martes, marzo 17, 2009

La crisis cambia la mentalidad del consumidor






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Atención consumidores: están agotados los siguientes productos: “idea de merecimiento”, “consumo ostentoso” y una “era dorada de lujo”. Por lo menos es lo que dicen los profesores de Wharton y otros expertos que apuntan a una nueva lógica que está definiendo no solo lo que los consumidores americanos compran, sino también cómo entienden la experiencia de compra.

Aunque el consumidor acostumbre a retraerse durante la fase baja de cualquier ciclo económico, la gravedad y las incertidumbres de la crisis actual tendrán mayores efectos prolongados en sus actitudes que en crisis anteriores, observan los expertos. El consumidor, dicen, acabará gastando de nuevo, pero sin el mismo ánimo proporcionado por el crédito fácil de los frenéticos años 2000.

“La Gran Depresión cambió el comportamiento del consumidor y sus actitudes durante toda una generación”, observa Wesley Hutchinson, profesor de Marketing de Wharton. “Es pronto para saber si la crisis actual dejará la misma cicatriz psicológica, pero hay un precedente de un gran cambio”.

En los próximos 18 meses, prevé Hutchinson, el consumidor aprenderá a comportarse de manera más frugal y no abandonará esa actitud incluso después de que se estabilice la economía. “En cierto sentido, todo el mundo sabe ahora alguna cosa sobre los mercados financieros y el uso abusivo del crédito personal: en esa materia, el consumidor americano siempre ha mostrado ser un pésimo alumno. Teníamos el hábito de no prestar mucha atención al coste del dinero prestado”.

Stephen Hoch, profesor de Marketing de Wharton, cree que el consumidor trabaja ahora con una nueva lógica. “Hasta recientemente, había una idea de merecimiento a la que las personas se encariñaban”, dice él. Se trataba de una idea construida sobre la creencia de que el consumidor trabajaba duro y, por tanto, tenía el derecho de disfrutar de lo mejor para compensar el tiempo y la energía que dedicaba a ganar dinero. Los profesionales de marketing de bienes de lujo promovieron el tema del “merecimiento” con mucha vehemencia, aunque hoy hayan abandonado prácticamente el asunto.

El consumidor que aprendió a comprar productos más caros en épocas de prosperidad, ahora está aprendiendo a comprar productos más baratos, añade Hoch. Se han dado cuenta de que estaban gastando dinero en productos y servicios caros cuando había alternativas más baratas con poca pérdida real de calidad o satisfacción. Muchos consumidores lamentan tener tantos gastos. Hoy, ellos están descubriendo un nuevo sentido de bienestar en esa actitud más exigente. “El valor de las cosas se convertirá en un elemento cada vez más importante”, dice Hoch. “Las personas van a percibir que ésa es una actitud inteligente”.

Zapatos de 1.200 dólares

Erin Armendinger, directora gerente del Proyecto de Comercio Jay H. Baker de Wharton [Jay H. Baker Retailing Initiative], dice que las personas “realmente han cambiado después de lo que ha sucedido. No creo que vuelvan a gastar como antes, por lo menos no de momento”. El consumidor, dice ella, ha cortado drásticamente los gastos, no porque quisiera, sino porque las gestoras de tarjetas de crédito y otras instituciones crediticias retiraron el aval que daban a la fiesta de consumo que alimentó el colapso financiero actual. La interrupción de la expansión del crédito ha sido un duro golpe para el consumidor, que se ha visto obligado a retroceder y a revaluar su actitud en relación a los gastos que hacía.

En el futuro, el consumidor va a aprender que es importante comprender el valor de los bienes y servicios, dice ella, y cita como ejemplo de esa nueva actitud los zapatos de firma. Hace cinco años, los zapatos de marca se podían vender a 300 y hasta a 500 dólares. Antes de la crisis económica, el consumidor enamorado de los zapatos —impulsado por el crédito fácil y por una sensación de riqueza recién descubierta procedente de la revalorización del mercado bursátil y de los bienes inmuebles— llegó a pagar 800 y hasta 1.200 dólares por un par de zapatos.

“¿Hubo un aumento del 100% en la proposición de valor? La respuesta es, probablemente, ‘no’”, dice Armendinger. “Todo el mundo participó en un ciclo de consumo ostentoso. Todos querían lo más nuevo, lo más moderno, lo mejor”.

