lunes, junio 22, 2009

La caída del ingreso propicia cambio en consumo de alimentos (Venezuela)



Consumidores se mueven hacia bienes más baratos para satisfacer a la familia

Complementos de alimentos como harina o arroz se demandan más para estirar el consumo en carne o pollo (Archivo)

Cuando el consumidor venezolano se dirige a los supermercados a comprar alimentos, las aseveraciones presidenciales sobre la invulnerabilidad de Venezuela ante la crisis económica global lucen como una triste anécdota frente a la realidad.

Las familias venezolanas deben afrontar la reducción del poder adquisitivo, por lo que deben reacomodar su presupuesto y modificar el patrón de compra de ciertos tipos de alimentos para poder estirar los ingresos.

Luis Vicente León, director de Datanálisis, explica que en el primer cuatrimestre hubo una caída en la demanda de alimentos de consumo masivo cercano a 3%, que si bien no es dramática, muestra que algunos tipos de alimentos tuvieron reducciones significativas en su consumo. "El consumidor ha hecho lo que se preveía (ante un entorno económico con claras señales de recesión), que es recomponer su cartera de productos alimenticios".

De acuerdo con el Banco Central de Venezuela, en el primer trimestre de este año, en promedio, el poder adquisitivo retrocedió 3,4%. Esto se suma a la caída de 5,1% en el poder adquisitivo durante 2008, según Datanálisis.

El reflejo de la recomposición de la demanda de alimentos puede medirse a través de la producción de rubros proteicos principales como pollo o carne, que a pesar de la baja en su cosecha no se han traducido en fallas de suministro a un mercado que apunta a la baja.

Las estadísticas de la Federación Nacional de Productores Avícolas (Fenavi) indican que durante los primeros cinco meses de 2009 la producción de carne de pollo sumó 381.000 toneladas frente a las 403.200 toneladas producidas de enero a mayo de 2008. La caída es de 5,5% entre 2008 y 2009 y, según fuentes en el sector avícola, se ha percibido la baja en la demanda.

En cuanto a la demanda de carne, la Federación Nacional de Ganaderos (Fedenaga) reporta que las cifras de consumo del primer trimestre de 2009 indican que el consumo de carne por persona al año podría reducirse hasta 19,7 kilos, cuando la estadística de 2008 fue de 23,2 kilos por habitante. Estas cifras fueron negadas por el Ministerio de Agricultura y Tierras, aunque no se suministraron las estadísticas oficiales.

Al respecto, Luis Vicente León explica que no hay caídas "brutales" pero sí hay recomposición de las compras. En rubros como carnes rojas, pollo, proteínas, se estira más el consumo, y se complementan sobre todo con productos básicos más baratos como harina o arroz.

León indica que "los consumidores se mueven hacia productos o bienes inferiores, de precios más atractivos o más bajos y así logras satisfacer a una familia con menos dinero". Esta coyuntura también impulsa las ventas de rubros menos costosos, debido al empobrecimiento de la población.

Asimismo, Datanálisis detecta caídas importantes en rubros no esenciales para la dieta alimentaria, en complementos como snacks, galletas.

A principios de mayo la firmna consultora anunció que con base en los resultados económicos del primer trimestre podían pronosticarse varios escenarios de inflación con impacto sobre el ingreso real de las familias venezolanas.

En aquel entonces, Luis Vicente León explicó que si la inflación de 2009 alcanzaba 25% de aumento, la pérdida en el ingreso real sería de 3%. Asimismo, si el Índice Nacional de Precios al Consumidor remonta hasta 30%, se prevé una reducción del ingreso real de 13%.

Hasta abril la inflación ha sido mayor en los estratos altos, llegando a 9,4%, dijo el BCV.

Ernesto J. Tovar
EL UNIVERSAL



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domingo, junio 21, 2009

La nueva cara de Surtimax

La nueva cara de Surtimax, Articulo Impreso Archivado
Supermercados


Varios meses duró la cirugía a la que fue sometida la cadena de almacenes Surtimax, luego de su compra por Carulla Vivero, a finales del año pasado. Con este formato, la compañía busca llegar al estrato tres de la población para consolidar la base de su pirámide empresarial, en cuya cabeza está Carulla (estratos 5 y 6), mientras que en la mitad se ubican los hipermercados Vivero (estrato 4).

