lunes, septiembre 01, 2008

Tras el mercado institucional (Colombia)









Guillermo Rocha, gerente general de La Recetta. “La mayor oferta hotelera, de restaurantes y de centros comerciales abre nuevos espacios para competir por el cliente institucional”.

Guillermo Rocha, gerente general de La Recetta. “La mayor oferta hotelera, de restaurantes y de centros comerciales abre nuevos espacios para competir por el cliente institucional”.

Felipe Gómez y Juan fernando hoyos, socios fundadores de scala. “Nuestro modelo de negocios consiste en negociar grandes volúmenes con los proveedores para lograr mejores precios.”

Felipe Gómez y Juan fernando hoyos, socios fundadores de scala. “Nuestro modelo de negocios consiste en negociar grandes volúmenes con los proveedores para lograr mejores precios.”
RECUADROS

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08/29/2008
NEGOCIOS/Comercio

La unión de Alpina y La Nacional de Chocolates para crear La Recetta, abre un nuevo escenario de negocios donde hay grandes oportunidades y pocos competidores.

La creación de Scala el año pasado y de La Recetta hace unos meses para enfocarse al mercado institucional está generando un reacomodo en las empresas que atienden este tipo de clientes. Makro y Alkosto, que tradicionalmente habían sido los líderes de este segmento están desarrollando nuevas estrategias. El reto de los jugadores es atender a los 110.000 establecimientos que se calcula hay en el país y anticiparse a la entrada de nuevos competidores.

Según un reciente estudio realizado por Advantis y Yanhass, las compras institucionales en Colombia, entendidas como alimentos, dotación hotelera y utensilios para restaurantes, entre otras, mueven al año alrededor de $4,5 billones. Sin embargo, son pocas las empresas especializadas en atender este segmento.

La Recetta, que nace con una inversión de $10.000 millones de pesos tiene la visión de contar con 8.500 clientes para 2010, mientras Scala trabaja con la meta de alcanzar los 15.000 clientes para el año 2010, lo que quiere decir que Makro y Alkosto podrían seguir manejando el grueso del mercado que aún ofrece espacio para nuevos competidores.

La percepción de Guillermo Rocha, gerente general de La Recetta, es que se trata de un mercado en crecimiento donde las oportunidades de negocio están dadas. "Con el crecimiento de centros comerciales, hoteles y restaurantes se está generando un nuevo boom de consumo que requiere ser atendido de manera diferente. Ya no es fácil para los compradores institucionales ir de proveedor en proveedor buscando los alimentos e insumos y tampoco es fácil desplazarse a los hipermercados", dice Rocha.

Felipe Gómez y Juan Fernando Hoyos, socios de Scala, por su parte, ven que la oportunidad está en lograr negocios de gran volumen que sean rentables tanto para los clientes como para los proveedores. "En Estados Unidos se están creando diferentes modelos de negocios y todos son exitosos", comenta Gómez.

Makro y Alkosto están reaccionando con la creación de espacios dirigidos a atender mejor a estos compradores y con la creación de nuevas plataformas tecnológicas y de logística para llegar de manera oportuna a este comercio.

Estadísticas del sector gastronómico y hotelero dan cuenta de la existencia de alrededor de 110.000 establecimientos catalogados dentro del segmento institucional. Este número incluye cárceles, guarniciones militares, casinos de empresas y colegios, salas de cine, además de los clientes hoteleros, de hospitales y de restaurantes. Algunos empresarios lo denominan como el segmento HoReCa (Hoteles, Restaurantes y Catering) y lo consideran uno de los más importantes para hacer negocios en el país.

Las apuestas

El modelo de negocios de La Recetta sigue los parámetros de U.S. Food Service y de Sysco en Estados Unidos, empresas que se han convertido en aliadas estratégicas de los clientes institucionales no solo con el suministro de los productos sino con el desarrollo de actividades de capacitación.

Este tipo de negocios requieren grandes inversiones en infraestructura y en logística pues, según lo explica Rocha, se necesitan herramientas especializadas como bodegas, vehículos multiambiente y amplios portafolios en todas las líneas. La Recetta tendrá inicialmente productos de Alpina y de la Nacional de Chocolates. Sin embargo, antes de finalizar este año la empresa contará con un tercer aliado estratégico para seguir ampliando el portafolio. Así mismo desarrollará marcas propias.

Scala, por su parte, sigue un modelo de negocios que aunque también existe en los Estados Unidos -a través de la empresa Avendra- es totalmente diferente al que tendrá La Recetta, pues Scala surge como una especie de intermediaria entre proveedores y clientes institucionales y gana un porcentaje de parte de los proveedores por los volúmenes de venta que logre en cada negociación.

La transacción se hace de la siguiente manera: "tenemos 50 clientes institucionales como Hoteles Estelar, Wok, Hamburguesas El Corral y Hard Rock Café, entre muchos otros. Lo que hacemos es evaluar la necesidad de cada uno de ellos y analizar la frecuencia con la que realizan pedidos. Con base en ello consultamos una gran base de proveedores y hacemos compras en grandes volúmenes aprovechando así las economías de escala. Somos algo así como los representantes de nuestros clientes ante los proveedores", explica Felipe Gómez.

Lo interesante de Scala es que no interviene ni en el despacho de los productos ni en la facturación. Por ejemplo la empresa negocia 25 toneladas de pollo mensual para los restaurantes, pero es el proveedor quien se encarga de hacer el despacho a cada uno de los clientes y de facturar y cobrar por el pedido.

Al no contar con vehículos propios, la operación de empresas como Scala es mucho más barata, pues lo que se busca es beneficiar al proveedor y al comprador. "Aspiramos a llegar a ser tan grandes como Avendra en Estados Unidos que factura US$4.000 millones para 4.500 hoteles y 6.000 restaurantes sin generar sobrecostos ni de almacenamiento ni de traslado", dice Gómez.

El caso de los hipermercados

Makro y Alkosto, que surgieron como dos negocios dirigidos al mercado institucional, no tenían hasta ahora ni servicio a domicilio ni personal encargado de atender este mercado, pues tradicionalmente los compradores iban a las tiendas con los respectivos camiones para llevar la mercancía al negocio.

Pero con el surgimiento de nuevos competidores para atender este tipo de clientes, el esquema de estas compañías está cambiando y según lo explica Yanet Dávila, directora de Mercadeo de Makro "estamos empezando a analizar el tema de los domicilios y enfocando inversiones al desarrollo de actividades para este tipo de comprador".

Makro tiene actualmente 700.000 clientes de los cuales 22.000 están clasificados dentro del segmento HoReCa, según lo identifica la compañía a través del pasaporte Makro, considerado una fuerte herramienta para el diseño de estrategias dirigidas a este segmento.

Para este tipo de hipermercados, hasta ahora los competidores eran las plazas de mercado, con quienes se comparaban mediante un testeo permanente de precios, realizado por un equipo de personas en cada una de las plazas de todo el país.

Ahora, además del comparativo de precios, Makro empezó a desarrollar una estrategia mucho más agresiva en la que invierte más de $5.000 millones, la cual consiste en llegar a los consumidores a través de diversos canales de comunicación. Se creó Telemakro para llamar a los clientes e informarlos de las ofertas y de los programas de capacitación creados para ellos. Hace un mes se creó la figura de gerente nacional de clientes, que se enfoca en desarrollar programas dirigidos a este segmento y se fortaleció también el informativo Makro Mail, una revista que llega de manera personalizada a los clientes institucionales que representan para Makro el 30% del total de compradores de la cadena y el 35% en valor de ventas. "La apuesta es crecer la categoría a ritmos de 8% y aprovechar el potencial que ofrece este mercado. Nos apoyaremos mucho en las marcas propias", dice Dávila.

