sábado, junio 19, 2021

COLOMBIA - Las compras por canales online crecieron cerca de 65% en 2020 debido a la pandemia - LA REPUBLICA

Las compras por canales online crecieron cerca de 65% en 2020 debido a la pandemia}

COMERCIO
Las compras por canales online crecieron cerca de 65% en 2020 debido a la pandemia
sábado, 19 de junio de 2021





Se espera que este año las ventas en esa jornada de descuentos crezcan por lo menos 3,9% y el ticket promedio sea de $155.000

Esteban Feria

Las medidas de seguridad a tener en cuenta para solicitar productos financieros online

Con las nuevas medidas impuestas por la pandemia, fueron varios los negocios que migraron al internet y aunque el comercio por este medio venía en crecimiento, el confinamiento logró cambiar los hábitos de compras de los colombianos.´






Según el más reciente informe publicado por los organizadores de Cyberlunes se espera que este año las ventas en esa jornada de descuentos crezcan por lo menos 3,9% y el ticket promedio en ventas sea de $155.000.

Respecto a las cifras reportadas por la iniciativa, en la primera edición del evento, que fue en 2019, las categorías más visitadas fueron la de tecnología con 20%, viajes 19% y moda 16%. El cambio fue sustancial para las cifras reportadas el año pasado, que incluyeron la categoría de electrodomésticos con 31%, tecnología 21% y hogar 14% lo que deja entrever las necesidades del consumidor en medio de la cuarentena.

En el perfil del consumidor, hubo una evolución importante en los números pues en 2019 la mayoría de compradores fueron hombres, con 51% de participación, a diferencia de las mujeres con 49%, lo que cambió drásticamente para 2020, año en el que las mujeres encabezaron la cifra con 60% y los hombres con 40%.


Boom del maquillaje y accesorios para cuidado de belleza lleva a los MasterClass online

Las edades tuvieron una variación considerable pues mientras en el año anterior a la pandemia cerca de 41% de los clientes se encontraban entre los 25 y 34 años, en 2020 ese grupo solo llegó a 16%.

Según la Cámara de Comercio Electrónico (Ccce) entre abril y junio del año pasado el comercio por medios digitales creció 65,7%, lo que representó una tasa mensual de 11% y luego tuvo números negativos con una reducción de 19% en las ventas.

“El reto ahora es hacer sostenible esa reacción que tuvo con el cierre del canal físico. El desafío de la industria es trascender el tema reactivo y volver el comercio electrónico una realidad”, comentó María Fernanda Quiñones, presidente de la Ccce, en medio de la presentación del estudio.

Con respecto al ticket promedio la entidad aseguró que en enero de 2019 se registraba un valor promedio de compra por $204.365 y en abril de 2020, fue de $113.690, lo que representó una caída de 34,7%, con respecto a la cifra de enero.

Se espera que el mercado de este tipo siga en aumento pues según la Ccce la expectativa de crecimiento en ventas por este medio para el cierre de 2021 es de 16%, aumentando la posibilidad para miles de emprendedores de desarrollar su negocio sin invertir en la renta de un lugar y con la posibilidad de encontrar nuevos clientes.
  

COLOMBIA - "Vamos a lanzar en el segundo semestre del año en Colombia Supermercado Libre"

"Vamos a lanzar en el segundo semestre del año en Colombia Supermercado Libre"





Todos los secretos de las cocinas fantasma en franquicia - Emprendedores.es

Todos los secretos de las cocinas fantasma en franquicia - Emprendedores.es

Todos los secretos de las cocinas fantasma en franquicia


Al calor de la explosión de la comida a domicilio, las dark kitchen han irrumpido con fuerza. Varias cadenas profundizan en este modelo de negocio, comparten ideas para exprimir sus posibilidades y aportan claves para hacerlo rentable en el tiempo.




Una bajada interanual del 37,1%, hasta los 2.125 millones de euros. Hablamos de las ventas en mostrador en los establecimientos de comida rápida en el 2020. El delivery, en cambio, creció al 29,7%, con un volumen de 925 millones de euros. Facilitadas por la consultoría DBK, y aunque referidas sólo a un sector concreto, las cifras muestran el empuje del reparto a domicilio en la era de pandemia, un fenómeno extensivo a todos los segmentos hosteleros y que ha permitido a multitud de negocios sobrevivir y/o reinventarse. En este nuevo escenario han irrumpido con fuerza las dark kitchen o cocinas fantasma (establecimientos concebidos sólo para cocinar pedidos a domicilio), una fórmula que ya han adoptado e integrado multitud de cadenas en sus estructuras, hasta convertirlas en una línea de negocio más dentro de su estrategia global.

Un ejemplo de su impacto lo encontramos en Avanza Food, nueva denominación de Beer&Food, grupo con marcas como Tony Roma´s y Carl’s Jr., que en febrero pasado presentaba, como parte de su nueva estructura organizativa, la División de Dark Kitchens & Virtual Brands. A partir de aquí, la compañía ha apostado por diseñar dos modelos de cocina fantasma, como explica el director general de esta nueva división, Thierry Rousset. “Por un lado, las Dark Kitchen-Plus, que son restaurantes multimarca preparados para trabajar con hasta 8-10 marcas de nuestro catálogo, para su entrega al cliente, a través del servicio a domicilio o de recogida en el propio local. Nuestro Dark Kitchen-Service, por su parte, ofrece a los integrantes de la red la posibilidad de aumentar su facturación, integrando en sus restaurantes algunas de nuestras marcas virtuales [el grupo ha desarrollado 10 de estas enseñas, como California Chicken, Yankee Burger, Burrito Wey o Take a Poké]”.