Ahora, dice, esa “mentalidad insensata” ha desaparecido, y el consumidor quiere pagar sólo por cosas que necesita, o por productos de valor realmente extraordinario. “Volvemos a una época más simple, sin embargo el péndulo va a parar en algún punto intermediario del recorrido. Somos un país que, a lo largo de la historia, siempre ha comprado más de lo que necesitaba. Vamos a volver a un punto en el que compraremos nuevamente más de lo que estamos comprando ahora”. Con relación a los tiempos precrisis “de gastos abusivos, esa época ya no volverá, por lo menos no de momento”.

Según Paco Underhill, consultor especializado en el consumidor y autor de Por qué compramos: la ciencia de comprar, la reacción psicológica al derrumbe de las finanzas varía según la edad y la renta, aunque, de modo general, el estado de ánimo del consumidor está claramente tocado. “El nivel de depresión es general. Estamos atravesando una época extremadamente sombría. Espero que eso nos haga reflexionar mucho”.

Underhill describe lo que para él serían tres segmentos de consumo actuales divididos no por el nivel de renta, sino por la seguridad que proporciona. Un grupo está constituido por aquellos que perdieron el empleo y están en fase de declive. En el caso de la esposa de un banquero de Wall Street, eso tal vez signifique suspender las visitas semanales a la peluquería y a la manicura, mientras que para un trabajador de General Motors, que ha visto recortados sus beneficios, tendrá

una mayor dificultad para pagar la hipoteca de la casa. “Para ellos, se trata de un acontecimiento traumático que no distingue entre clases económicas”, dice Underhill.

Los que se encuentran en el segundo grupo no corren el riesgo inmediato de perder el empleo, pero tienen amigos o parientes desempleados. Esos consumidores, dice Underhill, están evitando gastar como medida preventiva. Ellos siguen gastando, pero ahora se sienten orgullosos de comprar a precios más baratos.

Un tercer grupo prácticamente no se ha visto afectado por la crisis. Los individuos de ese grupo ya han pagado sus hipotecas y, aunque su cartera de inversiones pueda que se haya deteriorado fuertemente, aún cuentan con una buena protección. A pesar de eso, ese grupo también decidió gastar menos, porque entregarse al consumo ostentoso no parece una buena idea en un momento en que tanta gente pasa por dificultades. Pero, prosigue Underhill, los individuos de ese grupo continúan viajando a lugares donde se sienten razonablemente seguros de gastar sin llamar la atención.

El cambio de la psicología del consumidor también afecta a los diferentes grupos de edad, dice Underhill. “Para la Generación Y [nacidos después de 1978], la crisis ha tenido un impacto mayor que el 11 de septiembre. Éste es el primer trauma financiero de sus vidas. Ellos nacieron creyendo que el capital y los gastos eran ilimitados. Muchos se han quedado aturdidos. No tienen ni idea de lo que es un presupuesto”.

Será curioso observar de qué manera va a reaccionar esa generación, añade Underhill, destacando que la Generación Y puede no aceptar los hechos durante algún tiempo, o podrían hacer frente a la crisis con un nuevo conjunto de opciones de consumo como, por ejemplo, la llamada “moda descartable” de Zara y de otros minoristas. Además de eso, dice, los padres de esa generación parecen dispuestos a recibirlos nuevamente en casa en caso de que se encuentren en una situación financiera más grave.

Para la Generación X —nacidos entre 1965 y 1977—, el gran problema es la devaluación de la casa en propiedad. Quien compró casa alrededor de 1995 con financiación hipotecaria de largo plazo aún puede contar, probablemente, con un cierto montante, que es producto del valor del inmueble menos el valor de la hipoteca debida. “Pero si compró su casa en 2005, o la intercambió por otra de mayor valor, su situación no es nada buena”, dice Underhill. Los baby boomers [generación nacida en la posguerra] también se han visto sorprendidos por la caída del valor de sus casas. “Ellos se olvidaron de ahorrar, y creyeron que sus casas los salvarían”. Para esa generación, la idea de jubilación dejará de ser un periodo dorado de lujo; en vez de eso, va a adquirir aires más modestos de un estilo de vida semejante al de los años en los que aún trabajaban.

