jueves, mayo 01, 2014



La nueva era de los centros comerciales

Se acabaron los tiempos en los que un hipermercado, rodeado de las mismas tiendas de moda que están en todas partes, servía para atraer a millones de visitantes. El consumidor del siglo XXI necesita mucho más para levantarse del sofá y salir de casa.

09 abril 2014

POR RAFAEL PASCUAL

Pero dónde demonios está Zara? ¿Y Pull&Bear? ¿Y qué pasa con la tienda de Massimo Dutti? ¿Se trata de una broma? “Pero si hace menos de un mes estaban aquí”, se preguntaban algunos consumidores las Navidades pasadas, mientras deambulaban sorprendidos por el centro comercial Parque Corredor en Torrejón de Ardoz. Por desgracia para el establecimiento madrileño, la desaparición de las marcas emblemáticas del grupo Inditex no era cosa de meigas. Tampoco se trataba de una inocentada, sino de algo mucho más serio. Del cierre total porque, sencillamente, no vendían lo suficiente para hacerlas rentables. Algo similar ha ocurrido en Zaragoza, donde Primark ha bajado la persiana de su local situado en la galería Plaza Imperial. ¿Estamos quizá ante casos puntuales provocados por la caída de consumo? Pues no. Y para comprobarlo basta con revisar los últimos informes financieros de Inditex, que hablan del cierre de más de 60 tiendas en España, de las que el 90% estaban situadas en complejos comerciales.


Increíble pero cierto. Aquellos templos del consumismo sin freno que crecieron como setas por toda la geografía española, y que atraían a los visitantes como las moscas a la miel, observan con asombro cómo sus calles se vacían y cómo las marcas de retail echan el cierre. En algunos casos, este abandono ha llevado al desastre, como ocurrió con el madrileño Avenida M40 y con el coruñés Dolce Vita. Ambos lugares se han convertido en moles abandonadas. Otros, todavía sobreviven y anhelan aquellos tiempos en los que el típico hipermercado de Carrefour o Alcampo, unos cines y unos restaurantes bastaban para que todas las multinacionales de la moda llamaran a su puerta y para que los clientes acudieran en masa.

Para explicar esta situación, lo sencillo sería echar la culpa a la crisis. Pero si se profundiza, se comprueba que no es la única responsable de la caída de algunos centros. “En los últimos años se han venido produciendo una serie de cambios en los consumidores tales como el desarrollo de las nuevas tecnologías e Internet, el acceso a más y mejor información, a mayor cantidad de productos y con mejores precios, etc., lo que unido a la disminución del consumo provocada por la recesión está ocasionando una importante transformación del sector. El cliente se ha vuelto más sofisticado, está mejor informado y plantea unos retos de naturaleza diferente”, asegura Javier Hortelano, presidente de la AECC, la patronal del sector. “Al visitante ya no le impresionas con el surtido, ni con la ubicación. Debes ofrecer una experiencia compleja de ocio para poder atraerlo”, corrobora Teresa Serra, del IE Business School.

La competencia crece. Este nuevo consumidor exige al vetusto templo de las compras que reaccione. Y por si eso no fuera acicate suficiente, la aparición de nuevos formatos viene a echar más leña al fuego, “Los minoristas han creado los centros abiertos urbanos. Luego están los outlet, que también se han asociado, y para acabar tenemos a las tiendas monomarca, que están adoptando estrategias diferentes. Ahora buscan los grandes locales a cielo abierto, en vez de los pequeños emplazamientos situados en galerías cerradas. Todo ello ha incrementado la competencia a la que se debe enfrentar el complejo tradicional”, asegura Josep María Valls, de ESADE. Cierto. En la actualidad existen en España más de 200 centros comerciales urbanos o abiertos (CCU), producto de la asociación de pequeños negocios. Muchos han contado con la ayuda de los consistorios, que han visto que la unión era la única forma de salvar a las tiendas de barrio. ¿Resultado? Promociones y servicios al público, como tarjetas de fidelización o rebajas en el aparcamiento y en el transporte público, que serían imposibles de ofrecer si cada uno fuera por libre. Es decir, lo mismos beneficios que se obtienen en un complejo comercial tradicional.