«En marzo Avanza Food anunciaba la apertura de sus dos primeras dark kitchens franquiciadas, en Salamanca y Logroño, con la previsión de inaugurar ocho más en 2021″.

En julio del 2020 el proyecto cristalizó en el mercado con la apertura en Valladolid de su primer restaurante multimarca, al que han seguido, en marzo pasado, los dos primeros ya bajo el régimen de franquicia. “Todos ello operan bajo el nombre de Avanza Food, no están abiertos al público [no se puede degustar el producto en el local], por lo general cuentan con una superficie de unos 120 metros cuadrados, con salida de humos y en los que utilizamos herramientas tecnológicas para gestionar los pedidos de forma automática y con eficiencia, a medida que entran desde las diferentes plataformas de los agregadores. Subrayar, por otro lado, que para su ubicación no buscamos locales de primera línea con alquileres altos”.
Seguir –con criterio– la corriente

Una de las firmas que mejor ha entendido esta tendencia y la ha incorporado con naturalidad a su concepto es Mexicana de Franquicias, que integra enseñas como La Mordida, Ricos Tacos y SuperTaco. Su CEO, Carlos Ruiz, resume el proceso. “Durante el confinamiento continuamos prestando servicio a domicilio”, recuerda. “Entonces utilizábamos los locales abiertos para ofrecer las diferentes marcas del grupo Mexicana de Franquicias, con lo que acercábamos a nuestros clientes más posibilidades y, en paralelo, aumentábamos las ventas de los locales. Una vez se pudo abrir, y debido a los buenos resultados, seguimos con este enfoque y decidimos trasladarlo a nuestra estrategia de expansión, captando a nuevos franquiciados e implementándolo también en otros negocios, como en hoteles”.

En este contexto, la compañía ha seguido dos vías de crecimiento. “Por un lado, hemos implantado el modelo de dark kitchen en nuestras marcas preexistentes, lo que ha sido fácil porque veníamos de un concepto que ya funcionaba y el público ya conocía esa oferta. Pero también hemos creado una marca 100% virtual, Arte Sana, que se ha sumado a los locales abiertos, tanto propios como franquiciados”.

Reconoce Ruiz que la integración ha sido sencilla. “Y todo, gracias a los procesos desarrollados en nuestros más de 25 años de experiencia. En este sentido, contamos con una cocina central que suministra productos a todas las marcas, por lo que en el ámbito logístico no ha habido ningún cambio, mientras que el personal de cocina ha recibido formación para la preparación y envasado de la marcas, a lo que sumamos una integración de los sistemas de delivery”.
Un reflejo de la economía colaborativa

Desde Sushimore reivindican su condición de pioneros en este campo, como subraya su CEO, Roger Antelo. “Somos de las primeras dark kitchen de España. Para nosotros, fue una fórmula más de economía colaborativa que permitía aprovechar y compartir espacios, además de ser una vía para introducir de forma rentable nuestro producto en pequeñas poblaciones, al necesitar una inversión más reducida. Así, conseguimos llevar sushi a localidades donde quizá no estaban tan acostumbrados”. Este enfoque responde a la naturaleza de una compañía focalizada en el delivery y donde lo virtual es el eje del negocio, aclara Antelo. “Las cocinas son nuestro corazón productivo y las dark kitchen encajaron muy bien en nuestra forma de trabajar”.

¿Y cómo han trasladado al mercado esta estrategia? “Seguimos innovando con fórmulas flexibles que acercan al usuario lo que necesita en cada momento. Nuestra tienda de Cambrils, por ejemplo, abre al público con una terraza y en sus cocinas, además, crean producto de otra de nuestras marcas Kaleka Poke. Otro caso lo encontramos es la terraza de nuestra cocina fantasma de Villanueva de la Cañada, donde el usuario puede consumir en ese lugar algunos de los productos”.

Como particularidad competitiva, las ubicaciones no determinarán la evolución del proyecto. “Hemos integrado estas cocinas a medida que han surgido las localizaciones adecuadas. Aprovechamos espacios muertos o difíciles de cubrir con un sólo negocio, así como espacios desocupados en determinadas horas del día, como la cocina de un hotel, para encontrar un acuerdo en el marco de la economía colaborativa”. A partir de aquí, Sushimore llegó a acuerdos con cadenas hoteleras como B&B. “La economía colaborativa consiste muchas veces en compartir recursos. ¿Para qué fabricar una cocina nueva con el gasto evidente que esto conlleva?”.

Ventajas de un formato que ha venido para quedarse

“Gran flexibilidad, rapidez y versatilidad, con inversiones, gastos de explotación, tiempos de construcción y costes de alquiler más competitivos que los modelos de restauración tradicionales”. Así resume Thierry Rousset los beneficios de un concepto que, por su propia naturaleza, “está abierto tanto a candidatos que buscan autoempleo como a inversores más grandes”. Y en el caso de las Dark Kitchen–Service, “no requiere inversión inicial, al optimizar las cocinas ya existentes, con lo que se reduce la capacidad ociosa y garantiza una mayor rentabilidad, sin incrementar los costes fijos”. Ruiz incide en su versatilidad, “ya que pueden implantarse tanto en cocinas habilitadas exclusivamente para este servicio como en negocios ya en funcionamiento, para ampliar así su oferta”.