Para lidiar psicológicamente con esos cambios se necesita una educación mejor y un proceso de aprendizaje financiero, dice Underhill. “Es importante que las personas sepan que no existen compras en la vida capaces de cambiar a alguien —ni una barra de labios, ni un iPhone, ni una nueva Chevy. Nada puede transformarlos en alguien que no éramos antes de efectuar la compra”.

Para Leonard Lodish, profesor de Marketing de Wharton, los americanos tal vez tengan fama de apreciar mucho las cosas materiales, pero su deseo de consumo ya no es característico de ellos en comparación con cualquier otro ser humano. Los franceses, dice, acuñaron el término “prestigio”, mientras que los japoneses, y ahora los chinos, ostentan niveles explosivos de consumo post-industrial.

No son los profesionales de marketing, dice Lodish, los que accionan el gatillo del consumismo. Ellos simplemente reaccionan a un deseo que viene de dentro de las personas. “Es muy difícil crear una necesidad innata. Eso es consecuencia de la interacción entre sociedad, valores y normas de la cultura”.

Montañas de ketchup

Armendinger llama la atención sobre otro impacto en los patrones de compras: la existencia de espacio suficiente para almacenar todas las compras hechas. El consumidor americano parece ocupar el primer lugar en la fila mundial del consumo, en parte porque dispone de tierra suficiente para construir casas amplias y locales para guardar todas sus pertenencias. “En resumen, tenemos demasiadas cosas”, dice ella. En Europa y en las economías emergentes, como India, el deseo de consumir existe, pero no se compara a la capacidad que tiene el americano de amontonar cosas. “No se ve en esos países la mentalidad de Costco de apilar papeles higiénicos o frascos enormes de ketchup, ya que las personas no disponen de ese espacio físico”.

Carl Steidtmann, economista jefe y director de Negocios del Consumidor de Deloitte Research, destaca que la Gran Depresión, asociada a la Segunda Guerra Mundial, tuvo como resultado 15 años de restricción de gastos para el consumidor. En primer lugar, en virtud de la contracción económica y, después, en razón del racionamiento propio del esfuerzo de guerra. Para Steidtmann, la crisis actual, desencadenada en diciembre de 2007, comenzará a perder fuerza a finales de este año, y no deberá tener el impacto prolongado que tuvo sobre el consumidor en la Gran Depresión.

Él dice que el impacto más duradero de la crisis actual tal vez tenga lugar en el segmento de propietarios de inmuebles residenciales, que se encuentran bajo enorme presión de la deuda hipotecaria. Él añade que espera la llegada de una “mentalidad de inquilino” en el mercado de la vivienda, es decir, con menos énfasis en la posibilidad de usar el inmueble como vehículo de inversión. Pero no se debe esperar de los nómadas modernos que apilen su mobiliario adquirido en Pottery Barn en sus SUVs a medida que abandonan sus McMansiones. “En toda recesión, existe la hipótesis de que el consumidor sea castigado y que pase a vivir después de eso la vida simple de los monjes”, dice Steidtmann. “Eso todavía no ha ocurrido”.

Él recuerda un reportaje de Time de junio de 2001, en periodo de desaceleración económica, titulado “La vida simple: adiós al deseo de tenerlo todo”. El artículo decía, entre otras cosas: “Después de diez años de alegrías, de sueños ambiciosos y de un consumismo impío, los americanos están comenzando a comprar cosas más baratas. Ellos quieren reducir su apego a los símbolos de estatus, las carreras meteóricas y las grandes expectativas de Tenerlo Todo. Sale el lujo y entra la prudencia. Los yuppies pertenecen a una civilización distante. Mostrar que tiene dinero ahora es considerado de mal gusto: ¡si lo tiene, por favor guárdeselo para sí mismo —o distribuya un poco!”

¿Le recuerda alguna cosa?

David Reibstein, profesor de Marketing de Wharton, observa que la angustia actual respecto al gasto del consumidor le hace acordarse de las recesiones de 2001 y de 1991. En ambos extremos de cualquier ciclo económico —en sus altos y bajos— se suele decir que en los ciclos de subida todo el mundo cree que el estatus quo nunca va a cambiar, mientras que durante los periodos de bajada, todo el mundo cree que la vida que vivíamos jamás volverá a ser la misma. “Entre un periodo y el otro, existe siempre esa preocupación”, dice él. “Lo que me impresiona es nuestra capacidad de adaptación”.

