martes, abril 14, 2015

Expertos internacionales debaten sobre el futuro del retail en la conferencia "New Retail Trends: 2020 vision" - Profesional Retail : Profesional Retail

Expertos debaten Internacionales Sobre el futuro del menor en la Conferencia "Nuevas Tendencias al por menor: visión 2020" - Profesional Retail: Profesional Retail




Profesional Retail



Expertos internacionales debaten sobre el futuro del retail en la conferencia “New Retail Trends: 2020 vision”

¿Cómo evolucionará el sector retail en los próximos años? ¿Cómo revolucionará la omnicanalidad y la tecnología la forma de comprar actual y futura? Experos internacionales se dieron cita el pasado 17 de marzo para debatir sobre estos y otros tema en la primera edición de “New Retail Trends: 2020 vision”, una conferencia organzada por Mormedi e Imersivo.

Para la CEO de GDR Creative Intelligence, Kate Ancketill, el consumidor actual tiene mayores expectativas cuando visita una tienda debido a las experiencias online. Y no solo eso, sino que las nuevas tecnologías están modificando de forma radical el comportamiento del consumidor. Para Juliane Trummer, directora de Insights y Estrategia de Mormedi, los consumidores buscan experiencias, compartir y conectarse, lo que cambiará completamente la relación entre el individuo y las marcas.
El usuario actual no se conforma con conocer una marca, sino que siente la necesidad de interactuar directamente con ella, asegura Germán León, cofundador de Imersivo, para quien la omnicanalidad facilita este intercambio, ya que evita la complejidad de cada canal.
El progreso tecnológico y las nuevas formas de conexión entre personas y negocios están, sin duda, detrás de este gran cambio al que el sector del retail deberá adaptarse en el futuro.


¿Cuáles son las marcas de cerveza más vendidas en el mundo? - Profesional Retail : Profesional Retail

¿Cuáles son las marcas de cerveza más vendidas en el mundo? - Profesional Retail : Profesional Retail



Profesional Retail



¿Cuáles son las marcas de cerveza más vendidas en el mundo?

Sin duda, la cerveza es una de las bebidas más consumidas en todo el mundo. Sin embargo, en lo que los habitantes del planeta no se ponen de acuerdo es en cuál es su marca favorita. ¿Cuál es la preferida por los españoles? ¿Y por los irlandeses? El mapa mundial de las cervezas más vendidas por regiones elaborado por Vinepair.com ofrece la respuesta.

Mapa de las cervezas más vendidas en el mundoEl portal web especializado en bebidas alcohólicas, Vinepair.com ha lanzado un mapa del mundo ilustrado que recoge cien países con la marca de cerveza más vendida en dicha región (ver mapa). Entre las principales conclusiones que se desprenden de este gráfico figuran el liderazgo de la marca “Cruzcampo” en España, el de “Guinness” en Irlanda, “Oettinger” en Alemania o “Carling”, en Inglaterra.
En América el panorama de las marcas de cerveza más vendidas cambia completamente y destaca el dominio de “Bud Light” en Estados Unidos, “Budweiser” en Canadá y “Corona Extra” en México, mientras que en Asia, “Snow” es la marca más vendida en China, “Asashi” en Japón y “Kingfisher” en la India.
En el continente africano, “Label” es la principal compañía en Sudáfrica, “Tango” en Argelia, “Flag” en Marruecos y “Stella” en Egipto.
Finalmente, en Oceanía, “Victoria Bitter” es la más vendida en Australia y “Lion Red” en Nueva Zelanda.

lunes, abril 13, 2015

Marketísimo: El impacto de las devoluciones gratuitas en Internet

Marketísimo: El impacto de las devoluciones gratuitas en Internet



Marketísimo





El impacto de las devoluciones gratuitas en Internet

Por César Pérez Carballada








Toda empresa que venda productos físicos está forzada a gestionar un tema que no siempre se analiza correctamente: la devolución de productos por parte de clientes insatisfechos.

Esta falta de análisis puede traer serias consecuencias ya que si la política de devoluciones es muy estricta puede limitar las ventas, pero si esa política es muy laxa puede hacer que los costes crezcan sin control.

