sábado, mayo 06, 2017

eCommerce o comercio físico: el cliente quieres los dos

eCommerce o comercio físico: el cliente quieres los dos


El cliente quiere lo mejor… de cada mundo: omnicanalidad


El cliente quiere lo mejor… de cada mundo: omnicanalidad

En el debate sobre el impacto del eCommerce en el comercio físico existen, como no podía ser de otro modo, defensores y detractores.
Están quienes consideran que el comercio electrónico no quitará demasiada cuota de mercado al comercio físico, lo cual parece aventurado afirmar, según la tendencia actual. Es cierto que el eCommerce en retail aún se sitúa en la mayoría de los mercados por debajo del 10 por ciento del total del negocio, pero también es incuestionable un crecimiento interanual sostenido alrededor del 20 por ciento y las ventajas evidentes de este canal para ciertas categorías de productos (cartuchos de impresora o productos de limpieza).
Por otro lado, están quienes sostienen que el comercio físico desaparecerá y viviremos en un mundo de centros comerciales abandonados y drones y camionetas de reparto controladas por neveras y despensas inteligentes que harán los pedidos mientras nos dedicamos a otras cosas.
Entre ambas posturas extremas hay toda una escala de grises y, sobre todo, una potencialidad de convivencia muy importante. Mezclar lo mejor de ambos mundos puede suponer, como suele ocurrir, la receta del éxito.
Para entender en qué puede consistir esa fórmula ideal y por qué hace aguas el hecho de posicionarse en uno de los extremos del debate (on offline) es necesario explicar primero el concepto de shopper customer journey. Se refiere a la experiencia de un cliente en sus compras, ya sean físicas u online y, en ese proceso, pasa de forma genérica por cinco etapas importantes:
  • Descubrimiento (awareness)
  • Selección (choosing)
  • Transacción (transaction)
  • Entrega (delivery)
  • Postventa (after sales care)
Aunque los cinco pasos conforman un todo, hay mucho que decir sobre cada uno de ellos. Por ejemplo, en la actualidad, el momento de la transacción (el proceso de pago) en los comercios físicos es uno de los peor valorados por los clientes por las colas y esperas que conlleva en muchas ocasiones, mientras que en el comercio online es algo inmediato (salvo que falle la tecnología, obviamente).
En la mayoría de los casos, además, el comprador ha experimentado los dos procesos: el físico y el online y puede compararlos y decantarse por uno u otro en cada fase de su customer journey. Y la conclusión lleva a los resultados de la mayoría de estudios, encuestas e investigaciones sobre el retail: el comprador demanda omnicanalidad, solicita un customer journey con lo mejor de ambos mundos. Y aquí es donde el comercio físico tiene cierta ventaja. Como señalaba en un post anterior, los clientes quieren trastear con el producto (tocarlo, probarlo, vivir una experiencia…), y esto no es posible en el comercio online. Quieren también inmediatez para tener el producto y disfrutarlo una vez adquirido, y aquí siempre tendrá preferencia la compra presencial. Frente a estas desventajas del mundo online frente al físico, la tecnología sí permite un proceso de pago automático en el comercio físico, por poner un ejemplo. La aproximación omnicanal requiere, por tanto, de la transformación digital del espacio físico y de la sincronización de las bondades de ambos mundos. En una situación ideal, el stock debe ser el mismo y el recorrido de un cliente por una tienda física (qué le ha llamado la atención y se ha parado a ver, qué se ha probado, qué se lleva, etc.) debería estar controlado para conocerlo mejor y que se puedan obtener datos similares a los de un comercio online.
Enfrentar los canales entre sí es salomónico y atenta contra la experiencia de cliente. En este momento el comercio físico tiene que apostar por una transformación integral del negocio, empezando por los elementos básicos (logística, cartelería digital…), hasta llegar a la digitalización de todo lo que ocurre en sus tiendas y poder ofrecer al cliente la posibilidad de elegir el canal (físico o digital) que mejor experiencia le ofrezca en cada momento. Solo así mantendrá el interés de los compradores para acudir a sus espacios.
Imágenes. Cabecera: Blablo101/shutterstock. Interior: Ashley Diener

Mercado Libre aumentó ventas 33% - larepublica.co

Mercado Libre aumentó ventas 33% - larepublica.co







Sábado , Mayo 6, 2017

Mercado Libre aumentó ventas 33%

Bogotá_

Con 4.000 búsquedas por segundo que se hacen en la plataforma, Mercado Libre mejoró los resultados financieros del primer trimestre de 2017.

