Síntesis diálogo
Diálogo de referencia: El papel de la empresa en el siglo XXI
La empresa ha venido consolidando durante los últimos años su posición como elemento principal de generación de progreso y desarrollo, por lo que es necesario que en este siglo que ahora comienza desempeñe un papel de mayor responsabilidad social.
Con los avances experimentados por el liberalismo económico y la globalización durante los últimos años, la empresa parece ganar peso frente a gobiernos y otras instituciones mientras se consolida su consideración como principal motor de creación de riqueza, progreso y desarrollo. La empresa inicia pues el siglo XXI con un mayor poder del que ha ejercido nunca anteriormente.
En este contexto se entiende desde un creciente número de actores sociales que este mayor poder conlleva también mayores cuotas de responsabilidad. Por ello, paralelamente al crecimiento de su fuerza, se demanda a la empresa del siglo XXI una mayor implicación social en su condición de “ciudadana”. En el siglo que comienza no basta con que la empresa cree valor sólo para sus accionistas, deberá hacerlo también para el conjunto de la sociedad en la que actúa, con iniciativas que vayan más allá del que hasta el momento ha sido su estricto ámbito de actuación. Es la llamada responsabilidad social corporativa.
Dos posiciones básicas se recogen frente a esta demanda. La primera cree que los problemas sociales del mundo pertenecen únicamente al ámbito de responsabilidad de los gobiernos y que, tal como afirma François Perigot, presidente de la Organización Internacional de Empresarios, “no se debe demandar a las empresas más obligaciones y responsabilidades de las que asumen los propios gobiernos”. La segunda considera que las empresas van más deprisa que los gobiernos a la hora de modelar el mundo en el que vivimos y que, por lo tanto, en palabras de George Kell, director ejecutivo de Global Compact, “las empresas deben ser parte activa de la solución de los problemas que aquejan al planeta”.
Pero, ¿existe una verdadera voluntad por desempeñar este nuevo papel? Muchos de los representantes del mundo empresarial repiten que sí, que detectan en los altos ejecutivos y en los consejos de dirección una voluntad de cambio. Otros, los más escépticos, recordando actuaciones presentes y pasadas, insisten, como Ignasi Carreras, director general de Intermón-Oxfam, en que “el cambio en las empresas no será efectivo de no existir una auténtica presión social”.
Pero, entre las posiciones de unos y de otros, el concepto más repetido y con más posibilidades de convertirse en verdadero motor de esa transformación necesaria es el del pragmático “altruismo egoísta”.
Esta idea entiende que, dando por hecho que entre estándares éticos e incrementos de beneficio los segundos tienen las de ganar en las empresas por su propia razón de ser, será pues necesario hacer que los negocios se beneficien financieramente de su conciencia social o, al menos, les perjudique económicamente la carencia de ésta.
El contexto de la actual globalización económica y comercial, cada vez más contestada socialmente, supone un primer y nuevo territorio en el que poner en práctica desde el mundo de la empresa este altruismo egoísta. Mientras se entiende que la empresa del siglo XXI debe casi por obligación ser una empresa global, y son muchos los que consideran que en la globalización está la solución a la pobreza en los países en vías de desarrollo, también existe un consenso casi general sobre el hecho de que la apertura de fronteras al comercio exterior no soluciona por sí sola la falta de desarrollo. La globalización es positiva, se considera desde el mundo de la empresa, pero la responsabilidad social corporativa demanda otro tipo de globalización diferente del llevado a término hasta el momento.
Se trata, por ejemplo, de entender como una fuente de oportunidades de negocio la llamada base de la pirámide, los 4.000 millones de habitantes de la Tierra que viven en la pobreza con ingresos inferiores a los cuatro dólares diarios. Sólo así, se considera, pueden esos miles de millones de personas excluidas de unos mercados tradicionalmente diseñados para mayores poderes adquisitivos, acceder al desarrollo social y económico que puede suponer su acceso a bienes y servicios básicos.
Se trata, sin embargo, de una oportunidad de negocio a la que cabe acercarse con propuestas que para que sean rentables han de ser también originales e imaginativas. Porque para aprovechar este potencial la empresa debe saber que es necesario otro paradigma de negocio diferente al habitual, tal como demuestran numerosos ejemplos de éxito, como las artesanías de BiBi Productions o la red de telefonía móvil formada por 100.000 autoempleados en Bangladesh gracias a Grameen Phone. Se trata de un paradigma en el que es necesario contar con la colaboración de actores diferentes a los habituales y en el que el máximo beneficio no tiene por qué ser necesariamente el principal objetivo empresarial. Es en este nuevo paradigma en el que parece moverse con mayor facilidad la reivindicada figura del emprendedor social, un nuevo tipo de empresario que incluye la responsabilidad social en su estrategia de negocio.