Reibstein se acuerda de las semanas y los meses que siguieron a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, cuando parecía que nadie jamás tendría el coraje de volver a subirse en un avión. En el momento en que la crisis actual forzó la reducción de la demanda, el volumen de viajes aéreos había vuelto a la normalidad. “Va a tardar mucho tiempo para que superemos la crisis actual en virtud de la severidad y de la profundidad de ese ciclo”, dice Reibstein, “pero en cuanto la superemos, será fantástico observar la rapidez con la que las personas van a recuperarse de todo lo que han pasado”.

Gradualmente, añade, a medida que los choques económicos actuales sean absorbidos, las personas comenzarán a invertir nuevamente y, con mucha cautela, van a aumentar su volumen de compras. La confianza se fortalecerá en la medida en que las pérdidas de puestos de trabajo se estabilicen y haya nuevas contrataciones, dice. “Es todo una cuestión de tiempo”.



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Carrefour lanzará una nueva marca más económica

Perú Retail: Carrefour lanzará una nueva marca más económica



El grupo minorista francés tiene previsto lanzar una gama de productos a bajo precio que competirá directamente con la marca propia de Tesco, incluso con un nombre similar.

En el marco de la entrevista realizada a Lars Olofsson, el ejecutivo adelantó la creación de una nueva marca “Carrefour Value”, mientras que Tesco posee Tesco Value. El objetivo directo es la competencia con el discounter alemán Lidl.

La nueva línea contará con hasta 2.000 nuevas referencias de marca propia que ofrecerán un packaging sencillo, con paquetes de color blanco buscando mejorar su imagen en precios y competir con los supermercados más baratos.

Carrefour se había instalado en el concepto de los consumidores como uno de los supermercados más caro y de mayor calidad. Con la crisis, los compradores cambiaron a los supermercados de descuento.




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¿Quién compra dónde?: las claves del geomarketing para sortear la crisis

Perú Retail: ¿Quién compra dónde?: las claves del geomarketing para sortear la crisis


El consumidor está atento a los cambios del mercado y convencerlo para que realice una compra no es tarea fácil. No sólo hay que llegar a él, sino resultarle atractivo y útil. Marcela Seggiaro, de la consultora de marketing de Paradigma Sociedad de Soluciones, describe siete pasos a tener en cuenta

El consumidor es cada vez es más complejo, tiene abundante información y menos tiempo para decidir.

Entonces, se convierte en una herramienta clave saber cómo aprovechar y rentabilizar la red de distribución a partir de estrategias de localización que identifiquen los mejores puntos de venta y servicio.Las nuevas tecnologías, los procesos de concentración empresarial, los cambios en los hábitos de consumo y la aparición de nuevos formatos, han generado en los últimos años una verdadera revolución en el mundo de la distribución comercial.Las tendencias de consumo definen un cliente con más información, mayor nivel de gasto, con menos tiempo y más difícil de satisfacer. En este sentido, la oferta de productos responde a la convergencia de soluciones con formatos que resuelven las necesidades de un consumidor cada vez más complejo. El consumidor tiene mayor movimiento, cambia sus preferencias y modifica su radio de transacciones constantemente. Entonces debemos saber:
¿Dónde vive?
¿Dónde compra?
¿Por dónde transita?
¿Cuáles son los puntos de trasbordo?
¿Cuáles son los centros comerciales que visita?
La geografía humana como disciplina nos ayuda a conocer fenómenos como entidades de población, culturas, redes de comunicación y otras modificaciones realizadas por el hombre en el entorno físico. En este sentido, la geografía aporta al marketing la consideración del hombre como un ser con una dimensión espacial y nos permite entender y adelantarnos a la evolución del consumidor.Dentro del mundo de la distribución comercial, las técnicas de geomarketing permiten analizar la realidad económico-social desde un punto geográfico, a través de instrumentos cartográficos y herramientas de la estadística espacial. Así podemos incrementar la rentabilidad de las acciones comerciales a partir de incorporar las variables de ubicación a los modelos de segmentación.Al mismo tiempo, los aspectos geográficos nos ayudan a abordar cuestiones críticas de la distribución comercial. Entre ellas se distinguen siete variables:
¿Cuál es la mejor localización para mi negocio? ¿Es la óptima?
¿De que forma afecta al valor estratégico de mi red?
¿Cuántos puntos de venta debo mantener? ¿Están demasiado cerca o demasiado lejos unos de otros?
¿Cuál es la mejor combinación de localización para obtener la mayor rentabilidad?
¿Dónde puedo encontrar nuevos mercados?
¿Cómo puedo abastecer mejor los mercados en los que se encuentra mi negocio actualmente?
¿Dónde están los competidores? ¿Cómo me afecta su estrategia de localización?
En este sentido, resulta clave recopilar datos de fuentes primarias de la red y fuentes secundarias; analizar información de datos sociodemográficos, perfil y hábitos de consumo; y utilizar modelos de gravitación que nos permitan definir el tránsito y tráfico de la zona. Para llegar a un mapeo de datos inteligentes, en el cual quede definida la ubicación teórica de los puntos de venta de la red: más rentables, factibles y eficientes.De esta manera un modelo de localización estratégica facilita modelizar la demanda actual, proyectar el mercado potencial y conocer el escenario competitivo. Al mismo tiempo permite identificar oportunidades, para desarrollar nuevos productos o servicios o nuevas estrategias de marketing de recintos a partir de conocer al cliente por cluster de consumo.Citando a Séneca: “Si no se sabe a qué puerto se quiere navegar, ningún viento es favorable”. El geomarketing, como estrategia de localización, nos define el mejor puerto para aprovechar el mejor viento.
Marcela Seggiaro, consultora de marketing de Paradigma Sociedad de Soluciones
Especial para iProfesional.com