Las ventas netas superaron US$273,98 millones, lo que representó un incremento de 73,8% respecto a la cifra de 2016, cuando la utilidad neta fue de US$48,5 millones. Adicionalmente el número de ventas cerró en 53,2 millones de artículos comercializados por la plataforma. 
Otras cifras mostraron que el total de volumen de dinero transaccionado fue US$2.334 millones, los artículos vendidos subieron 38,6% respecto a 2016, y también los usuarios registrados aumentaron 20,3% en la región. 
Jaime Ramírez, CEO de Mercado Libre Colombia, señaló a LR  que en el país los resultados también fueron positivos “se mantuvo un ritmo de crecimiento, en general dado por la apuesta por el e-commerce y el fortalecimiento de la oferta en internet por medio de las tiendas oficiales que se tienen en la plataforma”. 
El objetivo de la compañía es mantener el crecimiento, y lograr que cada vez más usuarios compren en línea, tendencia que según Ramírez se evidenció en  electrodomésticos, que fueron los productos más comprados en Colombia y representan 50% del total de las ventas.

Para contactar al autor de esta nota:

Laura Fernanda Bolaños R.

lbolanos@larepublica.com.co

Editor de esta nota:
Tatiana Arango

Rappi le gana terreno a Merqueo y Mercadoni en descargas - larepublica.co

Rappi le gana terreno a Merqueo y Mercadoni en descargas - larepublica.co







Sábado , Mayo 6, 2017

Rappi le gana terreno a Merqueo y Mercadoni en descargas

Bogotá_

Aunque cada vez más supermercados, grandes superficies y usuarios se unen a la ola de utilizar aplicaciones móviles y tiendas virtuales para comprar y vender productos de consumo, lo cierto es que si hablamos de número de descargas, la aplicación Rappi (500.000) le lleva la delantera a otras propuestas como Merqueo, Mercadoni (100.000 c/u) y Carnes Market en este sector (1.000).

De este modo, el objetivo de ahorrar tiempo y dinero, ha incrementado el número de plataformas que se encargan de ir hasta los distribuidores, hacer la compra y llevarla hasta la dirección indicada en el menor tiempo posible.
Para lograrlo, ofrecen una variedad de servicios y productos que van desde frutas y verduras hasta carnes y congelados, pasando por flores, vinos, postres, productos para mascotas, bebidas, materiales de construcción y fármacos.
Para Simón Borrero, CEO de Rappi “hoy nos enfrentamos a una vida en la que podemos pasar un día entero haciendo filas, pasando trancones, pagando cuentas, y nos estamos olvidando de vivir nuestro tiempo libre”. Bajo esa premisa estas iniciativas tienen cada vez más acogida entre los colombianos.
Pero, ¿cómo mercar a domicilio?, ¿cuánto cuesta? y ¿cómo debo pagarlo? En general, para todas las aplicaciones el proceso es muy sencillo y las opciones son múltiples. 
Una vez descargada la aplicación, la tienda le mostrará en pantalla su portafolio de productos, que en la mayoría de casos, está distribuido por categorías. Allí, usted podrá seleccionar la cantidad de productos que desee y en el caso de apps como Mercadoni tendrá la opción de escoger en qué tienda desea adquirir los productos, ya que esta aplicación, por ejemplo, cuenta con una amplia oferta que incluye grandes superficies como Makro, Colsubsidio, Homecenter y Agrocampo.
Adicionalmente, debe tener en cuenta que con estas apps puede programar la entrega de su pedido, bien sea para ese instante o para días posteriores como es el caso de Carnes Market o Rappi. 
Ahora bien, ¿cuánto le cuesta mercar sin salir de casa? Para saberlo debe tener en cuenta que los precios de los domicilios en estas aplicaciones varían de acuerdo con ciertos factores como el tráfico, la ubicación, la hora o la cantidad de productos.
Lo cierto es que en Rappi, por ejemplo, hacer un pedido le cuesta desde $5.000 y en Mercadoni entre $3.000 y $7.000, teniendo en cuenta que las dos plataformas tienen una amplia variedad de productos de todas las marcas y categorías.
Mientras tanto, la propuesta de Merqueo es competir con las superficies de bajo costo, razón por la que tiene una tarifa de domicilio única de $3.900. Además en esta app podrá encontrar la categoría ‘Súper Ahorro’, donde la tienda ofrece aproximadamente 1.000 productos a precios estables.
Carnes Market, por su parte, tiene una tarifa de $4.000. Sin embargo, esta última se dedica únicamente a comercializar proteínas, y en su portafolio incluye carnes de res, pollo, cerdo, charcutería y mariscos de once marcas nacionales de calidad superior, donde incluye productos como pollo orgánico.
David Calderón, CEO de Carnes Market afirmó que con este método de compra, las personas ahora “solo tienen que destapar y preparar, pues la mayoría de nuestros productos ya vienen porcionados en filetes, bifes, tiritas, cubitos o trocitos”, lo cual mejora la experiencia de los usuarios. 
Ahora bien, si hablamos sobre métodos de pago, el auge del dinero electrónico hoy permite hacerlos en línea por medio de tarjetas de crédito o débito. Sin embargo, estas plataformas aún no se alejan del famoso pago contra entrega en efectivo.
De este modo, todas ellas aceptan las dos formas de pago con el fin de hacer más accesible su propuesta. Y aunque los beneficios de estas herramientas son infinitos a la hora de hacer más práctica la vida cotidiana, Daniel Tovar, experto en tecnología resaltó los dos más importantes de este segmento. 
Para él, en primer lugar, “nuestra información financiera se puede almacenar de forma más segura que cuando teníamos que entregarla por teléfono”. 
Y por otro lado, “ahora las plataformas se unen, por un tiempo determinado, haciendo más rápido y más barato el acceso a la información de los proveedores”, lo que sin duda permite a los usuarios conocer mejor la oferta de tiendas y supermercados, que incluso antes no sabía que existían.
Las apps mejor calificadas en Play Store
Si bien la calificación de las aplicaciones no mide 100% el nivel de satisfacción de los usuarios, muchos deciden hacerlo para que otras personas, e incluso, los propios creadores puedan ver fallas, ventajas o comentarios sobre la plataforma. En este terreno, Carnes Market es la app con mejor clasificación en la tienda de Android con 4,8, a pesar de contar con solo 17 calificaciones. Por su parte, Rappi ya alcanzó la cifra de 13.326 calificaciones que en promedio suman 3,8, mientras que Merqueo tiene llegó a 3,3 sobre cinco con la opinión de 3.103 usuarios y Mercadoni alcanzó un 3,1 con 1.210 calificaciones. 
La opinión
David Calderón
Ceo de Carnes Market
“Los usuarios ahorran tiempo y dinero. Pueden hacer la compra desde su casa u oficina y pueden pagar en línea o contra entrega”.
Daniel Tovar
Experto en Tecnología
“Para las personas es una ganancia reducir el esfuerzo de pedir domicilio, lo que los hará más frecuentes en estas plataformas”.
Simón Borrero
Ceo de Rappi
“Queremos mejorar la calidad de vida a nuestros usuarios, ayudándoles a no tener que pasar su tiempo haciendo diligencias o mercado”.