A la fecha, el catálogo HoReCa de Makro tiene marcas como Aro, Baldaracci, Mktech, m&k, Clean Line y O-Biz desarrolladas en las diferentes líneas de negocio para atender este mercado. Sin embargo, estudia la posibilidad de tener nuevas alternativas que serán analizadas a partir de las inquietudes que expresen los clientes a través de eventos como Extravaganza, dirigidos a estrechar lazos con el sector institucional.

La pelea entre las empresas hasta ahora comienza. La meta de La Recetta es facturar $100.000 millones anuales a partir de 2010, mientras la de Scala es llegar a $480.000 millones para 2011, atendiendo alrededor de 7.000 clientes. Los hipermercados no se quedan atrás y trabajan en el desarrollo de alianzas para cuidar su terreno y seguir la meta de crecimiento. La competencia suena entretenida y seguramente atraerá nuevos inversionistas en los próximos años a este segmento.

Alternativas para competir



"Los restaurantes no solo compran grandes volúmenes sino que requieren productos innovadores para hacer más ágil la operación", opina Álvaro Ibáñez, empresario del sector gastronómico y conferencista de eventos dirigidos a clientes institucionales.

Ibáñez considera que hay muchas alternativas para competir e incluso para darles más cabida a nuevos competidores. "Por ejemplo, sería interesante encontrar una oferta de grandes volúmenes de zanahoria cortada en cuadritos o de verduras listas para preparar. Esto genera rentabilidad para quienes trabajan en cocinas pequeñas y para restaurantes de mediano tamaño que requieren menos espacio en la cocina y más espacio para las mesas", dice el empresario.

Otros clientes opinan que es necesario el desarrollo de servicios complementarios -a la manera de otros países- tales como salsas preparadas y propuestas de menús, que si bien no son para todos los clientes, existe una demanda por ellos.


Ignacio Gómez Escobar
ESTRATEGA EN MERCADEO
COLOMBIA - SURAMERICA

MIEMBRO ACTIVO DE COPERTEX
Gestión y Marketing
COLOMBIA Y PERÚ

Saturación y fragmentación: ¿dónde está el consumidor 2.0?








El experto Don Schultz da detalles de cómo romper las barreras de un consumidor hiperinformado, hiperexigente, con nuevos saberes y consumos culturales que convive en un sistema de medios complejo, saturado de mensajes publicitarios y fragmentado. Hay infinidad de medios y múltiples canales por donde se emite publicidad. La efectividad está en juego, ya no se puede procesar todo lo que se recibe. A su vez, ya no hay pasividad. Estamos en la era de la tan ansiada interactividad pero en este nuevo contexto las marcas ya no tienen el poder unívoco. Del otro lado hay un consumidor cada vez más tecnologizado y cada vez más consciente. Sus derechos y sus pataleos se hacen escuchar al ritmo de la gran vidriera de la web 2.0. Latin American Multichannel Advertising Council (LAMAC) y la Cámara Argentina de Anunciantes (CAA) reunió a unos 400 profesionales del marketing y la publicidad para hablar de las nuevas estrategias para comunicar con efectividad, dándo paso así a un nuevo marketing, para un nuevo entorno.
Barreras a romper
Actualmente, existen dos importantes barreras que no permiten llegar de manera eficiente y eficaz al consumidor: La saturación de medios y la saturación de publicidad. La primera provoca una importante fragmentación del público, que se divide aquí y allá en una elección de consumo de medios cada vez más amplia. En cuanto a la casi infinita cantidad de avisos publicitarios a los que se enfrenta el consumidor día a día, unos 3 mil diarios, hace que la publicidad pierda efectividad.

Los mensajes de ahora, no son los de antes
“Hace un tiempo atrás, un mensaje general era efectivo, ahora las marcas enfocadas con un mensaje específico y en medios segmentados, tienen más éxito”, señaló Gary McBride, presidente y director ejecutivo de LAMAC. Ocurre que en la actualidad el consumidor no es un receptor pasivo de la publicidad, sino que también la resignifica activamente: “el consumidor tiene el control”.
Por ello, “las métricas cuantitativas ya no son suficientes”. El entorno actual exige plantear “un enfoque cualitativo a la planificación de medios, el mensaje debe ser congruente con el medio en que se transmite y segmentarse para poder establecer un vínculo personal con los consumidores”.

“El medio es el mensaje”
El especialista, subrayó que “en el contexto del marketing y la publicidad actuales, no basta con seleccionar un medio considerando exclusivamente el tamaño de su audiencia. Es necesario evaluar las ventajas cualitativas que el medio ofrece a la campaña”. En este sentido, el directivo destacó el desaprovechamiento que existe en cuanto a medios existentes y de probado crecimiento y eficacia como los canales de cable.
En sintonía, la directora de investigación de LAMAC, Daniela Martínez, se refirió a la modalidad de planificar medios de acuerdo al rating. “Seguimos tratando a la TV Paga como si fuera inferior a la TV Abierta. Decimos la TV Abierta tiene más rating, es más efectiva para lograr recordación y tiene mayor impacto. Vivimos preocupados con el tamaño de la audiencia, y no nos damos cuenta que el medio es el mensaje. Los canales de TV Paga son más que canales, son marcas sólidas y reconocidas” aseguró.
Frente a una pauta tradicional compuesta por medios abiertos, la propuesta para alimentar un nuevo criterio de selección de medios, es incorporar la TV por cable como ingrediente complementario. Los especialistas aseguraron que esto optimiza en un 60 por ciento la efectividad del mensaje, ya que éste también deberá mutar. “Ya no nos es funcional un mensaje genérico: una sola campaña, un sólo mensaje. Esto era efectivo cuando la publicidad era emitida por medios generales, pero en este contexto, ese mensaje ya no es relevante”. Así lo demuestra, para los expertos, el caso de General Motors, el mayor inversor publicitario de Estados Unidos, que por “pegarse a esta estrategia generalista perdió 5 billones de dólares este año”.
En contraste, otras marcas buscaron mensajes más específicos y apuntaron a medios segmentados. Esta modalidad tiene una visión del consumidor distinta al receptor pasivo. Este nuevo usuario “empuja” y recibe más un mensaje que otro.