Roger Antelo, por su parte, recuerda que este formato beneficia en varias formas y etapas del proceso. «Por ejemplo, cuando se está empezando, una cocina fantasma no necesita grandes inversiones ni tiempos como lo haría un restaurante tradicional. En este sentido, requiere unos 20.000 euros y en menos de dos semanas ya puedes estar funcionando como enseña. A partir de aquí, sólo precisas una marca, una cocina fantasma y una plataforma de reparto. Y ya está».

COLOMBIA - D1, Justo & Bueno y Ara: la fórmula de precios bajos que invade a Colombia - FORBES

D1, Justo & Bueno y Ara: la fórmula de precios bajos que invade a Colombia

D1, Justo & Bueno y Ara: la fórmula de precios bajos que invade a Colombia

En una década, han logrado acaparar el 20 % del gasto de los hogares en Colombia. Ya hay 3.739 tiendas en todo el país y se prevé la apertura de por lo menos 270 más en plena reactivación económica. ¿Cuáles son las claves de una industria que no para de crecer?

16/06/2021
Por Kevin Steven Bohórquez



En la Sabana de Bogotá, justo a 22 kilómetros de la capital del país se encuentra el municipio de Tocancipá, Cundinamarca. La ‘capital industrial de Colombia’, como ha sido llamada en los últimos años, acoge a un puñado de empresas que manejan gran parte de su operación desde allí. Se trata de una decena de centros de producción y de distribución, desde donde se despachan todo tipo mercancías con camiones que llegan, cargan y se van. O viceversa.

La escena, muy similar a lo que sucede en los principales puertos del país, se repite todos los días: millones de toneladas se mueven a zonas limítrofes y centros urbanos, en un proceso que hace parte de la cadena de tiendas D1 y Justo & Bueno. De hecho, no muy lejos de allí también está el centro de distribución de Tiendas Ara, que al mismo ritmo de sus competidores ya tiene establecida una cadena de suministro para movilizar, en tiempo récord, alimentos, elementos de aseo, productos congelados y hasta abarrotes.

Lo que sucede en esta zona del país ya se ha duplicado en casi todas las regiones, a tal punto que estas tres empresas suman más de 25 complejos logísticos en varios departamentos. Es, sin duda, el resultado de las millonarias inversiones que se han ejecutado en la última década a raíz de la expansión de un modelo de tiendas de descuento que, aún en plena pandemia, sigue creciendo a tasas de dos dígitos.

Así lo muestran incluso las cifras de la investigadora de mercados Kantar Worldpanel, en las que se ve cómo los ‘discounters’ le han quitado mercado a las grandes superficies del país, con precios por debajo del mercado, una estructura de costos simplificada y una rotación de inventario acelerada.
“En 10 años, pasaron de no tener participación a terminar el 2020 con aproximadamente un 20 % del gasto de los hogares colombianos”, dice a Forbes Juan Caro, director comercial de Kantar para consumo masivo.

“El año pasado la pandemia fortaleció su crecimiento, llevando a que sea un canal que si comparamos el primer trimestre de 2021 vs el primer trimestre de 2020 sigue creciendo a ritmos del 15 % del gasto de los hogares”.jUAN CARO, DIRECTOR COMERCIAL DE KANTAR PARA CONSUMO MASIVO

D1, Justo & Bueno y Ara se han convertido en los reyes de este negocio, desplegando su operación por casi todas las ciudades y más de un tercio del total de municipios de Colombia. Su ADN se ha reducido a entregar calidad a los menores precios, una premisa que ha sido bien vista no solo por los de menos recursos, sino por una clase media en crecimiento y unos estratos altos que buscan ahorro. Hoy el gasto promedio en estos supermercados ‘low cost’ está alrededor de $1.015.000, según Kantar, solo por debajo de los minimercados de barrio.

“Es el canal de compra donde un hogar en promedio lleva más productos (alrededor de 23 diferentes en el primer trimestre de 2021), seguido por el minimercado de barrio donde un hogar compra 19 productos distintos”, añade Caro. “El ‘discounter’ le apuesta a hacer probar a los hogares productos que antes no probaban, por un desembolso alineado a la realidad del país y a la coyuntura económica que la pandemia ha causado”.

Y es que basta solo con entrar a una de estas tiendas para entender su concepto: bodegas medianas, con anaqueles repletos de cajas, un surtido limitado y una operación que se desarrolla para mitigar el impacto ambiental y promover la conciencia en el consumidor final. Son autoservicio y la clave ha sido adoptar marcas propias, que les generan más rentabilidad que las líneas de las grandes empresas.

Tiendas Ara en Barraquilla | Crédito: Ara

Tatiana Mejía, presidenta encargada de D1, detalla que estas tiendas se han vuelto una opción adicional para el consumidor que busca cercanía y precios bajos. “Esto ha conllevado a que muchas familias lo prefieran como destino para realizar sus compras básicas, en momentos difíciles en la que la economía familiar se va ajustando”, dice a Forbes.