Esta decisión es aún más importante en aquellas empresas que operan en Internet, ya sea como canal exclusivo (“pure player”) o combinándolo con tiendas tradicionales (“multichannel”) porque los consumidores no pueden tocar y ver los productos con lo cual el riesgo asociado a su compra es más alto así como también resultan más altos los costes de devolución porque el cliente tiene que enviar el producto por correo. Esta situación es particularmente relevante en aquellas categorías donde algunos atributos de producto son difíciles de comunicar en un entorno digital, como la textura de un sofá, el talle de un vestido o el aroma de un perfume.

EL COSTE DE LAS DEVOLUCIONES

Una devolución es costosa para la empresa. Primero tiene que recoger el producto que el consumidor no quiere y después tiene que decidir qué hacer con él: restaurarlo y ponerlo nuevamente a la venta, venderle el producto a otra empresa por un valor residual o directamente desechar el producto. Esta decisión por sí sola puede ser clave: un estudio (1)encontró que se recupera solo el 10-20% del valor original de un producto al vendérselo a una tercera empresa para su liquidación. La complejidad de gestionar las devoluciones puede ser enorme: un 8,9% de los productos son devueltos en tiendas tradicionales (2), con una gran variabilidad según la categoría como se puede ver en el siguiente gráfico.


Estos ratios de devolución son aún mayores en tiendas online: un 18-35% (1) dependiendo de la categoría (otras fuentes dicen que el rango en Internet es 10-30% con juguetes y productos del hogar en el rango menor y ropa/zapatos en el mayor) (3).

Sin embargo, el coste de la devolución por parte de la empresa es en realidad solo una parte del problema porque los consumidores también incurren en costes al devolver un producto. Para empezar está el coste de oportunidad del tiempo perdido por la devolución (al llevarlo al correo o a una tienda), también está la insatisfacción de no tener un producto que nos sirva entre el momento de la compra y la devolución y finalmente está el coste económico ya que no todas las políticas de devolución son igual de generosas: algunas empresas cobran un “fee” por devolver el producto que puede ser del 10-25% del precio de compra del producto (por no mencionar el tiempo que se tarda en recibir el dinero de la devolución o del hecho de que algunas empresas no devuelven el dinero sino que permiten cambiarlo solo por otro producto o incluso solo por crédito en su tienda).

Ante el gran coste asociado a las devoluciones nos podemos plantear qué tan generosa debe ser la política de devoluciones online. Es decir, si un gran porcentaje de los productos serán devueltos, ¿podemos absorber este coste ofreciendo devoluciones gratuitas? ¿O debemos cobrar por ellas?

A fin de cuentas se trata de un balance entre la empresa y el consumidor: ¿quién debe pagar por la devolución: la empresa o el consumidor?

Algunos ejecutivos piensan que la empresa debe pagar si la devolución se debe a un error suyo (por ej, un producto defectuoso o que se dañó en el envío) pero el consumidor debe pagar si la devolución se debe a él (por ej, no le gustó el videojuego o solamente “pidió prestado” un vestido para una noche). ¿Pero es eso correcto? ¿Qué impacto tendrá cobrar o no cobrar por diferentes tipos de devoluciones en las ventas futuras?

La respuesta no es evidente para la empresa porque podemos ofrecer devoluciones gratuitas y esperar que las ventas incrementales justifiquen el coste o podemos cobrar por las devoluciones reduciendo el coste total pero con un probable impacto negativo en las ventas.

¿Cuál de esos impactos contrapuestos será mayor?

LA GANANCIA DE LAS DEVOLUCIONES

Un estudio (4) realizado por dos academicos nos puede ayudar a resolver este dilema. En él analizaron datos reales de venta en dos tiendas online (“retailers”) durante 49 meses (más de cuatro años) y usaron dos encuestas para entender los comportamientos observados. Compararon el efecto en las ventas (durante dos años después de su implantación) de dos políticas: una que ofrecia devoluciones gratuitas y otra que cobraba por las devoluciones. También analizaron si había alguna diferencia cuando las razones para devolver un producto eran atribuibles a la tienda (por ej, el producto estaba defectuoso) o al consumidor (por ej, no le gustó el producto después de comprarlo).

Así encontraron que las devoluciones gratuitas tienen un efecto desproporcionadamente positivo en las ventas futuras: un 58% si la devolución era atribuible a la tienda y un 357% si era atribuible al consumidor. Es decir, cuando la tienda online ofrecía devolucionesgratuitas independientemente de la razón de la devolución, los consumidores incrementaron su gasto promedio anual más de tres veces (!) en los dos años siguientes, comparado con su nivel anterior a la compra (en las dos tiendas analizadas, el incremento de gasto promedio por consumidor durante los dos años fue de 620 dólares y 2.500 dólares, respectivamente).

