
Perfil de riesgo, el talón de Aquiles del Estatuto Aduanero
De acuerdo con la ex ministra, el Estatuto Aduanero que está por modificarse tiene un talón de Aquiles: el perfil de riesgo. Si bien esta figura es muy funcional para los exportadores tradicionales en el documento no está bien definido lo que se puede prestar para la discrecional de los funcionarios de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian). ”Me encanta que el concepto de la facilidad aduanera parta del ‘track récord’ . Es fundamental que se defina el perfil pues puede ser que se defina según el director de cada región”.
Natalia Cubillos Murcia

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