En cuanto a las tiendas descuento, tampoco hay que buscar demasiado para encontrar espacios parecidos a los factory de antes, pero con un tamaño y un número de marcas más elevado. El ejemplo más claro en este sentido sería Las Rozas Village (Madrid). Aunque la tendencia más marcada en los últimos años gira en torno a la construcción de megacomplejos gigantescos que, además de contar con enormes tiendas de las principales enseñas, ofrecen todo tipo de experiencias de ocio complementarias. “Se busca que este tipo de lugares posean más alicientes que las compras. Por eso se incluyen otras actividades. Son los llamados centros regionales, que suponen un reclamo en sí mismos y que son capaces de atraer a los clientes de toda una provincia o comunidad autónoma”, asegura Helena de Arcos, directora de retail de la consultora inmobiliaria Jones Lang LaSalle.

Además de captar a un consumidor que ha cambiado y que ahora precisa de algo más que los mismos locales con idénticas tiendas para salir de casa, los también conocidos como parques comerciales o shopping resort cumplen el objetivo de aumentar la duración de la estancia de cada visitante en el complejo. Pero, ¿cómo se logra que un cliente cargado de hijos no se canse tras dos o tres horas recorriendo pasillos repletos de reclamos publicitarios? Pues ofreciéndole actividades como navegar en barca, patinar sobre hielo, practicar escalada, deslizarse entre las olas con una tabla de surf, colgarse de los árboles en un circuito de multiaventura, o lanzándose por un tirolina de más de 150 metros de longitud. ¿Y para los niños? Pues nada mejor que un parque infantil de más de 2.400 metros cuadrados de superficie, que incluye juegos mecánicos de última generación, pista de bolos… ¿Exagerado? Para nada. Todas esas aventuras son las que cualquiera puede disfrutar si se toma la molestia de desplazarse a Zaragoza y entrar en Puerto Venecia, inaugurado en octubre de 2012 y que tiene una extensión equivalente a 30 estadios de fútbol.

Gracias a sus experiencias de ocio complementarias y a la presencia de todas las marcas de retail con tiendas de más de 1.500 metros cuadrados cada una, este paraíso de las compras captó a 16 millones de personas en solo un año (el 50% de fuera de la capital aragonesa), ostenta una tasa de ocupación de tiendas del 93% y para este año espera a 20 millones de clientes. “Somos mucho más que un centro comercial, nosotros ofrecemos experiencias y eso es lo que nos diferencia del resto y lo que nos permite triunfar”, asegura Salvador Arenere, portavoz del gigante aragonés.

El boom de Puerto Venecia explica que ya existan 20 centros en España con dimensiones y características similares. Ninguno es tan extenso, pero todos mezclan la galería comercial, que da cabida a las firmas que no requieren de grandes superficies, con enormes tiendas monomarca situadas a cielo abierto. Otro ejemplo más antiguo sería el Plaza Norte 2 en Madrid, donde se puede acceder a los locales pequeños pero también a los almacenes de Ikea, Mediamarkt o Carrefour. “Es lo de siempre mezclado con parques comerciales abiertos, con operadores como Decathlon o Leroy Merlin, capaces de atraer a clientes por sí mismos, pero que se alían con el resto para generar más impacto en el consumidor”, explica de Arcos. Parquesur es también otro de los ilustres veteranos que cada año bate récords de visitas. Así, en 2013 recibió a 23 millones de personas, un 6,5% más que el año anterior. “La incorporación de nuevos establecimientos y la oferta de nuevos servicios dirigidos a hacer más cómoda y agradable la estancia de los clientes ha ayudado a aumentar las ventas del centro”, explica Enrique Bayón, gerente del centro.



Puerto Venecia en Zaragoza simboliza el nuevo concepto de centro comercial.

Nuevas fórmulas. En la misma línea de gigantescos complejos encontramos el vallisoletano Río Shopping, que tiene la peculiaridad de ser el primero de España donde Ikea está integrada dentro del propio mall (nombre en el inglés con el que se conoce a estos lugares). “Es más que eso. La compañía sueca se ha convertido en inmobiliaria y es la propietaria de todo”, añade de Arcos. Este paso de mera tienda a casero ha sido fundamental para que los grandes complejos de consumo empiecen a florecer en España. Es también el caso de Luz Shopping en Cádiz, y de Holea en Huelva, propiedad de la inmobiliaria de Carrefour.