Para contactar al autor de esta nota:

Lina Guevara

lguevara@larepublica.com.co

Editor de esta nota:
María Solano
msolano@larepublica.com.co

viernes, mayo 05, 2017

¿Formato de venta de ‘Justo y Bueno’ acabará con las tiendas de barrio de Bucaramanga? | Local | Vanguardia.com

¿Formato de venta de ‘Justo y Bueno’ acabará con las tiendas de barrio de Bucaramanga? | Local | Vanguardia.com



Jueves 04 de Mayo de 2017 - 08:40 AM

¿Formato de venta de ‘Justo y Bueno’ acabará con las tiendas de barrio de Bucaramanga?

El formato de ventas de la cadena de almacenes Justo y Bueno, desde su llegada a Bucaramanga en marzo de 2016, no ha pasado desapercibido. Expertos hablan de la economía que manejan las tiendas de barrio.
Archivo/VANGUARDIALIBERAL
Mucho se ha dicho sobre esta cadena de almacenes,que rápidamente se expandió por Bucaramanga.
(Foto: Archivo/VANGUARDIALIBERAL)
Sectores comerciales en Bucaramanga se preguntan si este nuevo formato de venta afectará a las tiendas de barrio, a tal punto de condenarlas a su cierre, como algunos expertos vaticinan.
Esta premisa fue el tema de una comentada columna de opinión del excandidato a la Gobernación de Santander, Leonidas Gómez Gómez, quien afirmó que "el Gobierno está patrocinando el vertiginoso crecimiento de supermercados de 'baratanga' que arrasarán con los tenderos, los proveedores y transportadores del gremio".
En la columna de opinión, que generó odios y amores en redes sociales, Leonidas Gómez Gómez expuso que estos almacenes, además de precios bajos tienen el mínimo de empleados y el peor servicio. "Podemos presumir que solo reciben efectivo para evitar gastos bancarios, pero también para facilitar maniobras tributarias. No construyen ni un solo local, ni un solo parqueadero, todo arrendado como bodegas sin el más mínimo sentido de responsabilidad social y pasándose por la faja los POT de cada lugar".
El columnista de Vanguardia Liberal afirmó además que el peligro de Justo y Bueno consiste en que se gana al público con precios bajos y cuando ya sus rivales cierran ante la quiebra, aumenta sus precios sin tener quien le compita.
Esta premisa caló en los usuarios de redes sociales para quienes quedó sembrada la duda sobre si estos canales de descuento acabarán con las populares tiendas de barrio.
Incluso, por Facebook, Twitter y Whatsapp circula una imagen en la que dice que "no nos dejemos engañar por esta marcas creadas por los grupos empresariales más poderosos del país para destruir a nuestros tenderos y acaparar el negocio".
Vanguardia.com le preguntó a tenderos, líderes de gremios económicos y usuarios sobre si consideraban que el negocio de las tiendas de barrio se afectaría duramente con la expansión de las cadenas de descuento.
"Tocará reinventar el negocio"
En Bucaramanga y el área metropolitana todavía hay barrios en los que Justo y Bueno no hace presencia. Tenderos vecinos de este almacén, que sí lo tienen como competencia directa, hablaron con Vanguardia.com.
"Aunque creo que Justo y Bueno le compite directamente a grandes superficies, si he visto como se disminuyen las ventas. El precio de los productos es más económico y eso nos afecta. ¿Cómo le digo a mi cliente que me compre la leche en $2.800 cuando al lado la venden a $1.600?", contó Gilberto Ardila, propietario de una tienda en San Alonso.
Como no pueden competir en precios, algunos tenderos se las han ingeniado para ganar ventas en aquello que Justo y Bueno descuida. Este es el caso de María Antonia Jiménez, dueña de una tienda en el barrio Antonia Santos, que le apuesta a enviar sus productos por domicilio.
"Me ha tocado vender más al granel, un naranja, media libra de arroz, y también comencé a realizar domicilio a las casa del sector. Lleva más tiempo pero se gana al cliente. Y tengo otro plus que Justo y Bueno no tiene: yo sí fío. En eso debería ayudarnos el gobierno, para saber cómo más fidelizar al cliente porque tocará reinventar el negocio" dijo Jiménez.
La tendera le contó a Vanguardia.com que va con frecuencia a Justo y Bueno, incluso compra algunas cosas allá, y en estas visitas identifica qué puede ofrecer en su negocio.
Esto mismo afirmó Luis Enrique Flórez, un vendedor de frutas en la plaza San Francisco de Bucaramanga. "Toca mirar cómo cambiar el negocio. No podemos dejarnos morir, porque además en el país funciona el libre mercado y cualquiera puede venir a vender si cumple con las leyes. La verdad me he visto afectado muy poco, pero sé que por precios no se le puede competir a esos almacenes".
Los tenderos, como Manuel Ortíz propietario de una tienda en Cabecera, también están consientes de que su público es un poco diferente al que le apunta Justo y Bueno. "Acá vienen los que se ganan el dinero por día. Una persona que tiene para mercar mensualmente no se acerca a nuestro negocio. En cambio, los que solo hasta la noche saben cuánto dinero tienen para comprar lo de la comida, ellos son los que vienen a mi tienda".
Buscando la economía
Los descuentos que ofrece Justo y Bueno a sus clientes son su mayor atractivo. En estas tiendas una ama de casa puede conseguir 500 gramos de arroz a $1.450 mientras que en cualquier tienda el mismo producto vale $1.800, lo mismo sucede con otros productos de la canasta básica.
"Puedo mercar al mes con $300 mil para tres personas y le doy gusto a mi hijo en lo que se antoje. Esto no lo podría hacer en la tienda", comentó Sonia Ortíz, asidua compradora de Justo y Bueno.