De cara al nuevo consumidor
Según compartieron los expertos en el encuentro, para poder llegar con los mensajes hasta este nuevo usuario, habrá que tener en cuenta, por un lado, el impacto de la TV paga en la región, por otro, los ajustes cuantitativos y por último, los nuevos criterios de planificación, el contenido engagement, la transferencia y la convergencia.
Para hablar de penetración del cable, esta aumentó un 26 por ciento promedio en todo el cono sur durante los últimos 4 años, llegando a un 36 por ciento de penetración. En Argentina, los números lideran el alcance con un 73,5 por ciento de penetración. Lo sigue Colombia, con un 69,3 por ciento. McBride asegura que los optimizadores permiten planificar “encontrando una relación óptima en la fusión de TV paga y TV abierta”.
Sin embargo, el directivo resalta que de nada sirve si el paradigma permanece, ya que se trata la publicidad de cable como la de TV abierta, desaprovechando el potencial real del cable. “Creemos que lo importante es el rating alto, con la mentalidad de que el tamaño es lo importante (Bigger is better), cuando lo importante pasa por descubrir qué canal es la mejor vía de transmisión para la marca, porque le suma valor”.
El nuevo consumidor quiere ser único y que se le trate como individuo. En esta línea, las empresas ya no piensan que tienen clientes que compran productos y servicios, sino personas con las que comparten valores e ideas. Pasamos de la era de la transacción empresa-cliente, a una nueva, en que las empresas definen contenidos estratégicos para crear vínculos valórico-emocionales de larga duración con los targets que les interesan. Desde esta perspectiva, el Engagement Marketing (marketing de compromiso) es el reconocimiento de que las iniciativas de marketing y comunicaciones deben obedecer a un compromiso sincero, abierto y transparente de la empresa con la comunidad, y no a una fórmula persuasiva de entender la comercialización de bienes y servicios. Esto requiere reformular el accionar táctico sobre la base de valores reales y actividades que efectivamente comprometan el actuar y la comunicación de la empresa con sus diversos públicos.
“Una de las principales ventaja que posee la TV Paga frente a la TV Abierta es la segmentación de la audiencia, agrupando bajo un mismo canal o programación a un tipo de consumidor (mujeres mayores de 50 años, niños menores a 10 años, hombres de NSE medio-alto y alto que practican deportes extremos, etc.). Esto facilita al anunciante alcanzar al público objetivo fortaleciendo su mensaje con la imagen de marca de la canal”, explicó McBride.
Otro factor que queda fuera del análisis en general es que en Argentina, según mediciones del IBOPE, en los últimos cuatro años el share en la TV Paga ha disminuido (66 a 62 por ciento) y la tendencia marca que continuará descendiendo. Por su parte, la TV Paga ha aumentado del 35 al 39 por ciento en el mismo período.

Visión experta
Ya Al Ries había dicho: “No alcances a todos, alcanza a alguien”. Este es el estilo de las marcas exitosas, ser fuertes en un nicho. Se trata de una estrategia más efectiva porque “transpone el cinismo”, afirmó el orador principal, Don Schultz. El consumidor ya no es inocente y absorbe todos los mensajes tal cual le llegan, está sobreexpuesto a la publicidad y acorde a eso, se fue volviendo cada vez más gruesa la capa que pone entre los mensajes que permite que transpasen y aquellos que directamente rebotan porque no los considera relevantes.
Don Schultz habla desde su experiencia. Es profesor Emérito en la Northwestern University de Estados Unidos y uno de los más importantes referentes en la materia a nivel internacional. Es profesor de Comunicación Integrada de Marketing y autor de trece libros, incluyendo los más recientes: Brand Babble: sense and Nonsense about Branding, y IMC The Next Generation.
Dedicó 15 años a la dirección de agencias de medios y de publicidad, la última de las cuáles fue Tracy-Locke Advertising and Public Relations en Dallas, Texas, donde fue vice-presidente senior y supervisor de management para una gran cantidad de cuentas nacionales.
Imparte seminarios y conferencias, y ofrece consultoría en los cinco continentes. Actualmente su investigación y docencia están enfocadas a la integración de comunicación, branding y las mediciones financieras de marketing, comunicación y marketing interno.
Para el especialista, hay algo clave que comprender y es la escencia del target al que queremos atraer. “Este definirá los medios para llegar a el, porque el medio es el mensaje, el medio será parte de la comunicación y aportará al compromiso de la marca, a sus valores. Si esto está alineado, el propio consumidor será evangelista de mi marca”, aseguró.
De esto se trata la transferencia: entre el valor del medio y el de la marca. Don Schultz propone para pensar en este tema una investigación experimental que se realizó pautando con una publicidad gráfica dentro de dos revistas distintas con un mismo producto: un perfume ficticio, que no existía realmente. Las revistas fueron dos publicaciones feneminas pero una apuntaba a la mujer profesional, de más de 35 años, con una vida laboral intensa, elegante y de alto poder adquisitivo. La segunda, era una revista para adolecentes, fresca y a la moda. Una encuesta posterior reveló que ante la pregunta a ambos targets de cómo imaginaban que sería la fragancia promocionada, las respuestas fueron diferentes completamente: Quienes habían percibido el mensaje desde la primer publicación, aseguraron que se trataría de un perfume costoso, elegante, vendido en tiendas de lujo o cosmética premium y su fragancia sería sofisticada. Quienes la habían visto en la segunda publicación, aseguraron que se trataría de un perfume jóven y accesible, con salida en hipermercados y canales masivos, notas frescas y florales y apuntado a mujeres de menos de 30 años. Así, Don Schultz destaca que el medio agrega valor al comercial, al mensaje y a la marca.

Abandonar el modelo único
El nuevo modelo impulsado por el consumidor, que puede acceder a la información cuando quiera, por el medio que quiera, es el marketing diagonal, sostiene el especialista. “Esto vuelve locas a las empresas de marketing”. La razón es que estos sistemas le dan cada vez más control de mercado al consumidor. “Este es el desafío: ser relevantes en un mercado de estas características. Entonces, el secreto estará no en ir a buscar al consumidor, sino en estar disponible para que cuando el quiera venir a buscame, me encuentre, para que cuando el quiera escucharme, me reciba. Por esto, tengo que ajustar cada vez más las variables para acercarme a el y conocerlo, así estar a la mano de como el prefiera tener un contacto con mi marca. Preguntarse, qué forma de comunicación y canal tiene más influencia en mi target y estar allí presente con mucha fuerza y saber que no podré transladar un modelo de comunicación aplicado a todos los medios ni a todos los países, sino que tendré que personalizar al máximo posible, casi hasta el marketing one to one”.


Malen Lesser
malen@infobrand.com.ar
Periodistas
Ignacio Gómez Escobar
ESTRATEGA EN MERCADEO
COLOMBIA - SURAMERICA

MIEMBRO ACTIVO DE COPERTEX
Gestión y Marketing
COLOMBIA Y PERÚ

domingo, agosto 31, 2008

El nuevo boom latinoamericano (Tomado de El Mercurio Chile)

PERÚ:


Nuestro vecino vive un momento único: su economía crece casi 10 por ciento anual, sus exportaciones se disparan, la prensa internacional alaba a sus nuevos escritores, las revistas de viajes recomiendan sus encantos, desde el salvaje Amazonas hasta la refinada nueva gastronomía limeña. Por eso fuimos hasta allá. Para descubrir cómo viven los peruanos su minuto de gloria.


Por Juan Pablo Meneses desde Lima, Perú.

El último boom limeño es la cumbia. Todos hablan de eso, y se escucha y baila en los barrios populares y en discotecas chic. La moda explotó hace poco y nadie la frena: hay récords de ventas y los "cumbieros" son fotografiados en revistas dirigidas al ABC1 peruano. Apenas uno llega a Lima, ve dentro del aeropuerto Jorge Chávez una gigantesca fotografía del Grupo 5 –la banda emblema de esta moda–, que bajo el auspicio de una compañía de celulares da la bienvenida a la ciudad donde todos, tarde o temprano, hablan de un boom.

–Y además de la cumbia, hay boom inmobiliario ¿no?– pregunté, estos días en Lima.

–Claro, igual que en Caracas o Bogotá, pero acá los precios del metro cuadrado han subido en un porcentaje mayor que en las otras ciudades– me dijeron varios.

