lunes, abril 04, 2016

Tiendas D1, en el club de firmas que factura más de $ 1 billón

Tiendas D1, en el club de firmas que factura más de $ 1 billón

TOMADO DE EL TIEMPO

Tiendas D1, en el club de firmas que factura más de $ 1 billón


Tiendas D1, en el club de firmas que factura más de $ 1 billón

Así lucen las tiendas D1, que a pesar de no invertir mucho en publicidad, están atrayendo clientes con las rebajas.
Foto: Archivo / EL TIEMPO

La cadena crece en todos los estratos socioeconómicos por encima del 90 %. Descuentos, su gancho.

El pequeño gigante de los supermercados colombianos logró, en un año, duplicar su facturación debido a la apertura de más locales en barrios de las ciudades colombianas y a la estrategia de bajos precios.
Se trata de la red de descuento Tiendas D1, operada por la firma Koba Colombia y en la que Valórem-holding, que agrupa las inversiones de la familia Santo Domingo, tiene 60 por ciento de acciones.
Los ingresos de Koba Colombia prácticamente se duplicaron durante el 2015, al pasar de 591.764 millones de pesos a 1,16 billones de pesos, con un crecimiento del 96,6 por ciento.
El dinamismo solo es superado en el comercio al por menor por otra tienda de descuento (Ara), cuya facturación subió 119 por ciento, aunque esta únicamente vendió 393.000 millones de pesos en el 2015.
La base de establecimientos del portal www.losdatos.comindica que el año anterior D1 hizo 100 aperturas y pasó de 319 a 419 puntos de venta, un avance del 31,3 por ciento.
La firma Nielsen, que se especializa en análisis de mercados, indica que el año pasado D1 ganó 10 por ciento de hogares compradores, por el agresivo plan de expansión. Igualmente, el gasto de hogares que compran a la marca se duplicó. También es el único canal entre las tiendas de descuento que crece en todos los estratos por encima del 90 por ciento. Por ejemplo, capta 14 por ciento del gasto en artículos para tocador del formato de tiendas de descuento, y aporta una cifra similar de dinamismo al sector.
Entre tanto, lo que recibe Tiendas D1 por venta de productos de aseo es el 16 por ciento del gasto de la categoría del canal tiendas de descuento y aporta 18 por ciento al crecimiento.
En lo que respecta a las bebidas, los colombianos gastan 39 por ciento de lo que dedican a comprar dichos productos en el formato de tiendas de descuento, y D1 aporta 32 por ciento del crecimiento del canal.
En la cadena, los fans de las tiendas de descuento gastan 31 por ciento de los recursos que destinan a adquirir alimentos en dicho formato, y apalanca el 37 por ciento de crecimiento del sector.
Según Nielsen, los aportes de D1 al crecimiento del formato de tiendas de descuento en el país se logró tras comparar información del último trimestre de los años 2013, 2014 y 2015.
Asimismo, Nielsen asevera que el canal de bajo costo, del que hacen parte otras marcas como PriceSmart, Surtimax y Super Inter, casi duplica su presencia en los hogares colombianos, especialmente impulsado por D1.
Añade que el 68 por ciento de los consumidores de Tiendas D1 eran hogares que antes compraban en otros establecimientos detallistas, sobre todo en supermercados de cadena e independientes.
Clave, moverse rápido
En el caso de PriceSmart Colombia, que se especializa en descuentos, su presidente, Luis Fernando Gallo, dice que las ventas y la solvencia de la compañía siguen, pese a que en el 2011, cuando abrieron el primer almacén en Barranquilla, los importados eran el 70 por ciento y ahora son el 50, por el crecimiento del número de proveedores locales, debido al alto precio del dólar.
Destaca como ventaja del formato el hecho de que no tiene costos como la publicidad y puede ofrecer precios más bajos que la competencia.
ECONOMÍA