Todos nacen con la aspiración de ampliar su área de influencia y hasta el momento lo están consiguiendo. Sin ir más lejos a Holea solo le costó 15 días alcanzar el millón de visitantes. Con este volumen de afluencia, está claro que este tipo de centros captan a marcas de moda como Zara, Mango, Desigual o Primark, que no dudan en abrir enormes tiendas bandera (flagships) en estos modernos complejos. “El retail es uno de los sectores más innovadores ya que son los que están más en contacto con el cliente. Por eso están profesionalizados y son los primeros que reaccionan. De ahí viene su apuesta por el multiformato, que incluye los grandes locales a cielo abierto. Pero tampoco olvidan otros formatos más tradicionales, como las tiendas en las galerías comerciales que sí funcionan, o el acercamiento al cliente con la apertura de establecimientos en los centros de las ciudades”, matiza Serra.

Por esta declaración se deduce que las antiguas configuraciones comerciales sí que tienen futuro y que la capacidad de adaptación de las firmas de gran consumo no se queda solo en los shopping resort sino que también pude llegar al centro comercial de toda la vida. El problema es que la mera presencia de estas marcas de moda no basta para llenar el lugar con ávidos compradores. Como se comentaba antes, se necesita mucho más. “Hay complejos de los que se conocen como pequeños, que están reaccionando generando otras experiencias de compra. El ejemplo más claro es el Pop Up Store. Se trata de tiendas temporales, que generan ansiedad porque sabes que la semana que viene ya no estarán allí. También se han puesto en marcha actividades de animación, como el alquiler de coches eléctricos para niños, para provocar que la familia al completo se desplace al templo del consumo. Todas estas iniciativas salvarán a muchos centros comerciales, que no pueden competir en surtido con los nuevos gigantes”, asegura Serra. “Los que sean capaces de cubrir la demanda latente en su mercado, aplicar políticas constantes de innovación y adaptación de los productos o servicios, crear experiencias de compra variadas potenciando también los espacios de ocio serán los que tengan éxito a futuro”, añade Hortelano.


Toca reinventarse. Además de modernizarse, algunos expertos también esperan que la especialización sea la clave de la supervivencia. “Es necesario que el hipermercado plantee cosas diferentes. Debe enfocarse a algo concreto y dar cabida a un retail determinado. Y toda esa estrategia debe estar relacionada con la zona en la que está situado. El todo ya no sirve. Se deben seleccionar las marcas para que coincidan con las necesidades de los vecinos del lugar”, explica Valls. Este nuevo planteamiento choca con lo que se hacía hasta hace bien poco, que no era otra cosa que edificar un eje de compras y crear un barrio a su alrededor. Obviamente esa forma de trabajar ya no basta para mantener abiertas estas estructuras. Y los datos del sector demuestran que muchos están tomando buena nota de las necesidades del consumidor actual. De hecho, y aunque alguno haya cerrado, cada año crece el número de centros comerciales que hay en España, pasando de 518 en 2010 a 542 en 2013. También han sido capaces de mantener la afluencia de público con un estático 1,7 millones de personas al año. En lo que sí que ha habido descenso ha sido en los ingresos, que han caído casi un 5% en los últimos tres años, alcanzando los 37.000 millones de euros.

Por desgracia, estos números nada despreciables, si se tiene en cuenta la crisis económica española, no han servido para salvar a los dos complejos que han cerrado sus puertas en los últimos años. Quizá tampoco sean capaces de evitar que pronto tengamos noticia de otro cadáver comercial. Y es que algunos clásicos sufren la competencia de un nuevo vecino con más recursos y más adaptado a las necesidades del consumidor. Eso es lo que le está pasando al zaragozano Plaza Imperial, incapaz de competir con Puerto Venecia, y a otros muchos. Todos ellos deben aprender a reinventarse si no quieren que estas rebajas se conviertan en las últimas de su historia.