Por eso, desde su adquisición, el grupo empezó una etapa de estabilización del negocio que consistió en alinear los procesos de Surtimax con los de Carulla Vivero. Pero esta tarea no resultó fácil, pues aprender a ser rentables con precios bajos era una filosofía que por primera vez se le introducía a la organización, acostumbrada a los altos márgenes de sus principales formatos.

En Surtimax, la clave es el manejo de economías de escala y la venta masiva de productos baratos, pues su principal nicho son las tiendas de barrio y las familias que hacen un mercado semanal. Así que la transformación comenzó en la relación con los proveedores, a los cuales tuvieron que convencer de que los descuentos y las condiciones especiales de sus productos no se iban a transferir a los otros formatos. Esa curva de aprendizaje demoró cinco meses, tiempo en el cual se ganó su credibilidad y confianza.

Si bien durante este proceso Surtimax perdió velocidad, a mediano y largo plazo empezó a ganar en otros terrenos como el tecnológico. Ahora su programa de fidelización de tenderos cuenta con un moderno software que informa todo lo relacionado con los productos que llevan, la frecuencia de compra y sus hábitos de consumo, entre otros aspectos. Esta herramienta permite, además, hacer simulaciones automáticas de precios para predecir los márgenes, lo que se constituye en un soporte estratégico importante si se tiene en cuenta que Surtimax era reconocida como una empresa familiar mediana, cuyos dueños no estaban muy interesados en invertir en tecnología ni en logística.

En este último aspecto, por ejemplo, se centralizó toda la operación de la cadena, que hoy conforman 23 almacenes. Esta modernización era necesaria, pues Surtimax incorporó a la compañía un importante volumen de productos. En la oferta de abarrotes, que concentran la mayor parte del negocio, creció en un 25% desde su adquisición. Incluso, en líneas como las pastas, Surtimax vende en Bogotá más que toda la organización Carulla Vivero.

Con el manejo centralizado de economías de escala, modernizó y redujo los precios de los perecederos: frutas, verduras, carnes frescas, panadería, delikatessen y embutidos. Hace diez meses, cuando se concretó la compra, los perecederos participaban con un 19%, y ahora lo hacen con el 23,4%. El mismo proceso se realizó en otras líneas de productos como carnes y panadería. Al tener mejor rentabilidad y eficiencias, sus indicadores mejoraron: su ebitda pasó en este período de 3% al 5%, de acuerdo con cifras de la compañía.

Durante este período, la organización también revalidó sus expectativas en torno a la compra de Surtimax, como sus ventas, que ascienden a más de $300.000 millones anuales, información sobre la cual está proyectando su futura expansión.

El crecimiento

Una de las fortalezas identificadas desde un principio es la flexibilidad del modelo para expandirse con relativa facilidad. Especialmente por el estrato popular al que va dirigido y que constituye una de las bases más grandes del mercado, y por su formato que no requiere grandes inversiones, que oscilan entre $2.000 y $3.000 millones con lote incluido, mientras que abrir un Carulla demanda por lo menos $15.000 millones. Además, por sus bajos precios, cada vez que se abre un Surtimax sus ventas en promedio ascienden a unos $1.500 millones mensuales.

El plan de expansión no se ha hecho esperar. Lo primero que hicieron fue convertir un Frescampo (un nuevo formato que venía trabajando la compañía) ubicado en el centro de Chía (Cundinamarca) a Surtimax. Esto hizo que las ventas, que ascendían a $500 millones mensuales, se duplicaran en pocos meses. Hace mes y medio abrieron en Zipaquirá un almacén de 1.872 m2 y el 19 de septiembre llegaron a Sogamoso (Boyacá) con 3.500 m2 de exhibición y una inversión cercana a los $3.000 millones. Entretanto, en Tunja abrirán un nuevo almacén el 22 de este mes. Cuando esto ocurra, el Merquefácil de Facatativá (Cundinamarca) ya se habrá convertido en otro Surtimax, al igual que el Merquefácil de Tunjuelito (Bogotá).