Casi USD$ 79 millones pierde Ripley en su salida de Colombia | América Retail

Casi USD$ 79 millones pierde Ripley en su salida de Colombia | América Retail



Casi USD$ 79 millones pierde Ripley en su salida de Colombia

Casi USD$ 79 millones pierde Ripley en su salida de Colombia

Muy negativo fue el fin de año para Ripley, esto porque producto del cierre del negocio en Colombia los efectos se hicieron sentir en los resultados del cuarto trimestre de 2015.
La cadena de retail, ligada a la familia Calderón, registró una pérdida de $ 52.500 millones (moneda chilena), debido a los cargos por $ 80.641 millones asociados a la decisión de poner fin a las operaciones en el país cafetero.
El gerente corporativo de Finanzas de Ripley Corp, Juan Diuana, destacó que el cierre de la operación en Colombia “es una decisión responsable que tendrá un impacto positivo en los resultados recurrentes de Ripley que, con una visión estratégica consistente, podrá enfocar sus recursos en consolidar su presencia en los mercados de Chile y Perú”.
Las utilidades de Ripley Corp sin Colombia alcanzaron $ 29.435 millones entre octubre y diciembre, lo que representa una disminución de 13,5%, “diferencia que se explica en su totalidad por un mayor cargo por impuestos en comparación con igual periodo del año anterior”, señaló la compañía en un comunicado. Los resultados en Perú en el último trimestre permanecieron estables explicado por un aumento de 3% en las ventas retail y un incremento de 15% en el margen del negocio financiero.
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Los resultados también fueron negativos para AD Retail, compañía que es propietaria de Dijon y ABCDin, luego de registrar ganancias por $ 4.652 millones, es decir una caída de 46,8% en comparación al mismo período del año anterior, explicado “por menores ingresos de retail financiero y mayores gastos, en especial personal”.
Fuente: Diario Financiero

sábado, abril 02, 2016

Técnicas de neuromarketing: así se miden las emociones del consumidor - elEconomista.es

Técnicas de neuromarketing: así se miden las emociones del consumidor - elEconomista.es


Técnicas de neuromarketing: así se miden las emociones del consumidor

2/04/2016 - 12:15
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Cerebro cableado. Imagen: iStock
El neuromarketing es la práctica de usar tecnología para medir la actividad cerebral en los consumidores para utilizar esa información en el desarrollo de productos y comunicaciones, según Kevin Randall, director en estrategia de marca y experto en la aplicación de este concepto.
También puede describirse como una serie de procedimientos científicos empleados en el marketing que estudian el comportamiento y motivaciones del consumidor.
Aplicando el neuromarketing a los productos, servicios y la propia imagen de una empresa, se busca conseguir un mayor volumen de ventas, generar emociones positivas y duraderas en los consumidores, y reforzar el vínculo entre estos y la propia marca.
El vínculo con una marca determinada se desarrolla a un nivel racional, emocional e instintivo. En estos tres pilares descansa el neuromarketing, que, en última instancia, desentrañará las emociones del consumidor y sus respuesta a un nivel subconsciente, que nunca reconocerían en ningún estudio basado en test. Conociendo que el 85% de las decisiones de compra que tomamos se producen en este nivel, el neuromarketing cobra una relevancia capital a la hora de investigar los motivos por los que una persona tomará la decisión de compra.
Solo unas pocas empresas en el mundo se dedican a este nicho del marketing, especialmente en Estados Unidos, Reino Unido, Dinamarca y Holanda. En España también hay algunas representantes en Madrid, Barcelona, Palencia y Zaragoza.
Las técnicas que utilizan estas empresas para realizar estas mediciones de emociones son diversas:

-Eye tracking

No se considera directamente neuromarketing, pero sí está a su servicio. Es una técnica que tiene al ojo como protagonisa, y mide sus movimientos y su punto de foco para extraer información sobre el objeto principal de la atención de un individuo. Se aplica para analizar cómo el consumidor responde ante los diferentes productos colocados en lineales de supermercados u otro tipo de comercio.

-Electroencefalografía

Se trata de una técnica muy popular por su flexibilidad y coste relativamente bajo. Consiste en aplicar electrodos sobre el cuero cabelludo de los sujetos, que medirán corrientes eléctricas en tiempo prácticamente real que determinan dónde se está produciendo mayor actividad cerebral. La medición amplificará la señal para su recepción e interpretación. No resulta efectiva para llegar a áreas muy profundas del cerebro.

-Resonancia magnética funcional

A diferencia de la anterior técnica, la resonancia logra llegar hasta los rincones más escondidos del cerebro, registrando imágenes concretas de dónde se está produciendo la actividad cerebral, aunque con mayor retardo que la electroencefalografía, ya que tardan en generarse enre 5 y 8 segundos.