“Nuestra oferta y modelo es multiestrato y de cercanía, lo que nos permite ofrecer acceso a las comunidades de menores ingresos a productos de la mejor calidad a bajos precios”, añade Pedro Leandro, director general de Jerónimo Martins Colombia, empresa que opera Ara. “Al tiempo atendemos una clase media que busca ahorrar y productos de calidad, y a una clase con más poder adquisitivo que se identifica con la calidad acostumbrada”.
El comienzo en San Pío

El éxito de las tiendas de descuento ha hecho millonarios a algunos, así como ha llamado la atención de los grandes conglomerados empresariales. Si bien es un modelo que aterrizó en Colombia en 2009, nació en Essen, Alemania, en 1945, meses después de terminar la Segunda Guerra Mundial.

Los hermanos Theo y Karl Albrecht fundaron Aldi, una cadena que optó por desarrollar un negocio de bajos precios para atender a todos los segmentos de la población. Hoy tienen presencia en Europa, Norteamérica y Australia, con tiendas en 19 países y 75.000 colaboradores. Su éxito se convirtió en un negocio de exportación, dejando un imperio que está a cargo de Beate Heister, Karl Albrecht Jr y Theo Albrecht Jr, herederos de los fundadores y quienes, según cálculos de Forbes, alcanzan una fortuna que asciende a los US$61.500 millones.

En Colombia, por su parte, el fenómeno ‘hard discount’ aterrizó hace poco menos de 12 años, de la mano de un chileno, que creció en Venezuela y trabajó en Alemania. Se trata de Michel Olmi, un ingeniero mecánico, graduado en Estados Unidos, quien fue el pionero de toda esta revolución en el país: no solo diseñó, construyó y fundó D1, sino años después creó Justo & Bueno, su principal competidor.

“Hemos podido penetrar en el mercado a una velocidad que no se ha visto en otros países, algo que es digno de reconocer”, dijo Olmi a Forbes en una entrevista exclusiva en 2019. “En esencia, son negocios muy disruptivos y la gente no estaba acostumbrada. Para mí, esos son los criterios claros y claves. Primero nos enfocamos en D1 y después lo repetimos en Justo & Bueno”.



Argumentando la necesidad de democratizar el consumo, D1 abrió en 2009, completó 50 tiendas en 2010 y se expandió en Colombia en 2011, de la mano de Olmi. El éxito del negocio llamó la atención del Grupo Santo Domingo, que en 2015 se quedó con 60 % de la empresa. Hoy cuentan con más de 1.750 tiendas en todo el país, tienen en operación 16 centros logísticos; esperan llegar a la tienda 2.000 en 2021 y para el 2024 prevén consolidar un total de alrededor de 2.550 unidades físicas.

“Nos enfocamos en la simplicidad, maximizando el volumen de venta por referencia lo que nos permite obtener estructuras de costos bajos y por ende precios bajos”, destaca Mejía, de D1. “Nuestra propuesta de valor cuenta con un portafolio equilibrado, por medio de un surtido limitado, basado en las necesidades del consumidor”.

A la carrera de simplificar costos, poner en aprietos a los grandes retails, y ofrecer los más bajos precios, se han sumado en los últimos años otros titanes como Justo & Bueno, que nació en 2015 tras la venta de Olmi a los Santo Domingo, y Ara, que llegó a Colombia en 2013 de la mano de la portuguesa Jerónimo Martins. Hoy, entre los dos suman 1.989 tiendas en más de 20 departamentos del país y, según datos compartidos a Forbes, han invertido más de US$1.015 millones para su consolidación en el mercado local.

“Para mí, esos son los criterios claros y claves. Primero nos enfocamos en D1 y después lo repetimos en Justo & Bueno”.Michel olmi, fundador de d1 y justo & bueno.

Leandro, líder de toda la operación de Ara en Colombia, explica que la expansión ha sido sostenida y se debe a factores diferenciales en la oferta de valor, con una estrategia enfocada en precios bajos, variedad y calidad. “Desde el principio le hemos apostado a la democratización y el acceso a nuevos productos, siempre de la mejor calidad y a los mejores precios”, destaca el ejecutivo, a lo que agrega que “solo durante 2020 –un año de gran incertidumbre y muy difícil por la crisis- nuestras ventas aumentaron en un 24.4 %”.

Las millonarias inversiones que se han gestado en la industria han permitido consolidar este renglón económico que mueve más de $11 billones al año y el cual prevé llegar hasta los $25 billones en 2023. Esta proyección se suma a las del Grupo Bancolombia, que advierte que con las tasas de crecimiento actual de ventas, las empresas duplicarán sus ingresos en los próximos dos años. Además, alcanzarán una participación del 33 % del retail colombiano, con casi 5.000 tiendas en 2023.

Aunque no hay cálculos recientes sobre cómo está el mercado en América Latina, Bancolombia estima que en una lectura preliminar se vislumbran más de 6.000 tiendas de bajo precio en la región. En Perú, por ejemplo, avanza la expansión de los supermercados Mass; en México, las tiendas 3B; y en Argentina y Brasil, el desarrollo y la consolidación de DÍA, una cadena española que con sus bajos precios ya acapara la atención del hemisferio sur.
Cambian las reglas de juego

La guerra por el consumidor final, que se ha acelerado quizás en los últimos cinco años, ha agitado todo el sector y su avance ha sido evidente. Así lo muestran las cifras de la Superintendencia de Sociedades, en las que se ve que, en menos de una década, D1, Justo & Bueno y Ara han logrado entrar al club de las 50 empresas más grandes del país, superando incluso el crecimiento de firmas tradicionales como PriceSmart y Cencosud.

