Mercado en juego.
LOS PROBLEMAS OBSERVADOS EN VENEZUELA HAN PUESTO EN JAQUE A 15.000 MICROEMPRESAS Y AMENAZAN UNA PLAZA QUE, AUNQUE RIESGOSA, HA SIDO UNA ALTERNATIVA PARA LOS CONFECCIONISTAS
Por: Azucena León
Noviembre del 2003 marcó el inicio. Ese mes un conocido em- presario venezolano, atraído por la estabilidad política y la robusta expansión que mostraba el PBI del Perú, arribó para evaluar distintas oportunidades de inversión y visitar Gamarra, el gran emporio comercial textil del que tanto le habían hablado. Apenas bastaron dos horas de recorrido por este conglomerado para que, animado por su rápida capacidad de respuesta a sus pedidos, se convenciera de comprar algunas prendas de algodón para venderlas en su país.
Tal fue el éxito de la venta de los polos y tops peruanos que, lo que empezó casi como una casualidad, con el transcurrir del tiempo cambiaría el destino de las relaciones comerciales con Venezuela y llevaría, en solo seis años, a convertir a ese país en uno de los destinos más importantes de nuestra oferta exportable.
Así, los envíos de la industria de confecciones (que concentra más del 67% de las exportaciones al país llanero) pasaron de US$60 millones en el 2003 a más US$ 650 millones el año pasado. La situación desató tal fiebre exportadora, que según el ránking que elabora Cómex, las compañías que se creaban para abastecer de prendas exclusivamente a ese mercado, mostraban sorprendentes cifras de crecimiento de 100%, 200% y hasta 400%.
No obstante, a fines del 2008, lo que muchos temían sucedió: el precio del petróleo, que alentaba el consumo venezolano, se desplomó. Ello, sumado a otros problemas que empezaban a asomarse en ese mercado, provocó una drástica caída de las exportaciones (-51%) en el primer trimestre del año. ¿Pero, deben los exportadores seguir apostando por una plaza, para muchos, inestable? ¿Las autoridades peruanas pueden hacer algo para mejorar una situación que afecta principalmente a los microempresarios de Gamarra?
CAÍDA LIBRE
Según Pedro Gamio, presidente del comité de confecciones de la Asociación de Exportadores, el “boom” exportador que experimentó hasta hace poco Venezuela se vio favorecido por distintos factores: un tipo de cambio controlado, conocido como dólar Cadivi (por el nombre de la institución que aprueba su uso para comprar bienes importados), que representaba una ventaja para el importador, pues podía comprar grandes cantidades de prendas con pocos dólares; el uso de un hilo barato, como el indio, que permitía llegar a ese mercado con un precio por prenda más competitivo que el de los colombianos (nuestros principales rivales en ese mercado) y los altos precios del petróleo, que sustentaban las compras de una población altamente consumista.
Sin embargo, pese a la fiebre exportadora que se vivía en ese entonces, desde abril del año pasado los exportadores alertaban que los pagos de los compradores venezolanos a las pequeñas empresas confeccionistas de Gamarra (salvo Topy Top y Textiles Camones, no existen otros grandes con presencia en ese país), empezaban a demorarse porque el Gobierno Venezolano había decidido restringir la salida de divisas.
Lamentablemente, el escenario para los exportadores empeoraría pocos meses después. En setiembre estalló la crisis global, que redujo la capacidad productiva de todas las economías del planeta y trajo abajo el precio del petróleo (que de US$140 pasó a cotizarse a menos de US$35 el barril). El resultado de esta situación, explica Jorge Chávez, presidente de la consultora Maximixe, fue una drástica reducción del consumo en la población venezolana (que vive y depende de los altos precios del petróleo) y mayores complicaciones en una plaza que, por la incertidumbre política y económica, siempre fue inestable y complicada.
Así, a fines de enero de este año y de un momento a otro, el gobierno de Hugo Chávez decidió eliminar el dólar Cadivi para la compra de textiles( situación que encareció el precio de las prendas). Pero eso no sería todo. Como no había mucha demanda por petróleo y los ingresos del país llanero se redujeron, los retrasos en los pagos (que dependen de la autoridad venezolana, pues es la única que autoriza la salida de divisas) continuaron aumentando. “Si antes se demoraban 90 días, hoy los atrasos llegan a 120, dijo con preocupación Alfredo Camones, gerente general de Textiles Camones. Por su parte, Fernando Cubas, director de la Coordinadora de Empresarios de Gamarra, alertó que el actual escenario de crisis y, sobre todo, los mayores retrasos en los pagos, han llevado al límite a 15.000 mypes, que están afrontando serios problemas de capitalización y de las cuales —según sus estimados— dependen 150.000 trabajadores.
¿SE DEBE INTERVENIR?
Camones sostuvo que los confeccionistas están resistiendo hasta donde pueden, ajustando márgenes para compensar la pérdida de competitividad que ha generado la eliminación del Cadivi.
No obstante, insistió, hay dos cosas que el Gobierno podría hacer para evitar su quiebra: intervenir (como, asegura, lo hace el presidente colombiano, Álvaro Uribe) para comprometer a las autoridades del país llanero y lograr que agilicen los pagos a sus exportadores o anunciar el inicio de un TLC con Venezuela, pues desde que se produjo su retiro de la CAN (2006), hay un plazo de cinco años, que se cumple en abril del 2011, para seguir ingresando a ese mercado con preferencias arancelarias.