Pero, más allá de la convergencia entre progreso y negocio en la base de la pirámide y en los países en vías de desarrollo, el debate sobre el papel de la empresa en el siglo XXI se centra también en el problema de cómo aplicar ese altruismo egoísta en el llamado primer mundo, donde realmente se produce el 90% de la actividad empresarial y se encuentran los órganos de decisión que podrían ser el motor de una verdadera transformación.
Es en este debate donde algunas voces hablan de autorregulación al mismo tiempo que otras demandan un incremento de leyes y de elementos de control por parte de los gobiernos, mientras la mayoría vuelve a coincidir en la necesidad de hacer converger responsabilidad y oportunidad, atendiendo a la complejidad y competitividad de un entorno cultural en el que durante décadas el máximo beneficio ha sido la razón de ser de las empresas. En este contexto, en el que se constata el enorme valor económico de la marca o reputación, se dibuja como empresa socialmente responsable aquella que encuentra un nuevo modelo de integración social añadiendo la necesidad de contar también con un capital social y medioambiental a su tradicional obligación de generar capital financiero.
Como afirma Miguel Martí, vicepresidente de comunicación del Grupo Nueva de Costa Rica, “no puede existir una empresa exitosa en una sociedad fracasada”. Con esta premisa la empresa del siglo XXI entiende la responsabilidad social como imprescindible para su supervivencia a largo plazo, ya que ve sometida su actuación al escrutinio no sólo de sus accionistas sino también de otros elementos o stakeholders tales como los empleados, gobiernos locales, regionales o nacionales, los medios de comunicación, ONG… y, sobre todo, los propios consumidores. Pero para que estos stakeholders ganen verdaderamente el peso que frente a las empresas han ido perdiendo los gobiernos, es necesario superar el problema de la falta de información. En este sentido, las nuevas tecnologías y la constitución de una sociedad en red en la que participan más voces que nunca anteriormente, facilitan y potencian nuevas formas de control social sobre la responsabilidad de las empresas.
En este entorno, la transparencia y la accountability, el rendir cuentas de toda actuación empresarial, se hace por tanto elemento imprescindible de buen gobierno empresarial. Y con ello la necesidad, reiteradamente demandada, de una metodología universalmente adoptada para valorar empresas desde la óptica de su responsabilidad social. Una demanda nada baladí cuando, por ejemplo, en la idea de unir beneficio económico a la responsabilidad, surgen fondos de inversión e índices de referencia bursátil especializados en compañías consideradas éticas o socialmente responsables que invierten recursos para poder pertenecer a estos fondos.
Finalmente, más allá de las nuevas o viejas formas de control, se apela también al componente ético del nuevo empresario, del emprendedor, el directivo o el consejo de dirección del siglo que ahora comienza. Un componente ético que cabe potenciar desde las propias escuelas de negocio, y que ha de contagiar una nueva manera de actuar con la promoción de las numerosas historias de éxito que demuestran que es posible obtener beneficios aplicando modelos de negocio sostenibles. Un líder ético que, como definió Edward Freeman, director del Olsson Center for Applied Ethics, “es aquel que cuando llega a casa puede explicar a sus hijos lo que ha hecho ese día en el trabajo”.
Soy uno de los pioneros del Retail Hard Discount en Colombia y LATAM . Asesor Estratégico en Entrada a Mercados, Transformación y Crecimiento Escalable, miembro de Discount Retail Consulting y Asociación Colombiana de Retail, igomeze@colombiaretail.com
domingo, noviembre 02, 2008
El papel de la empresa en el siglo XXI
Desarrollar la “base de la pirámide” como oportunidad de negocio
TOMADO DE FORUM BARCELONA
Idea Fuerza
Diálogo de referencia: El papel de la empresa en el siglo XXI
La base económica de la pirámide formada por la población que no tiene acceso a productos ni a servicios básicos puede encontrar una vía de desarrollo y progreso en un mercado potencial por parte de las empresas que estén dispuestas a cambiar el modelo empresarial con el que abordan los mercados del primer mundo.
La iniciativa empresarial puede ser un importante motor de desarrollo y progreso de la llamada base de la pirámide económica formada por los 5000 millones de habitantes del planeta que se considera que viven por debajo del umbral de la pobreza. Parte de la falta de acceso a productos y servicios básicos por parte de esta población proviene del propio hecho de no ser ni siquiera considerados como consumidores potenciales.
Las teorías sobre el desarrollo de la base de la pirámide sostienen que este círculo vicioso se puede romper si empresas y personas emprendedoras comienzan a considerar el potencial de mercado que supone esta gran proporción de la población que subsiste en una economía informal.
Pero para aprovechar este potencial es necesaria una aproximación totalmente diferente de la habitual desde un punto de vista empresarial. Para competir con éxito en este nuevo mercado se necesitan nuevos paradigmas y modelos de negocio diferentes de los diseñados para los mercados del primer mundo y dirigidos a poblaciones con un mayor poder adquisitivo. Esas nuevas estrategias empresariales requieren propuestas de negocio imaginativas que sean rentables y a la vez supongan una mejora de las condiciones sociales de los mercados a las que van dirigidas.