De acuerdo con el más reciente reporte de la Supersociedades, en 2020, por ejemplo, Koba Colombia, operadora de las tiendas D1, alcanzó ventas por $7.3 billones, con un crecimiento de 4 %; mientras que Jerónimo Martins llegó a los $3.94 billones, con una expansión de 24,4 %.

El Grupo Éxito, por su parte, registró $15.7 billones en ingresos, unos resultados impulsados por sus diversos modelos de negocio y una operación que ha estado volcada a suplir las diversas y nuevas necesidades de los consumidores. En su avance para no perder terreno, frente a los formatos de descuento, la ‘holding’ ha desarrollado en los últimos años nuevos formatos como Éxito Wow, Carulla FreshMarket y Surtimayorista, tres propuestas diferenciales para un consumidor que está más activo.



A través de Surtimayorista, su formato cash and carry, busca convertirse en la central de abastos de la esquina, para que clientes profesionales como tiendas, restaurantes, hoteles, entre otros, puedan abastecer sus negocios a precios competitivos. Este tipo de modelos han nacido en medio del avance de los ‘hard discount’, y apuntan a seguir democratizando el consumo.

Caro, de Kantar, resalta que de toda esta revolución los principales afectados por el crecimiento de las tiendas de bajo costo son en orden los establecimientos de barrio y después los supermercados de cadena. “Sin embargo, no todo está perdido para los fabricantes de marcas comerciales y para los dueños de otro tipo de canal de compra, ya que, si bien son visitados por casi el 100 % de los hogares colombianos, tan solo se registra alrededor de un 23 % del gasto en estos establecimientos, pero un 77 % de su gasto fuera de este canal”, sostiene el directivo.

Cifras entregadas a Forbes por las empresas muestran que el avance de este renglón económico ya genera más de 42.000 empleos, que van de la mano de la ayuda a pequeños y grandes productores nacionales que están detrás de las marcas propias de estas tiendas. Esto, sin duda, dicen los expertos, muestra toda una cadena muy bien montada, que promete impulsar el consumo local y mantener la actividad económica productiva.

Así, bajo este panorama, se estima que se planean abrir más de 270 nuevas tiendas en pleno 2021, en gran parte por las nuevas inversiones de D1 y Ara. Justo & Bueno, por su parte, alista todo su arsenal para salir bien librado del proceso de negociación de emergencia de un acuerdo de reorganización al que se acogió hace un par de semanas. El objetivo: continuar en la senda de crecimiento, en medio de una revolución de bajos precios que se ha gestado a raiz de la expansión de las las tiendas ‘low cost’ en Colombia.

Al final, tal y como explica Mejía, de D1, se continuará “desarrollando un portafolio para ofrecer al consumidor la canasta más completa, siempre con el compromiso que sea lo más económica posible”

Siga toda la información de negocios en Forbes Colombia.

viernes, junio 18, 2021

COLOMBIA - El sector privado y el contexto nacional: ¿Cómo navegar y superar la crisis? - FTI Strategic Communications

El sector privado y el contexto nacional: ¿Cómo navegar y superar la crisis? - FTI Strategic Communications

El sector privado y el contexto nacional: ¿Cómo navegar y superar la crisis?


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JUNE 9, 2021
Jorge Del Castillo
Managing Director
jorge.delcastillo@fticonsulting.com
Andres Fernandez
Senior Director
andres.fernandez@fticonsulting.com
Mariana Mejia
Consultant
mariana.mejia@fticonsulting.com

Public Affairs & Government RelationsLatin America

En medio del retador escenario que enfrenta Colombia, con profundos alcances políticos, económicos y sociales, surgen dudas sobre cómo enmarcar el rol del sector privado en la generación de soluciones estructurales. ¿Qué debe hacer el empresariado para facilitar soluciones sostenibles y de largo plazo y al mismo tiempo garantizar su libertad para operar?

Desde FTI Consulting estructuramos una hoja de ruta con ideas recomendaciones y buenas prácticas que pueden ayudar a resolver estratégicamente estas complejas inquietudes.

Análisis General del Contexto Para empezar, es importante reflexionar sobre el difícil momento social por el que atraviesa el país. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (“DANE”), solo entre el año 2019 y el año 2020, 3.6 millones de personas entraron en estado de pobreza mientras que 2.78 millones pasaron a la pobreza extrema. Es decir, el porcentaje de la población viviendo en condición de pobreza o pobreza extrema creció un 6.8%, de 35,7% en el 2019 a 42,5% en 2020.

En términos concretos, de los casi 50 millones de colombianos, 21 millones viven con un ingreso medio mensual que no supera los COP$331 mil pesos y de éstos, 7.5 millones de personas viven en condiciones de pobreza extrema, esto significa que sobreviven con un ingreso promedio mensual de hasta COP$145 mil pesos. Con ello, el coeficiente Gini pasó de 0,52 a 0,54 en 2020.

Colombia cerró el 2020 con un índice de desempleo del 15,9%, una cifra muy preocupante, sobre todo considerando la fragilidad del mercado laboral, que cuenta con un 49% de informalidad, con índices aún más elevados en ciertas regiones del país, como el Pacífico.