Por otro lado, en aquellos casos donde los compradores tuvieron que pagar por la devolución, el efecto en las ventas posteriores fue altamente negativo: un -75% si la devolución fue por culpa de la tienda y un -100% si fue por culpa del consumidor (es decir, dejaron de comprar en la tienda).


El incremento en las ventas posteriores es llamativo (más de tres veces!) cuando la empresa cubre el coste de la devolución, incluso si ella no ha sido responsable. Pareciera que unapolítica de devoluciones gratuitas tiene un efecto acumulado a medida que el consumidor va confiando más en la empresa y, por esa razón, está dispuesto a comprar cada vez más ya que sabe que si algo falla la empresa se hará cargo.

Estos números también desbancan la teoría de que los consumidores ven como justo pagar por una devolución si la tienda no ha tenido ninguna responsabilidad. Tal como dice uno de los autores del estudio (5): “si compro algo porque hace juego con mi sweater y al recibirlo me doy cuenta de que no es así, ¿de quién es la culpa?”. El consumidor no piensa si es justo o injusto, simplemente razona: "me costó 7 dólares que viniera hasta aquí y otros 7 dólares devolverlo, entonces pagué 14 dólares por el privilegio de saber que sus productos no me sirven y no quiero hacer eso nuevamente”. Así los consumidores están menos dispuestos en el futuro a hacer click en el botón “comprar” de esa tienda.

Esta realidad concuerda con otros estudios que muestran que el 66% de los consumidores revisan la política de devoluciones de una empresa online antes de hacer una compra (6) y que el 81% de quienes han comprado online dicen que probablemente no volverán a comprar en aquellas tiendas que cobran el envío de las devoluciones (7).

Si hay una empresa que es el prototipo de esta lección es Zappos.com (tienda de zapatos, ropa y accesorios). La empresa no solo ofrece entregas y devoluciones gratuitas sino que además acepta las devoluciones hasta 365 días después de la compra (!) Tal como explica su CEO: “originalmente nuestra política de devoluciones era de 30 días pero la continuamos incrementando a pedido de nuestros consumidores que se mostraban más leales cuanto más la extendíamos”(8). Como resultado, sus consumidores devuelven el 37% de los productos que compran. Hay muchos que compran cinco pares de zapatos, se los prueban en su casa, y devuelven los que no son del tamaño adecuado o los que simplemente no les gustan. La empresa mantiene esta política a pesar de que se sabe que al menos 3,8-5,5% de las devoluciones en el mercado son fraudulentas (2). Así los costes de las devoluciones representan un estratosférico tercio de la facturación anual de Zappos.com pero gracias a esa política sus ventas anuales crecieron de 70 millones en 2003 a 1.187 millones en 2009 (CAGR= 60,3% !!), año en que la empresa fue adquirida por Amazon (y hasta ese momento tenía margen de rentabilidad positivo).


Otros estudios parecen apoyar la estrategia de empresas como Zappos.com: el plazo en que se puede devolver el producto después de la compra debe determinarse cuidadosamente porque cuanto más corto, mayor es la tasa de devolución ya que los consumidores sienten la presión del tiempo, lo cual aumenta el riesgo percibido y los lleva a devolver productos cuando todavía no están convencidos de quedárselos (9).

IGNORANCIA O PREMEDITACIÓN 

Si la respuesta a la pregunta que planteábamos al principio es tan evidente y una política de devoluciones gratuitas es altamente favorable, ¿por qué todavía hay empresas en Internet que cobran por devolver productos?

Una primera razón es el desconocimiento: algunas empresas no conocen la realidad que estamos describiendo. Después de la evidencia presentada, esperamos que esta ya no sea una razón válida.

Otra razón puede ser la desconfianza: “estos estudios están muy bien pero mi empresa es diferente y las devoluciones son muy caras”. En este caso la respuesta es muy simple: ¿por qué no realizar el mismo estudio en su propia empresa? En las tiendas online se puede medir (casi) todo con lo cual no sería demasiado difícil comprobar si el efecto en las ventas posteriores es mayor que el coste de las devoluciones gratuitas también en su empresa en particular.