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“Colombia no vivirá un tsunami empresarial”: Tom Peters



Por: Luis Fernando Gutierrez Archila
Diálogo de Elespectador.com con uno de los más reconocidos conferencistas del mundo en temas gerenciales.
Tom Peters
Foto: Óscar Pérez
Para Tom Peters, parte de la solución a la crisis está en apoyar el crecimiento de las medianas empresas.

¿Cómo serán las empresas después de la crisis?

Cambiarán drásticamente en los próximos 20 años, con subidas y bajadas, los altos ejecutivos no se saldrán con la suya, habrá más controles y cambiará la actitud sobre lo que podrán hacer. En el caso de Colombia no habrá un Tsunami porque han tenido más control. Me duele que la gente en EE.UU. pierda el empleo y la casa, pero era hora de que nos pusiéramos en el lugar que nos corresponde.

Usted habla de innovación, pero ¿cómo mantenerla cuando las empresas luchan por sobrevivir?

Hay espacio para innovar en las buenas y en las malas. Habrá que cambiar los procesos y aprender a hacer más con menos. Pero es estúpido hacer recortes indiscriminados, hay que optimizar los recursos para investigación y desarrollo, las que lo logren tendrán una ventaja sobre las otras. Hay que tener la sensibilidad del cirujano para no cortar en los aspectos importantes del negocio.

Con la crisis se ha perdido la confianza, ¿cómo recuperarla, en especial en el sistema financiero?

Tomará tiempo, es el único activo del sector financiero. Tardó tiempo desbaratarse y tomará el mismo tiempo recuperarla. Habrá una reacción que es imponer más regulación, como ocurrió la crisis pasada, cuando surgió la ley “Sarbanes-Oxley”, en 2002, sobre las responsabilidades de los administradores, que se volvió sofocante y no sirvió para nada. Yo esperaría que surja una nueva forma de mirar las cosas, lo que se enseña en las escuelas de negocios, sobre lo que deben hacer los altos ejecutivos. No sé si en EE.UU tendremos la paciencia para hacerlo, Obama lleva 50 días en el cargo y la gente está desesperada porque no ha resuelto de un tajo el problema financiero. Pero él tiene la disposición, es prudente, pero no hace magia.

¿Cómo hacer para que el liderazgo de Obama no se convierta en frustración?

Ya se está viviendo esa frustración. Pero es una persona que no pierde su capacidad de mantener la ecuanimidad, independiente de la popularidad. Así lo reflejó su campaña. Bush cuando se vio contra la pared desapareció. En el caso de Obama no lo creo.

¿Qué va ocurrir con China?

Son un pueblo reflexivo, apenas están saliendo de su encierro, pero serán de los beneficiados con la crisis. Son 1.200 millones y tienen un potencial de crecimiento de sus mercados internos enorme, así como la India. Están haciendo cosas importantes, como mejorar sus niveles de educación, aunque posiblemente no se convertirán a mediano y largo plazo en el epicentro del mundo.