-Magnetoencefalografía

Esta técnica mide los campos magnéticos que produce la actividad neuronal en el cerebro ante estímulos concretos. La señal es de mayor calidad que en el caso de la resonancia y de la electroencefalografía, pero el coste de realizar estos estudios es muy elevado, lo que convierte a esta práctica en poco habitual.

-Mediciones de respuesta galvánica

Esta respuesta alude a las reacciones de la piel ante estímulos visuales recogidas a través de electrododos dispuestos en los dedos. La técnica fue desarrollada y patentada por la empresa española ICON Multimedia. La piel genera distintas señales vinculadas a imágenes seleccionadas en cada estudio concreto, que permiten medir la media de la reacción de todo el grupo de participantes, a la vez que cada reacción puntual en momentos concretos. Se utiliza en productoras de contenidos para medir la reacción ante capítulos piloto de series, programas o campañas; en la medición de reacciones ante debates políticos y para conocer la capacidad de comunicación de líderes empresariales y políticos.

-Tomografía de emisión de positrones

Mide cambios en el metabolismo del cerebro, relativos a su glucosa a partir de una inyección que se administra al sujeto estudiado.

-Electromiografía

Unos pequeños electrodos dispuestos en músculos faciales miden el movimiento de los mismos y su relación con estados emocionales. Registran microexpresiones que el individuo estudiado realiza de modo inconsciente ante ciertos estímulos. Mide básicamente la atracción o el rechazo del sujeto hacia lo que ve, ya sea una campaña publicitaria, una película, una imagen fija o un texto.

-Ritmo cardiaco

Las palpitaciones del corazón son utilizadas por el neuromarketing para recoger información sobre la atención que el individuo genera hacia un estímulo y sus emociones de rechazo o interés.

El mal negocio de tirar alimentos | Economía | EL PAÍS

El mal negocio de tirar alimentos | Economía | EL PAÍS


El mal negocio de tirar alimentos

El sector de la distribución tiene margen para evitar perder cada año más de 128.000 toneladas de comida

MARÍA FERNÁNDEZ

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Madrid 3 ABR 2016 - 00:04 CEST



Luis Tinoco

Estos días se ha disparado el consumode frutas y hortalizas. Ocurre todos los años: después de las vacaciones de Semana Santa y con el cambio de estación, los españoles sienten un mayor deseo de llenar sus neveras de productos frescos. El efecto lo perciben los responsables de compras de las cadenas logísticas que abastecen los mercados; los reponedores; los envasadores; los agricultores… Pero quizá esta semana no haya hecho tan buen tiempo como para que las familias se decidan a cambiar sus hábitos invernales. Lástima para quien haya planificado grandes compras de existencias: tendrá que darles una salida antes de que se estropeen.

¿Cuánto dinero pierde la industria por alimentos que no vende? En la maraña de estudios disponibles —ninguno concluyente, todos parciales—, sobresalen varios datos que ilustran el problema: según un monográfico del Ministerio de Agricultura de 2013 basado en la encuesta del Barómetro de Confianza, el comercio mayorista de alimentos retira el 7,1% de todos los productos que llegan a sus lineales. La industria transformadora aparta un 7,7% y los agricultores y ganaderos más: un 8,1%.

Un estudio con datos de 2015 de la asociación AECOC —donde están representados El Corte Inglés, Carrefour, Mercadona o Eroski— apunta un porcentaje significativamente más reducido de desperdicio: el 1,7% de todo el volumen comercializado por la distribución se retira, medio punto menos que en 2013. El 43% de esos alimentos no son aptos para el consumo humano y se destruyen. Ese desperdicio alcanza en toneladas las 128.000 anuales, según otros cálculos: los de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas). Tienen un valor aproximado de 292 millones de euros, que se elevan a 336 millones con las donaciones.

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Asedas utiliza las estadísticas del Ministerio de Agricultura para contabilizar, según lo que declaran desperdiciar sus asociados (una media del 0,6% de lo que venden), lo que puede llegar a retirar toda la distribución (hipermercados, supermercados y hard discount, excluidas tiendas de proximidad como fruterías o pescaderías). Pero la cifra se prevé mucho mayor atendiendo a otras variables. El gasto total en alimentación en España asciende, según Agricultura, a 98.052 millones, y el 67,8% lo realizan los hogares. El 72% de sus compras se efectúan en la gran distribución, lo que significa una facturación de 48.370 millones. Si se tiene en cuenta una proporción de alimentos retirados sensiblemente superior, como la que declara otra de las patronales, el valor de la alimentación no vendida superaría los 800 millones de euros sólo en España. Además de ser un drama en un país con 2,5 millones de niños bajo el umbral de la pobreza, constituye un problema económico.