Los centros comerciales salen a la calle a buscar clientes | www.capital.es



Los centros comerciales salen a la calle a buscar clientes | www.capital.es



Los centros comerciales salen a la calle a buscar clientes


POR RAFAEL PASCUAL

Los que el pasado día 11 de abril estuvieran paseando por el centro de Barcelona se encontraron con una sorpresa adicional en su visita. De repente un grupo de ciclistas ataviados con traje gris crearon una importante confusión al mezclarse con las personas para desaparecer al poco tiempo más rápidamente de lo que habían llegado. Técnicamente hechos se este tipo reciben el nombre de flashmob. Su definición nos lleva a que se trata de una acción organizada en la que un gran grupo de personas se reúne de repente en un lugar público, realiza algo inusual y luego se dispersa a la velocidad del rayo. Eso sí durante su representación deja claro que se trata de una campaña de marketing. En el caso que nos ocupa, la empresa que estaba detrás de todo era Unibail-Rodamco, una de las principales firmas de inversión inmobiliaria, cuyo fuerte son los centros comerciales. El grupo cuenta con 82 en Europa, 16 de ellos situados en España.

El flashmob barcelonés buscaba promocionar de forma diferente el centro comercial Splau. Y no será un caso aislado, ya que la empresa llevará a cabo esta nueva y llamativa estrategia de publicidad en cuatro de sus centros comerciales en España: Parquesur (Madrid), Bonaire (Valencia) y La Maquinista y Splau, en Barcelona. “El objetivo de esta campaña llamada Unexpected Shopping es transmitir el carácter innovador y único de nuestros centros comerciales y ofrecer a los clientes una experiencia que va más allá de las compras”, asegura Simon Orchard, director general de Unibail-Rodanco en España.


Esta afirmación esconde toda la verdad que hay tras los ejecutivos ciclistas, y tras otras sorpresas como la de descubrir que los escaparates de La Maquinista no enseñan los maniquies de siempre sino modelos reales. Marcas del centro comercial catalán como Intimissimi, Calzedonia, Calvin Klein, Etam, Adidas, Tous, Levi’s, Rituals, Macson, Guess, Furest y Sephora, sustituyeron los habituales monigotes de los escaparates por chicos y chicas de carne y hueso, lo que despertó la curiosidad de los visitantes. Y es que de eso se trata. Como bien dice Orchard todo vale con tal de hacer que el consumidor se levante del sofá y acuda a gastarse la paga a las tiendas. Como decíamos en el post La nueva era de los centros comerciales, las marcas de siempre ya no incitan al cliente del siglo XXI a salir de casa. Por tanto, los dueños de los centros comerciales tienen que buscarse la vida para que sus moles de consumo ofrezcan mucho más.


Unibail-Rodanco no ha sido la primera en entenderlo. Pero sí la que lo está haciendo con más interés, innovando y enfocando todo su arsenal de marketing y publicidad con el objetivo de lograr la sorpresa y la complicidad de los clientes. Para ellos si un consumidor dice que ir a un centro comercial es mucho más que visitar las mismas enseñas que están presentes en todos los sitios, habrán ganado la batalla.



Con el objetivo de la sorpresa, La Maquinista también ha innovado al ser el primer centro comercial del mundo que crea una aplicación para poder consultar a través de las Google Glass todas las tiendas y los servicios que ofrece el centro. ¿Más sorpresas? La denominada ‘Tienda Vacía’, donde se puede donar las prendas que ya no se utilicen. La iniciativa, impulsada por el centro comercial junto con la Asociación DALE y la Fundación Formación y Trabajo, “favorece la Inserción socio-laboral de personas en riesgo de exclusión social”, según la Project manager de La Tienda Vacía, Sílvia R. Mallafré.



Está claro que la campaña Unexpected shopping pone al alcance de los clientes experiencias que van más allá del concepto tradicional de compras, ya que engloba además espacios diseñados para disfrutar de marcas exclusivas, servicios premium, eventos exclusivos, gastronomía y actividades de ocio. “Por primera vez en Europa y en España, estamos creando una experiencia de compra a través de potentes diseños visuales y de gran valor creativo y técnico con el único fin de que las personas que nos visiten disfruten de experiencias únicas e inesperadas en un entorno atractivo, confortable y lúdico”, añade Cristina García, directora de marketing de Unibail.Rodanco.