¿Cuáles considera que son las oportunidades de Colombia en la crisis, entendiendo que a pesar de el país ha sido golpeado, aunque tiene una posición más sólida que muchos países del mundo?

Estoy de acuerdo en que el problema de una persona se convierte en la oportunidad de otra. Acordémonos que muchos de los avances de la medicina se han logrado en las guerras, porque el cirujano se ve en la necesidad de hacer lo que sea para salvar vidas y así surgen las grandes ideas. Quizás le llegó la oportunidad a América Latina, por qué no. Colombia demostró que con estabilidad puede crecer a niveles de 8%, como los que tuvieron los tigres del sudeste asiático. Ya se demostraron a si mismos que es posible. El éxito está en función de la capacidad de un

país para crear empresarios y de sostenerlos y por lo que he visto, el emprendimiento en Colombia está vivo. Pero hay que ir más allá de las producción de materias primas. Hay que agregar valor. Hoy se habla de China, India y

Brasil como países referentes, algo impensable hace 50 años, como pensar en que en EE.UU. haría un presidente negro. Tiene lógica que Latinoamérica crezca porque tiene sus propios tigres. Pero hay riesgos y deberán manejarlos, aunque hay que aclarar que no soy macroeconomista, sino consultor de empresas.

El emprendimiento tiene altos componentes de liderazgo e innovación, ¿cómo incrementarlos, en los países de América Latina, los líderes se pueden formar?

Muhammad Yunus, el indio premio Nobel de Paz 2006 dice que la gente se queja de que los países no tienen suficientes empresarios, lo que es falso. Nuestros tatarabuelos fueron todos empresarios, ¿de qué otra manea se hubieran ganado la vida? No creo que el emprendimiento sea un instinto escaso. El liderazgo tiene un alto componente de relaciones humanas, es cuestión de actitudes básicas, genéticas, pero también determinadas por los primeros años de vida y la crianza. Exageramos con las diferencias culturales, hay personas mejores que otras con las relaciones humanas, en todas partes del mundo y en todas las culturas. Lo que habría que hacer es enseñarle a la gente a ser menos obtusas en temas de relaciones humanas. A la hora de formar líderes se tienen mejores resultados en aquellos que entienden mejor el tema de las relaciones humanas, que aquellos que no. Pero todos tenemos el instinto de liderazgo.

La gente dice que en sus países no hay buenos líderes

Eso no es verdad. En EE.UU. hemos demostrado que tendríamos el mismo problema con esta crisis económica en la que estamos. Aunque la cultura se debe tener en cuenta, la gran fortaleza de EE.UU fue, es y seguirá siendo los inmigrantes. Son personas que buscan progresar porque llegan con hambre. Hace unos días les dije a los mexicanos que están dejando partir a los mejores emprendedores porque una persona que trata de meterse por debajo de los alambres de la frontera, siete veces, es una persona que tiene espíritu emprendedor. Es igual a lo que sucedió hace años con los inmigrantes polacos o irlandeses. Gente con hambre que quería tener éxito. Las segundas generaciones de inmigrantes en EE.UU. quieren que sus hijos lleguen a la universidad.

¿Qué se le puede recomendar a la gente que pierde el empleo. Piensa que luego de la crisis habrá una explosión de pequeñas empresa surgidas de nuevos emprendedores?

En las épocas difíciles es cuando la creatividad se pone a prueba y sale la genialidad. Colombia ha superado situaciones difíciles durante los últimos 15 o 20 años y eso es una fortaleza. Lo ideal hubiera sido seguir con crecimientos de 8%, pero esa no es la situación actual y habrá que buscar soluciones. El país ha demostrado que tiene una alta capacidad de recuperación. Algo que pocos países tienen.

También hay que pensar que hay personas que siguen empleadas y que tienen poco que hacer. Esas personas deberían estudiar. Las que pierden el empleo y lo pueden hacer, es una alternativa. Lo peor en una crisis es no hacer nada. Pero a una persona de bajos ingresos, con una familia de tres hijos no se le puede dar el mismo consejo. Se tiene que rebuscar.

Con relación al tamaño de las empresas, lo ideal es tener una mezcla de grandes, medianas y pequeñas, el futuro no se puede basar únicamente en las pequeñas.