Este tipo de opiniones abundan sobre Justo y Bueno. Por ejemplo, Patricia Gómez escribió que no cree que la cadena "sea competencia de las tiendas de barrio. Es competencia de las grandes superficies. Además venden productos nacionales, de buena calidad y a precios competitivos. No gastan en publicidad, ni en bolsas, solo aceptan efectivo y ese ahorro se lo trasladan al consumidor. Creo que es competencia y eso es bueno para el consumidor, más de donde escoger".
Sin embargo, otros tienen opiniones diferentes. Según Laura Peña, cliente , los consumidores deben ser consientes y pensar a largo plazo. "¿Qué podría pasar que cuando ya no queden casi tiendas de barrio? Estas nuevas empresas pueden manejar los precios a su antojo. Pero bueno, estamos en un mercado de libre competencia y en el presente los consumidores somos los más beneficiados", afirmó Peña.
"Los tenderos son los reyes del consumo": Fenalco
Ante el crecimiento de los canales de descuento en todo el país, el director ejecutivo de la Federación Nacional de Comerciantes, regional Santander, Alejandro Almeyda Camargo, afirmó a Vanguardia.com que lo primero que deben hacer los tenderos es capacitarse y continuar mejorando el servicio.
"Desde hace varios años han llegado competidores muy importantes. Sin embargo, hoy por hoy los tenderos continúan siendo los reyes del mercado. Se sabía que la competencia iba a llegar tarde o temprano, pero con buen servicio, variedad de productos, con menudeo, llevando a domicilio, enfocados en el cliente, le juro que las tiendas no van a desaparecer", explicó Almeyda.
Para el director regionald e Fenalco, los canales de descuento no le compiten directamente a los cerca de 15 mil tenderos del área metropolitana de Bucaramanga, aunque acepta que el tema del precio es un punto débil.
"La competencia no es para los tenderos sino es para los supermercados y micro mercados. El cliente se adapta porque uno siempre busca a un buen tendero de confianza, que lo asesora, que le ayuda", afirmó.
Para Almeyda Camargo, los tenderos deben enfocarse en mejorar la atención al cliente, en ver qué otras opciones ayudan a su consumidor porque ese negocio tiene "muchas ventajas competitivas sobre todo en cantidad, porque por cada almacén de fuerte descuento hay cerca de 8 o 10 tiendas en Bucaramanga".
¿Se salvó la caída de la canasta familiar?
Un estudio de Kantar Worldpanel, empresa experta en el comportamiento del consumidor, evidenció cómo los canales de descuento contienen la caída de la canasta familiar, ya que los hogares colombianos están racionalizando en el volumen y la frecuencia de compra, impactando el consumo. Durante el año pasado de cada $100 que se gastaron, $19 se desembolsaron en este formato.
Según el estudio, el gasto total de los colombianos se ha reducido entre diciembre y enero de 2017 en 7%. Ocurrió igual con la frecuencia de compra, donde las visitas al punto de venta pasaron de 5% en diciembre a 1% en enero.
“En medio de este panorama los canales de descuento han ganado espacio como opción de compra de los colombianos, en tanto que han contenido la caída de la canasta familiar. Si no fuera por las ventas de este tipo de puntos de venta, la caída de la canasta sería de –2%”, comentó Andres Simón, vocero de Kantar Worldpanel.
El comportamiento del consumidor, según el estudio, está cambiando pues cada vez son más los hogares que están prefiriendo este tipo de canales, como Justo y Bueno para hacer sus compras sino además llevan más productos.
“El panorama para los próximos meses va por el mismo camino. Los hogares, buscando economía, seguirán acudiendo a los precios cómodos de las tiendas de descuento, sumado a esto, la proyección indica que los colombianos van a continuar reduciendo frecuencia de compra para mantener el consumo de categorías. Con el bolsillo apretado, los consumidores están analizando más sus decisiones de compra”, comentó Simón.
Según el informe los canales tradicionales están perdiendo espacio, en favor de las tiendas de descuento que entre 2015 y 2016 ganaron casi 25 puntos en penetración de mercado.
Sin embargo, Juan Ernesto Parra director de Fenaltiendas, consideró que sí se ha tenido una percepción de que este formato le ha quitado mercado a las pequeñas tiendas de barrio, especialmente en la categoría de aseo.
“De todas formas, sigue habiendo un público que sigue siendo ‘marcario’ y que siempre llega a comprar. Existe la amenaza y hay una reducción de algunas categorías”, explicó Parra.
Mercadería Justo y Bueno ya llegó al millón de hogares, principalmente en Bogotá, pues 28 de cada 100 usuarios han acudido a estos sitios. Este aumento ha hecho que en los últimos tres años, los canales de descuento aumentaran su penetración en los hogares colombianos en un 40%, según otro informe de Kantar.
En este análisis se determinó que cerca de 3 millones de hogares están comprando en este tipo de puntos de venta y que acuden a ellos, en promedio, una vez por semana.
"Para quienes prefieren Justo y Bueno se inclinan por las categorías básicas, junto al arroz, el aceite de cocina, la leche líquida y el papel higiénico.Existe una fuerte interacción entre los canales de descuento y el canal tradicional por su fortaleza en la canasta de lácteos. Esto genera que las transacciones de la tiendas de barrio migren a este tipo de canal y sea un gancho para generar tráfico de compradores", afirmó Miguel de La Torre, director de nuevos negocios de Kantar Worldpanel.
¿Qué dice Justo y Bueno?
Vanguardia.com intentó comunicarse en reiteradas ocasiones en las últimas semanas con Pedro Rueda, encargado de Justo y Bueno en Santander, pero no obtuvo respuesta a nuestras preguntas. 