Los centros comerciales se han puesto las pilas y han dado rienda suelta a la materia gris para generar ideas que motiven a los consumidores para abandonar la poltrona de su casa, abandonar la idea de crisis y acudir en masa para pasar una buena tarde y si, por el camino, se deciden a comprar, pues mejor que mejor. ¿Serán suficientes los incentivos?

martes, abril 29, 2014

Influencia - Media - Los Nuevos Centros Comerciales Generación Son Ellos Los Creadores de Enlaces

América Retail – En Mayo comienzan los cierres de locales de La Polar en Colombia

América Retail – En Mayo comienzan los cierres de locales de La Polar en Colombia



En Mayo comienzan los cierres de locales de La Polar en Colombia

28 ABRIL, 2014 0
En Mayo comienzan los cierres de locales de La Polar en Colombia
El proceso de salida de Colombia que La Polar anunció a fines de febrero está a punto de concretarse. El viernes la compañía comunicó al regulador que ya solicitó la disolución de la filial a cargo de la tarjeta de crédito; sin embargo, quedará un tema pendiente: las tiendas.
De acuerdo con cercanos a la compañía, a mediados de mayo comenzará el cierre de la mayoría de los seis locales de La Polar Colombia, con cuatro de ellos bajando la cortina. Para eso ya habrían alcanzado acuerdos con los propietarios de los inmuebles, anticipando el término de los contratos, sin necesidad de pagar multas por ello.
Uno de estos seis locales, también explicaron entendidos, es una tienda propia que tenía el retailer bajo la modalidad de leaseback; por lo que La Polar sólo debería devolver el activo al banco dueño de éste.
Respecto de los dos que quedarán pendientes, el plan es poder cerrar su operación antes de julio, confidencian cercanos.
Fuentes de la compañía comentan que durante este tiempo, también se ha liquidado la mercadería de una forma ordenada, por lo que esta arista estaría prácticamente resuelta. Además, hace un tiempo ya se dejó de comprar para esa filial.
Tras el cierre de las tiendas, sólo quedará resolver detalles menores con la idea de salir de Colombia, dijeron entendidos.


La unidad financiera

El viernes pasado, la compañía anunció que el directorio de la empresa acordó pedir la disolución de su sociedad de financiamiento en ese país. Una vez que la solicitud sea aceptada, su unidad financiera dejará de operar como emisora de tarjetas y no continuará otorgando créditos.
La Polar dijo que tiene en curso una licitación abierta para vender su cartera de créditos. De acuerdo con cercanos, serían unos tres o cuatro bancos colombianos los que estarían en carrera. Las expectativas son altas respecto de la venta, considerando que la cartera es sana, agregaron.
“Los recursos que eventualmente se obtengan en este proceso se destinarán íntegramente al cumplimiento de obligaciones de las filiales de la empresa en Colombia, razón por la cual esta decisión de disolución (…) no genera impacto financiero”, dijo La Polar el viernes.
Fuente: Diario Financiero

Medellín es donde más se prefiere la tienda de barrio



Medellín es donde más se prefiere la tienda de barrio

Así lo arroja una investigación de mercados de la firma Brandstrat y que confirma el arraigo local por este formato de ventas en estratos bajos.
Por GERMÁN CORCHO TRÓCHEZ | Publicado el 29 de abril de 2014

ElColombiano.com
Las tiendas de barrio en Medellín no solo se han mantenido sino que en los últimos tres años aumentaron su ventaja frente a los grandes almacenes de cadena, en la preferencia de los consumidores para adquirir los productos para su hogar. Así lo indica un reciente estudio de la firma Brandstrat, que además incluyó a Bogotá, Cali y Barranquilla. 

La investigación indica que en la capital paisa, las personas que en 2010 elegían a una tienda representaban 27 por ciento del total de encuestadas, mientras que el año pasado se incrementaron a 51 por ciento. De las otras capitales, la única en la que también los tenderos elevaron su penetración fue Bogotá: de 17 por ciento subió a 23 por ciento. 

Juan Ernesto Parra, director nacional del programa Fenaltiendas, de Fenalco, asegura que los establecimientos de ventas al menudeo es un fenómenos muy arraigado en Medellín. 