También hay empresas que temen que los consumidores abusen de una política de devoluciones gratuita. En el estudio antes mencionado (4), los académicos encontraron que, de los consumidores que habían hecho una devolución, ninguno de ellos realizó otra en los siguientes dos años, con lo cual se demuestra que la gran mayoría de los consumidores no abusarán del sistema. En cualquier caso es relativamente fácil encontrar a aquellos pocos que puedan estar abusando del sistema, pero penalizar a toda la base de consumidores por solo un par de casos no es bueno para la empresa en el largo plazo.

Finalmente hay otra potencial razón: el cortoplacismo. En una empresa donde la presión es aumentar la rentabilidad este mes o este trimestre resulta muy tentador reducir la política de devoluciones porque el ahorro en los costes es inmediato mientras que el impacto negativo en las ventas tomará un tiempo en hacerse notar. Pero si vemos a ese coste como una inversión, entonces la decisión debe ser otra ya que hay pocas inversiones en la empresa que sean capaces de incrementar las ventas entre un 58% y un 357%.

*****

Ahora Ud. ya conoce el efecto positivo de las devoluciones gratuitas y puede aprovecharlo en su negocio. Los detalles de tal política dependerán de muchos factores y para definirlos debe hacer un análisis adecuado. Pero en cualquiera de los casos, no ignore el poder de una devolución gratuita a menos que quiera dejarle el mercado a un competidor que aproveche este conocimiento.



                                     


Comparta aquí su opinión con los demás lectores de Marketísimo


Fuentes:
(1) “Managing product returns for competitive advantage”, Stock, J. H., T. Speh, H. Shear. MIT Sloan Management Rev. 48(1) 57–62, 2006. “Bricks and Clicks: The Impact of Product Returns on the Strategies of Multichannel Retailers”, Elie Ofek, Zsolt Katona y Miklos Sarvary, Marketing Science, Vol. 30, No. 1, January-February 2011
(2) “Consumer returns in the retail industry”, The Retail Equation, 2014
(3) “Web-only retailers turn in the lowest return rate”, Bill Briggs, Internet Retailer, May 9, 2013https://www.internetretailer.com/2013/05/09/web-only-retailers-turn-lowest-return-rate
(4) “Return Shipping Policies of Online Retailers: Normative Assumptions and the Long-Term Conse-quences of Fee and Free Returns., Amanda B. Bower, James G. Maxham, III, Journal of Marketing: Vol. 76, 2012
(5) “Offering Free Returns Can Boost Online Purchases 357%”, Ben Popkin, CNBC, Octubre 12, 2012
(6) “UPS Pulse of the Online Shopper”, May 2013, n=5.800 (compradores online en EEUU) survey con-ducted by comScore
(7) ShopRunner survey, realizada por Harris Interactive, n=3.036 adultos en EEUU de los cuales 2.839 son compradores online, Diciembre 2012
(8) “Zappos´s CEO on going extreme for customers”, Tony Hsieh, Harvard Business Review, Julio-Agosto 2010
(9) “Stricter return policies: The effect of time to return an item on product returns”, Narayan Jana-kiraman y Lisa Ordóñez, Proceedings of the Society for Consumer Psychology, 2007 Winter Conference

domingo, abril 12, 2015

Lidl asume que la calidad vale más | Economía | EL PAÍS

Lidl asume que la calidad vale más | Economía | EL PAÍS

Lidl asume que la calidad vale más

La cadena alemana intenta adaptarse a un cliente más exigente manteniendo los precios

  • Enviar a LinkedIn1
  • Enviar a Google +0
  • Comentarios

Dos empleados reponen mercancía en la frutería de un Lidl de Madrid. / BERNARDO PÉREZ
Aún cuando los expertos la sigan calificando de cadena hard discount (descuentos agresivos), hace años que Lidl inició su migración hacía un modelo más moderado. Hoy, pasado lo peor de la crisis, la menor pulsión del factor precio está llevando a la compañía a ofrecer una mejor experiencia de compra a sus clientes. “Estamos yendo hacía un formato intermedio entre el discount y el supermercado convencional” explica Víctor de Bobes, su director de Comunicación. Los cambios en la cadena, que se estableció en España en 1994, han sido tan profundos que entre sus primeras tiendas y las actuales media un abismo.
“Hace 20 años primaba de tal modo la funcionalidad”, explica un portavoz de la firma, “que a las tiendas las llamábamos cajas de zapatos”. No había la menor preocupación por el decorado. La mercancía quedaba expuesta en los mismos pallets en que viajaba. Solo había artículos secos y conservas. Los productos eran de marca propia (nada de marcas de fabricantes) y era casi imposible descubrir algo fabricado en España, lo que provocaba desconcierto en la clientela, que no encontraba sus marcas.