La madre millennial, reina de la compra. Revista infoRETAIL.

La madre millennial, reina de la compra. Revista infoRETAIL.


infoRetail



PUBLICADO EL 05/05/2017

La madre millennial, reina de la compra

Confían en la planificación y democratización del acto de consumo

infoRETAIL.- Las madres millennial, nacidas entre principios de la década de los 80 y mediados de la década de los 90, se han convertido en un objetivo central para las marcas de la industria y la distribución. No en vano, las mamás de la llamada Generación Y suponen ya el 25% del total de las madres y representan uno de los grupos de población más importantes en la toma de decisiones relacionadas con las compras del hogar.

El portal de geolocalización de catálogos y ofertas online Tiendeo.com ha elaborado un estudio sobre el comportamiento en la planificación de las compras de las madres millennial. Desde Weber Shandwick indican que el 33% de ellas representa el principal sustento económico de sus hogares, uno de los motivos que puede explicar su influencia en las decisiones de compra.

Sin embargo, las mamás de la Generación Y tienden a democratizar más estas decisiones en comparación con sus predecesoras. Mientras que el 77% de las madres tradicionales se encarga íntegramente de gestionar la planificación y el proceso de las compras familiares, en las mamás millennial el porcentaje desciende hasta el 66%.

Esto se debe a que una de cada cuatro madres de la Generación Y prefiere repartir la responsabilidad en la toma de decisiones entre el resto de los miembros que componen la unidad familiar, frente a una de cada cinco madres de las generaciones anteriores.