"Los estratos uno, dos y tres dependen de la tienda por la capacidad de desembolso, y en esta ciudad es un fenómeno muy arraigado", explicó Parra al diario La República. Y agrega que en el país se identifican tres clases de tenderos, de los cuales 70 por ciento es tradicional porque tienen un negocio estable y no "sienten la necesidad" de buscar cambios.

Otro 20 por ciento es denominado empírico, que constantemente prueban distintos modelos porque no ha encontrado un rendimiento ideal. Y los ilustrados, 12 por ciento, quienes son en gran medida nuevas generaciones que buscan apoyo, capacitación e implementar tecnologías en su establecimiento. 

En Cali y Barranquilla la tendencia no tuvo el mismo comportamiento. De acuerdo con el análisis de Brandstrat, en la capital vallecaucana las tiendas registraron el mayor descenso, al caer de 29 a 3 por ciento. Y en la principal ciudad del Caribe colombiano perdieron tres puntos, ya que 27 por ciento de los encuestados prefería hace tres años mercar en una tienda. Hoy son 24 por ciento.

Almacenes de barrio, en alza 
Los resultados de la investigación muestran una tendencia acorde al actual desarrollo económico nacional, cuyo principal indicador es un mayor poder de compra de la clase media. Eso ha derivado, como ha informado el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, (Dane), en que parte de la población que era estratos tres y cuatro, ya es cinco o hasta seis. 

Coincide además con que los supermercados de cadena son en su mayoría frecuentados por clientes con edades entre 35 y 45 años, el grupo que más concentra a la generación que logró mejorar su nivel de vida, según cifras del Gobierno. "El grueso de la clientela en centros comerciales son los adultos-jóvenes", lo confirma Carlos Betancourt, presidente Asociación de Centros Comerciales de Colombia (Acecolombia). 

Los clientes de supermercados de cadena en los estratos bajos son más hoy por igual. En 2010, el estrato uno marcaba 10 por ciento en la preferencia por hacer compras en dichos establecimientos, y en 2013 ya eran 14 por ciento. Y en el dos, varió de 23 a 27 por ciento. De hecho, fueron los únicos en mostrar una mejoría tan evidente.

Según la investigación de Brandstrat, los supermercados de barrio también han ganado espacio en la preferencia de los colombianos. Se trata de los pequeños formatos que solo tienen un punto de venta o máximo dos o tres sucursales, y están relacionados con negocios familiares. "Hoy el mercado del menudeo ha tomado mucha fuerza, y lo demuestran esos formatos pequeños, de 800 a 900 metros cuadrados", sostuvo Betancourt. "Por dos o cuatro cosas no se va a un hipermercado; la gente busca espacios así"

Las tiendas de barrio en Medellín no solo se han mantenido sino que en los últimos tres años aumentaron su ventaja frente a los grandes almacenes de cadena, en la preferencia de los consumidores para adquirir los productos para su hogar. Así lo indica un reciente estudio de la firma Brandstrat, que además incluyó a Bogotá, Cali y Barranquilla. 

La investigación indica que en la capital paisa, las personas que en 2010 elegían a una tienda representaban 27 por ciento del total de encuestadas, mientras que el año pasado se incrementaron a 51 por ciento. De las otras capitales, la única en la que también los tenderos elevaron su penetración fue Bogotá: de 17 por ciento subió a 23 por ciento. 

Juan Ernesto Parra, director nacional del programa Fenaltiendas, de Fenalco, asegura que los establecimientos de ventas al menudeo es un fenómenos muy arraigado en Medellín. 

"Los estratos uno, dos y tres dependen de la tienda por la capacidad de desembolso, y en esta ciudad es un fenómeno muy arraigado", explica Parra. Y agrega que en el país se han identificado a tres clases de tenderos, de los cuales 70 por ciento es tradicional porque tienen un negocio estable y no "sienten la necesidad" de buscar cambios.

Otro 20 por ciento es denominado empírico, que constantemente prueban distintos modelos porque no ha encontrado un rendimiento ideal. Y los ilustrados, 12 por ciento, quienes son en gran medida nuevas generaciones que buscan apoyo, capacitación e implementar tecnologías en su establecimiento. 