–También hay un boom literario, ¿no?– pregunté otra vez.

–Eso lo han dicho The Guardian y The New York Times en grandes reportajes. Citan autores jóvenes como Santiago Roncagliolo y Daniel Alarcón, la generación intermedia de Alonso Cueto y la vigencia de Mario Vargas Llosa. También mencionan el auge internacional de los nuevos cronistas y de la revista Etiqueta Negra. Sin dejar de lado las editoriales: hoy Lima tiene tantas o más editoriales independientes que Buenos Aires– me dijeron varios.

–También hay boom del turismo ¿no?– pregunté otra vez.

–Claro, aunque se supone que el crecimiento más fuerte será entre la mitad del 2009 y el 2010– me dijeron varios.

–También hay un boom gastronómico ¿no?– pregunté otra vez.

–Ése es el principal. El auge de la comida peruana ha sido destacado en Estados Unidos, Europa y Latinoamérica. Han venido todos los canales de televisión de comida a hacer especiales. Nuestros chefs tienen fama internacional, la comida peruana ya es una marca mundial. Y también hay un boom interno. Hasta hace poco, los restaurantes limeños eran sólo para la aristocracia. Hoy va mucha más gente, todas las semanas– me dijeron varios en estos días de recorrido por Lima, la ciudad donde la verdadera moda es la palabra boom.

Un sándwich. Después de varios días en Lima y su destape gastronómico, dan ganas de comerse un sándwich. En estas jornadas he probado cebiches con salsas de colores, cortes de sushi-fusión con mezclas insólitas, carnes agridulces, chupes boutique, nuevo ají de gallina y todo tipo de chifas (en Lima hay más de 3 mil chifas, como se le llama a los restaurantes chino-peruanos). Por eso, este mediodía de domingo sólo quiero un bendito sándwich.

Camino por Miraflores, un tradicional y próspero barrio limeño.Voy por la calle Comandante Espinar, rumbo al óvalo (rotonda) Gutiérrez, donde hay un multicine, una iglesia y un casino lleno de tragamonedas. Ahí comienza San Isidro: otro barrio donde se nota el auge económico (edificios nuevos, restaurantes caros, arreglo de calles). En el número 651 de Espiner hay un cartel enorme que dice "sanguchería". Es lo que ando buscando, para dejar de sentirme un cebiche-victim. Hay poca gente en la fila. El lugar es moderno, tiene cajeras que hablan por micrófono y diferentes tipos de sándwiches. El sitio se llama Pasquale, así que pido "un lomo saltado Pasquale, para comer aquí, y una Inca Kola".

Salgo pensando que, aunque sea por una comida, he podido escapar del boom gastronómico. Horas más tarde, descubro que no ha sido así. Sucede cuando le comento a un amigo limeño que almorcé un sándwich "buenazo" en Pasquale.

–Ah, claro que la conozco, es la sanguchería de Gastón Acurio– me dice, nombrándome a la cara más famosa del auge internacional de la comida limeña.

Acurio, que ha formado una suerte de imperio internacional a partit del cebiche, y que en Santiago tiene una sucursal de su exitoso restaurante Astrid & Gastón y acaba de inaugurar la primera sede chilena de La Mar, siempre está presente en esta nueva Lima. Tarde o temprano aparece, aunque trates de escaparte.

Es difícil explicar el repentino auge de una comida ancestral como la peruana. Una gastronomía con influencias de cuatro continentes y que ha logrado, gracias a su fama, darle identidad a Lima. Perú siempre ha atraído una gran cantidad de turistas extranjeros –a Machu Picchu, elegida el año pasado entre las nuevas 7 maravillas del mundo, habría que agregar íconos turísticos como el Amazonas– pero hasta hace unos años, los visitantes apenas pasaban unas horas por Lima. Hoy se quedan en promedio, tres noches. Es decir, tres cenas.

El peruano Julio Villanueva Chang, fundador de la revista Etiqueta Negra, tiene su propia visión del auge.

–En Lima se come comida local como en pocas ciudades del mundo. Sin habérselo propuesto, hoy Perú está haciendo con México lo que España hizo con Francia: acabar con el monopolio de ser la mejor comida de un continente.

En la Lima de hoy, los restaurantes han adquirido un estatus que va más allá del gastronómico. Esta noche, por ejemplo, el famoso Pescados Capitales tiene la cocina cerrada y sin embargo está repleto de limeños. El motivo es la presentación del libro Toque de queda, de Raúl Tola: un famoso y mediático conductor de televisión, que acaba de publicar un conjunto de cuentos ambientados en los años de Sendero Luminoso. Es decir, la Lima de ayer.

Sobre las mesas del Pescados Capitales hay copas y botellas de vino. El bar está abierto, y hay un micrófono por el que hablan amigos y conocidos del autor.

–El libro refleja muy bien esos años de bombas, de apagones, cuando en mitad de la noche Lima se iluminaba con los reflejos de una nueva explosión. Hay un cuento donde el protagonista está en su casa, en mitad de un apagón, y en eso entran unos terroristas con linternas y le alumbran la cara– dice Phillip Butters, periodista de la televisión peruana y uno de los encargados de presentar Toque de queda.

Aquí están los nuevos rostros de la televisión local mezclados con gente como Antonio Cisneros, el poeta vivo más importante de Perú. Hay modelos rubias, periodistas extranjeros y escritores.

Todos los presentadores son jóvenes y dicen más o menos lo mismo: crecimos en una ciudad azotada por el terrorismo, y es bueno no olvidarse de aquello.

–Esto parece un homenaje a Fujimori– comento en voz alta en la mesa, en mitad de la presentación. Según muchos, Perú comenzó a cambiar cuando el gobierno de Alberto Fujimori barrió con Sendero Luminoso. Hoy, Fujimori está preso.

La respuesta me sorprende:

–Escribir de Sendero Luminoso se está convirtiendo en un nuevo boom.

La respuesta me la da la dueña de una empresa de comunicaciones, y viene acompañada de una explicación:

–El que puso de moda eso fue Santiago Roncagliolo, cuando ganó el premio de novela Alfaguara a los 33 años con Abril Rojo, la novela donde habla del gobierno de Fujimori y su lucha contra Sendero. Ahora todos escriben de eso: o del rescate de la embajada, o de los videos, o de los años de las bombas.

Luego de los discursos comienza una fiesta en el restaurante. Al rato cae todo el elenco del programa boom de la TV: la versión peruana de Bailando por un sueño. El bar sigue abierto. Raúl Tola, el conductor de televisión, parece feliz de que ya no exista toque de queda.

Siempre se supo poco de Lima. Su apodo de "Lima la horrible" parecía hecho a la medida, aunque recién ahora asoma como una subvaloración de su vida cultural. Hasta hace una década, Lima era conocida por pocas cosas: el cebiche (con b, como les gusta a los peruanos), Sendero Luminoso y Vargas Llosa.

Hoy el cebiche está de moda, escribir de los años de Sendero está de moda y, frente a todos esos celulares que le sacan fotos y a esa multitud que lleva libros para que los firme, está Vargas Llosa. Es el último día de la edición 13 de la Feria Internacional del Libro de Lima, y un par de policías custodia a uno de los escritores más importantes de Latinoamérica. Intento acercarme, pero el tumulto es una pared. Vargas Llosa parece una estrella de rock, o un actor de telenovelas.