“Un TLC daría tranquilidad a nuestros compradores, pues nadie puede negociar con un panorama que es incierto”, aseguró José Luis Peroni, presidente del Comité de Confecciones de la Sociedad Nacional de Industrias. Fernando Cubas y Pedro Gamio piden más atención por parte del Gobierno, pues, sin su respaldo, afirman, un mercado que resultó una alternativa real a la competitiva plaza estadounidense, podría perderse. “Ni antes ni ahora se han pronunciado sobre el tema. Tampoco han mandado una misión comercial para buscar un acercamiento que contribuya a agilizar los pagos”, lamentan.
No obstante, existe algo que no se puede negar y que juega en contra de los exportadores peruanos: desde hace más de un año las relaciones diplomáticas con el gobierno de Hugo Chávez son complicadas. Más ahora, que el Perú decidió otorgar asilo político al líder opositor venezolano Manuel Rosales, lo que ha originado que estas relaciones lleguen a su punto más crítico.
Y, aunque no lo digan abiertamente, el tema se ha vuelto un verdadero dolor de cabeza para el Gobierno, pues limita su margen de maniobra en el ámbito comercial. Tanto es así, que en la Cancillería optaron por no emitir pronunciamiento cuando Día_1 consultó sobre las soluciones que podrían plantearse en el mediano plazo para los exportadores. Y aunque el viceministro de Comercio Exterior, Eduardo Ferreyros, evita responder si entre los planes del Mincetur figura un TLC con Venezuela, dice que están conscientes de las dificultades de los confeccionistas y que ya han tomado algunas acciones. “No estamos de brazos cruzados. Nos interesa fortalecer nuestras relaciones comerciales con nuestros vecinos pero, en tanto se avanza en ese objetivo, apoyamos a los exportadores creando programas como Gamarra Exporta, que busca informar sobre oportunidades comerciales en los mercados con TLC vigentes”, afirmó. Dijo, además, que se está capacitando a las mypes para que constituyan consorcios que estén en condiciones de atender grandes pedidos y que no dependan de un solo mercado. “También están los programas de financiamiento que afinamos”, agregó.
¿VALE LA PENA SEGUIR?
Pablo Secada, del Instituto Peruano de Economía, cree que el Gobierno podría hacer más para apoyar a los exportadores. No obstante, sostiene que los microempresarios no deben jugársela únicamente por este mercado, pues aunque el precio del petróleo vuelva a subir (y reactive la demanda), Venezuela siempre se- rá una plaza riesgosa porque sus fundamentos econó- micos son débiles y dependen exclusivamente de este commodity. “Si soy pequeño, no puedo concentrarme en un mercado tan volátil, debo diversificar. Hay otros mercados que quizá no ofrezcan tanta rentabilidad pero son viables y el Gobierno, a través de una consultora, puede ayudar a identificarlos”, afirma.
Empero, Camones y Cu- bas dicen que lucharán por mantenerse en Venezuela, una plaza ,a diferencia de otros mercados (que además ya están poniendo barreras arancelarias), no exige una calidad premium, ofrece altos márgenes y permite ingresar con marcas propias.
Lo concreto es que el Estado debería poner mayor atención a lo que sucede en Venezuela y posibilitar una estrategia para evitar que 15.000 microempresas quiebren y se pierda un mercado que (a pesar de sus riesgos) se convirtió en una alternativa real para los exportadores. ¿Estaremos a tiempo?
Soy uno de los pioneros del Retail Hard Discount en Colombia y LATAM . Asesor Estratégico en Entrada a Mercados, Transformación y Crecimiento Escalable, miembro de Discount Retail Consulting y Asociación Colombiana de Retail, igomeze@colombiaretail.com
lunes, mayo 18, 2009
Problemas políticos pueden rasgar negocio textil
Principales Mercados de Consumo y su Concentración
ESTUDIO EUROMONITOR-ESTRATEGIA EN 10 PAISES
En un completo análisis se presentan cuáles son las empresas que dominan los mercados en los principales países de América y Europa, y cuánto pesan en cada uno de ellos.
En medio de la actual crisis económica internacional, la concentración de los mercados es un tema que nuevamente ha acaparado las portadas, pues en momentos de estrechez financiera en los consumidores las miradas apuntan hacia la competencia que se está dando en los principales mercados. Y en ese contexto la consultora internacional Euromonitor, por encargo de Diario ESTRATEGIA, efectuó un estudio de diez importantes mercados de consumo masivo en igual número de países de América y Europa. Esta consultora transnacional investiga más de 300 sectores en 80 países alrededor del mundo, actualizando los datos cada año.
A nivel de tamaño en los mercados consumo masivo, Estados es por lejos el mayor de todos. En hipermercados-supermercados, por ejemplo, la industria norteamericana (liderada por Wal-Mart que recientemente llegó a Chile con la compra de D&S) mueve al año cerca de US$600 mil millones, cerca de cuatro veces del PIB de Chile, y más de tres veces lo que se factura en el Reino Unido su más cercano seguidor.