Sin embargo, a la hora de planificar las compras, las madres millennial siguen los patrones de comportamiento de sus propias madres: el 90% planifica sus compras con antelación, según datos de Tiendeo. Una de cada cinco de ellas apuesta por las herramientas online de planificación. El principal objetivo para el 66% de ellas es el de ahorrar el máximo posible en la lista de la compra familiar.

Uso del smartphone
El estudio destaca que el 67% de las madres millennial utiliza su smartphone como herramienta principal durante la planificación de sus compras. Sin embargo, el uso de estos dispositivos móviles no sólo se restringe a los momentos previos, sino que también se van de compra con estas mamás.

Así, el informe de IAB y BabyCenter apunta que las principales operaciones que las madres millennial realizan con su smartphone en las tiendas físicas son la búsqueda y descarga de cupones de descuento (62%); la comparativa entre marcas y establecimientos para buscar los mejores precios (51%) y la búsqueda de recetas (51%).

El supermercado es un escenario de gran importancia para las mamás millennial. Según los datos de Tiendeo, alimentación y droguería y perfumería son los productos sobre los que más planifican las madres de la Generación Y, lo que indica que este grupo centra sus esfuerzos en ahorrar en las compras de gran consumo.

El 75% de las madres millennials reconoce que planifican con antelación sus compras en supermercados e hipermercados. Casi la mitad de las mamás de la Generación Y consultadas lo hace para ahorrar al máximo en sus visitas a este tipo de establecimiento; el 41% planea sus compras para no olvidar ninguno de los artículos que necesita comprar.

Los hombres compran, las mujeres van de compras - Universia Knowledge@Wharton

Los hombres compran, las mujeres van de compras - Universia Knowledge@Wharton


Los hombres compran, las mujeres van de compras




En lo que se refiere a las compras, las mujeres son de Venus y los hombres de Marte.

Las mujeres son felices rebuscando entre las colecciones de accesorios y ropa o dándose una vuelta por la sección de calzado. Les gusta subirse en ascensores de cristal mientras escuchan música clásica o rociarse con la muestra de un perfume antes de, por ejemplo, comprar otra cosa. Sin embargo, los hombres consideran que comprar es más bien una misión. Salen con el objeto de comprar determinado bien y tan pronto como lo hacen quieren abandonar rápidamente la tienda.

Estas son algunas de las conclusiones que aparecen recogidas en el estudio “Men Buy, Women Shop” (“Los hombres compran, las mujeres van de compras”), realizado por Jay H. Baker Retail Initiative, de Wharton, y el Verde Group, una firma consultora de Toronto. Asimismo las mujeres reaccionan con mayor intensidad que los hombres ante la actitud de los dependientes. Sin embargo, las reacciones de los hombres están más relacionadas con aspectos utilitarios relacionados con la compra, como tener espacio para aparcar, que el producto esté disponible en stock o que no haya largas colas para pagar.

“Las mujeres suelen estar más involucradas en toda la experiencia de ir de compras”, dice Robert Price, director de marketing de CVS Caremark y miembro de consejo asesor Baker. “Los hombres quieren entrar en la tienda, comprar el bien que andan buscando y salir rápidamente”.

“Me encanta ir de compras. Me encanta ir de compras incluso cuando mi tiempo es limitado. Simplemente adoro comprar”, comentaba una de las participantes en el estudio, de edad comprendida entre los 18 y los 35 años. Comparemos esta respuesta con la de un varón del mismo grupo de edad describiendo cómo los hombres afrontaban la experiencia de ir de compras: “Vamos a determinada tienda, compramos lo que necesitamos y nos vamos porque queremos hacer otras cosas”.

Price sostiene que el papel de las mujeres como “cuidadoras” persiste a pesar de que sus responsabilidades han aumentado. En su opinión, estas responsabilidades contribuyen a que las mujeres sean más conscientes a la hora de comprar y también tengan mayores expectativas. Por otro lado, tras haber confiado durante varias generaciones dicha tarea a las mujeres, el interés de los hombres en el hecho de ir de compras se ha ido atrofiando.

En opinión del profesor de Marketing de Wharton, Stephen J. Hoch, el comportamiento a la hora de ir de compras refleja las diferencias de género que se manifiestan en diferentes aspectos de la vida. “Las mujeres piensan en las compras de un modo interpersonal y humano, mientras los hombres consideran que es algo más instrumental. Se trata de una tarea que hay que ejecutar”, explica añadiendo que estas conclusiones tienen implicaciones para los minoristas interesados en desarrollar un enfoque más segmentado para crear y mantener la lealtad de los clientes de ambos géneros.

Sentirse importante versus irse rápidamente

Los investigadores también descubrieron que, cuando compran, es más probable que las mujeres tengan más problemas que los hombres (53% frente al 48%). Asimismo, las mujeres de más de 40 años suelen experimentar más problemas que los hombres de ese mismo grupo de edad.