De pronto el autor de Pantaleón y las visitadoras deja de firmar libros y, rodeado de cámaras, se va por un pasillo largo hasta el auditorio. Lo sigo. Llevo en el cuello mi credencial de autor invitado (vine a presentar La vida de una vaca, y tengo ganas de que sea un boom).

Hay 800 personas sentadas, más muchas que lo escucharán de pie. Vargas Llosa sube al escenario y todos aplauden. Estamos aquí para el lanzamiento del libro Las guerras de este mundo, que recoge ensayos sobre su obra de autores como Alonso Cueto, Jorge Edwards, Enrique Krauze, José Miguel Oviedo, Nélida Piñón y Antonio Tabucchi.

Además de cerrar la feria del libro, Vargas Llosa será el presidente del jurado del Festival Internacional de Cine que comienza la misma semana en Lima, y estará presente en la Universidad Católica donde se inaugurará una gran retrospectiva de su obra, con objetos originales hasta ahora nunca expuestos. La actividad cultural limeña está en auge y Vargas Llosa es, nuevamente, protagonista del boom.

El Juanito es un bar de Barranco, la zona bohemia de Lima. El lugar, frecuentado por vecinos históricos, jóvenes artistas y escritores con ganas de hacer historia, es lo que en Perú se llama huarique, una picada.

En el Juanito me encuentro con Juan Manuel Robles, autor del libro Lima Freak, donde asoman insólitos personajes. Como Laura Bozzo, la animadora que pasó su arresto domiciliario –por nexos con Vladimiro Montesinos– dentro de un estudio de TV, para seguir con su programa diario.

Robles, quien viste de negro y saluda levantando cejas, ganó un concurso de cuentos gastronómicos con el relato Huancaína Freak. Y ahí describe a Lima: "Vivo en una ciudad enferma, trastornada por la comida, adicta a los orgasmos del paladar. Todos cocinan, todos dicen haber creado un plato, todos tragan y todos son críticos: comer es un carnaval permanente y una explosión demencial".

Entre los jurados del concurso estaba Gastón Acurio.

–El verdadero boom es que hay más consumo– dice Robles, y pide otra ronda de cervezas.

Noches más tarde, en el restaurante El Señorío de Sulco, de Isabel Álvarez (madre del chef Flavio Solórzano, inventor del helado de coca), comparto un pisco sour con Daniel Titinger, autor del libro Dios es peruano (imitado en Chile con Dios es chileno) y que tiene un perro llamado Pisco. Y me dice:

–Es cierto lo del boom. Pero tienes que tener cuidado en qué esquina doblas. Por ahí, te equivocas y te sales del boom.

Los expertos económicos dicen que lo mejor del crecimiento peruano está por venir. Que el auge de una industria arrastrará consigo a otras. El entusiasmo tocó techo hace unas semanas, cuando el presidente Alan García dijo que Perú debía postular para organizar los Juegos Olímpicos de 2016.

Por ahora, en el bar el Dragón de Barranco, como todos los miércoles en la noche, lo que de verdad está en alza es el ritmo que pone el DJ, que mezcla música electrónica de hoy y éxitos de los 80. Los limeños saltan y levantan los brazos, disfrutando sin importar si la música es de la época de las bombas de Sendero o del actual boom del Grupo 5, los reyes de la cumbia. n

Comer

Astrid & Gastón. Nueva comida peruana. 50 dólares por persona aprox. Cantuarias 175, Miraflores; tel.(51-1) 444 1496; ayg@qnet.com.pe

El Señorío de Sulco. Cocina peruana. 40 dólares por persona aprox.Malecón Cisneros 1470, Miraflores; tel. (51-1) 441 0183; www.senoriodesulco.com

Malabar. Nueva cocina peruana. 30 dólares por persona aprox.

Camino Real 101, San Isidro; tel. (51-1) 440 5200; malabarrestaurante@hotmail.com

Wa lok. Cocina china-peruana. 15 dólares por persona aprox.

Jirón Paruro 864, Barrio Chino; tel. (51-1) 427 2656.

Picadas:

Mi Perú: en sus paredes hay cientos de tarjetas personales de los comensales y fotos de la selección de fútbol. Pida concentrado de cangrejo. Av. Lima 861, frente a la plaza Butters.

Juanito: con más de 70 años, todas las noches se prende con su ambiente bohemio. Pida un sándwich de jamón del norte con cebolla. Av. Grau 274.

Sonia: cebichería a la antigua. Pida conchitas a la parmesana y pulpo al olivo. Agustín Lozano La Rosa 173, Chorrillos.

Comprar

Ropa: 10 años cumple Larcomar, un centro comercial ubicado en el barrio de Miraflores y frente al mar. Tiene ropa de moda, artesanía de buena calidad, restaurantes y cines. Hace pocos meses se inauguró una nueva ala, dedicada a tiendas boutiques.

www.larcomar.com

Libros: la última novedad es Ksa Tomada, en el barrio de San Isidro. Además de libros cuenta con cafetería y una nutrida agenda de eventos culturales. Conquistadores 1238, San Isidro; www.libreriaksatomada.blogspot.com

Dormir

Hotel La Castellana. 3 estrellas. Desde 50 dólares. Grimaldo del Solar 222, Miraflores.

Hotel Posada del Inca. 3 estrellas. Desde 80 dólares

Alcanfores 329, Miraflores.

JW Marriott Hotel and Stellaris Casino. 5 estrellas. Desde 200 dólares. Malecón de la Reserva 615, Miraflores.

Sonesta Lima Hotel El Olivar. 5 estrellas. Desde 130 dólares. Pancho Fierro 194, San Isidro.

Juan Pablo Meneses.



Ignacio Gómez Escobar
ESTRATEGA EN MERCADEO
COLOMBIA - SURAMERICA

MIEMBRO ACTIVO DE COPERTEX
Gestión y Marketing
COLOMBIA Y PERÚ

Perú exporta a Colombia valor agregado

Gmail - Peru exporta a Colombia valor agregado - igomeze@gmail.com
ENVÍO DE NO TRADICIONALES AUMENTÓ 30% EN UN AÑO
Valor agregado a Colombia
En el 2007 se exportaron US$515,4 millones en esos productos

APORTE DE PERCY SCHNEIDER


Los que comienzan a exportar no tienen que mirar exclusivamente a mercados complejos y lejanos como Estados Unidos, Europa o Asia. De acuerdo con Prom-Perú, los productos peruanos con valor agregado --y que congregan a gran parte de las pequeñas y microempresas-- encuentran en los países de la CAN (Bolivia, Ecuador, Colombia) y Venezuela mejores y mayores oportunidades de concretar negocios.

Durante el 2007 estos 4 países representaron el 26,5% del total de las exportaciones no tradicionales peruanas y solo entre enero a junio del 2008 el porcentaje alcanzó el 28,5% (US$1.035 millones). Del mismo modo, entre los tres principales bloques económicos de las exportaciones no tradicionales (detallados en el recuadro), la CAN más Venezuela registraron mayor dinamismo, con un crecimiento promedio anual de 43,1% entre el 2005 y el 2007, frente al 3,8% y al 28,8% de los bloques Nafta y la Unión Europea, respectivamente.