Otro dato que salta de inmediato a la vista es que el mercado de consumo masivo en Chile está muy lejos de los grandes de América Latina -como Brasil, México y Argentina-, sólo superando en algunos productos a países como Perú y Colombia. El mercado de los medicamentos sin receta (OTC) que en nuestro país cobró protagonismo por la colusión de las farmacias, en Chile apenas se facturan US$349 millones al año, con un per capita de US$22 al año, mientras que en Estados Unidos las ventas llegan a US$39.267 millones, con un consumo per capita de US$129, mientras que en Brasil es de US$27, y en Argentina de US$19. Sin embargo, en el per cápita de bebidas alcohólicas Chile está entre los punteros con US$106 al año, frente a Brasil con US$46, Argentina con US$95 y España con US$120.
Tiendas por Departamento
En el área de los retailers dedicados a las tiendas por departamento, Chile es el país de mayor concentración, debido a que Falabella SACI (24%) encabeza las participaciones, seguido de Cencosud (10,3%), Ripley Corp (7,7%) y La Polar (5,8%). En el resto de los países, en tanto, la firma con mayor porcentaje del mercado no supera los dos dígitos, siendo encabezado por España con El Corte Inglés, 8,9%.
Es importante consignar que compañías como Frávega, Cencosud y Falabella SACI y Wal-Mart Stores Inc, se repiten en los diferentes países, variando su participación.
Electrodomésticos
Un escenario similar se repite en el sector de línea blanca en los diferentes países que incluyó la muestra. Esto debido a que, en general, las empresas con mayor participación de mercado en cada uno de ellos, no superó el 16,3% (Whirpool Corp, en Brasil). Koninklijke Philips Electronics, Whirpool Corp, Black & Decker Corp, CTI Cía. Tecno Industrial y Procter & Gamble, entre las que lideran las ventas, son las que más se repiten.
Cosméticos y Productos de Cuidado Personal
En esta categoría, Procter & Gamble es el líder indiscutido, puesto que no baja de la cuarta posición (Brasil) y, en el caso de Colombia, México, Perú, EE.UU., Alemania y Reino Unido, encabeza las participaciones de mercado. Mientras que en países como Chile (12,6%) y España (11,6%) ocupa el segundo lugar.
En Chile, en tanto, se encuentra en la segunda posición después de Unilever (16,3%), su competidora más cercana, ya que no desciende de la sexta posición (México, España y Alemania) en las participaciones de las empresas.
El tercer actor de relevancia en este mercado es L’Oreal Group, líder en España (16,2%) y segundo lugar en el resto de los países Europeos que contiene la muestra, además de EE.UU. Otras firmas que destacan son Avon Products, Colgate-Palmolive y Johnson & Johnson.
Remedios Sin Receta
Esta es otra de las categorías con mayor competencia dentro de las empresas, sin embargo es posible observar que Bayer encabeza la participación de mercado en Argentina (16,2%) y México (8,8%), y ocupa el segundo lugar en Colombia (12,6%), Perú (10,8%), Alemania (7,0%) y España (7,6%).
Por su parte, Johnson & Johnson encabeza la torta de participación en EE.UU. (11,0%) y España (9,4%). Sin embargo no figura en el top ten nacional, que es capitaneado por Arcor SAIC (9,1%), Teva Pharmaceutical Industries (8,4%) y Bayer (7,3%).
Comida Envasada
Nestlé se encuentra en el primer lugar de las participaciones de mercado en la gran mayoría de los países analizados. Es el caso de Chile (13,7%), Brasil (6,9%), Colombia (5,4%) y Alemania (3,8%).
A nivel nacional es seguido de Empresas Carozzi (7,8%), Fonterra Co-operative Group (6,5%) y Colún (4,7%).
Bebidas Calientes
Nuevamente Nestlé encabeza las ventas en Chile (37,7%), además de México (35,4%), España (27,6%) y Reino Unido (21,7%). Pese a ellos, esta es una de las categorías donde los principales actores varían en cada país, destacando Colombia, donde la Cía. Nacional de Chocolates participa de un 43,3%.
Bebidas Alcohólicas
Este es una de las categorías de mayor concentración, donde el caso emblemático es el de Colombia, donde SABMiller Plc concentra el 92,6%, mientras que en Perú tiene el 83,5% y en EE.UU. ocupa el segundo lugar (15,5%), después de Anheuser-Busch Cos Inc (40,5%).
InBev, por su parte, encabeza el mercado argentino (37,4%), brasileño (56,7%) y ocupa el segundo lugar en Perú (7,5%) y tercer lugar en Chile (7,5%), después de CCU (57,9%) y Viña Concha y Toro (8%).
Productos de Limpieza
Unilever lidera esta clasificación de productos a nivel latinoamericano, encabezando los mercados de Argentina (34,4%), Brasil (26,2%), Chile (48,3%).
En el resto de los países prima Procter & Gamble, que ocupa el primer lugar en México (25%), Perú (22,2%), EE.UU. (38,1%) y Reino Unido (31,6%).
'Tenemos mucha fe en este TLC con Chile' dice ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Mariano Fernández
Este lunes, junto al ministro de Comercio, Industria y Turismo, Luis Guillermo Plata, harán el lanzamiento oficial, en Bogotá, y ante 900 empresarios, del Tratado de Libre Comercio entre ambos países.
Ese acuerdo comercial entró en vigencia hace pocos días, el 8 de mayo. El canciller chileno habló con EL TIEMPO sobre los alcances de este TLC.
EL TIEMPO ¿Qué significa la entrada en vigor de este Tratado de Libre Comercio para Chile?