En Cali y Barranquilla la tendencia no tuvo el mismo comportamiento. De acuerdo con el análisis de Brandstrat, en la capital vallecaucana las tiendas registraron el mayor descenso, al caer de 29 a 3 por ciento. Y en la principal ciudad del Caribe colombiano perdieron tres puntos, ya que 27 por ciento de los encuestados prefería hace tres años mercar en una tienda. Hoy son 24 por ciento.

Almacenes de barrio, en alza 
Los resultados de la investigación muestran una tendencia acorde al actual desarrollo económico nacional, cuyo principal indicador es un mayor poder de compra de la clase media. Eso ha derivado, como ha informado el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, (Dane), en que parte de la población que era estratos tres y cuatro, ya es cinco o hasta seis. 

Coincide además con que los supermercados de cadena son en su mayoría frecuentados por clientes con edades entre 35 y 45 años, el grupo que más concentra a la generación que logró mejorar su nivel de vida, según cifras del Gobierno. "El grueso de la clientela en centros comerciales son los adultos-jóvenes", lo confirma Carlos Betancourt, presidente Asociación de Centros Comerciales de Colombia (Acecolombia). 

Los clientes de supermercados de cadena en los estratos bajos son más hoy por igual. En 2010, el estrato uno marcaba 10 por ciento en la preferencia por hacer compras en dichos establecimientos, y en 2013 ya eran 14 por ciento. Y en el dos, varió de 23 a 27 por ciento. De hecho, fueron los únicos en mostrar una mejoría tan evidente.

Según la investigación de Brandstrat, los supermercados de barrio también han ganado espacio en la preferencia de los colombianos. Se trata de los pequeños formatos que solo tienen un punto de venta o máximo dos o tres sucursales, y están relacionados con negocios familiares. "Hoy el mercado del menudeo ha tomado mucha fuerza, y lo demuestran esos formatos pequeños, de 800 a 900 metros cuadrados", sostiene Betancourt. "Por dos o cuatro cosas no se va a un hipermercado; la gente busca espacios así".

COMERCIO NOTICIA

ASÍ ES LA COMPRA DE PRODUCTOS

El comportamiento frente a los formatos es variado por ciudad, destacando el comportamiento tradicionalista de Medellín frente a las tiendas de barrio. En términos de edad, es más clara la vinculación a estos formatos en edades de 25 años en adelante y esto se explica por la directa relación del momento de vida con la compra de productos para el hogar. Los niveles bajos tienden a ser más afines a formatos como supermercado y tienda de barrio, lo cual se asocia a las dinámicas de compra de bajas cantidades y a la posibilidad de realizar bajos desembolsos.

EN DEFINITIVA

Medellín es la capital donde más crece el fenómeno de las tiendas de barrio por el arraigo cultural de la gente y por la facilidad de pago que le ofrece a los estratos más bajos.

lunes, abril 28, 2014

¿El fin de un gigante?

¿El fin de un gigante?

El chocolate es el sabor número uno en indulgencia en el mundo y su índice de consumo viene creciendo de una manera acelerada, en especial en China y en el resto del continente asiático.
 Por otro lado, los principales productores de cacao del mundo (África Occidental, Ghana y Costa de Marfil), por múltiples razones, cada vez se ven menos interesados en el cultivo de la planta cuyo nombre científico es Theobroma Cacao, que significa en griego “alimento de los dioses”, lo que se ve reflejado en la disminución de un 2% en el rendimiento de la producción.
 Así, la ecuación económica es simple: mayor demanda y menor producción igual a escasez. Por esta razón, se ha pronosticado que en el 2020, el chocolate, el gigante de la indulgencia a nivel mundial, llegará a ser tan escaso, costoso y exclusivo como lo es hoy el caviar.
 Las cifras desde ahora empiezan a ser preocupantes, pues la Organización Internacional del Cacao revela que ya se está presentando el peor indicador de la historia de los últimos 50 años: un déficit de 150 mil toneladas de semillas de cacao, y un incremento del precio significativo de este bien: 3,18 dólares por tonelada en Londres y los 3,03 dólares por tonelada en Nueva York.
 Sin lugar a dudas, así como en el mercado del agua embotellada, se avecina un fuerte cambio en el mercado de las marcas de chocolate. La trasformación se daría bien sea porque las marcas que hoy conocemos vayan a encabezar la lista de los bienes de lujo, o porque la investigación que realizan gigantes como Hershey´s, Mars y el Consejo de Investigación de Conservación de la Naturaleza, marque otro rumbo a seguir con respecto al genoma del cacao.
 ¿Qué estarán pensando los jefes de marca de MilkaFerrero (Rocher, Nutella y Kinder Sorpresa), Chocolatina Jet, Cacaolat, Snickers, Hershey´s, Milky Way, M&M´s, Cadbury, Toblerone, Kit Kat de Nestlé, Crunch de Nestlé, Arcor, Astor y tantos otros que están en nuestra mente como los más dulces manjares? ¡Alerta rojaseñores, el 2020 está a la vuelta de la esquina!