Problemática:
Se denomina base de la pirámide económica a los 5000 millones de habitantes del planeta que con ingresos inferiores a los cuatro dólares diarios viven en la pobreza, y carecen de acceso a productos y servicios básicos como agua, luz, salud, alimentación, educación, vivienda digna, etc. Desde un punto de vista económico el desarrollo de la base de la pirámide presenta el problema del pez que se muerde la cola: la propia pobreza genera más pobreza, ya que una de las causas principales de su escaso desarrollo económico y social consiste en el hecho de que esta población ni siquiera interesa como mercado.
Propuesta:
“Transactividad radical”, acuñación hecha por Stuart Hart. La empresa que desarrolla su actividad en la base de la pirámide necesita asociarse con actores sociales muy diferentes de los que necesita en los mercados habituales. Las empresas necesitan menos legalismos y más relaciones de confianza.
Posturas:
Algunos consideran que resulta difícil creer que desde el propio capitalismo, que consideran responsable en gran medida de las desigualdades existentes, se encuentre la solución de los problemas sociales.
Buenas prácticas:
El Grameen Bank actualmente gestiona un gran volumen de fondos a partir de multitud de microcréditos que otros bancos no quisieron ofrecer por falta de garantías. El Grameen Bank ofrece préstamos de pequeñas cantidades de dinero que son utilizadas en la mayoría de ocasiones para poner en marcha pequeños negocios que ayudan a mejorar los escasos ingresos obtenidos con anterioridad a la concesión del préstamo. Grameen Phone ha creado más de 100000 autoempleados en las poblaciones rurales de Bangladesh a las que no llegaba ningún servicio telefónico a partir de la adquisición de un teléfono móvil para su posterior alquiler por llamadas y se ha creado una infraestructura de comunicación telefónica donde antes no existía. Hewlett Packard ha podido hacer llegar sus productos a nuevos mercados de menor poder adquisitivo mediante imaginativas fórmulas como el paquete de ordenador personal “4-4-1 Computer Community” para compartir entre cuatro personas, o el equipo de impresión digital de pago por uso para pequeñas tiendas de revelado fotográfico.
La crisis pone a prueba a los trabajadores de la Generación Y

La crisis pone a prueba a los trabajadores de la Generación Y
Los nacidos entre 1980 y 1990 nunca se habían enfrentado a la presión de una recesión
La Generación Y es la sucesora la Generación X. Son los trabajadores nacidos a partir de 1982. Cuando el término se acuñó, se refería a personas nacidas entre 1982 y 1992, aunque actualmente se ha extendido ese rango para abarcar desde principios de los ochenta hasta el año 2000. También se usan otros términos, como "Generación Why", "Millenials", "Internet Generation" y otros términos similares relacionados con tecnologías, muy unidas a esta generación: Google Generation, iGeneration, etc.
La mayor presión sobre la Generación Y está repercutiendo en el equilibrio entre su vida familiar y su vida laboral y, pese al mal momento que vive el mercado laboral en casi todo el mundo, muchos de ellos están pensando en dejar su puesto de trabajo para mejorar esas condiciones.
El informe derivado de la encuesta urge a los directivos a no ceder a la tentación de crear lo que llaman “cultura de miseria” dentro de sus organizaciones, ya que a largo plazo esto se traduce en que los trabajadores empezarán a buscar un lugar en el que sentirse mejor, en el que olvidarse de esa “cultura de la miseria”.
“Cuando las empresas están bajo la presión financiera, existe la tentación de dejar a un lado las políticas de equilibrio vida-trabajo”, comenta Carl Gilleard, director ejecutivo de AGR, a Management Issues.
Menos compromiso
Las implicaciones de tensar la cuerda por parte de las empresas son grandes. Otra de las cosas que están sucediendo es que los trabajadores, en lugar de acrecentar su compromiso y sus ganas de sacar adelante la situación, han bajado su nivel de compromiso e implicación.
Muchas horas de trabajo, más ansiedad, la incertidumbre, el estrés son los grandes enemigos de los directivos a la hora de mantener ese compromiso entre sus trabajadores. La encuesta de AGR ha puesto de manifiesto que el compromiso, una vez perdido, es muy complicado de recuperar.
“En cualquier caso, los trabajadores también tendrán que hacer algunos ajustes para afrontar este periodo de recesión que nunca habían vivido antes. Encontrar un equilibrio en la corriente económica actual requerirá movimientos por parte de ambos lados”, comenta Gilleard.
El informe identifica tres tipos distintos de trabajadores de esta Generación Y. En primer lugar habla del grupo al que define como “trabaja duro, juega duro”. Según AGR, este grupo ve una clara separación entre su trabajo y sus vidas fuera del trabajo. Por ello, son los que más luchan porque esa separación siga siendo meridiana y clara.