También está prevista la apertura de otros cuatro almacenes, tres de los cuales estarán en la capital del país y el otro en una ciudad intermedia. Y a principios de 2006, pondrá en marcha un plan piloto para expandirse a Medellín y la Costa, con sendas inauguraciones.

La conquista del sector popular será complementada con el formato Merquefácil, que se convertirá en el principal competidor de los supermercados de barrio (Superetes) a donde van las familias que compran al menos un mercado semanal. Así buscará conquistar el estrato dos de la población, sin competir directamente con las tiendas adonde acuden los que viven del día a día. Esta cadena cuenta con 15 supermercados en Bogotá, 7 en Antioquia y el resto en Cartagena y Barranquilla.

Para consolidar este proceso, la organización creó la gerencia del primer precio, es decir, el más barato, a cargo de Claudia Velasco. La ejecutiva explicó que la estrategia de la compañía es aclarar muy bien sus nichos, y que en este sentido quiere volverse "la dueña de los precios bajos". Y para lograrlo ya tienen los formatos ideales: Surtimax y Merquefácil, en los cuales concentrará la mitad de su crecimiento futuro.




Ahora se llama Surtimax

:: El Mundo.com ::


Con los nombres de Mercafácil y Q “precios, venían funcionando en Medellín varios bodegas, muy tipo tienda, para venta de mercados y productos con la marca de la cadena. Pues ahora se llamarán Surtimax y hay cinco funcionando especialmente en barrios de clase trabajadora y de clase media. Son propiedad del Éxito y el cambio busca economizar en marca y multiplicar la recepción de ésta.




¿Sirven las promociones de 'lleve ahora y pague después' de los grandes almacenes?





Foto: Fotolia

Si no tiene efectivo y posee una tarjeta de crédito de marca propia estará tentado más de una vez en hacer uso de promociones que ofrecen más de 50 por ciento de descuento.

Pese a lo atractivo que podría resultar, expertos consultados por Finanzas Personales recomiendan mirar muy bien el presupuesto del mes para no caer en largos plazos que podrían afectar su planeación económica.

"Un almacén que ofrece un producto con un 60 por ciento de descuento y a un plazo de 24 ó 36 meses finalmente termina recuperando en intereses lo que bajó al producto en promoción", sostiene Alfredo Barragán, experto en banca personal.

Aunque usted puede pagar el producto en una o dos cuotas, la mayoría de personas no cuenta con los ingresos suficientes para hacerlo, por lo que optan por hacer uso del máximo de cuotas permitidas por el almacén propietario de la marca de la tarjeta.

A estas tarjetas se les conoce como 'de marca privada' en el ámbito financiero y a los créditos que otorgan se les llama de 'destinación específica'. Los almacenes que manejan estas ofertas buscan salir de sus productos lo más rápido posible, en vista del deterioro del consumo y apostando a una recuperación económica en el corto plazo.

"Con un desempleo alto y una demanda a la baja los almacenes tienen que innovar. Sus presupuestos los hicieron con base en un crecimiento en sus ventas, no con una caída, como se viene presentando ahora. Entonces tienen que ser creativos y ofrecer descuentos en sus productos como lavadoras, estufas, neveras y otros para que la gente que allí hace mercado se 'enganche' con sus ofertas'", agrega Barragán.

Tres ventajas
Como en todo negocio, hacer uso de estas promociones tiene oportunidades y desventajas:

  • Hay un beneficio para el almacén pues salen a venta productos que de otra manera no se venderían rápido, dice Nelson Altamirano, profesor del Departamento de Administración y Mercadeo de la Escuela de Negocios de la Universidad Nacional de California.
  • "También hay una ventaja para el comprador que adquiere productos que de otra forma no podría comprar", explica Altamirano.
  • Otra oportunidad para los clientes de los almacenes es que evitan acudir a préstamos 'gota a gota' para comprar sus electrodomésticos. "Por lo menos, la gente que compra con estas promociones no paga por intereses más de lo máximo permitido por la ley", afirma Barragán.