BUEN NORTE
Luego de Estados Unidos y Venezuela, Colombia es el mercado más importante para los productos peruanos con valor agregado. En el 2007 se vendió US$515,4 millones de las exportaciones no tradicionales a dicho país, lo que representó 8,2% del total de las ventas al exterior y un aumento del 30,3% respecto al año anterior. Colombia tiene un importante desarrollo de núcleos urbanos como Bogotá, Medellín y Cali que se han convertido en mercados potenciales para los productos peruanos.

En general, las importaciones colombianas se centran en maquinaria y equipo (33%), vehículos, productos químicos, productos agrícolas y textiles y confecciones (5%).

Sin embargo, desde el 2002, la construcción en Colombia ha aumentado con fuerza, especialmente en la edificación de viviendas de interés social. Además, la proyección de crecimiento del sector es de 5,1% para este año, según la Cámara Colombiana de la Construcción. De acuerdo con Prom-Perú, los materiales y acabados para la construcción de origen peruano que más han aumentado son el cemento portland, pisos y revestimientos de cerámica.

Por otro lado, Colombia, el año pasado, importó US$1.299 millones de productos textiles y confecciones, de los cuales el 78,8% correspondió al primero de ellos, debido a la demanda de hilados, tejidos y materias primas. En textiles, las exportaciones peruanas han crecido de forma importante, especialmente en tejidos de lana con poliéster, de algodón, tejidos 100% lana, de mezclilla (denim), hilados de acrílico y naylon e hilados de algodón. Entre los envíos que más han crecido en este rubro están los t-shirts y blusas de algodón de tejido de punto, ropa interior para hombres y confecciones de fibras sintéticas.

Existen otros ítems con potencial en Colombia como artículos de plástico para uso doméstico (sillas y mesas, recipientes, vajilla) y productos con alto valor agregado como grupos electrógenos y refrigeradoras. Según Prom-Perú, la apreciación del peso colombiano representa una oportunidad para los proveedores internacionales de Colombia, ya que pueden hacer envíos a precios menores que el productor local.

LAS CIFRAS
1. Los sectores no tradicionales que lideran las exportaciones a Colombia son: minerometalúrgico (44,6% del total no tradicional), químico (21,8%), textil y confecciones (10%).

2. Los productos enviados a Colombia que han destacado son: alambrón de cobre (US$ 183,4 millones), alimento balanceado para camarón, películas de polipropileno, impresos publicitarios (US$13,2 millones), soda caústica, preformas de PET, galletas dulces y cuadernos.

MIGUEL ADROVER

TOMADO DEL PAÌS DE ESPAÑA

Fue el rey de Nueva York hasta que el 11-S truncó su sueño. Miguel Adrover, el mejor diseñador español de su tiempo, ha pasado oscuros años de retiro y vuelve combativo.

Si le preguntas a Miguel Adrover, te dirá que no se considera un superviviente, aunque ha estado cerca de la muerte en numerosas ocasiones. “Yo soy un viviente”, defiende con orgullo. Afirma que su espíritu aventurero le ha hecho aguantar tres semanas en el Amazonas con un machete por todo equipaje, pero es su capacidad para escapar de las garras del desastre y el olvido profesional lo que hace tan particular a este mallorquín de 42 años. Eso y el hecho de ser uno de los diseñadores de moda contemporáneos con más talento del mundo.

Miguel Adrover

Ha pasado casi cuatro años lamiendo sus heridas en su isla natal y ahora ultima el que será su tercer o cuarto renacimiento, previsto para el día 7 de septiembre en Nueva York. La ciudad que le hizo grande le espera, y él está seguro de no decepcionarla con la instalación que ha concebido para la firma alemana Hess Natur, para quien trabaja como director creativo desde abril. “Es el mejor trabajo de mi vida. No podía imaginar que desde Mallorca íbamos a ser capaces de hacer algo así. Es un vehículo totalmente nuevo para lanzar un mensaje ecológico y social. ¡Hemos inventado hasta las máquinas con que hemos trabajado!”.

Para comprender cuán alta es la expectación en Nueva York por Adrover es necesario saber que durante dos intensos años fue la mayor esperanza de la moda estadounidense. La prensa enloquecía con su ropa fiera y rebelde y con su historia personal, que partía de una granja en el pequeño pueblo de Calonge y se encaramaba a la cima de lo más selecto de la ciudad sólo con ayuda de talento y pasión. En su sótano del East Village reciclaba con soltura prendas, conceptos e ideas en un discurso rabiosamente original, y Nueva York, harta del inmovilismo del diseño americano, se entregó a él sin condiciones. “Cuando aparecí, la ciudad ardía de ganas de expresarse y yo canalicé eso. Saqué la camiseta de “I love NY” de las tiendas de souvenirs de Chinatown y la coloqué en la portada de Harper’s Bazaar”.

Su segunda colección, presentada en febrero de 2000, trataba de reflejar la variedad de las calles de la ciudad en la que llevaba una década instalado y era una crítica feroz a la dictadura de los logos. Consiguió que su nombre diera la vuelta al globo y que cinco meses después le otorgaran el premio más importante de la industria en EE UU, el Perry Ellis al mejor diseñador emergente. Ese mismo año, el conglomerado Pegasus invertía a lo grande en su empresa, decidido a convertir tanta excitación en un buen negocio.

Miguel llamó Utopia a su quinta colección, la que estaba llamada a consolidarle. La presentó en un deprimido colegio del Lower East Side decorado como un patio árabe y partió de las mismas ideas que había tanteado seis meses atrás, en un desfile inspirado en Egipto que poco tenía que ver con faraones. Utopia también se basaba en la realidad social de los países islámicos hoy, pero era mucho más refinada y compleja que su antecesora. Algunos críticos la encontraron demasiado literal y llegaron a tacharla de homenaje a los talibanes, que entonces ocupaban titulares por su opresivo tratamiento de las mujeres. Dos días después pasaron a ocuparlos por un motivo bien distinto: Utopia se presentó en la noche del 9 de septiembre de 2001. El grupo inversor no tardó en declararse en bancarrota, y en octubre cerró la empresa de Adrover. Aunque una empresa japonesa llegó a hacer un pedido de 1,5 millones de dólares de una colección en la que abundaban los turbantes y los mosaicos árabes, aquella utopía de culturas en armonía nunca se materializó.

“La prensa me tachó de simpatizante del enemigo cuando yo sólo trataba de abrir la mente a otra cultura. Hay muchas banderas, pero a mucha gente le gustaría que no existiera ninguna, y yo lucho por eso. Nunca le he reprochado nada a Pegasus. Me dio la posibilidad de llegar a un nivel de calidad y construcción con el que siempre había soñado. Es cierto que tal vez querían que fuera más rápido de lo que me correspondía, pero lo que de verdad fue mala suerte fue que tiraran las torres. Ahí todo se fue al carajo”. Adrover habla recostado en el sofá de su luminoso estudio y vivienda, sobre una piel de cabra, rodeado de fotos de sus abuelos y de recuerdos de viajes. Es el principio de una larga jornada en Palma de Mallorca en la que se atropellarán los recuerdos, reproches e ilusiones de un hombre magnético y mesiánico. Por fin, está listo para relatar una historia tan apasionante como sólo pueden ser las que mezclan realidad y leyenda.