El segundo grupo lo llaman “preocupados y cansados”. Se trata de trabajadores que no trabajan necesariamente muchas horas, pero que consideran que el estrés del trabajo les afecta en su vida fuera de éste, dejándoles agotados y faltos de energía. La mayor parte de los empleados de este grupo son mujeres.
Adictos al trabajo
El tercer grupo es el más característico de la Generación Y, dice AGR. Los llama “Workaholics” (un juego de palabras con “trabajo” y “alcohólicos”)
Estos trabajadores no tienen ningún problema en trabajar las horas que sean necesarias, siempre que tengan el control a la hora de tomar decisiones sobre cómo dividir su tiempo. Este grupo tiende también a sentirse feliz de eliminar las fronteras entre su trabajo y su vida.
El estudio advierte, en cualquier caso, que los empleados que sienten que el equilibrio entre su vida privada y su vida laboral es pobre, trabajan más horas, descansan menos, viajan más por trabajo y se forman también más para cualificarse mejor.
Todo ello tiene sus repercusiones en otros ámbitos, ya que quienes se engloban en este grupo sienten su trabajo como algo menos placentero, pierden fácilmente su círculo de amistades, deterioran su vida en casa y tienen más problemas de salud.
Aunque son capaces de tolerar esta situación a corto plazo con el afán de mejorar profesional o económicamente (o por miedo a un mercado laboral muy duro), lo cierto es que muchos terminan buscando un trabajo mejor.
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Bucaramanga vive un ‘boom’ de centros comerciales

En Colombia se construye un centro comercial cada 23 días.
Aunque parezca exagerado, en el país se desarrollan 16 de estos establecimientos por año, índice que está muy lejos de lo que ocurre en México, Estados Unidos, España o Italia.
Ciudades como Bucaramanga están en el centro de las nuevas inversiones y cada año van sumando nuevos metros cuadrados en este tipo de construcciones.
Entre 2007 y lo que va corrido de este año, la ciudad ha visto crecer cuatro nuevos centros comerciales, llegando a una cifra de 30 de estos establecimientos en los municipios metropolitanos, en poco más de dos décadas.
Inversionistas regionales y grandes cadenas nacionales son responsables de este nuevo ‘boom’ en materia comercial, similar al que viven otras zonas como Cúcuta, Valledupar, Villavicencio, incluso Barrancabermeja.
Algunos expertos señalan que este tipo de crecimiento debe darse con suma prudencia y planeación, especialmente en este tiempo de ‘vacas flacas’ en todos los sectores y con una caída en el consumo de los hogares.
Empresarios como Rafael Marín Valencia gerente de la constructora Marval no pierden el optimismo y creen que Bucaramanga tiene todavía para dónde crecer.
Por eso, apenas unos meses después de que Carrefour abriera su tienda más grande en la capital santandereana, con más de 6.900 metros cuadrados y 60 locales en Floridablanca, la constructora santandereana anuncia que a comienzos de 2009 dará inicio a la construcción de un centro comercial y de negocios con más de 100.000 metros cuadrados en el sector de El Tejar Moderno.
De acuerdo con el gerente de Marval, se tienen contemplados 200 locales, torre de oficinas, 700 parqueaderos, hotel, ocho salas de Cine Colombia, restaurantes y zona de juegos para todas las edades.
“Estamos en conversaciones con almacenes Exito, que está en la misma zona, para que se incorpore al proyecto y funcione como nuestro almacén ancla”, explicó Marín Valencia.
Para el empresario constructor, si bien en la ciudad se están dando importantes desarrollos de centros comerciales, ya hay sectores saturados como Cañaveral y Cabecera que no aguantan un establecimiento de comercio más. Pero zonas como El Tejar reúnen una muy buena oferta de vivienda y una confluencia de vías importantes, lo cual garantizaría el éxito del proyecto.
De acuerdo con Rafael Marín, “este momento es de mucha expectativa y de ser bastante conservadores y precavidos, pero no es el momento de perder el entusiasmo”. El nuevo centro comercial estará listo en 2011.
Comienza el desarrollo
Para el director Económico de la Federación Nacional de Comerciantes, Rafael España González, las cifras muestran que el país soporta un mayor crecimiento de centros comerciales.
El experto explicó que una de las formas de medir ese potencial es en el indicador de compras de los hogares en centros comerciales que en Estados Unidos es de 77%, mientras que en Colombia apenas llega al 23%.
La tendencia que se espera siga el mercado es la que tienen los consumidores chilenos que realizan el 30% de sus compras en este tipo de almacenes y los españoles que abarcan el 33%.
España González indicó que “el consumidor en general ve a los centros comerciales como un segundo hogar donde encuentran protección, seguridad y aparte de eso, buen trato y servicio”.
Según el experto de Fenalco, ciudades como Bucaramanga y Cúcuta tienen la dinámica para seguir creciendo en este tipo de formatos comerciales. “Medellín tiene cerca de 120 centros comerciales y puede seguir creciendo salvo algunas zonas como El Poblado pero Bucaramanga apenas debe estar llegando a los 30”.