Lo anterior se explica en parte por las nefastas consecuencias de la pandemia del Covid-19, que, desde su llegada al territorio en marzo del 2020 ha generado cierres generalizados y por sectores. Sin embargo, y pese a los notables avances sociales logrados en las últimas décadas, responde también a fallas estructurales que llevaron a que la crisis de la pandemia se desplegara con mayor velocidad y fuera aún más devastadora para la población vulnerable.

El sector privado y el contexto nacional Muestra de ello, es que, según un estudio cuatrienal publicado por la OCDE en 2018, la movilidad social y desigualdad económica se encuentra especialmente afectada en Colombia, donde salir de la pobreza toma en promedio 11 generaciones, mientras que en Dinamarca tardan 2, en Estados Unidos 5 y en Chile y Argentina 6.

Partiendo de esta realidad, como era de esperarse, la pandemia golpeó el crecimiento económico del país durante el 2020, donde el PIB de Colombia cayó 6,8%. Según lo anotado por varios analistas económicos, se trata de la mayor caída en la historia moderna del país, aún mayor a la recordada crisis de 1999.

En este escenario, el Banco de la República acreditó la deuda externa de Colombia al cierre de enero 2021 en USD$156.834 millones, lo que corresponde al 51,8% del PIB nacional. Sumado a esto, se presentó la hoy retirada Reforma Tributaria, que desencadenó un estallido de protestas en todo el territorio nacional, con una serie de demandas para el gobierno. Entre ellas, están la renta básica universal, el acceso gratuito a instituciones educativas, retiro de la reforma a la salud (hoy hundida en el Congreso), la implementación de los Acuerdos de Paz, la adopción de la consulta anticorrupción, el desmonte completo del ESMAD, entre otros. Con ello, la economía que ya venía golpeada por el Covid-19, resultó inmersa en más de un mes de protestas, bloqueos y episodios de violencia y vandalismo que aún continúan.

Los gremios han manifestado que, al 19 de mayo del 2021 tras 24 días de protestas, tenían pérdidas de alrededor de $10,2 billones de pesos, con industrias ampliamente impactadas. El agro reportó afectaciones por $1,7 billones, el comercio pérdidas por $2,2 billones y los transportadores por $1,8 billones.

Por último, la baja en la calificación de Standard & Poor’s (“S&P”) pasando al país a BB+, terminó de reafianzar este difícil escenario económico.

Esta preocupante situación social, tanto en Colombia como en Latinoamérica, hará sin duda que el avance del Estado sobre la economía y la sociedad se aceleré. Lo anterior ya se ha evidenciado en mayores iniciativas legislativas, regulatorias, de supervisión y monitoreo a todo nivel, tanto desde el ámbito nacional como desde el territorial. Esto último dada la mayor relevancia que han tomado las autoridades Departamentales y Locales en los asuntos centrales de la gestión pública.

Esto viene acompañado, además, de una profundización del activismo judicial, a partir del cual, las decisiones judiciales se han convertido en un escenario más de definición o delimitación de la hoja de ruta gubernamental. Aunque este es un proceso que viene consolidándose de unos años para acá, el contexto analizado multiplicará sus impactos negativos. Con mayores necesidades de recursos y una expectativa de intervención generalizada por el contexto de crisis, hay un ambiente favorable para que este fenómeno se intensifique, incluso pudiendo derivar en mayores presiones nacionalistas y populistas.

Al mismo tiempo, la sociedad civil está cada vez más empoderada, interconectada, informada y con capacidad real de acción lo que, siendo positivo, al mismo tiempo adiciona un nuevo tema al que el sector privado no puede estar ajeno. Este último punto está relacionado con otro elemento que también debe considerarse: las nuevas expectativas de la ciudadanía. En la actualidad el grueso de la población espera que las organizaciones estén al tanto y se aseguren de alinear sus prácticas empresariales y objetivos de negocio a los asuntos prioritarios de sus consumidores o comunidades receptoras. En esta lógica, los estándares, ambientales y de buen gobierno conocidos por sus siglas en inglés como “ESG” y la generación de valor agregado, también jugarán un rol determinante para el éxito corporativo.

¿Cuál debería ser entonces la hoja de ruta?

Mientras se mantiene la expectativa sobre el desenlace de las mesas de negociación y el paro, lo que es evidentemente claro, es que la sociedad no puede quedarse expectante de una solución liderada El sector privado y el contexto nacional únicamente por el Estado. El sector privado debe trabajar desde una visión estratégica, donde la libertad de operar confluya con la protección de su valor corporativo y el posicionamiento y potenciamiento de sus aportes a un mejor país. A continuación, exponemos 5 ideas recomendaciones de cómo lograrlo:

1. Contar con las herramientas necesarias para entender y monitorear los retos y oportunidades del contexto

Análisis y monitoreo político, legislativo y regulatorio: cuando se cuenta con unos objetivos de negocio claros, se facilita la identificación de los puntos de riesgo que pueden conllevar las agendas políticas y regulatorias. Dado su carácter volátil, cambiante y el mayor ímpetu de intervención, es importante que desde FTI recomendamos a las empresas que establezcan sistemas de análisis y monitoreo especializados para actuar frente a las oportunidades y estar preparados cuando ocurran eventualidades de riesgo.