MARIANO FERNÁNDEZ Un salto cualitativo y cuantitativo en la relación económico-comercial bilateral y una reafirmación de nuestra apuesta por el libre comercio, y especialmente entre los países de la región. Y más en estos momentos de crisis, cuando vemos con preocupación que algunos países están tratando de reromar el proteccionismo.
Ahora, para Chile en particular, vemos que existe un alto interés de parte de nuestro sector empresarial por seguir invirtiendo en Colombia y no solo de las grandes empresas, como han sido las inversiones en el sector energético y del comercio minorista, sino también en PYMES, que es algo muy bueno para nuestra economía. Y se nos abren oportunidades para participar en licitaciones de compras que realicen el Estado colombiano y viceversa.
Chile y Colombia tenían un acuerdo de complementación económica por el cual ya se había logrado arancel cero para muchos productos. ¿Qué cambia este TLC?
Si bien bajo el ACE Nº 24 el comercio bilateral de bienes estaba desgravado en prácticamente un 98 por ciento, seguiremos avanzando con el 2 por ciento restante. Pero lo más destacable de este acuerdo, es que no solo se limita al comercio de bienes, sino que amplía al comercio de servicios, se crea un marco regulatorio para las inversiones, se regulan temas nuevos que no existían en el ACE como son las compras públicas, las medidas sanitarias y fitosanitarias, los obstáculos técnicos al comercio, facilitación de comercio y, más novedoso aún, se incluyen capítulos relativos al tema laboral, medioambiental y de cooperación. En cuanto a lo que ya existía bajo el ACE, también algunas disciplinas se actualizan y mejoran, como los procedimientos aduaneros y el mecanismo de solución de controversias. En resumen, es el acuerdo de libre comercio más completo que Chile tiene con un país de la región.
¿Que faltó, en su opinión?
Siempre existe margen para seguir avanzando en la relación comercial, como por ejemplo, que las autoridades aeronáuticas se reúnan y modernicen el acuerdo de transporte aéreo existente, pues la entrada en vigencia del Tratado generará un aumento en la demanda viajes, tanto de personas como de mercaderías.
El intercambio comercial entre ambos países, aunque ascendente, ha sido históricamente modesto. ¿Realmente cree que este TLC va a cambiar esto?
El comercio bilateral se ha venido duplicando cada año los últimos 3 años (2006, 858 millones de dólares; 2007, 1,505 millones; 2008, 2.862 millones). Las cifras del último año no son modestas y la balanza comercial se inclina fuertemente hacia Colombia, por la cantidad de productos que Chile importa del sector energético. Cabe hacer notar que, para el 2008, se registran exportaciones al mercado colombiano por el valor de 733 millones de dólares, lo que representa un incremento del 18 por ciento con relación al año anterior. Por su parte, las importaciones de productos colombianos crecieron un 15 por ciento en el mismo período, alcanzando la cifra de 2.126 millones de dólares.
¿Tienen una idea de cuánto podría llegar a incrementarse el comercio bilateral de aquí a uno, dos o cinco años?
Difícilmente se pueden dar cifras, menos aún en el contexto que estamos viviendo. No obstante, y de acuerdo a como ha crecido también el intercambio comercial los últimos años, no sería extraño que de aquí a cinco años las cifras se dupliquen y por qué no hasta se tripliquen. Con todos los países con que hemos firmado acuerdos hemos visto crecer a pasos agigantados el intercambio y tenemos mucha fe en el acuerdo con Colombia.
La entrada en vigencia de este TLC se produce en medio de una gran crisis económica mundial. ¿No hará esto que su debut sea modesto?
La crisis nos afecta a todos porque restringe la demanda en general. Sin embargo, en el caso de Chile hemos implementado una paquete de medidas fiscales de 4.000 millones de dólares que precisamente busca mitigar los efectos de la crisis, favoreciendo el empleo y la actividad de los pequeños empresarios, lo que neutralizaría la caída de la demanda. En todo caso, no olvidemos que aquí lo que ocurrirá es una profundización de un acuerdo comercial que hemos tenido por largos años y que ha sido exitoso.
Las inversiones chilenas en Colombia están disparadas. Falabella es solo un ejemplo de muchos. ¿Pasó la época en que el conflicto interno asustaba a muchos empresarios chilenos?
Nos complace que estas inversiones crezcan pues crean empleo y animan la actividad económica en un país amigo. Y me parece que no hay temor de parte de los inversionistas chilenos. Estamos claros que el ambiente de seguridad ha mejorado sustancialmente en Colombia y ello da confianza a los inversionistas chilenos para seguir invirtiendo.
Chile ha venido ofreciéndose como plataforma de exportación de productos colombianos a Asia, en virtud de sus acuerdos comerciales con esa zona del mundo. ¿Es realmente posible llegar a esto? ¿Lo hacen hoy con algún otro país?
Chile ha suscrito 20 acuerdos comerciales con 56 países del mundo, lo que ha creado importantes ventajas competitivas, que permiten a las exportaciones chilenas un acceso preferencial a un mercado de alrededor de 4.000 millones de habitantes, que representan cerca del 90 por ciento del PIB mundial. Es en este marco que hemos creado el proyecto 'Encadenamientos productivos', también llamado 'Chile, país plataforma'. Y esta iniciativa cobra mayor relevancia en mercados como los asiáticos, donde existen altos aranceles, cobro del cual Chile queda liberado gracias a los acuerdos comerciales que tiene. Y esto puede aprovecharse de dos maneras. Por una parte, a través de alianzas entre empresas, o por la materialización de la inversión extranjera en Chile.