Cambiando de cara
La otra cara del aumento de la oferta en materia de centros comerciales son los cambios que se están dando en los lugares más tradicionales de la ciudad.
Desde cubiertas hasta ampliaciones, pasando por cambios de fachadas son algunos de los retoques que se están dando los centros comerciales de Cabecera, Cañaveral y Real de Minas, sin contar los cambios en los supermercados.
Para Amparo Africano, presidenta de la Asociación de Centros Comerciales de Bucaramanga y administradora de La Quinta, “los centros comerciales se deben renovar cada cinco años para mantener su atractivo”.
La directiva explicó que un centro comercial es como un hábitat para el comprador y en ese mismo sentido debe procurar los cambios necesarios para que el cliente se sienta cómodo y seguro.
La Quinta, por ejemplo, tiene proyectada una modernización general de baños para que el cliente sienta mayor comodidad, al tiempo que trabaja en la construcción de una plaza buffet de 1.200 metros en el cuarto piso donde se espera ofrecer sabores muy diferentes a los que se consiguen en los demás centros comerciales.
Así mismo, Cuarta Etapa trabaja en la modernización de su plazoleta de comidas, así como La Florida, mientras que Cañaveral continúa con la renovación del domo.
Dentro de los cambios internos están las actividades que se realizan para los clientes y los cambios en los locales en materia de fachadas, letreros y vitrinas.
La presidente de la Asociación de Centros Comerciales de Bucaramanga no es partidaria de hablar de mercado saturado.
Señala que lo que se ha podido apreciar desde el año pasado, cuando se dio la apertura de Megamall, en un punto muy diferente de la ciudad, es que factores como la cercanía juegan a favor de los negocios ya establecidos. “La gente quiere quedarse cerca de donde vive y comprar cerca para evitar los trancones”.
El director Económico de Fenalco, Rafael España, considera que todo este tipo de actividades seguirán siendo claves en un centro comercial debido a que cuando se empieza un proyecto de este tipo no se vende tan solo la construcción sino el desarrollo constante.
Añadió que uno de los aspectos importantes a tener en cuenta es el del diseño pues ha sido el factor clave para que algunos proyectos no funcionen muy bien en el país.
barrancabermeja, el otro crecimiento
La segunda ciudad de Santander está viviendo otro importante crecimiento en materia comercial con el avance de dos proyectos que incluyen la llegada de importantes cadenas nacionales al ‘Puerto Petrolero’.
La ciudad que hasta ahora dependió tanto en materia comercial de Bucaramanga, tendrá vida propia con la llegada de cadenas como Exito y Carrefour, Arturo Calle, Presto, entre otras.
Rafael España señala que en Barranca pasará lo que hace poco sucedió con Popayán que siempre estuvo supeditado a Cali pero que hoy goza con la presencia de casi todas las principales cadenas de almacenes del país.
En Sincelejo ocurre lo propio, así como en Girardot.
“Barrancabermeja es un polo de desarrollo nacional y no creo que tener su propio comercio afecte a la capital”, señaló España.
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sábado, noviembre 01, 2008
‘Mac Fashion’ (Colombia)

Sofía renovaba su ropero una vez al año, pero desde cuando llegó Zara al país lo hace con más frecuencia y en sus visitas al almacén, cada 15 días, sale con alguna prenda nueva. Esta tienda se encarga de mantener su interés despierto porque permanentemente se está surtiendo con nuevos diseños y renovando colecciones, de modo que ella siempre encuentra algo que llevar. Los precios son buenos y la calidad aceptable, al menos para el ciclo de vida que ella le da a cada vestido. Los más clásicos le sirven durante un año o dos, mientras que los más audaces los usa para cuatro o cinco posturas, lo que dura una temporada.
Sin saberlo, Sofía entró en el auge de la moda rápida. Se le llama así porque los cambios en los diseños y estilos cada vez se producen de manera más expedita. Por lo general, los diseñadores de alta costura presentan con anticipación su colección. De esta forma, la ropa de primavera-verano se muestra en octubre y noviembre del año anterior. En estos desfiles, que marcan las tendencias que se seguirán en el mundo, se exhiben apenas prototipos que demorarán por lo menos seis meses en llegar a sus exclusivas tiendas. Pero el fast fashion, como se le conoce a esta tendencia en el mundo (también se llama MacFashion por la alusión a la comida rápida), aceleró este proceso cuando algunos empresarios lograron poner en los percheros de las tiendas ropa parecida a la de las pasarelas en tan sólo tres semanas. "La tendencia es hacia ciclos más cortos", dice Jean Jacques Thiriez, vicepresidente textil de almacenes Éxito. "Sorprender con nuevos conceptos y productos responde a esa velocidad".Tiendas como H&M y Zara han sido pioneros en aplicar el modelo de fast fashion al acortar el lapso entre la aparición de las tendencias y la llegada de la ropa en los almacenes. Esto lo hacen dándoles un giro a los diseños que se presentan en Milán o París, ya sea con un color o una tela diferente. Como la confección y la distribución son más rápidas, sus tiendas se adaptan fácilmente a las tendencias de la moda. Este tipo de negocio ha sido copiado por otros almacenes como TopShop, en Gran Bretaña, donde se renueva la mercancía cada semana, a diferencia de los locales tradicionales, que lo hacen cada seis semanas. Forever 21 es otra tienda en Estados Unidos que hace sus propias interpretaciones de la moda de las pasarelas. Una camisa de algodón blanca adornada con un lazo de terciopelo cuesta 19 dólares; una chaqueta a la cintura, 27,80. Aunque muchos sugieren que se trata de viles copias, todos ellos sostienen que tienen su grupo de diseño y que sus creativos "se inspiran" en lo que ven en las pasarelas de alta costura.