En cualquier caso, con los datos en la mano es erróneo pensar que las empresas de distribución tiran mucha más comida que otros implicados en la cadena: según Eurostat, España es el séptimo país más derrochador de la UE, con 7,7 millones de toneladas, pero el agujero negro está en los hogares, responsables del 42% del desperdicio, con una media de 76 kilos por hogar al año. Un documento de la Comisión de Recursos Naturales del Comité Europeo de las Regiones fechado el pasado 1 de marzo señala que los hogares compran demasiado, no almacenan correctamente la comida y tiran muchas sobras. “A la industria manufacturera le corresponde el 39% del desperdicio (subproductos, productos deformados, dañados, sobreproducción); a los servicios alimentarios el 14% (por ofrecer porciones de distintos tamaños, problemas para anticipar la demanda, no satisfacer las preferencias de los clientes), y a la venta al por mayor y al por menor, el 5% (cambios de temperatura, normas estéticas, defectos de envasado, exceso de existencias)”.

El efecto contable de estas malas prácticas es irreparable pese a que parte de los excedentes se donen. Hay cientos de motivos. Una lata de Coca-Cola deformada tras una caída, un pack de yogures al que le falta una unidad, un arcón congelador que se estropea o un palé con hortalizas etiquetadas sólo en francés… “El problema tiene unas dimensiones importantísimas”, reflexiona el profesor de Dirección de Producción, Tecnología y Operaciones del IESE, Philip Moscoso. “De los eslabones de la cadena —productores, industria, distribución y consumidores— desperdician más los usuarios y menos las tiendas, pero esto es relativo, porque entran en juego las preferencias de estos últimos: hay frutas que por su aspecto no se venden porque nos han acostumbrado a que todo esté bonito, a que el pescado parezca recién salido del mar. Aunque lo retira el canal, lo hace en vista del comportamiento del consumidor”.

En España se pierden al año 7,7 millones de toneladas de alimentos

La mala noticia es que la cuestión, además de ser socialmente inaceptable, no tiene una solución ni fácil ni rápida: “Por una parte hay que incidir en el comportamiento del consumidor. Donde veo más margen es en el tema de la eterna fecha de caducidad, porque ahora se crea una sensación de que comprar un alimento cuando se acerca la fecha no es bueno, pero eso no significa que no sea apto para consumo”. Hay otra variable relacionada con gestión de inventarios: “Si eres capaz de mejorar tu agilidad, como hacen las cadenas de ropa aumentando sus colecciones, reduces el riesgo. Esto es más fácil para operadores grandes como Mercadona, o para quien no tiene tantos alimentos frescos en su surtido”.
Melones abandonados en un campo de cultivo de Almería. Julián Rojas

La patronal Asedas insiste en que gestionar bien el stock, “para que nunca falte ni sobre producto —en miles de tiendas, que ofrecen, como mínimo, 10.000 o 12.000 productos—, es el auténtico milagro que realizan las empresas. Hay diferencias importantes entre lo que llamamos alimentación seca —la envasada—, que está absolutamente automatizada mediante los códigos de barras, y la fresca. En la primera, cada bip que se produce cuando un alimento pasa por caja genera automáticamente un pedido”, explica el director de Asedas, Ignacio García. “Se trabaja con previsiones históricas para ajustar los pedidos, que te dicen, por ejemplo, cuándo debes empezar a incrementar el stock de helados, al acercarse el verano. Luego están los productos con baja rotación, por ejemplo, las bebidas alcohólicas, que son más fáciles de gestionar porque no caducan”. El problema mayor está en los alimentos frescos. Los surtidos van cambiando según las estaciones, la caducidad es más corta y otras circunstancias, como que haga calor o frío, influyen en las decisiones de los consumidores. “Estos procesos se gestionan también con tecnología, pero aquí es más importante el factor humano. Entra en juego el criterio de los profesionales de las secciones de frescos, que suelen ser personas con una gran preparación”. Los empleados de Ahorramas tienen una instrucción: vender todo el producto fresco en el día. Admiten que utilizan plataformas de distribución “más reducidas” porque su objetivo no es almacenar. “En el caso del pescado, la operativa diaria es muy precisa: las tiendas remiten la información sobre ventas a la hora del cierre (sobre las nueve de la noche) y reciben el producto antes de su apertura el día siguiente”.