Cifras del grupo

Schwartz (Lidl + Kaufland)
78.000 millones de euros de facturación.
335.000 empleados.
10.000 establecimientos en 26 países.
Lidl en España
2.530 millones de euros de facturación.
10.000 empleados.
530 establecimientos y nueve plataformas logísticas.
“Hoy, el escenario es diferente. Las tiendas han crecido desde los 800 a los 1.200 metros de media, las referencias se han doblado de las 600 a las 1.300, hay productos frescos (frutas y verduras, pescadería y carnicería envasada) y panadería. Muchos artículos se presentan mejor y el entorno empieza a mostrar cierta alegría, más color y luminosidad.
La empresa se está gastando decenas de millones de euros al año en la puesta al día de sus tiendas. El producto español, que en el 2008 ocupaba sólo 38% del espacio, representa ahora el 60%. Dos de cada diez productos son de marca y, como el número de referencias sigue siendo bajo en comparación con las cadenas convencionales, la empresa ofrece un surtido variable que cambia cada semana. Incluso hay semanas gastronómicas (asiática, americana…) y ropa diseñada por modistos como Custo. “También la sección de bazar, habitual en los híper y uno de los puntos fuertes Lidl, ha crecido en tamaño y variedad”, añade De Bobes.
Esta revolución gradual no ha sido por capricho, sino por necesidad. Primero, el limitado surtido que ofrecía Lidl ponía en riesgo la fidelidad de los clientes, que no encontraban muchos productos en los lineales y acababan teniendo que ir a otro establecimiento. De ahí el aumento de los productos frescos y del número de referencias. Otra de las explicaciones es que Lidl se ha convertido en un destino de compra para la clase media e incluso la media-alta, que acepta el famoso eslógan de la empresa: “La calidad no es cara”.
Como prueba de ello, la empresa esgrime su exitosa crema antiarrugas, Cien Q 10, calificada como la mejor según la OCU y que cuesta solo tres euros, 30 veces menos que otras más famosas. Laempresa presentó hace días sus cápsulas para Nespresso, diez por 1,89 euros, “de calidad igual a las cápsulas de la marca, ya que el café es Arábica” explica De Bobes. Otro ejemplo: la crema de cacao de Lidl lleva un 13% de avellanas, la composición del producto de la marca de mayor calidad. La empresa intenta mantener esos elevados niveles sin sacrificar su política de precios. Claro que eso repercute en sus márgenes, inferiores a los de la competencia.
Lidl sorteó con holgura la crisis. La empresa facturaba 2.000 millones de euros en el 2009 y acabó el 2014 con 2.530 millones, un 25% más en solo cuatro años. “Lidl lleva dos años”, asegura César Valencoso, de Kantar Worldpanel, “siendo la que más crece entre todas las cadenas”. No solo avanzó más que Mercadona en términos porcentuales el año pasado, sino que suplantó a Dia en crecimiento, que estancó su facturación en España en los 4.500 millones de euros. Gracias a ello incrementó su cuota de mercado desde el 2,7% al 3,1%. Valencoso explica esa escalada por factores como “la rápida apertura de tiendas [es el detallista que más establecimientos abre tras Mercadona] y su entrada en nuevas líneas de productos, frescos, panadería, que han añadido facturación”. También en el Reino Unido, las ventas de la empresa crecieron el 13,6% el año pasado.
La gran pregunta es si Lidl logrará seguir creciendo a este ritmo, ahora que la crisis parece tocar a su fin. En la empresa creen que sí y que su éxito no ha sido a causa de la depresión. “Estamos ganando clientes a buen ritmo” afirma De Bobes “desde mucho antes del 2008. El nuestro es un modelo que convencía antes y convence ahora”. Valencoso, sin embargo, tiene dudas: teme que el ritmo se ablande debido a que, “con más dinero, parte de los consumidores redirigirán sus compras hacía supermercados de mayor nivel”. Otros expertos, como Gildo Seisdedos, profesor de Marketing de IE Business School, opinan diferente. “Creo que la cultura low cost que ha llegado para quedarse dado que la gente sigue mirando el precio, garantizará la afluencia de clientes a este tipo de supermercados”. A lo que habría que añadir la tendencia creciente de los consumidores a hacer compras más pequeñas y cerca de casa, en lugar de en los hipermercados del extrarradio.
Todo indica que en los próximos años la cadena seguirá aumentando referencias y abriéndose a nuevas líneas de productos con el fin de mantener y hasta atraer clientes de nivel más alto. Algo factible. Un estudio publicado por Grocer Magazine revela que en el Reino Unido uno de cada tres clientes de Lidl es de clase media o media-alta. Hace dos años era solo uno de cada diez. “Iremos respondiendo a la demanda” apunta el portavoz de Lidl. Valencoso cree, además, que “ese aumento del surtido es un paso necesario si Lidl quiere convertirse en la cadena habitual. Si no hay surtido y no ves ahí tus productos habituales, tiendes a ir a otro sitio”.
Todo ello no significa que Lild se vaya a convertir en una segunda Mercadona. El avance hacía un descuento más suavizado no pasa por abandonar el carácter de la compañía, que tan buenos resultados le ha dado. En Lidl consideran que lo importante es buscar un equilibrio entre los deseos de los clientes, de mayor oferta, y la necesidad de seguir manteniendo los precios ajustados. “Hay que conservar la ventaja competitiva que nos da el modelo discount” recuerda De Bobes: un modelo que pasa por hacer compras centralizadas para cada producto a nivel de grupo, primar las marcas propias y eliminar costes que no aportan valor, pero mantener también un número de referencias que no sea excesivo. “Tener muchas referencias añade costes de gestión y logísticos y complica la negociación” afirma el portavoz de la empresa. “Si vas a comprar a cinco en lugar de a dos, compras menor volumen y no logras precios tan baratos”.