Los más felices, como lo muestran las cifras de ventas, son los dueños de estas tiendas y las mujeres que van allí a buscar esa fusión entre diseño y buen precio. "La gracia de estos almacenes es que uno no gasta mucha plata en una prenda que sólo va a estar de moda una temporada. Tiene mucho sentido", dice María González, una mujer profesional a la que le gusta vestir bien.
Aunque todo esto parecería un asunto trivial, el fast fashion ha cambiado la manera de vestir de la gente. En el Reino Unido, según la revista Time, los precios de la ropa se han reducido en una tercera parte en los últimos 10 años. En algunos casos son tan bajos, que la ropa se ha convertido en un artículo desechable. Como hay nuevas tendencias cada mes o incluso cada semana, el consumidor promedio ahora quiere comprar más prendas y cada vez con mayor frecuencia, como le sucede a Sofía. Según la BBC de Londres, el comprador de Zara visita este almacén por lo menos 18 veces al año, mientras que sólo va cuatro veces a una tienda tradicional. Pero tal vez lo más importante es que con el fast fashion la moda se ha democratizado. "Este mundo cada vez es más incluyente", dice Anna Wintour, editora de la revista Vogue y una de las voces más influyentes en este tema.
Esto a su vez ha traído un público cada vez más ávido por diseños nuevos. "En todos los niveles la gente busca una respuesta más rápida de los almacenes y novedad constante", dice Phillip Green, propietario de TopShop. Es una clientela que se antoja de lo que usan las actrices y las celebridades y al día siguiente quiere usarlo. Algunas tiendas se especializan en vender trajes inspirados en los diseños que lucen las actrices en la ceremonia de entrega de los premios Oscar, a un precio razonable. De hecho, el sistema del fast fashion funciona mediante un constante intercambio de información entre todos los eslabones de la cadena, desde el cliente hasta el diseñador, y de éste hacia el confeccionista. En H&M, por ejemplo, si una mujer llega a preguntar por una camisa específica y no la encuentra, los vendedores toman el dato y lo pasan al departamento creativo para que esté al tanto de lo que la gente demanda.
Algunos diseñadores apoyan este fenómeno. "Los días del elitismo en la moda se acabaron", dijo Stella McCartney en una entrevista a Newsweek. "Yo prefiero que la gente entienda y compre lo que hago a que sólo vea mis prendas en una revista de lujo", añadió. Pero no todos están contentos. Para Donatella Versace este sistema es bueno para quienes lo producen, pero "muy malo para el diseñador que ya tiene una marca establecida". Diane von Furstenberg demandó el año pasado a Forever 21 por copiar sus prendas y, ante la falta de una legislación que en Estados Unidos considere las creaciones de un couturier como propiedad intelectual, está adelantando gestiones para que exista una ley que proteja por tres años los diseños exclusivos en la moda.
Otros, como Karl Lagerfeld, han preferido unirse al enemigo. El reconocido diseñador firmó en 2004 un contrato de colaboración con H&M, tienda que constantemente copiaba sus diseños para Chanel. Para el alemán, el fast fashion está teniendo un impacto en las marcas de lujo, pues hoy los diseñadores, por el simple hecho de ser creadores, no pueden tomarse todo el tiempo que quisieran para producir un boceto sino que "tenemos que ser más rápidos", como le dijo a Newsweek. Sin embargo, cree que la moda rápida no va a hacer que la gente deje de comprar vestidos de 2.000 dólares. "Comprar cosas caras en 'boutiques' de lujo es un placer muy diferente al de ir a buscar algo muy moderno en H&M. Ambas experiencias son válidas", recalcó.
El proyecto de colaboración de Silvia Tcherassi con Almacenes Éxito es, en parte, una respuesta a este tipo de tendencia. Se trata de una colección exclusiva, efímera y limitada que ella diseñó para Arkitect, una marca ya establecida por esta empresa. Para ella esto significó un desafío, pues se trata de desarrollar una colección, tal y como ella lo sabe hacer, pero sin que esa marca perdiera la identidad. Más que masificarse, Tcherassi siente que con estos proyectos se rescata la exclusividad del diseño porque son propuestas novedosas y de calidad. Después de todo, ella considera que la moda no es cuestión de dinero, sino de buen gusto. Algo similar opina Lagerfeld, quien dice que la ropa, costosa o no, debe estar bien diseñada.