Desventajas

  • Podrían utilizarse para despilfarrar el presupuesto al hacer varias comprar que no se necesitan. "La recomendación es hacer el inventario de las cosas que realmente necesita para luego sí hacer uso de las promociones", señala Barragán.
  • Desajustaría sus finanzas. Si es un usuario a diestra y siniestra de estos créditos pondría en peligro su presupuesto y empezaría a quedar 'colgado' en sus pagos.
  • Pagaría altos intereses. Esta recomendación va ligada a la anterior. Trate de mirar bien sus ingresos y sus gastos antes de utilizar su tarjeta para estas compras. Recuerde que una compra a largo plazo termina siendo más cara de lo que parece. La recomendación de expertos es no excederse en el plazo para no terminar pagando más por intereses que por el artículo comprado.

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Lo que no deben hacer las empresas durante una crisis



De su actitud depende que la crisis se maximice o que represente oportunidades

En momentos de crisis las personas y las empresas tienden a reaccionar en todos los frentes para rechazar lo negativo, protegerse de lo complicado que está por venir y no ser parte de los derrotados. Pero, de acuerdo con un artículo publicado en la página web de gerencia, BNET, generalmente éstas actúan movidas por el pánico y lo que logran es maximizar la crisis y complicar la situación interna y externa de la organización, aumentando el sentimiento de nerviosismo o provocando consecuencias más graves a futuro. Por Catalina Franco R.

Tienda de Home Depot en California. Wikipedia.
Tienda de Home Depot en California. Wikipedia.
Como en todo, en una crisis siempre están los que la observan desde un lado completamente negativo y se desesperan, y los que tratan de calmarse para analizar la situación y descubrir oportunidades que otros no ven debido a lo difícil del momento.

Esto significa que para unos la crisis termina convirtiéndose en algo mucho más grave que para otros, debido exclusivamente al manejo que le dan a lo que acontece y a las reacciones y decisiones que toman en momentos claves para el futuro próximo, así como para el largo plazo.

La página web de gerencia, BNET, publica un artículo de Melanie Warner en el que ella habla de cómo cuando las empresas empiezan a ver la caída de las ventas y los balances en rojo se dejan llevar por el pánico para estabilizar el negocio y dejan de ver las posibilidades que representa la crisis.

Warner lo define así: “La supervivencia es importante, claro, pero no esa no es la forma de posicionar el negocio para que prospere en el futuro”.

Cuatro tendencias comunes que no debe seguir una empresa

El artículo toca el tema de los cuatro errores más comunes que cometen las organizaciones cuando se sienten en peligro e intentan evitar pérdidas a toda costa:

• Despidos repetidos: Warner habla del peligro que corre una compañía cuando crea la imagen de que despide personas continuamente, ya que, como ella lo aclara, en ocasiones puede ser beneficioso recortar un poco los gastos de nómina, pero no convertir esto en una práctica repetitiva que genere una gran inseguridad entre los empleados y un miedo constante de pensar en que puede acercarse la hora final de cada uno de ellos.

Para ilustrar este caso la autora recurre al analista de gerencia, Bob Legge, quien habla sobre el ejemplo de los despidos de Kodak durante los últimos 20 años. Él cuenta que al hablar con un ingeniero de esta empresa se dio cuenta de que allí no existe la seguridad en el trabajo y de que los empleados se resignan a que en cualquier momento pueden perder su puesto, por lo que él opina que ellos jamás darán lo mejor de sí mismos.

• En un segundo punto la autora menciona la reducción de los precios y habla del peligro que ello conlleva, mucho más allá de lo que se deja de ganar en el momento, al generar una percepción de reducción del valor del producto el mercado, lo que afecta a la marca en el largo plazo. Ella propone crear más beneficios para el producto y comunicarlos efectivamente.

En este punto Warner pone el ejemplo de la bancarrota declarada por Vlasic, tras el desplome de sus ganancias, debido a la enorme disminución de los precios de un producto que otros ofrecían por más del doble, aun después de que esta decisión aumentara sus ventas en un primer momento.