¿Nos puede dar algún ejemplo concreto?
Hay varios. Está, por ejemplo el caso de la empresa RITRAMA, de capitales italianos, que se instaló en Chile en el 2008 y que desde nuestro país fabrica productos -papeles adhesivos- y luego los exporta a países como Ecuador, Perú, México, E.U. y Brasil acogiéndose a la ventajas arancelarias que Chile tiene en esos mercados.
¿Qué importancia le atribuye al Acuerdo sobre Seguridad Social que se firmará?
Este acuerdo le permitirá a los chilenos y a los colombianos que depositaron sus ahorros en los respectivos sistemas de pensiones, al retirarse o bien regresar al país de origen, retirar esos fondos y ingresarlos en el sistema del país en que residan para incrementar el fondo de su jubilación.
Finalmente, Chile tiene una vasta experiencia en materia de TLC: ¿Cuál sería su recomendación para que Colombia pueda sacarle el máximo 'jugo' a este acuerdo?
La sugerencia para un beneficio mayor, es que ambos países y sus instituciones sean rigurosos en el cumplimiento de las obligaciones que exige el TLC. Y que tanto el sector privado como el público trabajen estrechamente promoviendo iniciativas productivas, financieras y comerciales para diversificar la canasta de productos de exportación.
MARÍA LORETO SOLER
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
SANTIAGO DE CHILE
Starbucks: cuentas alegres

Por: Luis Alberto Arango*
La compra que planea la Federacafé es un negocio que no se ve con buen sabor.
Foto: EFE
Starbucks está valorada en US$10.000 millones. Con US$500 millones la Federación tendría el 5% de sus acciones.En noviembre del año pasado Gabriel Silva Luján, presidente de la Federación de Cafeteros de Colombia, lanzó una idea que él mismo calificó como audaz: que los productores de café en el mundo pusieran US$200 o US$300 millones y que con eso podrían conseguir el control de Starbucks, pues el precio de la acción bajó de US$40 a US$8 en un año. Así, los productores garantizarían llegar directamente al consumidor de café a través de la cadena más grande de este tipo en el orbe.
La idea, que inicialmente parecía destinada al olvido, fue precedida en ese entonces por declaraciones del Gobierno en lo que parecía ser una juiciosa tarea de preparación del terreno ante la opinión pública. Pero de la audaz idea no se supo más hasta hace dos semanas, cuando los medios volvieron a destacarla.
Ya no se habla de 300 sino de US$500 millones para adquirir el “control” de Starbucks, pues el precio de la acción, que era de US$8 pasó a US$13. Esta tarea posiblemente se haría con la ayuda de exportadores de café brasileños. BNP Paribas de Brasil está liderando el proceso.
Aunque las versiones sobre el monto de inversión no son del todo precisas, Silva ha dicho que la inversión va a “ser lo suficiente para ser relevante”, así que supongamos que inviertan US$500 millones. Como Starbucks está valorada en unos US$10.000 millones, US$500 millones permitirían comprar el 5% de sus acciones. A todas luces sería el inversionista individual más grande de Starbucks. El que le sigue, un fondo de capital privado, tiene el 4,1%
Sin embargo, todo lo anterior, que suena y es audaz, no deja de ser una ilusión.
Para comenzar, no ha sido suficientemente claro cómo teniendo el 5% de las acciones de Starbucks se podrá tener el control de la compañía. Tampoco es claro cómo con esa participación los caficultores colombianos podrán llegar a vender su café en las 15 mil tiendas de Starbucks en todo el mundo.
Todo apunta a que la Federación piensa que podrá lograr con ese 5% uno o más puestos en la junta directiva de la empresa distribuidora de cafés y que así controlarían toda la compañía. Aquí es donde el BNP Paribas y los entusiastas accionistas potenciales deben mirar realmente lo que están comprando.
La junta de Starbucks la integran nueve directores, la mayoría de ellos cumple con los requerimientos de independencia exigidos por Nasdaq y la U.S. Securities and Exchange Commission (SEC). En pocas palabras, éstos representan a la totalidad de los accionistas, no a un grupo y no están influenciados por intereses externos. Para ser director o miembro de la junta directiva de Starbucks se necesitan todas las cualidades, salvo la de ser apoyado por el propietario del mayor número de acciones, como lo sería en este caso.
Por un lado, un miembro de junta debe recibir primero la aprobación del Comité de Nominaciones de la compañía. El Comité selecciona candidatos de diversas fuentes, incluso entre recomendados de los accionistas, quienes podrán hacerlo sólo en las asambleas anuales. No obstante, los accionistas que tengan más del 5% de las acciones, pueden sugerir nombres para el cargo de director en cualquier fecha, sin tener que esperar a una Asamblea de Accionistas.
Teniendo la Federación el 5%, esta condición no sería un problema. Sin embargo, las reglas de gobierno corporativo de Starbucks exigen que ese 5% haya sido comprado al menos un año antes de hacer la sugerencia. Así que hay que esperar a la siguiente Asamblea o un año después de la compra para proponer candidatos a la junta y contar con suerte para que el Comité de Nominaciones lo apruebe después de una evaluación.