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lunes, marzo 16, 2009

Tom Peters recomienda a Colombia volver a lo básico



Invitado por El Espectador, el gurú de la gerencia dijo que el país debe proteger a la mediana y pequeña empresa.
Tom Peters en El Espectador
Foto: Óscar Péres
Tom Peters, el experto en gerencia estuvo en Colombia invitado por El Espectador.

“Soy un permanente recordador de lo elemental”, sentenció Tom Peters al comienzo de su conferencia ayer en Bogotá, organizada por Foros El Espectador.

De manera amena y lleno de anécdotas de la vida gerencial alrededor del mundo, Peters, autor del famoso libro En busca de la excelencia, ofreció al auditorio reflexiones sobre cómo las cosas que parecen más simples marcan la diferencia entre el éxito y el fracaso en la vida de los negocios.

Con frecuencia, en especial durante las épocas de dificultades, los gerentes se enfocas en complejos planes estratégicos y olvidan que las respuestas a sus problemas están en mantener a su fuerza laboral contenta y con permanentes desafíos, lo cual se traduce en clientes mejor tratados que compran y son rentables. “Es algo básico, tanto como mantener la cortina del baño dentro de la ducha, un elemento que mencionaba Conrad Hilton (fundador de la cadena de hoteles Hilton) cuando se le pregunta sobre las claves de su éxito”.

Peters también destaca que la ejecución es la mejor estrategia, la cual se debe complementar con salir a la calle para estar en contacto con los clientes, que para empresas como los bancos reduce los riesgos de otorgar créditos, algo que no hizo el sistema financiero antes de la crisis. “Se debe administrar paseando y liderar estimulando a la gente de la empresa”, señaló Peters. Agregó que “esa debería ser la estrategia del presidente Obama, pero dudo que lo pueda hacer”.

Sobre alternativas para la recuperación de la crisis, el experto señaló que los ejecutivos de las grandes empresas están de espaldas a la realidad de sus organizaciones y mencionó cómo mientras los gerentes de las compañías de la industria automotriz llegaban a Washington a pedir ayuda financiera, lo hacían en sus aviones privados, y cómo los ejecutivos de las empresas rescatadas con dineros de los contribuyentes siguen recibiendo bonificaciones por su gestión.

Sobre Colombia señaló que el país, como la mayoría de las naciones del mundo, debe proteger a la mediana y pequeña empresa, donde están los empresarios que realmente tienen dinámica innovadora y de crecimiento. “El verdadero liderazgo es el que permite que la gente de la empresa crezca en función de servir a su organización, lo cual implica crecimiento”.

Por ello, la innovación es otro concepto del credo de Peters. Y en tono vehemente dijo: “Probar y ensayar es el nombre del juego”, y citó el caso de Jim’s Group, la empresa que él más admira en el mundo, una compañía australiana que se dedicó a ofrecer servicios de lo inesperado, desde lavar el carro de las personas ocupadas, hasta sacar a pasear sus perros. Hoy tiene 2.700 franquicias y siempre busca innovar.

Destacó que hay que perder el miedo a equivocarse porque quienes más prueban son los que van más adelante y por ello las empresas deben premiar el fracaso, en lugar del éxito mediocre.



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EN EL CEREBRO LO QUE IMPORTA ES LA RECOMPENSA, NO LA EMOCIÓN

Neuromarketing - EN EL CEREBRO LO QUE IMPORTA ES LA RECOMPENSA, NO LA EMOCIÓN - MarketingDirecto.com


La evaluación de las marcas se hace cada vez más en función de su significado. Se cree que a través del control de las emociones, se pueden generar intenciones de compra. Pero en opinión del especialista en neuromarketing y director de la consultora Decode Christian Scheier, las emociones están actualmente sobrevaloradas en publicidad. Los directivos de marketing tienen que preguntarse más bien si su marca apela al sistema de recompensas del cerebro.

Cuando una persona no compra una marca, no es porque no entienda su mensaje o porque no crea en él, sino porque el significado de la marca no le ofrece suficientes recompensas. Todo consumidor sabe de forma implícita qué significa una marca, según Scheier, pero su recompensa no basta para todo el mundo. Las personas clasifican las marcas en función de su valor de recompensa. El cerebro no deja de preguntar "¿Cuál es la recompensa?".

Según el neurólogo Manfred Spitzer, la secuencia es la siguiente: "Las personas se motivan cuando consideran que algo es bueno, y lo consideran bueno porque reciben o recibirán una recompensa".