La coincidencia de Utopia con los atentados islámicos puede ser síntoma de la sensibilidad sismográfica de Adrover, de su capacidad para anticipar el terremoto, o de su terca vocación por hacer ropa que se relacione con la agenda política y social de su tiempo. También pudo ser mero azar. Lo único que es seguro es que se llevó por delante su carrera. El mallorquín se retiró a Egipto, se compró un carro y un caballo y se ganó la vida como taxista en Luxor. Ocho meses después, con su dinero y mucha ayuda, trató de volver a levantarse. Regresó a Nueva York y presentó otras tres largas e intensas colecciones: un alegato por la fusión de las culturas en un escenario decorado con rascacielos, pagodas y mezquitas; una denuncia de las terriblemente dispares circunstancias en las que vive el mundo y un homenaje a los indios americanos que imaginaba qué habría sucedido si su cultura hubiera podido evolucionar en libertad hasta hoy. Pero la situación era tan precaria que, al final, decidió volver a casa. Cerró su estudio y vivienda en Chrystie Street, empaquetó sus recuerdos y en diciembre de 2004, un día después de su 39º cumpleaños, dejó Nueva York y su rastro desapareció por completo del mapa de la moda.

“Yo nací en el campo, en la naturaleza. Siempre tuve eso a mi favor. Mallorca era un sitio donde poder descansar, analizar y reinventarme”. Además de la casa familiar en Calonge y de la tierra que sus padres siguen trabajando, su única posesión era un local que años atrás había comprado con su abuelo en el centro de Palma. Allí abrió un bar que le ha dado de comer durante estos años. “Cuando llegué no tenía ni un duro y la gente me daba por acabado, pero nunca me he sentido así. Montar el bar era una forma de integrarme aquí otra vez. Estuve en Nueva York y conseguí el oscar de la moda, luego volví a mi bar y lo hice todo, hasta limpiar el retrete. No se me caen los anillos. Hubo quien me decía: ‘Qué bajo has caído, ¿no? Antes en Nueva York y ahora aquí fregando’. Yo siempre les respondía que eso depende de dónde tengas el listón”.

En los últimos años, muchos se han preguntado por el paradero de aquel efímero rey de Nueva York que nunca aprendió a escribir. Suzy Menkes, una de sus defensoras más incondicionales, se preguntaba en abril de 2007 en The International Herald Tribune por qué ninguna marca rastreaba su pista en busca de su talento. Ese artículo, por cierto, despertó el interés de Hess Natur, que acabó por sacarlo de la nada. Pero la realidad es que mientras algunas de sus antiguas piezas salían a la luz, en el Museo Victoria & Albert de Londres o en el Metropolitan de Nueva York, él vivía tiempos oscuros. “He recibido hostias. Literalmente. Un policía me hizo la vida imposible. Recibí palizas, me tiraron del pelo, me llamaron maricón… Fui a dos juicios y los perdí. Me había pasado algo parecido en Egipto, pero no podía creer que también me sucediera aquí. Me sentí como un perro abandonado, extraño en mi propia tierra. Nadie me ofrecía nada interesante”.

La desaparición daba un quiebro muy propio de Paul Auster a su historia. Pero afirma que no ha estado tan escondido. Al contrario, ha tratado de salir de la oscuridad, de encontrar quién le diera trabajo o visibilidad. “He mandado cartas al Ministerio de Cultura y no he tenido nunca una respuesta. He tratado de conseguir un espacio para almacenar mi trabajo. Tengo 400 piezas originales en cajas. Recibo peticiones de museos de todo el mundo y a lo mejor se me van a pudrir. También me habría encantado estar en la semana de la moda de España, pero nadie se ha interesado nunca por mí. Incluso intenté acercarme a Inditex y Mango. Tuve una reunión en Barcelona con Mango y acabamos peleándonos”.

No es raro que la relación de un rebelde con el sistema sea difícil. Recuerda que en algún momento recibió una propuesta de Tommy Hilfiger. En un punto de unas negociaciones condenadas al fracaso, un representante de la pulida multinacional expresó su sorpresa por el hecho de que el salvaje Adrover no pudiera responder por escrito y se negara a utilizar un teléfono móvil. Él les respondió preguntando si lo que buscaban era una secretaria o un director creativo.

La adversidad es una vieja conocida de Adrover. La paradoja, también. Dejó el colegio a los 11 años para ayudar a su familia en el cultivo de la almendra, pero ha impartido clases magistrales en varias universidades estadounidenses. Cuando aterrizó en Nueva York trabajó como limpiacristales, fregó suelos en Queens y acabó montando una tienda de moda de culto, Horn. “Teníamos muchos amigos en el Downtown que hacían ropa y no había ningún espacio en Nueva York que representara toda esa creatividad. En ese momento, yo ayudaba a Alexander McQueen en sus desfiles. Él me regalaba ropa y yo la vendía en la tienda. Era una forma de sobrevivir. Además hacíamos camisetas con mensajes políticos que vendíamos en Japón. Antes de que pasara lo mío, en Nueva York no se apoyaba a la gente joven. Nosotros abrimos las puertas a mucha gente. Fue una época dorada”.

La llegada de Hess natur, una compañía de venta por catálogo que lleva 32 años defendiendo un modelo de producción textil ecológica y socialmente responsable, ha permitido que Adrover recupere algo de aquella época. Por ejemplo, a Gilberto Jomarrón, un antiguo colaborador cubano de 41 años que a mediados de mayo se instaló en Palma para volver a trabajar con él. “Le extrañamos mucho cuando se fue. Nos matábamos por trabajar con él, por participar en su causa”, recuerda Jomarrón en el estudio que, de momento, es también su vivienda. “Nunca antes había estado en Mallorca, pero cuando me propuso venirme no lo dudé. Apostar por Miguel no es arriesgado porque cada vez que ha salido fuera, el mundo le ha escuchado”. El mismo entusiasmo exhibe Nico Guevara, un mallorquín de 32 años que a primeros de año se sumó a este capítulo de la aventura: “Ésta no es una empresa clásica en la que tienes una función delimitada. Aquí todos podemos opinar y las sesiones se alargan hasta la madrugada”.

El éxito de Adrover le debe mucho a su carisma y a las enfervorizadas lealtades que despierta. A él le gusta verse como un jefe indio, como el líder de una tribu. Alto y fibroso, con una larga melena recogida en trenzas, tiene algo chamánico. “Yo necesito vivir y crear en el mismo sitio y tener a mi gente dentro. Trabajando y hasta durmiendo conmigo. Confío en la fuerza de la unidad sincera. Para nosotros, todo es una lucha para un buen fin. Con la verdad por delante. El grupo se ha ido renovando, pero siento que tengo un equipo de incondicionales en el planeta. La gente me ha ayudado siempre. Si un día se publicaba que estaba arruinado, recibía cheques en el buzón. De 2 dólares, de 20 o de 200… Hay personas que, simplemente, quieren formar parte de esto. Eva te lo puede decir. Nos conocimos hace dos años y ahora es mi hermana”. Eva Terrades irrumpe en la habitación para ofrecer un aperitivo en el momento justo. Tiene 32 años, es también mallorquina y admira a Miguel desde sus años de estudiante de moda. Cuando volvió a la isla se dejó caer por el bar con la esperanza de conocerle. “Estaba avergonzada porque sentía mucho respeto…”, confiesa. “Pero yo vi enseguida que era de la tribu. Y ahora es la jefa de uno de mis proyectos más importantes. Yo confío en la gente. Los títulos me importan un carajo. Confío en la energía y en la pasión”, remata Adrover.