El tema genera controversias. Oxfam, una ONG dedicada a luchar contra la pobreza y la injusticia, se ha pronunciado en torno al tema del fast fashion, pues comprar una camiseta en nueve dólares, lo mismo que cuesta un café y un croissant, implica que en algún lugar del mundo se explota y se le paga muy mal a algún trabajador. Según un obrero de Sri Lanka entrevistado por este grupo, las fechas de entregas de los pedidos eran cada 90 días, pero ahora son de apenas 60 e incluso 45.
A pesar de lo anterior, es difícil que esta tendencia se acabe. Tal vez se verán más proyectos de colaboración como los de Tcherassi y Lagerfeld. Precisamente en noviembre próximo Comme des Garçons lanzará una colección para H&M, como también lo hicieron Roberto Cavalli y Stella McCartney hace un tiempo. Probablemente otros diseñadores responderán produciendo marcas accesibles a más bolsillos, como lo han hecho Armani con Armani Exchange, Dolce&Gabbana con D&G, o Moschino con Cheap and Chic. Lo único cierto es que si alguien quiere estar en la industria de la moda, debe mantenerse en esta carrera y mucho más ahora que los vientos de crisis soplan por todos los continentes.
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Una solvente Zara encuentra cobijo fuera de su cortijo
Por Sonya Dowsett
ARTEIXO, La Coruña (Reuters) - Las ventas minoristas han caído en España alrededor del 6 por ciento y la industria textil ha destruido 70.000 empleos desde el año pasado, pero los inversores pueden conservar un halo de esperanza en el caso de la distribuidora de ropa Inditex.
Incluso en el actual clima de acusada incertidumbre económica y de marcado descenso del mercado nacional, 20 de 29 analistas consultados por Reuters Estimates mantienen una buena recomendación para este valor en bolas.
Dado que opera en un mercado discrecional y con la dramática ralentización que sufre España, podría esperarse que Inditex se viera afectada por la coyuntura actual.
Sin embargo los analistas citan como motivos para invertir en el valor su ausencia de deuda, su férreo control sobre el proceso de producción, su diversificación geográfica, sus perspectivas de crecimiento a largo plazo y su atractiva valoración.
"Calidad y seguridad a buen precio", dijo Goldman Sachs.
La compañía es conocida por su marca Zara, que dirige sus productos a un consumidor preocupado por el precio. Su modelo de entrega de diseños de alta velocidad, casi en tiempo real, es tan famoso que se ha convertido en objeto de estudio en la Escuela de Negocios de Harvard.
Mientras competidores como Adolfo Dominguez registran caídas de más del 70 por ciento y el fabricante de vaqueros Lois ha echado el cierre, Inditex ha continuado expandiendose rápidamente en el extranjero.
El punto fuerte del grupo es su férreo control de la distribución: cada prenda de mujer que Zara vende en sus casi 1.500 tiendas en todo el mundo pasa por su recóndito centro de distribución en la sede del grupo situada en la costa gallega.
Una hilera de abrigos de tela escocesa aguarda su envío a Kuwait al lado de chaquetas con ribetes de piel que partirán para Colombia.
El mismo modelo de vestido negro se enviará a La Meca y Miami.
Otro factor que aporta flexibilidad a Inditex en tiempos difíciles es su rápida respuesta a las nuevas tendencias.
Un amplio espacio blanco salpicado con percheros se esconde en otra parte del complejo. Aquí se diseñan todas de las prendas de Zara.
Un empleado de Inditex habla por teléfono en francés con una tienda de Zara.
Las rápidas observaciones sobre las tendencias y las ventas se transmiten de las tiendas a los diseñadores, que las incorporan a su trabajo, creando un flujo constante de nuevos diseños.
Inditex, que es ya la mayor cadena minorista europea por delante de la sueca H&M, ha desarrollado una agresiva expansión en el extranjero que ha generado un crecimiento tal de sus ventas que ahora compite por el primer puesto en ropa y accesorios con su rival estadounidense Gap Inc.
Pero aunque los títulos de Inditex han perdido alrededor de un tercio de su valor desde el comienzo del año, el grupo se ha movido en línea con el Ibex-35 y se ha comportado alrededor de un 6 por ciento mejor que otras grandes cadenas minoristas.
SIN DEUDAS
Una ventaja de los títulos de Inditex respecto a otros competidores que crecen rápidamente como H&M y Gap es que presenta una hoja de resultados prácticamente sin deuda.
"Eso les da ventaja en cada territorio en el que operan", dijo Anne Critchlow, analista de Société Générale.