Identificación y gestión adecuada de stakeholders: a nivel general, los stakeholders son los grupos de interés que, directa o indirectamente, pueden llegar a determinar, definir, limitar o potenciar la labor de una empresa en el mercado y la sociedad. Bajo una visión de sostenibilidad y generación de valor compartido, la forma, el mensaje y la frecuencia con la que una empresa se comunique y establezca relaciones de largo plazo con esos grupos de interés, tendrá, sin duda alguna, un impacto en su capacidad de posicionarse y ser exitosa en sus ámbitos de operación.

Escucha activa: diseñar e implementar cualquier tipo de estrategia en el marco de la realidad actual, demanda una escucha activa metódica y el entendimiento profundo del entorno. En un contexto difícil, donde caben múltiples perspectivas, es fundamental que más allá de un monitoreo, se den los espacios para estar dispuestos a oír y entender las distintas partes interesadas y vinculadas, y ser capaces de ponerse en los zapatos del otro.

2. Saber entender las prioridades de los grupos de interés y cómo podemos apalancarlas con capacidades propias y mediante coaliciones

Agendas colaborativas: una vez reconocidos los grupos de interés, es indispensable entender sus necesidades y objetivos con el fin de identificar dónde hay oportunidades de sinergias desde las posibilidades y capacidades de las empresas. Está creación de agendas colaborativas robustecen la generación de confianza y posibilitan la creación de espacios de tomas de decisiones con beneficios para todas las partes. La renuncia al ego y los protagonismos, mediante una actuación colectiva y coordinada, posibilita mejores logros con un mayor alcance que los esfuerzos individuales.

Advocacy y generación de coaliciones: las alianzas y coaliciones entre sectores como la academia, gremios, líderes de opinión y centros de pensamiento con perspectivas afines, pueden brindar gran valor agregado al momento de advocar por los objetivos de determinada empresa o bien para multiplicar sus aportes o mensajes positivos. Los validadores son una pieza clave en un momento donde la credibilidad está puesta a prueba permanentemente.

3. Estructurar la narrativa y los atributos que nos posicionen positivamente frente a los grupos de interés desde una visión empática.

Una estrategia exitosa para enfrentar escenarios adversos necesita reconfirmar que los stakeholders habituales y no tradicionales comprendan con claridad las bondades y capacidad transformadora de la compañía o industria de la que hacemos parte.

En un contexto donde se cuestiona la legitimidad de todos los actores, el sector privado se ve obligado a reafianzar y redoblar su papel como generador de oportunidades y desarrollo económico frente a la ciudadanía. Lo anterior, poniendo de frente también la capacidad de adaptación y resiliencia durante la pandemia. Las crisis además son una oportunidad de posicionar o replantear los atributos de conformidad con las nuevas dinámicas del contexto.

Por ello la insistencia en considerar a la empatía como el punto de partida para explicar qué hacemos, cómo aportamos y qué nos caracteriza.

4. Implementar estándares ESG para pasar del “storytelling” al “storydoing”

El papel de los denominados ESGs, resulta también fundamental como parte de una construcción de consciencia y las acciones prácticas que tanto demanda el contexto. La responsabilidad ambiental, social y de gobierno corporativo son claves para asegurar la generación de valor compartido y sostenido con todos los stakeholders.

Como se planteó en el Foro Económico Mundial en 2019, el compromiso común hacia políticas de prosperidad de largo alcance se convierte en la verdadera propuesta de valor de las corporaciones. Esta no sólo se enmarca en pagar impuestos, cumplir un marco regulatorio y combatir la corrupción, sino también en generar una verdadera transformación social desde el apoyo a todos sus grupos de interés, con énfasis en los más vulnerables.

5. Estar preparados para nuevas eventualidades de crisis

La gestión de crisis demanda una preparación idónea para permitir el mejor resultado posible en medio de la tormenta, evitando consecuencias negativas que dominen y deterioren la libertad para operar, en el corto, mediano y largo plazo. El análisis previo de amenazas y vulnerabilidades, la construcción de infraestructura humana, los protocolos previos de gestión de crisis, la definición de voceros, así como una planificación oportuna, permitirán un manejo más adecuado de las amenazas de riesgo.

Una aplicación ordenada de estas buenas prácticas recomendaciones facilitará el camino para que el empresariado pueda navegar escenarios turbulentos y, sobre todo, apalancar cambios reales que permitan el desarrollo del país en el marco de una perspectiva colaborativa y de visión de largo plazo. Aunque ningún mar en calma hizo experto a un marinero, los que mejor nadaban seguramente tuvieron mayores probabilidades de éxito.

Las opiniones expresadas en este documento son las del autor (es) y no necesariamente las opiniones de FTI Consulting, Inc., su administración, sus subsidiarias, sus afiliadas u otros profesionales.

FTI Consulting, Inc., incluidas sus subsidiarias y afiliadas, es una firma de consultoría y no es una firma de contabilidad pública certificada ni una firma de abogados.