Para las mujeres, “la falta de ayuda cuando se necesita” constituye el mayor problema (29%). También es el motivo más probable por el que las tiendas pierden negocio con sus clientes del género femenino. De hecho, según el análisis de los datos recopilados para la elaboración del estudio, los establecimientos podrían llegar a perder el 6% de sus clientes mujeres porque no encuentran la ayuda de los dependientes. Sin embargo, los hombres consideraban que el principal problema (también con un 29%) es “la dificultad para encontrar sitio donde aparcar cerca de la entrada del establecimiento”. El problema que con mayor probabilidad causaría la pérdida de los clientes masculinos es que el producto que tenían intención de comprar esté agotado; los establecimientos podrían llegar a perder el 5% de los consumidores varones debido a este motivo.

Los clientes de género masculino y femenino también muestran diferentes reacciones ante los dependientes. Para los hombres, que el dependiente muestre interés en ayudarle a encontrar determinado bien es más importante que para las mujeres, seguido por los esfuerzos del dependiente para poder cobrarle rápidamente. Para las mujeres, la lealtad al establecimiento está relacionada con la familiaridad mostrada por los dependientes con los productos de la tienda y su capacidad para determinar qué productos se ajustan más a los gustos y necesidades del cliente. Según el estudio, las mujeres también valoran a los dependientes que les hacen sentirse importantes.

En una entrevista con los investigadores, una mujer cuya edad estaba comprendida entre los 18 y los 35 describía a los empleados de su tienda preferida: “Los dependientes son siempre estupendos. Siempre me enseñan diferentes estilos. También me muestran cosas nuevas que acaban de entrar”. Mientras, un hombre perteneciente a ese mismo segmento de edad declaraba: “No me relaciono mucho con la mayoría de los dependientes. Realmente no los necesito… excepto para que me cobren en caja”.

Paula Courtney, presidente del Verde Group, sugiere que las actitudes ante los dependientes reflejan diferencias sutiles, aunque importantes, entre los hombres y las mujeres. Cuando se les preguntó qué problema causaría que nunca volviesen a determinado establecimiento, las mujeres señalaron que “empleados que actuasen como si estuvieses interrumpiendo sus conversaciones personales o haciéndoles perder su tiempo”. Los hombres concedían mayor importancia a que los empleados fuesen “perezosos, es decir, que no comprobasen que determinado bien estuviese disponible en stock o que no te acompañasen hasta el lugar en que estaba el producto que estabas buscando”.

Courtney señala que, para las mujeres, la experiencia de comprar es algo “más personal”. Para los hombres, los problemas con los dependientes están relacionados directamente con conseguir el artículo que querían. “Las mujeres son más proclives a sentirse molestas por la falta de compromiso de los dependientes. Para los hombres, aunque el compromiso es algo importante, no lo es tanto como el producto en sí o poder abandonar el establecimiento rápidamente”.

Los comercios minoristas pueden utilizar los resultados de este estudio para ofrecer servicios personalizados a sus clientes y así incrementar sus ventas, explicaba Courtney. “En un mercado altamente competitivo, donde la gente es sensible a los precios y existen cientos de opciones, si puedes sacarte de la manga una nueva estrategia que te conceda cierta ventaja, ¿por qué no vas a hacerlo?”, pregunta. “Si tratamos a los hombres y las mujeres de un modo diferente, entonces tendremos más éxito”. Erin Armendinger, director de gestión de la iniciativa Baker, lo explica del siguiente modo: “Los hombres y las mujeres sencillamente son diferentes. Es importante que los minoristas recuerden que no se trata sólo de lo que compran, sino de cómo lo compran”.

Price sugiere que los minoristas que quieran mejorar su capacidad para llegar a los consumidores según su género deberían seguir determinados pasos. No obstante, en primer lugar tendrían que asegurarse del buen funcionamiento de sus operaciones para evitar que se generen problemas, como no disponer de un producto en stock o no haber generado suficiente publicidad, lo cual reduce la satisfacción de comprar tanto para hombres como para mujeres. Asimismo Price sugiere que todo esfuerzo para intentar llegar a las féminas no puede ser superficial, como por ejemplo simplemente colgar letreros o cambiar el color de los uniformes.

La comunicación es fundamental para llegar a las mujeres, añade Price. Los dependientes deben saber si el cliente está buscando un producto que no admite devolución, como por ejemplo un producto cosmético, o un producto más complejo, como un tratamiento o medicamento que se pueda vender sin receta. Para ayudar a los clientes en estas dos categorías tan diferentes de bienes se necesitan diferentes estilos de comunicación. Se debe formar a los dependientes para saber reconocer y reaccionar ante las pistas que proporcionen los clientes.