sábado, abril 11, 2015

Fechas de caducidad en los alimentos: agradéceselo a Al Capone

Fechas de caducidad en los alimentos: agradéceselo a Al Capone


Fechas de caducidad en los alimentos: agradéceselo a Al Capone

8 Abril, 2015 Por Guillermo Carvajal 3 min lectura





El famoso gangster Al Capone no es una figura ejemplar precisamente, todo lo contrario. Como cabecilla principal del crimen organizado en la ciudad de Chicago en las primeras décadas del siglo XX fue responsable de asesinatos y ejecuciones, además de otros múltiples delitos. Todo ello basado en la distribución ilegal de alcohol durante los años de la prohibición.





Al final, como todo el mundo sabe, Eliot Ness y los Intocables lograron darle caza en 1932, pero solo pudieron acusarle de evasión de impuestos. Sería uno de los delincuentes que estrenarían la recién abierta cárcel de Alcatraz en San Francisco. En 1939 sería puesto en libertad condicional. Pasó los últimos días de su vida en Palm Island, Florida, ya muy deteriorada su salud. Murió el 25 de enero de 1947 de un ataque cardíaco.


Pero con todo hay algo por lo que podemos estar agradecidos a Al Capone. Su compleja personalidad era vista en Chicago como una especie de Robin Hood moderno. De hecho fue el primero que abrió cocinas económicas para alimentar a quienes no disponían de recursos durante la Gran Depresión. En ellas se servían gratuitamente tres comidas diarias, con el fin de asegurarse que cualquiera que hubiera perdido su trabajo pudiera alimentarse. Pronto todas las ciudades del país lo imitaron. No sólo eso, sino que él mismo acudía en ocasiones a servir las comidas, y se calcula que mantener las cocinas abiertas le costaba miles de dólares a diario.



Desempleados haciendo cola en una de las cocinas económicas de Al Capone

En aquella época no existían controles sobre la producción y venta de leche, tampoco había leyes que regulasen la calidad ni los tratamientos de esterilización. Y por supuesto tampoco existían las fechas de caducidad, que hoy son algo absolutamente normal e imprescindible.

Al parecer un familiar cercano de Al Capone, probablemente un niño, enfermó por consumir leche en mal estado. Esto le hizo fijarse en el negocio de su venta y distribución, que por cierto tenía un caracter bastante oscuro, como a él le gustaban los negocios.