"Tenemos un mercado más lento, pero estas compañías son con mucho las mejor situadas para afrontarlo", apuntó Critchlow, añadiendo que "eso realmente no pone en peligro sus planes de crecimiento".
Otro factor que ha beneficiado a Inditex hasta la fecha es su diversificación: su expansión hacia las economías de Oriente Próximo y Asia ha reducido su exposición en España en las ventas totales a alrededor del 35 por ciento, frente al 50 por ciento que suponía hace cinco años.
Inditex dice que esta cifra seguirá reduciéndose.
"La expansión internacional significa que aunque vendamos mucho más en España, su peso relativo bajará. Eso seguirá pasando en los próximos años", dijo un portavoz de Inditex.
Aunque su marca más conocida es Zara, con dos terceras partes de sus ventas, Inditex tiene siete marcas minoristas más, que van desde la moda adolescente con Bershka a la ropa interior con Oysho.
El fundador de Inditex Amancio Ortega, hijo de un obrero ferroviario, comenzó su negocio en los años 60 haciendo batas en un garaje en La Coruña, y actualmente su imperio abarca más de 4.000 tiendas en 71 países.
El grupo obtuvo un beneficio neto de primer semestre de 406 millones de euros, más del doble que en el mismo periodo de 2004, mientras que las ventas subieron un 11 por ciento hasta 4.560 millones.
A pesar de que la compañía casi ha cuadruplicado sus tiendas desde 2001 en países que van de Corea del Sur a Ucrania, para algunos analistas sus raíces españolas siguen siendo motivo de preocupación.
"El verdadero problema es España", explicó Tony Shiret, analista de Credit Suisse. "España ha entrado en un verdadero declive", añadió.
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El 'salario emocional' hoy es la mejor motivación Se trata de un concepto relativamente nuevo para definir todo lo que conecta la motivación del trab

El 'salario emocional' hoy es la mejor motivación
Se trata de un concepto relativamente nuevo para definir todo lo que conecta la motivación del trabajador con la productividad.
"En Ecuador, algunas organizaciones hablan del 'día del padre y de la madre', el cual los empleados pueden pasar con sus hijos en la empresa y ver qué es lo que hacen. En las petroleras hasta les planean un viaje en helicóptero a un campo para que vean por qué su papá o su mamá deben permanecer varios días allá", cuenta Montealegre.
Lo cierto es que antes las cosas de la casa no se llevaban al trabajo, ahora el empleado es completo, al punto de que varias empresas están patrocinando consejerías familiares para mejorar su calidad humana y fomentar el trato a los hijos con justicia y equidad.
"Es evidente que con la crisis muchas empresas no pueden pagar, entonces nivelan los salarios con otro tipo de beneficios, ninguno de ellos le causa erogación al presupuesto de la empresa".
Las compañías que optan por el plan médico abarcan el 85 por ciento. Otras, en cambio, dan créditos por beneficios como aumento en el porcentaje del seguro de vida, 67 por ciento, o en el auxilio educativo para el empleado. El de alimentación es política del 57 por ciento de las empresas y el chequeo ejecutivo (para directivos y gerentes), del 56 por ciento. "Son diferenciales según la necesidad: pertenecer a un club arruina a un profesional, en cambio a un gerente le ayuda a cerrar negocios", dice Montealegre.
El estacionamiento los empleados también lo valoran como un excelente beneficio, pues casi ninguna empresa tiene un parqueadero con capacidad para los carros de todos. El 13 por ciento ha impuesto el trabajo desde la casa. Igualmente, se imponen los bonos de vacaciones para comprar días de descanso o la blackberry. "Son nuevas maneras de compensación, apreciadas mucho por los yuppies. Los mayores prefieren el dinero".
Beneficios ajustados a los tiempos de crisis
Bill Maloney, jefe Global de Tecnología (CTO) de Mercer para la línea de negocio de Salud y Beneficio, sostiene que en épocas de crisis las compañías deben ser más inteligentes en cómo invertir su dinero en beneficios que los empleados valoran. "Hay que analizarlos según el sexo, la edad, el estado civil y lo avanzada que sea su carrera. Algunas empresas hasta les dan la opción de escogerlos. A unas personas, un plan médico no les interesa, porque el de su pareja las cubre, prefieren la membresía en un club, gimnasio o un plan médico en el exterior". El peso de estos beneficios es mayor en los cargos de alto nivel, en la línea de administración gerencial.
Para implementar un programa de beneficios eficiente, la compañía debe contar con tecnología. Eso le permitirá hacer negociaciones y conseguir ahorros importantes.
Una tendencia clara impulsada por la globalización es el gobierno y control de los planes: ofrecer los que tengan un costo cierto para la empresa y desmontar los de costo incierto.
Para Andrés Guzmán, líder en salud y beneficios para Latinoamérica de Mercer, en últimas lo que debe buscar una empresa es que el empleado se sienta bien, pues la satisfacción lo hace más productivo y logra retener el talento.
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