Los 'súper' de barrio (Grupo IFA) sacan su marca blanca al estilo de Mercadona


Interior de un supermercado de Alimerka. (Grupo A

Son pequeños, pero bien avenidos. Los líderes regionales del negocio de la distribución han decidido dar un paso más para seguir la estela de Mercadona, el gigante nacional de los supermercados (1.500 establecimientos). En las próximas semanas, cadenas como la gallega Gadis, la vasca Uvesco, la santanderina Alimerka o las catalanas Condis y Bon Preu, asociadas en torno a la central de compra de Grupo IFA, lanzarán al mercado una marca blanca común para varias categorías de productos (alimentación, higiene personal, limpieza y comida para animales).

Aunque algunas firmas ya cuentan con referencias comerciales de marca propia, esta iniciativa de Grupo IFA, bajo las enseñas Elige, Sabe, Unnia y Amigo, permitirá a sus asociados ofrecer una alternativa a las marcas de fabricante en aquellas categorías donde no tienen volumen de venta suficiente para desarrollar una propia. A partir de 2013, la central de compras decidió desarrollar su capacidad como grupo de distribución (integración vertical) para ofrecer más sinergias a sus 33 asociados, asemejándose al modelo que Mercadona implanta en su negocio.

Según fuentes oficiales, la intención de los asociados de Grupo IFA es alcanzar una cuota de hasta el 15% con esta iniciativa, un porcentaje significativo pero muy lejos del 38% de media que representan los productos de marca blanca en la cesta de la compra. De hecho, tras seis años de crisis, periodo durante el que la marca del distribuidor ha conocido su explosión y consolidación en los hábitos del consumidor, esta actuación de los líderes regionales del comercio minorista, juntos facturan 10.300 millones de euros y emplean a 60.000 personas, llega tarde a sus lineales.



La propia idiosincrasia de Grupo IFA, reducida al servicio de central de compras y pago centralizado, explica el retraso estratégico de esta medida. Sin embargo, a lo largo de 2013, la compañía ha llevado a cabo importantes fichajes en su estructura con tres nuevos directores (Desarrollo de Negocio, Operaciones y Marca Propia) para implementar esta transformación interna, puesta en marcha por su primer ejecutivo, José Manuel Morales. Más que plantar cara a Mercadona, la medida parece destinada a defender cuota frente a otros operadores (Lidl, Aldi, Dia, Simply, Eroski).

Detrás de esta estrategia queda fuera un pequeño gigante. La madrileñaAhorra Más, también socio en la central Grupo IFA, ha preferido mantenerse al margen de esta iniciativa. La cadena fundada en 1979, especializada en comercio minorista, trabaja ya con sus propias marcas, Alipende para el segmento de alimentación y Bodyplus para toda los productos de higiene y cuidado personal, con unos resultados extraordinarios. De hecho, a pesar de la crisis, la compañía dirigida por Eusebio Rubio logra unos márgenes muy superiores a los de Mercadona y los de Dia.

En total, los asociados de Grupo IFA ostentan una cuota del 14% del mercado de distribución, sólo por debajo de Mercadona (22,3%), ya que el segundo operador es Dia (7,8%). En este contexto, sólo el incremento de cuota permite crecer, ya que el negocio del gran consumo sigue sin crecer. El último año, España facturó 49.052 millones de euros (+0,2%), según los datos del informe anual Nielsen 360, entre otros motivos por el ligero encarecimiento de la cesta de la compra (+1,1%), ya que las ventas disminuyeron (-0,9%). Así las cosas, la marca blanca sigue teniendo la llave.