Lo que no le debía gustar era ver a la gente enfermar y morir por consumir productos caducados. Además, con el cercano fin de la prohibición le pudo parecer que la leche era un buen negocio en el que emplear la flota de camiones que le iban a sobrar. Así que compró una planta procesadora de leche llamada Meadowmoor Dairies, y consiguió que el consejo de la ciudad aprobase una ley exigiendo que todas las botellas de leche llevasen una fecha de caducidad estampada.



Al Capone


Pero no todo iba a ser altruismo. Al parecer se había hecho también con el mercado de máquinas estampadoras de fechas de caducidad, con lo cual era un negocio redondo. En ello le ayudó su hermano Ralph Capone, al que desde entonces se apodó como Bottles Capone. Éste estaba considerado como el enemigo público número 3 mientras que Al era indudablemente el enemigo público número 1.

Desde entonces, aunque las razones no fueran todo lo bondadosas que aparentan, todas las botellas de leche comenzaron a llevar impresas la fecha de caducidad. Y con el tiempo esto se extendería a todos los productos perecederos.

viernes, abril 10, 2015

Jerónimo Martins, en la mira por condicionar ventas | La República

Jerónimo Martins, en la mira por condicionar ventas | La República









Jerónimo Martins, en la mira por condicionar ventas

Bogotá_

Si cuando usted se acercó a una tienda Ara, el establecimiento le condicionó la venta de arroz a la adquisición de otros víveres, fue una de las víctimas de lo que la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) denomina “ventas atadas”.

Por esta razón, la entidad formuló pliego de cargos a la portuguesa Jerónimo Martins, propietaria de la cadena de supermercados.
De acuerdo con el Estatuto del Consumidor, establecido en la Ley 1480 de 2011,  se prohibe “expresamente las ventas atadas y coartando, a su vez, el derecho que tienen los consumidores a elegir libremente los bienes que requieran”, según lo dispuesto en el numeral 1.7 del artículo 3.
Pero eso no es todo, la SIC también encontró otra presunta infracción vinculada con la venta de un lácteo que se identificaba como yogur, pero que sus condiciones nutricionales distaban significativamente de dicho producto.
De este último caso, la SIC constató que trataba de una bebida fermentada marca Finess de Alpina Productos Alimenticios, que tiene unas características distintas tal y como “lo informa el fabricante en el etiquetado del producto”, aseguró el regulador.
Edward Cristancho, abogado especialista en consumo y competencia desleal de muñozºabogados, explicó que este pliego implica que la entidad “tiene elementos de juicio suficientes para iniciar una investigación formal de carácter sancionatorio,  y aplicar así el denominado remedio de mercado”.
Y efectivamente la situación fue denunciada tras tres visitas que realizó la entidad en febrero del año pasado a los establecimientos.
Lo que viene en adelante, indicó el abogado, es que se le da la oportunidad a la compañía que presuntamente cometió la infracción de defenderse. Y el aporte de pruebas no debe tomar más de 15 días.
Si Jerónimo Martins se hallara responsable de las acciones, la SIC estaría en capacidad de imponer multas de hasta $1.288 millones por cada una de las actuaciones que vulneraron el derecho del consumidor en las tiendas.
Si bien ante  la apertura de pliegos no proceden recursos; lo cierto es que inicia un proceso que cumple con todos los parámetros legales para que la compañía  inicie su defensa.
Ahora, si la compañía demuestra en visitas posteriores, que esas situaciones ya cambiaron, estas acciones podrían ser valoradas por el ente regulador, lo que implicaría una sanción menos radical.
“Reparar los hechos, no exonera de la responsabilidad ya generada por las infracciones. Esto en últimas puede atenuar la sanción impuesta”, sostuvo Cristancho.
El  término legal, desde se conoció el hecho infractor hasta que se impone el correctivo de mercado o la sanción, es de 3 años; pero es usual que la Superintendencia no se tome más un año para tomar la primera decisión de un caso de este tipo.
Las últimas cifras relacionadas con las sanciones impuestas por la SIC, señalan que las infracciones al Estatuto del Consumidor representan 2% del total de las multas a las compañías.
El más reciente informe de la Superintendencia muestra que las sanciones por infracciones a dicha normativa llegaron a  $2.800 millones de un total de $115.452 millones durante el año pasado. Las más significativas se dan por cuenta de infracciones a la competencia y eficiencia de mercados.

Para contactar al autor de esta nota:

Natalia Cubillos Murcia

@nncubillos

Editor de esta nota:
Natalia Cubillos
ncubillos@larepublica.com.co