• En tercer lugar está la mala comunicación con los empleados por el temor de hablar sobre aspectos negativos en medio de una crisis, lo que incrementa los chismes y genera un ambiente de nerviosismo en el que todos están a la defensiva y adivinando y, por consiguiente, aportando un bajo porcentaje de su potencial. La autora recomienda hablar de lo que esté sucediendo cuanto antes para que los empleados puedan prepararse con base en la realidad.

Warner menciona un típico error de comunicación a través del ejemplo de una compañía con la que trabaja Legge, que despidió a varios empleados pero no les anunció directamente a ellos, sino que prefirió saltarse este paso, haciendo que los despedidos se enteraran de su situación al mismo tiempo que personas de fuera de la empresa.

• Y, por último, está la baja tolerancia al sacrificio financiero en el corto plazo, es decir, que las empresas no quieren invertir, por ejemplo, en mercadeo en un momento en el que se han reducido sus ganancias, lo que la autora cuestiona por tratarse de inversiones pensadas para fortalecer la marca en el largo plazo y recuperarse con fuerza de la crisis. Ella lo describe como que “Sin dolor, no hay ganancia. Hay que continuar pensando estratégicamente”.

El ejemplo de Home Depot

Para este último error, Warner hace referencia a la recesión de 2001 y 2002, en la que la cadena de tiendas de artículos para el mejoramiento del hogar Home Depot empezó a ver una preocupante disminución en sus ventas, después de que éstas venían aumentando, por lo que decidió recortar el personal de sus tiendas y de la atención al cliente, permitiendo que la competencia invirtiera en esto y pasara a ocupar el primer lugar. En la actualidad la situación de la cadena ha evolucionado favorablemente, según ha informado Reuter.

Los puntos anteriores son sólo algunos de los ejemplos más comunes en los que caen las compañías en momentos complicados, por miedo a verse envueltos en pérdidas y a la desestabilización de sus negocios. Lo irónico es que a veces son estas decisiones desesperadas las que los llevan a lo que quisieron evitar. Habría que pensar en pasarse al lado de esas pocas que deciden mirar la crisis como una oportunidad para abrirse otras puertas y salir fortalecidas.

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Marcados por la pasión





Por Jorge Patiño*


CAMPAÑAEl proceso de crear una marca país y salir a venderla como destino turístico implica descubrir los valores y la esencia de Colombia.

Domingo 21 Junio 2009

Existen marcas para todos los productos. Hay envases, logotipos y campañas publicitarias que compiten por la atención de los clientes o compradores. Eso, que es tan claro para todos cuando se trata de vender la calidad y las bondades de una marca de mayonesa o un teléfono celular, puede ser un poco más borroso cuando se trata de vender un país.


El escudo y la bandera no son logotipos, ni el himno nacional es un jingle publicitario. Estos elementos forman parte de la identidad y la tradición, pero carecen del gancho que sólo una marca puede lograr en un aviso de 30 segundos en televisión. Entonces resulta muy útil una marca país.

El concepto no es nuevo. España lleva 26 años promoviéndose en el exterior con el Sol de Miró, un logotipo-obra de arte del pintor catalán. La campaña ‘Todo bajo el sol’ ya es tan española como la tortilla. En Colombia, durante los años 80, Medellín desarrolló su campaña ‘Quiero a Medellín’, en tiempos en que la capital antioqueña vivía una de sus peores épocas de violencia. Sin embargo, ninguna estrategia de este tipo en el país ha tenido el alcance de ‘Colombia es pasión’. Primero, porque es una iniciativa nacional y, segundo, porque su perdurabilidad ha sido mayor.

“Al crear la Marca País en 2005, la principal motivación fue cerrar la brecha entre la percepción de Colombia en el mundo y la realidad del país, ésta con evidentes mejoras en materias económica, social y de seguridad, entre otras”, dice el ministro de Comercio, Industria y Turismo, Luis Guillermo Plata, que en esa época era presidente de Proexport, la entidad que impulsó la creación de la marca.

Para cerrar la brecha que menciona Plata, la confianza es un factor fundamental. Por una parte, se trata de que los extranjeros confíen en Colombia como destino turístico y de inversión, pero, por otra, de que los colombianos mismos reconozcan aquello que los hace sentir bien con su país y confíen en su potencial, sobre todo, en los aspectos positivos de su realidad.