Terrades se ganó los galones sirviendo copas en el bar junto a Adrover después de pasar seis meses en la India con la Fundación Vicente Ferrer. Defiende que no es tan distinto trabajar por la causa de un hombre tan entregado a los demás como Ferrer y la de Adrover, un pionero en la defensa de una moda que no mira hacia otro lado ante la injusticia o la explotación. “La gente antes se tomaba mi filosofía como un ataque, y ahora, en cambio, está en la mesa de todo el mundo: el cambio climático, la multiculturalidad, la política. La industria ha mamado de mis pechos. Estoy harto de que la gente te tome por loco. Es la gente loca la que va a salvarnos a todos. Me gustaría crear un imperio que ayudara a la gente”, afirma él vehemente.

Su idealismo se ha dejado sentir siempre en colecciones que, más que tendencias o modas, crean personajes. Que cuentan historias y se enfrentan al voraz ciclo de lo desechable. “Me parece ridículo que hasta los niños lleven móvil. Ya sé que se supone que eso es el futuro, pero podrían empezar sembrando patatas. A lo mejor dentro de unos años harán más falta que un ordenador. Mi abuelo murió hace poco, a los 98 años, y decía: ‘El mundo, en lugar de ir para adelante, va a ir para atrás. No vendas nunca los árboles frutales ni las tierras, porque eso es lo que te va a salvar’. Y de verdad creo que eso puede llegar a pasar. En todo caso, lo último que quiero es fomentar este ritmo loco”.

¿Por qué eligió una industria tan poco afín a su planteamiento? Desde luego, hay auditorios más agradecidos para ese discurso que la primera fila de un desfile. Él mismo no es capaz de dar una respuesta satisfactoria. Habla de subvertir el poder del vestir y de cómo dar la vuelta a una triste realidad: cada día la ropa sirve para juzgar a los que nos rodean. Menciona cómo le detienen sistemáticamente en los aeropuertos por su aspecto. La cuestión se acerca a la vivencia de un incomprendido, de quien siempre se ha sentido diferente. “Totalmente, sí. Los de mi pueblo iban con los pistoleros, y yo, con los indios. Así de claro. Nunca he tenido ningún reparo en la forma de vestir, pero hay muchísimo rechazo social”.

Por mucho que tuviera que abandonar el colegio para trabajar en el campo, la infancia de Adrover fue cualquier cosa menos aislada. A los 13 años viajó por primera vez a Londres. Estableció entonces una peculiar rutina: en verano recogía almendras en Calonge y en invierno vivía con una familia de intercambio en la capital británica. Le encantaban bandas ignotas del punk de finales de los setenta, como The Virgin Prunes, y se las ingenió para alargar cada vez más sus estancias. Por ejemplo, limpiando las habitaciones de un pequeño hotel de Bayswater a cambio de una cama. De vuelta a Calonge, con su cresta y su largo pelo de mohicano, oía discos en su cuarto y soñaba con que su banda mallorquina, Via Crucis, emulara a los Bow Wow Wow de Malcolm McLaren o a cualquier otra que hubiera visto actuar en la noche londinense.

Una formación peculiar en la que, a pesar de todo, juega un destacado papel la gente de su pueblo (“he hecho muchas presentaciones de mi ropa en el salón parroquial porque quería compartirlo con ellos”) y la familia. Especialmente sus padres, Miguel y María, de los que habla con ternura y admiración. “A mi familia no la puedo abandonar. Tengo instinto animal. Ellos siguen en el mismo sitio, haciendo las mismas cosas. Tenemos ovejas, todo tipo de árboles frutales, hortalizas… seguimos labrando la tierra, cogiendo almendras. Mi papá tiene 71 años y ya no tiene tanta energía. Mi mamá ha estado cuidando a dos abuelas en sillas de ruedas durante mucho tiempo. Ellos lo han hecho todo por mí y por mi hermano Toni, que es pescador y mecánico”. Fue su padre quien le ayudó a construir su primera pasarela en Nueva York, hecha con cañas. Y también fue él quien le despertó la mañana del 11 de septiembre para decirle que tenían que salir corriendo de aquel sótano en el Downtown de Manhattan.

Su apego a los suyos y la aldea de 500 habitantes en que nació no le ha impedido nunca soñar con lo más lejano. Cuando también Londres se le quedó pequeño empezó a interesarse por realidades “que no salen en los mapas”. Un término tan genérico como para incluir la movida madrileña, aquella travesía por el Amazonas o la experiencia de construir una cabaña en Egipto con sus manos. “La tierra es mi único dios. Tengo la casa de mis papás en el pueblo, un edificio de 800 años en el que han vivido siete generaciones de mi familia. No necesito nada más”.

Un corto paseo, en compañía de Eva y Gilberto, nos lleva a su otro refugio, Es Jaç. En una calle estrecha, el bar no anuncia su presencia. No hay cartel, y la envejecida persiana echada no permite anticipar lo que esconde. “Es una manifestación física, y más duradera que la ropa, de mi filosofía”, anticipa. Una enorme tinaja se come el reducido espacio decorado con tuberías de agua, palos del bosque y ceniceros marroquíes. Una vez más, resultado del trabajo desinteresado de muchos. “Es una colaboración de amor y guerrilla: Ferran Aguiló, Rustic Marc, Sa Teulera… todo el mundo participó sin cobrar. Ahora quiere venir hasta el Vogue a hacer fotos, así que tal vez se ponga de moda, pero durante tres años ha sido un lugar de reunión y no de pretensión. Los artistas de Palma son casi todos amigos y aquí se mezclan con cubanos, senegaleses, pijas, flamencos… Ponemos música de todo el mundo y proyectamos documentales”. Acodado en la artesanal barra de cerámica blanca, Miguel sirve cervezas con desparpajo mientras se deleita en los recuerdos.

Este verano, la historia se ha repetido. A Miguel, Eva, Gilberto y Nico se han unido estudiantes de Barcelona, Amberes o Palma ansiosos de ayudar a preparar la instalación de Nueva York. Será la puesta de largo de su relación con Hess Natur y servirá para impulsar la entrada de la empresa en el mercado estadounidense. “Es una joya. Con ellos he pasado de la conciencia a la acción. Cuando te compras una camiseta de Hess Natur sabes que estás ayudando a que en siete metros de este planeta no haya pesticidas ni insecticidas, que colaboras en la lucha contra la pobreza de Muhammad Yunus. La producción íntegramente orgánica no es fácil. Ni barata. Además, este trabajo le va a demostrar a mucha gente que no soy indomable. Era un reto tomar una empresa de venta por catálogo y hacer algo relevante con ella. No creo que John Galliano hubiera aceptado”.

La tarde se termina, pero al dejar la oscuridad un tanto cavernosa del bar, todavía nos sorprende la brillante luz balear. Paseamos por el centro histórico y Adrover da muestras de su humor juguetón: se cuelga de una verja como un simio y amenaza con tirarse al agua en uno de sus rincones favoritos. Gilberto y Eva le miran con cariño y benevolencia. En sus ojos está la auténtica fuerza del culto a Adrover: que sea tan poco dogmático y que su gran gurú conserve el espíritu canalla.

La instalación de Hess Natur por Miguel Adrover se expondrá el 7 y 8 de septiembre en la galería Matthew Marks de Nueva York. www.hess-natur.com



Ignacio Gómez Escobar
ESTRATEGA EN MERCADEO
COLOMBIA - SURAMERICA

MIEMBRO ACTIVO DE COPERTEX
Gestión y Marketing
COLOMBIA Y PERÚ

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