Francisco Comino, director de Sostenibilidad de Grupo DIA, razona que la eficiencia en cada compra y el stock del punto de venta es fundamental para evitar las llamadas “mermas”. “Nosotros, al tener un modelo basado en la proximidad, a veces servimos a las tiendas dos veces al día para que en cada momento haya lo que se necesita, ni más ni menos”. Asegura que el margen bruto en un negocio como el llamado hard discount ronda el 22% o 23%, a lo que hay que descontar los costes de explotación e impuestos. “Un 1% de desperdicio alimentario nos perjudica gravemente en la cuenta de resultados, y por encima de este porcentaje directamente nos puede llevar a pérdidas”, señala.

Los agricultores desaprovechan el 8,1% de los productos, según una encuesta
La logística

Se suele decir que el más tonto en la industria de la distribución hace lo que pone en práctica el más listo con dos años de retraso. Pero las abrumadoras cifras de desperdicio no dejan de ser un síntoma de que hay muchas cosas que podrían funcionar mejor en la cadena. El informe más reciente del Ministerio de Agricultura sobre este problema identifica, por este orden, los procesos logísticos, el etiquetado y empaquetado como los principales focos de excedentes. José Manuel Moreno, coordinación de la publicación elaborada por la consultora C Soluciones Empresariales, explica la dificultad de distinguir entre simples mermas durante el procesado y lo que comúnmente se conoce como pérdidas. “Si la industria compra 10 kilos de pimientos al agricultor y, tras asarlos, al bote llegan siete, se han perdido tres kilos. Pero ciertas partes de un alimento son susceptibles de ser aprovechadas en la cadena industrial, como por ejemplo los retales de ese mismo pimiento que se descartan para una determinada presentación, pero sirven para hacer tiras. Si el productor abre el abanico de presentaciones que ofrece al consumidor ahorrará inputs, como el coste de la destrucción de sus excedentes”, asegura Moreno. Proveedores de Mercadona han ensayado este tipo de fórmulas: Bynsa, industria especializada en alimentación animal, compra ahora a la empresa Arrocerías Pons su excedente de arroz partido; a Caladero sus restos de salmón y a Planificadora Alimentaria y Aragonesa de Harinas sus excedentes de harinilla para fabricar comida para animales. Con este sistema se han aprovechado cerca de 7.000 toneladas de producto. En Carrefour, como en otros supermercados, los productos perecederos que tienen una fecha próxima de consumo se ponen a la venta con un descuento del 50%, en un lugar especialmente establecido en el hipermercado. El presidente de Covirán, Luis Osuna, asegura que han aumentado su eficiencia con una plataforma de software integrada para sus más de 2.800 asociados.

Son ejemplos entre un mar de datos que invitan poco al optimismo. Una tonelada de pescado pierde desde el mar a la mesa pierde un 6,3% tras su transformación con un coste aproximado de 2,8 euros por kilo. Los pescados y crustáceos son los alimentos más delicados, aunque también los que más valor añadido aportan. En cambio, cada kilo de harinas, lácteos, bebidas o productos de pastelería que se pierden cuesta menos de un euro y, sin embargo, sus desperdicios durante el proceso de transformación son mucho mayores.

Los hogares derrochan el 42% de lo que compran
Nuevos formatos

AECOC cree que si se mejorasen los procesos de producción, si se escuchase más al cliente en demanda de nuevos formatos de envases o si se perdiese menos en el transporte, se reduciría el desperdicio un 83%. Pero hay muchas resistencias en un sector que quiere evitar a toda costa lo que internamente se llama “rotura de stock”. “La rotura de stock —que es la pesadilla de los distribuidores— sucede cuando la estantería se queda vacía de un producto. Especialmente si se trata de un producto que se considera insustituible, como una cebolla, la cosa es especialmente grave porque el consumidor, además de irse enfadado, no solo comprará las cebollas en otro supermercado, sino el resto de su cesta”, ilustra Ignacio García de Asedas. Para el profesor del IESE Philipe Moscoso es un error. “Hay grandes superficies que están empezando a cambiar esa sensación de abundancia que todos quieren dar a sus clientes. Están comenzando a compensar con una mayor frecuencia de reposiciones el hecho de que al final del día se termine un producto, por ejemplo el pan, y que las estanterías queden vacías, porque de otro modo tendrías que tirar ese alimento el día siguiente”.