Para diseñar la campaña fue contratado David Lightle, uno de los principales expertos en promoción de países. Los contactos con él empezaron en 1996, cuando vino por primera vez al país por invitación de Plata, pero Lightle recuerda que no era el momento indicado. “La semana que estuve aquí, al Presidente le quitaron la visa a Estados Unidos. Así que pensé que era mejor dejar que las cosas progresaran”, dice. Regresó al país en 2002 para dictar una conferencia en Barranquilla, pero le pareció que aún era temprano para empezar. Fue en 2004 cuando notó un cambio enorme respecto a su experiencia de 1996. En ese momento, Ángela Montoya, primera directora de Colombia es pasión, sabía que para que despegaran los negocios, había que contrarrestar la imagen negativa del país.

Entonces empezó el verdadero trabajo de Lightle, el de meterse a fondo en el país, recorrerlo todo en seis meses, hablando con toda clase de personas: políticos, empresarios, estudiantes, académicos y personas que se encontraba en el camino. El país le parecía maravilloso, pero eso era algo de lo que no se daba cuenta la gente desde afuera, que seguía percibiendo a Colombia como un destino terrible. Por eso, una simple campaña publicitaria no era suficiente. Había que traer a la gente para que viera con sus propios ojos lo que el país tiene para ofrecer. Por eso, uno de los principales objetivos estuvo entre los empresarios e inversionistas, y al voz a voz que ellos ayudan a generar. Pero para atraer a los inversionistas no bastaba con hablarles de la calidez de Colombia. También hay que cambiar las realidades. Esto se ha logrado con estímulos tributarios, reducción de trámites, infraestructura y, en general, buen ambiente para los negocios. En estos aspectos, el país ha mejorado mucho. Una vez en el país, ahí sí, impresionados por factores como la belleza natural y la cordialidad de la gente, los empresarios se convierten en turistas potenciales, en multiplicadores de su experiencia en Colombia que, a su vez, atrae más turistas y gente de negocios.

En cuanto a la campaña, entre todas las cosas que tiene el país había que encontrar una sola que lo representara. Por eso, explica Lightle, lo que había que hacer era como ponerlo todo en un embudo para que al final saliera una gota. Esa gota final fue la pasión por vivir. Muchos países, dice Lightle, también tienen esa característica, pero aquí el énfasis estuvo en el verbo. No se trataba de decir “Colombia tiene pasión”, sino “Colombia es pasión”, y eso cambia el mensaje. Obviamente, todo esto es una campaña, no una varita mágica para acabar con todos los males del país. Lo que sí puede hacer una campaña es estimular la confianza entre nacionales y extranjeros para que no lo piensen dos veces antes de apostarle al país. No es la solución final, pero por ahí se empieza.

*Periodista de Semana

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El consumidor bumangués al desnudo



















En Colombia, no hay comprador que se incline más por los precios bajos que el bumangués.

Práctico en esencia, fiel a la tienda de barrio y a la comida típica tradicional.

El bumangués está alejado de las marcas ostentosas y cuida su bolsillo.

Liberal, más feliz que los bogotanos, los cucuteños, los paisas y los caleños, desconfiado y con mejor percepción de la situación económica.

Esos son algunos de los rasgos que identifican al consumidor de la capital santandereana, según un análisis de la firma de investigaciones económicas Raddar.
Camilo Herrera Mora, presidente de Raddar, habló esta semana para los afiliados a la Cámara de Comercio de Bucaramanga sobre el tema de gran importancia al momento de lanzar productos o servicios.

De acuerdo con el especialista, las mismas características de consumo sirven para explicar porqué Bucaramanga es la tercera ciudad con mayor crecimiento en Colombia y en donde menos ha pegado la crisis mundial.

Precios bajos, no promociones

En Bucaramanga, según la investigación, la razón de compra principal es la necesidad (50%), seguida del gusto por algún producto (21%). Un comportamiento similar al del resto del país. (58% y 24%, respectivamente).