La evaluación no es superficial. Los conflictos éticos están para Starbucks por encima de cualquiera otra consideración. Como es apenas natural, las políticas internas impiden que alguien que trabaje o tenga intereses en la competencia sea considerado para el puesto de director. Así que la persona que proponga la Federación no puede estar relacionada con Juan Valdez o la Federación, ni mostrar el más mínimo asomo de intereses que beneficien a un accionista particular por encima de todos los demás. Adiós al supuesto “control”.
Logrado lo anterior aún el camino es largo. El Comité eleva el nombre a la junta directiva actual, quien a su vez dará o no su apoyo para que el nombre sea sometido a votación ante la Asamblea de Accionistas del año siguiente.
La Federación de Cafeteros no ha demostrado mayor éxito financiero en el manejo de las tiendas Juan Valdez. Sus pérdidas en Colombia superan los $30 mil millones , mientras las pérdidas consolidadas con las operaciones en el exterior se estiman en más de $60 mil millones y siguen sumando. Así que no es descabellado pensar que si el presidente de Starbucks, que además fue su fundador, siente que la Federación de Cafeteros quiere controlar su compañía, haga todo lo que esté a su alcance como miembro del Directorio y presidente ejecutivo para impedirlo.
La realidad no deja lugar a dudas. Los US$500 millones no van a comprar el “control” de Starbucks. Si la Federación de Cafeteros y el Gobierno insisten en esta inversión, sólo queda recordar el pensamiento de un escritor renacentista francés: “Nadie está libre de decir disparates; lo malo es decirlos en serio”.
*Profesor de la universidad CESA
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COLOMBIA - SURAMERICA
Se inicia nuevo round en la guerra de aguas: llega a Colombia Cyan, el agua Premium

La gran cuenca hidrográfica de Panamá, donde llueve nueve meses al año, conserva ricos bosques productores y recolectores de agua, reservas naturales rigurosamente protegidas por las autoridades ambientales panameñas, quienes concedieron a Aguas Naturales y Ecológicas S.A. desarrollar allí su proyecto, en perfecto equilibrio con la conservación del medio ambiente y los ecosistemas. Así se mantienen intactos los manantiales de agua que allí brotan. La guadua-bambusa brinda beneficios tales como la liberación de oxigeno en proporciones muy superiores a cualquier otra especie vegetal, recupera y protege los suelos, conserva las riveras de los ríos y mantiene la humedad de los suelos.
Con el 99.9% de pureza, entra al mercado Cyan, el agua mineral natural pluvial que penetra en la tierra, la cual gracias a las propiedades volcánicas minerales es filtrada, convirtiéndose en una fuente de agua subterránea que va madurando y a través de su propia fuerza levitante, brota como agua madura en manantiales, donde es captada y envasada en su propio origen.
El agua Cyan, cuenta ya con la certificación Clendo (laboratorios para el ingreso al mercado en EEUU) y el certificado Koscher, lo cual le permite abrir mercados internacionales y poder competir con el segmento de las aguas Premium pero a un mejor precio.
Cyan es el esfuerzo de empresarios colombianos que crearon hace dos años, la compañía Aguas Naturales y Ecológicas S.A. con el fin reforestar y dar un tratamiento ambiental exigido por la ley, a los 125.491 kilómetros de extensión de la reserva ecológica ubicada en el Parque Nacional de Chagres, perteneciente al lago Gatún, esclusa del Canal de Panamá.
Sin ninguna reserva, la gerencia de la compañía afirma que esta agua tiene niveles de pureza muy superiores a los de sus competidores, gracias al proceso, el cual es protegido por la naturaleza virgen de una reserva natural, que recoge la lluvia y la lleva al corazón de la tierra, en donde empieza un proceso de años para purificarse a través de capas de roca volcánica y asimilar todas sus características minerales propias, para finalmente brotar en forma de manantial puro y cristalino.
Enseguida se hace una captación sana, una conducción limpia y de buen trato para el agua y un envasado orientado a la conservación de las propiedades del agua para brindar finalmente un producto de excelente calidad para el consumo humano.
Dentro de los compromisos de la naciente compañía están el construir una relación “top of heart” en la cual los consumidores se sientan identificados con una marca que da importancia a la conservación del medio ambiente. Adicionalmente los consumidores sientan el cambio al beber un agua de tanta pureza la cual ayuda a la revitalización y la desintoxicación del organismo, gracias a sus propiedades minerales.
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COLOMBIA - SURAMERICA
Semejanzas y diferencias entre dos crisis
GABRIEL TORTELLA 18/05/2009
Se compara frecuentemente la presente crisis -o ya más bien recesión y quizá depresión- con la de los años treinta del siglo pasado. Por supuesto, todas las crisis o depresiones se parecen: en todas caen las principales magnitudes monetarias, la renta en especial, pero también varios de sus componentes, como la inversión y el consumo, la producción industrial, frecuentemente también la agrícola, y, sobre todo, y de crucial importancia, el empleo. La caída del empleo es de enorme trascendencia porque el factor humano es el más relevante elemento productivo, el más importante componente de la demanda y, además, y sobre todo, porque la finalidad última de la actividad económica es procurar la mayor felicidad para el mayor número de seres humanos.