Aurelio del Pino, presidente de la Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados (ACES), insiste en que se trata de una cuestión de supervivencia. “El desperdicio va en la cuenta de resultados porque los márgenes son muy pequeños. Lo que pasa es que hasta hace unos años se abordaba el problema de manera individual, cada uno con sus proveedores. A la industria alimentaria le pasaba igual. No se había enfocado como una cuestión de la cadena alimentaria. Cuando se plantea el debate a raíz de la comunicación de la UE [de 2011], pensamos que hacía falta darle una mayor profundidad. Firmamos un convenio para tratar de enfocar el tema de manera sistemática. El Ministerio de Agricultura asumió la estrategia del desperdicio”, dice. Esa estrategia se llama “menos desperdicio, más alimento” y fue presentada en abril de 2013. Los firmantes, más de 100 compañías y asociaciones empresariales, instaban a diferenciar conceptualmente y de manera clara “las políticas de reducción de desperdicio y las iniciativas de solidaridad”, y advertían de que cualquier propuesta o revisión legislativa deberá basarse en “amplios procesos de consulta y en el consenso con los agentes económicos”.

De forma poco disimulada, la declaración conjunta de los empresarios exige que cualquier comunicación pública, sobre todo desde instancias oficiales, sea “muy medida y rigurosa, para respetar las opciones de los operadores económicos y de los propios consumidores. El consumidor debe estar adecuadamente informado, para lo cual es fundamental que los mensajes oficiales cuenten con el consenso de todos los agentes económicos”. Un recado de la todopoderosa industria de la alimentación contra el supuesto alarmismo social que, según sostienen, producen las informaciones ilustradas con montañas de alimentos a punto de ser destruidos. A puerta cerrada varios operadores reconocen que temen que España adopte una legislación como la que acaba de aprobar Francia, que prohíbe por ley a los supermercados tirar alimentos. Reino Unido e Italia debaten sus propias normas para atajar el problema. “Cualquier norma es absurda si no tiene en cuenta al consumidor”, admite un directivo de una patronal.

AECOC, con 300 empresas, puso en marcha su propia iniciativa hace cuatro años con un enfoque sobre toda la cadena, desde el sector primario al consumidor final. “Intentamos ver de qué manera las empresas pueden ayudar al consumidor a ahorrar, porque una gran parte del desperdicio está ligada al estilo de vida”, señala su directora de comunicación, Nuria Pedraza. “El plan tiene dos patas: analizamos las prácticas más eficientes y trabajamos para que los excedentes se redistribuyan a través de los bancos de alimentos o se valoricen en la alimentación animal o el compostaje”. Pero sólo miden cantidades de volumen, no el impacto económico de las pérdidas que supone el problema. “Les preguntamos a las empresas qué hacen con el 24% de los productos que no son aptos para el consumo, porque no lo sabemos. Hemos conseguido que en dos años se incremente un 6% el alimento recuperado y donado”. Cree que los problemas prácticamente son los mismos para todos los operadores, “quizá las soluciones no”, matiza Pedraza.
El paso final

Los receptores últimos de lo que no se destruye, los bancos de alimentos, han convertido sus almacenes en plataformas logísticas que reparten hasta 96 kilos por persona y año. El Banc dels Aliments de Barcelona tiene siete trabajadores fijos, más de 300 voluntarios permanentes y hasta 20.000 colaboradores durante la campaña de recogida de noviembre. Anna González Batlle, una de sus responsables, calcula que 6 de cada 10 kilos de comida que reciben procede de empresas. “Están en excelentes condiciones de consumo y de seguridad, pero por diferentes motivos no son comercializables. La mayor cantidad nos llega de la industria alimentaria. Además, tenemos un programa para aprovechar fruta que por su bajo precio no pasa a la cadena de distribución. La convertimos en zumos al vacío durante la temporada alta de cítricos. Otros productos, como el pescado, lo gestionamos peor, no hemos encontrado soluciones a gran escala, aunque tenemos una cadena de frío”.