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El atasco de los puertos de China supera al del Canal de Suez y amenaza con llevar el caos al comercio global - elEconomista.es

El atasco de los puertos de China supera al del Canal de Suez y amenaza con llevar el caos al comercio global - elEconomista.es


El atasco de los puertos de China supera al del Canal de Suez y amenaza con llevar el caos al comercio global


El atasco en los puertos chinos amenaza con dar otro empujón a la inflación
Vista de las terminales de contenedores en el puerto de Yantian en la ciudad de Shenzhen, sur de China. Alamy

elEconomista.es
Bloomberg
17/06/2021 - 17:45

La industria naviera mundial está viviendo unos meses muy convulsos. El comercio marítimo ya venía agotado y tocado por las crisis pandémica, a lo que más tarde se han sumado las presiones inflacionarias y los retrasos en las entregas. Pues bien, parece que ahora se enfrenta a la mayor prueba de resistencia hasta el momento. El atasco en los puertos de China, la fábrica del mundo.

La historia viene desde mayo, cuando el puerto de Yantian, uno de los más activos de China, anunció que no aceptaría nuevos contenedores para exportar bienes ante la aparición de un brote de covid-19. Se suponía que el puerto estaría en funcionamiento en unos pocos días, pero su reapertura se ha ido retrasando. A medida que se prolongaba el cierre parcial, las rutas comerciales se han ido atascando, disparando el precio de los fletes que se pagan por enviar mercancías de un lugar a otro.

Las autoridades del puerto de Yantian aseguran que volverán a la normalidad para finales de junio. Aunque la vuelta a la normalidad del puerto parece garantizada, el daño ya está hecho, aseguran desde la agencia Bloomberg. Para ejemplificar este suceso hay que retroceder hasta el gran atasco que sufrió el Canal de Suez, en Egipto. Los horarios de los barcos y las cadenas de suministro tardaron varias semanas en recuperarse después de que se desbloquease el barco que atascó el Canal de Suez en marzo. Ahora pueden pasar meses hasta que la carga que se acumula en el sur de China se despeje, mientras que las consecuencias se propagan a los puertos de todo el mundo.

"La tendencia es preocupante y la congestión incesante se está convirtiendo en un problema mundial", aseguran desde A.P. Moller-Maersk la mayor naviera del mundo del mundo por número de contenedores, en un comunicado el jueves.

La situación en el sur de China es uno más "en una serie de desastres que se han acumulado en la cadena de suministro global", según Nerijus Poskus, vicepresidente de estrategia oceánica y desarrollo de transportistas de Flexport, que fabrica software que ayuda a las empresas a gestionar sus cadenas de suministro. Este experto calcula que la congestión en Yantian tardará entre seis y ocho semanas en despejarse.

Esos tiempos van a generar un problema crítico porque las interrupciones van a coincidir con el período de demanda máxima de finales del verano en EEUU y Europa, donde los minoristas y otros importadores reabastecen los almacenes antes de la fiebre de las compras navideñas de fin de año.

Por lo general, barato e invisible para las empresas y los consumidores, el transporte marítimo, que ahora es más caro que nunca, se ha convertido en una amenaza de doble filo para la economía mundial: actúa como un lastre para el comercio y un potencial acelerador de la inflación.

En EEUU este miércoles, la Reserva Federal ya elevó sus pronósticos de inflación en parte porque se han formado cuellos de botella debido a que la oferta no logra seguir el ritmo de la demanda.


Los fletes siguen disparados


Los datos de Drewry Shipping publicados el jueves revelan que las tarifas de los contenedores en varias rutas siguieron aumentando, llegando a suponer casi siete veces más que hace un año el coste de enviar mercancía entre Rotterdam (Países Bajos) y los puertos de China.
Barcos desviados

Si bien la situación en el puerto chino está mejorando, el miércoles todavía existía una lista de espera media de 16 días, según un comunicado de Maersk, que ha anunciado que desviará la mayoría de sus barcos a otros lugares en junio.

Pero el cambio de ruta de Maersk y otras compañías probablemente solo se sumará a la congestión y las demoras en los puertos cercanos, según el comunicado. Los costes de envío está fuera de control y disparan los precios de bienes que van desde el café hasta los juguetes.

Incluso sin el bloqueo viviendo en Suez o los retrasos en los puertos, el sistema de transporte global probablemente estaría funcionando muy cerca de su capacidad máxima. Las exportaciones de China y otras naciones asiáticas están en niveles récord, a medida que las economías de EEUU y Europa reabren y otros mercados como India compran productos médicos para ayudar con sus brotes en curso.

El auge comercial de China no muestra signos de ceder con las exportaciones registrando cifras históricas en mayo, mientras que el tercer y cuarto trimestre suelen ser los períodos más importantes para el comercio dentro del año.

"Hay cuellos de botella en los puertos de todo el mundo debido a los brotes de covid: la gente no va a trabajar en la misma cantidad y no está trabajando a la misma velocidad que antes de la pandemia", asegura Bjorn Hojgaard, director ejecutivo de Anglo-Eastern Univan Group, una empresa que gestiona las operaciones de una flota de 700 barcos en todo el mundo, que incluyen desde buques cisterna hasta graneleros y portacontenedores.

"El transporte marítimo está tardando más en recuperarse de lo que se esperaba hace unos meses, pero tengo la esperanza de que, entrando en el cuarto trimestre de 2021 y el primer trimestre de 2022, veamos la reanudación de la actividad en muchas partes de la economía mundial y sin duda una normalización de algunos de los desafíos a los que nos enfrentamos en el transporte marítimo", sentencia el experto.
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