Aquellos minoristas que quieran resultar atractivos para las mujeres deberían también prestar atención a la variedad de productos que ofrecen, dice Price. Podría ser muy tentador ofrecer un amplio abanico de productos, sin embargo las investigaciones muestran que las mujeres que deben encontrar cierto equilibrio entre sus múltiples responsabilidades prefieren aquellos establecimientos con una selección limitada, como Coach, Trader Joe’s y Sephora.

Por último, contratar a mujeres en todas las secciones proporcionará al establecimiento un contacto más directo con las necesidades de las potenciales clientes. En la empresa de Price, la mayoría de los dependientes son mujeres; asimismo, en el departamento de marketing el porcentaje de féminas supera al del sexo contrario. No hay idea que empiece a circular sin que rápidamente una mujer manifieste como podría afectar a su vida, señala.
Las múltiples facetas del dependiente

Según WomenCertified, una organización para la formación de los comerciantes minoristas y consultora especializada en mujeres y consumo con sede en Hollywood, Florida, que también participó en la elaboración del estudio, las mujeres gastan al año unos 4 billones de dólares y suponen el 83% del consumo en Estados Unidos, o lo que es lo mismo, dos tercios de su PIB.

El estudio “Men Buy, Women Shop” está basado en una muestra aleatoria nacional de 1.250 consumidores a los que, a través de entrevistas telefónicas realizadas entre el 20 de octubre y el 4 de noviembre de 2007, se les preguntó sobre sus últimas experiencias al ir de compras. En la muestra dominaban los consumidores de género femenino en una proporción de dos a uno.

Aunque muchos de los resultados del estudio no sorprenden a los minoristas, en opinión de Delia Passi, fundadora de WomenCertified, los datos podrían ayudar a las empresas a centrarse más en algunos de los problemas apuntados por hombres y mujeres. Según Passi, hace tiempo que los minoristas son conscientes de que, a la hora de comprar, existen diferencias importantes entre hombres y mujeres. “Debemos remontarnos muy atrás en el tiempo. Las mujeres son recolectoras y los hombres cazadores. Las mujeres entran en una tienda y empiezan a observarlo todo. Los hombres simplemente buscan determinada sección”. Investigaciones científicas muestran que las mujeres tienen mejor visión periférica que los hombres, lo cual les beneficiaría como recolectoras.

Passi sostiene que las actitudes de hombres y mujeres a la hora de ir de compras –las mujeres más centradas en la propia experiencia y los hombres interesados en ejecutar una misión-, no caen necesariamente en el estereotipo sexista de que las mujeres son más emocionales y débiles. “En lo que respecta a ir de compras, tanto hombres como mujeres entran en la tienda para comprar algo; pero ella quiere algo más. Quiere una mayor interacción. Quiere tener más contacto personal. Quiere respuestas rápidas mientras busca ayuda y colaboración en su proceso de compra”. Passi reconocía que muchas de las observaciones reveladas en el estudio siguen reflejando generalidades y que muchos hombres y mujeres no aparecen reflejados en los patrones generales. De hecho, como dueña de su propio negocio, a menudo no dispone de mucho tiempo y en lo que respecta a las compras se comporta más bien como los varones del estudio.

Según Hoch, este estudio, junto con otras investigaciones llevadas a cabo por la iniciativa Baker, indican que los dependientes son fundamentales en toda transacción porque son un modo de que el establecimiento se diferencie frente a los competidores y gane cuota de mercado. “Es difícil hacer algo respecto al aparcamiento o a una cantidad excesiva de gente; pero se puede hacer algo respecto a los dependientes”, señala Hoch. “Para mí lo interesante es cómo las mujeres suelen estar más centradas en las personas mientras los hombres actúan prácticamente como si estuviesen delante de un cajero. De hecho, preferirían tratar con una máquina que con una persona”.

Courtney reconoce que dar respuesta a los resultados del estudio añade otra responsabilidad a las múltiples prioridades que deben atender los dependientes. “Al final del día, un dependiente tiene que ser multifacético”, dice Courtney. “Deben tener poder de atracción, ser dinámicos y educar. Deben ser auténticos. Lo que este estudio nos indica es qué botones hay que apretar y con qué intensidad dependiendo de que el cliente es hombre o mujer”.

Courtney sostiene que los minoristas deben mejorar y proporcionar servicios más sofisticados y segmentados, no sólo teniendo en cuenta el género sino también la edad, el grupo étnico y las diferencias regionales. “No hay homogeneidad cuando hablamos de los clientes. No somos para nada consumidores homogéneos. Sin embargo, las organizaciones acaban tratando a los clientes como una gran familia feliz. Pero influyen un montón de factores demográficos y psicográficos”.

Tal y como explica Courtney, el género es uno de los atributos más fáciles de tener en cuenta. Los expertos en marketing algo sofisticados podrían intentar diferenciar los servicios por género y edad, o entre mujeres profesionales y mujeres que son amas de casa a tiempo completo. “En cierto momento la búsqueda de lo ideal deja de ser práctico; pero creo que el género define un segmento que es fácil tratar de un modo diferente”.

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