Cada año que pasa, González Batlle percibe que se recortan las donaciones que hacen las distribuidoras que, por ahora, el Banco de Alimentos compensa ampliando su base de donantes. Ante la pregunta de si hay algún gran operador que no dona o dona poco, esquiva la respuesta. “El compromiso de todos ellos es cada vez mayor”.ARCHIVADO EN:

GRÁFICOLa comida desperdiciada

El poder de los microinfluencers es mayor de lo que se pensaba

El poder de los microinfluencers es mayor de lo que se pensaba







Una oportunidad que no se está aprovechando

El poder de los microinfluencers es mayor de lo que se pensaba


Los expertos y apasionados por una materia tienen 22.2 veces más conversaciones sobre productos que el consumidor medio
Publicado por Redacción en Marketing Digital hace 1 días
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Los influencers son una herramienta cada vez más empleada en marketing, y de hecho, el 86% de las empresas ya tiene puesta en marcha una estrategia que los incluye o espera hacerlo próximamente. Al fin y al cabo, estos youtubers, blogueros y "figuras" de las redes sociales cuentan con una amplia red de seguidores que confían en sus opiniones y están dispuestos a probar aquello que recomiendan.

Y a la hora de buscar al influencer perfecto para una campaña, los marketeros suelen centrarse en el número de seguidores del influencer en cuestión, dando por supuesto que eso les dará acceso a una audiencia más amplia, y que por lo tanto será más eficaz. Sin embargo, puede que la influencia de compra sea mayor entre influencers a priori menos populares.

Así lo revela un estudio de Wharton School y Keller Fay Group, que muestra como estos usuarios suponen un canal creible y de confianza que tiene un impacto real en las decisiones de compra de los consumidores. Se trata de personas que no son celebrities tradicionales, ni se caracterizan por su fama y número de seguidores en redes sociales, sino que son individuos muy especializados en algún tema, que realmente les apasiona y que conocen muy bien, y que por eso son vistos como auténticos y se siguen a rajatabla sus recomendaciones sobre qué se debe comprar. Son, a fin de cuentas, expertos en la materia, que no solo hacen sus recomendaciones online, sino también en su día a día.

Uno de los hallazgos más interesantes del estudio es que que estos microinfluencers tienen 22.2 veces más conversaciones semanales sobre productos y recomendaciones de compra que el consumidor medio. Además, el 82% de los encuestados aseguraron ser proclives a seguir una recomendación hecha por un microinfluencer, lo que muestra que su poder es mucho mayor de lo que se pensaba.

Además, estos expertos o fanáticos de algún tema en concreto no solo tienen más conversaciones sobre productos, sino que también son más directos en sus recomendaciones, y el 74% anima a los demás a probar o comprar algo (frente al 66% de los consumidores generales). Por otro lado, la mayoría de las recomendaciones de compra las hacen cara a cara, lo que multiplica su eficacia.

Según los encuestados, estos microinfluencers tenían una influencia mayor que la del boca a boca tradicional, ya que se considera que estos expertos son más creibles que una persona media, con más conocimientos, y que explican mejor para qué sirve un producto o cómo de sebe usar.

Una oportunidad que no se está aprovechando

Como explican desde Keller Fay Group: "Muchos marketeros intentan usar a celebrities como su solución de marketing de influencers, pero están perdiendo una oportunidad mucho mayor. Nuestra investigación muestra que los influencers "de la vida real" que sienten pasión por aquello que recomiendan tienen muchas más conversaciones sobre compras y los consumidores son más proclives a seguir sus recomendaciones".

Y es que la importancia del marketing de influencers ha llevado a las marcas a cuestionarse cómo impacta exactamente el boca a boca según el tipo de consumidor que haga la recomendación. El estudio desvela así quién tiene mayor influencia y por qué, lo que es una herramienta clave para que los marketeros saquen provecho de esta oportunidad aún por explotar.

Hacen hincapié, además, de que con Internet, todo el mundo puede dar su opinión sobre lo que sea. Por eso lo verdaderamente importante es descubrir qué recomendaciones son vistas como más creibles. Y la conclusión es que, para los consumidores, las recomendaciones más influyentes en redes sociales son las de aquella gente que es también vista como influyente en la vida real, debido a su experiencia y pasión por la temática de la que suele hablar.