Un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge estudió qué ocurre en el cerebro cuando se mira la carta de platos de un restaurante: la amígdala, el centro emocional, está totalmente activada. Ella es la responsable de responder a la pregunta de si un plato es bueno o no, cuando en la carta todos los platos suenan bien. Sin embargo, el sistema de recompensas (la corteza orbito-frontal), no se pronuncia hasta el momento en que hay que decidirse por un plato.

Si no hay recompensa, no hay acción, afirma Scheier. Y esto demuestra en su opinión qué poco tiene que ver el ser humano con un ser movido por el instinto y las emociones. Entre la emoción y la acción se interpone el sistema de recompensas, precisamente la región del cerebro que se activa cuando se está frente a la marca favorita. Así, el valor de recompensa de la marca resulta decisivo.




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Tribuna - Gonzalo Brujó Distribuidores todopoderosos




Distribuidores todopoderosos en Cincodias.com
Gonzalo Brujó - 16/03/2009

Hablamos de marcas blancas refiriéndonos a marcas del distribuidor. Cuando un consumidor adquiere un producto Hacendado, Dia o Aliada lo hace porque están respaldados por unas marcas que le transmiten seguridad. ¿Compraríamos en un chino un yogur muy barato sin etiqueta?

Según un estudio realizado por Nielsen, el 72% de los consumidores cree que las marcas del distribuidor son una buena alternativa a los productos de marca. Este mismo estudio indica que casi dos de cada tres consumidores (63%) piensa que su calidad es tan buena como las de otras marcas, y un tercio (33%) cree que los productos de algunas marcas del distribuidor son incluso de mejor calidad

Las marcas del distribuidor surgieron como la alternativa más económica del mercado. Más tarde apostaron por la calidad, y se han posicionado y ganando el favor del público, consiguiendo incluso que los consumidores recomienden fervientemente sus productos. Un marketing con mejores resultados que cualquier campaña publicitaria.

El 80% de las decisiones de compra de gran consumo se toma en el propio establecimiento. Y aproximadamente el tiempo que se emplea para decidir está entre tres segundos y una quinta parte de segundo. Apliquemos el sentido común. Cuando la capacidad de reacción es tan breve, ¿el consumidor piensa en todos los beneficios funcionales, en cómo puede ayudarle, en cuánto cuesta en relación con otras marcas y si las otras alternativas serán mejores?

En algunas situaciones, podríamos equiparar al comprador con un bebé de seis meses, que se siente atraído por todo lo que brilla y está fuera de su alcance. Con este comentario no quisiera simplificar la psicología del comprador, pero sí enfatizar la importancia del diseño.

Los distribuidores cada vez son más conscientes de la importancia de la estética e invierten más en innovación y packaging. Sin embargo, creo que deben sentirse afortunados por su éxito, ya que en algunos casos no se deriva de una premeditada estrategia, sino del dejarse llevar por las fuerzas del mercado y ser empujadas, más recientemente, por una economía inestable.

Y es que indudablemente la crisis ha beneficiado mucho a las marcas del distribuidor, pero no tengo claro que los consumidores sean tan volátiles. La fiebre por localizar el producto más económico pasará, pero lo importante de momentos como el actual es que muchos consumidores se replantean sus decisiones de compra, permitiendo la entrada a nuevas marcas. No todas se quedarán cuando termine las crisis, sólo las mejores, aquellas que, ofreciendo más por menos, conquisten al consumidor.

Todos lo saben, pero no todos tienen presente esta obviedad en su día a día: el consumidor ha de estar siempre en el centro de todas las decisiones. Por esta razón, pongo en duda el modelo elegido por Mercadona, ¿acabarán nuestros supermercados como los alemanes, obligándonos a comprar lácteos, cárnicos y productos de limpieza en lugares diferentes, donde sean buenos uno u otro producto? Al consumidor actual le interesa la relación calidad precio, pero también busca optimizar su tiempo libre, disfrutarlo al máximo y no necesariamente en supermercados.

Gonzalo Brujó. Consejero delegado de Interbrand




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Éxito, D1 o Ara: cuál es el supermercado más recordado entre colombianos en 2026 - PULZO

Éxito, D1 o Ara: cuál es el supermercado más recordado entre colombianos en 2026 Así como los huevos en Éxito y otras tiendas fueron foco d...