De 1929 hemos aprendido que hay que responder con más dinero y rebajas de los tipos de interés
Si caen las rentas, es lógico y equitativo que caigan también los salarios
Caen también otras cosas. Pero no se trata aquí de hacer descripciones minuciosas, que estarían fuera de lugar, sino de examinar si este paralelismo entre ambas crisis se da. En mi opinión, lo único que tienen de común ambas -y ya es mucho- es su magnitud: en términos de duración, de volumen de caída, de impacto sobre el empleo, la presente crisis lleva camino de parecerse mucho a la Gran Depresión. Sin embargo, las diferencias en rasgos esenciales son muy grandes también: las causas últimas de las dos crisis son totalmente diferentes; las políticas económicas que se aplican para atajarlas son también distintas; en relación con esta cuestión, nuestro conocimiento económico es hoy muy superior al que entonces se tenía, no sólo en términos conceptuales, sino también en lo que se refiere al instrumental estadístico a disposición de analistas y políticos; y en cuanto a las consecuencias, conocemos las de la Gran Depresión, que fueron pavorosas. No es aventurado afirmar que la Segunda Guerra Mundial fue consecuencia de la Gran Depresión.
Las consecuencias de la actual crisis son muy difíciles de prever, pero sí puede afirmarse que, cuanto más dure, más graves serán, porque varios años de desempleo y malestar social, no limitados a los países ricos, que al fin y al cabo tienen recursos para amortiguar la penuria, sino extendidos a países pobres, pueden dar lugar a problemas y tensiones políticas de dimensiones incalculables.
Las causas de la Gran Depresión residieron en la transformación radical que el sistema capitalista estaba experimentando por entonces. La llegada al poder de los partidos socialistas tras la Primera Guerra Mundial estaba revolucionando el sistema económico: estaba apareciendo el Estado de bienestar, las organizaciones obreras estaban adquiriendo un poder político sin precedentes, el gasto público estaba creciendo hasta ci
-fras inéditas. En aquellas circunstancias, el intento de políticos y economistas de aferrarse a las recetas y certidumbres de preguerra acentuó considerablemente la gravedad de lo que en otra situación hubiera podido ser una simple fluctuación periódica.
En concreto, el intento de defender el sistema monetario del patrón oro, que requería una política monetaria restrictiva, fue uno de los factores que acentuó el pánico y empeoró la catástrofe. Hubo muchos otros elementos que contribuyeron al alargamiento y la profundidad de la caída (entre ellos el resurgir del proteccionismo), pero otro grave error, especialmente del Gobierno norteamericano, fue su voluntad de impedir que cayeran los precios y los salarios. Un artículo muy conocido de Peter Temin, catedrático de MIT, compara la evolución de los salarios en Estados Unidos y la Alemania nazi y muestra cómo la caída de los salarios en Alemania y las medidas intervencionistas del Gobierno, acabaron en muy poco tiempo con el paro alemán, que era aún mayor que el de Estados Unidos en 1932. En este país, donde los salarios reales aumentaron durante la depresión, el alto nivel de paro no desapareció hasta la Guerra Mundial.
La crisis actual no es de sistema: lo que han fallado son los guardianes que tenían el deber de actuar para prevenir la formación de grandes burbujas e impedir las conductas dolosas y rapaces de muchos banqueros y agentes financieros. No es que no tuvieran los instrumentos: es que faltó la decisión política y la entereza moral para poner fin a un periodo de bonanza que muchos creyeron que iba a durar para siempre.
Hoy sabemos mucho más que entonces, en gran parte gracias a John M. Keynes. Por eso, a una crisis causada por el exceso de dinero barato y los bajos tipos de interés se ha respondido con nuevas inyecciones de dinero y nuevas rebajas de los tipos de interés. Por paradójico que parezca, es la respuesta adecuada. No se ha caído en el error de 1929. También es de esperar que no se caiga en el error proteccionista. Pero si se están tomando las medidas adecuadas, ¿por qué dura tanto la crisis?
Hay varias explicaciones: la fundamental es que el estallido de la burbuja fue tremendamente destructivo. Hemos visto durante el pasado año cómo se desmoronaba gran parte del sistema bancario de Estados Unidos, el centro financiero del mundo. Los sistemas bancarios no se improvisan, porque son complejísimas marañas de relaciones humanas, basadas en el conocimiento y la confianza, el crédito, y esta urdimbre social, una vez desgarrada, lleva mucho tiempo de recomponer; sin un sistema bancario adecuado, la recuperación es difícil.
Por otra parte, en un mundo globalizado la crisis también es global y se transmite de unos países a otros, multiplicándose en círculos concéntricos y revirtiendo sobre el centro.
El otro factor de persistencia de la crisis está en el mercado de trabajo. Si en las depresiones caen las rentas, es lógico y equitativo que caigan también los salarios. Se trata de un mecanismo de distribución y ajuste: la moderación de los salarios favorece el empleo o aminora el desempleo. El mantenimiento artificial del salario, como se está haciendo en España, segmenta el mercado de trabajo, separando a empleados privilegiados y parados desprotegidos. Debido a la rigidez salarial, la Gran Depresión conoció tasas de desempleo sin precedentes.
La comparación entre ambas crisis nos dice bien a las claras que un mercado laboral rígido multiplicará y prolongará el volumen de desempleo y, por tanto, la desesperación de millones de trabajadores. Las consecuencias pueden ser catastróficas, como lo fueron las de la Gran Depresión.
Gabriel Tortella es catedrático emérito en la Universidad de Alcalá.