Máster en Dirección de Comunicación. UPF Barcelona School of Management
Formación empresarial, habilidades directivas y estrategia para los responsables de la comunicación

El fin de la era Walmart parece haber comenzado | Perú Retail

El fin de la era Walmart parece haber comenzado | Perú Retail




El fin de la era Walmart parece haber comenzado



El gigante minorista norteamericano Walmart marcó un hito de pérdidas el año pasado debido al crecimiento de los negocios digitales y los impactos negativos del mercado.

Por primera vez en la historia -o al menos desde que la compañía salió a la bolsa hace unos 45 años- los ingresos del retailer norteamericano Walmart se redujeron respecto al año anterior, de acuerdo con su última presentación financiera anual publicado el último miércoles.

Según analistas del medio de comunicación especializado en finanzas Bloomberg, Walmart está teniendo claramente problemas para adaptar sus grandes tiendas a la era del Internet. En ese sentido, negocios digitales del sector minorista o gigantes del ecommerce como Amazon le han quitado una gran parte del mercado.

Los especialistas del sector retail analizan si el gigante minorista que mueve billones de dólares en ventas cada año y que cuenta con más de 11,500 tiendas en 28 países haya manera de que desaparezca en cualquier momento.



ESTRATEGIAS DE WALMART AÚN NO LE DAN RESULTADOS

Las ventas anuales de Walmart durante el 2015 se redujeron por primera vez desde que se hizo pública hace 45 años. Y esta caída de ventas se produce a pesar de que Walmart gastó $ 11.5 millones para construir más de 400 nuevas tiendas, remodelar lugares antiguos, y la renovación de su página web y otras tecnologías para servir mejor a sus clientes.

A pesar que las acciones de Walmart eran un refugio seguro en el difícil comienzo del 2016, los inversores están valorando una mayor debilidad. La acción ha caído detrás de sus competidores del comercio minorista y en el mercado en general, analiza Bloomberg.

En febrero, Walmart redujo su pronóstico de crecimiento anual de ventas netas, el cual estuvo orientado a un incremento de hasta un 4 por ciento. La compañía ha señalado que las directrices previas no se tuvieron en cuenta los cambios de la moneda, cuales mantuvieron de picada al comercio minorista global.

LEE TAMBIÉN: Walmart y Sears golpeados por baja del sector retail en EE.UU.

En la presentación de sus resultados, Walmart atribuyó parte de la caída de las ventas del 2015 a los impactos del cambio de la moneda y una disminución en las ventas del combustible, debido a los precios del gas. Las ventas también han sufrido pérdidas tras el cierre de algunas tiendas, incluyendo su flota de tiendas más pequeñas, “Express”.



WALMART APOSTARÁ A INVERSIONES ESTRATÉGICAS PARA RECUPERARSE EN EL MERCADO

Walmart también reconoció que ha cambiado la forma en que funcionan sus negocios y la compañía, dejando caer un enfoque de largo plazo en el crecimiento de las ventas netas y reducir los gastos de operación como porcentaje de las ventas.

Su objetivo ahora es hacer “inversiones estratégicas” para apoyar la salud de la empresa a largo plazo. Mientras esto sucede, Walmart advirtió que podría no ser capaz de ofrecer el tipo de ventas netas y crecimiento de beneficios a los que están acostumbrados ver los inversores.

LEE TAMBIÉN: Walmart registró bajón en sus ganancias del cuarto trimestre del 2015

A pesar de ello, Walmart señala que continuará construyendo nuevas tiendas y repotenciará su negocio de comercio electrónico para incrementar las ventas.



Mientras estos cambios opuestos siguen pegando fuertemente a Walmart que no son necesariamente malos, pues el gran distribuidor mundial sigue siendo una fuerza masiva de venta, y los inversores no deben echarse a pesar de cualquier decisión que se tome.

Por ahora, los ejecutivos de Walmart están finalmente dispuestos a tomar los malos resultados y mirarlo como precedentes con el fin de transformar a la empresa -que en su mayoría comprenden tiendas físicas- en una sinergia de tiendas, donde los clientes puedan comprar a través de tiendas físicas, online y en el móvil. Y si estas inversiones funcionan, Walmart podría posicionar su compañía durante otro medio siglo de dominio en el sector minorista mundial.

Finalmente, los especialistas del sector indican que la disminución de las ventas para Walmart podría estar bien para un año o dos, pero en algún momento su plan de cambio podría convertirse en una estrategia fallida. En ese sentido, su declive de ingresos del año pasado debe servir como una llamada de atención.

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