No obstante, al bumangués el precio lo motiva más a comprar que al colombiano promedio (9% frente a 2%). Y si se mira la preferencia por las marcas, mientras este es un aspecto que interesa en algún grado al colombiano (1%), al consumidor bumangués prácticamente lo tiene sin cuidado (0%).

“Es el consumidor colombiano que más se fija en precio, no necesariamente promociones. Es un buscador de precios bajos”, indicó Herrera Mora.
Explicó que buscar precios bajos no es lo mismo que regatear o pedir rebaja, ni siquiera estar tan atento a las promociones.

“Revisa precios, compara y se decide por lo que vea más económico. Muy diferente a los paisas que siguen siendo los que más piden rebaja”, afirmó el investigador.

Trasladando estas características a los productos, señaló el Presidente de la firma de investigaciones, el bumangués se inclinaría por la marca blanca o marca propia de los supermercados. Es decir, productos que equivalen a los genéricos en los medicamentos. Que tienen los mismos componentes, un efecto similar, pero cuestan menos por no tener marca.

Para el investigador, la estructura de consumo del bumangués no es tan sofisticada. “En resumen, es un consumidor práctico”.

Color, olor y música

El amarillo es el color que más gusta al consumidor bumangués. Seguido del azul.
Café es el olor preferido, seguido del olor a chicle.
En música, los bumangueses prefieren el rock, seguido del reggaeton.

Transporte y comunicaciones

Al revisar en qué gasta o invierte el consumidor bumangués, se destaca un crecimiento marcado del sector de transporte y telecomunicaciones.
De acuerdo con la investigación, el bolsillo del bumangués se reparte en un 30% en alimentos, el 25% en vivienda y muy llamativamente el 20% en transporte y comunicaciones.

Para Herrera Mora, “ahí se ve que hay una carga muy fuerte de compra de vehículos en los últimos tres o cuatro años”. Al tiempo que aclaró que, de acuerdo al tipo de consumo local, se trata en su mayoría de compra de vehículos de gama media.

En cuanto a las comunicaciones, según Raddar, el bumangués está viendo cada vez más esencial contar con los servicios de Internet, televisión por cable y telefonía celular.

En abril de este año, la carga de transporte y comunicaciones fue de 31%, más alta que el gasto en vivienda (25%) y en alimentos (18%).

Más liberal y más feliz

En una escala comparativa donde se miden las principales ciudades del país, se logran apreciar características del bumangués que inciden en sus decisiones de compra.

Si se mira de uno a diez, siendo 10 el punto más bajo, los bumangueses se sienten más liberales (después de los barranquilleros). Están en el cuarto puesto entre los más felices (después de Cartagena, Montería y Villavicencio).
La relación con un dios y su importancia en la vida de cada una de las personas se ubica como una de las más bajas, por debajo de casi todas las ciudades, excepto Montería.

La desconfianza predomina en la relación con los demás. Una categoría en la que Villavicencio, Cúcuta y Manizales muestran una mayor confianza.
Por otra parte, los bumangueses creen que pueden estar mejor en cuanto a su situación económica, pero son más optimistas que en Neiva, Barranquilla y Montería.

Al mismo tiempo, su satisfacción con la vida es moderada, siendo los bogotanos los que están menos satisfechos con la vida que llevan, mientras que los pereiranos están más satisfechos.

En cuanto a su sensación de libertad, los bumangueses son moderados, con tendencia a sentirse más libres que los cucuteños o los bogotanos. Pero, por debajo de la libertad que sienten los manizalitas.

Lista

Estrategias para ahorrar

De acuerdo a un estudio realizado por Raddar, los hogares colombianos están ahorrando dinero de las siguientes formas:
• Vacaciones en casa
• Comprar ropa menos cara
• Esperar las ofertas o promociones
• Comer menos afuera
• Tomar menos taxi
• Disminuir salidas a bares y discotecas
• Recortar las compras con tarjeta de crédito
• Posponer las decoraciones y arreglos de la casa
• Economizar en comida
• Hacer menos llamadas telefónicas
• Reducir cantidad de tarjetas de crédito
• Ir menos al cine
• Comprar marcas propias de los almacenes


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