Marcas blancas: solución y problema
La elaboración de un producto para grandes compañías es un modelo de negocio cada vez más extendido en la provincia, aunque no está exento de riesgos
ROCÍO VÁZQUEZ
| CÁDIZ
Marcas blancas: solución y problema
Como salida a una producción excesiva, por ampliación de mercado o atendiendo a una cuestión de prestigio, algunas empresas gaditanas se han subido al carro de la comercialización de sus productos a través de marcas blancas. Muchas de ellas, incluso subsisten gracias a esta forma de distribución en detrimento de exponer su propia enseña.
Es el sector de la alimentación donde más acogida tiene esta modalidad que consiste en la existencia de un intermediario entre las empresas y los consumidores, distribuyendo los bienes y servicios de aquel, poniendo el espacio, independendientemente del tamaño, (tienda, supermercado, gran superficie) o del tipo de bienes donde se hace efectivo el acto de compra. Los productos salen de una fábrica de Puerto Real, una bodega de Jerez o una planta de Sanlúcar, pero pueden comprarse bajo un nombre aséptico en Madrid, Valladolid o Japón.
La Panificadora Cohollero SL, más conocida en la provincia como Picos Ye Yé, fabrica para la marca Aro, Makro, Supersol, Panisol, Dulces Guijo, La Chiclanera o la Pastelería Butrón, entre otros muchos. En la actualidad, su dueño, Juan Benítez, negocia con los supermercados Covirán la venta de sus picos para hacer frente a una deuda que asciende a casi un millón de euros y que dejó a la veterana empresa al borde de la quiebra. Ocurrió el año pasado, por culpa del impago del intermediario, Productos Regionales Artesanos SL, que le conectaba con Carrefour.
Depender de otras empresas para colocar el producto y sobre todo, el hecho de tener que esperar varios meses para realizar el cobro, son los principales inconvenientes de la marca genérica, pero a menudo es la única posibilidad de vender más allá de los límites de la provincia. «El problema de trabajar para grandes superficies es que, ante cualquier obstáculo, ningún banco te admite el papel. Antiguamente se pagaba con el dinero y ahora con papel», subraya Juan Benítez, quien intenta remontar el vuelo, tras un ERE, con una nueva relación -sin intermediarios- con Carrefour. Actualmente entre el 60 y el 70 % de la producción de Picos Ye Yé va destinada a marcas blancas. Sólo de picos producen unos 720.000 kilos al año, mientras que en periodo de bonanza la cifra alcanzaba el millón y medio. Para el consumidor, la marca blanca puede ser idéntica al producto original, aunque con un precio menor. Sin embargo, para el productor no todos son ventajas, ni mucho menos beneficios. Negociar con un supermercado o una cadena requiere meses de preparación. Atraerlos también. La publicidad y el merchandising o la modalidad de transporte son gastos que a menudo sufraga la compañía productora.
Equilibrio
«Como está hoy el mercado, es casi inviable tener sólo tu marca. Yo lo hago para restauración pero no es suficiente si quieres tener una empresa de éxito», declara Benítez, que llama la atención de las instituciones por «las enormes ayudas que dan a las empresas grandes y las pocas que dan a las pymes».
La productora y distribuidora de sal marina atlántica Proasal vende para grandes superficies desde que se «puso de moda», hace unos 15 años. Actualmente comercializan con El Corte Inglés, Hipercor, Ybarra, Supersol, Makro y Aldi, entre otras empresas. «Depende de que nos pidan una cantidad que nos permita producir de manera competitiva», subraya su director comercial, Manuel García.
La compañía, creada en 1978 y afincada en Sanlúcar de Barrameda, produce anualmente 210.000 toneladas de sal. De esa cantidad, el 60% va destinado al sector agroalimentario industrial y el resto a la alimentación humana.
Sólo un 15% de esta porción se vende a marcas blancas, lo que supone poco más de un millón de euros de los 8 millones de volumen de negocio de la compañía. «No es insignificante, pero el fondo de comercio es la marca Proasal, una marca líder en Andalucía», destaca el director comercial.
Esa proporción impide que una empresa derive por culpa de una ruptura de contrato o una falta de pago, como le sucedió a Ye Yé. A pesar de eso, Proasal reconoce el valor de la marca blanca puesto que es un sector in crescendo como consecuencia de la política expansiva de las grandes cadenas de distribución.
Los problemas de gastos y las condiciones se solventan con una intensa labor comercial, que se materializa en un contrato de suministro que fija aquellos detalles que convengan a las dos partes.
Negativa
Pero no todos los productores pueden hacer frente a la demanda de un gran supermercado y lo prefieren así para dedicarse en exclusiva a la venta de su propio nombre. La cooperativa aceitera Los Remedios, por ejemplo, reconoce no tener capacidad para hacer aceite de oliva en cantidades industriales. «Supondría una inversión mastodóntica que no compensa», comenta Manuel Villalba, gerente de la cooperativa de Olvera. Los Remedios envasa un millón y medio de kilos de aceite virgen extra al año, que distribuye en tiendas y pequeños supermercados de Andalucía occidental.
El status de la firma y el control de la calidad pesan, según estas empresas, a la hora de declinar las ofertas de las grandes superficies. Sin embargo, como resalta Juan Benítez, «ver un producto cien por cien gaditano en Japón es motivo de orgullo» y como un negocio al que muy pocos, crisis mediante, pueden resistirse.
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